Twilight no me pertenece, la historia tampoco, le pertenece a LyricalKris. Solo me adjudico la traducción
Presentaciones
Cuando era joven, Edward se había enorgullecido porque era bueno con sus familiares políticos. De nuevo, el hombre de esa familia había sido Vasili, el hermano de doce años de Kate -y para sorprender a su suegra solo tenía que ser mejor que cualquiera de los padres de sus hijos. El listón no estaba muy alto. Las hermanas mayores de Kate, Tanya e Irina lo hicieron pasarla difícil, pero, viendo que su hermana era tan feliz, se ablandaron rápidamente.
Incluso después del divorcio, Sasha, la mamá de Kate, le había dicho que no podía estar muy enojada.
"La amaste lo suficiente como para no atormentarla, y por eso, te perdono".
Si Sasha podía perdonarlo, quizás había una esperanza en ganarse a Charlie. Pero, Charlie no era su suegro.
El hombre estaba siendo civilizado, pero esa clase de cortesía forzada donde su sonrisa era demasiado grande y su apretón de manos muy fuerte como para considerarse amigable. Era raro, pero Edward y Charlie la llevaron en paz por el bien de Bella.
El día después de que charli y Edward fueron apropiadamente presentado, Edward pasó el día con Bella en la casa Swan. Casi tan pronto como Charlie entró en la casa esa tarde, Bella tiró el refractario con papas peladas que estaba a punto de poner en el horno. Para consternación de Edward, estalló en lágrimas.
Ambos hombres se apresuraron a ayudar, pero Edward llegó primero. Olvidando por un momento que Charlie existía, Edward se arrodilló al lado de Bella y puso un brazo a su alrededor, tomando su muñeca gentilmente para detenerla de levantar el desastre.
"Mierda", dijo en murmullos. "Mierda, joder, maldición".
"Está bien, Bella".
"No está bien". Se inclinó hacia adelante sobre sus rodillas, levantando un pedazo grande del refractario de entre el desastre de papas y leche. "Mierda".
"Está bien, Bells. Podemos comer otra cosa", dijo Charlie, arrodillándose frente a ellos.
"No tenemos nada más. No hay nada más. Estoy haciendo un asado. El asado va con papas. Podría hacer arroz, pero tampoco tengo eso". Su voz se quebró.
Edward agachó su cabeza, estudiando cuidadosamente la expresión destrozada de Bella. Cuando estuvo seguro de que era por las emociones del embarazo y no algo de Mike, tomó sus manos y las apretó. "Oye, está bien. No necesitamos papas".
"La cena sin complementos es solo carne", dijo, pero suspiró, viéndolo con una expresión más apenada que frenética.
"¿Qué tal esto? Iremos a la tienda y conseguiremos lo que necesites", dijo Charlie, tomando las manos de Bella para apretarlas él mismo.
Edward no hizo ningún escándalo. En vez de eso, empezó a limpiar el desastre.
"¿Vamos?" Preguntó Bella. "Papá, tengo cosas en el horno. No me puedo ir".
"Nosotros, como en Edward y yo". Charlie le dio unas palmadas en la espalda con más fuerza de la necesaria. "Podemos conseguir lo que necesitas".
De alguna manera, Edward se las arregló para no hacer ningún gesto, aunque fue difícil. Todos en la habitación sabían malditamente bien que Charlie había estado esperando una excusa para estar con Edward a solas.
"Papá", empezó Bella, pero Edward aclaró su garganta.
"No pasa nada, Bella. Iré con tu papá".
Bella frunció el ceño, con sus manos en la cadera. No se veía complacida, pero asintió. "Prométeme que vas a ser agradable", le dijo a su padre. "Me voy a estresar demasiado si lo mutilas o lo matas".
Edward mordió el interior de su mejilla y se volteó hacia el lavadero para esconder una sonrisa burlona. Especialmente alrededor de su padre, no se podía ocultar que Bella estaba mucho más cerca de ser adolescente que adulto.
"Regresará en una pieza", dijo Charlie. Palmeó a Edward en el brazo. "Vamos".
Bella le dio a Edward una mirada ansiosa, pero solo sonrió, fingiendo que su corazón no latía tan rápido.
Charlie no perdió el tiempo. Tan pronto como estuvieron fuera de la vista de la casa, fue directo al punto. "Así que, esto es lo que no me cuadra".
Edward tosió en su mano. "¿Qué?"
"Ayer, dijo que trabajaste duro para ganar su confianza. Después de que te enteraste del bebé".
Edward se movió incómodamente en su asiento. "No nos conocíamos tan bien".
"Bueno, pero confiaba lo suficiente en ti como para ir a casa contigo".
"Cierto", Edward apretó su mano en un puño lejos de la vista de Charlie. Tenía demasiadas esperanzas en que, por ser un policía de un pueblo pequeño, no iba a captar las pistas. Sabía que era culpable, y la verdad nunca iba a desaparecer. Bella y él habían acordado apegarse a la verdad tanto como fuera posible.
"Cuando me dijo que estaba embarazada, no reaccioné muy bien", dijo Edward, con voz hosca. "Y yo-" la lastimé. "La asusté. Dije las cosas equivocadas. No fue mi mejor momento".
Charlie gruñó en respuesta, pero no dijo nada más. Ya estaban frente al supermercado. Salieron, pero justo antes de entrar, Charlie tomó a Edward por el brazo, jalándolo a un lado".
"Bueno, aquí hay algo más", dijo, cruzando sus brazos mientras le lanzaba una mirada dura a Edward. "No eres un adolescente descarriado. Veo que estás tratando de hacer lo correcto. Y puedo apreciar eso. Así que aquí está el trato. Te libero".
Edward parpadeó, seguro de que no había escuchado bien. "¿Qué?"
"Eres de mi edad. Tienes un buen trabajo. Una linda familia. Mantiene tus asuntos limpios, lo chequé".
Edward hizo una mueca, con su mandíbula apretada.
Charlie continuó. "Imagino que un muchacho como tú, tiene su vida en orden, o algo así. Los accidentes pasan. Lo entiendo. Dudo que parte de tu plan a diez años sea terminar manteniendo a una chica de veinte años y un bebé. No es que no aprecie lo que le ofreces a Bella, pero preferiría que los dejaras solos. No quiero que Bella se ponga en una posición en la que crea que te debe algo. Merece vivir su propia vida".
"No creo que Bella me deba algo. Todo lo contrario", dijo Edward, luchando para mantener su tono calmado.
"¿El punto? Te dejo libre de responsabilidad. Me aseguraré de que mi hija tenga lo que necesita. Hazle a Bella y al niño un favor, ¿sí? Nadie necesita a un padre que solo está ahí por un retorcido sentimiento de responsabilidad. No quiero que pongas a Bella en una situación donde tenga que explicarle a su hijo por qué su papi no ama a ninguno de ellos".
Charlie no esperó a que Edward respondiera. Entró a la tienda, dejando a Edward detrás de él.
Pasó un minuto completo antes de que Edward pudiera hacer que su cuerpo se descongelara. Entró a la tienda con pasos tensos, apretando sus dientes, todo el tiempo sabiendo que su enojo era una máscara por su culpa. Después de todo, Charlie no había dicho cosas que Edward no pensara, al menos sobre el bebé. El bebé de Bella merecía lo que Xavier aún tenía -un padre que lo adoraba y lo quería. Y como estaban las cosas, Edward no sabía cómo se sentía sobre el bebé. ¿Cuántas veces había evadido el tema cuando su familia quería hablar, cuando querían saber qué iba a hacer? Desde que Bella había puesto su mano sobre su pancita, Edward había sido incapaz de alejar los pensamientos sobre el bebé misterioso.
Sabía que tenía que pensar en ello -realmente pensarlo- más pronto que tarde, pero estaba aterrorizado de lo que sentía. O, mejor dicho, de lo que no sentía. No quería tener que enfrentar la idea de que quizás Charlie tenía razón -el bebé quizás estaría mejor sin él como su padre.
Donde Charlie se equivocaba, era en cómo se sentía sobre Bella. Sí, al principio, solo estaba haciéndolo por responsabilidad. Solo había una cosa correcta que hacer, hasta donde Edward podía entender, y eso era estar ahí para Bella en cualquier manera que pudiera. Pero ahora la idea de irse era inimaginable. No por el bebé -el bebé aún era apenas un concepto, una carga pesada que tenía el potencial de destruir su existencia pero que aún se mantenía lejos, casi fuera de vista. Bella, sin embargo…
Edward pensó en sus dulces besos, la confianza que ponía en él a pesar de todo. No había perdido la sensación de que lo conocía. Aún era más fácil expresar lo que sea que pasaba entre ellos, físicamente. Mo tenía palabras. Nunca tenía las palabras correctas.
Esa primera noche, ella había tenido sus palabras. Ahí en el escenario, ella tenía todo lo que él había estado tratando de decir.
No quería alejarse de ella, y tampoco sabía cómo sentirse sobre eso.
Cuando alcanzó a Charlie, Edward caminó a su paso. No sabía qué decir, así que solo preguntó qué había en la pequeña lista que Bella les había dado.
Antes de que Charlie pudiera contestarle, una fuerte voz llamó su atención. "Oiga, Jefe. ¿Quién es tu amigo?"
Edward vio cómo Charlie se tensaba y sus ojos se endurecían antes de voltearse. "Hola, Imbécil", la manera en que acentuó la última palabra hubiera sido divertida si Edward no hubiera estado repentinamente seguro de a quién estaba mirando.
Cabello rubio, ojos azul hielo. Una sonrisa malévola en sus labios. El hombre hizo que el estómago de Edward se retorciera y sus manos se apretaran en puños solo con mirarlo.
Charlie aclaró su garganta. "Edward, este es Richard Newton". No había quitado la vista del otro hombre. "Edward es… un amigo de mi hija".
Los ojos de Richard se entrecerraron mientras miraba a Edward. "Un amigo de Bella, ¿verdad?"
El bigote de Charlie se retorció. "¿Vas a empezar?"
Richard levantó sus manos en un gesto tranquilizador. "Debe ser agradable, eso es todo. Que tu chica consiga seguir adelante".
"No sabes de qué estás hablando", dijo Charlie, con tono cortante. Y a Edward le dijo, "voy a conseguir las papas. La leche está por allá".
"Entendido", dijo Edward. Dejó que su mirada se quedara sobre Richard por unos pocos segundos antes de dirigirse en la dirección adecuada.
No tuvo tiempo para tomar una respiración profunda antes de escuchar unos pasos rápidos detrás de él. Se volteó para encontrarse con que Richard lo había seguido. "¿Puedo ayudarlo con algo?"
"Oye, hombre. Aquí estoy para ti. Toma mi consejo. No quieres ser amigo de Bella Swan".
Edward avanzó un paso hacia él. "¿Sabe qué quiero? Quiero que se calle, porque no quiero escuchar nada de lo que tenga que decir sobre ella".
El hombre levantó una ceja. "Oh, así que así es". Tosió. "¿Qué tiene esa chica? Ni siquiera es tan guapa. Una pequeña perra chillona que le gusta hacer drama".
"No voy a escuchar esto", dijo Edward, dándole la espalda a Richard antes de ceder al deseo de tirarle los dientes.
"Bueno, es tu trasero. Simplemente te va a hacer lo mismo que le hizo a mi chico. Te va a aceptar por lo mucho que vales, dejará que te desgastes para cumplirle lo que quiera, y lo que vas a conseguir es una sentencia en prisión".
Edward se volteó, iracundo. "Su hijo es un predador y un bastardo. Espero que sus compañeros de prisión lo están tratando tan bien como trató a Bella".
"Oh, ¿eres uno de esos imbéciles? Él no la lastimó. Sí, fue desafortunado que se tropezara, pero no hizo nada más que darle una palmada con amor. Toda mujer necesita una buena bofetada de vez en cuando. No ves a Karen quejándose de eso. Sabe lo que obtiene cuando se comporta como una perra. Todo hombre-"
Edward no pudo seguir escuchando. Llevó su puño al estómago del otro hombre. Fuerte. "Mientras más lo pienso, creo que algunos hombres también merecen ser golpeados", dijo a través de sus dientes apretados. Dio un paso hacia atrás, más calmado con la situación de lo que debería estar.
Richard se dobló hacia adelante y apretando su estómago, subió la mirada no hacia Edward, sino hacia un punto atrás de él. Dejó salir un respiro y dijo con voz entrecortada. "¿Vas a hacer tu trabajo, Jefe?"
Edward hizo una mueca mientras miraba sobre su hombro. Obviamente, Charlie estaba ahí, viéndolo con el ceño fruncido... genial, como si el hombre necesitara una excusa para mandarlo a la cárcel.
Pero Charlie solo se encogió de hombros. "No sé de qué estás hablando. No vi nada". Se estiró para alcanzar un cartón de leche. "Además, la mayoría de los hombres han sido golpeados a lo largo de su vida, Imbécil. Y no ves que se quejen sobre ello".
Sin esforzarse en fingir una sonrisa, Edward siguió a Charlie a la caja con sus compras. Ninguno de los dos habló. Luego pagaron y se fueron. De regreso en el carro, Edward flexionó su puño adolorido.
Cuando se estacionaron en la casa unos minutos después, Edward bufó. "Me preocupo por ella", dijo, con tono calmado. "Ha pasado por más que suficiente, y lo último que quiero, es ser el que la lastime".
Charlie gruñó. "Sí, lo entiendo. No estoy diciendo que no deseara que lo pensaras antes de… bueno, de cualquier manera. Lo entiendo".
Edward se preguntó si era su imaginación, pero parecía que la tensión entre él y Charlie se había suavizado considerablemente. Eso parecía irónico, que un acto de violencia le hubiera ganado algo de respeto por parte del otro hombre.
Bueno, como fuera. No podía decir que se sentía tan mal por lastimar a un hombre que tenía cierta responsabilidad por haber lastimado a Bella. Y si ayudaba con la situación con Charlie, era un bono.
Entraron, y ahí, Edward se encontró con un muro de músculos. Él no era un hombre bajo. No era común que tuviera que ver a alguien hacia arriba. Cuando lo hizo, se encontró cara a cara con un joven de piel obscura con cabello negro, largo y brillante. Edward dio un paso hacia atrás involuntariamente.
El chico sonrió. Bela apreció detrás de él viéndose incluso más ansiosa que antes. "Edward, él es Jacob Black. Jacob Black, Edward Cullen. Jacob se invitó solo".
Había un temblor en su voz que no le gustaba para nada a Edward. Alejó la mirada de ella de mala gana y le ofreció la mano a Jacob. "Es agradable ponerle una cara al nombre", dijo.
La sonrisa de Jacob solo se ensanchó, y, como esperaba Edward, tomó su mano en el clásico modo de macho alfa, una manera que había dejado la mano de Edward lastimada. Dos en dos días. Edward evitó cualquier reacción en su cara.
"Bueno", dijo Bella, dándole a Jake una mirada irritada que decía que sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Cuando lo soltó, Edward puso su mano lastimada a su costado, flexionándola ligeramente. Este pueblo lo cansaba demasiado.
"Genial, entonces. Ya pasó". Bella chasqueó su lengua contra los dientes nerviosamente. "Gracias por traer las cosas. Denme veinticinco minutos y tendré la cena sobre la mesa".
Jacob puso su brazo alrededor de los hombros de Bella de un modo despreocupado. "Te ayudaré".
"No". Bella se salió de debajo de su brazo. Pasó sus dedos por el cabello de una manera nerviosa que hizo que a Edward le doliera el estómago. Vio alrededor, insegura. "Um, ni, está bien. Es trabajo de una persona. Lo tengo". Jacob avanzó un paso hacia ella, y Bella dio un paso largo al lado, lejos de él. "En serio, um. Sí. Puedes… ¿a lo mejor hay algún partido o algo?"
"Vamos, caballeros. Esa es nuestra señal para salir de la cocina", dijo Charlie.
"Creí que las embarazadas no deberían cargar cosas", dijo Jacob.
La sonrisa de Bella fue más familiar mientras lo miraba. "Son papas". Sobreviviré".
Jacob finalmente cedió y siguió a Edward y a Charlie a la sala.
Fue más de lo mismo que Edward había estado aguantando, comentarios pasivo-agresivos y velados con sonrisas y tonos contenidos. Aunque, esta vez, dado que no era Charlie, Edward lanzó algunos comentarios también.
Cuando Bella los llamó, todos se sentaron el comedor. Edward se dio cuenta cómo Jacob se lanzó a la silla junto a Bella. Ella vio a Edward, una mirada nerviosa que lo confundió, antes de llevar su atención a servir el asado.
"Nunca me dijiste que sabes cocinar. Esto está realmente genial", dijo Edward. El asado se derretía en la boca, tierno y jugoso. Las papas estaban suaves y deliciosas.
Bella se veía complacida con ese halago, y sonrió. Su sonrisa no duró. Jacob le dio un codazo juguetonamente, regresando esa expresión tensa que Edward no podía entender. "Eso es lo que más he extrañado de que estés lejos, Bells. Me muero de hambre en casa de mi papá".
"Sí, claro. Billy solamente trabaja para alimentarte", dijo.
Edward creyó haber visto cómo deslizaba su silla lejos de Jacob. Realmente comenzaba a molestarle cómo este chico obviamente no estaba leyendo sus pistas. La única razón por la que mantuvo su boca cerrada fue porque no podía evitar pensar que no era que Bella estuviera incómoda con Jacob -había hablado muy bien de él antes. Sino que, bella parecía incómoda de que Edward pudiera ver cada que Jacob la tocaba.
La cena siguió, y Jacob comenzó a contar una historia del año pasado cuando Bella saltó de un acantilado demasiado alto y casi le provocaba un infarto. "Le dije que solo los presumidos saltaban de ese acantilado, pero ella pensó que estaba hablando de otra cosa", dijo Jacob, y se estiró para despeinar el cabello de Bella.
Bella se alejó de la mesa, con un movimiento rígido. "Voy a limpiar la mesa".
Edward la vio desaparecer en la cocina. Limpió su boca con la esquina de la servilleta y levantó su plato, siguiéndola.
"Oye", dijo, dejando su plato en la encimera a su lado.
Saltó. "Hey". Miró hacia los platos mientras los lavaba.
Edward se recargó en la encimera, cruzando sus brazos, preguntándose cómo abordar el tema. "Así que, Jacob-"
Para su sorpresa, Bella tiró el plato de su mano. Se estrelló contra los otros en el fregadero. Tomó una toalla, frotándola frenéticamente. "Es un amigo. Es solo un amigo. Ni siquiera sigue enamorado de mí".
La manera en que sus palabras temblaron sorprendió a Edward. Avanzó un paso hacia ella, levantando una mano para tocar su brazo, y se detuvo en seco cuando saltó hacia atrás, sus ojos ensanchados con pánico.
Dándose cuenta de lo que había hecho, Bella corrigió rápidamente, relajando su paso de un animal atrapado a un tranquilo gato. ""Es solo… es un chico físico. Nos hemos conocido por años. Le gusta abrazar, pero no significa nada. Somos amigos. Eso es todo".
"Bella-"
"¿Por qué diablos le estás dando explicaciones?"
Tanto Edward como Bella se voltearon para ver a Jacob ocupar todo el marco de la puerta de la cocina. Sus ojos brillaban con furia, y estaban puestos en Edward.
"No estoy dando explicaciones", dijo Bella.
"Sí lo estás haciendo. Estabas bien cuando estábamos solos, pero en cuanto regresó, te pusiste rara. ¿Qué mierdas está pasando?" avanzó un paso hacia Edward. "¿Qué hace que te tiene tan asustada?"
"Nada".
"No me digas eso. Tú-"
"Basta". Bella miró a su amigo, sus ojos entrecerrados con un profundo dolor, pero su tono feroz de nuevo. "Lo que necesito es que ambos dejen de tratar de descubrir cómo Edward me está victimizando". Vio a jacos y a su padre, quien se les había unido en la cocina. "Créanme, lo entiendo. Sé lo idiota que era cuando estaba con Mike. No necesito que me lo recuerden".
"Bella, eso no es-"
Bella levantó su mano para callarlo. "Miren, tengo muy claro el error que cometí con Mike, y si ustedes creen que están asustados de que pueda cometer esos errores de nuevo, deberían tratar de ser yo por un día. Y lo entiendo. Me fui por seis meses y regresé a casa con otra situación no tan genial. Todos sabemos que tomo las mejores decisiones de vida, está bien, pero esto no es lo mismo. Solo dejen a Edward en paz. Nada de esto es su culpa".
Jacob insistió. "¿Entonces por qué mierdas te pusiste a la defensiva en cuanto llegó?"
Su risa fue seca. "Porque mi cerebro está jodido". Tomó una respiración temblorosa. "Había muchas cosas que no les dije sobre Mike. Sobre todo. Estaba celoso de ti. Más que de cualquier otra persona, y cada que salíamos y me atrapaba…" tragó duro, obviamente luchando para mantener su tono firme. "Era malo para mí. Realmente malo".
Jake se veía como si alguien lo hubiera golpeado en el estómago. "Dijiste que no te pegaba por eso".
"No me pegaba por eso. Simplemente era malo". La manera en que Bella vio a Jacob, haciéndolo entender que había peores cosas que ser golpeada, sin hacerla decir las palabras, hizo que Edward se pusiera furioso y se le rompiera el corazón.
Quería regresar a la tienda y encontrar a Richard Newton. No era tan bueno como destrozar a Mike, pero sería lo siguiente mejor.
"Es un movimiento gatillo", continuó Bella. "Eso es todo. Entiendes lo que eso es, ¿verdad?"
Edward se preguntó si Charlie y Jacob apreciaban lo que estaba pasando. Estaba tratando tanto de ser madura, de explicar su neurosis con hechos calmados, pero tenía que ser devastador. Lo vulnerable que se debió haber sentido, tener que explicarle a dos hombres emocionalmente sanos, su padre y su mejor amigo, que otro ser humano había desfigurado su psique, quizás de manera permanente. Edward podía ver el ligero temblor de sus manos, y tenía muchas ganas de ir hacia ella, envolverla en la seguridad de sus brazos y ofrecerle su fuerza.
"Entiendo lo que es", dijo Jacob con tono tenso. "Lo que no entiendo es por qué está pasando ahora. Ya pasaron dos años, y nunca habías actuado así antes. Salíamos todo el tiempo cuando vivías aquí. No estabas asustada, y nunca me has tenido miedo".
"No tengo miedo de Edward". Entonces, viendo a Edward, dijo las siguientes palabras. "Realmente no. Es solo la situación".
"¿Qué situación?" Preguntó Jacob.
Bella agitó su cabeza. "No te preocupes por eso".
"Sí me preocupo. Bells, si estoy siendo un gatillo o algo así, quiero saber qué es para detenerlo".
Ante eso, Bella perdió toda la compostura. Agito su cabeza, viendo sus pies mientras retorcía sus manos. "Está bien", murmuró. "Edward se va a casa mañana en la noche. Va a estar bien".
Con eso, subió las escaleras, dejando a los tres hombres viendo cómo se iba.
