Capítulo 14
Se encontraba en el interior del auto. Frente a ella se hallaba su padre al volante y en el asiento del copiloto podía ver el cabello oscuro de su madre. En medio, sus manos tomadas de la mano en una posición relajada.
Estaban hablando de algo, pero Sakura no se molestó en prestar atención. Alzó la mirada hacia un lado, donde se encontraba la ventana de la parte trasera del auto donde ella iba sentada. Sostuvo con sus dos manos a Kero, su muñeco de felpa, contra su pecho. Por alguna razón se sentía nerviosa.
De pronto vio una luz iluminar el vehículo en la noche y mirando hacia el frente vio las manos de sus padres soltarse, mientras el rostro de su madre volteaba hacia ella en una mueca aterrorizada. Vio la mano de su madre dirigiéndose hacia ella al mismo tiempo que sentía un impacto en la parte trasera, empujándola hacia adelante.
Con el cinturón de seguridad reteniéndola en su lugar, vio como fuera del auto todo giraba mientras Kero escapaba de su agarre.
Por unos momentos todo se volvió negro y cuando pudo abrir los ojos nuevamente se encontraba boca abajo, atrapada en el asiento.
Parpadeó mientras veía a su madre fuera de la ventana, del lado donde se encontraba, intentando alcanzarla con sus manos, hincada en el pavimento.
Parpadeó nuevamente. ¿Dónde estaba Kero?
Su madre la jaló hacia ella después de liberarla del agarre de su cinturón. Sakura no se podía mover. ¿Dónde estaba Kero? No lo veía por ningún lado. Vio el asiento del conductor. Su padre aun se encontraba boca abajo. ¿Por qué estaba manchado su rostro de un líquido carmín?
Parpadeó y ya se encontraba fuera, vio los ojos verdes de su madre mirándola angustiada. ¿Por qué su madre también tenía ese liquido carmín en su cara?
Sakura regresó su mirada al vehículo, a sus alrededores. No veía a Kero por ninguna parte. Volteando a su izquierda finalmente, lo encontró tirado sobre el pavimento. Estiró su brazo para alcanzarlo, pero algo no la dejaba moverse. Volteó para encontrar a su madre abrazándola fuertemente. Si tan solo pudiera alcanzar a Kero podría regresar a reconfortar a su madre.
Viró su mirada nuevamente a donde se encontraba Kero cuando distinguió que a lado de su amigo estaban los zapatos de alguien. Alzó la vista notando un par de largas piernas, pero estaba segura de que no eran las de su padre. El rostro de aquella persona estaba medio oculto en la oscuridad, pero alcanzó a ver unos ojos desorbitados y un rostro deformado en una mueca que le causo escalofríos.
El hombre se agachó tomando a Kero en una mano y extendió su brazo hacia ella como ofreciéndoselo.
Sakura estiró su brazo al tiempo en que su madre la abrazaba más hacia ella. Su cabello oscuro cayendo como una cortina cubriendo a Sakura.
Entre su cabello pudo observar al hombre, sacando su otra mano del bolsillo de la chamarra negra gruesa que llevaba. Con un objeto negro en su mano, estiró el brazo apuntando hacia ellas.
Y de pronto todo se volvió negro.
…
Era sábado por la mañana y Sakura se encontraba en la recepción de un dojo.
Había estado pensando en retomar sus prácticas de combate libre, si bien no daría clases, por lo menos sería bueno continuar entrenando los fines de semana y algunos días entre semana si le daba tiempo. La universidad por sí misma, aunque contaba con un centro deportivo, no contaba con un dojo interno, pero había una asociación de artes marciales que recomendaban.
"Sí traes tus cosas puedes incluso comenzar hoy" le decía la recepcionista. "En este salón puedes practicar por tu cuenta, hay material como sacos y guantes por si quieres practicar individualmente" continuó mientras le indicaba cada lugar en el plano del escritorio. "En este otro se llevan a cabo practicas de pareja y todos los domingos por la mañana se llevan a cabo dos duelos, las parejas son elegidas una semana antes. Este es el salón principal que cuenta con más espacio y es donde se llevan a cabo las clases grupales, puedes tomarlas suscribiéndote por lo menos un día antes en el sitio de internet. Y bueno, si sigues recto por aquí encuentras los vestidores".
"Muchas gracias" respondió Sakura devolviéndole la sonrisa. Justamente esperaba poder entrenar un poco, así que se había llevado una maleta con el cambio de ropa.
Tras salir de los vestidores se dirigió hacia el salón de práctica individual. Había dos personas en una de las esquinas y en medio del salón, así que decidió ubicarse en una de las esquinas opuestas. Las paredes del salón estaban cubiertas por espejos para poder mejorar las posiciones. Había un saco colocado ya en una esquina desocupada así que procedió a acercarse a él y empezar su calentamiento.
Después de una hora, Sakura sentía el sudor deslizarse por su espalda. Su sonrisa se extendió en su rostro. ¡Dios, como le había hecho falta entrenar un poco! Había pasado mes y medio casi desde la última vez que lo hizo. Recogiendo todo el material que ocupó, pensó que lo mejor era ir a darse un buen baño y tal vez ir a comer algo.
Justo cuando iba saliendo chocó con alguien que iba pasando por ahí. Sintió como perdía el equilibrio por la sorpresa hasta que dos manos la sostuvieron de los hombros.
Parpadeó y se encontró a si misma viendo el pecho de un hombre, claramente más alto que ella. "Lo siento" susurró mientras alzaba la vista para encontrarse con los ojos abiertos en una expresión de sorpresa del hombre.
"¡Li!" dijo ella dando un pasó hacia atrás al momento en el que él soltaba sus hombros.
"Kinomoto, lo siento, iba distraído" dijo él aun sorprendido. "¿Qué haces aquí?"
Sakura estaba a punto de preguntar lo mismo. Tras parpadear otro poco e intentar aclarar sus pensamientos dijo finalmente. "Estaba entrenando, en la universidad me recomendaron este dojo para entrenar." Sonrió nerviosa. Syaoran llevaba puesto un uniforme de color verde oscuro con negro. Si bien le quedaba un poco holgado, no pudo evitar notar lo apuesto que se veía. ¿Rayos, se le había quedado mirando otra vez? Intentó no sonrojarse. "Tú…" carraspeó, mirándolo a los ojos. "¿Tú también practicas algún arte marcial?
Syaoran asintió. "Practico Kung Fu. Normalmente los fines de semana, entre semana casi no me da tiempo."
"Me imagino, entre el trabajo y la universidad ¿no?"
"Sí…"
"¿Ya terminaste?" preguntó intentando romper el silencio.
"Así es, iba a los vestidores."
Sakura miró sus ojos castaños y el recuerdo de uno de sus sueños le vino a la mente. Aquel sueño en el que trepaba un árbol, en el que él le sonreía abiertamente, con esa chispa color ámbar que le había sacado el aire. Por un momento deseó verla, esa sonrisa de sus labios. No había visto esa sonrisa en persona. ¿Cómo sería?
"Bien… nos vemos, Kinomoto" le escuchó decir mientras caminaba hacia el frente, pasándola de largo. Otra vez se había quedado viéndolo sin decir nada.
"Syaoran…" su nombre escapó de sus labios antes de que pudiera contenerlo y apretó su boca avergonzada. Inhaló profundamente, intentando que el aire llenando sus pulmones la tranquilizara un poco, antes de voltear a verlo nuevamente. "Perdón, Li" aclaró sintiendo sus mejillas arder.
Él volteó a mirarla nuevamente, una media sonrisa abriéndose paso en su rostro. Sakura sintió su corazón palpitar más rápidamente. "Está bien, me puedes llamar Syaoran … si quieres."
Sakura asintió. Sabía que su cara estaba completamente roja, sería un milagro que él no se diera cuenta. "Llámame Sakura, por favor."
Vio como inclinaba su cabeza ligeramente hacia un lado. "De acuerdo… Sakura."
Su corazón dio un vuelco y aunque estaba toda sudada sintió sus manos comenzar a sudar. Fue entonces que se sintió mucho más consciente del estado en el que se encontraba. Seguramente su cabello estaba hecho un desastre. Lo mejor sería hablar antes de arrepentirse.
"¿Tienes planes al salir?" intentó no darse una palmada en la cabeza. Seguramente tendría cosas que hacer en un sábado. Vio un movimiento de sus cejas al alzarse en cuestionamiento.
"No realmente"
No sabía que estaba haciendo. Ella fue la primera en decirle que no le dedicara más tiempo y aun así no podía evitar sentir ganas de estar más tiempo a su lado… de conocerlo. ¿Acaso esta atracción hacia él era ocasionada por sus sueños? ¿Por sus sentimientos hacia esa persona en una vida anterior? ¿O, había algo que la atraía específicamente en esta vida? "¿Te gustaría ir a comer algo?" no entendía el por qué, pero quería ver esa sonrisa en su rostro. "Conmigo" dijo después de pensarlo. Necesitaba aclararlo ¿no?
Lo vio parpadear sorprendido antes de extender un poco más su sonrisa. "Me encantaría, Sakura."
Sakura quiso no arrepentirse de haberle pedido que la llamara por su nombre. Si cada que lo pronunciara se sentiría así seguramente viviría sonrojada de por vida.
"Muy… bien" dijo apenada. "Iré también a tomar una ducha… nos vemos en la entrada en ¿veinte minutos?"
El asintió. Esa media sonrisa le quedaba muy bien en el rostro, pensó.
"Nos vemos entonces."
El último lugar donde Syaoran pensó encontrarla fue en el dojo. Se dio cuenta quien era la persona con la que se había estrellado hasta que vio unos grandes ojos verdes mirarlo con sorpresa.
Nervioso y sin saber que decir, decidió mejor irse a los vestidores. Tal vez al poner un poco de distancia podría tranquilizarse. Estaba consciente de que no había sido la persona más elocuente, pero verla en esos pantalones cortos y playera sin mangas que abrazaban su figura al parecer le habían quitado la capacidad de razonamiento.
Cuando escuchó su nombre ser pronunciado por ella su corazón dio un respingo. Aun mientras se duchaba no podía evitar esa sonrisa en sus labios. Sakura se había acercado a él.
La encontró ya esperando fuera de la entrada del dojo. El viento desordenando su fleco color miel, mientras mecía su largo cabello que había atado en una cola de caballo alta.
"¿Llevas esperando mucho tiempo?" preguntó al alcanzarla. Vio cómo dio un pequeño brinco al escuchar su voz antes de mirarlo. Sus mejillas tiñéndose sutilmente.
"No, para nada, casi acabo de salir."
Syaoran sonrió ligeramente. "Y bien, ¿a dónde quieres ir a comer?"
"No lo había pensado" dijo pensativa. "¿Conoces algún buen lugar por aquí? Aun no recorro mucho de la ciudad, si te soy honesta."
Él lo pensó un poco. "¿Qué opinas de dim sum? Conozco un buen lugar a unas cuadras del parque Kowloon."
"¡Suena perfecto! Podemos tomar el metro ¿no?"
Syaoran negó con la cabeza. "Traigo mi auto hoy, caminemos por aquí hasta el estacionamiento."
"Bien."
Su automóvil nunca se había sentido tan pequeño como en ese instante. Estando en un espacio reducido con ella, hacía que el suave aroma floral se colara por su nariz. Como Sakura había tomado un baño recién, era obvio que su aroma inundara el auto. Apretó el volante un poco más, haciendo que sus nudillos se tornaran blancos.
"¿Cómo te ha ido en las clases?" preguntó él intentando distraerse.
Vio a Sakura virar su mirada de la ventana hacia a él de reojo.
"Bien, me costó un poco de trabajo acostumbrarme al ritmo al principio, pero creo que ya lo logré."
"¿Es distinto el sistema al de Japón?"
"Sí un poco, al menos al de preparatoria al que estaba acostumbrada, pero de alguna forma me emociona estudiar ya algo más específico a lo que quiero hacer."
Syaoran asintió sin quitar su mirada de la calle por la que pasaban. "¿Siempre quisiste estudiar periodismo?"
"Mmm…debo admitir que al principio no estaba tan segura. Por un momento estuve tentada en seguir los pasos de mi padre, pero creo que el obtener información, para entender mejor el porqué de las cosas, ganó" rio un poco.
"¿A qué se dedica tu padre?"
La sintió titubear a su lado y la miró de reojo, su sonrisa parecía melancólica.
"Él era arqueólogo, después de que nací comenzó a dar clases en la universidad de Tokio."
Syaoran notó inmediatamente el tiempo pasado que uso al referirse a su padre. "Lo siento, no sabía que ya no estaba contigo."
Sakura negó con la cabeza y volteó para sonreírle. "No te preocupes."
Un silencio cayó sobre ellos. Mientras Syaoran pensaba en como cambiar de tema la escuchó murmurar. "Mis padres murieron en un accidente cuando era pequeña, desde entonces mi hermano se hizo cargo de mí. Él aún vive en Tomoeda."
"Debe ser una persona admirable." Susurró él. Vio como Sakura asentía.
"¡Lo es!"
Llegaron al lugar donde se encontraba el restaurante y Syaoran estacionó el auto unas calles abajo. Apagó el motor y permaneció quieto por un instante. Sakura tampoco se apresuró a bajarse del auto. Los dos estaban pensativos.
Syaoran flexionó sus manos antes de voltear a mirarla.
"Sakura" la llamó y vio como esos, increíblemente brillantes, ojos esmeralda lo miraron.
"No he olvidado lo que dijiste" empezó y notó como la espalda de la joven se erguía casi imperceptiblemente. "Lo he estado pensando y creo que tienes razón. Somos personas distintas en un tiempo distinto." Sus ojos verdes parecía que ni siquiera querían parpadear. Syaoran cerró una de sus manos en un puño subconscientemente antes de continuar. "Aun así Sakura… aun así me gustaría mucho conocer a Sakura Kinomoto." Sintió como pasaba saliva antes de agregar. "Si me lo permites."
Sakura parpadeó y por unos segundos Syaoran se preguntó si acaso ella estaba pensando en como decirle que no. No la quería presionar, pero… después de estos días intentando alejarse de ella sabía que no lo quería seguir haciendo. Escucharla llamarlo por su nombre ese día, invitándolo a salir, platicando en el camino… Ese día había sentido esperanza de que tal vez, a ella también le gustaría acercarse a él. Así como lo había platicado con Tomoyo. Acercarse a él no como Syaoran Ikari, sino como Syaoran Li. Volvió a pasar saliva.
Entonces la vio sonreírle. "La verdad es que a mi también me gustaría mucho conocerte Syaoran Li".
Syaoran suspiró levemente y fue entonces que se percató que había estado conteniendo la respiración.
N/A: ¡Hola! Aquí les dejó un nuevo capítulo, al parecer aun hay sueños de parte de Sakura. Aunque por otro lado parece que va ganando la atracción que siente por Syaoran a su deseo de alejarse...
¡Muchas gracias por sus reviews! Es muy bonito leer sus opiniones :). Por otra parte ya casi termino la historia, estoy escribiendo los últimos capítulos (serán más o menos 23) y me encantará saber que les pareció cuando esté completa.
¡Muchos saludos!
Mar.
