Retroalimentación:
Wonder Grinch chapter 15 . Dec 20, 2019: Hola. Gracias por el comentario. Supongo que es justo decir que te vas a enterar hoy mismo del resultado de esta contienda, pero… ah, ya lo verás. Hay cosas tan fuertes, que ni siquiera con toda la convicción del mundo podrías salir sin ser afectado. Meilin tiene mucho que ofrecernos, y voy a tratar de obtenerlo todo. Snape es un héroe sin explorar. Yo tampoco iré más lejos con él, pero era necesario reivindicarlo un poco, ¿no crees? ¡Gracias!
Liz Padilla chapter 15 . Dec 20, 2019: Hola. Gracias, y tengo la esperanza de que lo que sigue te mantenga igual de interesada. Y sí, tengo en mente mucha acción en todos los frentes donde la reclamas. ¡Disfruta el nuevo capítulo!
Lin Lu Lo Li chapter 15 . Dec 22, 2019: ¡Gracias por tus palabras! Es algo que efectivamente tienen en común estos héroes. Al estar siempre pendientes de los demás, terminan pensando que pueden hacerlo todo por su cuenta, pero vale la pena ver aquello de "la unión hace la fuerza". Sobre Harry y su postura sobre Sakura, descuida, dudo que tome el mismo camino que Dumbledore con él al principio. Aún cuando no está explícito en el texto, debía haber mucha ansiedad por parte de Sakura al estar aislada de su familia, el asunto está en que al estar aislados del contexto mundano, no se enteran de muchas cosas. La forma cómo imaginas a Al es justo como lo imaginé yo. Tienes razón en cuanto al comportamiento de Scorpius y Rose, y lo único que digo es que SxS es una pareja muy consolidada en este momento, coqueteos e insinuaciones no podrían abrir realmente una brecha entre ellos. Sobre tu pregunta en cuanto a Meilin y la magia: Snape dio una explicación en ese respecto en los libros: la magia, pese a todo, sigue estando regida por las leyes de la naturaleza como el tiempo y el espacio, Meilin, como cualquier ser humano puede percibirla de forma sensorial (a través de sus sentidos) por sus emisiones de luz, energía, sonido y temperatura, técnicamente, cualquiera puede verla y sentir sus efectos, y eso da la facultad a nuestro personaje de, con el debido entrenamiento, ser capaz de evadirse y hasta tener cierto control de situaciones, pero sólo un mago puede generarlas y también percibirlas de forma extrasensorial (más allá de los sentidos clásicos), como el caso de Sakura y su capacidad de identificar firmas mágicas sin verlas o escucharlas directamente. Quién sabe, el cuadro TxExKxC debe ser explorado a profundidad, y me gusta mucho jugar con ellos, al ser todos tan diferentes entre sí. Sobre la pelea… creo que eres la única que vio ese huevo de pascua, pero chitón, veamos cuántos más lo ven. Asiria ciertamente va ganando terreno, pero mucha de la actitud general ya estaba en Fátima… el punto es: ahora es algo más que humana, algunas confrontaciones no le preocupan tanto como antes y se sabe portadora de un gran poder y conocimientos… ¿a qué podría temer? ¡Una vez más, gracias!
CherryLeeUp chapter 15 . Dec 25, 2019: Muchas felicidades a ti también, y mis mejores deseos para ti y los tuyos. Gracias. Snape, desde mi punto de vista, fue un buen hombre que tomó malas decisiones, lamenté su muerte, pero la creí necesaria. Tomoyo se está ganando más que unos cuantos enemigos. Veamos que tantas cosas puede enseñar Meilin, aunque algo me dice que podría ir más allá de los entrenamientos, al fin, ya le cedieron un conejillo de indias. Y sí, veamos que tanto soy capaz de presionar a Tomoyo. Los intereses de Súliman son claros, mientras Fátima-Asiria no se metan en su camino, se mantendrá silencioso. "S" es humana, hay una explicación más adelante. ¡Gracias por continuar con la historia, ojalá lo que sigue te guste. Por cierto, este capítulo en particular es para ti.
carmennj chapter 15 . Dec 28, 2019: Hola. Sí, hay muchas cosas que ver para entender como llegamos aquí. Creo que eres la primera en ver que Shandian, con justificaciones o no, habría llegado a este punto exactamente del mismo lado, y sí, para Li, Sakurita Bebé de Luz es un ancla muy importante. Aquí la conclusión de esta batalla (entre muchas otras cosas). ¡Gracias a ti! Feliz 2020.
Reader2109otp chapter 15 . Jan 1, 2020: Hola, ahijada. Gracias por tus buenos deseos, espero este año sea el inicio de un montón de logros y satisfacciones para ti y los tuyos. Que bueno que pude regresarme un poco a tu infancia con la de los personajes, en parte ese era el objetivo de esa sección. Scorpius merecía en parte el castigo que recibió, el único que puede ver eso con claridad es Al. Eriol, por muy reencarnación de Clow que sea, es un muchachito y tiene ojos. Ni modo. Tomoyo y Charlotte tienen una química antagónicos que me gusta. También quiero que Meilin brille, lo merece. Súliman es el más radical de todos. Apenas lo hemos visto en acción una vez, pero será un enemigo de cuidado. Descuida, la escena concluye hoy,y hay mucho más para que analices. Mil gracias por esos reviews tan interesantes e intensos, una gran motivación para seguir adelante. ¡Disfruta el capítulo!
Quizás lo que sigue en este capítulo sea fuerte y un poco descorazonador. Agradezcan a CherryLeeUp por ello, nació de una idea suya.
Capítulo 15.
La Profecía.
o
De la intervención del futuro en los eventos del presente para que no se conviertan justamente en ese futuro. O algo así.
Emiratos Árabes Unidos. Algunos años en el futuro.
Dubai, con todo y los eventos de los últimos años apenas si parecía ser tocada por toda la tribulación que azotaba al mundo. El dinero resguardaba a esa ciudad, si bien sus habitantes eran conscientes de lo que pasaba alrededor, podían darse el lujo de ser indiferentes. El nuevo complejo de oficinas que se construiría a menos de un kilómetro de Burj Khalifa estaba restringido a la mayor parte del público, sin embargo, con la suficiente astucia, una pareja se las arreglaba para andar entre los edificios cautelosamente. Ninguna precaución era despreciable, las alarmas de la ciudad habían anunciado por las últimas horas una tormenta de arena venida desde el desierto, invitando a la población a no salir de casa, cosa que resultaba perfecta para la culminación de sus planes. Los ojos verdes de Sakura bajo el burka afgano escrutaban el edificio ante ella, tratando de confirmar que era su destino. Cuando estuvo segura, se giró a su acompañante, y dando un asentimiento, tomó su mano, llevándolo hacia el lugar.
No debían dar ni el más mínimo indicio. Había monitores por toda la ciudad lo suficientemente sensibles como para detectar la más pequeña manifestación de magia, y eso echaría por tierra todo el plan y terminaría por matar la pequeña esperanza que les quedaba. La pareja se escurrió furtivamente en el edificio en obra negra, ahora abandonado de trabajadores a causa de la tormenta. Poco a poco fueron alejándose del estridente ruido del viento y la arena chocando contra todo y contra ellos mismos, subiendo por las escaleras, dejando detrás la muy opaca luz de un día regido por la obscuridad del clima desértico.
Siguieron su ascenso tomados de la mano, como si ese gesto les diera la seguridad de seguir existiendo a pesar de todo, temerosos como niños pequeños de un futuro cada vez más obscuro para ellos y los suyos… o mejor dicho, un futuro sin ellos.
Por largos minutos recorrieron el extenso y enervante laberinto a medio construir, escuchando a la distancia el vendaval, hasta que al final una tenue luz artificial les dio la bienvenida a un pabellón pequeño en lo que parecía el corazón mismo del edificio, con una temperatura agradable y casi sin contaminación auditiva.
Ahí, una jovencita de negra cabellera muy corta tecleaba en una laptop. Al escuchar pasos entrar al recinto, respingó y tomó el mango del sable que colgaba en su espalda, lista para someter a cualquiera que la hubiera descubierto. Se levantó y caminó, encarando al par que llegaba a ella. La recién llegada se retiró el velo de la burka, mostrando una desaliñada cabellera color caramelo atada en una diminuta cola de caballo y unos ojos verdes que habían perdido mucho de su brillo.
—¡Sakura! —Exclamó la chica, corriendo a su encuentro y abrazándose de ella—. ¡Lo lograron!
—Hola, Tomoyo. Gracias por ser tan paciente. —Respondió, correspondiendo al abrazo.
—Estaba tan preocupada… pero ver que llegaron bien y juntos me llena de esperanza.
Sakura finalmente soltó la mano de su acompañante, que se retiró el turbante y el velo que cubrían su rostro. Rubio platino y ojos azules, aunque un gesto endurecido por las batallas. Poco quedaba del Scorpius de antaño.
—¿Quién más falta, Tomoyo? —Preguntó el muchacho luego de saludar efusivamente a la líder intelectual de la diezmada Nueva Orden del Fénix.
—Sólo ustedes, chicos… perdonen por apresurarlos, pero tenemos poco tiempo, así que descansen un poco y coman, cuando todos estemos listos, ejecutaremos el plan.
—Gracias. —la maestra de cartas reflexionó unos segundos— ¿cómo está Eriol?
—Duerme la mayor parte del tiempo, —dijo entristecida Tomoyo—, eso evita que sienta dolor, y al mismo tiempo lo hace indetectable a los monitores. Ya tendrás tiempo para saludarlo antes de comenzar.
Tomoyo llevó a la pareja a una habitación de muros desnudos con algunos ladrillos que hacían las veces de asientos, y un futón empolvado. Ahí, Sakura se sentó en el futón, recargando la espalda en la pared, recuperando el aliento. Malfoy se sentó a su lado, tomando una lata de frutas conservadas, abriéndola para ambos. Acarició el cabello de la muchacha con ternura, a lo que ella respondió con una sonrisa discreta, y rechazando educadamente el alimento.
—Lo que vas a hacer es muy demandante, debes comer algo, Florecita.
—Gracias, pero la verdad es que no tengo apetito.
Scorpius aceptó las palabras de la chica y comenzó a beber el almíbar de la lata.
—Quiero agradecerte por todo, Sakura. —Dijo luego de unos minutos.
—Pero si aún no he hecho nada.
—¿Crees que no? Siempre eres tú la que termina haciendo algo por todos nosotros. Pero no estoy hablando de lo que va a pasar hoy… sino de todo lo de los últimos años. Gracias por estar conmigo a pesar de todo.
—Scorpius… por favor, perdóname.
—¿Por qué pides perdón, Florecita?
—Porque… si todo esto funciona…
—Lo sé. Xiao-Lang, Rose, Al, nuestros padres y nuestros amigos… todos vuelven…
—Pero el "nosotros" jamás habrá existido.
—Es justo por eso que tengo que agradecerte, Sakura. Porque a pesar del dolor de la pérdida, y de que llegamos a este momento que vivimos, que a pesar de la depresión en la que caí… estuviste ahí para mí. Creo que lo menos que mereces es recuperar esa vida que nos arrebataron… y siendo sincero, pudiste compartir tu tiempo, tus alegrías, tu tristeza y hasta tu lecho conmigo… pero tú corazón nunca fue mío en realidad. Creo que tanto tú como yo merecemos una vida diferente y mejor, donde aquellos a quien nuestro amor pertenecía puedan compartir la vida con nosotros.
Sakura tomó las mejillas de Malfoy y depositó un beso sincero en su coronilla, como si de un niño pequeño se tratara.
—Eres un gran hombre, Scorpius.
Él tomó la mano de la chica y correspondió el beso con uno en el dorso de la misma, despidiéndose y saliendo del lugar.
El mundo había cambiado mucho. El dominio de Asiria, si bien no había sido explícito a los ojos de todos, si había sido muy agresivo. Por debajo de la mesa se había encargado de tomar cada ministerio, concilio o secretaría mágica en el globo, fue una tarea muy rápida y eficiente, considerando que la población a someter no era ni el dos por ciento total. Apenas unos meses atrás la OMS había agregado un protocolo de vigilancia adicional para neonatos a nivel global, que, sin que las personas comunes lo supieran, denunciaba a los recién nacidos que portaban el gen mágico aunque fuera de forma potencial, y los ponía en lista de procedimientos médicos para eliminar de forma permanente dicho "padecimiento", disfrazado de una posible enfermedad congénita. Aquellos otrora "dotados" eran ahora considerados enfermos de algo que debía erradicarse. Mientras eso pasaba, la tecnología doméstica de Alruwh se encargaba de detectar potenciales "recipientes" de Asiria, en un retorcido plan a mediano plazo que, por medio de la eugenesia, erradicaría a los seres humanos que no pudieran soportar la unión.
Sakura alcanzó un móvil algo viejo, eran los únicos que Tomoyo podía manipular para que Asiria no los rastreara y revisó el último reporte que clandestinamente la Resistencia Mágica Internacional actualizaba diariamente, donde los nombres de hechiceros, seres mágicos y otros entes semi-humanos eran monitoreados, reportando su condición según los registros de aquella declaradamente maligna Inteligencia Artificial y que estaba disponible para los trabajadores de Alruwh y los mercenarios que le hacían el trabajo sucio. Buscó los que eran prioridad para ella, ansiosa, en ese estado de terror por los seres queridos que se había convertido en un estado de ánimo normal. Fue buscando sus nombres y apellidos, esperando encontrar a los suyos con el mismo status del día anterior.
Al buscar "Daidoji" apareció el retrato de Tomoyo en su adolescencia, junto con una ficha técnica:
Nombre: Daidoji, Tomoyo.
Alias conocidos: Doncella Amamiya, Amatista.
Nacionalidad: Japón.
Religión: Sintoísta.
Edad: 24.
Información importante: Squib. Alto coeficiente intelectual, Portadora de genes mágicos a pesar de carecer de habilidades, alta peligrosidad. Capturar con extrema precaución.
Status: Fugitiva.
Sakura había confirmado eso sólo unos minutos antes. Buscó "Kinomoto", recibiendo dos entradas:
Nombre: Kinomoto, Sakura.
Alias conocidos: Doncella Amamiya, Hoshinomegami, Deadly Blossom.
Nacionalidad: Japón.
Religión: Sintoísta.
Edad: 24.
Información importante: Hechicera, Oráculo, altísima peligrosidad. Buscada viva o muerta.
Status: Fugitiva.
Nombre: Kinomoto, Touya.
Alias conocidos: Ninguno.
Nacionalidad: Japón.
Religión: Sintoísta.
Edad: 31.
Información importante: Dotado, baja peligrosidad.
Status: En custodia.
Corroboró lo que aquella interminable lista tenía que decir sobre sus más allegados, incluso sobre los que sabía desaparecidos, como dándose valor a través de ellos para dar un último esfuerzo en ese mismo día:
Potter, Harry James: Fallecido.
Li, Ieran: Fallecida.
Cavendish, Diana: Desaparecida.
Kagari-Cavendish, Atsuko: En custodia.
Granger-Weasley, Hermione Jane: Fallecida.
Weasley, Ronald Bilius: En custodia.
Hiiragizawa, Eriol: Fugitivo.
Potter, Ginevra Molly: Fallecida.
Potter, Albus Severus: Fallecido.
De Colde, Charlotte Christine: Fallecida.
Weasley (Granger-Weasley), Rose: Desaparecida.
Lupin, Edward Remus: Fugitivo.
Malfoy, Scorpius Hyperion: Fugitivo.
Flowright, Fye D.: Fallecido.
Li, Meilin: Fugitiva.
Ou, Kurogane: Fallecido.
Durante todos esos años conoció a muchas personas más. Todos ocupaban un espacio y una etiqueta en esa maldita lista. La búsqueda, sin embargo, iba a una entrada en particular, una que ella sabía desde algunos años atrás que era imposible que cambiara. Ella estuvo ahí cuando todo pasó, pero su mente infantil le jugaba la mala broma de esperar algún cambio.
Nombre: Li, Xiao-Lang.
Alias conocidos: Hogo Okami, Jade Edge.
Nacionalidad: China.
Religión: Agnóstico.
Edad: -.
Información importante: Hechicero.
Status: Fallecido.
Un ardor insoportable recorrió su garganta. Lo extrañaba todo el tiempo, soñaba a menudo con él, lo amaba como el primer día a pesar de que ya no estaba. En su soledad y dolor común, Sakura y Scorpius se dieron la oportunidad de estar juntos, pero ambos sabían que sólo se estaban haciendo compañía… que al final, ese vínculo había nacido por las razones equivocadas, que no era sano y que tarde o temprano les pasaría factura. Pero ese día podía corregirlo.
Apagó el móvil y fue a reencontrarse con Tomoyo.
—Iré a despertar a Eriol. —Dijo, indicándole a su prima que era la hora.
—De acuerdo. —Respondió Tomoyo con un gesto repleto de determinación, y salió a buscar en las otras habitaciones del edificio a lo que quedaba de la Orden del Fénix.
Sakura fue hacia una estancia particularmente obscura donde podía escuchar la pesada respiración de alguien que duerme con malestar. había un futón donde logró ver una silueta que se revolvía entre sueños. Se arrodilló a su lado y puso una mano sobre su pecho.
—Hola, Eriol. —Susurró.
El hombre dio un respingo y abrió los ojos. Le tomó unos segundos ubicarse, y sonrió melancólicamente al verla.
—Sakura. Que dicha que llegaste bien.
—¿Cómo estás?
—Sobreviviendo, pequeña.
—¿Y cómo está Spinel? —Preguntó mientras encendía una pequeña lámpara de aceite.
—Cada vez más débil. Estoy seguro de que está a nada de perderse completamente en mí.
Cuando la luz iluminó el rostro de su viejo amigo y mentor, sus palabras cobraron sentido. Algunos meses atrás, en uno de los más cruentos enfrentamientos con las fuerzas de Alruwh, tomó una decisión desesperada: se fusionó con su guardián. Eriol, sin embargo, no fue capaz de asimilarlo por completo, y la consciencia del guardián moría lentamente en la mente de su amo. La fusión también había dejado secuelas físicas: el cuerpo de Eriol no era ya el de un humano, tenía más bien la apariencia de un felino antropomórfico, y lentamente su propia razón parecía menguar ante la ira o cualquier estímulo que se le presentara.
—Perdóname por no ayudarte ni ayudarlo a él, Eriol… te prometo que me esforzaré al máximo hoy, y si tenemos éxito...
—Lo tendremos, Sakura. Lo lograremos. Pero hay que poner manos a la obra.
El hombre-pantera se puso de pie con bríos renovados a pesar del dolor y fueron hasta el salón central de la construcción, donde una docena de personas ya los esperaba. El lugar tenía como único mobiliario lo que parecía un tocador con un asiento, y el espejo estaba cubierto con una manta gruesa, a su lado había un pequeño escritorio con una computadora portátil.
—Bien, la hora ha llegado, amigos. —Comenzó Tomoyo, líder del grupo—. Esta es quizás la única oportunidad para terminar con toda esta locura… de volver a lo que nunca debimos dejar de ser. Si todo resulta, nunca vamos a tener que pasar por todo este dolor, y nunca perderemos todo lo que nos ha sido quitado en el camino. Luchemos con la valentía que caracteriza a la Orden del Fénix, tenemos a la hechicera y profetisa más grande de esta generación. Podemos lograrlo. Seguramente el despertar de Eriol ya está comenzando a llamar la atención de los monitores de Alruwh, irónicamente, por nuestra cercanía a su sede les tomará más tiempo llegar por nosotros que en cualquier otro lugar del mundo. Tal como lo planeamos: mientras Sakura hace lo suyo, los hechiceros pondrán todas las protecciones mágicas que conozcan.
A esa indicación, Scorpius, Teddy Lupin y otros magos extrajeron sus varitas de entre sus ropas.
—Meilin y yo nos haremos cargo de frenar a la infantería que sin lugar a dudas nos alcanzará. Seguramente Black estará aquí en poco tiempo. —Dijo Eriol mientras revolvía el cabello de la jovencita de China, sonriente a pesar de todo.
—Y yo trataré de entorpecer y contener a "S", porque seguro que nos rastreará y tratará de atacarnos a distancia, lo último que queremos es que el cableado del edificio nos mate.
Sakura dio un paso al centro del recinto. Miró a todos los presentes con gratitud.
—Antes de comenzar, quiero agradecerles por su valor y voluntad hasta hoy. Sé que muchos de ustedes ya lo han perdido todo… nuestros padres, hermanos, amigos… las personas que amamos nos han sido arrebatadas con el pretexto del mal que somos para el mundo. Tenemos una idea de dónde comenzó el camino que nos trajo hasta este momento, y todo se resume a este día. Si tenemos éxito, podremos dar pelea en igualdad de condiciones, podremos hacer un futuro mejor no sólo para hechiceros, dotados y criaturas mágicas, sino para todos los que compartimos este mundo. Hagámoslo por todos los que no llegaron junto con nosotros hasta hoy.
Todos asintieron dando conformidad a sus palabras. Sabían lo que significaba estar ahí, eran un grupo minúsculo en comparación a las fuerzas que los asediarían en breve, que no era una pelea que ganarían, que era su última resistencia. Debían ganar tiempo, debían ser el diminuto ejército de Leónidas contra los Persas en las Termópilas, debían ser, aunque fuera por unos minutos, la peor pesadilla de Asiria.
En ese tiempo, Sakura haría algo que nunca había intentado antes, e ignoraba siquiera si sería capaz de lograrlo: ella tuvo desde la más temprana infancia el don de la Profecía, pero siempre fue pasiva… ese día intentaría crear una, viajar a través de ella misma hacia el momento justo para evitar la tragedia que era su vida en los últimos años. Por descabellada o desesperada que fuera, era su única esperanza. Todos los que sobrevivían junto con ella sabían lo perdida de su causa.
—Estamos contigo, Sakura. —Dijo con firmeza Scorpius, tendiéndole una mano.
Todos lo imitaron, y quedaron en un corrillo con las manos unidas.
—Y recuerden, pase lo que pase, todo estará bien. —Remató Eriol, el más alto del grupo en ese momento dada su condición.
—Fue un placer servir a la Orden del Fénix. —Cerró Tomoyo—. ¡Ya saben qué hacer! ¡Éxito a todos!
Los hechiceros salieron del edificio. Eriol y Meilin se fueron detrás de ellos. Tomoyo se plantó frente a la portátil y comenzó a aporrear el teclado con fiereza, y Sakura descubrió el espejo del pequeño tocador.
—No puedo creerlo, de verdad rescataron el fragmento. —Susurró al reconocerlo—. El Espejo de Erised.
Las propiedades mágicas del objeto se manifestaron de inmediato, y en él vio a todos aquellos que había perdido: su hermano cautivo, sus guardianes, sus amigos… y su único y verdadero amor, que le daba una sonrisa cálida a través del frío cristal. Esa era la motivación que necesitaba. Cerró los ojos dando algunas inspiraciones profundas, concentrándose. Tomoyo, al verla abrir los ojos nuevamente, supo que la maestra de cartas ya estaba en trance, y bajo sus pies, el sello de la estrella destelló.
Dentro de su propia mente, Sakura miraba el espejo, encontrando sólo su reflejo:
—Aquí vamos, pequeñas… sólo un último esfuerzo. —Susurró—. Record, Return.
Ante ella, su reflejo comenzó a cambiar lentamente… iba rejuveneciendo poco a poco. Al mismo tiempo, fue capaz de sentir lo que sus amigos alrededor experimentaban, sus estados de ánimo, sus sensaciones físicas…
Afuera de la construcción, entre el ruido de la tormenta de arena comenzó a sonar un zumbido que ganaba potencia a cada segundo. Teddy y Scorpius compartieron una mirada preocupada, apuntando con sus varitas hacia los posibles orígenes del zumbido, al igual que todos aquellos que resguardaban el edificio. Pasó en sólo un instante, obligándolos a todos a cubrirse el rostro entre expresiones de sorpresa: en un área circular de un par de kilómetros, el viento simplemente se detuvo. La arena comenzó a caer exánime, dejando limpio el aire, mientras que a la distancia la tormenta continuaba… varias decenas de drones flotaban lejos del suelo, cercando el edificio y deteniendo la tormenta por algún misterioso mecanismo tecnológico. De entre la negrura de la tormenta interrumpida, varias docenas de nuevos drones comenzaron a buscar el edificio.
—Pues aquí vamos… marica el que tire menos de cien de esas cosas. —Dijo Ted, retando con una sonrisa a Malfoy—. ¡Reducto!
Los primeros drones comenzaron a estallar, y también comezaron a disparar.
Por tierra, un equipo de medio centenar de guerrilla comenzó a acercarse por la calle.
Eriol, resignado, se retiró las gafas, miró con melancolía a Meilin, que hizo un par de estiramientos. Se asintieron mutuamente, ella echó a correr al encuentro de los mercenarios, y él comenzó a gruñir mientras se agachaba… empezó a crecer en tamaño, los músculos y huesos de su cuerpo se deformaban lentamente, el denso pelaje en su cuerpo creció y se engrosó en negro azulado. En unos segundos, los agraciados labios de aquel refinado hechicero inglés eran el hocico lleno de afilados colmillos de una bestia felina de tamaño descomunal, con alas de mariposa arrancadas y que babeaba sobre el asfalto, presa de una ira que contaminaba el aire. "Llegó el momento, Spy… gracias por estar conmigo hasta el final", pensó.
Su rugido hizo vibrar el suelo, y de un único salto libró la distancia con el equipo de asalto, comenzando la degollina.
—"S" está aquí. —Susurró Tomoyo para sí misma, sabiendo que Sakura no la escuchaba más—. Esfuérzate, Sakura. Tú siempre puedes.
Tomoyo tecleaba a una velocidad pasmosa, viendo de reojo por las ventanas como el cableado alrededor del edificio se mecían violentamente a pesar de la ausencia de viento. Sabía que si se descuidaba, "S" entraría a la construcción y todo habría terminado.
Sakura, por su parte, veía el paso de los años en ella misma, conmovida, contemplando como lentamente su reflejo recobraba la paz en el gesto y la luz en la mirada… hasta que llegó al momento justo… sus diecisiete, edad de tantos y tan bellos recuerdos. Y el momento de catarsis en su vida. Acarició el juvenil rostro de ella misma, sacándola del letargo, y comenzó una conversación de algunos minutos.
Mantuvo el gesto estoico a pesar de que era perfectamente capaz de saber que pasaba a su alrededor. Sintió su corazón romperse cuando el miedo de Meilin pasó a través de ella al estar frente a frente con Erron Black y fallar al tratar de derrotarlo. El ruido de los disparos en sus oídos casi la doblegaron. "Al menos fue rápido", reflexionó cuando el dolor de aquella virtuosa artista marcial china terminó. Mientras transmitía su mensaje, la extinción de aquellos valientes hechiceros desfilaba una a una a través de su ya muy lastimada alma. El último en caer fue Scorpius, cínico y duro hasta el final, su espalda se erizo al percibir la ira de Eriol, que con sus últimas fuerzas intentaba devorar a quien tuviera enfrente, para después de un combate épico, finalmente ser sometido.
El mensaje fue transmitido con éxito. Ahora dependía de su yo más joven.
Al volver a la realidad, la portátil de Tomoyo se partía en dos ante la presión del cableado que salía como una macabra liana artificial desde el suelo, regándose por toda la estancia, misma que ya se había enredado en el cuerpo de Tomoyo hasta llevarla a la inconsciencia, y que terminaría con ella un unos segundos más. Sakura, tranquila, tomó la mano de su prima y mejor amiga. Los cables comenzaron a enredarse en su cuerpo como haría una serpiente constrictora. A pesar de mantenerse serena, no pudo evitar notar que el aire se hacía cada vez más difícil de absorber, y empezaba a marearse.
La habitación, llena de cableado, se obscurecía lentamente.
—Tengo que reconocer tu constancia, pequeña. —Dijo una voz bien conocida por Sakura, una que desde muchos años atrás la llenaba de inquietudes y zozobra.
—Nunca me daré por vencida. —Respondió al ver a aquella entidad que insistía en usurpar la apariencia de su madre.
—Eso veo. Hoy vienes conmigo. Insististe en jugar este juego, a sabiendas que yo inevitablemente iba a ganar.
—Puedo ser muy necia si me lo propongo. —Sonrió la maestra de cartas con sus últimas fuerzas—. Si debo ir contigo hoy, que así sea… pero confío en las personas que quiero, y justo ahora, toda mi confianza está depositada en la primera persona en la que debí creer.
—¿Y quién es esa persona?
—Yo misma.
Reino Unido. De vuelta en el presente.
La indicación "¡abajo!" de Eriol fue obedecida con Tomoyo en cuclillas y con las manos en la cabeza, mientras que polvo y pequeños guijarros de lo que alguna vez fue el asfalto ante ellos los rociaba. El hechicero había hecho algunos movimientos sobre su cabeza con el Cetro del Sol, repeliendo con barreras invisibles y algunas llamaradas los tentáculos de cada línea de cobre, fibra óptica, goma o cualquier otro material de comunicaciones o infraestructura que yaciera bajo ellos. Ella misma notó que parte de esa protección mágica estaba bajo sus pies y había evitado que el cable los atacara desde el suelo. Tomoyo nunca había presenciado una pelea de Eriol, al menos no una donde él fuera un contendiente: el jovencito movía el cetro como si no pesara, y toda suerte de emisiones de energía nacían del sol dorado en el extremo más alto del bastón.
Sin embargo, a pesar de sus magros conocimientos en artes mágicas, podía notar que aquella chiquilla era algo demasiado serio. Eriol se estaba limitando a defenderse y protegerla, pero el cableado se comportaba como los tentáculos de un pulpo, atacando la barrera por cada flanco imaginable, algunos de esos ataques eran tan fuertes que pequeñas grietas luminosas comenzaron a dibujarse en la protección. Para reforzar esa defensa, el hechicero hizo más pequeña el área confinada, pero lentamente "S" se acoplaba a la menor área de ataque. Para ese momento, la chiquilla se elevaba algunos metros del suelo, suspendida por un capullo de cables que habían hecho jirones buena parte de su ropa, y Eriol apenas si lograba detener aquel entramado de siniestro cableado a lo que fuera que intentaba hacer con ellos.
—Voy a abrir una brecha, Tomoyo, vas a correr tan rápido como puedas e ir por ayuda, yo la contendré todo lo que pueda.
—No te voy a dejar aquí, Eriol.
—Tranquila, puedo hacerme cargo… sólo debo…
Sus palabras se interrumpieron por el sonido de cristal rompiéndose a sus espaldas (encaraba a Tomoyo), un delgado cable de metal rojo se coló hasta alcanzar la espalda de Eriol. De tocar su piel, el inglés sólo pudo dar un grito de dolor luego de que el metal soltara un destello. Tomoyo vio a Eriol desvanecerse ante ella, víctima de un choque eléctrico lo suficientemente fuerte como para hacer su cuerpo humear y que el cable se desintegrara soltando un fuerte olor a quemado. Alcanzó a atajar su caída, pero el resto de la defensa se rompió a su alrededor. Se formó una cúpula que poco a poco los privaba de la luz vespertina, y algunos de los cables se acercaban a ellos como tétricas serpientes. Era la primera vez que Tomoyo sentía tanto miedo por sí misma, una formación de cable multicolor de fibra óptica se acercó a su rostro, separando sus pequeños filamentos lentamente hasta que formó una fantasmagórica mano lista para tomarla por el cuello. Incapaz de soportar la tensión, gritó con todas sus fuerzas. Ella no lo notó en el momento, pero la frecuencia de su grito detuvo momentáneamente al ente, y provocó que a la distancia "S" hiciera una mueca, desconcentrada.
—¡Aún no he terminado contigo, fenómeno! —Dijo casi en un grito Eriol, recuperado a medias entre los brazos de Tomoyo, y haciendo girar su cetro sobre sus cabezas una vez más.
Creó una onda expansiva de aire que repelió el cableado, luego concentró un ataque del mismo tipo apuntando hacia donde la jovencita comenzaba a extraer cables tocando la caja de control de energía de uno de los edificios cercanos. El ataque no le llegó, se les terminaban el tiempo y las opciones.
Un destello de luz chocó contra el muro más cercano a "S", haciéndola alejarse de él. La chiquilla, desconcertada miró en todas direcciones. A unos metros detrás de la pareja, Diana y Akko la apuntaban, y exclamaron un "Reducto" conjunto que destrozó la caja de energía que la chica intentaba manipular. Junto con ellas, al menos una veintena de aurores inició un ataque simultáneo que poco a poco comenzó a reducir considerablemente la cantidad de material disponible. Viendo que su ventaja desaparecía tomó la decisión de llevarse al menos a uno de esos mocosos. La más vulnerable era Tomoyo, así que ante la mirada aterrorizada de ella, le lanzó una cuerda de cables a la velocidad un disparo. Eriol se puso de pie de un salto, interponiéndose en el camino del ataque y extendió los brazos frente a la chica.
Los cables, sin embargo, cayeron exánimes a un par de metros de alcanzarlo.
—Kurogane… —Susurró Daidoji, sintiendo que el tiempo se detenía.
Dragón de Plata había cortado de un solo tajo el ataque de "S", y el furioso samurái, sin más herramienta que su espada hacía saltar cableado por toda la calle. Una nueva liana artificial salió del suelo buscando a la joven squib, pero esa vez fue La Roche en la mano de Charlotte la que la partió.
"S" comenzaba a perder la batalla, eran al menos dos docenas de aurores, dos espadachines y Hiiragizawa. Pensaba en una nueva estrategia cuando un pitido llamó su atención. Una llamada entrante, al seguir sus audífonos en sus oídos, sólo debió dar la orden mental.
—¿Qué quieres? Estoy algo ocupada justo ahora.
—Imagino que sí, vi tu mensaje. —Dijo sereno Black—. Abandona la escena de inmediato.
—Estoy a punto de capturarlos.
—No es conveniente. Ven aquí y te explicaré las nuevas órdenes que tenemos.
La muchachita cambió su siempre estoica seriedad por algo parecido a la displicencia sólo por un momento. Los cables que le quedaban comenzaron a cerrarse en un capullo alrededor de su cuerpo, protegiéndola de hechizos, hasta que Kurogane se lanzó contra ella cuando finalmente estuvo a su alcance. Tiró un mandoble potente que partió en dos el capullo, sin embargo, no se sorprendió al no encontrar a nadie ahí.
—Debes tener una explicación increíble para hacer esto, Black.
Sin darle una oportunidad de responder cortó la llamada, mientras corría entre las cloacas debajo de Londres, lugar al que sus cables la habían llevado en su muy poco decoroso escape.
—¿Qué demonios era eso? —Preguntó Akko mientras ayudaba a Eriol a mantenerse de pie.
—No tengo idea… nunca vi magia como esa.
—Era sólo una niña, pero su presencia era abrumadora. —Complementó Diana, pasando uno de los brazos del chico sobre su hombro—. Ya pensaremos en eso en nuestro camino a La Madriguera.
—¿Cómo supieron que estábamos aquí?
—Un enlace de Interpol nos avisó.
—¿Interpol?
Eriol barrió la escena. Charlotte envainó su estoque mirando a los aurores apuntando con sus varitas a los edificios, reconstruyendo todo lo que "S" había destruido. Eso en realidad no respondía la pregunta que quería hacer, aunque le daba el paso a la única conclusión lógica. Cuando alcanzó esa iluminación notó que Tomoyo ya no estaba a su lado.
Unos metros más lejos, ella y Kurogane se acercaban el uno al otro.
—Viniste. —Susurró Tomoyo, de frente al samurái.
—Tenía qué. —Respondió él en un tono igual de bajo—. Sólo te fuiste así, son tiempos peligrosos, no puedes andar por ahí sin protección.
—Pero Eriol estaba conmigo.
—Y mira lo que pasó.
—Valientes palabras para alguien que tuvo que traer a la machorra esa.
—¿Con esa boca besas a tu madre?
—Pasamos como tres horas en la ciudad… ¿estuviste aquí todo ese tiempo?
—¿Te regodeas en eso verdad? —cambió repentinamente Kurogane—, pues disfrútalo mientras dure, me está cansando este juego de alimentar tu ego.
Montado en cólera una vez más, el hombre comenzó a caminar por la acera que los aurores habían limpiado y que lentamente comenzaba a abrir las puertas de sus locales y llenarse de nuevo de transeúntes y autos. Charlotte lo esperaba ahí, atestiguando toda la escena. Luego de lanzar una mirada confiada a Tomoyo, se fue con él.
—¿Todo en orden? —Preguntó Eriol, plantándose al lado de la chica.
—Perfectamente.
—¡Tomoyo! —Exclamó Sakura al ver a su prima salir de la chimenea, y corriendo para abrazarla—. ¡Acabo de enterarme! ¿Estás bien?
—Sí, descuida… aunque tuve mucho miedo.
Uno a uno, Sakura fue preguntando a todos los involucrados por su estado de salud, mientras que Potter recibía el reporte de los últimos acontecimientos, los cuales describía Akko con su muy particular e infantil forma de ver el mundo. Repentinamente la joven mujer se detuvo, reparando en la varita empuñada por Harry, con un sonoro y grave "¡No puede ser!"
—¡Es la Varita de Sauco! ¿Ya viste, Diana? ¡Es la Varita de Sauco! —Decía a toda voz mientras sacudía las mangas de una Diana divertida y avergonzada.
—Supongo que deberíamos preguntar al amanerado quién era la chiquilla de hace un rato, ¿no? —Dijo Kurogane, haciendo que todos lo siguieran.
Ese fue el momento que el futuro eligió para todos. Estaban, sin saberlo, ante un punto de inflexión histórica. Xiao-Lang atrapó a Sakura justo antes de que se fuera de cara contra el suelo, completamente desmayada, asustando a todos, y en brazos la llevó hasta el viejo sofá donde la acomodó mientras todos la rodeaban. Akko estuvo por conjurar un Enervate en ella, pero Li la detuvo con un movimiento de mano.
—¿Qué pasa? —Preguntó la bruja, confundida.
—No creo que debamos despertarla…
Li analizaba las expresiones faciales de su novia inconsciente, su respiración, el movimiento de sus pupilas bajo sus párpados. Estaba en presencia de una Profecía.
—Hola, Sakura. —Fue la frase que la hizo abrir los ojos, además del tacto de una mano en su mejilla. La maestra de cartas miró confundida alrededor, viendo lo que parecían las calles de Londres.
Se encontró a ella misma frente a frente. Pero esa otra Sakura era una adulta, era más alta, aunque su complexión daba muestras de no comer muy bien, y sus ojos hundidos habían perdido mucha de su luz.
—¿Quién…? ¿Qué está pasando?
—Aún no pasa nada, pequeña… porque puedes evitarlo. No tengo mucho tiempo, así que seré breve. Es algo que debes aprender a hacer, por cierto, nos ahorrará muchos problemas en el futuro. —La Sakura mayor tomó a la más joven de la mano y comenzaron a andar—. Los próximos días serán cruciales para tu vida y la de todos los que amamos.
Un edificio que Sakura nunca había visto apareció ante ellas. Vio en forma de fantasmagóricos manchones sin rostro una gran tribulación, una batalla. Sólo uno de los participantes se esclareció a una distancia muy corta de ella: el mismo aterrador pistolero que días atrás tantos problemas les había provocado. Vio desde su propia perspectiva como la apuntaba y hacía un único disparo que sintió arder en su clavícula, y como algo caliente se regaba por su torrente sanguíneo.
—Ese será el principio del fin, Sakura. —Comenzó a explicar la mayor de las dos mientras masajeaba su propia clavícula, en el lugar donde el disparo le había dejado una diminuta cicatriz circular—. Si te capturan, te llevarán lejos, y por días estarás a merced de personas inescrupulosas que buscarán obtener todos los secretos de tu poder, con la promesa de dejarte en libertad y no lastimar a los tuyos. Cumplirán esa promesa, pero el daño que harán al mundo es…
—¿Estás bien?
—No, pequeña… no lo estoy. —Tomó sus manos transmitiéndole tanta desesperación que hizo estremecer a su versión más joven, y su voz comenzó a quebrarse—. Hemos perdido tanto. Los que tenemos El Don somos cada vez menos, el mundo está convulso y desequilibrado, y no veo nada bueno en el futuro más allá de donde yo vengo. Perdí en el camino mucho de lo que amé… —la miró con una añoranza que por un momento le regresó el brillo a sus ojos—, tú aún debes tener fresca la sensación de sus labios en los tuyos… yo casi la he olvidado. Crea muchos recuerdos más con él, no tengas miedo de demostrar tu amor, y permite que él te demuestre el suyo, disfruta cada momento a su lado como si fuera el último… si tienes éxito en escapar de estas personas, lo habrás salvado a él y todo habrá valido la pena. ¿Puedo contar contigo?
—¡Por supuesto! ¡Me esforzaré! —respondió, conmovida.
—Sé que sí… por cierto, ambas acabamos de descubrir que puedes crear profecías… ¿quién iba a decirlo, no?
Sakura adulta estuvo por soltarse de su yo más joven, pero la pequeña reafirmó el agarre.
—Oye… —Llamó su atención, fiel a su espíritu caritativo, al sentir tan rota el alma de aquella mujer—. Descuida. Tú y yo tenemos nuestro hechizo invencible, ¿recuerdas? Pase lo que pase…
—Todo estará bien.
—Veo que ya tuvieron el gusto de conocer a "S". —Afirmó Fye mientras pintaba su típica sonrisa cínica. A sus palabras, Chii se escondió por impulso tras él, de vuelta en el cobertizo evanescente.
—¿Qué es esa chiquilla? Nunca vi magia como esa. —Preguntó Eriol, pensando en la descarga eléctrica de esa misma tarde.
—No es una hechicera. La verdad es que no sé de dónde provienen esas extrañas habilidades que tiene.
—¿Cómo podríamos catalogarla? —Hermione parecía particularmente reflexiva.
—Yo la llamaría "tecnomante". Puede entender y reprogramar cualquier sistema de cómputo prácticamente al contacto, conoce cada lenguaje de programación existente y puede intervenir casi en cualquier red de comunicaciones, además de que como vieron, puede utilizar cualquier pieza de tecnología como una extensión de su cuerpo. Cuando escapé sólo había un sistema que era incapaz de entender a cabalidad o de reprogramar.
—Asiria. —Reflexionó Tomoyo.
—Justamente. Dado que Asiria y Chii comparten una naturaleza semejante, Chii tampoco puede ser intervenida por "S".
—¿Sabes si esa magia fue adquirida? —Continuó la ministra.
—Es muy poco lo que "S" nos permite saber sobre ella misma, Asiria logró encontrar cosas sobre su pasado, pero llegaron a un acuerdo de secretismo mutuo y nadie ha investigado más. La única conclusión a la que llegué tanto como científico y como hechicero, es que su poder no tiene relación con la ciencia o con la magia aún a pesar de su cercanía con ambas condiciones.
Los presentes en la conversación se vieron unos a otros, con algo parecido a temor en el semblante.
—¿Estamos hablando entonces de… divinidad? —Diana apretó la mano de Akko mientras decía esas palabras.
—No encuentro otra explicación —respondió Fye—, y eso es un problema.
Sakura abrió lentamente los ojos, encontrando el antiguo y feo candelabro de araña suspendido del techo de la madriguera. Los grillos cantaban entre los prados y no parecía haber mucha actividad en la salita de estar, al parecer, el ocaso tenía poco de haber pasado. Al levantarse descubrió que la cálida y confortable almohada donde su cabeza reposaba eran los muslos de Xiao-Lang, que sentado dormía con el pómulo recargado en un puño, mismo que se le marcó en la mejilla.
Una indescriptible nostalgia oprimió su pecho entonces. Recordaba con lujo de detalles esa profecía tan única en la que había participado, el mensaje no era confuso esa vez, sino que llevaba indicaciones específicas y claras… pero más allá de eso, sentía presionando en su garganta y sus ojos el dolor y la pérdida de esa Sakura de su futuro. La sola concepción de la idea de continuar la vida sin Xiao-Lang le causaba un dolor que casi llegaba a lo físico.
—¡Despertaste! —Exclamó el chico con voz cavernosa al notar que ella lo miraba, despertando también—. ¿Estás bien? ¿Qué fue lo que…?
Entre gimoteos suaves, ella tomó su cabeza y la presionó contra su pecho. Lo había decidido: no permitiría que nadie se lo quitara, ella se encargaría de darle un futuro, uno donde los cercanos y no tanto pudieran estar tranquilos y felices, un mundo mejor. Un mundo donde vivir con él.
Él sabía que se enteraría del contenido de la profecía pronto, así que no preguntó más. Se limitó a disfrutar la caricia y correspondió al abrazo.
—¿Xiao-Lang?
—¿Sí?
—Mi cintura está un poco más arriba.
—Ya lo sé.
Se sonrojaron mucho. Rieron, pero no deshicieron el abrazo por un largo rato.
Capítulo 15.
Fin.
