CAPITULO 17
George, entraba muy contento al corporativo, ya se acabó, por fin se acabo la huelga, los trabajadores por fin se rindieron, aceptaron nuestras ofertas, Ernesto Wilson, fue arrestado, le encontraron un contrabando de licor, por fin la pesadilla se acabó.
-De verdad George, no puedo un creerlo como fue dime.
Pues después de que un embarque fue reportado, la gente de Ernesto, fueron arrestados, después de haber puesto la mercancía en uno de los barcos que iban a salir para Centro América, capturaron a sus empleados y confesaron todo, por fin no lo quitaremos de encima.
-Por fin, era una piedra en el camino que no me dejaba avanzar, realmente quisiera salir corriendo, desde que supo dónde encontrar a Candy, no pensaba en otra cosa, más que ir a buscarla, pero con los problemas financieros y la huelga, no se podía ir dejar las empresas con ese tamaño de problemas, además George, solo no podía con todo.
Por otro lado, ya el clan, le exigía saber cuándo llegaría el heredero ya que tenía mucho tiempo casado y su mujer donde estaba, ya que, ante la sociedad, solo se dijo que ella había estado delicada de salud y había sido enviada a Europa para su recuperación.
Albert, llego a la mansión, pidió a la servidumbre que le arreglaran su equipaje, que saldría de inmediato.
- Pero sobrino, a donde vas y la huelga.
-Tía la huelga termino, salgo inmediatamente para Europa a buscar a Candy, ya sé dónde encontrarla así que voy a ir por ella, no regresare hasta que me perdone Y regrese con ella, con mi mujer. Y así iba pensando en el barco que haría al encontrarla, que le diría, le pediría perdón y le contaría como pasaron las cosas, solo quiero que me vuelva a querer.
La brisa del aire era fría, la neblina estaba donde todo el barco, no podía explicarlo que estaba sintiendo en ese momento, sentía frio, sentía dolor, angustia y a la vez sentía mucha nostalgia, por fin la vería, por fin después de un largo tiempo.
Después de que Candy, dejo a Albert se sumió en una terrible depresión, encerrándose por días, en su despacho sin ganas de vivir, la buscaron durante mucho tiempo, sin poder encontrarla, cada vez que algún investigador le informaba alguna posibilidad de encontrarla, el salía sin previo aviso, para Europa a su encuentro, con la decepción de que ya no estaba ahí.
Elroy, dijo que su sobrina tenía una rara enfermedad, cosa que creyeron ya que Albert, viajaba muy seguido para Europa, así se mantuvo todo en estricto secreto su desaparición, nadie sabía nada de ella, ni donde estaba.
Así, paso el primer año, viajando, buscándola sin tener una ubicación, realmente pensaba que la iban a encontrar de inmediato, pero tal parecía que su Candy, había desaparecido sin dejar rastro, tampoco se podían dar el lujo, de pedir ayuda a la policía o algún periódico, eso echaría por tierra lo que habían dicho, que estaba en Europa, para su recuperación.
El clan, también los convoco, para preguntar por Candy, al cual hicieron lo mismo al decir que estaba un poco delicada de salud y que se estaba recuperando, para aplacar un poco el que le requieran un heredero.
Así, paso el segundo año y hasta un tercer año, sin saber nada, cada año pedían un informe de la pareja donde buscaban a una persona parecida a Candy, para tomar unas fotos y dar el informe al clan, que era lo que más le preocupaba a Elroy, que, si se sabía que lo había abandonado, podrían repudiarla, pidiendo la disolución del matrimonio, sin dejar una posibilidad de que pudiera regresar con su familia, con Albert.
El clan, estaba decidido a tomar otras medidas, si es que no llegaba el bendito heredero, pero Elroy, siempre los mantenía a raya, alegando que, por los problemas de salud, no debían de agobiar al patriarca, mas con los problemas que se avecinaban con una terrible Huelga, que perjudicaría en mucho su patrimonio.
Eso, fue lo que hizo que Albert, sintiera que ya todo estaba perdido, cada vez pasaba más tiempo sin saber de Candy, que ya no tenía fuerzas para luchar, hasta que un investigador, dio con ella, informándole su ubicación, pero cuando lo supo, ya tenía tremendo problema con las empresas, haciendo imposible su salida para Europa.
A veces sentía que iba a mandar todo al carajo y salir en el primer barco para ir por ella, pero todo parecía estar más mal, cada día, cuando parecía tener una oportunidad, había saqueos, cuando los trabajadores parecían que iban a llegar a un acuerdo, ellos comenzaban con alguna revuelta, inclusive en una ocasión, hasta fueron a la mansión, que querían saquearla.
Era imposible simplemente, salir a buscar a Candy, para que regresara, si todo estaba de cabeza y más pensando que si dejaba todo y se iba, las cosas se podían poner peor, al saber los trabajadores que se había ido, podrían atentar con algún miembro de la familia, ya Archie, alguna vez, lo había golpeado, así qué, no tuvo de otra que esperar a que solucionaran las cosas.
Cuando llego a Londres, inmediatamente se instaló en un hotel, ya que si ocupaba la casa de la familia, podría llegar a oídos de Candy su llegada, quería irse de inmediato a buscarla, pero tenía que hablar con el investigador primero, ver si en verdad era ella, si no era alguien que se pareciera, como otras veces había pasado, así que llegando a Londres, busco a su informante para que le diera los datos que necesitaba, no estaba lejos, podría ir en tren al pueblo donde se encontraba, solo a unas horas.
Durante su estancia, tendría que ver a un inversionista que ya lo esperaba junto con su familia y su hija Leslie Dash, que era una linda joven en edad de casarse, aunque tenía muchos pretendientes pero no había llegado el hombre de sus sueños, ese hombre adinerado que los ayude a salir de la quiebra que en poco tiempo, si no tenían una buena inversión eso sucedería, hasta que conoció a.
-Sr. Dash, que gusto saludarlo.
-William, el gusto es mío, realmente te esperaba, ya hasta pensaba viajar a América, para poder concertar la inversión, pero mira me ahorraste el viaje, bueno te presento a mi esposa, Hilary Dash, y a mi hija Leslie Dash.
-El gusto es mío, saludándolas como siempre con un beso en el dorso.
Albert, fue invitado a cenar, en la cual la cena la hija del Sr. Dash, no dejo de mirarlo – dígame Sr. Andly, se quedara por mucho tiempo.
-Bueno aparte de venir por asuntos de trabajo, vengo porque tengo un interés personal, así que no sé cuánto tiempo estaré en Londres.
-Sr. Andly, de verdad espero que su estancia en Londres, sea de su agrado le dijo Hilary.
-Muchas gracias Sra. Dash, eso espero.
-Sus asuntos personales son por una mujer, pregunto la muy inoportuna Leslie.
El Sr. Dash se molestó mucho por el comentario de su hija, así que le dijo.
- Leslie, deja de molestar a mi invitado con tus preguntas, espero y te comporte como lo que eres una dama, querida por favor habla con tu hija.
-Leslie, deja de hacer preguntas que no son de tu incumbencia.
Albert, se incomodó un poco que estaban retando a Leslie enfrente de él, así que contesto- Srta. Dash, si mi asunto personal es por una mujer, mi esposa, espero contestar a su pregunta.
Leslie, solo agacho su cabeza en señal de que estaba apenada, susurrando su esposa, pensando claro si está muy guapo, como para ser soltero.
, me gustaría que iniciáramos los tramites de inmediato, ya que tengo que partir le repito tengo asuntos pendientes, aun no sé, cuánto tiempo me llevara pero me urge viajar a un pueblo cercano de aquí.
-Bueno hijo, por mí no te preocupes, porque no vas a resolver tu asunto y después con calma lo hablamos, por cierto, si todavía estas aquí te invito a una gala de beneficencia para la próxima semana.
-Bueno si regreso a Londres, con gusto los acompaño, bueno me retiro me gustaría descansar, mañana parto muy temprano.
Candy, había viajado a ver su querida amiga la doctora Kelly, ya que esta había sido su psicóloga, pero después de un tiempo después de que la dio de alta, se convirtió en su mejor e íntima amiga, se visitaban seguido.
-Hola, como estas Candy.
-Bien amiga, bueno tengo tanto que contarte la verdad esa es a razón de mi viaje.
-Te quedaras, un tiempo conmigo.
-No, solo vine por mi vestido para la gala de la próxima semana y ver que mi casa esté lista para ese día, me quedare unos días después de la fiesta.
-Me parece perfecto, pero cuéntame que dice ese galán, que crees que no veo un nuevo brillo en tus ojos.
-Por dios, como vez cosas que ni siquiera yo, me doy cuenta, bueno no es que me desagrade tener a alguien que me corteje, digo hace mucho que no me regalan flores y Stefano lo hace casi a diario.
-Estas enamorada.
-Empezaras a psicoanalizarme…
-No, solo te pregunto cómo amiga, Candy creo que es bueno que te des una oportunidad, digo ya es hora que rehagas tu vida, vuelvas a sentir, vuelvas a enamorarte, ya sanaste todo eso que te tenia oprimida, ahora eres libre.
-Libre, jajjajaj no amiga, no es así, jamás seré libre, Stefano piensa que soy una mujer con un benefactor escondido, tu sabes a lo que me refiero.
-Sí, que eres amante de algún rico Ingles, que barbaridad, porque no le dices la verdad, porque no les dices la verdad a todos y les callas la boca, digo así también te liberas y sacas tu verdad.
-Cual verdad, que sigo casada, que mi esposo tiene una amante, que quizás hasta hijos tenga con ella, me da vergüenza siquiera pronunciarlo.
-Por qué a él, no se lo cuentas, digo así el, sabrá a lo que se enfrenta contigo, talvez y te acompañe a pedirle el divorcio, pero cuéntame, ya se te declaro, tu que le dijiste.
-Bueno si me hablo de algo, pero yo no lo deje continuar.
INICIO DEL FLACK BACH
Candy, estaba en el jardín cuando Stefano Bruce, llego con un gran ramo de flores y su pequeña hija, realmente estaba dispuesto hablar con ella para declararse, después de que su amigo Cornelio, la investigo, le alegro la vida que no encontró nada respecto de ella, esa mujer parecía que no tenía pasado, hasta haber llegado a el pueblo donde ahora vivía.
Todo hace parecer que es viuda, pero, aun así, si es que tiene un amante, lo tiene muy oculto, ya sabes las habladurías no cesan en su entorno.
No me importa, si ella tiene un benefactor hablare con ella, le diré que estoy dispuesto a casarme con ella, que si me acepta yo velare por ella de ahora en adelante, si es viuda hare lo mismo, solo espero y me acepte.
-Ten cuidado, no me gustaría que salgas lastimado.
-Estoy estúpidamente enamorado de ella, desde que llego a este pueblo, desde que la conocí, desde que me perdí en sus ojos, no hago otra cosa más que pensar en ella, más al ver que se ha ganado a Abigail, ella ya tiene el camino más de la mitad para llegar a mi casa y a mi corazón.
-Bueno que te digo la mujer es hermosa, solo que algo no concuerda con su historia, no sé, el hecho que no tenga pasado es lo que me inquieta, que tal si su amante es alguien importante, no quisiera que te metas en problemas, la mujer vive a todo lujo, no se sabe de dónde llega el dinero, solo que llega y en grandes cantidades.
Pueda ser amante de algún mafioso y por eso de estuvo viajando mucho, se sabe que estuvo en muchos lugares, sin contar que estuvo viajando mucho con actores de teatro, tu sabes lo que se dice de las mujeres que trabajan en las tablas, aunque no sé, la verdad cual es la razón de que viajara con ellos sin ser actriz, que talvez está huyendo de la justicia.
-No me importa, yo la ayudaría a resolver su pasado eso ni lo dudes, tal vez si yo le doy mi apellido, ella rompas esas cadenas, además estamos especulando, ella aun no me acepta y yo aún no se lo he pedido, talvez si hablo con ella, se habrá a mí y me cuente su verdad.
-Bueno si tienes razón, pero bueno solo con cuidado.
-Si amigo no te preocupes, con cuidado, pero para Stefano Bruces, eso ya era mucho decir se sentía muy enamorado de Candy, solo soñaba con convertirla en su mujer, su esposa, hasta soñaba con presentarla como la señora de Bruce, Candy Bruce, se escuchaba bien.
3 meses después de dar clase a Abigail.
-Sra. Brown, sabe me tome la libertad de traerle estas flores, después de que se encarga de darle clases a mi hija, no tengo más que agradecimientos hacia usted.
-Sr. Bruce no debe de molestarse, yo estoy encantada con Abigail.
-Bueno, la verdad es que no es solo por eso que le traje flores, la verdad es que quisiera hablar con usted.
-Claro, vamos a sentarnos, pediré algo refrescante o desea alguna bebida.
-No así estoy bien, ya que ayudo a sentar a Candy, como todo un caballero- vera Sra. Brown, lo que quiero platicar con usted, es que bueno yo, dios que nervioso estoy, bueno usted me gusta mucho y quisiera pedirle la oportunidad para cortejarla.
Candy, estaba atónica a lo que escuchaba, todo se esperó menos que el, se le declarara, si había tenido pretendientes antes, pero ninguno había pedido permiso para cortejarla, como un caballero, muchos se dejaban llevar que viajaba en caravana y pensaba que era como lo que decían de las actrices de esa época, que eran unas fáciles y aceptaban cantidades de dinero a cambio de sus favores.
-Bueno Sr. Bruce, me alaga su propuesta no lo niego, pero no puedo aceptarla, yo no soy una mujer libre, no por el momento así, que me apena mucho declinar su oferta.
-Sra. Brown, yo sé lo que se dice de usted, las habladurías han llegado a mis oídos, pero sé que usted no es lo que dicen, así que, si usted tiene un benefactor y digo esto sin juzgar, solo diré que no me importa, yo estoy decidido a darle mi nombre, que lleve mi apellido, que sea mi esposa.
Sé, que talvez, tome esto como un atrevimiento de mi parte, pero tenía que decírselo, Sra. Brown, no tenga miedo solo déjese amar, deje que la ame, si esa persona no le da el puesto que usted se merece, yo estoy dispuesto a dárselo, mirándola a los ojos y por favor llámeme Stefano, me resulta muy frío que me llame Sr. Bruce.
-Candy, suspiro, está bien Stefano, perdón por no darle una respuesta ahora, debo arreglar mi situación primero, antes de iniciar una nueva vida, solo diré, que hasta no hacerlo, no podre corresponderle, solo le pido paciencia hacia a todo esto.
-La tendré, créame es lo que me sobra, sé que talvez, usted albergue a alguien más en su corazón, pero sé, que podre ganarlo, con dedicación y paciencia lo lograre.
-Candy, sonrió llámame Candy, así es como me llamo, le parece si iniciamos como una amistad por el momento.
-Estoy más que complacido con eso, por el momento para mi estará bien, Candy.
Así siguió dándole clases a Abigail, cada que las tomaba ellos después daban un paseo por la arboleda, ya sea a caballo o solo caminaban, ya hasta habían ido juntos a un par de fiestas una en el pueblo y otra a una gala en Londres, aunque se especulaba que tenían una relación ellos aún, no confirmaban nada.
Bruce, estaba muy complacido que Candy, había aceptado acompañarlo a esas fiestas, aunque sea como amigos, no importaba sabía que estaba ganado terreno y había decidido pedirle matrimonio, después de la fiesta de la Gala de Beneficencia, ya que él, también era benefactor de esas causas.
Había decidido que le pediría llevarla al jardín y ahí le pediría matrimonio, después en esa fiesta daría a conocer la noticia, estaba confiado que las cosas saldrían como él, las había imaginado.
FINAL DEL FLACK BACH
La plática seguía con la doctora Kelly.
-Y bien que has decidido.
-Bueno quisiera contarle mi realidad, digo talvez así el, tome una decisión.
-Decisión, respecto a que, Candy, si eres tú, la que debes dar una respuesta, dime lo amas, amas a Stefano Bruce.
-Bueno me gusta su compañía, es un caballero en toda la extensión de la palabra y Abigail es un sol, sabes me encanta estar con ella, ha robado mi corazón.
-Yo no pregunte por su hija, si no, por el que sientes por él, Candy lo amas.
Candy, solo suspiro _ no, la verdad es que no, deseo darme una oportunidad, de ser querida, de que me ame, pero me da mucho miedo entregar mi corazón de nuevo, me gusta, no te lo voy a negar, es muy buen mozo, pero no lo amo.
-Qué bueno que tienes claros tus sentimientos, solo te puedo decir que poco a poco, ya diste el primer paso, ve con cuidado a pasito, además tienes que arreglar tu situación legal primero, crees que tu esposo, te niegue el divorcio.
-No lo sé, la verdad es que pienso que él, ha de estar muy feliz con esa mujer, tal vez hasta hijos tengan, tal vez y este deseoso de que yo le dé el divorcio, para casarse con ella.
-Crees, yo diría que lo que debes hacer es enfrentarlo y pedírselo, así saldrás de dudas, quien sabe creo que te arrebataste y no le diste la oportunidad de explicar lo que realmente paso.
-Si yo personalmente escuche, como le hablaba de amor a esa mujer, que no hay más que explicar, si hasta le decía, cuantos hijos iban a tener y que se iban a ir de viaje a donde nadie los señalara, que me tiene que explicar, si para mí, estaba más claro que el agua lo que siente por esa mujer.
-Si lo pones así, si te doy la razón, pero bueno si estas tan segura de su amor por ella, solo pídele el divorcio libérate, no para que te cases con Bruce, si no para que tú seas libre de tu destino y puedas tomar decisiones para tu vida sin ataduras.
-Tiene casi más de 2 años que deje de esconderme, para dejar que me encuentre y así pueda darle el divorcio, pero tal parce que no le importa el dichoso papel, tal vez así están felices.
-Aun escucho un dejo de rencor en ti, y amor hacia él, aun amas a tu esposo verdad.
Candy, suspiro_ no tengo porque engañarte, a ti no, aun siento celos de pensar que esta con ella, que le hace el amor, que tengan hijos, dios hasta cuando me veré libre de este sentimiento.
-No hay cura amiga, para eso no hay cura, puedes darte la oportunidad de volver amar, pero debes dejar el pasado atrás, no es sano comenzar algo, sin dejar todo lo que sientes por alguien más atrás, solo tú, puedes sacar todo eso, vamos anímate que me gusta que ya haya alguien más, que te haga sonreír.
Ha de ser un gran hombre, sé que ese corazón sanara, cuando menos te lo esperes ya habrás sacado ese antiguo amor y dejando tu corazón libre para amar de nuevo.
En la casa de los DASH.
Bueno hija, que fue toda esa preguntadera con el Sr. Andlay, si tú no eres una señorita descarada, siempre has sabido comportarte, además me dijiste que de quien estabas profundamente enamorada era del socio de tu papa, el Sr. Bruce.
-Si mama, pero debo mirar para otro lado el, ya tiene a alguien, a esa bruja de la Sra. Brown, desde que la conoció no hace más que tener atenciones para ella, yo por más que lo intento, no tiene ojos para nadie más.
-Bueno hija, pero el Sr, Andlay no es un hombre libre, está casado, aunque no la conozco debe de ser una dama distinguida, por el estatus que él, tiene, anda mi niña ya llegara el que te desposara no te me desesperes.
-Mama, me gusta mucho el Sr. Andlay, de verdad.
-Hija, ya te dije que está comprometido, aunque se digan muchas cosas el, mismo lo dijo en la mesa, además tu papa, no permitiría que te conviertas en su amante, eso jamás.
-Y si se divorcia, crees que lo permita.
-Bueno, no lo sé, pero quizás sí, lo hace hasta yo, te ayudo a conquistarlo, este si me gusta para ti la verdad, no tiene hijos y Bruce esa chiquilla te sacaría canas verdes, deja evaluar la situación, ver quien es la esposa de Andlay y vemos.
-Está bien, pero si va con nosotros a la gala, realmente estoy decidida a conquistarlo.
-Hilary solo sonrió, realmente a ella no le importaba el que dirán, aunque su hija se convirtiera en la amante de Andlay, era un beneficio para su familia, tendría que hacerse cargo de ella, además eso ya se venía dando en la sociedad, chicas que tenían un benefactor recibiendo muy buenos beneficios económicos y ellos no estaban muy bien que digamos, como para concertar un buen matrimonio.
Si su hija, lograba conquistar a Andlay, podría darle un buen acuerdo económico a cambio de que sea su concubina, además que más daba, no tenía que preocuparse por nada, ni de llevar un matrimonio y si en el proceso lograban que él, se divorciara, pues ya tendrían el camino trazado.
Albert, tomo camino al pueblo donde esta Candy, para ir hablar con ella, solo pensaba en volverla a ver, se sentía nervioso sabía que no iba hacer fácil, que el perdonarlo le iba hacer muy difícil, pero él, no se iba a darse por vencido, así que estaba decidido que no iba a regresar América, hasta que ella volviera con él, regresarían los dos o ninguno lo haría.
Candy, tenía dos días de haber regresado de visitar a su amiga, solo fue a pedir su vestido y pedir que le arreglaran su casa de Londres, donde se quedaría unos días, quería hacer varias cosas, así como renovar su guarda ropa, tenía que asistir a varias fiestas por la beneficencia y necesitaba varios vestidos para todos sus compromisos, ya tenía tiempo que había recuperado su autoestima y siempre trataba de verse bonita, para ella, para ser feliz ella, con ella misma, así que fue con la modista hacer un numero de pedido de vestidos de fiesta, así como otros vestidos para el invierno que ya se acercaba.
Aun no sabía dónde pasaría las navidades, era la primera vez que estaría sola, anteriormente lo había hecho con la compañía de teatro y el último año con la familia de la doctora Kelly, pero ahora ella estaba casada y no quería ser una carga.
Albert, había llegado al pueblo lo primero que hizo fue instalarse en un hotel, para después buscar la dirección que le habían dado, llego en un carruaje solo pidió que lo dejaran cerca, quería verla de lejos primero, saber si realmente era ella, entro a la arboleda que vio para encontrar el camino hacia su casa.
Poco a poco se fue acercando, su corazón palpitaba, sentía que se le quería salir de tanto que le latía, sentía que estaba cerca, la vería después de tanto tiempo, estaba muy nervioso, pero estaba cerca después de buscarla tanto, después de que solo se fue, pero lo que importaba es que la vería.
Se adentró en la arboleda, cuando iba a llegar, se encontró con una niña rubia, de ojos verdes jugando con su juego de té, cerca de la que era la casa de Candy.
-Hola, dijo la niña.
-Hola contesto Albert, pero que hermosa eres, no crees que estas lejos de casa.
-No estoy lejos de casa, mi casa es aquella, apuntando la de Candy.
-mmm creo que me equivoque de casa, pensando, ahí no debe vivir Candy, pero que haces jugando aquí puede ser peligroso, donde está tu madre y tu padre.
-En la casa platicando, ¿Cómo te llamas? Mirándola
La niña, había quedado encantada con Albert, puede decirse que hasta impresionada, con sus ojos.
_Eres de verdad.
-Claro que soy de verdad, mírame.
-Sí, ya vi que eres de verdad, me gustan tus ojos.
-A mí me gustan los tuyos, me recuerdan a mi esposa, ella así los tiene verdes, como los tuyos,
_ mmm tú, tienes novia.
-Sí, contesto Albert, una muy bella.
-Vaya tengo competencia, Abigail era una niña muy precoz para su edad, el faltarle su madre se había madurado muy rápido para su edad, cosa que su padre no le parecía mal, al contario el ver a su hija desenvolverse de esa manera le causaba risa, muy autoritaria y hasta caprichosa, pero dentro de todo con un buen corazón.
En eso la niñera, ya le gritaba, _ Abigail, Abigail, donde estas.
Cuando Albert, vio a la joven niñera se escondió, detrás de un árbol, no quería que pensara que era un acechador, así que solo opto por decirle Abigail.
sussss, no digas que estoy aquí, está bien.
-Siiii, sussss, bueno me voy, ya me buscan me tengo que ir, te puedo ver mañana, te invito a mi picnic, a esta hora, traeré chocolate y sándwich.
-Es que no se si podre.
-Bueno, sino no vienes diré que eres un mal hombre.
-Albert, estaba atónico por el comportamiento de esa niña, realmente era una mini niña de armas tomar. - está bien, aquí estaré a esta hora, solo que como mucho deberás traer mucha comida.
-Si de eso no hay problemas, bueno me voy porque si no me van a retar, hasta mañana, con una sonrisa y sus mejillas muy sonrojadas.
-Albert, sonrió, será posible tenía una cita con una niña no mayor de 5 años quizás 6, pero a qué hora se metió en esas, solo movió su cabeza, pensando cuando tenga una hija, no la dejare sola ni un momento, soñando se quedó ahí viendo como desaparecía la niña, para dirigirse a la casa de Candy, y ahí estaba la pudo visualizar a lo lejos, tan bella como siempre.
Candy, estaba en el jardín cuando llego Stefano con Abigail, muy puntual con sus flores como siempre, la niña corrió a darle un abrazo y darle un beso en la mejilla como si fuera su madre, Stefano se acercó y le dio un beso en la mejilla.
Candy, acepto el beso, era la primera vez que tenía ese atrevimiento, pero no se lo tomo a mal.
-Perdón por el atrevimiento, pero te extrañamos, ahora que no estuviste.
-No te preocupes, yo también los extrañe, pero tenía que hacer varias cosas, así como visitar a una amiga, vaya que me hacía falta platicar con ella.
-Me imagino, espero y todo haya salido bien.
-Si ella, está muy bien y yo fui por mi vestido para la gala, pero entremos anda Abigail, que hay que estudiar.
Stefano, tomo del brazo a Candy, para entrar a la casa, se sentó como siempre en el sofá y Candy, se sentó con Abigail, en el piano para comenzar su clase Stefano, reviso el periódico y le sirvieron un vaso de whisky, tal parecía que Candy, tenía una familia, una feliz familia.
Cuando Albert, vio todo eso, se quedó paralizado no podía creer lo que veía Candy, había formado una familia, tenía una hija, con la cual había hablado apenas hace unos momentos, antes de que se fuera, claro sus ojos verdes como los de ella, su rubio cabello todo cuadraba.
Pero tan rápido lo olvido, sentía que el piso se le perdió, sintió una punzada en el corazón, le dolía, solo se quedó ahí, sentado bajo un árbol, sintiendo como su mundo se desmoronaba, ¿Por qué? Porque lo dejo de querer, tan poco lo había amado, como para haber tenido un hijo, después de que lo dejo.
Pero el había sido responsable de todo eso, el había sido el causante con todo lo que oculto, con lo que provoco su distanciamiento, todo lo que había pasado se había acabado, claro era su hija, si hasta el nombre que ella, había pensado le puso. Recordó cundo ellos se acaban de casar y le dijo que cuando ella tuviera una hija, quería llamarla Abigail, aun el recuerdo lo quemaba por dentro.
Se puso a llorar, los recuerdos se le vinieron de golpe, simplemente no concebía eso en su mente Candy, estaba viviendo con otro hombre y tenía una hija, dios no, que no sea verdad, pero lo era, la niña, aunque sus facciones eran diferentes a las de Candy, sus ojos verdes eran como los de ella, casi el mismo tono, solo se sentó a llorar, tuvo que reponerse con todas sus fuerzas, para parase para irse de ahí.
Sentía, que le faltaba la respiración el ver esa escena, el verla feliz con un hombre que no era él, y su hija su pequeña hija, Albert solo se repetía en su mente Abigail, como pudo, como permitió que otro hombre que no era el la tocara, solo se quedó ahí mirando, pensando y debatiendo si tocar o no esa puerta de esa casa.
Hasta que llego la noche, Stefano y Abigail, habían sido invitados por Candy, a quedarse a cenar, así que se sentaron a la mesa, comenzaron a charlar como si fueran una familia, de hecho, cenaron en un comedor redondo por comodidad de la niña, ya que en el comedor grande Abigail, no alcanzaba la mesa para comer.
Albert, se acerco quería ver de cerca, saber que sus ojos no lo engañaban, solo se quedó mirando en aquel salón que daba cerca del jardín, como esa pequeña familia cenaba muy amenamente, como Stefano, hasta la tomo de la mano para depositar un beso en su dorso de su mano, entre risas por las ocurrencias de Abigail.
-Sabe Srta. Candy, hoy conocí a un príncipe.
-Así, haber cuéntame, como fue eso.
-Hoy en entre los arboles lo vi, tenía los ojos muy bonitos.
-Candy, sonreía y arqueaba una ceja, sabes a mí me paso algo parecido, yo conocí a un príncipe en una colina, cuando cumplí 6 años, así que yo te creo.
-mmm me gustaría saber más, sobre eso Abigail, no me gusta que platiques con extraños
-Papito si él, no es un hombre malo, hasta me pregunto dónde estaba mi papa y mi mama, si fuera malo no me hubiera preguntado eso.
-Buen punto, pero, aun así, puede ser peligroso, le diré a la niñera que este mas al tanto.
-Debió ser alguien que vive cerca del pueblo, pero si tienes razón a veces Abigail, juega cerca de la arboleda y eso es peligroso contesto Candy.
Albert, al ver todo eso ya no quiso quedarse, se sentía mal, solo se puso a llorar por saberla perdida, como fue a perder lo que más ama, como fue a perder a su amada Candy, tal vez por eso ella se estableció para ser encontrada y pedir el divorcio, aun no sabía que si teniendo una hija, ella aún no se lo hubiese pedido.
Se sentirá bien teniendo una hija así, con ese hombre no entendía por qué, pero quería averiguarlo, se fue caminando hasta el pueblo, subió a su habitación y se encerró, no quiso saber nada, solo pidió una botella de wiski quería morirse y perderse en alcohol, pero porque George no se lo informo.
¿Por qué? En la investigación no se lo informaron, logro esconder muy bien su rastro y su nueva familia, sabrá el, que ella sigue casada y si él, no lo sabe, necesitaba saber, quería saber cuál era la situación de ella, mañana a primera hora vería al investigador, para que le dijera, porque no le dijo que Candy, tenía una familia, una hija.
Se bebió toda la botella, solo se acostó en la cama y no podía quitarse esa imagen, de la familia feliz, esa que él, quería con ella con Candy, pero porque ahora que la había encontrado estaba en esas condiciones, no era libre él, sabía que, aunque ellos estaban casados, el hecho, de que ella tuviera una hija con ese hombre, era suficiente motivo para no regresar con él.
Lo sabía así, que había tomado la determinación de que hablaría con ella, lo haría y aunque le doliera si Candy, así lo quería él, le otorgaría el divorcio, por esa niña que necesitaba ser reconocida, como su hija, aun recordaba como Terry sufrió porque su padre nunca reconoció a su madre, como su esposa y el ser un hijo bastardo le arruino la vida, lo sabía porque la misma Candy, se lo platico en una de sus tantas charlas, que habían tenido antes de irse a Brasil.
Se imaginaba a Candy, en esa situación con su hija, tal vez él, estaba casado y por eso no le importaba su situación legal con Candy, pero averiguaría todo antes de ir con ella, necesitaba saber desde cuando lo dejo de amar, desde cuando se entregó a ese hombre, ese hombre que ahora era dueño de sus besos y caricias, realmente quería saber quién era el.
Quien era el hombre, que le había robado la felicidad, esa felicidad que era de él, esa familia que había soñado y que ahora no le pertenecía, había pensado acercarse hablar con Candy, si ella quería le daría el divorcio, para que su situación legal cambiase y así le pudiera dar el apellido de ese hombre a su hija y si era necesario se lo exigiría.
Así que se levantó tomo un baño y bajo al restaurante del hotel, ahí estaba el investigador que había contratado con el expediente de Candy en la mano.
Buenos días con cara de una resaca que no podía con ella.
-Vaya señor Andlay, supongo que paso muy mala noche, no es así.
-Después, de que usted no me advirtió que mi esposa, ya tenía una familia, no sé, como quiere que tenga una buena noche.
El investigador solo se le quedo viendo, cual familia.
-Mi esposa, el hombre con el que ceno anoche y su hija Abigail, la niña su hija, hija de mi esposa, si hasta sus ojos son iguales a los de mi esposa, como se le pudo escapar ese detalle.
-Su esposa, no tiene hijos con nadie, aquí tengo su expediente, si tiene un admirador o como lo quiera llamar pretendiente Stefano Bruces, él es el padre de esa niña.
-Si la hija que tiene con mi mujer.
-Está equivocado Sr. Andlay, la niña es hija de Bruce y de su esposa fallecida, ellos son vecinos de la señora Brown, Andlay, pero no tiene aún una relación con el , aunque por las investigaciones que he hecho el, la pretende y en la gala de este sábado quiere declararse y hacer público el compromiso.
La señora es profesora de piano de la niña, ahí la conexión con ella, pero aún está a tiempo de recuperarla, la señora a sido tachada como amante de algún mafioso, ya sabe las habladurías, o que es viuda, ella no asegura, ni confirma nada, nadie sabe quién es, ni qué relación tiene con usted.
Vaya hasta yo me admire, mira nada más la señora Brown es una Andlay, por partida doble, vaya si me lo hubieran platicado no lo hubiese creído, realmente hasta que investigue supe su verdad.
Albert, solo sonrió, entonces su princesa no estaba con ese hombre, ni esa niña era su hija, dios gracias a un estaba a tiempo de recuperarla, cuando es la gala.
-Este sábado, a las 8:00 puedo conseguirle una invitación.
-Sí, consígala y necesito que haga otras cosas, quiero saber todo de Stefano Bruce, todo, quiero saber a qué me enfrento.
CONTINUARA.
Bueno chicas, aquí de nuevo con el siguiente capítulo, a lo mejor lo verán que aún no avanzamos el hecho que fueron 5 años y hay que contar todo a grandes rasgos, lo más importante.
-Bueno por ahí hubo una situación, ya que mi hija dejo un reviw, les diré que su molestia no fue por sus reviw que están publicados, si no por uno en especial que me llego en tono de burla hacia mi persona y sobre todo a la historia, ni siquiera lo voy a compartir por que no vale la pena, ella tiene acceso a mis redes y ahí lo vio, como toda hija que ama a su madre, se tomó el atrevimiento y comento porque sintió el deseo de defenderme.
-A todo esto, las que me conocen yo, casi nunca contesto los reviw, porque sé que es crítica constructiva, va haber buenos y malos comentarios como todos, yo soy de las que solo me quedo con lo bueno, pero siempre y cuando sea con respeto, ya que nuca le he faltado el respeto a nadie, como para que me lo falten a mí, con burlas, si no te gusta lo que escribo, puedes pasar de largo. Yo esto lo hago, porque me gusta, tengo tiempo y no recibo ninguna remuneración por esto, solo sus buenos deseos.
Ya saben, las espero en el siguiente capítulo, por la XEW, Radio…
