Si cierra los ojos aun la recuerda, delgada y sonriente, aún puede imaginar que bailan juntos y se divierten y parece mentira, una cruel por cierto, que su mejor recuerdo se viera reducido a un baile… qué mala broma.
Otros recuerdos se opacan por la presencia de Harry, algunos por lo doloroso de la separación o la inminente guerra…
Entonces siente frío, siente vacío, cómo el de sus noches vagando, ignorando a la gente, adaptándose o haciéndose pasar por otro, uno feliz, uno dichoso…
Se ha casado y trabaja. Tiene buen empleo y sueños…
Pero no está ella…
Y a veces la sueña y es cruel ver lo que más le gusta: la noche y en ella recordarla, porque no puede sino remitirse desde las estrellas hacía las pecas de su cara.
Siempre las pecas de Ginny Weasley le parecieron a Michael estrellas.
