Capítulo 16: Una forma de expresar amor
«¡Yuuri! ¡Grita y rompe tus paredes de hielo antes de que sea tarde!¡Tal vez estés roto a causa de tu soledad!¡Recuerda que las palabras correctas saldrán de tu interior cuando no sientas miedo de mostrarle tu lado pasional y amoroso a Viktor!».
Fue el mensaje de aliento que recibió Yuuri mediante un texto del teléfono, cortesía de la persona que lo conocía mejor que nadie, su mejor amigo, pero fue un mensaje que Yuuri aún no había leído.
—Viktor —susurró el japonés al ver que el platinado se quedó dormido—. No puede ser, ¿en serio se quedó dormido?
El celular vibró y Yuuri reaccionó, alejándose de Viktor un poco para atender el mensaje en unos minutos más, porque primero iba a lavarse el rostro.
Yuuri se fue al baño a sacar todo lo que tenía dentro de su cerrada garganta, producto de la angustia que tenía de equivocarse y no hacer feliz a Viktor, pero pensar en eso, hacía imposible expresar sus sentimientos de forma abierta hacia Viktor.
—Ya regreso —susurró el japonés dándole un beso en la mejilla al ruso.
De ese modo, Yuuri se fue al baño con un par de toallitas húmedas para limpiarse el rostro, el cual lucía realmente cansado, y es que no era para menos, porque ese viaje iba a ser largo y él apenas durmió algo antes de subirse al avión.
Al cabo de haber terminado de limpiar su cara, Yuuri empezó a meditar en lo que sentía por Viktor desde la primera vez que lo vio.
«No sabes las cosas que te haría», resonó en su cabeza como aquella vez. «¿Qué le harías a Viktor, Yuuri?» se preguntó.
Yuuri sacudió la cabeza frente al espejo y se enfocó en poner su cabeza en orden, antes de seguir pensando.
—¿En qué diablos estaba pensando cuando dije eso? —El por qué, Yuuri lo sabía muy bien—. Ah, sí, fue la atracción por su físico y amabilidad, porque es un tipo increíble en todos los sentidos, y sobretodo, hermoso, pero ahora que lo conozco bien, mi amor por él nació y ha ido creciendo gracias a sus acciones, por eso mis ganas de estar con él se han intensificado, sí, y sigo queriendo demostrar mi amor de una forma única y tierna hacia ese hombre.
Yuuri, luego de poner su cabeza en orden, siguió encerrado en el baño del avión sufriendo un ataque de nervios mientras Viktor dormía, producto de pensar demasiado en cómo iba a expresar a través de su cuerpo, ese cariño que siente hacia Viktor.
Para Yuuri también era importante el contacto físico, porque eran sus manos las que utilizaba para sanar y hacer maravillas, y solo con Viktor despertó más que un milagro.
En pocas palabras, Yuuri sintió por primera vez útil, hecho que anteriormente no había experimentado con nadie más. Su vida era muy monótona.
Y aún así, Yuuri creía firmemente que el deseo que nace del alma se puede expresar de mil formas, pero las preferidas por él eran las acciones, las caricias y en parte las palabras, y claramente no era bueno con esta última parte.
Hallar las palabras correctas podía resultar complicado, cualquier error podría costarle su relación.
—Expresa con tu cuerpo y acciones lo que con tu boca no puedes —susurró a su otro yo frente al espejo—. Eso es, amor, sensualidad y timidez.
Yuuri necesitaba conectar las tres cosas al mismo tiempo, dado que era sumamente importante mantener su equilibrio mental, para verse absurdo ante alguien con experiencia como Viktor.
Yuuri lo pensó mucho, pero no obtuvo respuesta alguna hasta que leyó el mensaje de texto de Phichit. Fue allí que sus ojos se iluminaron y un par de ideas vinieron a su mente, pero estaba inseguro de esas ideas.
—Necesito desahogarme.
Yuuri le marcó a Phichit de inmediato, porque quizá él podía ayudarle.
Tampoco era tan sencillo llamar a su querido amigo para pedirle un consejo, después de todo, no podía seguir enojado con él. Así que en algún lugar Yuuri tenía que empezar a hablarle.
Phichit contestó con un saludo divertido al recibir su llamada, pero Yuuri no lo dejó ni terminar cuando ya estaba abordando al tailandés con el tema.
—La cagué, Phichit, en serio soy un idiota que no sabe cómo expresar sus sentimientos sin parecer promiscuo —habló sosteniendo el teléfono a duras penas, la mano de Yuuri aún temblaba—. Me siento terrible.
—Yuuri, hola —susurró su amigo preocupado, pero calmado—. ¿Todo bien?
—Todo bien —respondió el japonés—, por cierto, lamento haberme enojado contigo, pero estaba en mi derecho de hacerlo, tenía que hacerlo. En verdad sí que quería golpearlos, pero me quedé con las ganas.
Phichit soltó un bufido de impotencia, seguido de una risa divertida tras el móvil.
—Y no es para menos que te quedaras con las ganas, Yuuri, yo también lo siento, no debí haberte ocultado nada —Phichit se sintió como un mal amigo, y como el peor consejero—, te prometo poner mi mejilla a tu disposición para cuando vuelvas, te desquites, solo si eso te hace sentir mejor.
Yuuri sonrió tranquilo tras oírlo decir eso, pero tuvo que pedirle un minuto a Phichit, dado que había gente afuera esperando el baño, así que Yuuri tuvo que salir y regresar a su asiento, encontrándose de nuevo con ese Viktor dormido, pero esta vez estaba recostado de la ventana y tenía una sonrisa inocente.
El nipón se quedó otro minuto en silencio, solo para contemplar la belleza y dulzura de Viktor ser tocada por los halos de luz que se asomaban encima de esas nubes. Esa misma luz traspasó los vidrios, iluminando al ser tan increíble que tenía frente a él.
—Es hermoso, tanto que dejaría embarazado a cualquier hombre con tanta luz.
Murmuró Yuuri con un leve rubor, comiéndose todo su rostro con la mirada, en verdad que deseó besarlo por toda esa boquita suave que lo volvía loco, es que hasta parecía un sueño, pero Phichit le habló y lo sacó del trance de inmediato.
—Huy... Yuuri, no te pongas travieso ahora —lo molesto un poco al oír los suspiros sostenidos de Yuuri—, mejor cuéntame, ¿cómo es eso de que eres un promiscuo sentimental?
En ese momento Yuuri resumió su conversión con Viktor a su amigo, más bien le contó lo que sucedió al final de la misma, y de cómo se puso Viktor.
Por eso Yuuri al final no pudo decirle nada, dado que se quedó dormido luego de dejarlo llorar.
—Y entonces, me quedé congelado y me fui al baño para calmar mis agitados pensamientos frente al espejo, como siempre suelo hacerlo, pero esta vez no me funcionó.
Phichit estaba sorprendido, al igual que Alan y Chris, quienes estaban escuchando la conversación en silencio.
Al parecer todos estaban reunidos en una cafetería cercana.
Antes estaban conversando acerca de la manera en que pueden dejar de ser cretinos con sus seres amados, y así pedirle perdón a Yuuri y a Viktor, pero tuvieron que detenerse cuando recibieron esa llamada de Yuuri.
—Así que fue eso —Phichit miró inquieto a su novio y al primo—. Yuuri: Prometí no ocultar nada más, así que antes de continuar, debo decirte que estoy con Alan y Chris en una cafetería. Estábamos teniendo una reunión para disculparnos con ustedes cuando estuviesen de regreso.
Dijo el tailandés con algo de miedo porque no quería arruinarlo de nuevo con Yuuri. Su lado emocional y ético le estaba pasando factura.
Yuuri ahora era el sorprendido, dado que acababa de contarle su problema a esos dos también, pero por alguna razón no se sintió molesto, y eso fue porque su amigo estaba siendo honesto.
—Yuuri —habló Chris de lejos, y Yuuri lo escuchaba de forma clara—, perdóname por todo lo que hice, primero eso, ahora, si me lo permites te daré un consejo, digo, yo también aconsejé a Viktor cuando quería acercarse a ti y no sabía cómo, y al final lo hizo, pero a su modo. ¿Me dejas?
Yuuri cerró sus ojos por un momento soltando una larga respiración. Sólo esperaba que Chris no saliera con alguna tontería.
—De acuerdo, Chris —Yuuri miró a Viktor con cierto aire de curiosidad.
¿Viktor siguió los consejos de Chris? Eso sí que Yuuri no se lo esperaba. Aunque, después de todo ellos eran buenos amigos, no siempre iban a estar peleados.
—Bien, mira, a Viktor le gusta demostrar su amor con acciones, suponiendo que ya lo has notado, y también le gusta dar sorpresas —dejó claro el suizo.
«Claro que me di cuenta, y creo que es algo típico en él, quizá porque en la mayoría de las personas es normal el querer conquistar el amor de una forma diferente, incluso hasta yo lo haría si mi condición financiera me lo permitiera», pensó Yuuri.
—Yuuri: ¿Has pensado de qué manera puedes sorprender a Viktor? —Era primordial, por eso todos lo sabían.
—En eso estaba, de hecho —Yuuri se relajó más y apenas sonrió de solo pensarlo—, tengo un lado que no he mostrado, la verdad es que sé hacer más cosas, que solo usar mis manos para sanar.
Phichit abrió los ojos y recordó que Yuuri sabía bailar, practicaba baile artístico para mantener su salud y su estado de ánimo elevado. Era parecido al ballet, pero eso fue por un tiempo hasta que lo dejó hace como tres años, cuando decidió meterse de lleno en lo espiritual.
¿Acaso Yuuri había pensado en eso? Phichit podía equivocarse.
—¡Yuuri! ¿Piensas usar tus conocimientos de baile artístico? —Phichit casi que gritó emocionado.
Alan y Chris se vieron sorprendidos. ¿Yuuri también sabía bailar?
—Puede ser un buen punto, sí, pero... —Chris fue interrumpido por Yuuri.
—No —la verdad sí, pero el japonés no estaba del todo seguro—, ya sabes que nunca le dediqué tanto tiempo a esa rutina, así que soy un desastre. Recuerda que ahora soy un médico naturista y demás, estudié medicina y terapia general solo para conocer el cuerpo bien.
—Yuuri, y eso es fabuloso, pero podrías sorprender a Viktor bailando después de cada terapia, o usar las terapias de baile a la vez que usas tus manos y lo conquistas —sugirió Phichit.
Diablos, Yuuri a veces no entendía los momentos de iluminación mental de su amigo, algunos bastantes raros, y otros le reprochaban hasta de lo que se iba a morir. Además, eso que sugiere Phichit sería muy...
—Yuuri, eso sería erótico, único y lindo de tu parte si lo usas bien —replicó Chris sonriendo, porque él era maestro del erotismo—, Yuuri, yo bailo pole dance, pero claro lo tuyo va más por lo romántico, erótico y sutil.
Yuuri abrió los ojos, atónito, Chris siquiera lo conocía y ya le había dado una gran idea, sin embargo, Yuuri ese mes estaba un poco «subidito» de peso.
—Escuchen, existe otro problema —Yuuri no escatimó en soltar toda su inseguridad.
—Yuuri, no —su amigo casi que se molestó al adivinar, Yuuri siempre que subía de peso un poco se quejaba—. No me digas que es porque apenas tienes unas pequeñas llantitas a los costados. Por todos los cielos solo estás un poco rellenito.
—Oye, a Viktor también le gustan los bizcochos como tú, Yuuri, créeme que verá más tu forma de conquistarlo, no tu cuerpo —Chris intentó alentar al azabache siendo honesto, esa era la verdad.
Yuuri soltó un bufido al sentir que Chris se estaba burlando de él.
—Cállate, Chris, no es gracioso, además, Viktor es un atleta y tiene un...
—Un cuerpo esculpido por el mismo Zeus, padre de los dioses del olimpo, y amo de los dramas sensuales que involucran el flirteo hasta con los malditos muertos del Hades, porque sí, hasta ellos se paran de sus tumbas, acéptalo, todos lo sabemos. Viktor es Viktor.
Yuuri se tapó la boca para no soltar una carcajada, ese idiota iba a terminar por hacer que despertara a Viktor. Luego de reírse en silencio, el japonés se calmó.
Incluso hasta Chris terminó riéndose de la idiotez que dijo, y los demás se reían junto con él, es que en serio, Chris tenía una manera de ejemplificar a Viktor.
—Hahaha, oye Chris, le estás diciendo a mi amigo que Zeus prácticamente le da a todo lo que ve.
Phichit sabía que era cierto, Zeus era un cabrón Dios de la promiscuidad.
—Claro que le da a todo lo que ve, solo le digo que tome parte de esa promiscuidad y la convierta en arte ante los ojos de Viktor, porque seguro le gustará.
Yuuri no sabía en dónde meter la cara de la vergüenza. Chris y Phichit juntos eran una maldita bomba de tiempo. A veces ponían nervioso al pobre Yuuri, otras lo dejaban algo confundido, pero el azabache apreciaba mucho que le dieran apoyo justo ahora.
—Mira Yuuri, Viktor no es ese estereotipo de atleta sexy que juzga tu cuerpo, él no te va a elegir por tu físico sino por tu carisma, y tú eres muy bueno Yuuri, eso fue lo que vio Viktor en ti, él también es muy social y carismático. Solo sé tú mismo y no habrá problemas.
Chris tenía que ayudar lo más que pudiera a Yuuri como compensación por el daño causado por su estupidez. El suizo no solo quería redimirse, quería que Viktor encontrara la felicidad que se merecía y que Yuuri no se quedara estancado en el miedo.
—Entiendo en serio gracias por todo el esfuerzo que hacen por aconsejarme, y créanme que lo tendré todo muy en cuenta —y por lo demás, Yuuri sabía que sólo era fuerza de voluntad—, pero ya debo colgar, quiero ver si puedo dormir algo, no he dormido nada bien.
—Es un viaje largo, amigo mío —dejó caer Phichit feliz de haber ayudado en algo—, duerme todo lo que puedas y ya no te preocupes, que nosotros, tus hadas madrinas estaremos aquí de lejos, intentando que seas un cerdito sensual.
El japonés adoraba esa alegría de Phichit, tan solo cerró los ojos con una enorme sonrisa en su rostro porque era tranquilizador saber que contaba con ellos, y saber que al final Chris abrió parte de su corazón a él, era más que bueno.
Yuuri no quería ser una sombra de culpa para nadie.
—Eso haré, y gracias de nuevo a todos. No sé qué hubiese hecho sin ustedes
—Seguramente algo se te iba a ocurrir, Yuuri —dejo caer Phichit—. Duerme bien.
Yuuri se despidió de ellos con los ánimos por las nubes.
Lo último que vio Yuuri fue a Viktor, dejar que su presencia entrara por sus ojos antes de cerrarlos por completo, era reconfortante para tener un buen sueño y uno muy plácido.
Un sueño donde Yuuri le mostrará su forma de amar.
—Yo también te amo, Viktor. Quizá lo hago desde hace mucho, en el pasado te vi en mis sueños y creo que te hiciste realidad.
Los párpados de Yuuri cayeron rendidos, su hora de soñar había llegado.
Viktor en ese momento sintió cómo Yuuri caía sobre él, al sentirlo no hizo más que acurrucarse y abrazarlo hasta que llegaran a Turquía.
Yuuri le había confesado que también lo amaba, y eso fue más que suficiente para que Viktor volviera a dormir tranquilo junto a su Yuuri.
Les dejo con la canción de Savage Garden - I knew, I love you
Matta Ne~
