DISCLAIMER: La saga Harry Potter es propiedad de JK Rowling, y la historia original de Lena Phoria.
Este capítulo fue corregido y adaptado por Sunset82
"La Fecha Límite"
Traducción: Nucifeera
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Capítulo 15: Necesidad
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Hermione entró sola en el atrio del Ministerio el lunes por la mañana. Draco había estado trabajando demasiado últimamente en un intento de tener sus fines de semana libres para pasar tiempo con ella y ella no había tenido el corazón para despertarlo mientras dormía tan profundo. Por eso se había adelantado a conseguir café, ya que él estaría trabajando en el Ministerio esa mañana, y la estaba maldiciendo por mensaje de texto mientras se apresuraba a prepararse. Ella sólo le envió un millón de XOXO's a cambio y prometió compensárselo más tarde. Realmente, era su culpa por verse tan adorable mientras dormía.
Al notar que el elevador se cerraba mientras se acercaba, Hermione se apresuró rápidamente a presionar el botón.
—Estás cruzando la línea, Zabini. Necesitas alejarte.
—No te entiendo. Nos divertimos una vez. ¿Por qué estás tan jodidamente frígida así de repen…
Hermione se paralizó. En ese momento deseó más que nada no haber presionado ese botón si eso significaba que al abrir las puertas se encontraría cara a cara con Blaise y Alexandra.
—Buenos días —dijo ella, sonriendo tan agradablemente como pudo y esperando que ellos no sospecharan que había escuchado su conversación previa. Cuando entró, cada uno de ellos se movieron a los extremos opuestos del elevador para quedar atrapada en el medio. Se inclinó hacia delante para presionar el botón.
—Ya lo presioné —dijo Alexandra.
—Si, pero de hecho haré primero una parada rápida en otro piso.
—El Departamento de Deportes y Juegos Mágicos —dijo Blaise, reconociendo el número de piso que ella presionó—. ¿Qué clase de negocios tienes allí? —preguntó, arqueando una ceja.
—Nada que te interese, Zabini —respondió ella, más que feliz de ser la primera en salir.
Hermione se movió por el departamento, siguiendo el camino con el que ya estaba familiarizada hasta la oficina de Theo. La puerta estaba abierta. Ella se detuvo. Había estado esperando que él todavía no llegara para poder dejar el café que le había comprado con una nota pidiéndole disculpa, preguntándole si podían continuar con sus almuerzos de los jueves, algo por lo que en verdad tenía muchas ganas de hacer.
Hermione estaría mintiendo si no admitiera que una pequeña parte de ella deseaba sentir algo más fuerte por Theo. Le agradaba y definitivamente habría considerado salir con él si Draco no estuviera tan profundamente impregnado en ella, pero lo estaba y era demasiado tarde para cambiar cada parte de eso.
Respiró hondo y dio un paso firme hacia adelante, sin detenerse hasta llegar a la oficina de Theo. Él estaba allí, sentado en su escritorio, lleno de papeleo. Ella lo llamó y él levantó la vista, sonrojándose ligeramente cuando la vio.
—Hermione.
—Espero no interrumpir —dijo dando un paso dentro de la oficina.
—No, sólo estoy revisando algunos contratos —dijo, moviendo a un lado algunos papeles—. ¿Qué puedo hacer por ti?
Hermione tomó uno de los cafés del portavasos y lo sostuvo mientras caminaba hacia él.
—Traje esto para ti. Sé que el comienzo de temporada de Quidditch es cuándo más ocupado estás y no tienes siempre tiempo de cafeínarte.
Theo sonrió aceptando la bebida—. Gracias —dijo, reclinando su espalda en la silla—. ¿Recuerdas que te dije eso? Algunos dirían que es una señal de que sientes algo por mí.
Las mejillas de Hermione se sonrojaron—. Yo…
—Relájate, Hermione. Estoy bromeando. Tomaste tu decisión y la respeto —dijo, tomando un sorbo de su café —. Entonces, ¿qué tan cabreado está conmigo?
—Realmente no lo hemos discutido después de esa noche —admitió ella—. Pero él está definitivamente molesto. Las últimas discusiones que hemos tenido fue como: "Bueno, dejaste que mi amigo te bese, así que obviamente yo gano" —dijo imitando la voz de Draco lo mejor que pudo, que además de ser un poco más profunda que la suya, fue una imitación bastante mala.
—Para ser honestos, si lo hiciste —dijo Theo con una sonrisa.
Hermione frunció el ceño y asintió.
—¿Te importaría si pregunto cómo sucedió lo de ustedes dos? No pareces el tipo de mujer que fácilmente se dejaría llevar por el encanto de Malfoy.
—No lo soy —dijo—.Todavía no lo soy. Estoy en desacuerdo con la mitad de las cosas que salen de su boca. Fue sólo un error de una borrachera que de alguna manera se convirtió en algo más. Y ahora estamos juntos, contando los días hasta que nuestros hijos se casen y creemos que ese día será el fin.
—No suenas tan feliz al respecto.
—No lo estoy. Él me gusta —dijo con su rostro solemne y sus ojos clavados en el suelo—. Pero es la realidad. —Ella lo miró—. Theo, lamento mucho si te di esperanzas. Sé que dijiste que no fue así y que malinterpretaste las cosas, pero ambos sabemos que estabas siendo amable. Hemos estado pasando bastante tiempo juntos y eres una de las dos personas a las que les he contado sobre la solicitud de divorcio. Definitivamente veo cómo puedes malinterpretar la situación. —dijo arrugando la nariz.
Theo intentó sonreír.
—En verdad espero que podamos seguir siendo amigos y tener nuestros almuerzos de los jueves.
Theo frunció el ceño e hizo una mueca como si fuera a decir no.
—Tal vez no esta semana. —Ella asintió rápidamente—. Estoy segura de que sólo estás siendo amable ahora y que de hecho estás enojado conmigo. Pero si prefieres mejor la próxima semana…
Theo frunció los labios.
—¡Prometo que no te molestaré con historias de mi inminente divorcio! Podemos hablar de cosas normales.
—De donde vengo, el divorcio es normal —dijo Theo—. No estoy enojado contigo, pero tienes razón, no creo que esta semana sea una buena idea, pero tal vez la próxima...
—¿Qué tenemos aquí?
Hermione y Theo giraron hacia la voz. Draco estaba apoyado contra el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos mientras sus ojos miraban fríamente a Theo.
—Estábamos arreglando algunos asuntos —respondió Hermione—. Realmente no tuvimos la oportunidad de hacerlo la otra noche.
—Ya veo —dijo Draco, manteniendo sus ojos firmemente en Theo—.Es por eso que estoy aquí también.
Él dio unos pasos lentos hacia la oficina e intentó cerrar la puerta. Pero, antes de cerrarla, alguien tomo el pomo del otro lado y la abrió de nuevo. Blaise intervino—.Oh, Draco, no sabía que estabas aquí.
—¿Qué estás haciendo aquí, Blaise? —preguntó Draco.
—El Ministro se retrasó para nuestra reunión, así que pensé en ir a ver qué estaba haciendo mi buen amigo, Theo —podría haber dicho Theo, pero definitivamente estaba mirando a Hermione.
Todos estuvieron en silencio por un momento.
—Hermione, déjame a solas por un momento con estos idiotas, ¿quieres? —preguntó Draco, aunque ella sabía que no era una pregunta.
—Está bien. —Asintió, sabiendo que permanecería castigada por lo menos una semana más. Se acercó a él entregándole el café del portavasos.
—Hermione, espera.
Ella se giró y vio a Theo agarrar una caja de detrás de su escritorio.
—Un poco de lectura ligera para ti.
—¡Oh cierto! —Lanzó un hechizo levitante sobre la caja y le indicó que la siguiera. Cuando se dio la vuelta, Draco la agarró y la besó, manteniendo evidentemente su mirada en Theo todo el tiempo.
Blaise los miró con curiosidad por un momento antes de mirar a Theo, que seguía concentrado en mirar el suelo—. ¿Entonces ya no soy sólo yo quien ve esta mierda? ¡Maldita sea! Y pensé que era especial.
Cuando Draco soltó a Hermione, ella le dirigió una mirada muy tensa y severa, pero no dijo nada. Su descarado reclamo sobre ella definitivamente no fue apreciado, pero ese maldito castigo...
—Hablaremos de esto más tarde —dijo en voz baja. Y luego salió, con la caja de libros flotando detrás de ella.
Draco cerró la puerta.
—Eso realmente no fue necesario —dijo Theo una vez que ella se fue—. Ya entendí el maldito punto, Draco. Ganaste incluso antes de que yo estuviera jugando. Me retiro.
—Eso no te impidió besarla después de que me fuera.
—No me di cuenta de que era algo serio hasta el punto de que ella dijo que estaba involucrada contigo. Eso fue malditamente después —espetó Theo—. Aun así me golpeaste. Como sea. Todos sabemos que eres jodidamente posesivo y tienes problemas de control. No es la primera vez que me golpeas.
Blaise se echó a reír—. ¡Es cierto! Saliste con Parkinson por un minuto.
—Y ni siquiera te gustaba —dijo Theo—. Sólo sentiste que ella era tuya.
—Lo era —dijo Draco.
—¡Estabas comprometido!—espetó Theo—. Y aun así follabas al menos con otras cinco chicas.
—¡El pasado no tiene ni una mierda que ver aquí, Theo! —gritó Draco, señalándolo fervientemente—. ¡Sólo estoy follando una ahora y cruzaste la maldita línea! ¡No la vuelvas a ver!
Theo se encogió de hombros—. Ella vino a verme.
—¡No más de sus malditos encuentros para almorzar!
—El propósito de que ella viniera a verme era para asegurarse de que aún pudiéramos tener esas malditos encuentros para almorzar.
—Entonces dile que no —ordenó Draco con los dientes apretados.
—¿Sabes? estoy empezando a sentirme incómodo escuchando esto —dijo Blaise, tomando asiento en una de las sillas de Theo e inclinándose hacia delante para mirarlos un poco más cerca.
Theo se reclinó en su silla y se cruzó de brazos—. No. No voy a hacer eso, Draco, y he aquí el por qué. Si lo hago, ella sabrá que me dijiste que lo haría, y se molestará por eso. Por tratar de controlarla como a las otras. Pero ella no es otra, Draco. Es por eso que te gusta y por eso estás a punto de terminar una amistad de por vida por un beso sin sentido. Ella me dijo que no y volvió a ti. Ya está hecho. No voy a intentar nada otra vez. Tengo que pensar en mi maldito orgullo. —Hizo una pausa y respiró hondo—. Pero Hermione está pasando por un mal momento ahora. Uno con el que me puedo identificar y si quiere hablar conmigo no la voy a privar de eso.
—¡Si ella quiere hablar de su divorcio entonces puede hablar conmigo! —espetó Draco, quién no parecía calmarse.
—No, no puedes. ¡Porque no lo entiendes, Draco, y nunca lo harás! Tu matrimonio con Astoria no se parecía en nada al mío con Jackie. No sabes lo que es sentir que vas a perderlo todo. Especialmente en la forma en que su maldito esposo lo está haciendo.
Draco calmo un poco su postura—. ¿Qué quieres decir?
—Ya sabes, con el asunto de "Probemos esta separación hasta Navidad". De acuerdo, fue idea de ella, pero él ni siquiera quiere hablar de un maldito divorcio a pesar de que ella trate de hacerlo.
Draco se congeló.
Theo mordió su mejilla y lo miró fijo, sintiendo un dolor en el estómago. — Y es evidente que no lo sabías. Bueno, ¿no soy una mierda? —Hizo una pausa y se frotó la cabeza—. Oh, maldita sea. ¡No digas nada!
Draco retrocedió hacia la puerta.
—Draco, es enserio. Si ella hubiera querido que lo supieras entonces te lo habría dicho bajo sus malditas condiciones.
—¿Fue su idea? —Su voz sonaba tan plácidamente fría.
—Sí, pero sólo para quitárselo de encima, no es como si pensara en volver a reconciliarse con él. Ella quiere de verdad el divorcio.
Draco se dio la vuelta, abrió la puerta y salió de allí furioso.
—¡Mierda, Draco!
—Bueno, deberíamos hacer esto más a menudo —dijo Blaise alegremente.
En su camino hacia el elevador, Draco se dio cuenta de que todavía llevaba el maldito café que Hermione le había dado, que inmediatamente tiró al basurero más cercano.
Llegó al ascensor y presionó el botón varias veces hasta que finalmente se abrió, haciendo lo mismo para llegar al piso de Hermione.
Cuando llegó, caminó hacia su oficina. Ella estaba parada afuera, junto al escritorio de Teddy, conversando con él, Alexandra y Colby.
—¡Granger, a tu oficina ahora! —le ordenó sin siquiera mirarla cuando los interrumpió.
Alexandra y Colby la miraron con los ojos muy abiertos.
—¿Qué es lo que hiciste? —susurro Colby.
Ella se encogió de hombros y siguió a Draco muy vacilante a su oficina.
Draco estaba de pie junto a la puerta y la cerró detrás de ella, agitando su varita para colocar varios encantos de Bloqueo y Silencio.
—¿Qué pasa? —le pregunto, tratando de esconder el miedo en sus palabras.
—¿Cómo no pudiste decirme acerca de tu jodido arreglo con Weasley?
—¿Qué arreglo?
—No te hagas la tonta.
Hermione se encogió de hombros y meneó la cabeza.
—¿Navidad? Tu jodido trato de intentar una separación. ¿Eso es todo lo que soy? ¿Sólo un maldito experimento?
—¡Por supuesto que no! ¡Él no quiere divorciarse, Draco. Me dijo que él seguiría tratando de reconquistarme, entonces se me ocurrió esa idea con la esperanza de que pudiera encontrar a alguien más. Eso es todo!
—¿Cuándo pensabas decírmelo? —le encaro con lágrimas furiosas en sus ojos—. Le dijiste al jodido de Theo pero no a mí.
Hermione lo miró con los ojos vidriosos y tragó saliva—. Lo siento. Es sólo que... no me siento cómoda hablando de todos los aspectos de mi divorcio contigo. Cuando estamos juntos, quiero sentir que ya se terminó, porque para mí es así. Se acabó. Me voy a divorciar.
—Entonces díselo. Díselo hoy mismo.
—He tratado de decírselo, Draco, pero él no me escucha. Sigue diciendo "No hasta Navidad". Realmente pensé que haría lo que le pedí y tendría citas, pero después de mi reacción con Collette ni siquiera lo considera. Pero quiero que siga adelante. No era por el hecho de que él estuviera saliendo, era con quién estaba saliendo. Tú lo sabes.
Draco apartó la vista de ella, dio un paso atrás y usó la puerta para sostenerse.
—Draco, por favor no te enfades conmigo —le suplico, dando pasos hacia adelante y tomándole el rostro entre sus manos—. Has estado enojado conmigo por tres días y no puedo soportarlo más. Lo siento, ¿de acuerdo? Lo siento, no detuve a Theo para que no me besara de nuevo. Fue un error. Eres el único con el que quiero estar.
—Quiero que te divorcies —dijo mirándola profundamente a los ojos color ámbar mientras la sostenía por las caderas —.Te quiero completamente para mí y aun así se siente como si fueras jodidamente de él.
—Pero no lo soy —pronuncio, besando su mandíbula—. Mi matrimonio se acabó. Soy tuya. Y digo esto a pesar de que la feminista en mí sigue gritando que no le pertenezco a ningún hombre.
Draco se rio entre dientes.
—Pero lo soy. La idea de que esto se acabe me duele más que la idea de firmar esos papeles de divorcio. —Hermione lo besó suavemente, su corazón revoloteando cuando sus labios respondieron a los de ella. Se apartó un poco y se quedaron cerca de pie, respirando en la boca del otro.
—Quiero que te divorcies —dijo de nuevo.
Hermione miró sus ojos grises y asintió. —Lo intentaré de nuevo. Este fin de semana es la fiesta de cumpleaños de su madre. Hablaré con su padre, siempre ha sido el más razonable.
Draco asintió con la cabeza, cerrando el pequeño espacio y besándola de nuevo, comenzando suave al principio pero volviéndose áspero y hambriento. Él trajo su cuerpo contra el suyo, apretándolo hasta que estuvo duro como una roca.
—Necesito follarte, Hermione —dijo, levantándola y llevándola hacia su escritorio. Le subió la falda mientras ella le desabrochaba el pantalón. En el momento en que su miembro se liberó, hundió los dedos en sus muslos, la empujó hacia atrás sobre el escritorio hundiéndose en ella.
Hermione chilló, su interior ardía cuando él levantó sus pies con zapatos de tacón alto y los sostenía sobre sus hombros comenzando a embestirla contra el escritorio.
—¡Más fuerte! —grito, ansiosa por obtener la liberación que ya estaba sintiendo.
Draco obedeció, posiblemente follándola con la mayor fuerza que haya tenido antes, el escritorio raspaba contra el piso mientras empujaba más y más hacia la pared. Le bajó las piernas y le arrancó la blusa, sacando sus senos fuera del sujetador, chupó sus pezones hasta que se pusieran duros.
Le dio la vuelta, poniendo una de sus piernas sobre el escritorio mientras la embestía por detrás.
—¡Oh Dios! ¡Mierda, Draco! ¡Sí!
Le dio una palmada en el trasero, algo que ella estaba empezando a encantarle. Y luego lo abofeteó de nuevo. Ella gritó más fuerte, tratando de contenerse para poder escuchar los gemidos de él.
—Draco —Hermione giro su cuello mirándolo por sobre su hombro—. Dime que sientes lo mismo.
Draco desaceleró sus movimientos, soltando su agarre lo suficiente como para que ella pudiera girar su cuerpo para volver a mirarlo.
—Di que eres mío —dijo ella, agarrándolo del trasero y atrayéndolo hacia ella.
Draco comenzó a empujar de nuevo, enredando los dedos en su cabello mientras presionaba su frente contra la de ella, su aliento tibio se entrelazaba con el de ella mientras la miraba intensamente a los ojos.
—Obviamente, soy tuyo, Hermione. Eres la única a la que he tenido o tendré.
Las lágrimas se acumularon en los ojos de Hermione. Ella agarró su trasero con más fuerza y golpeó sus caderas contra las de él, besándolo con una ardiente pasión.
El escritorio ahora raspaba con más fuerza, comenzando a temblar, pero estaban tan concentrados el uno en el otro que no se dieron cuenta. Las estocadas de Draco se volvieron aún más brutales a medida que se acercaban a su clímax.
Los gemidos de Hermione se estaban volviendo más rápidos y agudos, los dedos de sus pies se curvaban tanto que sus zapatos se le salieron. Su cabeza se movió hacia atrás y Draco cayó sobre ella, no queriendo dejar de besarla mientras usaba los bordes del escritorio para embestirla aún más fuerte.
Y todo sucedió a la vez. Hermione gritó cuando la maravillosa sensación de ardor llenó cada vena de su ser, Draco hizo lo mismo mientras soltaba todo lo que tenía dentro de ella, y el escritorio... el escritorio colapsó cuando las patas cedieron por la brutal cogida que acababa de suceder sobre la misma.
El grito de Hermione cambió cuando cayeron, ambos rieron al darse cuenta de lo que realmente habían hecho. Habían roto un maldito escritorio.
—Mierda, ¿Que acaba de pasar? Todavía tenemos una reunión pendiente —dijo Draco mirando el desastre debajo de ellos y continuó riendo.
—En verdad tenemos que aprender a controlar nuestros impulsos —dijo Hermione, mordiéndose el labio.
Compartieron un último beso íntimo antes de levantarse. Primero se enfocaron en limpiarse, luego Hermione arregló su blusa mientras Draco arreglaba su escritorio. El cabello de Hermione estaba desordenado, tomó un cepillo de su bolso e hizo todo lo posible por arreglarlo. Tuvo que retocarse el rímel que se había corrido, y su lápiz labial, que ya no existía.
Draco estaba a punto de abrir la puerta cuando ella lo detuvo.
—¡Espera, Draco! ¿Por qué estuvimos aquí tanto tiempo? —le preguntó mordiéndose el labio.
—Estábamos discutiendo sobre algo que le dijiste a Scorpius. No necesitan saber detalles específicos —respondió—. Y ahora está resuelto.
—Es muy poco profesional de nuestra parte el haber estado aquí discutiendo sobre asuntos personales mucho tiempo.
—Sí, pero crees que todas mis ideas para los malditos Aurores son brillantes —dijo, dándole un beso—. Nadie creería que tuvimos un desacuerdo.
—Está bien. —Hermione se acercó y le robó un beso más— ¿Entonces ya no retomaras ese asunto de Theo contra mí?
—Después de follar así, ¿cómo podría?
Luego volvieron a besarse, ansiosos por arrancarse la ropa de nuevo.
—¡Mierda!, mi labial —dijo Hermione, corriendo hacia su bolso y retocando sus labios rápidamente.
Cuando se dio la vuelta, Draco rio y abrió la puerta.
—¿Está todo bien? — pregunto Alexandra cuando salieron de la oficina.
—Sí, todo bien. Lo juro, tu jefe sobrerreacciona con todo.
Draco le entrecerró los ojos —. No abuses de tu suerte, Granger.
Él se giró y caminó hacia la oficina de Aurores. Hermione miró a Alexandra y Colby y puso los ojos en blanco antes de seguirlo. Ambos sonrieron entre ellos e hicieron lo mismo.
Draco y su equipo no habían terminado de instalar algunas herramientas de organización en la oficina de Aurores hasta la hora del almuerzo. Él quería almorzar con Hermione, obviamente sin comer, pero ella se negó y lo envió a la oficina de Theo para disculparse por tratar de prohibir la amistad entre ellos. A pesar de haberse negado, ella sabía muy bien que eso era exactamente lo que él habría hecho.
Hermione decidió trabajar durante el almuerzo, esperando salir de la oficina un poco más temprano esa noche para poder cocinarle la cena a Draco por primera vez. Pero apenas había comenzado a trabajar cuando llamaron a su puerta.
—Pase.
La puerta se abrió y Alexandra entro—. Estás ocupada, volveré más tarde. —Se giró hacia la puerta para salir.
—No, Alex, está bien. Sólo que tengo planes para esta noche y esperaba salir antes, pero no es nada importante. —Hizo a un lado el teclado de su computadora— ¿Qué puedo hacer por ti?
Alexandra entró de nuevo a la oficina y cerró la puerta. De pronto, Hermione comenzó a sentirse muy nerviosa.
—Sé que nos escuchaste al Sr. Zabini y a mí en el ascensor esta mañana.
—Oh. —De verdad que se había olvidado completamente de aquello— .En realdad no es asunto mío.
—Sí, lo sé. No es sólo por eso por lo que estoy aquí. En realidad estoy en una especie de lío y no he... —Por primera vez desde que Hermione la había conocido, Alexandra tropezó en sus palabras—. No tolero a muchas mujeres. La mayoría me molestan demasiado, así que realmente no tengo a nadie con quien hablar de... ¿cosas?
—¿Cosas? —repitió Hermione, juntando sus cejas.
—Hombres, para ser más específica.
Hermione sonrió— .Oh, Alex. ¿Esta es tu forma de decirme que puedes tolerarme?
—Supongo que así es —dijo Alexandra, tomando asiento en la silla frente a ella. —Es horrible que tenga que decir esto sobre mi jefe, pero Draco es un poco misógino, aunque está mejorando. De todos modos, él cree que eres brillante, y admiro a cualquiera que él admire.
—Gracias… supongo. De todos modos, ¿quieres tener una charla de chicas?
Alexandra, sentada apropiadamente en su silla, miró seriamente a Hermione desde el otro lado del escritorio—. Sólo si nada de lo que digo sale de esta oficina.
—Mis labios están sellados. —Hermione llevo una mano hacia sus labios simulando cerrarlos con una llave imaginaria.
—Está bien —dijo Alexandra, inclinándose un poco hacia adelante—. Esto es muy diferente a mi carácter habitual, pero hace poco tomé una mala decisión.
—Asumo que te refieres al Sr. Zabini,
—Exacto. Me fui del pub poco después de que ustedes se fueron en la Copa Mundial y me topé con él afuera. Estaba, lo admito avergonzada, bastante embriagada y terminé invitándolo a mi tienda.
—¿Tú lo invitaste? —preguntó Hermione.
—Así es —admitió Alexandra con un tono de seguridad—. Bueno supongo que prácticamente lo arrastré, pero no hubo objeciones. Y, como dije antes, sucedieron cosas, pero después lo eché de inmediato, asegurándome de amenazar su vida si alguna vez se lo contaba a alguien. No hubo abrazos. Odio los abrazos.
Hermione no se identificaba con eso. Ella le encantaba abrazar, especialmente cuando era con Draco.
Se inclinó hacia delante en su escritorio—. ¿Y cuál es el problema exactamente?
—¡No me deja malditamente en paz! —gritó Alexandra, con sus mejillas enrojecidas mientras sus manos se tensaron alrededor de los brazos de la silla— . Me envía una lechuza todos los días y me acorrala cada que tiene la oportunidad. Incluso puso empeño por averiguar mi agenda a través de Draco, por lo que sus reuniones con el Ministro siempre son convenientemente los días que estoy aquí. Incluso ahora, acabo de regresar corriendo aquí cuando lo vi esperando en el atrio. No estoy siendo arrogante, él me está esperando.
—Oh, te creo. En realidad, eso suena como él. Te está persiguiendo porque lo rechazaste. Has herido su orgullo.
—Lo sé —dijo Alexandra, sus manos comenzaron a relajarse un poco hasta que pudo juntarlas de nuevo sobre su regazo—, pero él es el amigo de mi jefe. Crucé la línea y Draco reaccionará mal si se entera. Trabajé muy duro para estar en esta posición, sin mencionar que me gane su respeto. Él nunca tiene que saberlo.
Hermione sonrió—. Puedes estar tranquila, Alex. Estoy segura de que Blaise lo que menos quiere es que Draco se entere. Yo estuve ahí cuando Draco le dijo que estabas fuera de sus límites. De hecho, eso fue también en la noche de la Copa Mundial.
—Entonces, básicamente, Draco puso un blanco en mi espalda —dijo Alexandra, entrecerrando los ojos ligeramente.
—Pensé que fuiste tú quien lo arrastró a tu tienda —dijo Hermione con un guiño.
Sus ojos se estrecharon aún más—. Por más encantadora que sea esta "charla de chicas", todavía necesito una solución.
—Con Zabini creo que tu mejor opción es alejarte. Eso es, a menos que quieras decirle a Draco y que él lidie con el asunto.
—¡No! —Alexandra gritó—. No dejare que piense mal de mí.
—Alguien con la reputación de Draco no tiene absolutamente ningún derecho a juzgar un revolcón que hayas tenido.
—Aun así... — dijo con un suspiro—. Esperaba que pudieras hablar con él.
Hermione levantó las cejas—. ¿Con Zabini?
—Si.
Hermione rio—. ¿Y qué es lo que esperas que le diga? Él nunca me escucha.
—Confio en que lo hará. Por favor.
Ella esperó, pero Hermione no dijo nada.
—No suelo suplicar tan fácilmente.
—¿Esto es suplicar? —preguntó.
—Es lo más cercano a lo que he hecho.
—Te creo. —Hermione se recostó en su silla y suspiró—. Está bien, Alex. Hablaré con él.
—¿Ahora?
—Supongo que podría hacerlo.
Alexandra sonrió y, por una vez, en realidad parecía genuina—. No sabes cuánto aprecio esto, Hermione. Draco es realmente bueno para juzgar a las personas por su carácter. Apareceré de aquí para no tener que cruzármelo—. Se levantó de su silla dispuesta a irse, pero luego se detuvo—. ¿Ustedes están saliendo?
Hermione frunció el ceño—. ¿Con Zabini?
—Obvio que no —dijo Alexandra con una sonrisa—. Colby y yo pasamos más tiempo con Draco que nadie, y él te mira de una manera muy diferente que a otras mujeres. De hecho, no lo he sorprendido mirando a otra mujer en meses, pero definitivamente te mira a ti.
Hermione se sentó muy rígida y dijo —. No seas absurda. Su hijo se va a casar con mi hija. Lo que tenemos no es más que una amistad.
—Es una pena—dijo Alexandra—. Colby y yo siempre hemos esperado que eventualmente encontrara a alguien que igualara su brillantez. Creo que deberías reconsiderarlo. —Ella sonrió—. Que tengas buen día, Hermione. — Y desapareció.
Hermione gruñó antes de ponerse de pie y salir por la puerta. Ella juró que la charla de chicas no le trajo ningún beneficio alguno.
Tomó el ascensor hasta el atrio, salió y miró a su alrededor hasta que encontró a Blaise sentado en un banco. Caminó hacia él y le dijo—. Demos un paseo, Zabini.
Blaise la miró—. ¡Granger! Estoy halagado, pero en realidad estoy esperando a...
—Se ha ido. Estuvo en mi oficina después de verte aquí abajo. —Hermione se cruzó de brazos—. Necesitamos hablar.
Blaise sonrió y se levantó. — ¿Me vas a delatar con Draco?
—Por supuesto que no —dijo, comenzando a caminar—. No es asunto mío y ni siquiera estaría hablando contigo si la bruja en cuestión no me lo hubiera pedido.
Blaise se apresuró a caminar a su lado—. ¿Realmente te contó sobre eso? Estaba seguro de que iba a negar que algo hubiera pasado hasta la muerte.
—Sólo porque quiere que esto termine —dijo Hermione—. De todas maneras, no entiendo por qué la estás molestando. Querías follarla y ahora lo has hecho. Sigue adelante con tu vida.
—Supongo —dijo Blaise —. ¿Pero recuerdas cuando dije que apostaría a que sería una fiera en la cama? Bueno, tenía razón. Fue una completa LO-CU-RA, Granger, y sólo necesito follarla unas cuantas veces más antes de que termine con ella. Tú entiendes.
Hermione lo miró de reojo y rodó los ojos—. No, no lo hago. Déjala en paz, Zabini. Ella no está interesada en ser tu maldito juguete.
Al entrar en el economato del Ministerio, Hermione se dirigió a la fila con Blaise aún caminando a su lado.
—¿Cómo es que has estado aquí tan a menudo últimamente? —ella preguntó —¿Qué haces por el Ministro? Mejor aún, ¿Qué haces aquí y punto?
—Hago muchos asuntos, Granger. Pero, en este caso, soy principalmente un asesor. Simplemente estoy ayudando al Ministro a poner algunas cosas en orden. Eso es todo.
—¿Qué asuntos?
—Asuntos confidenciales —dijo Blaise, sonriendo mientras observaba las tazas de frutas—. Tu Entiendes.
Hermione entendió, por lo que dejó el tema de lado. Tomó un emparedado pre envasado, se dirigió a la fila. Blaise agarró una manzana, lanzándola de mano en mano y luego por encima de su hombro mientras la seguía.
—Lo de antes fue divertido, ¿no?—dijo él—. Terminar una amistad de toda la vida por una mujer que no es buena para ninguno de los implicados.
Hermione puso los ojos en blanco y se acercó a la caja registradora. La bruja detrás de ella calculó el costo de su comida. Cuando apareció el total, Hermione miró a Blaise.
—¿Qué? —dijo él, tomando un bocado de su manzana.
—Obviamente no pagaré, se el caballero que creo que eres y que está escondido en alguna parte de tu interior.
Hermione se alejó con su emparedado. Blaise gruñó cuando se vio obligado a pagarle a la cajera mirándola enojado. Le entregó unos galeones y se apresuró a alcanzarla.
—No arruiné ninguna amistad —dijo ella mientras él frenaba a su lado—. En este momento los dos están almorzando arreglando sus asuntos.
Blaise parpadeó. —¿Y esos idiotas no pensaron en invitarme? Malditos imbéciles.
— Y estoy segura de que todo avanzará mucho más rápido sin tus comentarios.
—Sí, pero no será tan divertido —dijo él, mordiendo su manzana—. Sabes que no me has convencido de nada, ¿cierto?
—¿Te refieres a Alex?
—Obviamente.
—Ni siquiera he tratado de convencerte todavía, Zabini —dijo ella con una sonrisa. —Un sabio hombre muggle dijo una vez "De un hombre redondo no se puede esperar que encaje en un agujero cuadrado de inmediato. Hay que dar tiempo para modificar su forma".
Blaise arqueó una ceja. —¿Cómo?
—Por supuesto, el significado depende de la interpretación, pero, en este caso, lo que quiero decir es que Alex no es como las otras mujeres con las que parece acostarte tan fácilmente. Si continúas con lo que estás haciendo, entonces todo lo que lograrás es molestarla. La única forma en que tendrás una oportunidad con una chica como Alex otra vez es si ella viene a ti. Nada de aparecerte en lugares en los que sabes que estará ella o con cursilerías, eso no funcionará con ella.
Blaise parpadeó—. Entonces, ¿lo que estás diciendo es que no sea accesible? ¿Te das cuenta que estás haciendo exactamente lo que ella te pidió que hicieras?
—Por supuesto que sí —dijo Hermione—, pero fingir falta de interés es tu única oportunidad. Ahora, he dicho mi argumento. Es tu elección saber lo que haces con ese conocimiento.
—Convincente —dijo Blaise, dándole otro mordisco a su manzana. —¿Pero sabes que acabas de darme un consejo sobre cómo atraer a la mujer que te pidió que la ayudaras a deshacerse de mí?
—Alex me pidió que hiciera que la dejaras tranquila —dijo Hermione—. Lo que haga después de eso no es asunto mío.
—Nada de esto es asunto tuyo.
—Y la conversación con Theo en su oficina tampoco era tu asunto, aun así, estuviste allí, siguiéndome.
—Touché —dijo Blaise, sus ojos mirando por encima de su hombro por un momento.
—¿Por qué crees que soy tan horrible para él, Zabini? —preguntó—. Parece que sólo estás contando los días hasta que haga algo mal.
—No creo que seas horrible para él —dijo Blaise—. Siendo honesto, creo que has sido su mejor oportunidad ante todo. Pero esperé casi veinte años para que mi mejor amigo volviera a estar soltero, y todo lo que obtuve fueron seis malditos meses de diversión antes de que me dejara a mi suerte. Quiero que vuelva el viejo Draco. A quien no le importaban ni una mierda lo que las mujeres que él había follado pensaran de él, o de cualquier otra persona. No sé en qué lo convertiste, pero este idiota comprometido me fastidia.
Hermione sonrió. En realidad le agradó esa clase de respuesta.
Blaise volvió a mirar por encima del hombro—. Buena conversación, Granger. Realmente deberíamos hacerlo de nuevo alguna otra vez.
Se inclinó, con los brazos abiertos mientras intentaba agarrarla en lo que ella sólo podía asumir era un abrazo. Entonces hizo lo que cualquier mujer que se respetara haría en esa situación. Balanceó la mano que sostenía su emparedado y lo golpeó en la cabeza— ¡No me toques, maldita cucaracha!
De repente, Hermione escuchó una risa detrás de ella. Se giró para ver a Draco y Theo caminando hacia ellos.
—¡Mierda, Granger! Sólo estaba bromeando. —Soltó Blaise frotándose la cabeza.
Draco miró a su alrededor. Eran los únicos al alcance del oído—. ¿Qué estabas tratando de hacerle exactamente a mi dama, Blaise?
—No parecía ser justo que yo fuera el único que no ha recibido amor —Él frunció los labios hacia ella.
Hermione levantó su brazo preparándolo para golpearlo nuevamente.
Blaise se encogió—. ¡Estoy bromeando, mujer! ¡Tranquila!
—Tan apetitoso como eso parece —dijo Draco, sacándole el emparedado aplastado de sus manos—. Te traje algo de comida de verdad. —Le entregó una bolsa de papel.
—Gracias —dijo ella con una sonrisa, deseando nada más que besarlo en ese momento.
—Ahora regresa tu trasero allá arriba. Espero que salgas a las seis.
Hermione rodó los ojos—. Sigue dándome órdenes y me aseguraré de tomar mi dulce momento.
Draco cerró la boca bastante rápido.
—Te veo esta noche.
Con una rápida mirada y una sonrisa a Theo, que parecía más incómodo que nadie, Hermione se dirigió hacia el ascensor. Acababa de comenzar a cerrarse cuando alguien más se apresuró a entrar. Ron estaba a su lado, mirando de reojo mientras el elevador se movía extremadamente lento.
—¿Vendrás a la fiesta de cumpleaños de mi madre este fin de semana? — preguntó en un intento de entablar una conversación ociosa.
—Tú sabes que iré.
—Ya veo. ¿Y quién del trio de los adorables Slytherin te acompañara?
Hermione giró la cabeza y le entrecerró los ojos—. No entiendo cuál es tu problema con ellos. —Hizo una pausa. —Bueno, eso no es cierto. Por Zabini lo tengo entendido. Él me molesta en cada momento. Pero Draco y Theo son personas decentes y de hecho son una compañía agradable.
Un incómodo silencio se propagó.
—¿Quieres decir que entonces vendrás con McLaggen?
El elevador sonó y se abrió, y Hermione rápidamente corrió hacia la puerta. Ron tomó su mano.
—Hermione, por favor, sólo... dime con quién te estás viendo.
Hermione apartó la mano—. Con nadie.
—Mientes —dijo, sus ojos se volvieron brillantes—. Sé que hay alguien más. Puedo verlo en ti. Tengo derecho a saber quién es.
Hermione resopló.
—No tienes ese derecho, Ronald. No estamos juntos —dijo—. E incluso si estuviera viendo a alguien, ¿qué harías al respecto? ¿Enfadarte por eso? ¿O tal vez buscarlo y golpearlo?
Las orejas de Ron se enrojecieron, ella sabía que tenía razón.
—Por favor, deja de preocuparte por lo que está pasando conmigo y concéntrate en ti.
Salió del ascensor y se apresuró hacia su oficina, asegurándose de cerrar bien la puerta. Ella odiaba esto. Ron no estaba tratando de seguir adelante con su vida. A pesar de que este matrimonio terminara, ella todavía lo quería, pero ahora se enfrentaba al horrible dilema de lastimarlo o lastimar a Draco, y tampoco era algo que quisiera hacer.
Desafortunadamente, lastimar a Ron era inevitable. Tal vez ya era hora de arrancarse la hipotética curita y terminar con su matrimonio para siempre. Pero, incluso entonces, todavía tendría que dejar a Draco algún día. Y la idea de eso era aún más dolorosa que una jodida curita.
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Nota de Editora: Acá estamos con nuevo capítulo, que en esta ocasión fue traducido por Nucifeera. Así que muchísimas gracias por habernos brindado tu ayuda, hermosa.
Espero que hayan disfrutado el capítulo, y esta parejita van a tener que trabajar más en mantener su secreto, porque ya muchos se están dando cuenta.
Vamos a estar esperando sus comentarios y gracias por seguirnos. Las apreciamos mucho. Les mando un gran abrazo.
Sunset82
