-Fui convertido prácticamente desde que llegué allí.No pudieron ser más de veinte minutos, fue una coincidencia que Muzan llegara junto a mí. Ni siquiera esperó a escuchar mi nombre ni quién era, simplemente decidió que quería tenerme. Él mismo me convirtió, usted debe saber muy bien que su sangre es dolorosa. Fue horrible, pensé que estaba muriendo y supongo que de alguna manera lo hice porque después de eso llegué directamente al infierno. Cuando notó que seguía respirando , Kokushibou me arrastró con Muzan- inspiró, exhaló- supongo que esta parte no quieren escucharla-

-Yo sí- Tanjirou susurró, acariciando su mano- siento que necesitas hablarlo y yo quiero escucharte- Tamayo asintió , comprensiva, deteniendo su mano al estar escribiendo lo que le estaba relatando. Muichirou volvió a tomar aire.

-Me sentía muy mal, me sentía mareado, débil, estaba asustado y confundido. No tenía ni idea de quién era ese hombre, sólo que me hacía sentir incluso peor, me daba ganas de morirme, no quería estar ahí. Me dijo que iba a ponerme a prueba, que si Kokushibou aseguraba que yo sería un buen elemento él podía darle un voto de confianza pero yo debía ganarme mi lugar por mis propios medios. Las primeras veces siempre son las más traumáticas, supongo. Fui ingenuo e intenté resistirme y eso sólo lo hizo enojar, me dijo que debía sentirme honrado de que él me mirara, fue muy cruel. Yo no sabía que podía regenerarme, él no me lo dijo. Me lastimó mucho y cuando terminó sólo me dejó ahí tirado, desnudo y le ordenó a una de las Lunas que me llevara a cazar para que me recuperara pronto, mi entrenamiento iba a empezar ese mismo día. Puedo hacerles una lista con los nombres y las características de todas las Lunas Superiores- soltó la mano de Tanjirou para aceptar el papel y tinta que la mujer le extendió, comenzando a escribir- pasé mucho tiempo entre ellos. No podía contar el paso de los días ya que sólo podía salir de noche y al estar en la casa que Nakime, la cuarta Luna modificaba cada tanto, nunca sabía realmente cuánto tiempo había pasado. Pero digamos que era una vez a la semana que Muzan los obligaba a todos a tomarme. Era doloroso, sucio. Me abrían la piel para que todos pudieran entrar en mí al mismo tiempo- su mano comenzó a temblar, alejando el papel para que no se mojara con sus lágrimas- era asqueroso pero a él le divertía mucho por alguna razón. Digo que era su amante, pero en realidad cualquiera de las Lunas podía tomarme cuando se le apeteciera, no era más que un pañuelo para ellos.Una vez se enfadó muchísimo porque no quise hacerlo con una Luna Superior, mujer.No quiero ser desconsiderado es sólo que a mí no me atraen las mujeres y fue más de lo que podía soportar, era algo que no queríasoportar.Muzan me ató en el patio, dejó que me quemara casi por completo y sólo cuando estaba a punto de desaparecer me llevó de vuelta a la casa, ya que Nakime podía hacerla aparecer en cualquier lugar, no se expuso al sol y digamos que me salvó sólo después de estar completamente seguro que yo había perdido la voluntad de defenderme, que había logrado convertirme en un ser sin alma, un florero vacío. Me apagué, me desconecté por completo de la realidad tras ese episodio. Todo el tiempo tenía la sensación de estar viendo lo ocurrido desde fuera, como si se me obligara a permanecer en una función de teatro terriblemente absurda pero no podía levantarme o todos me mirarían, es difícil de explicarlo. Kokushibou fue un buen maestro, aunque no quiso enseñarme su aliento lunar, enseguida pude igualarme a él en destreza. Aprendí algo de todas las Lunas, crear figuras de hielo, técnicas de lucha mano a mano, ilusiones. Muzan estaba muy complacido con eso y mi recompensa supongo fue sólo dormir con él. Lo despreciaba, pero al menos sólo era uno. Cierta vez me preguntó si conocía a un muchacho con aretes de carta Hanafuda que se había hecho muy cercano a mi hermano. Fingí que no recordaba nada de mi vida humana, que ni siquiera recordaba tener un hermano. Yo sabía que él podía leer la mente, escuchaba a las Lunas cuando hablaban de él aunque fingía no hacerlo. Fue convertido al parecer tras consumir una planta "Lirio de la Araña Azul" y desde entonces ha estado buscándola, saben lo de la maldición, deben saber que él es capaz de ver a través de los ojos de los demonios que ha creado, al ser alguien tan paranoico siempre está pensando que todos van a traicionarlo y se previene, también posee una aguda percepción extrasensorial. Puede cambiar de forma constantemente, ha construído una vida con cada una de sus formas para poder mezclarse entre los humanos, no sé los nombres de los lugares donde ubica sus casas pero si me da un mapa se los puedo señalar, los memoricé. A mí no me maldijo porque nunca me pensó como su subordinado, supongo que en su egocentrismo pensó que sólo era un niño molesto y que acabaría muriendo enseguida, me subestimó mucho y para cuando se dio cuenta de lo lejos que podía llegar, él ya había olvidado que nunca me maldijo. Entonces no supo que le mentí y aunque no me dijo qué pretendía con Tanjirou, no me dio buena espina. Sentí que debía protegerlo, así que comencé a portarme como si realmente estuviera enamorado de él, lo esperaba todas las veces y lo recibía para llenarlo de halagos. Es una persona sumamente egocéntrica, le encanta ser el centro de atención y al final tenerme cerca para llenarlo de halagos y palabras dulces supongo que le pareció agradable. Lo seguía a todos lados y él me permitía acompañarlo, me volví mucho más cercano a él que cualquiera de las Lunas, me permitió acompañarlo en su forma humana un par de veces. Conozco a la mujer con la que ha dicho estar casado, a la hija de esa mujer que lo trata como si fuera su padre, les puedo decir dónde encontrarlas. Muzan realmente creyó que yo estaba enamorado de él, su megalomanía le jugó mal porque nunca puso en duda que me tuviera tan a sus pies, él daba por sentado que yo estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de estar a su lado. No puedo afirmar más que eso, me tomó como a una mascota inofensiva, nada más. Sé algunos de sus secretos, sé que cuenta con múltiples cerebros y corazones y por eso es prácticamente inútil cortar su cabeza. Es casi inmune a las glicinas, sin embargo no ha encontrado la manera de hacerle frente al sol. Al menos una vez al mes va a la casa donde se reúnen las Lunas, si logran acorralarlo en ese momento, creo que pueden vencerlo.Lamento no tener más qué decir-

-Lamento mucho hacerte recordar esas cosas tan horribles- Tamayo le hizo una ligera reverencia con gesto atribulado mientras guardaba la hoja que Mui le había dado junto a las que ella había escrito- lo que has dicho nos será muy útil, le enviaré una carta a Ubuyashiki si tú estás de acuerdo- se incorporó cuando asintió y Yushiro la imitó. Escuchó un maullido y vio un gato aparecer en medio del aire, atigrado y pequeño pero ágil, ella le ató la carta al cuello y el gato volvió a maullar, desapareciendo en el mismo aire- será mejor que nos marchemos antes de que amanezca- Tanjirou se incorporó seguido de Muichirou, acompañando a sus invitados a la puerta.

-Gracias por su tiempo y atenciones- la voz de Tanjirou sonaba ligeramente temblorosa, un poco más grave y Muichirou no pudo evitar mirarlo con duda, viendo su rostro excesivamente serio, sin una sola sombra de esa sonrisa amable o ese brillo alegre. Agachó la cabeza, jugando con las orillas de su haori, apenas agitando la mano cuando las figuras de Tamayo y Yushiro se perdieron en la oscuridad del camino. Se quedó de pie ahí, jugando con el haori, mordiéndose los labios, con Tanjirou a un lado con la mano apoyada en la puerta. Apenas lo escuchaba respirar.

-Por favor no me odies- cerró la boca de golpe, sabiendo que si continuaba iba a quebrarse- por favor no sientas asco de mí, no quería que escucharas las cosas que hice, no quería que-

-Lo voy a matar- un golpe seco, Tanjirou estaba de rodillas, rodeando su cintura, con los puños apretados, llorando a gritos, obligándole a arrodillarse para abrazarlo- perdóname por dejarte pasar por tanto, perdóname por no haber estado para protegerte, perdóname.Esto , nada de esto fue tu culpa- sollozó mucho más alto, con la voz totalmente quebrada, besando su frente, sacudiéndole en sus estertores- te juro que yo mismo lo voy a matar, Muichirou. Por todo lo sagrado que exista en el mundo, te juro que lo voy a matar- se limpió el rostro con el dorso de la mano, buscando la lámpara para apagarla- vamos antes de que amanezca- Muichirou lo miró con duda, pero lo siguió, mirando con algo de tristeza el que fuera su refugio como intuyendo que nunca volvería allí. Sabía que no era a propósito pero Tanjirou le apretaba con más fuerza de la necesaria corriendo como si el fin de la humanidad les estuviera pisando los talones, lo escuchaba todavía sollozar y él intentaba no sentirse responsable, no hacer caso al vuelco en el estómago desde que comenzó a hablar. Quería cerrar los ojos y que Tanjirou acariciara su cabello o le señalara alguno de los pececillos que hacían volteretas en el río, riendo contra su oreja como una promesa de paz que ahora veía comenzar a diluirse. Tanjirou lo sabía, ahora sabía lo realmente corrompido que estaba. Debieron andar un buen tramo porque la rabia del muchacho incluso en ese punto tan álgido mermó debido al cansancio pero no se detuvo hasta que alcanzaron a distinguir la fachada de una casona. Tanjirou descorrió la puerta, jalándolo del brazo.

-No creo que sea buena idea que esté aquí- susurró, sintiendo los vellos de su nuca erizarse advirtiendo el lugar donde estaba, temblando. No quería hacer esa pregunta, pero la duda si Tanjirou lo había llevado allí para ser asesinado le cerró la garganta. El muchacho no se detuvo hasta abrir una puerta corrediza, descubriendo a Yuichirou dormido en un futón entre otros dos muchachos, todos con el uniforme y su espada al lado. Se puso un dedo en los labios y le soltó por fin, caminando a pies juntillas hasta quedar junto a Yuichirou.

-Levántate, vamos a ver al señor Ubuyashiki antes de que amanezca- el muchacho se despertó de un sobresalto, mirando a Tanjirou con sorpresa, quien le puso una mano en la boca- Muichirou está aquí, no hagas ruido o alguien nos va a descubrir- Yuichirou notó la figura de su hermano, saludándole tímidamente desde la puerta, mirando de soslayo al pasillo.

-¿Te volviste loco?- susurró, incorporándose, acomodándose sólo la casaca por los hombros, tomando la espada también mientras miraba a sus compañeros que seguían durmiendo- estamos rodeados de cazadores, cómo demonios se te ocurrió traerlo aquí-

-No iba a dejarlo solo- caminaron de vuelta a la salida, Tanjirou volvió a sujetar a Muichirou, una vez que pisaron de nuevo la calle, volvieron a echarse a correr. Yuichirou miró a su hermano buscando una respuesta pero éste sólo negó con la cabeza. No tardaron en llegar a una enorme mansión que sobresalía desde la orilla del bosque a pesar de encontrarse muy adentro en el lindero de los árboles y el pueblo. Tanjirou redujo la velocidad de sus pasos, intentando recuperar la respiración, mirando a sus acompañantes, besando la mano de Muichirou sobre la suya antes de detenerse frente al portón y tocar la puerta.

-Confirmo que te volviste loco- Yuichirou resopló, quitándose la casaca para ponerla en los hombros de su hermano, murmurando que estaba haciendo mucho frío- es de madrugada ¿Cómo se te ocurre que van a recibirnos?-

-Los está esperando en el recibidor- la voz mecánica de una de sus hijas, esas criaturas fantasmagóricas y planas les hizo voltear, agradecer y brindar una reverencia antes de entrar. Muichirou se pegó a Tanjirou como un niño pequeño, tras su espalda, casi temeroso de mirar por dónde andaba aunque ese precioso karensansui le llenara las pupilas, le llamaran las piedritas blancas bajos sus pies, haciéndole sentir pena por sus pies descalzos. Yuichirou y Tanjirou se genuflexaron hasta finalmente tocar sus frentes contra el suelo al llegar al sitio del patio que quedaba de cara al recibidor de la casa, Muichirou los miró curioso, pero ante un gesto de su hermano les imitó. Algo en el aire había cambiado, no podía explicarlo pero se sentía mucho más ligero, suave, aliviado. Escuchó los pasos erráticos, torpes y débiles de alguien y otro par de pisadas que podían estarle sirviendo de apoyo, el suave susurro de la tela mientras avanzaban.

-Tanjirou, Yuichirou- esa voz era una fuente, fluía, revitalizaba, mágica, amorosa. El gatito atigrado se enredaba en sus piernas, buscando mimos y era todo lo que alcanzaba a ver al estar prácticamente recostado- recién me han terminado de leer la carta que me ha enviado Tamayo. Justo como lo esperaría de alguien tan impetuoso como tú, Tanjirou, no demoraste ni un segundo más de lo necesario en venir a dar la cara-

-Lamento mucho haber venido sin avisar- suspiró, incorporando sólo una rodilla, apoyando un brazo en ella sin levantar la mirada- le ruego disculpe mi descortesía, sin embargo no puedo seguir ocultando esto, Patrón-

-Eres una persona muy responsable- su risa era un arrullo, tuvo eco en Muichirou- ¿Puedes acercarte a la luz para que mis hijas puedan verte?- aunque no dijo su nombre, de alguna manera supo que se refería a él. Dudó, pero supo que no podía desobedecerlo y aunque sus pasos eran dudosos, irguió al pecho y levantó el rostro al quedar bajo la lámpara. No pudo evitar el sobresalto al ver el estado físico del hombre y cómo efectivamente eran esas niñas quienes le ayudaban a mantenerse de pie. Las vio acercarse a su oreja, susurrando- ya veo, se los agradezco. Bienvenido a mi casa, Muichirou-

-Disculpe mi atrevimiento- susurró, agachando la cabeza, sin atreverse a erguir- no quiero faltarle al respeto con mi presencia- se sentía a salvo, en casa. Esa voz lo sujetaba, lo sanaba. La tensión en su cuerpo se fue desvaneciendo hasta no poder sentir más que un profundo letargo.

-Sé que hay un buen motivo para que hayas traído a un demonio a mi residencia, Tanjirou, a pesar de haber leído la historia que Tamayo tan gentilmente me ha compartido, debo decir que desconozco tus motivos y quisiera escucharlos-

-Muichirou no ha sido responsable de su conversión y a pesar de haber asesinado personas inocentes, ha mostrado arrepentimiento estos meses, desde que está conmigo y Yuichirou sólo se ha alimentado de nuestra sangre, fuimos nosotros mismos quienes se la ofrecimos, él estaba dispuesto a consumir nunca más. Patrón- tragó saliva, deteniendo sus palabras para analizarlas una a una- quiero suplicarle piedad para él. Puedo aceptar el castigo que decida justo por sus actos, yo lo aceptaré por él. Por favor, sea piadoso, ha sufrido demasiado-

-Temo que no puedo tomar esta decisión por mí mismo, todos mis hijos deben estar presentes ante una situación así- se rió de nuevo con suavidad- parece que nadie ha tenido la amabilidad de contarle a Yuichirou lo que está ocurriendo ¿Verdad?- el mencionado se erizó, volviendo a chocar su frente contra el suelo- Tamayo fue a visitar a Muichirou a pedido de Tanjirou, estaba preocupado por su salud además de querer buscar una posible cura que ella está desarrollando para recuperar la humanidad ¿No es verdad? Muichirou fue muy gentil y valiente al contarle su historia, ella me ha ahorrado los detalles, sólo tú debes decidir a quién le compartes tu dolor, sin embargo era inevitable que me enterase que ustedes dos estuvieron encubriendo a un demonio-

-Es mi hermano- susurró Yuichirou, lamiéndose los labios-Lo lamento profundamente por haberle mentido, pero no por haberlo cuidado, no puedo disculparme por eso. Es mi familia y si el castigo es su muerte, debo disculparme porque pondré mi propia vida antes que la suya. Como se lo ha dicho Tanjirou, Muichirou fue coaccionado para asesinar, estando con Muzan incluso sólo se alimentaba de personas que ya habían decidido morir, nunca fue un demonio violento-

-Además que ha jurado no volver a asesinar a nadie. Yuichirou y yo podemos poner en prenda nuestra propia vida para asegurarnos que no lastime a nadie. La razón por la cual lo he traído delante de usted es para probarle que su corazón sigue siendo puro, que está arrepentido y para... para pedir su consentimiento sobre dejarlo estar a mi lado en las misiones. Al tenerlo cerca puedo cuidar mejor de él y vigilarlo. Soy responsable por él, fue mi culpa que lo hayan convertido, si hubiese prestado más atención, estuve tanto tiempo en ese pueblo-

-Cuánto desearía poder aliviar un poco la culpa con la que cargas, hijo mío, sin embargo esto es algo que no puedo deliberar solo, como te lo he dicho. Es algo extraordinario, y sin los resultados de los análisis de la sangre de Mui, no podemos tener la seguridad que no está bajo el control de Muzan justo ahora y pueda tendernos una emboscada, o que mis demás niños no acepten lo que pides-

-Por favor- Yuichirou levantó apenas la espalda, encorvándose- ¿Al menos podría permitirle estar con nosotros hasta que Tamayo nos envíe los resultados?-

-No tenía planeado convocar a una reunión hasta tener todas las cartas en la mesa, no soy tan injusto- Tanjirou levantó apenas el rostro, con un brillo de esperanza- para que Tamayo haya escogido con tanto cuidado las palabras que usó, debo entender que debió contarles cosas desgarradoras, lo menos y quizá lo único que pueda ofrecerles sea pasar estos días, mientras Tamayo nos envía los resultados, en la finca de Mitsuri, ella está en una misión ahora y tardará, le enviaré un cuervo para avisarle que estarán ahí por el momento no hablaremos de nuestro tercer invitado ¿Está bien? Esta noche ya está por extinguirse y temo que no es posible que lleguen antes que el sol a la finca ¿Puedo ofrecerles esperar aquí a que anochezca de nuevo? -

-Ruego que podamos tenerlo en nuestras vidas muchos años más, Patrón- Yuichirou dejó salir un suspiro de alivio, incorporándose. Al enfocar su vista en otro lado más allá de las piedras del suelo, mirando hacia enfrente y al centro, notó que Muichirou se había quedado profundamente dormido, ovillado en el suelo- lo lamento mucho-Tanjirou miró también y se apresuró a levantar a Mui, deshaciéndose en disculpas, acomodando al muchacho en sus brazos mientras Yuichirou cubría mejor a su hermano con la casaca, sacudiéndole el polvo del cabello y de la mejilla.

-¿Qué ocurre?-

-El demonio se ha quedado dormido- susurró una de las niñas, explicando. El hombre se rió de buena gana, extendiendo sus manos para que ellas lo llevaran de vuelta a la casa.

-Por favor, permítanme enseñarles su habitación, ha sido una noche muy larga-