Al día siguiente las cosas parecieron ir de mal en peor para los chicos porque esa mañana la Sra. Weasley le había mandado una carta a Ron, pero no una carta cualquiera sino un Vociferador. En cuanto se abrió, la carta estalló y se escuchaban los gritos de la Sra. Weasley reclamándole a Ron por atreverse a ir a Hogwarts en el Ford Anglia junto con Harry, que pudieron haberse metido en grandes problemas, etc. La carta quedó hecho cenizas y Ron todavía tenía una expresión de horror grabado en su rostro y Harry tenía una mirada de culpabilidad. Hermione cerró el libro Viaje con los vampiros para mirar a los chicos; Rini también cerró el libro Paseo con los hombres lobo para ver las caras de sus amigos.

-Bueno, no sé lo que esperabas, Ron, pero tú...

-No me digas que me lo merezco, Hermione -atajo Ron

Rini vio que Harry aparto su plato y que tenía todavía la expresión de culpa en su rostro.

-Harry...

-Me siento fatal... los señores Weasley fueron muy buenos conmigo y yo les hice esto... me siento horrible

Rini le tomó la mano y Harry levantó la vista. La chica le regalaba una cálida sonrisa.

-Tranquilo, sé que te perdonaran por esto

-Eso espero

McGonagall recorría la mesa de Gryffindor entregando los horarios y los cuatro amigos vieron que la primera clase sería dos horas de Herbología con los de Hufflepuff. Los cuatro abandonaron el castillo, cruzaron la huerta por el camino y se dirigieron a los invernaderos.

Al dirigirse a los invernaderos, vieron al resto de la clase congregada en la puerta, esperando a la Profesora Sprout. Los cuatro amigos acababan de llegar cuando la vieron acercarse con pasos decididos a través de la explanada en compañía de Lockhart.

-¡Hola, que hay! -Saludo Lockhart, sonriéndole a los estudiantes-. Estaba explicándole a la profesora Sprout como hay que curar a un Sauce Boxeador. ¡Pero no quiero que crean que se mas que ella de botánica! «Pues no lo aparenta -pensó Rini» Lo que pasa es que en mis viajes me he encontrado con de esas especies exóticas y...

-¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! -dijo la profesora Sprout que parecía claramente molesta, lo cual era raro en ella.

Todos se sorprendieron ya que siempre habían trabajado en el Invernadero 1. La profesora Sprout cogió una llave grande que llevaba en el cinto y abrió con ella la puerta. Los estudiantes comenzaron a entrar pero Lockhart retuvo a Harry en la puerta.

-¿Para qué creen que quiere Lockhart hablar con Harry? -preguntó Ron tomando su lugar.

-Ni idea -contestó Rini

Cinco minutos después entró Harry y la clase comenzó, Sprout les enseñó sobre las mandrágora y cómo sacarlas y replantarlas. Mientras hacían el trabajo, los cuatro amigos se sentaron en una mesa junto con un chico llamado Justin Finch-Flerchley y comenzaron a hablar sobre Lockhart y Justin le habló un poco de su vida.

Al final de clase fueron a la clase de Transformaciones pero para Harry, y mucho más a Ron, se les dificulto la clase pero en cuanto sonó el timbre de la comida, los dos amigos respiraron con alivio. En el camino Ron se quejaba de su varita, ahora inservible.

-¿Qué hay esta tarde? -pregunto Harry, cambiando rápido de tema

-Defensa Contra las Artes Oscuras -dijo Hermione en el acto

-¿Por qué -pregunto Ron, cogiendo el horario de Hermione-, has rodeado con corazoncitos todas las clases de Lockhart?

-A ver -dijo Rini y le arrebato el horario de su amiga

Apenas pudo darle un vistazo porque Hermione le había quitado el horario. Se había puesto roja.

Después de comer habían ido al patio pero las cosas se habían puesto algo escandalosas. Un chico llamado Colín Creevey quería que Harry se tomara una foto y después se la firmara pero eso había llegado a oídos de Malfoy y comenzó a fastidiar. Por desgracia las cosas empeoraron cuando Lockhart había aparecido —había escuchado todo el alboroto— y en lugar de detenerlos los alentó y después se fueron al aula de Defensa.

Ron y las chicas iban detrás de Harry y Lockhart.

-No me pareció bueno que Lockhart hiciera eso, debió de frenar esto en lugar de darle cuerda -comento Rini

-No lo culpes, debe de estar tan acostumbrado a estar rodeado de atención que no supo qué hacer -dijo a la defensiva Hermione.

-Pues se le noto -secundó Ron

Los tres llegaron al aula y se sentaron junto a Harry, quien estaba parapetado detrás de los siete libros de Lockhart.

-Se podría freír un huevo en tu cara -dijo Ron-. Más te vale que Creevey y Ginny no se conozcan, porque fundarían el club de fans de Harry Potter.

-Cállate -le interrumpió Harry

-No se lo invoques, Ron -dijo Rini

Se hizo el silencio y Lockhart comenzó a presentarse ante toda la clase, las chicas lo miraban con expresión soñadora (todas excepto Rini, quien solo las miraba con una ceja arqueada) y los chicos lo miraban incrédulos. Después Lockhart les paso a los alumnos un cuestionario respecto a los libros y les dio media hora para contestarlo.

Rini comenzó a hojearlo y le pareció el cuestionario más extraño y tonto que hubiera leído nunca; todas las preguntas solo se trataban de él y algunas mas ridículas que otras y para rematar, nada sobre la Defensa Contra las Artes Oscuras.

Media hora después, Lockhart recogió los folios y los hojeó delante de la clase. Al hacerlo se dio cuenta que la única persona que había contestado todo correctamente había sido Hermione. Lockhart la felicitó y después sacó de detrás del escritorio una jaula grande cubierta con una funda, la puso encima de la mesa para que todos la vieran y con voz de misterio les hablo.

-Ahora ¡cuidado! Es mi misión dotarlos de defensas contra las más horrendas criaturas del mundo mágico. Puede que en esta misma aula se tengan que encarar a las comas que más temen. Pero saben que no les ocurrirá nada malo mientras yo esté aquí. «¿Quiere apostar? pensó Rini con fastidio» Todo lo que les pido es que conserven la calma.

Todos concentraron la vista en la jaula, incluso Harry que había sacado la cabeza detrás de los libros. Rini seguía recargando la cabeza con una mano y contuvo un bostezo.

-Tengo que pedirles que no griten -dijo Lockhart en voz baja-. Podrían enfurecerlos.

Cuando casi toda la clase estaba con el corazón en un puño, Lockhart levantó la funda.

-Si -dijo con entonación teatral-, duendecillos de Cornualles recién capturados.

-Nombre que susto, que susto -murmuro Rini.

Harry y Ron alcanzaron a escucharla y contuvieron una risa. Hermione no se entero de nada porque no le quitaba los ojos de encima al intento de profesor.

El idiota de Lockhart soltó a los duendecillos y se hizo el caos en el salón: todos salieron huyendo, dos duendecillos dejaron colgado a Neville en la lámpara del techo y Lockhart se fue a refugiar a debajo del escritorio dejando a los cuatro amigos a cargo de la captura de esos traviesos en cuanto la campana solo y salió huyendo del salón

-¿Han visto eso? -bramo Ron, cuando uno de los duendecillos que quedaban le mordió en la oreja haciéndole daño.

-Solo quiere que adquiramos experiencia practica -dijo Hermione inmovilizando a dos de los duendecillos a la vez con un hechizo congelador y metiéndolos en la jaula.

-¿Experiencia práctica? -dijo Rini metiendo otros dos duendecillos que tratan de zafarse de sus manos en la jaula

-Hermione, él no sabía lo que hacia

-Mentira -dijo Hermione-. Ya has leído sus libros, fíjate en todas las cosas asombrosas que ha hecho...

-O que él dice haber hecho -añadieron Ron y Rini a la vez

Durante los días siguientes las cosas seguían sin irles muy bien a los dos amigos, entre que Harry esquivaba en todo momento a Lockhart y que la varita de Ron era un completo desastre pero al menos para alivio de esos dos llego el fin de semana.

Rini y Hermione se levantaron temprano y en cuanto estuvieron listas fueron a la Sala Común y se encontraron solamente a Ron.

-Hola ¿Y Harry? -pregunto Rini

-Tuvo que ir al entrenamiento de Quidditch

Los tres se fueron al Gran Comedor, desayunaron rápido y salieron al Campo de Quidditch para ver a su amigo practicar desde las gradas pero se sorprendieron al ver que apenas el equipo salía de los vestidores.

-¿Aun no han terminado? -pregunto Ron, perplejo

-Aun no hemos empezado -respondió Harry-, Wood nos ha estado enseñando nuevas estrategias

-Eso es a lo que yo llamo obsesión por el juego -comento Rini, mirando a los jugadores de Gryffindor montar sus escobas.

Los vieron entrenar por un rato y vieron que cerca de ellos estaba ese chico de primero Colín Creevey sacando varias fotos pero las cosas se pusieron feas al ver que el equipo de Slytherin se acercaba al campo. Gryffindor bajó y Wood se encaró al capitán de Slytherin, Flint. Ron y las chicas bajaron a ver que sucedía ya que cuando se topaban esas dos casas nada bueno se podía esperar de ellos.

-Flint, es nuestro turno de entrenamiento. Nos hemos levantado a propósito. ¡Así que ya pueden largarse!

-Hay bastante sitio para todos, Wood

-Pero yo he reservado el campo -dijo Wood, escupiendo la rabia-. ¡Lo he reservado!

-¡Ah! -Dijo Flint-, pero nosotros traemos una hoja firmada por el profesor Snape. "Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de Quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador."

-¿Tienes un buscador nuevo? -pregunto Wood, preocupado-. ¿Quién es?

Detrás de los seis corpulentos jugadores, apareció nada menos que Draco Malfoy

-¿No eres hijo de Lucius Malfoy? -pregunto Fred mirando a Malfoy con desagrado

-Es curioso que menciones al padre de Malfoy -dijo Flint con una sonrisa sínica-. Déjame que te enseñe el generoso regalo que ha hecho al equipo de Slytherin

-No puede ser -dijo Ron sorprendido al ver las escobas-. Son Nimbus 2001

-Ultimísimo modelo. Salió el mes pasado -dijo Flint con ademan de desprecio, quitando una mota de polvo del extremo de la suya-. Creo que deja muy atrás la vieja serie 2000. En cuanto a las viejas Barredoras, mejor que las utilicen para borrar la pizarra.

-Tal vez tengan mejores escobas; pero en el equipo de Gryffindor nadie ha tenido que comprar su puesto -observo Hermione agudamente-. Todos entraron por su talento.

-Cosa que dudo que tenga un tonto niño mimado, hijo de papi como tú, Malfoy -dijo Rini de brazos cruzados.

El rostro de Malfoy mostro una mirada sombría.

-Nadie les pidió su opinión, par de asquerosas Sangre Sucias -espeto él

Tanto Harry como las chicas enseguida comprendieron que lo que dijo Malfoy era algo realmente grave, porque sus palabras provocaron de repente una reacción tumultuosa. Ron se metió la mano en la capa y, sacando su varita amenazo

-¡Pagaras por esto Malfoy!

Un estruendo resonó por todo el estadio y del extremo roto de la varita de Ron salió un rayo de luz verde el cual le dio en el estomago y lo derribo sobre el césped.

-¡Ron! ¿Estás bien? -Chillo Hermione pero Ron no le contesto-. Di algo

El pelirrojo abrió la boca y emitiendo un eructo salieron varias babosas que cayeron en su regazo.

Los Slytherin se partían de la risa mientras que los Gryffindor rodeaban a Ron, que seguirá eructando las babosas. Nadie se atrevía a tocarlo.

-Es mejor que lo llevemos con Hagrid puesto que esta más cerca -dijo Harry a las chicas.

Entre Rini y él cogieron a Ron por los brazos y se lo llevaron de ahí pasando de largo junto a Colín, quien se había acercado a ver que pasaba.

Ya estaban a varios metros de la cabaña del hombretón pero vieron que de ahí salía Lockhart; entonces Harry les indico a las chicas que se escondieran detrás de un arbusto que había ahí, junto con Ron.

Hermione los siguió de mala gana pero Rini estaba feliz de poder evitar a ese hombre tan pesado.

Alcanzaron a escuchar que le daba algunas indicaciones a Hagrid como lo había hecho con la Profesora Sprout y lo vieron alejarse hacia el castillo a grandes zancadas. Cuando vieron que ya se había perdido de vista, salieron de su escondite y siguieron su camino hacia la cabaña. Llamaron a toda prisa.

Hagrid les abrió la puerta con una expresión de mal humor en el rostro pero se calmo a ver que eran los cuatro amigos. Los dejo pasar pero se sorprendió al ver que Ron eructaba varias babosas más, entre los tres le explicaron lo que pasó; Hagrid le pasó una palangana grande de cobre para que pudiera seguir vomitándolas.

-¿Qué quería Lockhart? -pregunto Harry

-Enseñarme como me puedo librar de los duendes del pozo -gruño Hagrid-. Como si lo supera. Y también hablaba sobre las banshee a las que venció. Si en todo de eso hay alguna palabra verdadera, me como la tetera.

-No eres el único que pone en duda lo que ha hecho -comento Rini con un dejo de fastidio.

-Creo que son injustos con él. Obviamente el profesor Dumbledore ha juzgado que era el mejor para el puesto...

-Era el único para el puesto -repuso Hagrid-. Y quiero decir el único. Es realmente difícil encontrar profesores que den la materia, porque ha nadie le hace gracia. Parece como si el puesto estuviera maldito. Ningún profesor dura más de un año. -Se volvió hacia Ron-. Por cierto ¿a quién intentaba hechizar?

-A Malfoy porque llamó a las chicas de una manera muy fuerte, aunque no sé que signifique.

-Y si que lo fue -dijo Ron con trabajos, estaba pálido y sudoroso-. Las llamo Sangre Sucias

-¡No! -bramó Hagrid mirando a más chicas

-Perdón por mi ignorancia del mundo mágico pero ¿Qué significa eso? -Dijo Rini sintiéndose algo tonta por la pregunta

Ron comenzó a explicarles y mientras lo hacia seguía vomitando una que otra babosa y Hagrid le ayudo un poco con el tema. Después de explicarles, Hagrid cambio el tema enseñándoles unas calabazas gigantes que estaban en su huerta para la fiesta de Halloween.

Ya casi a la hora de la comida los cuatro amigos regresaron al castillo, ya casi se le pasaba el efecto de las babosas a Ron solo hipaba una que otra pequeñita pero apenas habían puesto un pie en el fresco vestíbulo cuando los intercepto la Profesora McGonagall.

-Potter, Weasley -los dos se volvieron hacia la jefa de Gryffindor-. Los he estado buscando por todos lados. Cumplirán hoy con sus castigos esta noche. Weasley, ayudaras al Sr. Filch a limpiar la plata de la Sala de Trofeos mientras que Potter ayudara al profesor Lockhart a responder sus cartas de admiradoras.

-¿No puedo ayudar con la plata? -pregunto Harry desesperado

-Claro que no. El profesor Lockhart ha solicitado tu ayuda. A las ocho en punto los dos.

Los dos amigos entraron abatidos al comedor mientras que las chicas iban detrás de ellos con unas miradas severas.

Después de comer subieron a la Sala Común a hacer los deberes, bajo la insistencia de Hermione ya que Harry y Ron querían disfrutar "sus ultimas horas de libertad, no tenían gran cosa que hacer aunque como siempre Harry y Ron se atoraban en los deberes de pociones y entre las chicas los ayudaban en eso.

Rini terminó sus deberes al mismo tiempo que Hermione -una hora después- y mientras guardaba sus cosas vio los libros de Lockhart en la mochila y entonces se le ocurrió algo. Se levantó y caminó hacia la salida.

-¿A dónde vas? -pregunto Ron despegando la vista de sus deberes de Encantamientos

-A la biblioteca

-Esa respuesta la esperaría de Hermione -la chica le dio un pequeño golpe en la cabeza

-Y terminaste con la tarea ¿Por qué vas ahí? -pregunto Harry

-Voy a buscar un libro sobre DCAO

-¿Para que? Lockhart no nos enseña nada interesante -comento Ron y recibió otro golpe de Hermione

-Exactamente por eso, quiero aprender verdadera DCAO y si para eso lo tengo que aprender sola... pues ni modo.

-De acuerdo, pero no creo que logres mucho sin la muy buena preparación del profesor Lockhart -comento Hermione

Rini solo se le quedo viendo incrédula y salió de la Sala Común.

Estuvo casi toda la tarde buscando hasta que encontró un libro de Defensa que al parecer esa el que se suponía que tenían que usar durante ese curso. Estiro el brazo pero no lo alcanzaba, así que dio un par de brincos pero tampoco; miro por ambos lados del pasillo para asegurarse que la bibliotecaria no pasara y empezó a treparse por el estante.

-Ya casi... -murmuro la chica, estando a unos centímetros de alcanzarlo hasta que...

-¡Macías!

La chica perdió el equilibro y se cayó pero como no era tanta distancia pudo caer de pie pero se tambaleó un poco. Al levantar la vista sintió que le alma se le iba a los pies al ver a la persona que le grito.

-¡Profesor Snape!

-¿Se puede saber que intenta hacer?

-Yo... solo... quería alcanzar ese libro de Defensa, señor

Snape levantó la vista hacia el libro que le indico la chica, el cual ya estaba hasta la orilla del estante y antes de que pudiera decir algo el libro le cayó en la cabeza a Rini.

-¡Auch! ¡Condenado libro! -maldijo Rini tratando de no gritar pero no contaba con que el libro cayera también en su pie-. ¡Ay! ¡No puede ser!

Ya iba a recoger el libro pero un ruido la hizo detenerse, levantó la vista y lo que vio la dejó boquiabierta y los ojos abiertos como platos. ¡Snape se estaba riendo! Tenía la mano sobre la boca para contener la risa mientras que con la otra mano se sujetaba el estomago.

Rini se le quedo viendo hasta que reaccionó.

-No es divertido

Snape tardo un poco en calmarse y hasta que solo quedo con una sonrisa le pudo hablar.

-Lo... lo siento, pero es que fue divertido

Rini levantó el libro y mientras lo tenía abrazado hacia su pecho, miraba al temido profesor algo molesta.

-Me molestaría más de que se burlara de mi si no fuera porque fue la primera vez que lo vi reírse.

La sonrisa de Snape se desvaneció de golpe y Rini creyó ver que el profesor se sonrojo un poco. Snape carraspeó un poco y Rini le puso atención.

-No sabía que Lockhart se tomara en serio la DCAO

Rini dejo escapar un bufido y le sonrió de manera sarcástica.

-¿Quién dice que usted que no tiene sentido del humor? -Snape arqueó una ceja ante el comentario-. El hombre no se podría ni defenderse de una hormiga

-Buen punto

-Voy a intentar estudiar DCAO por mi cuenta

-¿En serio?

-Si, ya que no creo que los otros profesores me quieran ayudar

-Yo sí lo haría

Rini abrió tanto la boca por la impresión que creyó que la mandíbula se le caería hasta el suelo.

-¿Eh?

-Como escucho, yo le puedo ayudar con esa materia

-¿En serio?

-¿Le parece que yo hago bromas, Srta., Macías?

-Eh... no señor, perdón no fue mi intención...

-No importa. Ese libro está bien para las clases

El profesor se lio la vuelta para irse pero antes, se volvió un poco hacia la chica que todavía seguía sorprendida.

-La veo en mi despacho a las ocho en punto

-Eh... si, ahí estaré

Y el profesor se marcho dejando aun mas confundida a Rini.