Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.

Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.

Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.


Quince – Sonrisas.

Enero.

Karen no llamaba a las puertas ajenas cuando estaba exaltada, así que había pasado por un par de vergüenzas debido a ello.

Justo pasó en aquel momento, en el que había llegado a la residencia familiar a toda prisa, se apresuró a llegar al dormitorio que compartían su hermana y su sobrino y entró de improviso simplemente anunciando a los cuatro vientos.

—¡Onesan! ¡Adivina! ¡Ten–kun me dijo…!

Se calló de golpe ante el gritito de asustado asombro que la recibió, así como la mirada helada sobre su persona que prometía un dolor atroz si no se disculpaba.

—¡Lo siento! Pero yo no tengo la culpa, ¿qué hacen ustedes aquí?

—Vinimos a ver a Kotori y a Masaki, pero olvidé que tenían un compromiso. Los estamos esperando.

—Vaya forma de esperarla, en serio. ¿Y dijiste algo de un compromiso? ¿Dónde?

—Con Todoroki–kun. Le está ayudando a Masaki–kun, ¿sabes?

Karen asintió, recordando que era un favor que la tía abuela Hinoto le pidiera al chico Todoroki, aprovechando que era el primero que conocía con una singularidad doble, como la de su sobrino.

—Bien, entonces me voy y…

—Karen, ¿puedo preguntar por lo que pasó con el hermano de Iida?

La nombrada, que ya había dado media vuelta, miró por encima de su hombro antes de decidir que sí, estaba demasiado emocionada como para no compartir aquello. Asintió, volvió a girar y cerró la puerta tras de sí, para luego sacar la varita y hacer unas cuantas florituras con ella por encima de su cabeza, sin ninguna dificultad.

—¿Es necesaria tanta seguridad?

—Oh, sí, no quiero que alguien escuche por casualidad y me lo arruine. Pasa mucho en esta casa, Sasume–chan. ¿No te lo dijo Sora?

La aludida, una muchacha de largo cabello castaño y ojos de un tono marrón claro, negó con la cabeza, mirando de reojo al muchacho de cabello oscuro a su lado.

—No me extraña, pero deberías habérselo dicho, Sora, o no le irá bien a Sasume–chan en esta casa.

—No tiene necesidad de que le vaya bien en esta casa, lo sabes.

—Supongo que no. Bueno, pero antes, les pido que no les cuenten esto a sus amigos hasta que yo les diga, ¿de acuerdo? O soy capaz de decirles a todos que los hallé aquí besuqueándose.

—¡Karen–san!

Los dos jóvenes asintieron en el acto, tras el chillido que dio una sonrojada Sasume.

—De acuerdo, desde el principio: Ten–kun me pidió reunirnos hoy, en el centro comercial. Fuimos por unos postres muy, muy buenos, y yo pensaba que él necesitaba un favor. A veces me llama para eso, sobre todo cuando están relacionados con chicas, o con familias mágicas antiguas, o con las dos cosas al mismo tiempo. Pero luego de un rato, parecía que el asunto era otro. Más lo creí cuando después de los postres, fuimos a una joyería.

—Ah, ¿quería ayuda con algún regalo? —preguntó Sorata, quizá porque él mismo, semanas atrás, le pidiera lo mismo a su prima.

—Eso pensé, por eso no me extrañó que comenzara a preguntarme sobre gemas, significados y usos en la magia antigua. Fue una de mis investigaciones más curiosas en Hoshikino, ¿te acuerdas, Sora?

—Sí, volviste locos a tus abuelos con eso.

—Era un tema demasiado genial como para dejarlo pasar. ¡Se ilusionaron tanto cuando creyeron que sería una alquimista o una empleada de Gringotts…! Qué ingenuos —Karen dejó de lado su sonrisa desdeñosa al pensar en sus abuelos, antes de respirar hondo—. En fin, después de escucharme, me pidió que esperara un momento, fue con uno de los empleados y habló con él por ¿cuánto, menos de cinco minutos?, no sé. Cuando acabó, regresó conmigo y dijo que podíamos irnos. Entonces creí que lo que necesitaba era consejos sobre joyas para un regalo, así que dejé pasar unos minutos antes de intentar despedirme, pero…

Al recordar lo siguiente, Karen esbozó una de sus sonrisas más radiantes, lo que ocasionó que su primo arqueara una ceja antes de intercambiar miradas con su novia.

—Parece como si te hubiera pedido salir al fin, ¿sabes? —dejó escapar Sasume, meneando la cabeza con incredulidad.

Cuando Karen la miró con los ojos muy abiertos, estupefacta, antes de asentir, tanto Sorata como Sasume se echaron a reír.

—Nos alegramos mucho por ti —indicó Sorata, sonriendo suavemente.

Karen sonrió más que antes, si es que era posible. Se moría de ganas por contárselo a Kotori.

Y de hecho, viendo a Sasume, recordó que también quería hablarlo con alguien más.

—&—

Bienvenidos sean al día 15 de la Tabla de Invierno, esperando que les gustara… y que no me reclamen por lo que decidí mostrar.

Karen parece feliz al final del día, queriendo hablar con su hermana de cómo la pasó con Tensei, pero en lugar de eso, encuentra a su primo con su novia (pobres, pero ¿no es buen material de chantaje que Karen los hallara besándose donde, supuestamente, no deben hacerlo?) Es a ellos a los primeros que termina diciéndoles que sí, después de un día un poco raro, Tensei le pidió salir, así que es feliz como nunca. Espero dar un poco más de detalles al respecto, porque sé que quedó un poco cortada esa parte, pero no creo que sea una sorpresa, a Tensei se le notaba el interés, ¿o no?

Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Estrellas.