Conocer a la ex novia de Naruto había sido incomodo, pero a la vez le hacía sentir mal enterarse que éste le mandara flores y le pusiera que la amaba, no lo podía entender, y en su cabeza pasaban varias ideas, la primera que Naruto estaba haciendo aquello para hacer sentir bien a Shion por su claro intento de suicido, la segunda, que Sasuke tenía que ver en todo esto, y la última, que era real, que Naruto en verdad sentía eso por Shion, amor…
Pero lo último no lo podía creer, es decir, ella sentía que era correspondida por él, a pesar del poco tiempo que tenían juntos, estaba segura que el rubio sentía atracción y la quería, se lo había demostrado, pero entonces no tenía sentido lo de las flores, y aun cuando ella misma escuchó que él lo decía mientras estaba vergonzosamente escondida en el baño, no podía saber si había un truco en todo eso, por eso decidió no decirle nada, esperaría hasta la noche para poder hablarlo con él.
Sasuke, por otro lado, había sido un tormento, su idea original era lograr que se mantuviera al margen del embarazo, pero éste le había sorprendido con sus palabras, odiaba reconocerlo, pero tenía razón en decirle que él también tenía derechos, aun así le pidió que no la buscara más hasta finalizado el embarazo, y lo que era de sorprender, es que lo hubiera aceptado, le había dicho que estaba de acuerdo, pero que solo le pedía poder estar presente en las visitas con la ginecóloga, él quería ver los ultrasonidos, y eso a ella le parecía correcto, pues a cambio de ello, él había prometido no molestarla, pero eso sí, si es que él era el padre, las cosas cambiarían y el querría pasar el tiempo con el niño. Hinata accedió, era lo correcto, ahora que lo veía más tranquilo, estaba segura que las cosas podrían ser más cordiales.
Por supuesto, no esperaba que con quien se salieran las cosas de control, sería con Naruto, en un inicio había intentado dialogar con él, de manera pacífica, pero de un momento a otro, las cosas habían explotado, y él había terminado por irse de su casa, se sentía muy triste, se había acostumbrado a dormir con él, en sus brazos, ahora incluso se sentía insegura de estar sola. Y lo más importante, no le gustaba que él estuviese molesto con ella, había intentado detenerlo, incluso le había llamado al celular, pero después de dos intentos se dio cuenta que la había bloqueado.
Finalmente tuvo que reconocer que dormiría esa noche sola, y ojalá hubiese podido hacerlo, porque al final, no fue nada sencillo. Había tenido la oportunidad de ser feliz con Naruto, de tener una relación bonita, y ahora no tenía nada seguro, le dolía mucho como las cosas se habían presentado, y no fue capaz de otra cosa que de llorar al sentir una opresión muy grande en el pecho, no quería perder a Naruto, pero ahora sabía que era real, estaba a punto de perderlo y realmente no encontraba una manera sensata de evitarlo.
…
Estaba tan molesto con Hinata que decidió incluso bloquearla, y no fue hasta bien entrada la noche que recibió un correo, de no ser por el maldito insomnio que tenía no se hubiera dado cuenta, y quizá hubiese sido lo mejor, porque en cuanto lo abrió, sintió que el coraje se reavivó, incluso se había multiplicado.
El mensaje era de un tal Suigetsu, pero lo que llamó su atención fue el encabezado que decía: fotos de Hinata. Así que cuando abrió el correo, se dio cuenta que no había texto solo eran un par de fotos de Hinata con el idiota, tomados de las manos en un restaurante, la ropa que portaba Hinata era la misma de ese día, por ultimo había un archivo comprimido y sin pensarlo demasiado, lo abrió, en menos de 30 segundos se desplego un video donde dos personas estaban teniendo sexo, entonces sintió nauseas al darse cuenta que era Hinata, quiso parar el video, pero entonces identificó en el suelo los zapatos que ese día usaba, había prestado atención a ellos cuando se los quito por la noche, estuvo a punto de lanzar su computadora, pero se contuvo, simplemente cerró el video, y quizá de manera brusca cerro la computadora.
Trataba de repetirse que Hinata no sería capaz de engañarle con el imbécil, pero ahí estaba la evidencia, ella se había metido con él, además había mostrado ese día una actitud molesta, ¿lo habría hecho por enterarse de Shion?, pero eso no sería agradable, una mujer que se venga de ese modo sin saber razones, no sería respetable. Su celular vibro, el numero era desconocido y por alguna razón contestó, sabía que ahí encontraría sus respuestas.
- Naruto Uzumaki… – escuchó la típica voz de burla del idiota.
- ¿Qué es lo que quieres? – estaba decidido a escuchar, aun cuando estaba seguro que nada bueno sería.
- Solo decirte que no me gusta compartir lo que es mío, y Hinata siempre ha sido mía, como muestra el material que te he mandado.
- Ese video es viejo – no lo dijo a modo de pregunta, lo dijo seguro, quería saber si el idiota estaba falseando las cosas. Pero su risa fue irritante, y entonces empezó a sentir más nauseas, ella no podía…
- Piensa lo que quieras, aunque te puedo decir exactamente la ropa interior que llevaba, un conjunto color negro, aunque el sostén le molesta ¿sabes? – No necesitaba escuchar más.
Le colgó.
Y le creyó.
Se maldijo por llorar y por creer que podría ser feliz con ella, en ese momento el dolor era tan fuerte que necesitaba un escape, y entonces pensó en Shion, si ella había sentido lo mismo que él, entonces entendía lo que había hecho, dolía demasiado, una traición de esa magnitud era horrible y por lo mismo tuvo que salir del departamento, deambular por ahí, porque de otro modo sentía que explotaría, necesitaba escapar, no, necesitaba dejar de sentir, pero eso estaba seguro que no pasaría, y ahora mismo creía que jamás podría superar esto.
Con ese pensar llegó hasta el hospital donde estaba Shion, observo durante varios minutos el conjunto de edificios, aunque no estaba prestando realmente atención, porque sus pensamientos estaban en Hinata, solo podría pensar en ella y en la traición, ella se había portado extraña ese día, distante… Le dolía, y le molestaba darse cuenta que la angustia que sentía no se iría en mucho tiempo.
Debieron pasar horas y finalmente cuando escucho la sirena de una ambulancia fue que reaccionó. Regreso a casa de su padrino, sabiendo exactamente lo que haría al día siguiente. Por ahora tan solo intentaría ahogar sus pensamientos con alcohol, aunque más bien pronto se dio cuenta de que no funcionaría, de que el dolor no se iría con nada…
…
La edición del video había quedado de lujo, después de que Hinata rompió su celular, tan solo le quedaba ese video donde tenían relaciones, el único que había guardado en su computadora, y por supuesto que sus contactos hicieron un magnífico trabajo para aparentar que era de ese día. En el restaurante, se encargaron de documentar bien lo que Hinata llevaba puesto, por supuesto había cámaras en el baño, y Hinata había mostrado su frustración en el baño al tratar de acomodar su sujetador, él había salido durante mucho tiempo con ella, por lo que sabía perfectamente que Hinata tenía la manía de combinar su ropa interior con el color de su blusa, pero eso era algo que quizá el rubio todavía no descubría, porque al instante en el que le dio esos datos, este le había colgado, y estaba seguro de que su plan había funcionado, lo había alejado de Hinata…
Para nada esperaba que las cosas se hubieran dado tan bien, en verdad eran un par de tontos fácilmente manipulables. Ahora solo faltaba esperar a que Hinata fuera a su primera consulta con la ginecóloga, y entonces él se encargaría de consolarla, y tendría que hacer lo que más le costaba, fingir que le importaba el mocoso que llevaba dentro, y por supuesto, ella…
Pero valdría la pena, de eso estaba seguro.
…
Habían pasado dos días desde que Naruto se fue de su casa, no se había comunicado con ella y tampoco la había desbloqueado del celular, por lo que se veía imposibilitada de buscarlo. Se sentía ansiosa y muy triste, su corazón le dolía, ella quería estar con el rubio, tanto era su amor, que se planteó si el aborto era la opción más sencilla, aun cuando sabía que no se atrevería a hacerlo estaba segura que eso resolvería los problemas de golpe, pero también le dejaría un vacío de por vida, como se lo había dejado Hanabi.
Al tercer día supo que tenía que buscarlo, ahora no solo creía que no podía vivir sin él, también creía que no podría vivir si algo le había ocurrido, ahora por su cabeza pasaban cientos de posibilidades, por lo que decidió buscarlo, no sería difícil dar con él, tan solo tendría que buscarlo en la facultad de ciencias donde realizaba su especialidad. Era su día libre por lo que no tendría problemas incluso si se demoraba esperándolo.
Se colocó unos sencillos pantalones grises y tenis a juego, luego se puso un suéter lila, su favorito, el cuello era redondo, por lo que se colocó una gargantilla que el rubio le había regalado. Tomo un taxi y llegó hasta la facultad, había llegado 20 minutos antes de su común hora de entrada, por lo que estaba segura de que podría al menos percatarse de su existencia, quizá si no tenían la oportunidad de charlar, ella se prestaría a esperarle hasta que el pudiera dedicarle un pequeño espacio para expresarle lo mucho que lo necesitaba, y que necesitaban aclarar todo, porque ella seguía sin creer que él amara a Shion.
Pasaron quince largos minutos y ella ya estaba ansiosa, a cada minuto se planteaba la posibilidad de rogarle que se quedara a su lado, aun cuando sabía que no era seguro que el accediera.
De pronto, se dio cuenta que había pasado una hora entera y el aún no aparecía, era verdad que él no tenía un horario fijo de entrada, pero él solía ir a esa hora a la facultad, por lo que había dado por hecho que lo vería, no sabía si seguir esperando o ir a desayunar, comenzó a preguntarse qué hacer, no quería irse sin hablar con él, y entonces lo vio, vio su coche aparcar en el estacionamiento y a él bajar del mismo, quiso llorar de solo verlo, porque lo amaba, lo amaba con todo su ser. Así que decidida camino hacia él, él lo valía todo, podría perdonarle la imprudencia que cometió con Shion, podría perdonarle cualquier palabra con la que la ofendió.
Ella vio el momento justo cuando a él se le descompuso la cara al verla, pero no era de amor, estaba molesto. Ella se mordió su labio y aun con temor llego hasta él que estaba sacando un montón de papeles del coche.
- ¿Qué quieres? – le dijo sin verla, seguramente percatándose que ya estaba a su lado.
- Naruto, he venido porque no puedo estar sin ti, creo que necesitamos hablar, sé que ahora estas ocupado, pero puede ser cuando tú quieras.
- No quiero, Hinata, sencillamente no quiero volver a saber nada de ti, quiero que te alejes de mi vida para siempre, quiero que me dejes en paz.
- ¿Pero por qué? – le cuestiono aturdida, no era posible que él hubiera cambiado tan radicalmente.
- ¿Por qué? – le dijo casi en un grito – porque no soy tu juguete, porque no voy a tolerar que te metas con dos tipos a la vez, yo no soy así, conmigo no vas a venir a jugar de ese modo.
Se había quedado muda ante la confusión de sus palabras, no esperaba que la acusara de algo así y que además fuera tan rudo, le observo cerrar el coche quizá aventando la puerta con más fuerza de la necesaria, y luego caminar hacía la facultad, y sin saber bien porque lo hizo le siguió, aunque no podía emitir palabra alguna. No fue hasta que, a unos pasos de la puerta, él se detuvo y le dijo con tanta sequedad lo que le rompería el corazón irremediablemente.
-He regresado con Shion, estamos de vuelta juntos. Tenías razón, no sé qué hacía contigo cuando ella es perfecta, pero qué bueno que estas aquí así podemos hacer oficial nuestra ruptura – pareció meditar un momento sus palabras y entonces concluyó tajante – y sobre el bebé, no me importa, no quiero conocerlo, no quiero saber si es o no mío. Solo te quiero lejos de mi vida, quiero que me dejes ser feliz con Shion, ¿he sido claro?
Con lágrimas en los ojos negó, pero entonces se dio cuenta que él ni siquiera se había dado cuenta de su gesto, ya se había adentrado en la facultad de Ciencias.
…
Cinco meses habían pasado, y a pesar de haber separado a los dos idiotas, no había logrado que Hinata accediera a estar con él, al parecer no le importaba ser madre soltera, aun sabiendo que mucha gente la señalaría, sobre todo su padre. Tan solo la veía en las consultas con la ginecóloga. Y finalmente había aceptado que la única manera de lograr una boda, era hacerle creer que él era el padre, y para ello, seguramente tendría que cambiar al niño, ¿de qué otro modo podría hacerlo?, sí el mocoso sacaba el cabello rubio, estaría perdido.
Por otro lado, había logrado sacar a Shion de la depresión, no era que le importara realmente, pero él siempre fue un buen médico, y sin importar la persona él siempre había ayudado a los demás en cuanto a enfermedades se refiere, así que sacarla de la depresión en 4 meses había sido un gran reto, pues aquella muchacha tenía un cuadro muy complejo, por supuesto el rubio había contribuido en su recuperación, pero apenas una pequeña parte, pues al parecer Shion había hecho lo que dijo, no regresó con Naruto, tendría que reconocer, que no habría mujer más desinteresada que ella, por ello, le pareció algo triste cuando se dieron cuenta que no volvería a caminar.
Nunca se topó con el rubio por la sencilla razón, que él estaba más tiempo en consulta que pasando visita con los pacientes hospitalizados, y cuando lo hacía, pedía que no dejaran entrar más que a un solo familiar, y en su caso, siempre era su madre la que estaba ahí, así que no volvió a tener enfrentamientos con el rubio, aunque de sobra él sabía que estaba por ganar la guerra, por quedarse con los bienes Hyuga.
…
Seis meses de embarazo, y en verdad todas sus actividades eran más obligadas que por satisfacción, no supo en que momento dejo de sentir placer al comer, o en qué momento comenzó a dormir más de la cuenta, estaba a punto de darse de baja del hospital, el embarazo le era más cansado de lo habitual, y en realidad se cuidaba únicamente porque el bebé la necesitaba, porque realmente ella se hubiera hundido de no ser porque alguien dependía de ella.
Todas las noches lo extrañaba, y todas las noches se preguntaba si él volvería a buscarla, si él bebé fuera suyo, ¿el sería un padre para el niño?, él había dicho que no, pero probablemente al saberlo cambiaría de parecer, eso esperaba. Casi todas las noches lloraba, y casi todas las noches pensaba en la posibilidad de buscarlo, milagrosamente por la mañana su cabeza estaba más consciente de que no debería hacerlo, no era prudente.
Pero como todo, un día la ansiedad llegó a niveles exagerados, se cumplía un año del fallecimiento de Hanabi, y ella le necesitaba, estaba segura que su presencia sería suficiente para apaciguar el sentimiento de tristeza que la hundía. Sabía que no era correcto, pero le necesitaba, le necesitaba demasiado. Pidió un taxi que la llevó hasta la facultad de Naruto y espero, no estaba segura de que lo vería, eran las 8 de la noche, quizá el ya estuviera en su casa, aun así, decidió esperar, apenas pasaron 5 minutos una chica con dos curiosos chongos en su cabeza se le acerco.
- Es probable que llueva, ¿esperas a alguien? – asintió y la chica le sonrió con dulzura.
- Bien, ¿por qué no entras a buscar a esa persona? – hasta ese momento se dio cuenta que realmente parecía que de un momento a otro la lluvia caería en torrentes.
- No sé dónde está, ni siquiera sé si está aquí.
- ¿A quién buscas? – la amabilidad de la chica por ayudarla le hizo sonreír, y entonces supo que quizá era bueno pedir ayuda.
- A Naruto Uzumaki, el hace una especialidad en Astronomía.
- Por supuesto, lo conozco – la chica en cuestión saco su celular y escribió un rápido mensaje. Hinata la observo confusa, entonces entendió que se estaba comunicando con él.
- No es necesario – empezó por decir.
- No te preocupes, ya me ha contestado, no está aquí. Está en casa de su tío.
- Oh ya veo – tenía tantas ganas de preguntarle cosas a la chica de Naruto, pero no estaba segura de que lo tomará a bien, la chica simplemente se había detenido a ayudarla, y era claro que iba de salida, seguramente a descansar a su casa.
- ¿Quieres que le diga que lo estás buscando?, ¿cómo te llamas?
- En realidad no, pensaba darle una sorpresa.
- Oh ya veo – la chica comenzó a guardar el celular, y entonces Hinata supo que necesitaba un poco más de ayuda, no quería regresar a casa, no quería sentir la ansiedad que la carcomía, le necesitaba. Si era patética ya no le importaba, bajaría todo su orgullo por él, si era nuevamente rechazada, prefería saber que lo intento a no haber hecho nada.
- ¿Me podrías decir donde vive su tío? – la chica observó su abdomen, y entonces supo que se estaba haciendo ideas.
- Por supuesto, en realidad puedo llevarte si quieres, no queda muy lejos y temo que te agarre la lluvia – le sonrió y encantada acepto su ayuda.
Durante el trayecto, la muchacha cuyo nombre era Tenten se dedicó a platicarle sobre lo poco o mucho que conocía a Naruto, destaco sus cualidades e incluso le contó la anécdota de cómo fue que terminaron intercambiando números, todo sonaba amistoso, y Hinata supo que Tenten era una chica valiosa, y así sin más, terminaron intercambiando también los números entre ellas, pues habían platicado tan amenamente que esperaban próximamente tomar un café juntas. Hinata agradeció tener la oportunidad de conocer personas como ella.
Ten-ten la dejo a una esquina de la casa de Naruto, pues la calle donde él vivía era una privada, le dijo el color y el número, y lo que más agradeció fue que no le hiciera preguntas incomodas. Así que cuando llegó hasta la casa descrita por Tenten se pensó dos veces si era correcto tocar el timbre, estuvo ahí por un par de minutos, hasta que supo que no había marcha atrás, dejaría atrás todas sus inseguridades y dejaría que su orgullo se fuera por el piso si era necesario. Timbro una vez y una segunda, antes de que pudiera arrepentirse.
No pasaron ni 30 segundos cuando un señor de alrededor de 70 años abrió la puerta. El sujeto le sonrió y entonces ella tuvo que hacer uso de su fuerza para hablar.
-Vengo buscando a Naruto Uzumaki.
- Oh por supuesto – el hombre de inmediato abrió más la puerta y le indico con señas que pasara, el hombre era demasiado amable y pronto la guio hasta la sala del lugar. La casa era grande y muy bonita, predominaban los colores azules y el blanco. El señor le había anunciado que llamaría a Naruto, y ella se dedicó a observar el lugar. Tuvo que levantarse para observar con detenimiento las fotografías, y no fue hasta que fijo bien su atención que se dio cuenta que en varias de ellas estaba Naruto, en la mayoría de ellas solo era un niño, de inmediato la asalto la ternura, era precioso, y se preguntó sí podría tener un bebé tan lindo como él.
- ¿Qué haces aquí? – escucho su voz, y a pesar de la inmensa alegría que le producía escucharlo de nuevo, supo que no sería sencillo.
- Naruto, yo quería verte – se giró para poder observarlo, lucía tan guapo como siempre, y sus deseos por abrazarlo habían crecido a tal punto que tuvo que caminar hacia él.
El mostró su interés por su abdomen, pues de repente toda la atención de él cayó en esa parte de su cuerpo.
- ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo? – su voz sonaba más relajada que la última vez que lo escucho y eso quizá le dio más valor.
- 6 meses.
- ¿Y qué haces aquí? – en ese punto sabía que no tenía una respuesta clara, solo quería buscar consuelo en él, y de pronto se sintió muy egoísta, que hacía molestándolo cuando él había sido claro con ella. ¿Cómo le pediría consuelo sin dejar claro que lo quería de vuelta?, su cabeza comenzó a dar vueltas por buscar las palabras apropiadas y seguramente el mostró su frustración y entonces se le ocurrió una idea absurda, muy absurda…
- Yo, he venido a pedirte que tengamos sexo – él abrió los ojos con sorpresa. No supo cómo fue que se atrevió a pedirle aquello, pero es que, si el aceptaba, ella podría abrazarlo, besarlo, pedirle sexo no implicaba pedirle sentimientos ni que estuvieran juntos como novios, porque él había dejado claro que no quería eso de ella, se mordió el labio inferior recordando que él le había dicho que ahora era novio de Shion, porque rayos iría a aceptar.
- ¿Por qué? – cuestiono claramente incómodo.
- Porque tengo ganas – no supo en que momento la conversación se tornó tan incómoda, su visita no era para pedirle sexo, ni para dejarle clara su frustración sexual, pero bravo, había logrado joder todo en menos de 5 minutos.
- ¿Y por qué no se lo pides al idiota? – ella frunció el ceño y negó.
- Porque solo tú puedes satisfacerme – bajo su mirada y entonces observo su enorme abdomen, era claro que ahora mismo no era la mujer más atractiva para llegar y pedir algo así, su cuerpo estaba deforme, que tonta al dirigir la plática hacia un tema que para nada saldría beneficiada, ¿se burlaría de ella?, que más daba – las embarazadas también tenemos deseos y es frustrante no poder satisfacerlos.
- ¿Y me pides a mí que te ayude con eso? – estaba a punto de retractarse e irse a llorar en la comodidad de su cama por ser rechazada, aunque también estaba a punto de intentar abrazarlo y rogarle que volviera a su lado, patética, se dijo – ¿él no te satisface? – sintió como se acercaba hasta quedar muy cerca de ella.
- Yo no estoy con Sasuke – le aclaro, y de pronto supo que él no le creía – yo no estoy con Sasuke desde que tú y yo nos reencontramos.
- No te creo nada, te metiste con él, el día que fuiste a buscar a Shion.
- Claro que no, ¿por qué habría de hacer algo así?
- No lo sé, tu dímelo.
- ¿Crees que yo me metí con Sasuke? – ahora todo tenía sentido, su actitud, todo, él estaba molesto por algo que creía que ella había hecho, de otro modo el no habría sido tan rudo – no lo hice Naruto, te lo juro.
- Me mandaron un video donde claramente tú y él tenían sexo – Cerro los ojos frustrada, y comenzó a pensar, había sido Sasuke, seguramente le mando algún video antiguo.
- Él solía grabarnos en el pasado, seguramente te envío un video antiguo – se atrevió a tomar su cara entre sus manos y él no se apartó, la observo y ella trato de convencerlo con sus palabras – Naruto, yo te amo, jamás haría algo para lastimarte. Te juro por mi bebé, te juro por Hanabi, que nunca te engañe, Sasuke es muy hábil para engañar personas.
- Y tú también – si no lo había convencido con sus palabras, no podría hacerlo de otro modo, soltó lentamente su cara y entonces el comenzó a tocar sus mejillas, no se había dado cuenta en que momento comenzó a llorar, pero lo estaba haciendo y él estaba eliminando tiernamente las lágrimas con sus dedos – está bien, te daré sexo si eso es a lo que has venido – estuvo a punto de decirle que no, que ese no era su plan inicial, pero sí era algo que deseaba y él había cedido, ¿por qué no permitírselo?, si además estaba segura que quizá sería su única oportunidad de estar con él, aunque sea una vez quería estar entre sus brazos.
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Según mis cálculos deben faltar unos 2-3 capítulos para concluir la historia, y quería decir que se aceptan sugerencias, sus comentarios siempre me ayudan y motivan :)
Ah sí, y disculpen mis fallos en redacción, sé que los tengo, pero si me pongo a revisar párrafo por párrafo seguramente les traeré el siguiente capítulo en otro año xD, aun así prometo mejorar.
