Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Crecimiento

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Yuuri apresura su paso hacia uno de los castillos secundarios al palacio de las Camelias. Las sombras que le han ido a buscar lo siguen un poco más detrás, Mila se ha quedado practicando, ha dominado la parte esencial del manejo de seda y ha aprendido la codificación de más de 100 tipo de flores. Él se siente mucho mejor ahora que han pasado seis meses y el control sobre su nuevo poder ya no es lamentable como en el inicio en que todo era desastroso y sentía que en cualquier momento podía morir pues el dolor físico que acompañaba con la mutación del poder dentro de su cuerpo era demasiado denso, demasiado fuerte, demasiado intenso. Pero tras una tortura personal y silenciosa, ahora se encontraba ahí, meciéndose en los hilos de una presunta revolución.

—¿Tu Kekkei genkai desapareció? —preguntó su abuelo cuando se acercó a preguntarle como Hokage le había pedido, aún estando en Konoha.

—Sí, la tarde del ataque de la segunda y tercera bestia... el día del funeral de mis padres, intenté hacer un jutsu especial pero...

—Sí, lo pude notar —resolvió el hombre mirándolo a los ojos seriamente—. ¿Tus otros jutsus están bien, no?

Yuuri afirmó con un asentimiento de cabeza.

—Sabes... el cuerpo de los shinobis aunque es igual al del resto de los humanos es especial porque posee terminales de chakra que son como fuentes —explicó el hombre.

—Las cuencas de chakra.

—Exacto —el abuelo no dejaba de mirar a su nieto, era listo, no se esperaba menos, era el hijo de Hiroko—. Cuando estas cuencas se llenan o se rompen el chakra sencillamente se desborda y puede resultar en un poder abrumador pero eso provoca que después de un tiempo quedes sin nada de energía y sea imposible manejar el chakra.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Yuuri que apretó los labios.

—Pero habemos otros seres humanos que somos aún más especiales y poseemos además de estas cuencas de chakra que son necesarias para poder aguardar el chakra, pozos especiales... —inquirió tomando dos tazas de té, una llena la otra vacía—. Estos pozos los conocemos como kekkei genkais... y sólo son heredados de generación en generación: Tus hijos tendrán estos pozos, y los hijos de tus hijos, y los hijos de tus hijos —explicó con calma—. Sin embargo... estos pozos cuando se llenan y se desbordan... también se pueden romper.

Yuuri no se inmutó, siguió viendo fijamente a su abuelo.

—Se pueden romper... o se pueden sellar por sentimientos muy poderosos, después de todo el 50% del chakra es energía vital y energía espiritual, si algo enferma a tu espíritu obviamente se verá reflejado en tu alma...

—Pero entonces tendría que bloquear por completo mi chakra y no sólo los pozos que responden a mi kekkei genkai —dijo asertivo el menor.

Su abuelo lo observó a los ojos y desvió su mirada pensativo.

—Cuando era más joven, mi madre despertó un poder superior al kekkei genkai que por nacimiento poseía —explicó con calma y voz suave.

—Kekkei Touta —azuzó Yuuri, su propia madre le había contado acerca de Sakurakouji Nora, la abuela de Hiroko.

Kanojo afirmó suavemente.

—Mi madre murió al despertarlo porque su cuerpo no estaba entrenado, pero uno de sus primeros síntomas fue la falta de chakra en su kekkei genkai... después en el momento de más desesperación, su kekkei touta despertó —Kanojo miraba fijamente a su nieto y Yuuri bajó la mirada nuevamente—. Desesperación, dolor, pérdida y ansiedad van de la mano, Yuuri.

—Sí, pero su madre se casó con su primo hermano, y según mamá dijo era casi imposible que el gen para hacer efectivo el kekki touta se transmitiera a las otras generaciones —dijo Yuuri.

—Es casi imposible pero...

Yuuri salta a otra rama.

—Aún hay una pequeña posibilidad.

Yuuri es esa pequeña posibilidad y ha costado trabajo sobrevivir, entre altas fiebres y dolores espasmódicos que ha tenido que callarse para no levantar sospechas, para no delatarse ante la hoja y poder hacer su viaje a los Vegetales. Nos duran mucho para llegar al Castillo de las Camelias. Entran por la ventana a la sala del trono y es Yuuri el que está al frente con una rodilla en el piso, un puño también en el suelo y una mano sobre su rodilla, la cabeza abajo.

—Chihoko, ¿me mandaste a llamar? —pregunta con voz obediente.

—Yuuri, querido —sonríe la mujer que está sentada en el trono, uno de sus sirvientes le ayuda a incorporarse, para que pueda bajar.

—¿En qué puedo ayudarle?

Ella se acaricia el vientre abultado y sonríe con suavidad, está delante de él y Yuuri sólo es capaz de ver que le ofrece su mano, Yuuri mira de reojo a los otros ninjas y éste se incorpora para tomar la mano de la mujer pasándola por su brazo para guiarla. No es extraño que ella solicite la presencia del moreno. Pasan mucho tiempo a solas y comparten largas caminatas por el palacio, y otras veces se les ve ir directo hacia los castillos secundarios donde solían vivir las otras familias del Daimyo, en este caso Chihoko no está casada pero los ciudadanos hablan mucho sobre lo bien que se ven ese chico de la familia Katsuki de Konoha con la Daymio Chihoko, pues debe de ser, después de todo se sabe en los rumores de pasillo de palacio y en las calles del pueblo que el bebé que espera Chihoko-sama, es de Katsuki Yuuri.

—Me han enviado la invitación formal para el examen de la Unión, querido Yuuri —dice ella mientras caminan con paso lento.

Su enorme vientre tiene cinco meses de gestación y siente como el bebé que hay en su interior se mueve con mayor violencia, sobre todo cuando Yuuri está cerca. El shinobi anda en silencio mirando al frente. Algo se ha perdido en esa mirada avellana, o al menos se pierde cada vez que está cerca de esa mujer.

—Estoy un poco crecido para presentar el examen de la Unión, Chihoko-sama —responde él.

—Pero tu niña, esa, Mila, tiene la edad perfecta.

—Mila no est-

—Quiero que Mila presente el examen.

Yuuri mira de reojo a Chihoko. Sería un asesinado enviar a Mila al examen de la Unión, apenas han pasado seis meses desde que la está entrenando. Sus habilidades han crecido bastante y la chica ha ganado un conocimiento que sin duda amerita el esfuerzo que ha estado realizando, pero aún así, el examen de la Unión no está hecho para cualquier persona. Viktor lo va a asesinar si algo le llegase a pasar a Mila, aunque si Mila pasa ese examen ella podría regresar a Konoha sin ninguna excusa y sin levantar sospecha, entrecierra la mirada, de alguna manera esa oportunidad es la que esperaba, aunque no creyó que le fuese a llegar tan pronto.

—Vale, tengo que enviar una carta a Konoha para pedir la autorización del Hokage, si él lo acepta... por mí no hay ningún problema.

—Excelente, Yuuri querido, la puedes escribir en mi habitación después de que terminemos —ella se recarga del hombro de Yuuri y éste sigue andando.

Las puertas delante de ellos están abiertas y apenas entran éstas se cierran en un ruido que hace eco en el gran vestíbulo de madura y piedra. El interior tiene un enorme traga luz que ilumina el interior y cada tanto hay antorchas que arden por completo. Deben subir las escaleras y Yuuri fija su mirada al final del pasillo bien iluminado apenas llegan hasta él. No hay nadie más adentro de ese castillo, ni una sola alma, aunque se escuchan pasos, gemidos y uno que otro sollozo, a Yuuri le enferma pensar que es la memoria del castillo de todo lo que han hecho ahí con los niños que han desaparecido en esa aldea.

Agradece cuando se debe separar de Chihoko y abre la puerta para que entre primero a la habitación, la cual es circular y tiene altos ventanales que van de piso a techo con preciosos vidriales de diferentes colores. Es una vista preciosa y a Chihoko le gusta decir que el efecto del sol atravesando a los vitrales es igual a los jutsus que a veces Yuuri hace para entretenerla.

En medio de la habitación hay un futón, grande, con colchones de varios colores y suave textura. Ella camina con calma hasta hincarse sobre las sábanas que crujen y desprenden un delicioso olor a jazmín, no es la tela, en realidad es Chihoko, desde su tercer trimestre de embarazo el desagradable olor que desprende por su propia condición debe ser por la influencia de Yuuri en todo ese asunto pero poco se sabe al respecto, es la primera vez que pasa del tercer mes de uno de sus embarazos, lo normal es que el producto se desprenda a los dos meses por la fuerza de su cuerpo y el resto de su desarrollo deba hacerse por medios artificiales y uso de chakra médico, sin embargo, esta vez es especial y lo siente moverse. Yuuri se queda a los pies de ese nido y cierra los ojos mientras que Chihoko empieza a deshacer los listones que sostiene el kimono ajustado para su abultado vientre. Éste cae apilándose en entre las sábanas.

Yuuri se ha acostumbrado. Con el tiempo, ya no siente el mismo asco que sentía al principio, se lo traga, se lo guarda empujándolo al fondo de su cabeza, hasta que siente una mano fuerte cogerle de su muñeca que tira de él. Sus ojos avellana se abren y contiene levemente el aliento al verlo a él. Ahí. Hincado frente a él, relamiéndose los labios con hambre y Yuuri bufa suavemente porque el deseo se les desborda cuando la mano que no le está sosteniendo la muñeca le coge firmemente la entrepierna. Se estremece porque los últimos meses ha estado masturbándose para pasar esa penuria que las necesidades biológicas van dejando. La respiración le tiembla, no debería ser así pero Viktor le hala de y queda tendido a su lado, antes de que pueda hacer nada lo tiene encima de él con su rodilla frotándose mientras Yuuri solo sabe responder al beso demandante que le propone y le roba las fuerzas.

La temperatura baja en vez de subir, con Viktor siempre es así, todo es al revés de cómo debe de ser y siente una fuerte mordida en su cuello que lo hace estremecer, y endurece en su pantalón en tanto deja salir un gemido que se ahoga con la boca y las leguas que se enredan desesperadas en un beso que lo consume absolutamente todo.

Sus manos hacen atrás el cabello largo de Viktor que le caen en el rostro y ríe en la boca del albino que parece también divertido porque desde que son jóvenes y se muelen a golpes es de esa manera, aunque Yuuri jamás le ha pedido que se los corte porque adora acariciarlos, peinarlos, contarlos aunque eso suene imposible. Besa con amor los pómulos, los ojos y la frente. Viktor le ha empezado a desabrochar con urgencia mal disimulada pero está bien. Yuuri no se lo impide pues el tiempo corre y los besos descienden, y la boca de Viktor es tan cálida y hace que el glande de Yuuri se apriete contra su paladar mientras su lengua humedece todo lo demás.

El vientre se le contrae a Yuuri y antes de que lo note se está corriendo en esa calidad cavidad, está llenando a Viktor y éste todo lo traga. Lo saborea. Escurre por su garganta y en medio del placer Yuuri empuja al espectro que queda cuando la ilusión de ese Viktor se esfuma. La empuja hacia un lado aún con su miembro erecto masturbándose, logrando de eyacular los últimos resquicios sobre el cuerpo desnudo de la mujer y todo él trata de no vomitarse encima pues debe de concentrarse. Hace varios sellos con su mano y presiona el vientre de la mujer, los labios entre sus piernas escurren porque no puede dejar de pensar en la virilidad de Yuuri penetrándole, nunca ha pasado pero el simple hecho de tenerlo en su boca le es suficiente.

Cuando la mano de Yuuri toca el vientre el cuerpo de Chihoko da espasmos y se cubre de sellos que parecen dibujados con tintas. Ella convulsiona toda y Yuuri debe ejercer fuerza para transmitir su chakra en el interior de ese estómago y alcanzar a ese bebé que está creciendo.

Chihoko grita porque es doloroso y Yuuri debe sostenerla con rudeza contra el futón al tanto ella hala con manos la tela debajo de ella mientras patalea. Suelta una mano para aferrarse al hombro de Yuuri enterrando las uñas, no sería la primera vez que le hace daño de esa manera pero es algo a lo que Yuuri ya se acostumbró. La primera vez tuvo que recurrir a su kekkei touta para atarla con ramas y raíces que hizo brotar de la piedra misma, sin embargo no pudo correrse al ver a una mujer desnuda y atada, por eso es que optaron por el genjutsu en el que se Yuuri se auto sometía para pensar en Viktor y no en Chihoko dándole una felación.

Katsuki con ayuda de algunos shinobis médicos de Vegetales usaron la genética propia por medio de las células de la sangre propia y de algunos otros shinobis compatibles para implantarlos de forma artificial en el útero de Chihoko, ahora cada dos o tres días Yuuri regulaba el crecimiento de los niños con su propio chakra, con el chakra que da y quita la vida. Aunque eso... eso era peligroso.

Cuando el procedimiento termina casi dos horas después, Yuuri acaba igual que Chihoko: sudado y agitado con la espalda contra el futón, sus ojos ven flechazos y todo su cuerpo está temblando. Traga saliva y se seca el sudor de la frente. Debe escribir rápido la carta para que Mila salga de ese infierno lo antes posible. En ese infierno en el que ese monstruo que lleno de lujuria y satisfacción le acariciaba la mano estaba a punto de dar a luz a un demonio.

Un demonio creado por él.

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Temprano uno de los ANBU está posicionado sobre el borde de la ventana de la sala superior de la casa de Yakov donde el Hokage lee los reportes nocturnos. Está de espalda a la ventana y el olor de la pipa que fuma llena la habitación mientras sus pequeños ojos claros siguen las letras. No hay ninguna novedad, pero la presencia de sus sombras cazadoras especiales deben de tener alguna especie de noticia, y debe saber de qué se trata porque escucha los pasos apresurados de su hijo que suben por las escaleras.

—¿Vegetales? —pregunta en voz baja el hokage mientras extiende la mano y el ANBU la entrega asintiendo en una afirmación silenciosa.

Hokage abre el sobre y da una rápida lectura antes de escuchar un grito ahogado de Lilia y enseguida su hijo atropellando la puerta de su despacho, el ANBU se ha ido pero la carta está sobre el escritorio.

—Buenos día-

—¡Vi uno de los cuervos de Yuuri! —gime Viktor sin aliento señalando hacia la ventana—. Y vi un ANBU venir para acá... —arremete casi con violencia dejando sus dos manos sobre el escritorio de su padre.

Yakov escupe el humo suspirando. Nada se le pasa a Viktor, y le sorprende, sinceramente, que no haya asesinado al cuervo para obtener antes la información. Desliza la hoja hacia su hijo que la arranca literalmente del escritorio mientras sus ojos leen rápidamente. Es la letra de Yuuri y siente nostalgia, el corazón se le encoge y sus labios son una petra línea que no se mueve, sobre todo por lo que dice ahí.

—Han pasado seis meses —azuza Yakov en silencio—. Las noticias han sido positivas en ese tiempo sobre las bestias —agrega el mayor.

—Pero de todas maneras... son seis meses y... —sus manos arrugan la hoja para dejarla nuevamente con cuidado sobre el escritorio. En ninguna línea pregunta nada sobre él, y de hecho en esos seis meses no ha recibido más que una sola nota que rezaba una sola palabra:

Fe.

De ahí en más, el mutis lo había estado torturando lentamente hasta dejarlo sin aire y con un insomnio permanente que se tomaba forma de pesadillas cada vez que lograba entrar al mundo onírico. Sabe de buena fuente, Mila, que su sensei está bien y que ella ha estado avanzando de forma formidable en su nunjutsu, genjutsu y taijutsu. Yuuri es un shinobi de clase ELITE y no duda de su capacidad, ni de la capacidad para enseñar a otros, sin embargo él necesita saber más sobre el moreno y el significado detrás de aquella curiosa palabra.

No obstante, la nota que tiene entre sus manos es aún más inquietante. Le revuelve las tripas y se le antoja a una broma bastante pesada. Sobre todo porque tiene que ver con la pelirroja y sabe que puede y no salir bien parada de todo aquello.

—¿Cuándo lo harás volver? —gruñe Viktor cruzándose de brazos.

—En cuanto terminen las investigaciones pertinentes... —responde Yakov con simpleza, no está obligado a decirle nada a Viktor pero los últimos se ha comportado, ha fungido de forma formidable en su función como maestro para Yuri volviéndolo en un claro candidato para los exámenes chunnin, sus misiones son rápidas y limpias, y sobre todo, no se ha metido en problemas graves salvo los altercados que son recurrentes con Otabek. Inclusive, ha visto con buenos ojos el acercamiento que tiene con Sara Crispino, la capitana que quedara en el lugar de Yuuri a la ausencia de este. Han hecho una dupla estupenda y eso el Hokage lo agradece. Por todos esos motivos concede responderle a su hijo.

—¿Cuándo será eso? —insiste en saber.

—No lo sabemos, Viktor —contesta Yakov mirando a esas dos flamas azules que parecen encenderse un poco más conforme pasan los días, teme que una mañana despierte con las noticias de que Viktor ha violado el toque de queda que hay permanente en la aldea y huya sin oportunidad a ser detenido para ir por Yuuri—. En cuanto las investigaciones sobre el origen de las bestias y el control esté totalmente concluido haré volver a Yuuri de inmediato —promete.

—¿Y qué harás con eso? —señala con cierta repulsión en sus palabras la carta que mandó Yuuri.

—Tú eres el sensei titular de Mila, tú mejor que nadie podría decirme sobre su rendimiento.

Viktor se toma un momento para meditarlo y toma asiento en una de las sillas que hay ahí en el despacho. El lugar tiene un aire distinto al que rodea a Yakov regularmente en la oficina central del hokage. Hay muchos muebles, sobre todo libreros.

—Yo puedo responder por mi propio discípulo —defiende Yakov en voz alta—. Conozco su capacidad y sé que si se ha encargado de Mila como dice haberlo hecho ella está preparada —masculla.

—Sí tú confías en la decisión de Yuuri, yo también —inquiere, aunque no está del todo convencido, algo se remueve pero es todo lo que puede hacer: confiar y tener fe.

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El corazón se le sobrecoge pero es una sensación a la que se ha acostumbrado. En silencio se mantiene apenas con el mínimo chakra, pero Yuuri le ha enseñado que debe de ser de esa manera, si se deja liar por la emoción y la adrenalina terminará más agotada de lo normal. Escucha algo entre las sombras y se mueve rápidamente antes de que seis estrellas ninjas se entierren en el tronco, arranca tres de ellas y las regresa hacia el sitio donde las han tirado, antes de impulsarse e ir tras ellas al mismo tiempo que hace un jutsu con sus manos y enseguida una potente flama sale disparada de su boca.

Le responde una flama igual de fuerte, entre ambas incendian los árboles que les rodean pero está bien, Yuuri se puede encargar de ellos más tarde. Cuando la flama se agota Mila salta tirando varios kunais con pergaminos explosivos que explotan. Pero Yuuri evade con facilidad para ir de frente con kunai en mano hacia la kunoichi que ha sacado su katana, y es un enfrentamiento de cara a la muerte con armas de filo que chillan cada vez que chocan.

Él ataca sin piedad, sin tocarse el corazón. Sus pies se mueven a la par que los de Mila y parece que entre ambos colocan una difícil coreografía de la que apenas se dan cuenta. Un movimiento en falso le puede costar la yugular a la niña que ha crecido en los últimos meses hasta llegarle al hombro a su maestro. En cambio Yuuri ha dejado crecer su cabello lo suficiente como para necesitar amarrarlo en una media cola para dejar su visión libre.

Han pasado seis meses desde que llegaron a Vegetales y logró en dos meses capturar a las bestias que se habían escapado de las garras de la extraña líder a la cual de cierta manera Yuuri había empezado a entender, o al menos eso ha intentado.

Hay largas sesiones de pláticas hasta el atardecer con la mujer, otras veces se la pasa sumergido en el laboratorio donde intenta hacer que su ADN quede compatible con el de otros shinobis y las células de la mujer. Su entrenamiento médico ha sido de mucha ayuda, sobre todo cuando llega el momento de averiguar un poco más sobre el extraño kekkei genkai que envuelve a Chihoko, el cual no sólo el de poder transformarse en una bestia como tal, sino que la dota de fuerza sobrehumana, sentidos súper desarrollados y un instinto propio de un animal incluso en su forma humana. Ese poder bien entrenado y controlado podría ser letal. Ella lo sabe y por eso su plan de dar a luz "humanos" que poseyeran todas esas cualidades para tener un ejército completamente leal.

—¡No descubra su guardia! —ruge Mila que ataca por detrás a Yuuri con un clon de sombra y Yuuri sale de sus reflexiones solo para sonreír. Y saltar esquivando el golpe, pero le sorprende un poco ver que hay un segundo clon de sombra esperándolo desde la rama de un árbol y se debe de cubrir al ataque de lluvia de shurikens.

Escucha como algo corta el aire y cuando ve hacia abajo, hacia donde cae, una seda está dispuesto a atacarlo. Yuuri se prepara, hace varios sellos con sus manos antes de tocar su brazo donde lleva enrollado su propia seda y se envuelve en ella como un capullo, la seda de Mila lo envuelve pero la suya es más fuerte y se libera al abrir su propio refugio.

Mila debe apresurarse a correr antes de que la atrape su sensei, pero sin querer nota que ha pisado un pergamino explosivo y salta hacia un árbol, el fuego la alcanza pero no la daña, jadea dándose cuenta que ha sido envuelta por la seda de su sensei.

Derrotada es bajada lentamente del árbol donde fue protegida.

—No es justo... tenía preparado el terreno —murmura ofuscada.

—Un ninja siempre se prepara la batalla —inquiere él—. Además ese pergamino es de los últimos que puse para asegurar la zona, olvidé que lo había dejado ahí —señala pero ella frunce el ceño, su sensei jamás hace algo sin premeditarlo y jamás olvida las cosas, mucho menos algo tan básico pero a la vez peligroso como es un pergamino explosivo—. Como sea... entrenaras el doble... volvamos a casa a limpiarnos y a preparar la cena.

—¿Cenará esta noche en casa? —interroga ella sorprendida.

Y Yuuri se siente casi ofendido por la pregunta pero afirma peinando el cabello rojo de ella.

—¿Has entrenado el ninjutsu que te he enseñado?

—¿El expansivo? —murmura ella curiosa. Él afirma y ella tuerce los labios—. No creo que lo tenga listo a tiempo...

Yuuri la estudia en silencio, gira su mirada hacia el frente, hacia el final del bosque, el fuego se ha apagado por sí solo en los árboles que salieron afectados del combate de entrenamiento.

—No importa que no lo tengas "a tiempo", lo importante es que lo aprendas... —inquiere él.

—A veces siento que sensei está apresurado enseñándome todo como si se fuera a ir a un lugar señala ella con una sonrisa un poco burlona.

—Probablemente, Mila, una vez termines el entrenamiento tú volverás a Konoha y no sé si yo vaya a volver, después de todo las investigaciones se están tomando su tiempo —explica él con calma y ella comprende, afirma pero aún así sus labios siguen torcidos en disgusto—. ¿Ahora qué sucede?

—Cuando me enseñó el jutsu expansivo dijo algo sobre que era un jutsu "especial"...

—Es uno de los pocos jutsus que pueden detenerme, Mila —el tono de Yuuri se ensombrece ligeramente, y ahora su mirada vuelve a ser pensantiva—. Quiero que seas fuerte, lo suficiente incluso para que me puedas vencer a mí, Mila.

El sonido de un pájaro lejano le indican a ambos que el medio día se ha acercado y es hora de apresurarse pues tienen cosas qué hacer, Yuuri quiere que Mila descanse, además de que deben repasar la lectura del día anterior y hacer la descodificación de algunas flores. Para gusto de Yuuri, Mila ha sido una alumna bastante aplicada. Se va de ese mundo sin remordimiento salvo la gran pena que lo acongoja y ese es el estar traicionando la aldea que le dio hogar y cobijo. Quiere creer que enseñándole a Mila todo lo que sabe está pagando al menos una parte de la deuda que tiene con Konoha, y de esa manera expide un poco de los pecados que ha empezado a ejercer.

Cuando llegan a casa hay una nota para Yuuri, la cual toma y lee con tranquilidad. Es del palacio de la Camelia, y es de parte de la Daymio. Hay novedades y es necesario que vaya de inmediato.

—Yo me encargó de la cena, señor —dice Mila antes de que el adulto pueda decir algo.

—Vale... ahora ve, descansa y nos veremos más tarde —inquiere Yuuri antes de partir en un suspiro.

Ella se queda quieta un segundo y después se desvaneció hasta el suelo. Estaba agotada física, mental y emocionalmente, habían sido los seis peores meses de su vida, como si toda una vida de enseñanza pudieran entrar en ese tiempo. Adoraba a su maestro, no se había equivocado, en ese tiempo había aprendido un total de cuatro jutsus nuevos, descodificar y codificar el código de las flores, sin contar que Yuuri le había prometido que harían el contrato con los cuervos para que esos se volvieran sus familiares. Estaba asustada y emocionada, y aún así tenía la sensación de que no había avanzado en lo más mínimo. Temía que a su retorno Yuri fuese un jounin y todo ese tiempo invertido hubiera sido insuficiente para avanzar y alcanzar al rubio.

Miró sus manos mientras torcía los labios.

Cuando Yuuri llega al palacio, conoce el rictus que debe cruzar. El castillo de los vitrales de colores, el olor a jazmín, Viktor viéndolo con intensidad y el amargo orgasmo que le deja una horrible sensación en el cuerpo, en el alma, en la conciencia.

Cuando jadeante mira el techo Chihoko es la primera en moverse, aún desnuda, Yuuri trata de no verla, le da asco. Abre los ojos hasta que siente el débil peso de un pergamino contra su pecho.

Yuuri lo toma, lo deshace y sus ojos reconocen la letra de Viktor, se incorpora de golpe y sus ojos acarician esa hermosa caligrafía, traga saliva y más abajo el sello del hokage.

—Han dado permiso en Konoha, Mila presentará el examen —dice Yuuri—. Aunque eso tú ya lo sabías, ¿No, Chihoko-sama?

La mano de la mujer acaricia el pecho de Yuuri, ella odia que él no se quite la ropa, que no se sobresalte a su tacto que su rostro siguiera muerto a pesar de que ya no huele mal. ¿Qué ocurre con Yuuri?

—Sí, leí antes de entregarte la carta, obviamente, querido Yuuri... pero sólo son noticias del examen de la Unión.

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—¿Qué es el examen de la unión viejo?

—Es un examen que presentan los ninjas de los países más pequeños como el país de cascada, el país de las bestias, el país de los pájaros, el país de la nieve, el país de los vegetales entre otros... —responde Viktor caminando pensativo con sus manos metidas en su pantalón.

—¿Cómo los exámenes de selección chuunin? ¿Por qué no simplemente vienen?

—Los países pequeños no cuentan con aldeas ocultas de ninjas como los países más grandes, sin embargo cuentan con un poder militar en ocasiones mucho más fuertes que las propias aldeas, pero las aldeas ocultas tienen más experiencia y muchas veces no se puede evaluar de la misma manera fuerza que experiencia.

—¿Cómo es eso?

—¿Recuerdas el kekkei genkai de Yuuri? —Yuri asintió y Viktor continúo—. Bueno, Konoha tiene registrado alrededor de 10 clanes con un kekkei genkai pero una historia militar de más de doce generaciones... mientras que el país de los Vegetales tiene una historia militar de apenas dos o tres generaciones, comparada con Konoha, Vegetales son unos niños en pañales a pesar que es un país por sí solo... sin embargo —Viktor torció la sonrisa—. Tiene alrededor de treinta clanes con kekkei genkai...

Yuri se quedó sin habla un momento. Pensó en la técnica de Yuuri y la facilidad con que había derrotado aquella bestia, torció los labios, demasiado poder para un pequeño lugar.

—Sé lo que piensas... —masculla Viktor—. Eres pequeño para entenderlo... a mí me costó lo mío entenderlo pero es por eso que las relaciones entre Konoha y esos países siempre se ha tratado de mantener estable, siempre en buenas pintas... si esos pequeños países se aliaran y atacaran Konoha... no tendríamos mucha oportunidad —resume el albino con una sonrisa ligeramente afectada—. Tener relaciones con ellos es una forma de supervisarlos y saber que no están planeando nada malo... y si tenemos la oportunidad de "debilitarlos", robando un poco de su talento, pues lo haremos... Mi bisabuelo fue el que llegó a Konoha huyendo del país de la Nieve donde había guerra civil, no fue extraño que le dieran la bienvenida pues era el líder de un clan con un kekkei genkai, y ahora... mira el Hokag e. ¿Quién se atreve a desafiarlo?

Los ojos de Yuri demostraban lo rápido que estaba absorbiendo esa información y el modo en que buscaba procesarlo, torció levemente sus labios y guardó sus manos en sus bolsillos igual que su sensei.

—¿Y entonces... el examen de la unión no es...?

—El examen de la unión es además de un examen de promoción de rango ninja, una forma de demostrar entre los países quién es el más fuerte... Mila sería la primera kunoichi de Konoha en presentarse en una edición de un examen de la unión, si ella llega a aprobar será chunnin, además de que podría ser candidata para formar parte de los doce guardianes del señor Feudal del fuego.

—¿Mila?

Viktor afirmó.

—El examen de la Unión, más que un examen mismo o una demostración, es una forma sanguinaria de ver qué tanto has avanzado.

—¿Y eso no es peligroso? —pregunta alarmado Yuri.

Viktor asiente nuevamente.

—Los combates son hasta que el oponente no es capaz de responder, o en su defecto hasta la muerte... a veces esos combates duran días, otras veces segundos... todo es válido con tal de ganar... la primera parte es sencilla todos contra todos, los últimos veinte de cada categoría en pie se enfrentan a un duelo, los diez ganadores aplican un examen... sólo se otorgan tres lugares por categoría.

—¿Categoría?

—Encriptación, sellado, médico, sensorial e infiltración. En total sólo aprueban doce personas el examen.

—Pero Mila no sabe hacer nada de eso... —riñe Yuri debatiéndose entre el temor por su compañera y los celos, porque no puede evitarlo. A él lo habían rechazado cuando el momento llegó.

—Mila aplicará para encriptación —farfulla Viktor.

—Pero Mi...

—Mila tiene nivel seis en encriptación, Yuri.

"Te superó hace mucho"

Fue lo que los oídos del pequeño rubio alcanzan a escuchar aunque Viktor no lo menciona. Aunque el maestro imagina lo que el niño piensa porque enseguida le revuelve el cabello para tranquilizar cualquier pensamiento impulsivo. Porque Viktor se identifica un poco con Yuri y sabe que enojado es capaz de hacer cualquier cosa incluso ir ya mismo a Vegetales para pedirle un combate a Mila.

—Espera a que ella vea tu taijutsu y tu nivel de genjutsu —sonríe orgulloso Viktor y Yuri entreabre los labios y afirma decidido. No perderá contra ella.

—Nikiforov —gruñe Yuri.

—¿Hmp?

—Entre Katsuki y tú... ¿Quién es más fuerte? —pregunta sin mirarle.

Viktor tuerce los labios alza la mirada viendo hacia las nubes que se han formado, nubes de tormenta.

—Yuuri, siempre ha sido el fuerte aunque... todos tenemos una debilidad...

El rubio tuerce los labios, suena lógico. Y sus ojos esmeralda se fijan en la espalda de su sensei que se ha adelantado varios pasos.

—¿Y cuál es tu debilidad, Viktor-sensei? —pregunta con toda la amabilidad de la que es poseedor antes de que una risa suave se escuche por parte de Viktor.

—Supongo que debes saberlo —señala hacia unas flores que han crecido alrededor de un árbol y Yuri se queda un segundo pensando para después torcer los labios.

—Das asco —gruñe malhumorado.

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Mila se prepara, ha amarrado lo mejor que pudo el traje de misiones que está estrenando ese día. Su maestro la espera en la puerta del lugar que ha sido su hogar en los últimos seis meses, se ajusta los guantes oscuros y guarda los pergaminos para sus invocaciones en su mochila. Katsuki-san le ha dicho que si es capaz de pasar el examen entonces él le mostrará un jutsu nuevo y con eso su lista aumentaría.

Está ansiosa pero se palmea las mejillas antes de salir corriendo.

Yuuri le sonríe.

—Esa trenza luce muy bien, Mila —sonríe Yuuri al ver que el largo cabello rojo de Mila ha sido amarrado en una trenza que nace desde el medio de su cabeza.

—Gracias, Yuuri-sensei —le devuelve el gesto.

Ambos shinobis emprenden su viaje rumbo a la sede donde se llevará a cabo el examen de la Unión.

—Sin importar el resultado, recuerda que eres una orgullosa Kunoichi de Konoha, Mila Babicheva —masculla Yuuri—. Y yo, estoy orgulloso de la shinobi que eres y que llegarás a ser...

La chica afirma y aprieta sus puños prometiéndose salir victoriosa de dicha prueba sin importar que tan complicada sea.

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St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).