Capítulo 16

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Una semana. Desde el incidente Arianna había pasado toda una semana evitándola, siendo cortante con ella, e incluso, prefirió estar en Libra que volver a Piscis por no compartir la habitación con ella.

Al principio le restó importancia, eran puros berrinches de su amiga, así que decidió no darle importancia los primeros días y continuar con su rutina: básicamente entrenar para logar mantener un lapso de tiempo con el campo dimensional abierto. Al fin logró dominarlo y llegar a tres horas, era su límite y estaba feliz por eso ya que, Shion le mencionó que, según sus expectativas aquello debería ser tiempo suficiente, aunque en el fondo se sentía algo dolida por la actitud de su amiga y eso fue algo que no le pasó desapercibido al dorado de acuario que estuvo durante todos esos días acompañándola en sus oraciones a pesar de que era terrible y se enredaba mucho.

Se sentía realmente cansada y la verdad es que, se decidió al finalizar su entrenamiento que tomaría al toro por los cuernos y hablaría en definitiva con Arianna, no estaba dispuesta a dejar las cosas así, quería darle su explicación.

Gracias a la habilidad de Miguel, esa tarde logró sentirla en casa de Libra nuevamente, Dios que esa chica era obstinada, ella sabía que no debía estarla pasando de las mil maravillas con su padre pues siempre quería golpearlo.

Caminó rápidamente hasta llegar al templo y la vio teniendo una charla con el pelirosa mientras Dohko preparaba algo de comer, se imaginó que el chico debía ser la razón de la recién descubierta tolerancia de la pelinegra.

-¿Qué quieres?- preguntó la pelinegra de una manera hostil como solo le habían escuchado aquella vez en el templo patriarcal.

-Necesito hablar contigo. Ahora.- respondió Danna seria.

Dohko y Mu las miraban empezando a sentir preocupación, realmente las cosas no se veían nada bien entre ellas.

-Como puedes ver, estoy ocupada- dijo levantándose del sofá- así que puedes retirarte por donde entraste…

-No tengo tiempo para tus estupideces…¡muévete ahora!- respondió la peliblanca con autoridad y elevando la voz. En ocasiones esa chica parecía la madre de Arianna, fue lo que Dohko pensó.

Arianna la miró por unos segundos y dejando a ambos hombres asombrados empezó a caminar en dirección a la salida del templo sin decir una sola palabra, mientras que la albina se retiraba con un pequeño "Disculpen". Dohko sabía que debía dejarlas hablar pues eran una conversación personal entre ellas, pero justo esa vez, sintió la necesidad de ir y escucharlas. Había algo dentro de él que le decía que realmente debía estar presente en esa conversación, aunque fuera oculto pues sabría más acerca de su hija, su deber de padre se lo decía.

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Llegaron a un pequeño quiosco que habían colocado más que todo para Saori cuando esta quería despejarse, pero en vista de que estaba en desuso Danna lo catalogó como el lugar perfecto para dejar las cosas claras de una vez por todas.

-No tengo nada que hablar contigo- inició la pelinegra con ira en su voz.

-Sí, si tienes. Necesito que entiendas las cosas.

-Aquí no hay nada que entender más que eres una mentirosa que me ocultó el hecho de que moriría. Es todo.

-¿Querías saber por qué lo hice, no? Bien te lo diré. Te mentí…porque quiero que rompamos este vínculo que tenemos.

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Mu y Dohko no tardaron en seguir a las mujeres apenas estas estuvieron lo suficientemente lejos para poder ser descubiertos, pero en el camino, se toparon con Camus quien venía en busca de la albina y fue entonces que Dohko le explicó la situación y su inquietud a ambos caballeros, los cuales, no dudaron ni un segundo en obedecer a su petición e ir tras ellas.

Ambos llegaron justo en el momento donde la albina decía lo de romper con aquel vínculo de amistad que ambas habías cosechado por tantos años quedando impactados ante la revelación.

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-¿D-Disculpa?-su voz apenas salía. Ella simplemente no podía procesar aquella oración sin sentir como si un puñal la atravesara. Su amiga, su hermana, lo último que le quedaba en este mundo le decía que quería romper su vínculo…-D-De qué rayos hablas- finalizó conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir.

-Así como lo escuchas. Quiero que tu y yo ya dejemos de tener este vínculo que no es más que algo tóxico para las dos en este preciso instante.

-¡No puedes decir eso! ¿Tóxico? ¿Qué quieres decir con eso? ¡¿Acaso vas a abandonarme tú también?! No puedes…no puedes irte yo…yo me iré contigo entonces, pero por favor no te vayas y me dejes sola…eres lo último que me queda Danna- Explotó en llanto la morena. Ese que había estado conteniendo desde la pelea, ese que estuvo conteniendo por su propia negativa ante la muerte de su amiga, de no aceptar su inminente soledad. La abrazó fuertemente llorando con mayor fuerza y entre suspiro y suspiro murmuraba un "no me dejes" que no tardó en hacer efecto en la albina.

-Suéltame…No hagas las cosas más difíciles Arianna…por favor….- pidió la chica sintiendo como sus fuerza de voluntad se desvanecía ante las súplicas de su ella.

-Danna…por favor, por favor yo te prometo que me iré contigo. Solo tienes que pedirlo y…

-¿Y vas a abandonarlos?- preguntó la ojos zafiros haciendo quedar en shok a la pelinegra- ¿Vas a abandonar a Mu? ¿Vas a abandonar al hombre del que te enamoraste por mí? ¿A tu padre que ha luchado por ganar tu aprecio? Que está arrepentido por su pecado y ahora busca la redención a través de tu perdón. ¿Vas a dejarles el problema que tú continuaste al matar a Lucifer? ¿Eso harás? ¿Te marcharás sabiendo eso?

-M-Mu podría…él podría entender y…y aquí son fuertes podrán derrotar a los demonios sin ti y sin mi.

-Arianna solo escucha lo que dices- suspiró cansina Danna- estas diciendo puras incoherencias.

-Lo único que quiero es que no me dejes tú también…ya perdí a mamá y a papá, ya no tengo a nadie…- decía mientras con lágrimas miraba suplicando a la albina, la cual, viendo que no estaba llegando a su punto secó sus lágrimas y trató de explicar las cosas de manera más comprensiva. Quizá soltó la bomba de la manera incorrecta.

-Arianna mírame- pidió a su amiga mientras le alzaba el rostro- tu no perdiste a tu madre ni a Gin, ellos no te dejaron ni te abandonaron, ellos fallecieron y ahora están en un mejor lugar, estoy muriendo Ari…jamás te abandonaría…pero quiero y necesito que entiendas las cosas porque de lo contrario no tendremos paz.

-E-Esta bien yo…yo voy a escucharte- accedió la pelinegra mientras que con el dorso de su mano limpiaba las lágrimas que caían en su rostro.

-Bien…Sabes, tu y yo hemos estado juntas desde hace mucho tiempo, tanto que llegamos al punto donde Arianna no existe sin Danna y viceversa, siempre hemos hecho todo juntas, siempre nos hemos elegido la una a la otra sin importar nada, pero creo que ya es hora de terminar con eso porque ya no tenemos ocho años. Ya crecimos Arianna, ya somos adultas y es algo que no sabíamos hasta ahora. Hemos vivido en nuestra burbuja tanto tiempo que se volvió nuestra realidad. Ari, tu y yo no sabemos valernos por nosotras mismas y eso es algo que aprendí en el convento. Soy una completa inútil, somos unas completas inútiles…

-Ahora todo tiene sentido- dijo la ojos café interrumpiendo- es por eso que me estás diciendo todas estas cosas horribles, te lavaron el cerebro en ese lugar. Desde que ingresaste has cambiado mucho, tomaste decisiones sin decirme nada, incluso te fuiste un año a África y cuando ellos murieron…lo único que hiciste fue darme el pésame por una llamada…

-Es que ese exactamente mi punto. ¿Qué crees que soy? ¿Tu amante? ¿Tu posesión? No debo consultarte nada por que ya somos adultas, tomamos nuestras propias decisiones sin consultar ni depender de otros, por que es eso. Tu y yo tenemos una relación de dependencia que no te va a permitir hacer una vida al lado de la persona que amas. Hasta hace unos minutos estabas dispuesta a abandonarlo por mí. ¿Recuerdas cuando teníamos quince años? El niño que me gustó de la aldea al pie de la montaña…Le quebraste el brazo porque él había tomado mi mano.

-¡Él no te merecía!

-¡Ya suelta el cordón umbilical! Tu no puedes decidir quién me merece o no, solo yo puedo hacerlo.

-Sabes, me estás haciendo ver como si la dependiente fuera únicamente yo pero qué hay de ti. Tú también creaste todo esto. Esa vez, cuando teníamos diez años y fuimos a jugar al bosque. El hombre que intentó violarme…ese al que golpee haciéndolo quedar inconsciente…¡tú lo mataste! ¡Lo lanzaste vivo al río lleno de cocodrilos y te quedaste ahí escuchando sus gritos mientras yo temblaba! Me prometiste quedarte a mi lado para siempre después de eso….

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Los hombres estaban en blanco, toda esa plática los tenía con el corazón en la mano. Ningún pensamiento era capaz de atravesarlos pues una cosa era más impactante que la otra, al punto de que, procesar un pensamiento sería perderte en aquella plática.

"Tú lo mataste" era lo que resonaba en la cabeza de Camus una y otra vez mientras no quitaba la mirada de la albina sin creer lo que sus oídos escuchaban. Su santa…ella…

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Danna bajó la mirada. Aquello que les sucedió fue el secreto más grande que ambas habían guardado, no lo dijeron a nadie, ni siquiera a Gin o a Mila.

-Era una niña… yo también tenía miedo de ese hombre, ¡hice lo que pude para salvarte! No iba a abusar de ti únicamente, ¿o crees que me amarró simplemente para dejarme ahí? También iba a hacerme eso a mí…nunca permitiría que un daño así te sucediera, ni a ti ni a nadie.

-Fue por eso que entraste al convento, ¿no? Fue la primera vez que mataste a un hombre y pensaste que ingresar a ese lugar te daría el perdón…pero no fue así, pensaste que ese fue el primer paso para que esa maldición de tu familia se cumpliera. No solo yo alejé a ese niño de ti, tú también lo rechazaste de todas maneras. Te has estado ocultando en un hábito y un velo para que nadie te ame porque no soportarías cargas con la muerte de otra persona…Fue la decisión más cobarde que has tomado…

Un sonido sordo interrumpió la plática, un sonido sordo que interrumpió los segundos de silencio ante la bofetada que la albina le propinó a la morena mientras la miraba con dolor.

-T-Tu no sabes…no sabes con el peso que he cargado todo este tiempo…No pude deshacerme de la sensación de sentirme como una asesina y lo que más me tortura es el hecho de no arrepentirme por lo hice…porque lo volvería a hacer por las personas que amo…Tienes razón fue una decisión cobarde, pero fue mí decisión, de Danna…mía como una adulta por que sí, es probable que enloquezca sabiendo que por mi culpa otra persona falleció.

-D-Danna yo…de verdad lo siento- pedía la chica. Sabía que con aquello se había excedido.

Ella tenía razón, luego de aquél suceso donde por poco roban su inocencia simplemente se sostuvo de la albina al punto de que no le importó nada más. Si Danna estaba a su lado no necesitaba a nada ni a nadie, siempre creó problemas con la tranquilidad de que sin importar la magnitud ella daría la cara y solucionaría todo. Fue por eso que durante ese año que estuvo sola en las montañas luego de la muerte de sus padres se sintió terrible, pasando hambre, frío y necesidad.

Era cierto, ¿qué sabía hacer ella? Gin y su madre siempre se encargaron de todo. Ella no sabía lo que era alimentarse por sí misma hasta hace muy poco que sus instintos le ganaron y mordió al dorado de aries. Ni siquiera era capaz de hacer algún quehacer doméstico para poder ser una persona independiente.

Ahora que lo entendía, se dio cuenta que la única que decidió crecer fue Danna, ella salió de su burbuja.

-Ari…es era de crecer sabes, es hora de tomar decisiones. Yo siempre voy a estar a tu lado, sea aquí o desde otro lugar, cuentas conmigo para lo que sea…pero…ya no estás en mi lista de prioridades y tampoco quiero estar en la tuya…ahora hay dos personas que deben ocupar mi lugar y eso está bien…Es hora de nuevo comienzo para las dos- finalizó sonriendo.

-Está bien. Pero con una condición. Si yo encuentro la manera de que no mueras…dejarás de ser una monja y…¡te casarás y tendrás un bebé! Se que hay una persona que me ayudará a salvarte y esta vez…voy a elegir a Mu y me esforzaré por no hacer sufrir a Dohko también- finalizó con una sonrisa mientras veía como la albina se ponía tan roja como un tomate, supuso que fue por hablarle del bebé.

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Los varones no emitían comentario alguno, cada uno se encontraba procesando la información…

Dohko sentía una rabia consigo mismo. Fue más valiente una chiquilla que él, una chiquilla que no sabe nada del mundo protegió a su hija, fue su madre y ahora se esforzaba por hacerla madurar y crecer aún y cuando ni ella sabía exactamente cómo hacerlo, pero ahí estaba, impulsándola a crecer, a perdonar y a perdonarlo.

No había duda de que él realmente les debía mucho a esas personas. A su hija principalmente porque faltó en su deber de padre para protegerla de cualquier peligro, no pudo hacerla crecer valiente, fuerte, no pudo ser el primer príncipe azul que ella conociera, todo lo contrario, terminó siendo el monstruo bajo su cama y ahora, la albina le pedía a ella que lo perdonara simple y llanamente…a pesar de todo esas niñas tenían el corazón más puro que jamás vio en su vida, ni siquiera en su diosa.

Mu al principio se sentía triste, por un momento realmente pensó en que quizá sería mejor dejar aquél amor hacia el demonio, entendía que jamás podría competir con la mujer que ha sido la vida entera para su amada, pensó que dejarla ir también es una parte de amar a una persona, él jamás la tendría atada a él.

Empezó a sentir como aquello que sentía y se reforzaba en él cada vez más era en vano…hasta que la escuchó afirmar que ella se quedaría con él, que lo elegiría a él. La chica que le movía el piso decidió luchar a su lado, eligió corresponder a sus sentimientos y eso lo hizo inmensamente feliz.

Era hora de hacerle entender a la morena la intensidad del amor que sentía por ella, él la haría sentir más amada, al punto de que al fin ella sintiera paz en lugar de dolor ante la pérdida de sus seres queridos. Sería él quien le diera ese nuevo comienzo, sería él quien de ahora en adelante le daría los buenos días y pasara las noches a su lado sin soltarla.

Ahora ella podría aferrarse a él tanto como quisiera…

¿Cómo juzgarla? ¿Cómo marchar la visión celestial que ella le daba sin ningún tipo de esfuerzo? ¿Cómo no querer protegerla si era quién se sacrificaba por los demás? ¿Cómo no querer secas las lágrimas de esos ojos zafiro? ¿Cómo no querer ponerla en un pedestal si a pesar de todo, era un ser hecho de amor y perdón? ¿Cómo no admirar su fortaleza si se enfrentó a todo siendo apenas una niña? y ahora, como mujer seguía luchado aún con la muerte haciéndole compañía…

Sería él, esa otra persona que le ayudaría a arrebatársela a la muerte sería él. Camus de Acuario haría suyo a ese ángel, así tuviera que robarla de Dios.

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¡oh por Dios! Este capítulo fue enormemente difícil de escribir…estaba demasiado lleno de emociones fuertes, sentimientos encontrados y realmente derramé lágrimas pues hay que meterse en el papel muchas veces y fue lo que hice si quería transmitirles esos sentimientos de dolor, amor, perdón, etc, a ustedes.

Jamás duro más de un día escribiendo un capítulo y bueno, este me tomó como pueden notar varios. Creo que lo más complicado de todo es plasmar todas las emociones distintas que pueden sentir 5 personas ante una misma situación y realmente espero haberlo hecho bien, podía sentir este capítulo y la tristeza del mismo en mi.

Creo que fue un capítulo de crecimiento personal especialmente para la protagonista ya que, realmente a mi concepción era una niña mimada que tuvo que soportar grandes pérdidas en un lapso muy corto y creo que cualquiera se destruiría con eso, así que me pareció importante darle un golpe de crecimiento y que vaya fortaleciéndose emocionalmente poco a poco ya que lo que viene será intenso.

Agradezco los reviews enormemente, son mi motivación para seguir adelante, los amo.

PTD 1: No las violaron por si no quedó muy en claro, fue un intento más bien, pero claro, en una situación de esas hasta el más mínimo acto puede generarte un trauma, más como finalizó la situación y tomando en cuenta la edad de ambas.

PTD 2: Les recomiendo el ost de la serie tonari no kaibutsu kun, se llama Tetsukazu no Kanjou, es super lindo y emotivo y fue en lo que me inspiré para escribir este capítulo.

Sin más, nos leemos.