El aroma de aquel omega lo atraía de sobremanera, sabía que el chico no estaba en celo, pero sentía que perdía parte de su autocontrol al tenerlo tan cerca ¿A que se debería? Nunca antes otro olor lo había llamado tan fuerte, era como si lo llamara solo a él y a nadie más. Entonces lo entendió, era tan simple que no lo había asimilado de inmediato, porque el ser humano siempre busca la respuesta más complicada cuando a veces las cosas están a la vista y son demasiado obvias. Quería marcarlo y hacerlo suyo… era su destinado.
༺༻༺༻༺༻
Víctor nunca fue el típico alfa que se creía mejor que todos, sus padres lo educaron para respetar a todos solo por ser personas. Mujeres, hombres, niños, adultos, alfas, betas y omegas; todos merecían ser tratados con educación y no ser mirados en menos.
Su madre era una omega que siempre se dio su lugar frente a todos, no dejando que nadie la pasara a llevar, siempre trabajó en una peluquería y se dedicó a eso a pesar de que su padre era dueño de una gran empresa y no era necesario ese dinero extra. Sus padres se complementaban bien, no eran destinados, pero se amaban y el alfa mayor respetaba todas las decisiones tomadas por su omega, además de que no la perdería después de que le costara tanto cortejarla ya que ella no quería perder su independencia dejándose marcar. Aún así el señor Nikiforov le demostró que siempre estaría ahí para ella, cuando se hicieron novios siempre le dio su lugar sin dejar que nadie la pasara a llevar en su adinerada familia y ella también puso de su parte para que así fuera.
Cuando Víctor tenía quince años su padre enfermó gravemente, ese mismo año murió y su madre tuvo que hacerse cargo de la empresa mientras su hijo se convertía en un adulto. Fue muy criticada por muchos, "un omega no puede hacerse cargo de un negocio", "solo sirven para criar debería quedarse en casa", "en vez de mandar debería abrir las piernas, seguro así le harían mas caso". Todas esas frases y más, eran las que se murmuraban entre los pasillos de la empresa, pero ella no se dejó caer por eso, su esposo la había preparado para ese momento dejando que estudiara sobre la administración del lugar, le enseñaba todos los días su trabajo con tal de que si algo llegaba a sucederle ella pudiese hacerse cargo. Y así fue, la empresa siguió adelante, no mejor ni peor que antes, solo normal, no se fue a quiebra como todos creían.
Muchos alfas intentaron algo con ella, pero la omega solo estaba dedicada a la empresa y a la crianza de su hijo, rechazó a todo aquel que intentara cortejarla sin ningún miramiento.
Para cuando Víctor fue un adulto todo estaba perfecto, él le ofreció a su madre seguir a cargo, pero esta se negó diciéndole que solo lo había hecho por responsabilidad, que ese trabajo no era el que le gustaba y que prefería volver a trabajar en lo de antes. Así fue como ella conoció a su destinado, se negó al principio por la memoria de su esposo, pero terminó cediendo al darse cuenta que no tenía a nadie más y no podía seguir luchando contra aquella atracción, además el alfa también era un buen hombre que la respetaba. Había tenido suerte en esta vida de encontrar personas con un pensamiento distinto.
Víctor aprendió mucho de esto, en su empresa había omegas con puestos altos y alfas con puestos bajos, también era al revés en otras secciones y no se permitía faltar el respeto a nadie; no había más beneficios para unos que para otros, todos eran tratados por igual y ascendían según sus capacidades para el trabajo. Por eso ahora se encontraba en una encrucijada, el cuerpo de ese omega se estremecía entre sus brazos, no podía discernir si era por miedo o excitación, lo único que sabía era que el chico con ese delicioso aroma era su destinado.
Si se ponía a recapitular él como había llegado a eso, podía decir que había tenido un día de trabajo algo ajetreado así que no dudó en decir que si cuando Chris lo invitó a divertirse. Quedaron en encontrarse en la entrada de un lugar al cual nunca había ido, pero que decían era muy bueno. Se dio una ducha y se alistó pensando en pasar un buen rato y relajarse ya que lo necesitaba y mucho, tal vez podría encontrar compañía para la noche si es que alguien llamaba su atención y viceversa.
Víctor llegó al lugar y vio a Chris esperándolo con una gran sonrisa, desde que tenía pareja, su amigo se estaba comportando bien y a pesar de que este era un beta Chris parecía muy feliz, por lo que se veía le era completamente fiel. Entraron al lugar y Chris pudo ver a su pareja bailando en medio de las personas, el platinado no lo conocía en persona por lo que no pudo distinguirlo y al meterse ambos entre la multitud perdió el rastro de su amigo. Caminó un rato intentando buscarlo, pero fue inútil así que decidió alejarse de las personas bailando y esperar en alguna mesa, no contó con que sin querer pasaría a llevar a un chico haciéndolo tropezar. En un acto reflejo lo agarró por la cintura para que no cayera al suelo.
Se quedó pasmado. El aroma de aquella persona era muy atractivo, lo llamaba y lo tentaba a marcar ese cuello descubierto frente a él, recordaba haber sentido ese aroma antes en un restaurante, pero aquella vez tenía asuntos importantes que atender por lo que no se pudo quedar a investigar. Se preguntó la razón por la cual sabía que era el mismo aroma, el por qué le llamaba tanto la atención y entonces lo supo.
—Hueles muy bien —fue lo único que pudo decir mientras por dentro intentaba controlarse lo mejor posible, no quería obligar a aquel omega a nada, él no era ese tipo de alfa.
Aunque ahora en ese instante con su destinado entre sus brazos no sabía qué hacer, el aroma dulce comenzaba a expandirse avisando su celo. Si se quedaba cerca, el deseo de marcarlo como suyo aumentaría, pero si se alejaba algún otro alfa podría querer hacerle algo. Miró en todas direcciones pensando que hacer— ¿viniste con alguien o estás solo? —su voz salió mas ronca de lo que hubiese querido.
Yuuri estaba aterrado, ese alfa tenía una presencia muy imponente y su cuerpo se sentía completamente atraído por él, sentía que el celo comenzaba a hacerse presente como una manera de llamar la atención de aquel sujeto y todo eso lo llevaba a una sola conclusión. Era su pareja destinada.
"No, no, no. No quiero" se repetía en su mente intentando controlar sus alocadas feromonas, solo quería que su novio estuviese cerca para poder abrazarse a él y sentirse seguro, porque aunque sabía que su cuerpo llamaba a que alfa desconocido, no se sentía aliviado en sus brazos, no era a él a quien necesitaba en ese momento. Su corazón era del rubio aunque su cuerpo le indicara otra cosa en ese instante— mi pareja está aquí.
"Así que tiene pareja" pensó Víctor con desgano, no era tiempo de deprimirse, ya hablaría con ellos más tarde sobre la situación, después de todo debían estar juntos. El omega interno del chico llamaba a gritos a su alfa y eso solo significaba que no podrían estar mucho tiempo separados— escucha, caminaremos hasta las mesas y me indicaras donde esta él para llevarte hasta ahí.
Yuuri no sabía si confiar o no, aunque no tenía muchas alternativas puesto que estaba entrando en calor y el tiempo se le acababa, no podría controlarlo mucho tiempo más. Asintió con la cabeza y comenzaron a caminar, por un momento se sintió protegido al ver que algunos alfas de alrededor se alejaban al sentir la presencia del extraño que lo acompañaba, debía admitir que su destinado tenía una presencia imponente. Tal vez si Yuri hubiese sido un alfa tendría la misma presencia o quizás peor, sonrió de solo imaginarlo ya que, si como omega se hacía respetar, como alfa de verdad daría mucho miedo.
De repente Yuuri sintió el aroma de otro alfa imponiéndose, confrontando a su destinado, entonces todo a su alrededor se detuvo, ya no había música y las personas hacían un círculo alrededor de ellos ya que las dos presencias eran igual de imponentes. Yuuri levantó la mirada y pudo ver a Otabek acercándose a ellos, se sintió aliviado de por fin ver a alguien en quien confiaba. Víctor tomó al omega y lo puso tras él asumiendo que el otro alfa era una amenaza.
Otabek tenía su receso así que a petición de Yura comenzó a buscar a Yuuri para saber que estaba bien y preguntarle si necesitaba algo, entonces sintió un aroma a celo apenas comenzando. El olor característico de Yuuri llegó a sus fosas nasales y solo pudo pensar "no de nuevo" antes de acudir a él. Se asustó de lo que pudiera ocurrir y se guió por su nariz para llegar al omega. Al encontrarlo vio como un alfa platinado lo tenía agarrado de la cintura, entonces se enojó. El japonés era novio de su "hermano", lo cual lo hacía parte de su propia familia.
—Suéltalo, ahora —dijo con su voz de mando alfa, la cual no tenia efecto en Víctor.
— ¡Otabek! —gritó Yuuri apunto de llorar y el platinado entendió que ese debía ser su novio así que lo soltó y el japonés se encaminó hacia el alfa pelinegro quien lo envolvió en un abrazo. Otabek tendría que comenzar a acostumbrarse al aroma de Yuuri o le sería muy difícil ayudarlo en otras ocasiones, además que esto ya se estaba haciendo repetitivo.
Víctor iba a alejarse cuando sintió un golpe fuerte y certero en su mandíbula, desestabilizándolo un poco. Enfocó la vista y pudo ver a un ¿Beta? Un chico rubio muy furioso y dispuesto a darle otro golpe el cual esquivó con agilidad agarrando el brazo del otro y notando que era un omega. Se sorprendió por la fuerza del golpe.
Los guardias del lugar llegaron y llevaron a todos los involucrados a la parte trasera del lugar donde solo podían entrar los empleados para descansar.
༺༻༺༻༺༻
Yuri y Otabek explicaron lo sucedido y al ser conocidos de los guardias por trabajar ahí, solo tuvieron una advertencia. Víctor notó como el alfa pelinegro no se volvió a acercar a su destinado, pero que el omega rubio mantenía a su omega abrazado desde la cintura, apegándolo siempre a su cuerpo en modo protector.
Cuando los de seguridad se fueron, los cuatro se sentaron en los sillones del lugar, Yuuri sobre las piernas del rubio agarrándose de su cuello y escondiendo su rostro ahí.
— ¿Podrían decirme como se llama? —preguntó Víctor de manera educada.
Yuri puso cara de pocos amigos— ¿Qué mierda te importa cómo se llama mi novio? —miró fieramente al platinado mientras a este la sorpresa se le notaba en el rostro.
Ambos eran omegas ¿Cómo era posible aquello?— yo pensé que su novio era él —Víctor apuntó con su índice a Otabek— bueno, no importa. Entonces con quien debo hablar es contigo ¿Cómo te llamas?
—Por favor… vámonos de aquí… —Yuuri susurró cerca del oído de su pareja, respiraba con dificultad y le costaba hablar. Otabek quería ir por supresores, pero no quería dejar a ese extraño alfa junto a sus dos queridos omegas, no lo conocía por lo que no confiaba en él.
Yuri abrazó más fuerte al japonés, liberando un poco de sus propias feromonas en un intento de calmarlo, lo cual funcionó aunque casi nada. Yuuri quería salir de ahí, no quería tener un destinado y no quería que el rubio lo supiera o tal vez lo abandonaría.
—Mi nombre tampoco es de tu incumbencia.
Víctor sintió los dos aromas mezclarse, no le agradó nada ya que el solo quería el dulce olor del omega pelinegro— entonces iré al grano, ese chico es mi destinado.
