All For You
Capítulo 13
"Bienvenido a Chicago"
"Después de que el viento ha pasado
Siempre deja un arcoíris"
(N/A, notas de la autora)
-dialogo-
"pensamientos"
"recuerdos (dialogo)"
Narración
El sonido constante del reloj de péndulo hizo que poco a poco recobrara la conciencia, abrió los ojos con pesadez, desorientado por no saber qué día era, el reloj indicaba que eran casi las nueve, pero ante la luz tenue no podía asegurar si era de día o de noche, ni mucho menos en donde estaba.
-¿Qué demonios, en donde rayos estoy?-cuestiono sintiendo un inmenso dolor de cabeza, que solo podía significar una cosa: resaca. Se levantó de la mullida cama hacia la ventana más cercana, abriendo las cortinas en par en par dejando que la luz brillante del sol lo deslumbrara, cegándolo por varios segundos sin darse cuenta que un par de mucamas entraron a su habitación.
-Despertó-menciono aliviada, ya que todo el personal el día anterior fue informado del huésped que se hospedaría algunos días en la mansión.
-Buenos días Sr. Grandchester-saludo la otra de igual forma, ya que el joven había llegado al recinto inconsciente y el joven amo no había dado la razón de su estado.
-¿Quiénes son ustedes, en donde estoy, como llegue…?-un leve dolor a su costado se hizo presente, al igual que un recuerdo surgió frente a él, un vaso de whisky, vidrios rotos, un hombre rubio, un gancho en el hígado y una sonrisa burlona- Ese desgraciado-dijo entre dientes mientras sostenía el área golpeada.
-Lo sentimos Señor, pero nuestro amo nos pidió discreción, él mismo hablaría con usted y le explicaría todo-respondió apenada, pero le debía lealtad y respeto a su amo.
-Nos pidió que lo atendiéramos hasta entonces, enseguida le preparamos la tina de baño y le traeremos el desayuno, le pedimos disculpas por no responder a sus dudas-ambas se inclinaron en señal de respeto y se dirigieron al baño a cumplir con su primer deber.
El castaño no estaba conforme con esa explicación estaba por atravesar la puerta para salir del lugar, pero había dos hombres con trajes negros justo en la salida de la habitación sin ninguna intención de dejarlo ir. Se asomó rápidamente por la ventana viendo el mismo resultado, deduciendo que la casa estaba llena por esos esbirros.
-¿Es que acaso me tienen secuestrado?-cuestiono molesto, si no fuera porque se sentía débil iría contra ellos sin importar si terminaba mal herido.
-En el ropero podrá encontrar ropa que esperemos sea de su agrado, permiso-fue lo último que la mucama dijo para reverenciar de nuevo, y ambas se retiraran de la habitación.
No le quedo de otra que seguir las sugerencias, era verdad que llevaba días sin tomar un baño. Ya estando en la tranquilidad, sumergido en aquella tina, no pudo evitar pensar que lo había llevado hasta Chicago. La frustración, la tristeza, la desesperanza, su actuación era un desastre, para lo único que era bueno y todo se estaba yendo al demonio, el teatro le había dado mucho, pero también le había quitado lo más preciado haciendo que el rencor se reflejara al no dar lo mejor de sí. Si no hubiera sido por ese accidente, si no hubiera sido tan cobarde, si no hubiera dejado que ella tomara la decisión, si la hubiera detenido, si le hubiera dicho que la amaba y no se fuera.
Al salir de su baño, se sintió con más energía a pesar de que su ánimo ansiaba por otro trago. Vio la ropa, elegante, fina, costosa y que era de su talla. Llevaba tiempo sin usar prendas que lo hicieran verse como el hijo de un duque. El almuerzo estaba en una pequeña mesa con dos sillas que se encontraba en medio de la habitación, estaba hambriento y no podía negarse a una deliciosa comida recién hecha, sin embargo antes de degustar los alimentos la puerta sonó.
-Adelante-pensó que tal vez era nuevamente las mucamas para ver si se le ofrecía algo más.
-Veo que ya te has recuperado, me alegro-aquella voz hizo que el castaño se levantara de su lugar en señal de alerta.
-¡Tú!, ¿Quién demonios eres y porque me trajiste aquí, que pretendes?-pensó que no podría tratarse de un simple secuestro, era vigilado pero no estaba amordazado y tenía las atenciones básicas, no entendía que estaba sucediendo.
-Mantén la calma, te acompañare en tu almuerzo, vaya que hoy si se lucieron, no todos los días hospedan a una celebridad-vio cómo se sentó tan sereno enfrente de él sin sentirse intimidado por su enojo.
-¿Me vas a responder o no?-cuestiono siendo más moderado al ver que las mucamas traían más platillos a quien parecía ser el amo de esa mansión.
-Puede que no te agrade saberlo-respondió en un tono ligeramente burlon-Tratare de que sepas lo necesario-no era conveniente llevarle la contraria en ese momento, no ahora cuando aún le faltaba recuperar todas sus fuerzas para contratacar, lo único que podía hacer era averiguar lo que estaba dispuesto a contestar.
-¿Te envió mi padre, la compañía Straford, la familia de Susana?-cuestiono para ahorrar algo de tiempo y no guardar demasiada incertidumbre.
-Ninguno de ellos, y si crees que el móvil es el dinero, olvídalo, y tampoco está en riesgo tu vida-descarto varias de sus incógnitas, pero no por eso daba con el motivo por el cual estaba "alojado".
-¿Entonces porque carajos me trajiste aquí?-cuestiono intentando que su "anfitrión" se sintiera un poco amenazado, pero nada, él bebía otro sorbo de café con tranquilidad.
-Reformulare tu pregunta, ¿Acaso tu sabes porque estás aquí, en Chicago? ¿Qué fue lo que te trajo hasta aquí?- aquel contrataque fue inesperado, ¿Qué era lo que ese sujeto sabia y no sabía?
-Yo…solo-lo medito por un momento, todas sus malas decisiones dieron como resultado el que estuviera comprometido con una mujer que no amaba, refugiarse en el alcohol como un cobarde cuando no enfrentaba una situación, y su corazón, sus pasos lo llevaron a la ciudad en donde vive su musa, que a pesar de no poder ir por ella, pedirle que intentaran ver otra solución, quería acortar los kilómetros de distancia que lo separaban de ella, y si tuviera oportunidad verla en la distancia, no se atrevía a hacer algo más, aun no.
-Supongo que te reservaras esa respuesta, no obstante, la razón por la que te trajo aquí, me impide que te deje ir en tu condición-seguía sin comprender, ¿a qué se refería a su condición?- Sería una pena que te vieran ebrio y comprobar que eres un príncipe caído como dicen las revistas-dijo tranquilamente mientras estaba probando lo que habían preparado ese día.
-¿Y a ti que te importa mi reputación o lo que digan de mí?-cuestiono, no quería pensar que se tratara de un fanático obsesionado.
-Sinceramente, ese es tu problema, pero alguien quien me importa mucho si y pienso protegerla del despojo en el que estas empeñado a convertirte-¿protegerla?, supuso que se trataba de una mujer, tenía una respuesta viable y a la vez decepcionante.
-¿Acaso tienes un amorío con mi madre?-aquella deducción hizo que el rubio soltara una sonora carcajada, al parecer su sospecha era errónea.
-Me alagas, de verdad, tu madre Eleonor, la admiro, es mi actriz favorita, pero no, ni siquiera tengo el placer de ser presentados-contesto mientras se levantaba de su lugar habiendo terminado su desayuno.
-Entonces, si no me vas a decir lo que realmente sucede, te exijo que me dejes ir-argumento levantándose de su sitio para mirar de frente al rubio.
-¿Dejarte ir?, ¿tienes otro lugar a donde ir?, ¿acaso tienes planeado regresar a Nueva York?-aquella pregunta enmudeció al joven actor quien internamente se negó a esa idea despavorido-Por tu expresión dudo que sea tu mejor opción-pauso por un momento y darle una sugerencia-Te dejare ir, si cumples tres retos-la expresión incrédula del inglés no se hizo esperar.
-¿De qué hablas? No tengo tiempo para tus juegos-estaba indignado, ¿acaso le estaban tomando del pelo?-¿Qué clase de idea tan estúpida estas diciendo?-a manera de que no podía ser rival digno ante los golpes en su condición se fue por los insultos.
-Estúpido seria que al salir de aquí fueras al primer bar a emborracharte, claro, en tu caso parece ser tu más brillante idea estos últimos días, ¿cierto?-era verdad, era su vía de escape pero no por eso era lo correcto, detestaba que lo dijera con sarcasmo, pero odiaba más que tuviera la razón, sin decir más opto por sentarse nuevamente resignado a que el engreído rubio que tenía enfrente continuara-Haremos esto, tres retos, si yo gano contestaras honestamente a lo que te pregunte, si tu llegaras a ganarme en ese instante, te podrías ir, no importa si no cumples los retos restantes, no pondré objeción-se quedó en silencio esperando una respuesta.
-"¿Qué es exactamente lo que quiere saber?, ¿y porque demonios parece tan confiado de que él ganara?, no importa, a la primera que gane me largo, aunque no tenga idea de que hacer, nadie me lo tendrá que decir"-decidido y confiado se dignó a responder-¿Y porque crees, en caso de que llegaras a ganar, que contestare a alguna de tus preguntas?-
-Tendrás mala fama, pero al final sé que eres un caballero, y este es un pacto de caballeros y lo que hayamos acordado aquí mismo, se cumplirá, ¿tenemos un trato?-vio como extendió su mano como si se tratara de cualquier hombre de negocios acordando un contrato. Aunque parecía disfrutar molestarlo, tenía la sensación de que podía confiar en su palabra, sin embargo sabía que había un misterio más grande en él, posiblemente la razón por la cual él fue llevado a esa mansión.
-Pacto de caballeros-se levantó de nuevo de su lugar y respondió al apretón de manos. Noto que el rostro del rubio era amable pero el apretón fue ligeramente hostil, haciendo que la rivalidad hacia él continuara en aumento.
-Bien, descansa, si necesitas algo Ally y Beth, las mucamas, te atenderán-vio como al soltar su mano se dirigió a la salida sin darle tiempo decir algo más.
-A pesar de esa sonrisa amable, tengo la leve sensación de que no le agrado-se dirigió a una de las ventanas y vio como un coche se había estacionado afuera del recinto, siendo el chofer quien bajaba para recibir al rubio y abrirle la puerta para que abordara-Parece ser alguien importante, pero también un engreído que se cree con el derecho de tenerme encerrado, pero ya vera, no sabe realmente con quien se está metiendo-confiado de que al recuperarse por completo le daría una lección, paso el resto del día descansando y siendo atendido por el servicio de aquella mansión.
Como no había fijado ni un día ni una hora exacta, trato de no parecer sorprendido al ser escoltado al día siguiente a la biblioteca que se encontraba en el piso de abajo, una habitación tranquila, pero al menos algo diferente a las cuatro paredes en la que estaba recluido. Vio a su anfitrión sentado en un elegante sillón victoriano que hacia juego con el que estaba enfrente, dejando en medio, una mesa del mismo estilo estando a unos cuantos metros de la chimenea.
-Buen día Grandchester, espero que hayas descansado-observo como el rubio se levantó de su lugar, nuevamente con esa sonrisa actuada-Siéntate, ¿gustas algo de tomar, café, té?-se fue acercando a una mesa de servicio donde estaba la tetera, las tazas y las infusiones.
-¿Tendrás Whisky?-cuestiono burlesco, no quería ser el único con el derecho de divertirse a pesar de su situación de "prisionero".
-Creo que será té con dos de azúcar-ignorando su intento de provocarlo preparo dos, uno para cada uno y se lo ofreció al mismo tiempo que tomaba nuevamente su asiento.
-Tengo la sospecha de que no vamos a tomar el té tranquilamente, así que habla, ¿Cuál es tu primer reto?-cuestiono desafiante y con la ansiedad de poder irse de allí inmediatamente.
-El primer reto será mental-dijo mientras hacia una señal y uno de sus sirvientes se acercó con un tablero y varias piezas-Supongo que sabes jugarlo-como primera respuesta, el actor sonrió de forma altanera.
-Mi padre me enseño muy bien el ajedrez, hasta el momento solo él me ha vencido-desde niño lo aprendió y nunca había tenido un digno rival como su padre.
-Bien, espero que pronto seamos dos-sonrió confiado, logrando que el castaño frunciera el ceño, pero no se dejaría provocar tan fácilmente, solo se concentraría en ganar-Tu empiezas-acepto su turno, era lo menos que podía hacer ante esa situación, tomando una de las piezas negras que tenia de su lado, sacando su peón en D4, a lo cual su rival respondió con su ficha blanca poniendo su peón E5, logrando ser derribado por el peón del hijo del duque quien no evito sonreír ante ese primer ataque
-Es una pena que me vaya de aquí sin que te diga lo que quieres saber-
-Al contrario, yo espero que disfrutes de tu estancia, todo el tiempo en el que te encuentres y seas completamente sincero con tus respuestas-el rubio movió su caballo C6 representando una posible amenaza en el peón del actor.
-Lástima que mi estancia va ser corta, aunque agradezco la atención-Terry para evitar una desventaja movió su caballo a F3 para defender a su peón.
-Realmente no planeaba que te quedaras para siempre, pero si algunos días que te ayudaran a reflexionar-su contrincante respondió mientras inesperadamente movía a su Reina a E7, haciendo que su peón este en una peor circunstancia.
-¿Reflexionar?, ¿crees que lo que paso es tan sencillo?, solo porque pareces ser un millonario excéntrico, ¿te crees con el derecho de tenerme de rehén?-para tratar de mejorar su situación movió su alfil a F4 para apoyar a su peón, sin embargo, aquella acción provoco que el rubio sonriera con regocijo.
-Me hago cargo de estas propiedades mientras su verdadero dueño toma el poder, y no eres un rehén, eres un invitado y como mi invitado tengo que ver por tu bienestar, aun si con ello debo protegerte de ti mismo-movió a su Reina a B4 en una posición lista para atacar a su Rey y darle un Jaque.
-¿Protegerme?, más bien parece que solo quieres tomar el papel de mi verdugo, pero no, gracias, puedo hacerme cargo-rápidamente cambio su alfil a D2 para proteger ahora a su Rey.
-De eso no me cabe duda, pero no eres lo único que debo proteger de tu autodestrucción, te lo dije antes, me da igual si te pasa algo, pero a esa persona, estaría devastada y no puedo permitirlo-su oponente de nuevo mueve a su Reina a B2 entrando de lleno a su lado del tablero.
-Está más que claro que no te agrado, acabemos rápido para que no tengas la desgracia de estar en mi presencia- no se lo dejaría tan fácil, Terry nuevamente mueve su alfil para dejarlo en C3 y estar listo para atacar a la amenazante Reina.
-He escuchado información de ti, pero no te he conocido lo suficiente para crearme un criterio propio y terminar por odiarte-sin embargo el rubio movió su primer alfil a B4 siendo ahora la nueva amenaza a su Rey.
-No me interesa que me conozcas ni yo conocerte a ti-decide sacar a su Reina en D2, no obstante su alfil es atacado por el blanco, por lo cual en un intento de revancha mueve a su Reina para matar al alfil, pero al ver el tablero después de su último movimiento se dio cuenta de su error y no quedo más que observar como el rubio movía a su Reina C1.
-Jaque Mate-no podía creerlo, era un partida tan sencilla que no lo vio venir, además de que su contrincante sabía que como iba a reaccionar-En esta ocasión quise ganar con mi Reina, a pesar de que estuvo amenazada, siempre salió adelante-tomo la pieza que la representaba mientras la miraba con añoranza-Bien, ahora tienes que responder, ¿La razón por la cual estas en Chicago y no en Nueva York con tu prometida Susana Malrow, es porque todavía estás enamorado de una dama que vive en esta ciudad?-aunque parecía ya saber la respuesta, quería escucharlo.
-Yo…solo, aunque la ame, no puedo faltar a mi palabra-aquella ferviente respuesta pareció complacer y a la vez exaltar a su anfitrión quien se levantó de su lugar, aunque no quería mostrarse inquieto, despertó su curiosidad al querer saber cómo había llegado a esa deducción-¿Qué tanto sabes y porque eso te altera?-
-Quedamos que yo hago las preguntas y decido que es lo quiero que sepas, ahora escúchame, si realmente la amas y piensas que un compromiso sin amor, por obligación y que hará infeliz a más de uno, es más fuerte por lo que sientes por ella, eres más patético de lo que pensaba- seguía sin entender porque decía eso y porque rayos estaba tan interesado en su compromiso.
-¿Acaso conoces a Candy?-la pregunta hizo reaccionar al rubio, sintiendo como estaba siendo atravesado por su mirada-¿Cómo sabes de ella, como la conoces?-lo tomo de la solapas sin notar un cambio en sus ojos, lo vio por varios segundos antes de que sus hombres lo sostuvieran y lo alejaran de él.
-Por favor llévenlo a su habitación, es todo por hoy- dijo sin dejarlo de mirar, no estaba dispuesto a admitir o negar lo que se había cuestionado.
-Suéltenme, se irme solo-rezongo soltándose del agarre de esos hombres, hubiera podido con ellos dos, pero no estaba seguro si podría con la docena que estaría afuera a la espera de una señal-No sé qué es lo que pretendes, pero en el siguiente reto, sea lo que sea me largare de aquí-sostuvieron su mirada por unos segundos antes de ser escoltado por los esbirros del rubio hasta su habitación-¿Acaso me tiene aquí por Candy, estará evitando que me acerque a ella, será que él…?-cuestiono en la soledad de su habitación, apretando sus puños, más determinado en dejar aquel lugar, aunque aún no tenía idea de lo que haría al salir.
Al día siguiente a la misma hora, fue llevando al jardín trasero que tenía un campo amplio, distinguió dos dianas separadas a dos metros de distancia y a unos dieciocho metros del rubio quien se encontraba a un costado de una mesa viendo los arcos y las flechas que se utilizarían en esa ocasión. El actor no evito sentirse afortunado, su puntería por demás era buena y con ello podría llevarse su primera victoria.
-Pareces de mejor humor-dijo el rubio a modo de saludo mientras le extendía un arco para el uso de aquella disciplina-Hoy haremos un reto físico-mental, tiro con arco, espero que tu puntería sea mejor que tu actitud de ayer-allí estaba de nuevo, provocándolo, no lo iba permitir, no ahora que estaba dispuesto poner toda su concentración en dar en el blanco.
-Siendo así, ¿no temes a que apunte una flecha justamente en tu corazón?-a pesar de eso no pudo evitar dar una advertencia a modo de juego mientas simulaba tirar una flecha invisible justo en lugar señalado.
-Estoy seguro de que ella no te lo perdonaría-alcanzo a escuchar a pesar de que se trataba de un susurro-No creo que estés dispuesto a tirar por la borda un pacto de caballeros, se nota que para ti es mucho más importante que otra cosa-no sabía si aquel tono fue de burla o de reproche, pero sin duda sabía que lo estaba desafiando.
-Espero que si seas un hombre de palabra cuando gane, empecemos de una vez-evito cruzar nuevamente palabra con él antes de tirar su ultima de diez flechas que le fueron asignadas.
-Bien, veamos si estás listo para mi siguiente pregunta o volverás a terminar con una botella de whisky antes del atardecer-ambos caminaron en silencio hasta las dianas, los dos fueron tan acertados, sin embargo, una de las flechas del castaño había alcanzado a rozar el primer círculo rojo, casi saliendo por completo del amarillo, mientras que todas las flechas del rubio se mantuvieron en el radio del área amarilla-Me temo que tu hígado descansara otro día más- no le hacía gracia por lo cual le quedo esperar cuál sería su siguiente pregunta-¿Crees que Susana Marlow te ama o simplemente está obsesionada contigo como para retenerte a su lado?-
-¿Qué cosa dices?, ella se iba a quitar la vida, no podía…dejarla-seguía tocando temas muy delicados, sin embargo tenía que ser sincero con sus respuestas como habían pactado.
-Te lo planteare de la siguiente manera, si fueras tu quien se puso en riesgo por la mujer que amas, ¿le exigirías que se quedara contigo y que además ella no sintiera lo mismo que tú, lo harías?-lo pensó detenidamente, si Candy, no sintiera lo mismo que él, por mucho que la amara, no podría, ¿Qué clase de monstruo seria?
-¡No es lo mismo!, yo soy el único que la mantiene aferrada a la vida-recordó la vez en la que la actriz le confesó sentirse mal por querer mantenerlo a su lado y lo bien que se sentía estar en sus brazos.
-A costa de tu sufrimiento, no solo tuyo, si no la de cierta dama-respondió indignado como si no creyera que tan desafortunado era la situación por la joven por la cual parecía estar preocupado.
-¿Qué sabes de ella, de Candy, las has visto, acaso está sufriendo?-cuestiono no queriendo imaginar esa situación, él ya la había visto ante la pérdida de un ser querido y lo difícil que fue que ella lo superara.
-¿Y apenas te dignas a preguntarlo, acaso no era tu deber en primer lugar hacerla feliz?, ¿dejaste que al primer obstáculo los derrumbara?-un intervalo de silencio se hizo presente, con el hecho de que Terry meditara eso, era suficiente, no esperaba que respondiera en ese instante-Creo que ni siquiera debiste haberte metido en su vida-el rubio se alejó de allí sin darle oportunidad de defenderse.
"¿Y si es verdad?, si todo iba terminar así ¿no hubiera sido mejor no haberla conocido?, pero yo, no, me niego a esa idea, Candy para mí, lo es todo, ¿y que rayos he estado haciendo?"- el resto del día, su cabeza dio vueltas entre recuerdos, desde los más felices hasta el fatídico día en aquel hospital en Nueva York.
No sabía que esperar de su ultimo reto, no podía decir que todo había sido ventajoso para su anfitrión, cuando habían sido disciplinas en las cuales destacaba y en las cuales parecía que el rubio había tenido la certeza desde un principio de que siempre ganaría. Por eso en el cuarto día de su estancia, al entrar en uno de los salones de la mansión no mostró sorpresa ni mucho menos la confianza de ser finalmente el vencedor, ¿acaso trataba de alguna forma humillarlo mientras lo mantenía hospedado y de paso siendo interrogado?
-Viendo que estas totalmente recuperado, el día de hoy será un reto físico y de destreza-argumento el rubio mientras le extendió un florete-Eres libre de descargar toda esa frustración conmigo, pero te advierto, soy el mejor esgrimista de mi familia-Terry no se dignó a decir una palabra y decidió expresarse con el movimiento de su florete, atacando con agilidad logrando complicarle la batalla a su anfitrión, que de igual manera parecía estar desahogándose en cada choque que hacia el acero, la batalla se fue intensificando hasta que uno de ellos logro tener ventaja y romper el largo del florete dejando desarmado a su contrincante. Ambos agitados, el rubio sostenía su florete dejando su punta en el cuello de un desarmado Terry, sin mostrar miedo ante la mirada afilada de su anfitrión, quedando a la espera de una peligrosa estocada-Da gracias que soy un caballero-el rubio bajo su arma, haciendo que el castaño tuviera un deja vú, sabía que eso había pasado antes.
"Me venció, en todo, ¿de dónde rayos ha salido este sujeto?, la única persona que había considerado a mi nivel, era Albert, es verdad, ahora que lo veo bien, él me lo recuerda mucho, dudo mucho que estén relacionados"-pensó mientras observaba como dejaba su florete en una de las mesas, recordando a su amigo que vivía al día, era difícil emparentarlo con el joven de enfrente que parecía gozar de todas las comodidades, es más, era difícil compararlo con algún otro joven de sociedad como los hermanos Cornwell y mucho menos con la escoria de Neal Legan.
-Mi última pregunta es, cuando restablezcas tu vida, ¿estarías dispuesto a reconsiderar otra alternativa a tu situación con Susana Marlow?-cuestiono aunque esta vez no lo miraba directamente a los ojos, sus ojos azules, claros, miraban otro lugar de la habitación.
-¿Pero qué…?-cuestiono incrédulamente ante aquella interrogación.
-Contesta, ¿lo harías, lo considerarías?-se había atrevido mirarlo fijamente a los ojos, no sabía si interpretar esa pregunta como una exigencia o una súplica.
-¿Por qué estas interesado en eso, porque no me lo dices?-pregunto aun sin comprender que le daba el derecho de ponerlo en esa encrucijada, la cual Candy había evitado al tomar ella la decisión.
-Parece que no llegaremos a ningún lado si permanecemos aquí, cámbiate, iremos a dar un paseo y ver si con eso encuentras la respuesta-el rubio se fue del lugar sin considerar alguna opinión que tuviera el joven actor.
Minutos después ambos estaban en los asientos de atrás de un automóvil, viajando en silencio alrededor de diez minutos que parecieron una eternidad ya que ninguno se atrevía a preguntar o decir algo que acabaría en una discusión. El auto finalmente se detuvo en lugar que Terry había reconocido y se negaba en creer.
-¿Por qué me trajiste aquí?-cuestiono al ver como el rubio descendía del vehículo-¿Qué rayos estas tramando?-
-Baja, necesito que me des una respuesta-apretó su puño ante aquella orden, aquello era jugar bajo-Sé que no estás listo para que se vean, me asegurare de que eso no pase, te doy mi palabra-tuvieron que pasar varios segundos para que finalmente el castaño se dignara a bajar.
Siguió al rubio dentro del recinto, quien al parecer dominaba el terreno, subieron hasta el piso donde se encontraba una oficina, toco un par de veces, al recibir una respuesta, el rubio le pidió que lo esperara un momento, no paso más de un minuto cuando un señor de edad avanzada enfundado con una bata blanca salió para presentarse como Director del lugar y pedirle amablemente que entrara. Al ingresar vio al rubio parado con una mirada cálida observando algo al exterior del lugar y que se podía ver a través de la ventana, se acercó a él fijando su mirada al mismo lugar que el rubio, evito que sus ojos se empañaran y que su corazón se detuviera, el aire le comenzó a faltar al ver a su pecosa sentada al pie de un árbol rodeada por varios niños quienes estaban atentos al cuento que estaba recitando la joven enfermera, seguía igual de hermosa como la recordaba y esa sonrisa que siempre la caracterizaba.
-A pesar de las adversidades, siempre ha salido adelante-Terry ubico que esas palabras, las había dicho justo después de ganar con su Reina en el ajedrez.
-¿Acaso tu…?-esas palabras, esa mirada tan cálida que le dirigía, no podía tratarse de otra cosa, esa persona tenia sentimientos por su pecosa.
-Eso es lo de menos, lo que importa es lo que harás tú, necesito saber si estás dispuesto a luchar por ella-aquella no era una declaración de guerra, ni mucho menos presentarse como un oponente, ya que su principal problema era su situación Nueva York.
-Yo, regresare al teatro y le daré un rumbo a mi vida-contesto mirando de nuevo a la pecosa reír mientras ella y todos sus pacientes cantaban una canción que formaba parte de su relato-Es lo primero que necesito hacer-
-Estoy totalmente de acuerdo, un día a la vez, ¿Cuándo piensas irte?-argumento de manera amistosa, sin poder ocultar que estaba conforme con aquel avance.
-Esta misma noche si es posible-respondió determinado dando la seguridad de que no haría otra cosa que los desviara de su objetivo.
-Permíteme ser quien te lleve a la estación-ofreció amablemente, estaba convencido de que cumpliría con su propósito.
-Después de este embrollo aceptare tu oferta-era la primera vez desde que se conocieron que no sintieron tensión alguna.
Al anochecer el rubio escolto al joven actor, encargándose de comprarle un boleto de primera clase, al tratarse de su invitado siguió comportándose como un caballero y un excelente anfitrión. Lo acompaño hasta su vagón para poder expresar su última indicación.
-A pesar de todo, debo darte las gracias, creo que de no ser por ti, estaría vagando sin rumbo-menciono el actor a unos pasos de abordar.
-Sé que te dije que no me importaba lo que te pasara, pero me alegro de que estés dispuesto de encontrarte a ti mismo-argumento mostrándole al castaño que era un hombre de valores y justo, ¿podría Candy sentir algo por esta persona? El llamado para abordar se hizo presente y no podía irse sin saber al menos algo.
-¿Podría al menos saber el nombre de mi anfitrión y el que ha sido capaz de vencerme?-aquella pregunto logro que el rubio riera de buena gana ante la afirmación que se dignó decir el orgulloso hijo del duque.
-Me puedes decir Tony, puede que pronto tengas noticias mías, si llegas a recibir una invitación y asistes, sabré que la has elegido-estaba siendo apresurado para abordan el tren que solo le quedo despedirse del misterioso y peculiar sujeto.
-Hasta pronto Tony-
-Buen viaje Terry, cuídate-el rubio se quedó hasta que vio partir el tren que llevaba al hombre que se había ganado el corazón de Candy en aquel verano en Escocia, sonrió contrariado al haberlo conocido y no poder odiarlo-Ahora entiendo porque es tu amigo Albert-
Días antes cuando Anthony salió del Bob's saloon con dos de sus hombres cargando a cuestas a un Terry inconsciente después de ese gancho en el hígado. No esperaba ver a su tío con cara de asombro y preocupación, presenciando como se llevaban al castaño para ingresarlo a uno de los autos.
-¡Anthony!, ¿Qué rayos hiciste?-lo reprendió, a pesar de que estaba de acuerdo en casi todas sus decisiones, aquella fue una de las más descabelladas.
-No lo mate, tío, si eso te preocupa lo hospedare unos días en la mansión que dejaron los Legan-argumento tranquilamente sin embargo no logro que Albert estuviera conforme-Ya me habías dicho que es tu amigo, te doy mi palabra de que no lo lastimare-
-Ese no es el punto, creo que estas yendo demasiado lejos, detendré esto ahora-antes de que pudiera dar una orden fue detenido por su sobrino quien lo había tomado del brazo.
-Solo serán unos días, lo juro, hasta que se restablezca, dejare que haga lo que quiera cuando se recupere-intento fervientemente convencerlo, sin embargo presentía que tendría que hacer algo a cambio.
-De acuerdo, eso te dará la oportunidad de conocerlo y como al parecer estarás ocupado con él le diré a George que me ayude con los pendientes que tengas en el consorcio-contesto mientras se soltaba de su agarre y logrando que el joven médico sonriera agradecido.
-Muchas gracias Albert-
-Nada de gracias, tendrás que cumplir las próximas órdenes que te daré como patriarca de la familia Ardley, sin objeción alguna-por primera vez estaba presenciando a su tío como una figura de autoridad, no evito sentirse feliz de que al fin tomara ese papel.
-Lo que tú digas-respondió orgulloso sin estar dispuesto a negarse.
-Bien, sé que la siguiente semana habrá un gala por parte del Hospital, llevaras a Candy como parte de la familia Ardley-aquella petición a pesar de emocionarlo, iba en contra de lo que intentaba lograr al tener a Terry como su huésped, pero como había dicho antes no podía negarse y una parte de él no quería.
-De acuerdo, ¿algo más?-cuestiono sin tener idea que su tío escondía un importante propósito con sus peticiones.
-Si, al pasar la gala tendrás que preparar el banquete y el baile que se hará para mi presentación y regreso a la familia Ardley y así haré el anuncio de que me hare cargo finalmente del consorcio-aquello abrumo y alegro al joven Brower quien por fin podría dedicarse por completo a su profesión, pero un dolor en su pecho le advertía de que su estancia en el país se acortaba.
-Para mí será un honor, no importa si debo cruzarme con la Tía abuela en la mansión para hacer los preparativos…-estaba efusivo e inquieto por ir planeado aquello que tardo segundos al ver como Albert negaba con la cabeza.
-No, no, no se hará aquí en Chicago- a lo lejos, George quien estaba en un automóvil por el lado del piloto vio como Albert al fin mencionaba el lugar en donde quería hacer su festejo de regreso y no evito reír al ver como Anthony, incrédulo, palideció al conocer perfectamente la ubicación, no tuvo fuerzas para replicar, a lo cual el joven patriarca lo golpeo amistosamente en el hombro, dejándolo congelado y acercándose en donde estaba su fiel asistente.
-Creo que lo dejaste en shock William-le menciono mientras subía por el lado del copiloto.
-Es parte de mi plan y aún falta la mejor parte-la travesura de William Albert Ardley comenzaba a ser una realidad, sin importar lo que resultara entre la reunión de su sobrino y su amigo, no evitara que pase lo que tiene en mente.
Continuara…
Hola.
Este mes ha sido tan largo que hasta alcance a publicar, de todo ha pasado, casi una tercera guerra y luego el coronavirus, valgame.
La neta, hasta yo esperaba mas de este capitulo, pero hasta los mismos personajes a mi sentir, creo que actuarían igual, bueno, esa es mi percepción, si esperaban algo emocionante, mil disculpas, ¿fui cruel con Terry?, ¿que si puse a Anthony demasiado perfecto?, no chicas, ya están viendo que Anthony tiene sus fallas(amigo date cuenta), pero próximamente y con la intercesión de su servidora y claro del tio Abuelo, haremos el milagro, que hasta la Rosa de Guadalupe se quedara corta.
La canciones que me inspiraron fueron las del OST de Crush landing on you(Hermoso dorama, esta en Netflix) pero en especial Flower, esa letra con el sentir de Terry, uff que belleza, aunque las mejores canciones para inspirarme obvio son para Anthony.
Agradezco los comentarios y sobre toda la espera.
No olviden que si quieren seguir mas esta historia pueden darle like a la pagina de Facebook ALL FOR YOU - FFCC y la pueden buscar también como allforyoucandyFF.
Cuidense mucho y hasta la proxima.
Besitos.
