"Indicios sin palabras"

.

.

.

.

Todoroki despertó temprano con la boca seca y amarga, frustrado por la falta de consciencia que tuvo al haber dejado que Midoriya saliera con Bakugou el día anterior.

Hoy por tanto, era lunes y debía ponerse al corriente de continuar progresando su entrada al corazón de Midoriya antes de que fuera demasiado tarde para él de hacer algo al respecto.

Se distrajo al escuchar que su celular vibró desde la mesa de noche.

El corazón se le contrajo al ver que se trataba de Midoriya; le decía que se había enfermado, y no asistiría a clases.

Todoroki respondió casi de inmediato, diciéndole:

Midoriya, te encuentras bien? Necesitas que te ayude en algo?

Él le respondió segundos después:

No me encuentro bien, tengo fiebre y dolor de cabeza… no te preocupes, estaré mejor.

Esto dejó a Todoroki con una sensación de impotencia atragantándose en su pecho. Por qué Midoriya no suele pedir ayuda en situaciones como esas?

La frustración que sentía momentos atrás, simplemente se incrementaba.

Yo me haré cargo de cuidarlo, se propuso a sí mismo aquella mañana.


Asistió a la primera hora a clase, puesto a que quería tomar notas para pasárselas a Midoriya, pero para su mala suerte, Bakugou se le adelantó y faltó la primera hora de clases, por razones obvias.

Apretó la pluma, bastante irritado por su ineptitud en la materia de cuidar a la persona que le gusta. Siempre Bakugou se adelantaba desde que se dignó a competir por los afectos de Midoriya, quien, claramente no estaba consciente de la situación en la que lo involucraron sin pedirle permiso de hacerlo.

Para la tercera hora, irían a entrenar al gimnasio, cuando llegó Bakugou a clase con expresión de satisfacción en cuanto lo vio a él, saliendo del salón de clases.

Ambos se miraron con odio asentado en sus ojos.

—Tsk— Lo oyó gruñir con superioridad.

A lo que él repuso, haciendo una mueca de molestia.

—Ni te atrevas a acercarte al nerd— Le susurró con odio en su voz; Todoroki lo cogió del brazo, forzándolo a detenerse.

—No me afectan tus amenazas— Dijo del mismo modo.

—No puedo esperar hasta incinerarte— Se burló de él, zafándose.

Todoroki no respondió, sabiendo que si abría la boca una vez más, desataría un lío con el temperamento iracundo de Bakugou y los suspenderían a ambos de asistir a clases.

Si él no era un estúpido, y Bakugou tampoco lo era.

Si los dos se metían en un problema, fuera menos probable ver a Midoriya con frecuencia y él no podía lidiar con ello.


Él al salirse del entrenamiento, en vez de dirigirse al salón de clases, se fugó a la habitación de Midoriya, siendo tan sigiloso como pudo, llegó sin problemas.

Sonriendo de lado por su victoria, tocó la puerta.

En eso, se escuchó un estornudo.

—Quién es?— Le notificó la voz débil de Midoriya.

—Soy yo— Anunció su presencia.

—Pasa— Dijo, tosiendo repetidas veces. —Está abierto—

Todoroki abrió la puerta, viendo a Midoriya recostado en la cama forrado de cobijas, sólo notándose los mechones de su cabello verde desde la entrada.

—To-todoroki-kun— Midoriya se asomó por debajo de las cobijas, mirándolo con sus enormes ojos verdes como dos focos encendidos en plena oscuridad.

—Hola, Midoriya— Lo saludó, quitándose los zapatos. —Perdona mi intrusión— Dijo, entrando por el cuarto con cierto nerviosismo presente en sus manos.

—Tus clases?— Preguntó en tono preocupado.

—No te preocupes— Disuadió Todoroki, tomando asiento a lado de la cama, cruzándose de piernas en el suelo. —Me interesa más tu estado de salud— Dicho eso, Midoriya se crispó, abriendo las orbes de sus ojos en igual sintonía.

—P-p-pero— Se trabó, cubriendo su cara hasta los ojos, avergonzado.

—Es una molestia que yo esté aquí?— Cuestionó, bajando ligeramente la cabeza.

—No-no, por supuesto que no— Espetó alarmado. —Quédate el tiempo que gustes—

Todoroki soltó un suspiro de alivio, subiendo la mirada.

—Cómo está tu fiebre?—

—Na-nada bien— Respondió Midoriya, cerrando los ojos con dolor.

—Te molesta si pongo mi mano sobre tu frente?— Preguntó, llevando su mano derecha cerca de su frente; Midoriya lo escaseó con escrúpulo, parpadeando.

—No— Musitó quedo.

En cuanto puso su mano sobre su frente, la sintió arder en llamas, e inmediatamente comenzó a enfriarlo con el asombroso poder de su Quirk.

—Está bien ahí?— Preguntó para cerciorarse de que la temperatura de su mano era equivalente a la necesaria para reducir la fiebre. Él asintió gustoso, cerrando los ojos relajado.

—Gracias, Todoroki-kun— Agradeció amigable. —Tu Quirk es asombroso— Lo elogió, luego soltando una risita.

Todoroki no pudo evitar ocultar su evidente sonrojo al escuchar el elogio de Midoriya, por lo que desvió la mirada a otro punto de la habitación del chico para no delatarse tanto.

Es que él era tan lindo, y amable, que para Todoroki poder resistirse, resultaba complicado.

—Te pido una disculpa— Habló él, sobresaltando a Midoriya, que frunció el ceño en confusión. —Porque de no ser por mi, no te hubieras enfermado, además no fui un buen amigo al descuidarte como lo hice—

—No te disculpes— Suplicó Midoriya, bastante preocupado. —Es mi culpa, por no haberme llevado mi sombrilla cuando mi mamá me dijo que lo hiciera—

—De todas maneras— Repuso él, culpable. —Debí prestarte mejor atención—

—Todo está bien entre nosotros, Todoroki-kun— Midoriya sacó una mano de la cobija, y la puso encima de la suya con gentileza. —Por favor, no te culpes de lo que me sucede, pues es mi responsabilidad cuidar mi salud— Aseguró sonriente.

Todoroki frunció el ceño, cabizbajo, por todas aquellas sensaciones que sobornaban su sano raciocinio, en cuestiones de lidiar con Midoriya.

—Hm— Se quejó amargo.

—Todoroki-kun— Midoriya le dio un apretón en la mano, captando su atención. —Por favor, no pongas esa cara— Pidió, queriendo hacerlo sonreír. —En este momento me estás ayudando—

—Te estoy ayudando?— Dijo incrédulo, enarcando ambas cejas.

—Sí— Señaló la mano que él tenía sobre su frente. —No dudes de tus capacidades, Todoroki-kun, en verdad eres una persona increíble— Sonrió cerrando los ojos, en plena ternura, cautivando al pobre corazón de Todoroki, que comenzó a desbocarse de su pecho en una violenta sacudida.

—Sí, bueno— Se ruborizó en exceso, palideciendo de la misma impresión al recibir una de esas sonrisas peligrosas de Midoriya.

—Agradezco lo que haces por mí— Prosiguió él, tan elocuente como podía ser. —Por eso, no debes de culparte por mi resfriado— Aseguró contundente.

—Está bien— Suspiró Todoroki.

—Sabes, aún no puedo creer que nos llevemos tan bien— Admitió, girando su cabeza en su dirección, sin salirse de las cobijas que lo apilaban encima. —No pensé que serías la persona en quien más confío—

—Lo mismo digo— Coreó él, acercándose un poco a su lado.

—Yo en verdad confío en ti— Dijo sincero.

—Yo también— Expresó Todoroki, del mismo modo. —Puedes contarme lo que sea que esté pasando contigo— Quiso preguntar sobre su cita con Bakugou, mas no encontró valor consigo mismo para decírselo directamente a Midoriya.

—Claro— Asintió.

Todoroki tragó saliva fuerte.

—Bakugou no te ha hecho nada malo, Midoriya?— Preguntó de golpe, con cierto temor en su voz.

El aludido, frunció las cejas, desconcertado.

—No— Respondió extrañado. —Kacchan me ha tratado muy bien estos días— Aseguró, moviendo la cabeza de un lado a otro. —Ayer me llevó a ver una película de héroes, una que yo quería ver, pero— Se detuvo, temeroso.

—Pero, qué?— Presionó con su voz, irritado internamente.

—Kacchan creyó que tú me habías hecho algo malo— Corrigió confuso. —Pero, no le quise decir lo que hablamos el sábado, porque eso quedó entre nosotros—

—Hacerte algo malo— Supuso Todoroki en voz alta. —Te refieres a lastimarte o herirte de alguna forma?—

—Sí— Respondió Midoriya, pestañeando. —Está pasando algo entre ustedes dos?—

Todoroki tragó saliva, sabiendo que una vez más la intuición de Midoriya siempre era acertada, no importaba la situación en la que él se hallaba, no cabía la menor duda que él era un completo genio.

—Todoroki-kun?— Los ojos curiosos de Midoriya se clavaron en los suyos, expectorantes.

—No nos llevamos bien— Comentó con un deje de disgusto. —Él es testarudo e imprudente, grita mucho, pero tengo que admitir que él es inteligente cuando no deja que su orgullo lo domine—

Midoriya se quedó pasmado frunciendo las cejas, pestañeando constantemente.

—Estás seguro que no hay algo entre ustedes?— Preguntó inseguro.

—Sólo no nos caemos bien— Se quejó, bajando la temperatura de su mano su frente. —La verdad es que no lo soporto— Arrugó el ceño.

—Kacchan no te ha molestado?— Él acomodó su mano sobre la mano de Todoroki, de la cual estaba reposando en la orilla de la cama.

—Siempre lo hace— Tuvo que admitir, con el ceño fruncido.

—Ya veo…— Bajó la mirada, entristecido.

—Midoriya?— Él dijo, arrugando las cejas.

—Así es Kacchan— Opinó solemnemente. —Es muy orgulloso, y a veces es molesto, pero él siempre ha sabido lo que quiere, nunca se rinde en su meta—

—Lo sé— Musitó amargo.

—Pero, Todoroki-kun— Habló Midoriya, mirándolo suavemente. —No dejes que las cosas que te diga Kacchan te afecten—

Él, conmovido por su mirada, se atrevió a acercarse lentamente a unas cuantas pulgadas a Midoriya, que, de pronto, se sobresaltó al ver su acercamiento con cierta curiosidad.

—Cómo está tu fiebre?— Cuestionó.

—Oh— Soltó una risita nervioso. —Mucho mejor— Cerró los ojos.

—Me alegra saberlo— Dijo aliviado, destensando sus hombros.

—Por un momento— Comentó Midoriya, nervioso. —Pensé que había dicho algo que te disgustó— Se encogió apenado.

—Qué? No— Reaccionó un tanto alarmado por el gesto entristecido de Midoriya. —No dijiste nada que me disgustara—

—Entiendo— Suspiró —Em, Todoroki-kun?— Dijo incierto.

—Qué sucede?—

—Pu-puedo sostener tu mano?— Preguntó avergonzado.

—Eh?— Lo miró, sintiendo un vuelco.

Acaso había escuchado bien?

—L-lo siento!— Exclamó alarmado, volteando para otro lado.

—No!— Espetó, tomando a Midoriya de sorpresa. —Vuélvelo a decir— Suplicó, anhelando volver a escuchar esas palabras provenientes de la boca de Midoriya.

—Em— Dudó, regresando su vista a la suya. —Pu-puedo soste-sostener tu mano?— Dijo en un hilo de voz casi imperceptible, pero que Todoroki alcanzó a escuchar más que perfecto.

—Por supuesto— Aseguró sonrojado.

Todoroki acercó su mano a la de Midoriya, que había quitado de su contacto segundos atrás, y la tomó entre su agarre.

—Así está bien?— Preguntó en tono dudoso.

Asintió despacio.

—Si gustas puedes dormirte— Sugirió, sintiendo los latidos de su pecho surgir con violencia. Tragó saliva, bastante ansioso por sostener su dulce mano en la suya.

—Hm— Asintió cerrando los ojos apaciblemente, hasta quedarse profundamente dormido.

Minutos después, él se acercó y se atrevió a plantar un dulce beso sobre la frente de Midoriya, susurrándole:

—Te quiero, Midoriya—

.

.

.

.

P.D. Quise subir doble capítulo el día de hoy porque no he hecho uno de Todoroki.

Todoroki tiene otro acercamiento a Midoriya.

Espero que les haya gustado.