Disclaimer: NADA EN ESTA HISTORIA ME PERTENECE. La trama es de Jaid Black, yo solo la estoy adaptando con algunos personajes de la saga de STEPHENIE MEYER.
La nueva ropa de la emperatriz
Capítulo 14
Bella tenía que confesar que bañarse con otros en verdad ayudaba a fortalecer el vínculo que sentía con ellos. Por supuesto, eso fue probablemente porque era difícil sentirse tímido frente a las personas a las que habías visto tener su clímax, o gente que te veía a ti tener tu clímax. Ella todavía no podía creer que hubiera estado tan desinhibida durante su baño.
Cuando las Kefas quisieron darles masaje a sus muslos, Bella abrió sus piernas con amplitud y lo disfrutó, sin importarle que Garret y Kate estuvieran ahí, o que Garret estuviera tieso por la excitación de verla. De hecho, ella y Edward habían disfrutado presenciando como las Kefas le hacían lo mismo a Kate. Edward había puesto la mano de Bella sobre su erección y le pidió que lo masturbara mientras que Kate se sacudía y gemía, llegando a su clímax violentamente.
Y entonces Bella descubrió para qué eran las suaves camas reclinables al lado de la piscina. Ninguno de los guerreros podía esperar para llevar a sus Compañeras Sagradas a la cama. En su lugar, habían amado a sus mujeres bien y completamente, complaciéndolas al lado de la piscina.
Después, los cuatro habían desayunado juntos en la alcoba sobre las pieles de cuero de vesha. Aún desnudos, ellos se habían reído y comido y habían entablado una gran conversación. Nada había avergonzado a Bella. Nada la había sorprendido. Ni siquiera los continuos movimientos perezosos de posesión de Edward entre sus muslos.
Bella sacudió la cabeza y se rió. Todavía no podía superar cuán drásticamente su vida había cambiado.
De pie ante el espejo holográfico, ella tenía puesto una qi'ka dorada que Edward le había pedido que vistiera, declarando que era hora para que cambiara los colores que ella portaba a diario. En funciones oficiales, Bella continuaría vistiéndose de negro, pero cada dos días usaría un qi'ka de diferentes colores por respeto a los muchos clanes de Tryston. Hoy era por oro.
La qi' ka dorada era mucho más transparente que las otras que había lucido hasta este momento. No habría duda para cualquiera de cuán grande eran sus pezones o de qué color era el parche de vello entre sus piernas. Daba igual que Bella hubiera estado desnuda.
El collar matrimonial estaba completamente empático con Edward ahora, le daba a entender y le transmitía a Bella sus deseos en cada paso. Ella pensó que era un poco descarado, ya que él no vestía nada que le transmitía sus deseos a él, pero como ya habían estado en ese camino y ella había perdido la pelea, ella decidió no pensar más en eso.
Ella se echó un último vistazo en el espejo holográfico, entonces giró sobre un talón y salió de la recámara. El paso que fijó fue uno rápido. Estaba aturdida por la expectativa de ver más de Sand City.
Con sus costosas sandalias con incrustaciones de joyas haciendo clic en el piso de cristal negro, Bella saludó con un movimiento de su mano con entusiasmo a cada guardia con que se encontró en el camino desde el dormitorio real hasta el gran salón. "¡Buenas tardes!"
"Paz y prosperidad, mi Gran Reina", dijo en voz alta un guerrero.
Bella sonrió brillantemente, luego se volvió hacia él con una mirada burlona en su rostro. Ella lo miró de arriba abajo, dándose cuenta de que había algo familiar en el hombre de cabello oscuro y ojos cafés brillantes. "¿No te conozco?"
"Sí", confirmó el guapo guerrero con una sonrisa. "Te sentaste en mi regazo mientras yo me encargaba de una de tus frutas de mujer en el banquete de consumación".
Los cachetes de Bella se pusieron rojos. "Oh", balbuceó, y de repente se acordó de todo. Su nombre era Jake, y tenía una lengua talentosa. "Jake, ¿No?"
El hizo una reverencia. "A sus órdenes, Excelentísima".
Bella sacudió la cabeza suavemente, desconcertada. Mientras tuviera vida, ella dudaba de que alguna vez se acostumbrara a ser llamada Gran Reina, Emperatriz, o cualquier otra cosa por la cual se referían a ella por aquí. "Maravilloso. ¿Me podrías contestar una pregunta, Jake?"
Sus ojos le echaron un breve vistazo por su cuerpo. "Seguramente".
"¿Me estoy volviendo loca o no era este piso rojo ayer?"
Jake entornó los ojos como si no entendiera, entonces se rio cuando se dio cuenta de la realidad. "Usted debe haber entrado a sus apartamentos por la puerta del sur ayer, al cual se va por el cristal rojo. Este es el lado norte, Su Majestad, el que está pavimentado de la noche".
"Entiendo". Bella se mordió el labio.
"Si usted lo desea" le ofreció Jake cordialmente, "Yo la podría escoltarla a Su Majestad mientras le explico mejor el trazo del palacio".
"¡Eso sería maravilloso!" Dijo Bella entusiasmada. "Se supone que yo me encuentre con él en alguna recámara donde la gente se puede refrescar con matpow mientras esperan que se les traiga un vehículo. ¿Conoces ese lugar?"
Jake extendió su mano, y se la ofreció. "Por supuesto". Cuando comenzaron a pasear por el largo corredor, él la felicitó por su elección de qi' ka. "Es hermosa. Y exhibe sus encantos mucho mejor que el de ayer. Es una certeza que Su Majestad gozará lucir su nee' ka este día, sabiendo que todos van a ver el raro parche de color de fuego que le pertenece a él".
"Gracias", farfulló Bella, su rostro coloreándose otra vez.
"De nada".
"Entonces", preguntó ella con serenidad, cambiando el tema, "¿Cuál es la sala de matpow?"
"Esa sería la cámara de cristal dorado".
Bella ladeó su cabeza. "Yo no sé cómo recordarlos todos correctamente".
"Es más fácil que lo que parece, quizá". Jake hizo un gesto a la gran pared mientras entraron. Bella saludó a los guerreros y sirvientes que pasaron en el camino con una sonrisa y un asentimiento. "Este es el corazón del palacio y, por ende, la cámara más grande dentro del mismo. Se llama el gran salón, o comedor, y como usted puede ver, es hecho del mismo cristal negro del que están hechas las afueras del palacio y el corredor del norte".
"¿Por qué negro?"
"Es el emblema de Q'an Tal, el negro". Jake encogió sus hombros en forma distraída. "Tal vez el gran salón se mantuvo negro como las paredes del palacio para recordar a los visitantes quién es el que gobierna aquí, ya que aquí es donde pasarán la mayor parte de su tiempo oficial".
"Supongo que eso tiene sentido". Bella apretó el músculo pesado en el brazo de Jake. "Así que eso quiere decir que el corredor del norte es hecho de cristal negro porque lleva a nuestros apartamentos, ¿tengo razón?
"Sí".
"¿Entonces por qué es el piso del sur rojo? ¿Por qué mi recámara es roja?"
Jake se rio entre dientes. "Casi nada pasa sin que usted se dé cuenta, ¿cierto?" Ante la mirada molesta de Bella, él le dio unas palmaditas en la mano y continuó. "En primer lugar, las cámaras privadas, incluso las reales, están construidas para satisfacer los gustos personales, no para servir como emblemas".
"Así que dices que mi cuarto es rojo sólo porque es el color favorito de Edward?"
"Sí". La mirada de Jake se encontró con la de ella y le guiñó un ojo. "A él siempre le han gustado las uvas de color de fuego".
Bella sacudió la cabeza y sonrió. El guerrero le recordó a Emmett… terriblemente insolente, pero demasiado agradable al hablar como para enojarse con él. "Volviendo a la pregunta original: ¿por qué el piso sur es rojo?"
"Porque no lleva exactamente a sus apartamentos, así que no es oficialmente Q'an Tal". Con la mirada confusa de Bella, Jake se apresuró a explicar, "La puerta que usó ayer, la del lado del sur, en realidad es una puerta secreta de la cual muy pocos conocen. Si el Gran Rey no se lo ha explicado, estoy seguro que él lo hará antes de que algún invitado político venga a llamar, que no se le permite a usted pasar por esa puerta cuando nadie, sino familia, esté presente".
"Interesante", dijo Bella. Ella saludó con la mano a una sirvienta amistosa sin corpiño llamada Leha quien le había llevado el desayuno esta mañana. Leha le sonrió en respuesta y la saludó con la mano. "¿Entonces qué más se encuentra en el lado del sur, además de la puerta secreta?" preguntó ella mientras continuaban su paseo.
"En la mayor parte, cámaras de señores de alto rango y también algunos teatros".
"¿Teatros?"
"Sí. Muchos artistas viajan a Sand City, con la esperanza de entretener al Gran Rey".
Bella apretó el brazo de Jake mientras seguían caminando. "¡Qué emocionante! ¿Qué clase de artistas?"
"De todas clases, supongo, aunque la mayoría son dotados en las artes eróticas".
"¿Artes eróticas?" Se le abrió la quijada de Bella. Ella sacudió su cabeza con incredulidad. "¿Qué quieres decir con eso?"
Jake le sonrió, luego movió su muñeca para que se abrieran un par de pesadas puertas dobles. "Las mujeres que son bien versadas en el deporte de la cama, con seguridad. Me acuerdo de una actriz que el año pasado pudo llevar a diez guerreros a su placer a la misma vez".
"¿Diez?"
"Sí".
"¡Guau! Una mujer talentosa".
Jake estuvo de acuerdo con un movimiento de su cabeza. "Creo que ella va a entretener aquí otra vez a la salida de tres lunas". El frunció el ceño, entonces farfulló algo de prácticas injustas.
Bella alzó una ceja del color del fuego. "¿Injustas?" ¿Qué quieres decir?"
"Nada, Su Majestad". El rostro de Jake se sonrojó, lo que indicaba que había revelado más de lo que había querido.
Bella se detuvo, despistada. Ella se dio vuelta para tenerlo de frente. "Dime lo que quieres decir".
Jake dio un suspiró, entonces se encogió de hombros un poquito, pensando que no era sabio rehusar a contestar lo que aparentaba ser una orden directa de la Gran Reina. "Es sólo que cuando los actores piden voluntarios del público, los guerreros más viejos, de alto rango siempre ganan".
"No entiendo". Bella revoloteó su mano entre ellos. "¿Luchan por los honores de aparearse con las actrices o algo así?"
"¡Lo haría si pudiera!" Jake se rio. Sacudió su cabeza y sonrió. "No, los más jóvenes en rango nunca tienen tal oportunidad que los ayude, porque si un guerrero de mayor puesto escoge ser voluntario, no hay nada podamos hacer, sino aceptar".
"En otras palabras, ¿los guerreros jóvenes no se aparean y los guerreros mayores las cogen a todas?"
"Precisamente". Jake dio un suspiró, claramente agitado. "Los guerreros mayores lo tienen todo. Todos tienen por lo menos una Kefa asignada a sus apartamentos, y casi siempre varias. Los guerreros más jóvenes que vienen a Sand City para entrenar bajo el Gran Rey y Emperador no se les da ni una, salvo, por supuesto, que vengan de una familia rica y fueran dotados con algunas esclavas por sus padres para que trajeran consigo".
"Interesante".
"Sí. El único deporte que los guerreros más jóvenes tienen es cuando nosotros podemos seducir a una sirvienta a que nos deje probar sus encantos". Jake se sonrojó tímidamente. "He dicho demasiado, Su Majestad". El hizo un gesto hacia la puerta. "Venga. Esta puerta conduce al ala este, que es donde está la cámara dorada".
Bella se tocó el mentón mientras seguía analizando a Jake, evidentemente frustrado. La imagen de cierta mujer encantada, pechugona, hermosa y brillante azul con el apodo de la mamadora le pasó por su mente. Ella sonrió con lentitud. "Luego podemos hablar más sobre eso. Por ahora, tienes razón, nos debemos ir".
Bella tomó el brazo de Jake, sintiéndose muy aliviada ahora que ella sabía qué hacer con Tanya. Y si Edward estaba de acuerdo con sus deseos, Jake se sentiría de la misma manera muy pronto.
El vehículo descapotado en que fueron al viaje a Sand City no era el de propiedad de Bella, pero era el vehículo flotante oficial del Gran Rey. Hecho de cristal negro y de alhajas incrustadas, era una gran muestra de decadencia.
"Temía que mi primo Garret quisiera pasear con nosotros", reflexiono Edward mientras mecía a Bella en su regazo y mordisqueaba su cuello. "Sin duda, estoy contento de tenerte para mí para un hechizo".
"Mmmm". Bella cerró sus ojos y disfrutó la sensación de los labios y dientes de su esposo que la rozaban en los lugares sensibles de su piel. "Yo también".
"Ya que mencionamos estar solos", Edward dijo mientras movió su muñeca para invocar la qi' ka del cuerpo de Bella, "¿no te dije que estuvieras desnuda mientras fuéramos solo tú y yo?" El tiró su qi' ka descartada al asiento vacío trasero, y entonces continuó mordisqueando.
Bella contuvo el aliento, sus pezones se endurecieron en brotes apretados y gruesos. "¿Qué pasa si nos encontramos con otras personas después de pasar el perímetro de ese palacio?", preguntó ella sin respiración. "Quizá me vean desnuda".
"¿Y?"
Su cabeza se levantó con rapidez. "¿Y?"
"¿Te sientes tímida de repente, mis corazones?" Edward sonrió con picardía, amasando las nalgas de perla sekta de Bella mientras él analizaba su rostro. "¿Después de venirte con la Suma Sacerdotisa en tu cámara de baño, y luego otra vez cuando nos unimos? ¿Después de venirte con los guerreros en la fiesta de consumación?, de la que no hablaremos. ¿Después de venirte frente a Garret y Kate? Después de-"
"¡Está bien! ¡Está bien! Bella le puso la palma de una mano sobre su boca. Él la lamió y sonrió detrás de su mano. "Pero en serio, ¿Qué pensarán los demás si se encuentran con nosotros mientras estoy desnuda?"
"Ellos pensarán que eres una nee' ka leal y respetuosa".
Bella frunció el ceño. Eso sonaba demasiado sumiso como para que le gustara.
Edward refunfuñó algo sobre los primitivos de la primera dimensión, pudiendo leer sus emociones mucho más fáciles ahora que ya se habían unido. "No importa cómo eran las cosas en tu antigua casa. Aquí, las mujeres procuran complacer a sus Compañeros Sagrados".
Bella resopló cuando le dijo eso. Ella cruzó los brazos debajo de sus senos y frunció el ceño tercamente.
"¿Oh?" Edward alzó una ceja real mientras alcanzaba uno de los pezones de Bella y la hacía dar vueltas entre su dedo pulgar y el índice. "¿Y darme placer ha sido tan malo?"
"N-No". Bella aguantó su respiración. "Para nada".
Edward bajó la voz cuando el transporte abierto salió del perímetro del palacio encantado. "Entonces, ¿Por qué no quieres complacerme?"
"Yo- ¡ay, Dios!" Su otra mano ahora estaba ocupada frotando entre sus piernas. "Yo sí deseo darte placer", confesó con un suspiro.
"Buena chica". Edward giró a Bella hacia atrás para que la espalda de Bella estuviera contra su pecho. Edward abrió sus rodillas para abrirle las piernas, liberó su verga erecta e hizo que la atravesara. Ella dio un grito, sus labios lisos se envolvían alrededor de él, y lo aceptaba completamente dentro de ella. Edward continuó sus caricias íntimas, una mano haciendo círculos perezosos alrededor de su clítoris mientras la otra jugaba con sus pezones, y se acomodaron para un largo viaje de Sand City.
Entre más de un clímax, Bella pudo ver mucho y hacer muchas preguntas. Ella estaba especialmente impresionada con la duna encantada en la que Edward dijo que vivía la sacerdotisa y sus esclavos masculinos.
"¿Cuántos hombres posee Ari?"
"La última vez que se contaron, eran más de cuatrocientos".
Bella se rió entre dientes. "Bien, Ari".
Cuando el vehículo se dirigió otra vez al palacio tres horas después, Bella lamentaba ver que su viaje llegaba a su fin. Ella pasó un tiempo de maravilla, acostada entre los brazos de Edward, haciendo el amor lentamente con él mientras jugueteaban. Ella sabía que no todos los días serían como este. Él le había informado gentilmente que, aunque se había ausentado de sus deberes y continuaría haciéndolo durante unos días más por respeto a ella y a su nuevo matrimonio, pronto tendría que ocuparse personalmente del entrenamiento de sus guerreros. Bella había asentido con la cabeza, diciéndole que ella entendía.
Después de que uno de los guerreros de Edward levantó a Bella por la cintura y la puso sobre el cristal rojo del área de despliegue, Edward invocó a la qi' ka otra vez al cuerpo de Bella. Tomando la pequeña mano de su nee' ka de, él la condujo al palacio.
Mil disculpas por no actualizar tan rápido, sin embargo estos días tratare de adelantar algunos capítulos.
Mar91 muchas gracias por siempre dejar tus comentarios, y también muchas gracias a todas las lecturas que leen estas historia.
