Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
Ah, bella y linda mañana. Todo parecía ser normal hasta donde podía ver. Umi-chan siendo capturada por su novia, Honoka-chan corriendo porque llegaba tarde a su trabajo y Nico-chan gritándole por lo irresponsable que es aún que ella también iba a llegar tarde (y eso que son las dueñas), y yo en el estudio donde Anju-chan iba a grabar su próximo sencillo con Maki-chan.
La canción era una balada romántica, trataba de dos enamorados que por cosas del destino tuvieron que separarse, uno murió y la otra persona tiene que continuar su vida sin ser amado.
No entiendo cómo se le ocurren ese tipo de ideas a Anju-chan. De un momento a otro dice que tuvo una excelente idea para una canción y que el "Dios de la inspiración" vino hacia ella en sus momentos de soledad. En definitiva, no logro comprenderla.
Pero bien, el punto de la situación es que ese día en especial, en vez de estar haciendo mis trabajos empresariales, estaba en la disquera de Anju-chan. Esencialmente es porque ella me obligo, fue a mi bello departamento y me trajo hasta ese lugar. Afortunadamente ya estaba cambiada ¡porque tenia que ir a trabajar, no a ser secuestrada por ella!
-Al menos me dejo en un lugar cómodo -comente a espaldas del sonidista que se encargaba de hacer los arreglos pertinentes a la canción mientras Anju-chan cantaba.
La mujer tiene una hermosa voz, eso lo he dicho un millón de veces, y acompañada del piano de Maki-chan, le da un efecto más nostálgico. Mi nueva amiga pelirroja es un as en lo que respecta al piano, bien decía mi madre que una vez que la escucharas ya estarías enamorada de sus melodías. Tiene una fluidez anormal en el piano, no se nota siquiera el choque que hacen sus dedos sobre las teclas y ni siquiera se distingue el cambio de nota: todo se encuentra en una sinfonía perfecta.
Aunque sigo sin entender porque sigo aquí…
- ¡Kotori-chan! -grito mi pequeño demonio de Tasmania que sin previo se lanzo sobre mi y me abrazo con gran fuerza- con que aquí estabas, fui a buscarte a tu trabajo y no estabas -frunció el ceño como si quisiera reclamarme algo, pero al instante ladeo su cabeza de un lado a otro.
-Ay Honoka-chan -negué suavemente con la cabeza- lamento no haberte avisado, ¿me perdonas? -acaricié su cabeza y ella asintió enérgicamente.
Desde hace unos días, Honoka-chan se había comenzado a comportar de una manera extraña y mucho más afectiva de normal. Siempre ha sido normal en ella lanzarse sobre mi y buscar cariño, pero ultimadamente esos eventos se habían vuelto mas afectuosos y un tanto extraños. Con decirles que una vez se metió conmigo a la ducha para "recordar viejos tiempos", ¡eso sería lindo si al menos fuéramos aun un par de niñas y no mujeres adultas! Por supuesto que salí corriendo entre asustada y muy apenada al punto de que estaba mas roja que un tomate maduro. Ese y otros incidentes que de verdad preferiría no comentar por procurar mi cordura en estos momentos.
- ¿Qué hacemos aquí? -pregunto con un tono inocente- ¿Anju-chan de nuevo quiere que le hagas un diseño en base a su canción? -alce la ceja con duda y ella soltó una risita- ¿no lo habías pensado?
-La verdad no… -fruncí el ceño y suspire- de haberlo sabido, ya tendría la idea…
-Lo que me sorprende es que de verdad no te dieras cuenta -mantuvo su risita infantil antes de continuar hablando- no creo que sea tan difícil que diseñes algo, siempre se te ocurren las mejores ideas cuando se te acaba el tiempo.
-En eso tienes razón, Honoka-chan -le sonreí y acaricie su cabeza- y tu siempre apareces en los momentos que te necesito, ¿es acaso que me vigilas sin que me de cuenta?
-Tengo mis habilidades -hizo la mímica de cargar una pistola y según ella la disparo- soy la agente especial Kousaka Honoka y mi deber es cuidar al sol.
-Pero que rara puedes llegar a ser – solté una diminuta risita y pique su nariz con mi dedo índice- no soy un sol, ya te lo he dicho.
-Lo eres, porque todo mi mundo gira a tu alrededor -confeso con una increíble sinceridad, tanta que al darse cuenta de inmediato se cubrió con las manos la cara y se meneo de un lado otro.
Fuera de sorprenderme, me conmovió sus acciones. Ella era tan inocente y tan pura que sus palabras y acciones solo eran un reflejo de todo lo que estaba en ese corazón de oro. En definitiva, Honoka-chan es una persona que puede amar inmensamente a una persona. Mi querida y dulce mejor amiga es simplemente única.
-Hey, vamos, no es tan vergonzoso -tomé sus manos y con delicadeza comencé a retirarlas de su cara. Opuso resistencia, pero no la suficiente para evitar que lograra mi cometido- sabes que no me molesta que seas así de afectuosa conmigo. Para mí, eso es parte de ti y yo te acepto con todo lo que tengas que hacer o decir -aprete sus manos contra las mías- porque para mí eres una persona importante y no podría pedirte que cambiaras porque así no serias tu -me acerque con sutileza y bese su mejilla con afecto.
-E-Eh… -solté una risita divertida cuando la vi sonrojada y a su vez impresionada. Si la agarras con la guardia baja, puedes sacarle esas "explosivas reacciones".
-No sabes como me gusta verte a si -mantuve mi sonrisa y volví a besar su mejilla- es una de mis reacciones favoritas, ¿lo sabes?
- ¿Y tú sabes que deben de hacer esas cosas en privado? -aquella delicada y divertida voz era de la cantante que se supone que debería de estar escuchando- deben de tener mas autocontrol si no quieren terminar presas por hacer cosas indecentes en lugares públicos -se cruzo de brazos y nos miró con una cómica sonrisa en sus labios.
-Ni tu te la crees cuando no estas regañando -negué con la cabeza entre risitas- ¿Ya termino la canción?
-Hasta la repetimos y ustedes ni cuenta -negó con la cabeza. Pero lo digo enserio, a ella se les ve a leguas que se divertía en esa situación- ahora solo tengo que hablar con el técnico que incomodaron -con su mano derecha señalo al joven que se encontraba sonrojado hasta las orejas.
Esta juventud de ahora, ya no aguantan nada.
- ¿Te iras? -le pregunte y ella asintió- ¿Qué hago mientras?
-Hablar entre ustedes y ver si encontraste inspiración para mi nuevo vestido -dijo con simpleza y se fue yendo de la habitación- Maki-san, iré a terminar unos pendientes, ve a tomar algo y volvemos en quince minutos, ¿sí? -la pelirroja asintió y Anju-chan salió con cautela de la cabina.
Tal vez era mi paranoia de esos días, pero podía jurar que la pelirroja casi asemejaba a una pantera a punto de atacar a su presa. Se los juro, Maki-chan ha estado la mayor parte del tiempo vigilándome y a cada rato me pone mala cara cuando me encuentro con Honoka-chan. Cuando estamos a solas no hay tanto problema, se porta amable y temerosa cuando comienzo a molestarla, aun estando con nuestras madres al menos aparenta estar contenta. Es como si estuviera analizando la situación y buscando el momento oportuno para atacar.
Aun inclusive, cuando pensé que nos podíamos llevar bien, tuvo un incidente con Nico-chan un tanto desagradable.
-Días antes-
Era un día donde el frió predominada aun en ese espacio tan reducido, la calefacción no alcanzaba para calentar la frialdad que instalaban esos ojos amatistas y esos rubís que amenazaban con contraatacar a su contrincante.
En esa habitación tan cerrada, coexistían dos mujeres tercas, Nishikino Maki se enfrentaba a mi querida amiga Yazawa Nico. ¿La razón? La joven pianista había visto una foto que tenia en la sala en la cual se encontraba Umi-chan con su antiguo uniforme escolar y yo a su lado bajo las mismas condiciones. Maki-chan había ido ese día a mi casa para recoger unas cosas que mi madre le había pedido (ignoro porque mi madre se la pidió a ella). En fin, cuando ella entro a la sala en cuanto la recibí y vio esa foto, se puso completamente a la defensiva, alegando del porque tenía esa foto y de que no tenia el derecho se siquiera tenerla en ese lugar.
Alegue de que era mi foto favorita con mi persona favorita. Aunque hablara calmada, la Nishikino solo se alteró más. Decía cosas como: "No es posible que en el mundo existan personas como tú", "¿Por qué tienes que ser tú la solución?" "Si tienes a alguien más, ¿Por qué mientes así?"
Para mi buena o mala fortuna, Nico-chan aun se encontraba en la casa al igual que Honoka-chan (aunque ella no salió al instante en el que escucho el problema). Cuando sintió la agresión de la pelirroja, la pequeña Yazawa salió a la defensiva y se puso entre la chica y yo.
- ¿Por qué un troll te protege? - lanzo su pregunta con veneno y sarna- es increíble que por un minuto comenzaste a caerme bien.
-Maki-chan -me sentí lastimada, de verdad estimo a la chica- creo que estamos en un malentendido, ¿Qué tal si hablamos?
-Oh vamos -la pelinegra chasqueo la lengua en burla- ¿enserio no se te ocurre algo mejor que insultarme por mi altura? -contraataco encogiéndose de los hombros- principalmente, ¿Qué haces tu aquí? No tienes porque venir y decirle a Kotori como vivir su vida. No es tu bendito problema.
-Lo es cuando pones a Umi en la ecuación -se cruzo de brazos, firme sus palabras y del que no se retractaría- ¿Qué derecho tiene ella de tener una foto de Umi? ¿No se supone que ya la habías superado?
-A ver, a ver tomate, ¿Por qué te alteras por una foto? -pregunto Nico-chan. Que aun estando enojada intento mantener la compostura- es una foto, ni que hiciera algo raro con ella.
-Nunca lo entenderás -bramo en un fuerte bufido- tienen la misma foto -aunque musitara, alcance a escuchar esas palabras.
- "¿La misma foto?" -pensé con cierta confusión- "¿Umi-chan aún conserva esa foto?".
Haciendo memoria, la peliazul fue la que había tomado esa foto y ella fue la que me dio la copia de dicha foto. ¿Pero aun conservarla en su celular? Suena algo raro.
-Y tampoco me importa entenderlo -hablo la Yazawa- las cosas de Kotori son cosas de ella, no es de mi incumbencia y ni tampoco la tuya reclamarle por algo que es de ella -aunque la alta dio un paso hacia adelante, ella se mantuvo firme y no se movió- te recomiendo irte de este lugar antes de que empiecen los problemas.
- ¿Y qué vas a hacer, enana? -desafío con una mirada arrogante.
-Mas bien pregunta, que no voy a hacerte, tomate.
Si bien la conozco de años, se bien cuando Nico-chan se va a lanzar sobre alguien. Esa mirada ansiosa y calculadora con esa inclinada posición no avecinaba nada bueno.
Era el pánico dueño de mis acciones, simplemente no podía moverme ni un centímetro. Las ocasionales peleas de la pelinegra eran casi siempre contra mi mejor amiga, no con alguien más. Debía detenerlas, pero no lograba articular algún movimiento para hacerlo.
- ¿Qué tal si nos calmamos? – una amable y liviana voz hizo aparición en la sala. Quedándose en medio de esas dos jovencitas y sin darles oportunidad de acercarse gracias a que sus manos les prohibían el paso- ¿Por qué tanta agresión?
-Sal del camino, Honoka -ordeno Nico-chan con gran autoridad- debo sacar la basura, ¿no lo ves?
- ¡Ja! ¿Por qué no lo intentas, Gollum? -bramo con una tremenda carcajada la pelirroja que en cuanto intento acercarse, la mano de la pelinaranja se lo prohibió- alejate, no tienes por qué salir lastimada.
-Es divertido que lo digas -comento la ojiazul con una liviana risita- porque la que esta apunto de meterse en problemas eres tú -se giró por completo para ver a la agresora. Aun se mantenía sonriendo, pero algo había en ese tenebroso tono de voz que me daba escalofríos- ¿Por qué venir a hacer un escandalo tan temprano? ¿Qué tu madre no te enseño modales? -poco a poco la fue empujando hacia afuera- mira que venir a despertarme en un domingo está mal -otra risita sospechosa salió de sus labios- pero venir a molestar a mi pajarita es algo que no puedo perdonar.
Es probable que Maki-chan estuviera conmocionada por el cambio tan repentino de actitud por parte de la Kousaka. No puedo culparla, incluso a mi me sorprendió verla tan a la defensiva.
-No me importa que tan apegada seas a Umi-chan y mucho menos que vayas a ser hermanastra de Kotori-chan. Nada justifica que vengas a hacer un escándalo- con un firme paso la hizo retroceder hacia la puerta que se había mantenido abierta todo ese tiempo- así que, si no te molesta quiero de nuevo mi paz y mi tranquilidad -solo con un simple empujón la saco de la casa y cerró la puerta rápidamente antes de cualquier reclamo- ¡paz y tranquilidad! -soltó un gritillo alegre y algo infantil- ¿Qué hay de comer? -camino como si nada hacia la cocina e incluso ignorándonos a nosotras dos.
- ¿Qué acaba de pasar? -pregunto la pelinegra con gran duda y sin entender nada.
-Estoy tan confundida como tu Nico-chan -solo observe la espalda de la pelinaranja sin lograr entender del todo lo que estaba pasando.
Sin lugar a dudas, Honoka-chan si que podría ser tan impredecible como no se podrían imaginar.
-Actualidad-
Tras ese día, la pelirroja se comportaba renuente conmigo y con cautela me observaba como un espécimen al cual quería atrapar con alguna fechoría.
Como aquella mañana, el ambiente se había llenado de una tensión que fácilmente se podía cortar con un cuchillo.
-Quiero hablar contigo -dijo sin pena a la ceja alzada de Honoka-chan- a solas si no te importa -miro fijamente a Honoka-chan.
- ¿Me voy? -me pregunto la pelinaranja ante la mirada severa de la Nishikino.
-Temo que no tenemos muchas opciones ahora- fruncí un poco el ceño, algo no me gustaba de esa situación- iré a buscarte cuando terminemos, ¿sí? Por mientras ve a buscar algo de comer.
-Entiendo -con cuidado se fue levantando del sofá- ¿segurita? -a su pregunta asentí tenuemente- si necesitas algo, solo tienes que llamarme, ¿sí?
-Por supuesto, ahora ve a buscar comida -con mis palabras vino su tedioso adiós.
Aunque fuera corto el camino, ella no dejaba de mirar hacia mi posición en busca de alguna señal que le indicara que se tuviera que quedar. Para mi fortuna no le di esa oportunidad, le sonreí de manera calmada y solo hasta que se fue mire a la pelirroja que mantenía su semblante serio. No puedo culparla, la otra vez tuvo que interferir para que la Nishikino se fuera.
- ¿Qué sucede? -me atreví a preguntar sin rodeos porque sabia que ella no tendría esa delicadeza conmigo.
- ¿De verdad amas a Umi? -hablo con gran seriedad y dureza. Inclusive parecía estar molesta- porque por lo que vi hace rato, todo indica que te gusta esa chica.
-Creo que estas malentendiendo las cosas -me mantuve calmada, sin levantarme de mi lugar- Honoka-chan es mi amiga de la infancia, no tenemos ese tipo de relación.
-No parece -soltó un bufido pesado antes de continuar- ¿de verdad puedes decir que amas a Umi cuando estas de cariñosa con esa chica? No quiero mentiras Kotori -se cruzó de brazos, mirándome expectante y de manera de desafío.
Claro, Maki-chan aun debía de sentir algo por Umi-chan ¿no? Aunque sea mínimo, ella quiere protegerla de lo que le parezca una amenaza. Y no la culpo, mis actitudes con Honoka-chan son todo menos fraternales.
- ¿Quieres la verdad? -ella asintió y respondí levantándome lentamente del sofá- amo a Umi-chan como no tienes idea -confesé sin temor a su afilada mirada- cada día a su lado, viéndola siendo feliz con otra persona es un incordio terrible. Hay días en la noche en el que no puedo dormir por la tristeza y pesadumbre que me provoca pensar que ella nunca me corresponderá -coloque mi mano sobre mi pecho. No, no lloraría enfrente de ella, no demostraría esa debilidad.
- ¿Y porque eres así con esa chica? Si amas a alguien, no puedes dejar que otra persona venga y haga su voluntad sobre ti.
-Lo hago porque es mi amiga -dije con firmeza- así siempre ha sido ella. Su personalidad es ser una persona afectiva.
-Ni yo soy tan ciega -negó con la cabeza, defraudada aparentemente- ¿no notas que esa chica te ama? ¿Qué daría su vida por ti?
Suspiré de forma pesada, cerré los ojos en un intento de reprimir mi enojo por lo atrevida que podía ser esa chica. Si, ella seria mi hermanastra, le tenía aprecio y había sabido ganarse mi afecto, pero no puedo conceder que venga a decirme como llevar mis relaciones personales. No pasaría como ese día, no me quedaría paralizada por el miedo.
- ¿Crees que no lo sé? -dije al abrir los ojos y mirarla con cierta frialdad- se perfectamente sus sentimientos hacia mí. Se que sus abrazos son más que una declaración de amistad, que sus besos en mis mejillas buscan desesperadamente que nuestra relación avance -ante mi sinceridad, la pelirroja apretó sus brazos contra su pecho.
- ¿Y porque no la detienes? -se notaba a leguas que su paciencia dependía de un hilo- si sabes lo que siente, ¿Por qué la permites seguir enamorándose de ti?
-Porque no puedo rechazarla, no puedo perder a otra persona más -fruncí el ceño y me di la media vuelta- Honoka-chan no es tonta, ella sabe perfectamente de que nunca podre corresponderle. Mi corazón le pertenece a esa que se fue hace seis años -con cuidado coloque mis manos sobre mi pecho, apretándolo en un intento de reprimir esos amargos sentimientos.
-No lo justifica -con cierta agresividad me tomo del hombro para girarme y verme directamente a los ojos- no existe explicación lógica para la que declames que amas a Umi y que le des falsas esperanzas a esa chica -negó bruscamente con la cabeza- ¿no entiendes que por ti se fue? ¿no logras captar que si no fueras tan indecisa ella no hubiera sufrido por tanto tiempo?
¿Quién se cree esta chica para hablarme de esa manera? Se que quiere cuidar a Umi-chan, pero eso no le da el derecho a venir a criticarme.
Oh, ese tono había encendido mi lado agresivo.
- ¿Crees que no lo sé? -repetí aquella pregunta con la voz mas gruesa que mi estado me permitiera- Maldita sea, ¿no piensas si quiera que ya lo he pensado? -arroje su mano que aun descansaba sobre mi hombro- por supuesto que se del daño que le provoque a Umi-chan, el daño que le provoco a Honoka-chan. Pero no puedo cambiar algo que ya paso, ¡no se puede! Ella prefirió irse sin preguntarme si sentía algo por ella.
-Aun así...
- ¿Aun así que? -alce la voz, era evidente mi enfado- si ella me hubiera preguntado, otra historia seria. Estaríamos felices como una pareja, ¡no distanciadas, maldición!
Por supuesto que estaba enojada y a un nivel grandísimo. Comprendo el riesgo de seguir tratando a Honoka-chan como lo hago y que fue una de las razones por las cuales Umi-chan se fue, ¡pero ella no se tomo la molestia de siquiera preguntar mi opinión! Simplemente se largo a si sin más.
Es egoísta, lo sé, solo que no quiero volver a estar sola o ese mas bien era el pensamiento que inundaba mi mente cuando conseguí levantarme poco a poco. Al principio, quería alejar a Honoka-chan porque pensaba que no necesitaba ninguna de sus atenciones; con el tiempo me fui acostumbrando y ya no quise perderla. En un descuido ella se iría y me abandonaría tal y como lo hizo la peliazul. Si, en definitiva, no lo haría, ella se había convertido en mi persona, aquella en la que podía confiar.
-Kotori, calmate…
- ¿Qué me calme? -alce los brazos en un arrebato de ira- ¡tu fuiste la que me vino a cuestionar sobre mis relaciones! -al bajarlos, por poco le pego a la pelirroja- Yo… Solo quiero que las cosas sean como antes…
-Supongo que en ese sentido tienes razón -alce la cabeza y ella frunció el ceño- ¿ella te hubiera preguntado? Si, en definitiva, debería de ser lo correcto, pero… -dejo escapar un suspiro pesado- ahora que se han vuelto a ver, que tienen una segunda oportunidad, ¿Qué harás? Si sabes que lo correcto es que dejes de ser tan afectiva con esa chica, ¿Qué procede?
- ¿Por qué tantas preguntas? -me atreví a cuestionarla- hasta donde sé, a ti te molesta su novia y te puedo apostar que no fui o soy de tu santa devoción. ¿Qué no seria mejor para ti que Tomoko-san y yo desapareciéramos para que tu te quedes con Umi-chan?
-No -que contestara tan rápido sí que me sorprendió- nosotras no funcionaríamos bien de pareja. No estamos hechas la una para la otra -comento con una voz queda y dolorosa- si ella es feliz, para mi eso es mas que suficiente. Y aunque me duela aceptarlo, tu puedes ser uno de esos factores para que sea feliz.
- ¿Por qué lo dices?
-Porque fuiste su primer amor, y eso es difícil de olvidar. Aún tiene esa foto tuya en como fondo de pantalla -frunció el ceño y suspiro de nueva cuenta- no importa cuantas veces le he insistido por cambiarla o las veces en las que Tomoko le ha pedido que lo haga. Ella nunca lo haría. "es su recuerdo más preciado": dice cada vez que le hablamos del tema.
- ¿Aun la conserva? -pregunte con cuidado y algo temerosa de la respuesta- después de tanto tiempo, ella aun la conserva… -musite.
- ¿Tan sorprendente es? -alzo la ceja y volvió a suspirar ante mi incredulidad- Umi es una persona sentimental en varios aspectos. Para ella esa foto significa tanto como para ti.
Ahora mi conjetura tenía sentido.
- ¿Y por eso te pusiste fúrica cuando llegaste a mi apartamento? ¿Por qué estas seguras de que ella puede sentir algo por mi aun? -lance mi pregunta y ella asintió sin pena- ¿no crees que exageraste un poco?
-Solo hago lo necesario para procurar su felicidad -con cuidado coloco sus manos sobre mis hombros- si quieres estar con ella de nuevo, de verdad, debes de ir enserio. Dejate de tus jueguitos tontos y ve por ella en este momento.
Por mas que las evidencias prueben que sus palabras son ciertas, que en algún momento puedo emplear un paranoico y exagerado plan para que Umi-chan sea mi pareja, la respuesta es sencilla ante este dilema.
-No -conteste de manera rápida, sin pensármelo ni un segundo- ya no.
- ¿Disculpa? -estaba atónita por mi contestación- ¿no que la amas?
-La amo, eso es cierto. Pero no arruinare lo que tenemos hasta ahora -comente con dolor, frustración de que mis palabras fueran ciertas- ella es feliz con Tomoko-san, no arruinare eso. He decidido vivir como su amiga…
- ¿Qué eres idiota o qué? -bramo enojada- no puedes hablar enserio. Hiciste un estúpido plan para vengarte de su novia y separarlas, ¿ahora te rindes?
-Se que puedo ser una idiota por aun amarla -hable de manera solemne- pero me canse de estar peleando. Mis energías se van cada vez que pienso en que ella jamás será mía, que ya no me ve como una mujer.
- ¿Y que la foto no es una prueba? -pregunto con obviedad. Queriendo que entienda algo que para ella era lógico- si no te quisiera, aunque sea un poco, no tendría esa foto tuya por tantos años.
-Puede ser solo un recuerdo de que lo nuestro nunca pudo ser -hable con dolor y tristeza en mi voz- hay cosas que no pueden funcionar por mas que quieras -fruncí el ceño y solté un pesado suspiro- estoy bien con verla como amiga y que ella me acepte así. Puedo vivir viéndola de esa manera.
-No cuando la evitas -alce la ceja y ella negó ferozmente con la cabeza- sabes bien que lo hacer. Cuando menos se da cuenta, tu ya te fuiste.
-Solo evito verla con su novia -corregí acertadamente- Se que, si la veo con ella, volveré a recaer en esa amarga de presión -cerré los ojos por unos segundos y al abrirlos miré hacia el techo. Quería evitar esa mirada amatista que amenazaba con golpearme contra la mesa por ser irracional- ella me lo dijo: "Soy tu amiga y así será siempre"- imite su voz cuando baje la mirada en un intento de aligerar el ambiente, cosa que no funciono del todo.
- ¿Dijo eso? -pregunto y conteste con un liviano asentimiento con mi cabeza- esa idiota…
-No te enojes -sacudí brevemente mis manos- así es como debe de terminar nuestra historia. Ella es feliz con Tomoko-san y yo me quedo frienzoneada.
En su enojo soltó un terrible bufido - ¿Te dejaras vencer así de fácil? ¿no pelearas? -asentí calmadamente a cada una de sus palabras.
-Peleare por nuestra amistad, que perdure lo que tenga que durar -tome aire y suspire lentamente. Calmando esas terribles ganas de llorar- solo quiero estar con ella, ¿eso tiene algo de malo? -se quedo callada ante mis palabras- Maki-chan -abrace a la chica que se sorprendió al instante- sé que quieres ayudarla, pero no hay motivo para que sea yo la persona que ama. Ella me olvido, y está bien.
-No lo está… -musito sin tener intenciones de alejarse de mi, pero sin tampoco promover el contacto físico- no puede terminar así.
-Las cosas tomaran su rumbo en algún momento, lo se -conteste con tranquilidad- no habrá nada que me cambie de parecer.
-Lo habrá, eso tenlo por seguro -no tome enserio sus palabras, solo buscaba provocarme- eres una idiota por dejarla ir, la idiota más estúpida de la humanidad.
-Se que lo soy -murmure afligida- soy la más idiota de todas.
La abrace con mas fuerza y ella no correspondió a mi afecto hasta después de un tiempo.
"Resignación", la palabra más triste de mi diccionario. Pero se volvió mi único refugio para conservar aquello que aun me importa.
