N/A: Voy a cambiar algunas cosas de la trama original para que quede bien con esta historia espero que lo disfruten.

Capítulo 15

Ultear no sabia que hacer en esos momentos, nunca había tenido una cita y mucho menos con su alma gemela. Sus nervios estaban por los cielos, sentía que sus manos estaban sudando y eso era divertido ya que al ser una maga de hielo raramente sudaba.

Sus nervios se elevaron más cuando vio a Juvia acercándose a ella a paso lento. Nunca pensó que encontraría a su alma gemela en el gremio que hacía mucho ella había tratado de destruir, pero no iba a permitir que su pasado se metiera en su presente.

Vio como Juvia le sonrió con timidez, Ultear no pudo evitar sonreír de regreso. La maga de hielo iba a ser lo posible para que Juvia se quedara a su lado, haría todo en sus manos para enamorar a la maga de agua.

Estaba consciente de que Juvia aun tenia sentimientos por Gray, pero él la había ignorado y ella tomaría la oportunidad para demostrarle a ella la podía hacer feliz si se lo permitía.

—¿Estas lista? —Pregunto Juvia al notar que Ultear simplemente la estaba observando con una sonrisa en el rostro. La maga del agua podía notar que Ultear estaba nerviosa.

Ultear no respondió solo asintió y le hizo un ademán para que la siguiera. Juvia simplemente la siguió, caminaron unos cuantos minutos en silencio y la maga del agua sintió como Ultear lentamente tomaba su mano, como si esperara a que la fuera a rechazar.

Juvia sabía que si en algún momento llegaba a rechazar a Ultear esta estaría en un enorme dolor. La último que quería era romperle el corazón a Ultear. Por eso, se tomaría todo con calma.

—¿Que haremos? —Pregunto Juvia.

—Escuche que hacía tiempo odiabas el agua, para ser más específica la lluvia porque no podías ver la luz del dia. Podemos llegar a tiempo para que veas algo.

Juvia no había entendido lo que Ultear le había dicho, lo que estaba pasando por su mente era como Ultear sabia eso de ella. Quería saber quién le había dicho eso a la maga de hielo, estaba segura de que no había sido Gray.

—¿Me diras donde es?

—Nope, es una sorpresa.

Juvia solo enarcó una ceja ante esa respuesta mientras que Ultear solo le sonría. La maga del agua se sentía curiosa al ver ese lado infantil de Ultear, su pose, su carácter no daba ningún indicio de que a la maga le gustara jugar, pero por alguna extraña razon se sentia feliz de poder ver ese lado de ella. Juvia podía sentir que se estaban acercando a un enorme cuerpo de agua, pero no veía nada a su alrededor, sin duda tenía curiosidad de saber a donde la estaba llevando Ultear.

Siguieron caminando disfrutando de estar juntas, para Juvia era extraño sentirse tan calmada y segura con el simple hecho de caminar al lado de Ultear. Desde que era una niña había estado sola, nadie se acercaba a ella por la lluvia, en esos momentos se preguntaba si la lluvia volviera a oscurecer su vida, Ultear se quedaría a su lado o la dejaría. Se preguntaba si era posible para ella ser feliz, feliz sin preocuparse de que su pareja la dejara sola en cualquier momento. Sin preocuparse de que su pareja la dejara debido a la lluvia.

Ultear estaba sintiendo todas las emociones de Juvia, la confusión, el miedo, la pizca de felicidad que se estaba escondiendo detrás de toda la tristeza al estar recordando. La maga de hielo se detuvo de la nada provocando que Juvia también lo hiciera, tal movimiento sacó a Juvia de sus pensamientos.

La maga de hielo sin dudarlo abrazo a Juvia, quería hacerla sentir segura y de esa manera poder tranquilizar lo que sea que fuera que estuviera haciendo a su alma gemela sentirse de esa manera. Juvia al sentir los brazos de Ultear a su alrededor empezó a relajarse, todos los pensamiento negativos, todos los pensamientos en los que se quedaría sola habían desaparecido de su mente.

—Me quedaré a tu lado todo el tiempo que me lo permitas.—Susurro Ultear. Juvia no pudo evitar dejar salir un suspiro, se había tranquilizado tan rápido que no se había dado cuenta de que sus pies ya no estaban en tierra, si prestaba un poco de atención a su alrededor y no solo a los brazos de Ultear a su alrededor se daría cuenta de que estaba parada sobre hielo.

Un enorme estruendo provocó que Juvia saliera de su trance, miró a su alrededor y no pudo evitar aferrarse con fuerza al cuerpo de Ultear, estaban a metros del suelo, paradas en lo que parecía ser una enorme montaña de hielo.

—¿Qué hacemos aquí? —Pregunto Juvia con un poco de temor.

—Esperando por la lluvia.—Dijo Ultear con una pequeña sonrisa. —Siempre que hay una tormenta cerca te has asegurado de irte de misión, es como si tuvieras miedo de que si una tormenta se acercaba a ti se fuera a quedar para siempre.

Juvia miro a Ultear a los ojos, dejó salir un suspiro. —Pase muchos años debajo de la lluvia, creo que es entendible mi miedo.—Susurro sin dejar de ver a Ultear a los ojos. —No quiero volver a esa oscuridad.

—Por eso no has dejado ir a Gray.—Dijo Ultear con un mas de seriedad.

La maga del agua se tenso al escuchar eso, no entendía como Ultear había llegado a esa conclusión pero sin dudas era la correcta.

—Fue la primera persona que no se dio por vencida, no me dejo caer.—Dijo Juvia mientras podía sentir la lluvia acercarse con más rapidez debido al viento. Sentía su corazón empezar a latir con más rapidez, no quería estar en ese lugar pero no quería que Ultear dejará de sujetarla como si fuera a desaparecer.

—Pero ahora tienes a mas personas en tu vida que no te dejarán caer.—Replicó Ultear tomando una respiración profunda para dejar descansar su frente junto a la de Juvia. —Como te dije hace unos momentos, me quedaré todo el tiempo que me lo permitas y aun asi tendras el apoyo de la manada. Lucy, Meredy, Minerva y Hisue siempre te protegerán sin importar lo que pase entre nosotras.

Juvia dejó salir un suspiro nervioso, empezó a sentir las gotas de lluvia golpear su cuerpo, miro el cielo y todo estaba nublado, los truenos rugiendo por los cielos. Sintió como el hielo se reforzaba más a cada segundo mientras los brazos de Ultear permanecían alrededor de su cintura, asegurándose de que no se fuera a caer.

—¿Porque haces esto? —Pregunto Juvia.

Ultear dejó salir un suspiro ante eso. —Esa la única manera de demostrarte que un poco de lluvia no me alejara de ti. Soy una maga de hielo, para que el hielo exista tiene que haber agua, es tu elemento y tienes que usarlo con orgullo.—Replicó la maga de hielo. —Eres mi alma gemela Juvia, estaré a tu lado y te protegeré de todo y todos lo que quieran hacerte daño.

Ultear deposito un suave beso en la mejilla de Juvia, provocando que la maga del agua se sonrojara al instante. Juvia podía sentir su corazón acelerarse ante el gesto de la mujer frente a ella, tal cosa había provocado que su corazón y mente se conectaran por unos segundos y se pusieran de acuerdo en que Ultear era su amor.

No sabían cuánto tiempo habían pasado debajo de la lluvia, habían ignorado los truenos y los relámpagos ya que la presencia de la otra era más importante que lo que la madre naturaleza estaba haciendo en esos momentos. Juvia se dio cuenta de que la lluvia se había detenido y como el sol empezaba a brillar entre las nubes. Esa había sido la primera vez que había estado debajo de lluvia a voluntad propia porque sabía que si le hubiera dicho a Ultear que la sacara de ese lugar, está lo habría hecho sin dudar.

Ultear veía como poco a poco su alma gemela empezaba a sonreír sin miedo alguno. El ver esa sonrisa en el rostro de Juvia le hacía sentir un sensación cálida en su corazón, provocaba que su lobo interior se derritiera de amor por la maga del agua.

—Gracias.—Susurro Juvia para luego tímidamente depositar un suave beso en la mejilla de Ultear.

Ultear podía decir que en ese momento podía morir contenta, su alma gemela le había dado un beso en la mejilla.

…..

—¿Crees que mis armaduras me queden de la misma manera después de que nuestro bebé nazca? —Pregunto Erza mientras se veía en el espejo.

Lucy sabia que tenia que ser sincera con novia pero al mismo tiempo tenía que ser cuidadosa al escoger sus palabras. —Quizás no en los primeros meses.—Dijo Lucy con una pequeña sonrisa. —Tu cuerpo ha estado pasando por muchos cambios así que le tomara un poco de tiempo volver a tu estado anterior.

Erza sonrió un poco ante eso, se dio la vuelta y pasó sus brazos alrededor del cuello de su maga estelar. Dejó descansar su frente junto a la de Lucy y dejó salir un suspiro. —Estoy feliz.—Susurro con lentitud.

Lucy no sabia que decir así que simplemente deposito un suave beso en los labios de su novia pelirroja. Nunca pensó que después de tanto tiempo tratando de mantener sus sentimientos a raya, iba a terminar junto a Erza y a punto de ser madre. Había dolido estar cerca de Erza y sin poder decirle cómo se sentía, había dolido ver a la maga de la armadura salir lastimada en cada batalla y no poder hacer mucho para evitarlo. Todos esos pensamientos la llevaron a recordar cosas del pasado.

FlashBack.

Lucy veía como todos estaban asustados por la llegada de Erza Scarlet al gremio. Lucy no podía evitar emocionarse al ver que en unos cuantos minutos conocía a la Reina de las Hadas y no podía evitar sentirse emocionada a pesar de lo asustados que estaban los demás.

Las puertas del gremio se abrieron dejando ver a una mujer de cabellos rojos con un enorme cuerno de monstruo. Lucy la miró directamente y no pudo evitar quedarse sin aire.

—Es hermosa.—Susurró la maga estelar, podía sentir como la tranquilidad la invadía con el simple hecho de ver a la mujer pelirroja frente a ella. Nunca se había sentido de esa manera con una persona que no conocía. Ese aroma de vainilla y fresas le hacía sentirse en las nubes.

Sentía a su lobo interior emocionarse al ver a la mujer pelirroja acercarse a ella a paso a lento, era como si la reconociera. Lucy se había descuidado tanto que no se había percatado lo que su lobo le estaba tratando de decir en esos momentos. Sintió sus piernas temblar cuando Erza se detuvo a su lado, por alguna extraña razon se sentia completa con el simple hecho de estar cerca de Erza.

No escucho nada de lo que Erza y Mirajane habian hablado, su mente estaba tratando de entender qué era lo que estaba pasando, porque estaba actuando de esa manera tan rara, porque su lobo estaba tan feliz de tener a Erza cerca cuando esa era la primera vez que la veía y nunca había hablado con ella. No sabía si cuando Erza le hablara ella se quedaría callada con tonta o simplemente sonreiria como tonta.

No supo que paso, ni como llego al punto de ser parte de la misión de Erza, pero trataria de no decepcionar a nadie. Mirajane había confiado en que ella podía evitar que Natsu y Gray empezaran a pelear cuando Erza no estaba presente. Cuando Erza le había dicho sobre las supuestas grandezas que había hecho en la montaña Hakobe cuando fue con Natsu en busca de Macao. Lucy quería rectificar que ella no había hecho nada, que fueron Natsu y Macao los que habían peleado contra los Vulcan. El ver la sonrisa y toda esa energía con la que Erza le estaba hablando había decidido no decir nada, sabía que tarde o temprano la maga de la armadura se enteraria que ella no era tan fuerte (tenía que mantener su origen a salvo.)

Esperaron por el tren, mientras que Natsu le pedía a Erza pelear contra él cuando regresaran. Lucy no podía evitar sentir un poco de miedo y a la vez tener curiosidad de ver a la maga de la armadura pelear. Sonrió cuando vio a Erza sentarse frente a ella, estaba sorprendida al conocer el tipo de magia que la chica frente a ella usaba. No dudaba que fuera a ser hermosa a pesar de que Happy habia dicho cosas un poco aterradoras. Estaba feliz de saber más sobre la reina de las hadas y de poder trabajar a su lado y seguía sin entender el porque se sentía de esa manera.

Entre tanta platica y luego de perder a Natsu en el tren habían entendido lo que estaba por pasar. Lucy se sintió feliz de haber sido de ayuda, de saber qué era lo que Erigor quería con Lullaby. Erza simplemente le había dado una pequeña sonrisa

La estación de trenes estaba confiscada por el gremio oscuro Eisenwald. La batalla contra el gremio oscuro había empezado y ahora solo eran ella y Erza contra todos esos hombres, sus instintos le dijeron que tenía que proteger a Erza pero ella sabía Titania era mucho más fuerte de lo que todos pensaban. Trató de relajarse y buscar una manera de ayudar y a la vez impresionar.

Fin del FlashBack

—Hey.—Llamó Erza tocando el rostro de su novia. —¿A donde te fuiste?

Lucy dejó salir un suspiro para luego darle una pequeña sonrisa a su novia. —Solo recordar la primera vez que te vi, simplemente podía pensar en lo hermosa que te veías y lo mucho que quería estar a tu lado. En ese momento aun no entendía lo que estaba pasando, lo entendí cuando fue a ver a mi padre después de lo que paso con Phantom Lord.

Erza sonrió un poco recordando lo timidad que Lucy se había puesto y después ver como trataba de impresionarla.

—No eras la única que se sentía extraña.—Dijo Erza sentándose al lado de Lucy. —Cuando estabas cerca de mi estabas calmada, en paz pero cuando me alejaba de ti toda tu aura cambiaba rotundamente, en ciertas ocasiones Happy llegó a sentir un poco de miedo. —Confesó la maga de la armadura.

Lucy no puedo evitar que la sorpresa se hiciera presente en su rostro, Happy nunca le había nada de eso. El siempre la estaba molestando, abrazando, sentándose en su hombro sin mostrar miedo alguno.

—¿Por qué no me dijo nada? —Preguntó Lucy con una voz triste triste.

—El no entendía qué era lo que estaba pasando, no hasta que dijiste la verdad sobre tu origen. En ese momento él entendió que el lobo en ti estaba molesto de que yo me alejara de ustedes y eso hacía que sus instintos felinos se alarmaran.

—¿Crees que aun me tenga miedo? —Pregunto la rubia encogiéndose de hombros.

Si era sincera a Erza no le gustaba ver a Lucy de esa manera, no le gustaba verla insegura de si misma. —Creo que ahora entiende que nada lo va a lastimar, ya no te tiene miedo.

Lucy dejó salir un suspiro ante eso, no soportaría que Happy le tuviera miedo por culpa de su lobo. Ese gato se había convertido en alguien muy importante para ella y por ese hecho siempre lo sobre-protegia cuando estaba en una misión. Lucy sabia que Happy podía volar rapido si había un enorme problema en el que él no pudiera ayudara pero eso no evitaria que ella estuviera al pendiente de él.

Erza dejó descansar su cabeza en el hombro de Lucy, ambas estaban tranquilas con el pequeño silencio que había caído en su casa. Estaban felices, se sentía completas y totalmente enamoradas.

Yukino y Hisue estaban de camino a Magnolia, los preparativos de su boda ya estaba listo pero querían esperar hasta después del nacimiento del bebé de Erza y Lucy. Ambas chicas querían pedir la ayuda del gremio de las hadas para poder encontrar a Sorano, la hermana mayor de Yukino. Yukino no quería casarse sin si su hermana estaba viva o no. Hisue simplemente había asentido ante la petición de su prometida, quería que Yukino estuviera feliz.

Hisue siempre se sentiría culpable de haber lanzado a Yukino al calabozo y usar sus llaves sin permiso, estaba consciente de que en ese momento no sabía que la chica era su alma gemela.

Yukino simplemente miraba el paisaje pasar frente, no se había percatado de que Hisue la estaba mirando como si fuera la persona más bella del mundo. Hisue no pudo detener su acción, en segundos se encontraba al lado de Yukino besándola como si no hubiera un mañana. La maga estelar había dejado salir un jadeo ante la sorpresa pero rápidamente había respondido al beso.

…..

Meredy estaba feliz de saber que su madre había encontrado a su alma gemela en Juvia. Sabía que Juvia estaria confundida al inicio pero nadie podía alejarse de su alma gemela, no podían hacerse daño. Ahora solo esperaba que por el nacimiento del bebé de Erza y Lucy con muchas ansias ya que sería el primer hermano/a que tendría.

Su relación con Minerva estaba avanzando poco a poco, ambas sabían que tenía que tomarse las cosas con calma. Meredy siempre tenía una enorme sonrisa cuando estaba al lado de Minerva ya que la leona siempre sabía como sacarle un sonrisa, hacerle sentir segura, en calma. Estar entre los brazos de Minerva era la mejor sensación del mundo, era agarre de la leona era fuerte pero al mismo tiempo gentil.

Minerva por otro lado, se sentía completa. Nunca se había sentido querida, no por su padre y mucho menos por su gremio en el tiempo que su padre era el master. Su madre había muerto tiempo antes de que ella la pudiera recordar, desde entonces su padre nunca tuvo un gesto de amor para con ella. Cuando la dejo en el bosque no sabia que hacer,enteia que era una Alfa pero no entendía lo que eso implicaba y el ejemplo de su padre no había sido el mejor.

Siempre se sentiría culpable de lo que le hizo a Lucy en los juegos mágicos, gracias a que la maga estelar vio más allá de esa pelea ahora tenía una enorme familia. Una familia donde ella era importante, donde era querida, donde se encontraban las personas mas importantes de su vida y haria lo imposible para proteger a toda su familia.

Salió de sus pensamientos cuando sintió una mano cálida en su rostro, levantó la mirada para encontrarse con los ojos mas hermosos que había visto en su vida, con los ojos de su alma gemela.

—Hey.—Susurro Meredy con una pequeña sonrisa en el rostro al ver como Minerva se había quedado embelesada observandola.

—Hey.—Susurro Minerva con suavidad.

Meredy acercó su rostro al de Minerva con lentitud, esperando a que esta no se fuera a mover. Desde que habían empezado todo eso, Minerva había dejado que ella tomara la iniciativa en muchos aspectos de su relación. Meredy sabía lo difícil que era para su Alfa dejar el control en las manos de la Omega. Sus labios tocaron los de Minerva con lentitud, escuchó el suspiro que la pelinegra dejó a salir para luego responder al beso de Meredy. Sus labios se movían con suavidad, mientras que las manos de Meredy se enredaron en los cabellos azabaches de Minerva. Las manos de Minerva sujetar a Meredy por la cintura con suavidad.

Ambas suspiraron en el beso, no querían que ese hermoso momento terminara pero sabían que necesitaban respirar. Meredy fue la primera en separarse con lentitud, aún sin abrir los ojos dejó salir otro suspiro. No entendía como no había hecho eso antes, besar a Minerva le había provocado mariposas en el estómago, ver los fuegos artificiales de los que todo el mundo hablaba.

Minerva atrajo a Meredy por la cintura con lentitud y la abrazo, se quedó de esa manera por unos minutos. Quería disfrutar el momento, quería que ese instante se quedará grabado en su mente para siempre. La espera había valido la pena, esperar a que Meredy estuviera lista y que la besara había sido el mejor regalo y el ver esa sonrisa en el rostro de la pelirosa le hacía sentir satisfecha.