Y no podemos pasar por alto el descargo de responsabilidad requerido. Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la trama de la historia a la grandiosa autora pattyrose, yo solo traduzco.
Y como siempre, gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con mis horrores :P
After Christmas – Capítulo 14
Calles estrechas y abarrotadas; los aromas estimulantes de incienso y especies exóticas; el arrullo de una bandada de palomas, y el resonar de las campanas del templo local—todo dio paso a caminos más anchos por vecindarios donde coloridas ermitas y templos dominaban el paisaje.
Llegamos a un camino bordeado por estructuras de concreto de diferentes tamaños y estados de deterioro – la devastación del terremoto del 2015 todavía asomaba su fea cabeza. El camino en sí, parecía extenderse por kilómetros, al parecer hasta las montañas, con embotellamientos que se extendían junto con él. Autobuses, camionetas, peatones, motocicletas, bicicletas, incluso animales se reunían y luchaban por el dominio, haciendo sonar bocinas con extraños sonidos, gritando palabras indescifrables a mis oídos, ganado balando, y todos levantando tierra de los bordes del camino y enviándola en un remolino hacia el cielo ya lleno de esmog.
"Este es el periférico de Katmandú," me informó Edward, "que rodea la mayor parte del valle. Siempre está jodidamente abarrotado, sobre todo por la reconstrucción que se lleva a cabo." Cuando empecé a toser, se giró y me miró con el ceño fruncido. "Saldremos de aquí pronto."
"Está bien."
Le respondí distraída porque mi atención estaba centrada en el puñado de adolescentes que estaban colgados del minibús frente a nosotros. Y por 'colgando del minibús frente a nosotros' quiero decir que literalmente estaban colgando del autobús, tomando un aventón mientras se aferraban a las rejas de metal sobre el techo designadas para las maletas. Se reían y bromeaban despreocupadamente, y cuando uno de ellos señaló algo, seguí la trayectoria de su dedo a una valla publicitaria a un lado de la carretera.
En la valla publicitaria aparecía una pareja nepalés mirándose con cariño. El joven llevaba puesta una larga túnica blanca y el gorro de lana que había visto en la mayoría de los hombres desde que llegué. Pero era la chica la que llamó mi atención. Llevaba puesto una colorida prenda parecida a un sari envuelta solo alrededor de su torso, lo que dejaba expuesta su delgada cintura. La blusa parecida a un sari estaba combinada con unos jeans y larga joyería de plata adornando no solo su cuello y sus muñecas, sino también se entrelazaba en su larga trenza negra. Se veía absolutamente glamorosa pero cómoda. No estaba segura de qué exactamente anunciaba la valla; aunque diría que era una telenovela si tuviera que adivinar. Para mí, las palabras bien podrían haber sido un elaborado arte en vez de letras, con su escritura redonda y simétrica con caracteres conectados por una línea horizontal en la parte superior.
Todavía atrapados en el tráfico, me acerqué al oído de Edward. "¿Puedes leer nepalés?"
"La escritura en realidad se llama Devanagari, y puedo leerlo un poco. La mayoría de los negocios aquí se llevan a cabo en inglés, y las señales de tráfico tienes traducciones al inglés. ¿Ves?"
Cuando abrí mi boca para responder, una nube de polvo entró a mi garganta, provocando que me asfixiara una vez más. El cuello de Edward se estiró nuevamente, y murmurando una maldición en voz baja, renunció a la paciencia y metió la moto entre camionetas, autobuses, y animales por igual.
Cortando de carril a carril, la carretera finalmente nos condujo a una autopista donde volvimos a tomar velocidad; eso hasta que un grupo de individuos apareció de la nada y cortaron directamente frente a nosotros. En mi imaginación, ya podía ver a Edward, a mí, y a esos individuos desafortunados—pero que en efecto habían cruzado imprudentemente—esparcidos en la autopista nepalesa. Edward simplemente los esquivó.
Ahora me ahogaba por la risa histérica y mi corazón se aceleraba junto con el motor de la moto. Se aceleró aún más cuando cruzamos un puente sobre un extenso río negro, con pequeños santuarios en cada extremo donde esperarías ver casetas de peaje. Templos decorativos bordeaban las orillas del río. Desde la distancia, solo podía distinguir a un grupo de mujeres caminando descalzas al agua.
"¿Qué está pasando ahí?"
"Bueno, ese es el río Bagmati," dijo Edward. "Es considerado sagrado tanto por los hindúes como por los budistas, y es el sitio de muchos rituales relacionados con la vida y la muerte, incluyendo baños purificadores y cremación."
"Aunque no al mismo tiempo, ¿cierto?"
"De hecho, sí, al mismo tiempo." Edward se rio entre dientes por mi silencio. Señaló hacia las orillas del río. "¿Ves el complejo por allá, rodeando el templo con la pagoda dorada de dos niveles?"
"Sí."
"Ese es el Templo Pashupatinath. Es uno de los templos más sagrados de la fe hindú, y es uno de los siete monumentos en el valle de Katmandú en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad.
"¿Katmandú tiene siete monumentos en la lista de los sitios de la UNESCO?"
"Sip."
"Tal parece que la religión es una gran parte de la cultura de Katmandú, ¿verdad?"
"Algunos dirían que la religión es la cultura de Katmandú, chica Jersey."
El puente nos acercó aún más al magnífico Himalaya. Al mirar la cordillera, sus constantes y ondulantes crestas me recordaron a centinelas en perpetua vigilancia del brumoso horizonte, desapareciendo entonces en las vaporosas nubes en el cielo como dioses inmortales. Entre más nos acercábamos a la cordillera, era más lo que el mundo a nuestro alrededor parecía condensarse, y era más fácil comprender la existencia de un sistema de creencias tan sólido en una civilización que florecía a los pies de esas montañas tan reverentes de picos blancos.
Deambulamos por calles más tranquilas, serpenteando cada vez más alto hasta llegar a un bloque suburbano. Ahí, Edward estacionó la moto frente a un edificio viejo pero bien cuidado de ladrillo rojo. Bajando rápidamente de la moto, se apresuró hacia mí y me puso de lado, ayudándome a quitarme el casco.
Sacudí mi cabello y puse una palma sobre mi acelerado corazón. "¡Ese fue un viaje genial!"
Frunció el ceño. "¿Estás bien?"
"Estoy bien." Me reí entre dientes e inhalé aire profundamente un par de veces, liberándolo entre mis labios entrecerrados.
Colocó su propia palma sobre mi pecho. "Tu corazón está acelerado."
"Es la adrenalina," sonreí.
"Es algo más que eso, Bella. No solo es que Katmandú está lleno de esmog, sino que aquí la elevación es muy alta y tus pulmones lo están resintiendo."
"Estaré bien, Edward," repetí. "Así que, ¿dónde estamos exactamente?"
Siguió mirándome con el ceño fruncido y solo respondió después de un prologando y dramático suspiro. "Esto es Lalitpur, una de las ciudades más grandes en el valle de Katmandú. Es conocida por su rica tradición de talento artístico y trabajo artesanal."
"Parece menos poblado que los barrios que pasamos."
"Lo es," confirmó. "Encontraras que entre más nos acercamos a las montañas, el paisaje se vuelve más rural. Pero aunque está menos urbanizado que la ciudad de Katmandú al otro lado del río, todavía encontrarás aquí tiendas, restaurantes, hoteles, y unas cuantas embajadas. Y…" Miró hacia arriba al edificio, "aquí encontrarás la oficina central del HPH Nepal."
"Entonces, aquí es donde pasas mucho de tu tiempo, Edward."
"Sí, pero también paso mucho tiempo en el sitio de construcción, que es a dónde nos dirigiremos a continuación. Solo necesito recoger un par de cosas."
Levanté una ceja. "¿Irina está aquí?"
"No lo creo, pero…" Suspirando, sujetó delicadamente mis hombros. "Bella, déjame explicarte un poco mejor cómo estamos organizados, ahora que realmente estás aquí. Irina es mi contraparte aquí en Nepal, sí, pero oficialmente está contratada por la Autoridad Nacional de Reconstrucción de Nepal. Las dos agencias trabajan en estrecha colaboración, casi como una sola entidad, aunque son dos organizaciones separadas. Así que, aunque ella y yo trabajamos juntos a menudo en el sitio, pocas veces está en esta oficina porque ANR tiene su propia oficina. En cualquier caso, no te preocupes por ella, Bella."
"No lo haré, Edward, pero no puedo asegurarte que cuando la vea, no voy a querer darle un puñetazo en la cara."
Edward arrojó su cabeza hacia atrás y se echó a reír. Mientras tanto, crucé los brazos sobre mi pecho, cruzando mis piernas mientras esperaba que calmara su risa. Cuando lo hizo, se acercó para besarme, riéndose nuevamente entre dientes y deteniendo mis piernas cuando intenté patearlo.
"Chica Jersey," soltó un resoplido, "creí que habías entendido que no tienes absolutamente ninguna razón para estar celosa."
"Lo entiendo, Edward, y por supuesto, no quise decir que de verdad voy a golpearla en la cara; no soy así de dura."
"Eso es porque no eres una verdadera neoyorkina. ¡Ay!" Soltó una risita cuando traté de patearlo otra vez.
"Mira, lo que real y sinceramente no puedo prometerte es que mi deseo por darle un puñetazo no se vea en mi rostro, y entonces, terminaré por avergonzarnos a ambos, a ti y a mí."
Esta vez se las arregló para mantener su rostro serio. "Isabella Swan, podrían pasar un millón de años y nunca me avergonzarás. Respecto a avergonzarte a ti misma…" Curvó sus manos alrededor de mi cintura, me cargó con cautela y me bajó de la moto. "Bella, ¿recuerdas esa fiesta en Miami?"
"¿Cómo podría olvidarla?"
"Esa noche, mierda, tuviste muchas razones para perder el control, desde el jet privado debí haberte advertido sobre mis locos padres—"
"¿Y de tu loca exnovia Tanya y su competencia de Quién-Recibió-Un-Diamante-Más-Grande-De-Edward?" Sonreí, acariciando con ternura el pequeño y delicado collar con el dije del estado de Jersey alrededor de mi cuello, con el pequeño diamante de buen gusto que no cambiaría por la roca más grande del mundo.
"Sí, eso también," sonrió con pesar. "Luego, estuvo la audacia de mi mamá de subastar la receta secreta de las galletas de tu abuela fallecida sin tu permiso."
"Sí, pero nunca terminó por pedírmela."
"Y como ofrenda de paz, después me subastó a mí."
Estallando en carcajadas, envolví mis brazos con fuerza alrededor de su cuello. "Dios, esa fue una noche divertida."
"¿Ves a qué me refiero? Yo perdí el control, pero tú…" Se apartó y sacudió su cabeza, mirándome con sincero asombro. "Bella, no eres del tipo que se arrastra al drama. Estás por encima de eso. Es casi como si fueras físicamente incapaz de avergonzarte a ti misma."
Fruncí mis labios. "Creo que me estás dando demasiado crédito aquí, Edward. Pero ahora, cuando me tope con Irina, tendré que estar a la altura de ese voto de confianza, ¿no es así?"
Rozó sus labios contra mi nariz, entrelazando sus dedos con los míos y guiñándome un ojo al mismo tiempo que nos hacía avanzar.
"Por cierto, vi lo que acabas de hacer, Edward."
Se echó a reír.
OOOOOOOO
La oficina de HPH Nepal consistía en una habitación de tamaño decente con suficientes ventanas para permitir que la luz entrara y hacía que la habitación pareciera más grande. Había una ordenada área de recepción al frente, que reconocí de las fotos y publicaciones. Estaba decorada para las fiestas con un pequeño árbol de Navidad en la esquina iluminando con luces de colores, una serie de calcetines rojos colgados en la pared por detrás, todos ellos con los nombres de los dueños pegados con brillantina, y un candelabro de madera estaba en un pedestal junto al árbol.
Cuando entramos, la ayudante de administración estaba al teléfono. Aunque no pude entender lo que decía, basándome en sus risitas y su postura relajada era una llamada personal. Mientras esperábamos que nos viera, recorrí con la mirada alrededor de la oficina, viendo el puñado de estaciones de trabajo y justo al fondo de la habitación, una pequeña oficina con paredes de cristal que reconocí muy bien.
Cuando la de administración finalmente levantó la vista y vio a Edward, frunció el ceño y se levantó de golpe. Noté que era bajita, incluso más pequeña que yo, pero la ferocidad en su voz, nos hizo retroceder a Edward y a mí.
"Edward, ¿dónde has estado? No solo llegaste extremadamente tarde, sino que te he estado llamando y mandando mensajes, y no has respondido a ninguno." Su inglés tenía un acento muy marcado pero lo hablaba perfectamente.
El ceño de Edward se frunció. Metió la mano en su bolsillo trasero y sacó su móvil, haciendo una mueca cuando examinó la pantalla. Me asomé por encima de su hombro. Cuatro llamadas perdidas, y:
Emergencia— ¡Ven a la oficina AHORA!
¿DÓNDE ESTÁS? ¡VEN A LA OFICINA AHORA!
Ella se dio cuenta en seguida de su mortificación. "Entonces, ¿sí los recibiste? Pensé que seguramente todos los proveedores de servicios de telefonía móvil en el valle de Katmandú fallaron o tú y esa moto tuya yacían bajo una pila de escombros."
"Jess, lo siento," Edward dijo con una risita.
"Lo siento," lo miró con el ceño fruncido. Sin desviar su mirada furiosa, soltó unas cuantas palabras en su idioma nativo al teléfono para luego colgar con prontitud.
"¡Muy bien, señor! ¿Qué tiene qué decir a su favor? ¿Qué, por todos los cielos, te detuvo?"
"¡Jess, Jess, Jess!" Edward trató de interrumpir, pero ella continuó.
"¡Tú no eres así, Edward! ¡Esperaría esa irresponsabilidad de Mike, pero no de ti!"
"Todo esto es mi culpa. Lo siento mucho," le dije.
Lentamente, Jess desvió su mirada hacia mí. Por un par de segundos, me examinó minuciosamente completamente confundida.
"¿Bella?"
Le di una amplia sonrisa a la jovial y franca chica de veintiún años, que era ayudante administrativa de Edward en HPH de tiempo completo y estudiante de medio tiempo en la Escuela de Negocios de la Universidad de Katmandú. Había estado trabajando con Edward desde que llegó hace dos años, y a estas alturas, la veía casi como una hermanita. Cuando Edward trabajaba tarde y me hablaba por Facetime desde la oficina, ella siempre se las arreglaba para meterse en la pantalla con un alegre saludo con la mano, una sonrisa, y un puñado de preguntas de cómo era vivir "la gran vida" en la Ciudad de Nueva York.
Uní mis palmas y apunté mis dedos hacia arriba, ofreciéndole una pequeña reverencia.
"Namaste, Jess."
"Oh, Dios mío. ¡Namaste y swagatam! ¡Bienvenida!" Rodeó de prisa el escritorio y me abrazó como si fuéramos viejas amigas. "Edward, ¿por qué no me dijiste que Bella venía de visita? ¡Habría tenido lista la oficina!"
"Porque no lo sabía. Me sorprendió anoche." Sonrió orgulloso.
"Ah, por tu celebración de Navidad." Asintió como si todo tuviera sentido. "Ella es tu regalo de Navidad; entiendo. ¡Es genial finalmente conocerte en persona, Bella!"
"También es maravilloso conocerte, Jesminder," me reí entre dientes, "y tengo un regalo para ti." Metiendo la mano en la mochila de Edward, saqué la esfera de nieve con la forma de la Bola de Año Nuevo de cristal de Swarovski con una recreación del Times Square dentro. "Edward me dijo que coleccionabas esferas de nieve. ¿Ves? Si presionas este botón, se ilumina el cristal por dentro."
Jess tomó con cuidado la esfera ofrecida. "Oh, Dios… Feliz Navidad para mí." Cuando levantó la vista de su esfera de nieve, sus bonitos ojos negros estaban brillando. "Pero no tengo un regalo para ti."
"Conocerte en persona es todo el regalo que necesito."
"Muchas gracias, Bella."
Toda la oficina se dio cuenta de nuestro intercambio, y pronto, todos se acercaron. Edward hizo las presentaciones, y por unos minutos, nos quedamos hablando y conociéndonos. No pude evitar notar el familiar respeto que todos parecían tenerle a Edward. Algunas veces, él es tan modesto que me había tomado casi todo un año de conversaciones descubrir lo totalmente a cargo que estaba él de esta oficina.
"¿Es cierto que tú y Edward se conocieron un día antes que viniera a Nepal?" Preguntó Liam de Australia.
"Sí, es cierto." Me reí entre dientes. "Aún seguimos tratando de descubrir si fue buena suerte que nos conociéramos el día antes que se fuera, o si fue mala suerte que nos conociéramos el día antes de que se fuera."
"Definitivamente fue buena suerte," dijo Shanti. Ella tenía alrededor de treinta y tantos, y era de la cercana India. A diferencia de Jess, que vestía unos jeans y una bonita blusa de un tono durazno, Shanti traía puesto un hermoso sari color púrpura y rosa de cuerpo completo. "Tenemos bastante tiempo de conocer a Edward para saber que tiene un buen karma."
"Karma—eso significa que tiene buena suerte, ¿cierto?" Sonreí.
"Karma puede ser bueno o malo, y es un poco más que la suerte; un buen karma significa que él ha realizado muchas buenas obras que producen un fruto positivo en su vida."
Mientras todos asienten de acuerdo, miré a Edward orgullosa. Él se rio entre dientes, pero sus mejillas estaban de un vivo color rosa.
"Así que, Edward, Bella, ¿qué han planeado para hacer turismo?" Preguntó Tyler.
"Todavía no hemos planeado mucho," le dije.
"¿Qué tal el Everest?" Sugirió Mike.
"Me encantaría explorar el Everest, pero no estoy segura que tenga suficiente tiempo."
"Falta de tiempo es lo último que te impediría explorar el Everest, chica Jersey," Edward sonrió con suficiencia.
Todos se rieron incluyéndome a mí.
"Edward, puedes llevar a Bella a Pokhara," sugirió Angela. "Está a solo unas horas de aquí, y tiene unas vistas increíbles de las cimas de las colinas del Himalaya, posadas de cinco estrellas en las montañas, lagos prístinos desde donde puedes ver los reflejos de las montañas con sus picos nevados, e incluso saltar en bungee si les gusta ese tipo de actividad."
"Esa es una excelente idea," concordó Ben, mientras prácticamente vibraba al pensar en la imagen que generó la descripción de Angela.
"Edward, ¿tendríamos tiempo para eso?"
Edward no mostró vergüenza ni vacilación en lo absoluto, al acercarme y besar la cima de mi cabeza. "Por supuesto que sí."
"¡Ooh! ¡Edward, casi olvidaba por qué te estaba ubicando esta mañana!" Jess dijo abruptamente. "¡Aro está aquí!"
Edward pasó una mano por su cabello. "¿Qué? No mencionó una visita cuando hablé con él hace unos días."
"Al parecer, amigo, fue algo de último minuto," dijo Liam, recibiendo un contundente gesto afirmativo de Jess.
"Sí. Estuvo aquí esta mañana pero se volvió a ir cuando no te encontró. Dejó el mensaje que volvería en tres cuartos de hora, y eso fue aproximadamente…" Echó un vistazo al reloj en su escritorio detrás de ella, "hace tres cuartos de hora."
Solo me tomó un momento recordar quién era Aro y por qué la mención de él tenía a todos volviendo a su trabajo anterior, y a Edward pasando una mano por su cabello.
"Aro Volturi—él es el vicepresidente de HPH, ¿cierto?" Pregunté.
"El vicepresidente de la división de Asia de HPH, sí," respondió Edward.
"¿Por qué estás nervioso?" Le susurré. "Por lo que me has contado, el tipo es genial."
"Oh, el tipo es genial, eso ni dudarlo," respondió Jess, haciéndome sonreír al escuchar su jerga, "pero es un tipo genial que está haciendo una visita sorpresa."
"Tal parece que todos decidieron hacerte visitas inesperadas esta semana," sonreí.
Justo en ese momento, la puerta detrás de nosotros crujió y Edward, Jess y yo nos dimos vuelta para ver que entraba un hombre de piel oscura de unos sesenta y tantos o algo así. Nos sonrió amablemente a los tres y entonces se fijó en Edward.
"¡Edward!" El hombre extendió su mano para estrechar la de él. "¡Feliz Navidad!"
"Feliz Navidad, Aro," Edward respondió. "Esta es una sorpresa."
"Una buena, espero," sonrió Aro.
"Por supuesto. ¿Puedo presentarte a mi novia, Isabella Swan? Bella, él es Aro, mi jefe," sonrió.
Aro se rio entre dientes cuando estrechamos nuestras manos. "Jefe es un término muy arcaico, sobre todo para un joven que no necesita un jefe. Isabella, es un gusto conocerte. Hemos escuchado mucho de ti."
"También es un gusto conocerte, Aro, y por favor, llámame Bella," sonreí.
"Bella," dijo, "No recuerdo que Edward mencionara que vinieras de visita."
"Lo sorprendí."
"Parece que todos han decidido hacerle a Edward visitas inesperadas esta semana," dijo riéndose entre dientes.
"Dije algo similar hace un par de minutos," admití.
Se rio de nuevo. Tenía profundas arrugas alrededor de sus ojos provocadas por mucha risa, y ya me agradaba. Charlamos un poco más de forma similar a lo que acabábamos de hacer con el resto del grupo.
"Así que, ¿qué te parece Katmandú, Bella?"
"Acabo de llegar anoche, así que no he visto mucho, pero por lo que he visto, es muy hermosa."
"Es una tierra hermosa," Aro concordó, "llena de hermosas colinas, ganado abundante, personas fuertes y trabajadoras con un profundo amor y respeto por la familia y la cultura. Lamentablemente, el terremoto que golpeó Nepal hace un par de años, hizo un tremendo daño tanto a su infraestructura ya obsoleta así como a su inestable economía. Afortunadamente," siendo un hombre bajito, tuvo que estirarse para palmear el hombro de Edward, "tenemos buenas personas como Edward y el resto del personal de HPH dispuestos a dejar su vida a un lado a fin de ayudar."
"Todos parecen ser personas maravillosas," coincidí.
"Lo son. HPH Asia está extremadamente orgulloso de ellos, y de Edward por sacar lo mejor de todos de forma tan efectiva."
Quería llorar por lo orgullosa que me sentí en ese momento, pero estaba segura que nadie, incluyéndome a mí, agradecería el verlo.
"Aro, con el trabajo duro de todos, estamos avanzando, lento pero seguro," dijo Edward, sus mejillas rosadas una vez más.
Aro se rio entre dientes. "Con la ayuda y el duro trabajo mutuo de nacionales y aquellos como Edward, aquí presente, estamos ayudando a reconstruir y con suerte, estamos proporcionando una base y formación sólida a través del cual el crecimiento sostenible continúe mucho después que nos hayamos ido. Y ahora, me detendré. Sé que a Edward no le agradan mucho los elogios públicos."
Solo sonreí, porque sí, tenía razón.
"Así que, ¿a qué te dedicas, Bella? Espera, creo recordar que Edward mencionó que estabas en comunicaciones, ¿correcto?"
"Sí, es correcto." Pasamos a hablar de mi trabajo por unos minutos, momento en que fue el turno de Edward de avergonzarme.
"Acaba de recibir otra promoción. Te lo digo; pronto estará dirigiendo las cosas allí."
Me reí entre dientes, y por unos segundos, Edward simplemente me sonrió.
Aro aclaró su garganta. "Las comunicaciones definitivamente son la base del crecimiento tecnológico. Parece que estás haciendo cosas asombrosas por allá, Bella."
"Gracias. Lo disfruto muchísimo."
Asintió. "Nepal tiene un largo camino por recorrer en su reurbanización, pero con suerte, algún día pronto, encontraremos el lugar adecuado para ese trabajo aquí también. Hemos tenido un par de grande contendientes entrando al país y asegurando que podrían ayudar con la tecnología, pero lamentablemente, nunca se logró mucho. Y ahora," aplaudió, "si no te molesta, Bella, ¿me prestas a Edward por unos minutos? Prometo devolvértelo en seguida, después de insistir que se tome algo de tiempo para mostrarte los alrededores."
"No me molesta en lo absoluto," me reí entre dientes.
"Volveré en seguida," me murmuró Edward al oído.
Después de verlo a él y a Aro entrar en la pequeña oficina de Edward, regresé con Jess. Conversamos por un rato, luego observé las fotos y los recortes de periódicos enmarcados colgados alrededor de la oficina.
"¿Te importa si los veo más de cerca?"
"¡Por supuesto que no! Ese es su propósito."
Fui en orden de izquierda a derecha. La primera era una foto de Edward y un grupo grande. Tenía la fecha de unos meses después de la llegada inicial de Edward a Katmandú. Estaban en el sitio, todos traían puesto un casco protector y sostenían una pala. La leyenda debajo de la foto decía:
El vicepresidente de la oficina de Asia de Hábitat para la Humanidad, Aro Volturi, el director de Hábitat para la Humanidad Nepal, Edward Cullen, el ministro de Autoridad de Reconstrucción, Steve Singh, y su asistente, Irina Sharma encabezan una innovadora reconstrucción en Pipaltar, Distrito de Kavre, solo meses después de la devastación del terremoto.
El siguiente marco tenía una foto de Edward y otros pocos, de nuevo en el sitio con cascos protectores. La leyenda decía:
Hábitat para la Humanidad Nepal ha realizado recientemente una capacitación de albañilería del 1 al 13 de julio en el municipio de Shivatakshi, demarcación 7, Distrito Jhapa. 13 albañiles participaron en la capacitación y aprendieron cómo construir una casa de bambú y con relación a la tecnología…
Después de terminar el artículo, pasé a la siguiente foto enmarcada.
Kavrepalanchok: Del 17 al 23 de agosto, el Ministerio de Desarrollo Urbano, la Unidad de Implementación del Proyecto a Nivel Central en conjunto con Hábitat para la Humanidad Nepal llevaron a cabo una Capacitación de Instructores en Construcción de Edificios a Prueba de Terremotos para ingenieros en Dhulikhel, Kavrepalanchok. Un total de 30 ingenieros de agencias gubernamentales, organizaciones asociadas, y personal de Hábitat participaron en la capacitación. La capacitación de siete días fue financiada por Hábitat para la Humanidad Nepal y facilitada por la Unidad de Implementación del Proyecto a Nivel Central.
Luego, el siguiente:
En agosto, Hábitat Nepal construyó la primera casa modelo resistente a los desastres hecha de ladrillo, bambú y cemento en Pipaltar. También familias fueron capacitadas con conocimientos de albañilería, permitiéndoles reconstruir casas a prueba de terremotos por iniciativa de los propietarios…
Había más sobre clases de desarrollo sustentable, organización y planificación de eventos, capacitación sobre el saneamiento del agua, en higiene, en trabajo de albañilería, en crear conciencia sobre la seguridad de refugios y la reducción del riesgo de desastres en las comunidades, incluso en crear conciencia sobre la igualdad de derechos para las mujeres en términos de posesión de bienes.
"Oh, Dios mío," dije entre mi aliento, por primera vez verdaderamente comprendí lo mucho que Edward y su grupo hacían en realidad.
Había uno de finales del verano anterior:
Ochenta y siete familias afectadas por el terremoto terminaron de reconstruir sus hogares con Hábitat para la Humanidad Nepal en Pipaltar. Líderes de la comunidad, funcionarios del gobierno local y simpatizantes se reunieron para la ceremonia de inauguración de las casas.
Pipaltar, Kavrepalanchowk—Hábitat para la Humanidad Nepal y su asociada Autoridad Nacional de Reconstrucción de Nepal, junto con los líderes de la comunidad, simpatizantes, familias propietarias de casas y amigos, celebraron la finalización de 87 nuevos hogares en una ceremonia de inauguración el martes 18 de septiembre en Pipaltar, sitio afectado por el terremoto… Pipaltar fue uno de las localidades más afectadas en el distrito de Kavrepalanchowk luego de los grandes terremotos que ocurrieron el 25 de abril y 12 de mayo del 2015. De las 89 casas en Pipaltar, 87 fueron destruidas. Con la extensa participación de miembros y voluntarios de la comunidad local, peligrosas estructuras fueron demolidas y se retiró el escombro para permitir nuevas construcciones.
"Estoy impresionado e inspirado por el valor y fortaleza de las comunidades afectadas. Lo que hizo funcionar este proyecto fue cómo la comunidad trabajó unida y contribuyó con su propio sudor y trabajo para recuperar lo que perdieron. Estamos agradecidos con los líderes de la comunidad, los funcionarios de gobierno y los simpatizantes por permitirnos ayudar a más familias a construir con fortaleza, estabilidad, y autosuficiencia," dijo Edward Cullen, el Director de Hábitat Nepal.
"Antes que mi familia siquiera empezara a involucrarse en la reconstrucción de nuestro hogar, Hábitat Nepal nos brindó toda la capacitación que necesitaríamos. A partir de ese momento, estuvimos involucrados en la reconstrucción de esta casa y ayudamos con todo desde las bases hasta el techo," dijo uno de los propietarios. "Por el señor Cullen y su grupo, hoy mi familia y yo tenemos la bendición de tener un nuevo hogar."
Luego, más tarde ese mes:
Hábitat Nepal está planeando una intervención trifásica que incluye socorro en situaciones de emergencia, actividades de recuperación y reconstrucción para ayudar a las familias afectadas por las devastadoras inundaciones que arrasaron 35 distritos a lo largo de las llanuras del sur del país el 12 de agosto del 2017. Hábitat Nepal está trabajando lado a lado con su agencia asociada y colaborando también con el Comité Distrital de Socorro en Desastres, representantes municipales, comunidades y jóvenes para ayudar a las familias afectadas por las inundaciones en la región oriental.
Y:
Nuwakot—Hábitat Nepal y la Autoridad Nacional de Reconstrucción de Nepal pronto comenzarán la obra de la segunda fase de un proyecto de cuatro años para reconstruir después de la devastación del terremoto del 2015…
Hábitat Nepal y el ANR se asociaron el 19 de diciembre del 2015 para reconstruir las áreas más afectadas de Katmandú y realizar capacitaciones. En Nuwakot, la capacitación se llevará a cabo en Bloques de Tierra Estabilizados y Comprimidos (BTEC). Los BTEC son fabricados utilizando el lodo disponible en la localidad por miembros de la comunidad capacitados para usar maquinaria manual de BTEC. Esta asociación tiene como objetivo cumplir una de sus visiones de promover los recursos y medios de subsistencia locales al tiempo que amplían el apoyo para la reconstrucción de la comunidad afectada por el terremoto.
"Un maravilloso trabajo, ¿no es así?"
Jadeé bajito, sorprendida por la voz de Jess.
"Sí. Seguro que lo es."
"No puedo decirte lo orgullosa que estoy de ser parte de todo esto, aún si es solo contestando los teléfonos y moviendo papeles por ahora."
Le sonreí. "Jess, por lo que Edward me cuenta, eres mucho más que la que mueve papeles. Mantienes la moral en alto en esta oficina. Me refiero a que, con solo estas fotos y artículos enmarcados…" Mi voz se apagó mientras mi asombrada mirada recorría nuevamente las fotos. "No puedo imaginar lo que estos recordatorios de lo que todos ustedes han hecho deben hacer para mantener en alto el espíritu de todos."
"Bueno, gracias, Bella," sonrió. "Eso significa mucho, sobre todo viniendo de ti. Eres mi heroína."
"¿Yo?"
Estoy segura que lo dijo como un cumplido, pero repentinamente, después de tantas pruebas de cómo en realidad pasaba Edward sus ocupados días, lo que yo hacía no parecía tan espectacular.
"Puedo ver por qué está tan loco por ti," continuó. "No solo eres sexy," hizo un gesto con su mano de forma dramática y me hizo reír a pesar de lo insignificante que me había sentido por un segundo, "sino que eres inteligente y eres amable. Esa es una extraña combinación en cualquier parte del mundo."
"Gracias. Diría que tú no estás tan mal en ese departamento, niña," sonreí.
"No estoy tan mal en ese departamento," repitió. "Me gustan tus frases, Bella. Planeo usarlas a menudo en mis conversaciones."
Todavía nos estábamos riendo cuando Edward y Aro salieron de la oficina de Edward. Aro también se estaba riendo, y Edward sonreía, así que lo que sea que habían discutido no podría haber sido tan desalentador; aunque, Edward sí se veía un poco aturdido.
Aro palmeó el hombro de Edward cuando se acercaban. "Piénsalo, muchacho."
"Gracias, Aro, de verdad, pero…" Edward sacudió su cabeza y se encogió de hombros.
"No, no me respondas ahora, Edward. Todavía tenemos un par de meses antes que tengamos que revisarlo en forma. Solo piénsalo; es todo lo que pido." Con un suspiro, Aro levantó la vista y me dio una sonrisa genuina cuando me vio. "Por ahora, disfruta la visita de Bella. Solo puedo imaginar lo mucho que significa para ti," lo escuché murmurar.
Ya de pie frente a nosotros, pude ver que Edward, en efecto, parecía aturdido, aunque no necesariamente molesto.
"Bella, ¿me recuerdas por cuánto tiempo estarás aquí?" Preguntó Aro.
"Por aproximadamente una semana y media."
"Bueno, entonces, insisto en que hagas que este joven se tome el resto de la semana."
"Aro, solo planeaba tomarme un par de días."
"No me gustaría interferir con el programa de Edward," le dije.
"Tonterías." A pesar del desacuerdo, Aro habló con sinceridad, obviamente encariñado con Edward. "Edward, eres una de las personas más dedicadas y responsables con las que he trabajado. En realidad, estamos según lo previsto por ti. Tómate el resto de la semana, al menos. Insisto," dijo con más firmeza. "Muéstrale a Bella este hermoso país. Luego, ven el lunes descansado y listo para trabajar."
"Muy bien, Aro," Edward aceptó. "Me parece una buena idea, después de la visita al sitio de hoy."
Aro se rio con ganas. "De acuerdo. ¿Nos vamos entonces? Me gustaría visitar el sitio."
OOOOOOOOOO
Esta vez, dejamos la motocicleta. Edward explicó que subiríamos más alto en nuestra próxima parada. Mejor nos llevamos un par de Jeeps. Aro, Edward, y yo en uno, y unos cuantos del resto del grupo en el otro.
Justo como Edward señaló antes, el camino a Nuwakot era incluso más rural de los que ya habíamos visto. Ascendimos por una colina con vistas impresionantes de lo que dejábamos atrás: un valle densamente poblado en algunas partes, con pastos verdes y árboles esparcidos dentro de él. Las pagodas de diferentes formas se elevaban a intervalos regulares, y todo estaba enmarcado por las montañas rodeadas de nubes. En las últimas horas, el esmog que se cernía sobre el valle ya se había convertido en algo común; una de esas cosas que de pronto dejas de notar. Pero ahora, en un viaje que nos llevó a tal vez una hora de distancia de nuestro punto de partida, podía ver la diferencia en la calidad del aire entre más nos alejábamos del centro del valle.
"Es como si pasáramos por la ciudad, los suburbios, y la zona rural en cuestión de minutos," señalé mientras Edward conducía expertamente por lo que ahora era su hogar.
"Katmandú se está expandiendo, sí," asintió. "Lamentablemente, la infraestructura no le sigue el paso, no hay normas de construcción, tecnología, salarios, derechos para la mujer o educación. No me malentiendas, está progresando, pero lentamente. No hay mucha delincuencia, así que no es algo que nos preocupe mucho."
"Todo es muy hermoso," murmuré. "
"Lo es." Me dio una sonrisa. "Pero todavía hay mucho trabajo qué hacer."
Tragué grueso y respiré hondo.
"¿Estás bien? Estamos subiendo más alto aquí."
"Estoy bien, Edward," dije con los dientes apretados, haciéndolo reír.
"De acuerdo, de acuerdo. Relájate, chica Jersey. Solo no quiero que te desmayes en tu primer día aquí."
Llegamos a un lugar completamente opuesto al lugar dónde comenzamos: fértil tierra de montaña rebosante de pastos verdes, y salpicada solo con construcciones aquí y allá. Las flores más rojas imaginables crecían entre la verde flora y ofrecían hermosos colores entre los verdes y los marrones. Ahora el valle estaba muy por debajo, y las montañas dominaban hasta donde alcanzaba la vista.
Tan pronto como salimos del Jeep, Edward me puso un casco de protección.
"¿Qué me va a caer en la cabeza aquí, Edward?" Me eché a reír.
"Mejor prevenir que lamentar," sonrió con suficiencia, acercándose y susurrando, "Listilla," en mi oído, entonces tomó mi mano en la suya y ni siquiera se inmutó porque Aro presenciara toda la escena.
"¿Lista para una corta caminata?" Aro preguntó.
"Seguro que sí. Traigo puesto mi práctico casco protector y todo," dije, palmeando mi casco.
Aro se rio entre dientes y empezó a caminar a mi izquierda, dejando que caminara entre los dos hombres mientras subíamos por un camino de tierra bordeado por casas de arcillas roja con enredaderas.
"Estacioné el Jeep allá abajo porque hubo desprendimientos de tierra en el área hace unos meses, y parte de la tierra todavía está gruesa por el lodo. Será más fácil caminar que tener que empujar el Jeep para sacarlo," bromeó.
"Sí, estaba leyendo de eso en la oficina," murmuré. "HPH también ha estado ayudando a las víctimas de eso."
Edward asintió.
"Bella, aquí, estamos en las estribaciones del Himalaya que es la tierra Newari," dijo Aro. "El pueblo Newar son los antiguos habitantes del valle de Katmandú y sus alrededores, y los creadores de su civilización."
Miré alrededor a las pocas personas caminando, algunos con atuendo occidental, y otros con las camisas largas y pantalones tradicionales que había notado en los hombres, y los saris que había notado en las mujeres. Nos miraban con curiosidad pero abiertamente, algunos saludaban a Edward con evidente reconocimiento.
"Son una comunidad amistosa," dijo Edward.
Al subir por la colina, estaba claro que me faltaba ligeramente el aire y sudaba un poco a pesar de la brisa fría de diciembre.
"¿Haces esto todos los días, Edward?" Pregunté, sabiendo que hacía mucho más.
Edward simplemente se rio entre dientes.
Un grupo de niños de escuela rodearon la colina y bajaron, riendo y empujándose juguetonamente entre ellos. Cuando levantaron la vista y vieron a Edward, unos cuantos se echaron a correr.
"¡Edward! ¡Edward!" Gritaron.
Una niñita lo alcanzó primero. Tenía unos diez años, vestida con pantalones anchos de lino de múltiples colores y una camisa azul larga con un suéter rojo sobre ella. Y cuando rodeó su cintura con sus brazos, retrocedí para dejar espacio para el resto que le siguieron y que con entusiasmo pero no de forma insensible empezaron a empujarme quitándome del camino de todos modos.
A unos metros de distancia, sus mochilas quedaron en el suelo sucio, olvidadas por completo, e instintivamente me moví para recogerlas.
Aro me miró y me dio una sonrisa en cierto modo de disculpa. "Él es importante para la comunidad."
Miré a Edward, que estaba riendo con cada uno de los niños que lo rodeaban, tratando de llamar su atención tanto en inglés como en su idioma nativo. Y cuando sus ojos encontraron los míos, comprendí por qué él hacía lo que hacía de una forma… de una forma en que nunca lo había hecho en realidad.
*Primero que nada, espero que mis chicas de Puerto Rico estén bien y sus familias también. Situaciones como esas son muy difíciles y espero que Dios les de las fuerzas necesarias para sobreponerse y salir adelante si se vieron afectadas por el terremoto que ocurrió en la zona. xoxoxoxo
Parece que nuestra chica del 'yo y siempre yo' está cambiando un poco su punto de vista, ¿no lo creen? Impresionante la labor que este tipo de organizaciones llevan a cabo en lugares donde hay necesidad. Una de ustedes me expresó que lo experimentó de primera mano y me alegra ver que es algo real. Gente dedicando sus conocimientos y su tiempo para ayudar a otros, tal vez no resuelvan los problemas del mundo en su totalidad, pero al menos contribuyen a mejorar la vida de algunos. No es de extrañar que después de que Bella viera en persona el impacto del trabajo de Edward, ahora se sienta tan orgullosa de él, pero, ¿será solo eso lo que pasa por su cabeza? ¿Y qué será eso que habló Aro con Edward que lo dejó tan aturdido? Bueno, ya lo veremos. Y por lo que explicó Edward, ya sabemos por qué Irina no estaba en la oficina de HPH, pero seguro que se encontrarán en el sitio. ¿Cómo reaccionará Bella?... Espero que hayan disfrutado del capítulo, espero que disculpen la tardanza pero espero que lo haya compensado el largo del capítulo y ya empecé con el siguiente, así que, díganme qué les pareció este capi, qué fue lo que más les gusto y así podremos leer pronto el siguiente. Solo quedan cinco capítulos :)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: paupau1, freedom2604, miop, AnnieOR, Chayley Costa, bealnum, Yoliki, Smedina, Tecupi, Esal, NaNYs SANZ, Shikara65, PRISOL, Ali-Lu Kuran Hale, Adriu, Vrigny, Vanenaguilar, aliceforever85, Vanina Iliana, JessMel, Rosii, lagie, Bertlin, tulgarita, Brenda Cullenn, Car Cullen Stewart Pattinson, somas, kaja0507, keyra100, Gabriela Cullen, Kriss21, jupy, alejandra1987, LicetSalvatore, ariyasy, Manligrez, Say's, Lectora de Fics, rjnavajas, Sully YM, NarMaVeg, saraipineda44, Tata XOXO, injoa, AriGoonz, EriCastelo, BereB, florecitacullen1, debynoe12, Nanny Swan, Pam Malfoy Black, Aislinn Massi, Isabelfromnowon, patymdn, Liz Vidal, Kimm, Mafer, Yendry Villachica, Leah De Call, Lady Grigori, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Lizdayanna, Pili, Valevalverde57, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.
