Disclaimer: Los personajes del anime de Naruto no me pertenecen, son propiedad del mangaka Masashi Kishimoto, sino el final hubiera sido muy pero que muy distinto. De lo único que sí que puedo decir que es mío es la historia, la cual espero que les guste. Gracias por leer.

Advertencia: Historia de capítulos cortos, pero que igual espero que les guste.


CAPÍTULO CATORCE

IMPULSIVIDAD MOMENTÁNEA

Cuando regresó a su oficina la Hyuga ya estaba en la suya, por lo que no se dirigieron la palabra en lo que restaba de tarde, y aunque ella varias veces intentó acercarse a hablar él la evitaba. Su móvil sonó y vio un mensaje de Naruto, haciéndole recordar a quien lastimaría más, logrando que se sintiera terriblemente culpable. Sabía que lo que había hecho no estaba bien, que estaba traicionando a su amigo, pero al tenerla tan cerca no se había podido controlar, la inocencia de la chica lo volvía completamente loco.

Cuando ayer Sakura le había contado sobre el cáncer de mama que le habían descubierto al único que se le había ocurrido llamar era a su mejor amigo, haciendo que Naruto no tardase ni quince minutos en llegar a su apartamento a pesar de la hora, se había quedado toda la noche en la sala con él, mientras que Sakura dormía en la cama de Sarada junto a la pequeña.

Era cierto que la Haruno había sido un factor catastrófico en su vida, pero a pesar de todo le tenía cariño, era la madre de su hija, gracias a ella había tenido el mejor regalo de todos, su querida Sarada, quien se había vuelto la razón de su vivir. Decir que la noticia no le afectaba sería una mentira, claro que se preocupaba por la pelirosa.

Tomó toda lo noche con Naruto, que muy contrario a su carácter habitual solo se había sentado a su lado dándole un silencioso apoyo. Lo que más le preocupaba era Sarada, era cierto que ella no vivía con su madre, pero estaba muy habituada a verla siempre que quería o necesitaba, no sabía cómo podía llegar a afectarle esa noticia.

—Teme, no estás solo, sabes que voy a estar aquí—aquellas palabras de verdad que le había dado gran alivio, pero aun así él se había comportado bajamente con él y había ido tras la mujer por la que él estaba interesado. Amigos antes que tías, siempre se había dicho, pero él no lo estaba cumpliendo.

Naruto le había dicho que no se pensaba rendir con Hinata, que de verdad le gustaba, que conseguiría que ella lo mirase con otros ojos, pero él no hacía más que confundir a la peliazul. Sencillamente no podía actuar así con Naruto, no cuando el rubio siempre había sido fiel a su amistad. Además, lo que menos necesitaba ahora era una relación que podía distraerle, y Hinata tenía ese fuerte poder en él. Con su sola presencia conseguía poner todo su mundo patas arriba y que se olvidara de todo y de todos. No podía dejar que aquello fuera a más, su hija lo necesitaría más que nunca.

—Uchiha-san—lo llamó justo cunado estaba abriendo la puerta de su coche. —¡Uchiha-san! —dijo más fuerte, pero hacia que no la escuchaba. —¡Sasuke! —cuando terminó de pronunciar su nombre se giró sorprendido mirándola, venía a toda prisa, con las mejillas sonrojadas.

Cuando ella estuvo frente a él se quedó estática, no sabía que decirle, podía ver en la oscura mirada de él como se impacientaba cada vez más.

—¿Necesitas algo Hyuga? —dijo tratando de aparentar indiferencia.

—Yo… ¿hice algo mal, lo incomodé? ¿No debí corresponder su abrazo? —preguntó con tono lastimero solo consiguiendo que la culpa recorriera en el Uchiha, no quería ver tristeza en sus ojos, ella no era culpable de nada, pero no iba a traicionar a Naruto pasase lo que pasase, lo del ascensor y lo de su oficina no podía volver a repetirse.

Todo se quedó en silencio, ninguno decía nada más, solo se miraban fijamente intentando dar a entender sus sentimientos sin necesidad de palabras.

—Lo siento mucho—decía terriblemente arrepentida haciéndolo sentir peor, no quería verla así.

—No es tu culpa—se apresuró a decir él logrando que ella lo mirase. —Por todo es tan complicado—susurró pasando una mano por su negruzco pelo, creyendo que ella no lo había oído.

—¿Es que ocurre algo Uchiha-san? —preguntó visiblemente preocupada acercándose a él.

Sasuke miró sus perlados ojos, que brillaban angustiados, podía notar su preocupación y eso le hacía sentir tan bien, ya que eso significaba que él le importaba, quería tenerla para él, a su lado. Pero no podía, no podía traicionar la confianza de Naruto. Tal vez si hubiera sido cualquiera de sus otros amigos no le hubiera importado, era un Uchiha y siempre tomaba lo que quería, pero no con Naruto.

Cuando habían sido un par de adolescentes y había tomado un mal camino, ninguno de sus amigos estuvo allí para detenerlo, ninguno salvo Naruto, que contrato todo pronostico fue hasta él y lo sacó de ese pozo que él mismo se había metido. Incluso habían acabado en el hospital con el brazo roto a causa de la fuerte pelea que habían tenido, si él en ese entonces no lo hubiera ayudado su situación sería muy diferente.

Las palabras de Temari vinieron a la mente de ella, cuando Sasuke la había tenido entre sus brazos se había sentido tan bien, tan segura, necesitaba saber que era lo que ella sentía exactamente por el azabache.

De repente se escuchó el sonido de una motocicleta que pasó al costado de la Hyuga logrando desestabilizarla, pero Sasuke llegó a su lado antes de que se cayera, teniéndola nuevamente entre sus brazos. Cuando Hinata lo volvió a tener cerca, se sonrojó terriblemente, pero no podía apartar sus ojos de su cara, centrándose en sus labios, aquellos que tanto había querido probar.

—Hyuga esto no—pero se vio callado un inesperado beso de parte de Hinata, logrando que su encandilador aroma volviera a embriagarlo.

Sasuke no era consciente de nada más que los labios de ella sobre los suyos, su cuerpo reaccionaba por sí solo, por lo que no tardó en devolverle el beso con una pasión desmesurada, un anhelo que tanto había tratado de reprimir.

Hinata por su parte se sentía en el mismísimo cielo, jamás nadie la había besado de la manera que lo hacía el Uchiha, sentía sus piernas temblar y todo su cuerpo erizarse cada vez que su lengua la tocaba, no le importaba que invadiera su boca, solo deseaba sentirlo más y más.

Cuando terminaron aquel fogoso beso a causa de falta de aire Hinata tenía los labios hinchados y rojos, por lo que Sasuke no dudó en volver a poseerlos, logrando volver a empezar un baile entre sus lenguas.

—Hyuga—dijo con voz ronca y todo el autocontrol que tenía, logrando que ella abriera ligeramente los ojos para luego dar un pequeño beso en los labios. —Detente—pidió consiguiendo que ella despertara del trance en el que los labios del morocho la habían metido, obteniendo un fuerte sonrojo por su atrevimiento.

—L-l-lo-lo siento mucho, yo no…—se disculpó apartándose bruscamente, dejando un sentimiento de vació en él. Para que luego comenzar a correr, pero se vio detenida por la mano de Sasuke, solo consiguiendo ponerla más nerviosa.

. . . . . .

Shikamaru se acercó dudoso a Temari, su novia parecía realmente contenta mientras cortaba la cebolla, incluso estaba tarareando una extraña melodía, cosa muy extraña ya que sabía cuanto odiaba cocinar.

—¿Es que ocurre algo? Desde ayer estas así—preguntó él y ella se giró con una brillante sonrisa.

—Tenía razón—dijo Temari desubicando a su novio. —Hinata me ha dicho que está interesada en el Uchiha—dijo ella como si fuera obvio, logrando que el Nara se sintiera algo perdido. Temari siempre había sido reacia a Sasuke, siempre lo trataba con bastante frialdad.

—Creí que él no te gustaba, menos como para emparejarlo con Hinata—dijo solo consiguiendo que ella riera a carcajadas.

—Oh eso—dijo risueña. —Tenía que asegurarme de algo—dijo extrañando al azabache. —Cuando Hinata llegó el primer día noté la mirada de Sasuke en ella, y Hinata no se quedó atrás, parecía que los dos se atraían, pero ninguno hacía nada por acercarse. Creí que, si le decía a Hina que el Uchiha no era bueno para ella, como toda chica a la que se le prohíbe algo iría por él. Pero Hinata fue más obediente de lo que esperaba, por lo que creí que en verdad me había equivocado, pero al final tenía razón—comentó como si nada.

—¿Desde cuándo lo planeaste? —preguntó extrañado.

—Recuerdas que te comenté una vez que Shinki, el hijo de Gaara se perdió, bueno pues fue Hinata quien lo llevó con Matsuri. Yo había estado buscando todo el tiempo por él, fue entonces cuando vi como Hina le entregaba mi sobrino a ella. Y no era la única testigo, Sasuke también estaba ahí y fue cuando vi una mirada que jamás había visto en él—explicó. —Y aunque en ese entonces no éramos novios sabía lo bien que te caía el Uchiha, y las cosas se pusieron aún mejor cuando conocí a Hina. Fue en ese entonces que lo entendí todo, en cómo eran perfectos el uno para el otro—dijo segura.

—¿Pero y lo de Toneri? —preguntó haciendo que la rubio gruñera.

—Creí que serviría para darle celos al Uchiha, pero el muy malnacido había resultado ser un hijo de puta, juro que si lo pillo no seré tan benevolente como Sasuke. Créeme se iría con algo más que un ojo morado—dijo terriblemente enfadada consiguiendo que Shika riera.

—Y luego dicen que el genio de los planes soy yo—dijo su novio.

—Bueno, aprendí del mejor—dijo para luego darle un beso al Nara.


Notas de la autora: Entonces, ¿qué tal?, ¿se lo esperaban? Temari resultó ser toda una fan Sasuhina XD, pero bueno es de la que menos una esperaba que lo son. Solo quiero agradecer por los comentarios y desearles a todos un feliz año, muchas gracias por leer. Y recordar que cuantos más reviews antes subiré el siguiente cap, que casi ya lo tengo. Y solo diré que la relación de Sarada y Sakura mejorará.