La primera cita no había salido a la perfección, pero tampoco salió tan mal. Patinaron juntos y se divirtieron, además que el hecho de que Yuuri se hubiera accidentado ayudó para que pasaran más tiempo juntos ya que el doctor le dio reposo, así que no podía ir a trabajar y estaba obligado a estar en casa con un sexy rubio enfermero que lo iba a cuidar.

Solo eran tres días de descanso, pero para él era bastante. ¿Cómo había cambiado tanto? Antes ni se hubiese imaginado tener que faltar al trabajo ni siquiera por órdenes del médico, pero ahora se sentía feliz de tener esos días en casa.

No hicieron nada productivo en ese tiempo, vieron películas, jugaron videojuegos y algunos juegos de mesa de vez en cuando. El japonés exageraba su estado de "paciente" y aparentaba no poder caminar adecuadamente para que Yuri lo trasladara en brazos a todos lados. El rubio no era tonto, sabía que la lesión no era grave ya que el doctor lo había dicho, pero le daba curiosidad que Yuuri tuviese una actitud mimada, que quisiera tanta cercanía. Incluso tuvo que ayudarlo a bañarse, enjabonar su espalda y lavarle el cabello, esto último fue bastante difícil ya que se podían sentir las ganas entre ambos de hacer otras cosas, pero debían ir lento.

Cuando se acabó aquel reposo, Yuuri volvió a sus labores habituales. El regresar al trabajo se le hacía tedioso y aburrido, se sentía como un niño de preescolar cuando solo espera la hora de salida para volver a los brazos de su madre, solamente que el quería salir pronto para ir a los brazos de su novio quien lo esperaba todos los días fuera de su trabajo. Por supuesto que Chris no había vuelto a aparecer por ahí.

En los siguientes días Yuuri recibió una llamada importante de Phichit, esta era importante porque en realidad el moreno lo llamaba todos los días solo por tonteras. Este le dijo que obviamente él sería el padrino de su boda, así que necesitaría su ayuda para los arreglos de esta y todo lo que se requiriera.

Arreglaron con su amigo encontrarse en el centro de la ciudad para escoger una buena empresa de banquetearía, el lugar de la boda, el pastel y la ropa que usarían entre otras cosas. Le pidieron a Richard que los llevara de un lado para otro, por supuesto que le pagarían por un día de trabajo completo o los que se necesitaran, fue así como el chofer se convirtió en amigo de Phichit también, bromeaban e incluso le pedían su opinión para las cosas.

El rubio los acompañaba, pero se mantenía al margen, el solo iba para proteger lo que era suyo, no tenía razones para andar metido en ridiculeces como pasteles y adornos. Era estúpido según él, hacer tanto alboroto por atarte a alguien de por vida.

¡Yo también quiero! —dijo Yuri con emoción al ver un pastel de bodas con diseño de animal print.

Pero dijiste que esto era una idiotez —le comentó Yuuri al ver que estaba mirando.

Pero es de tigre, los tigres son geniales —Yuuri rio— ¿Qué?

¿Quieres un pastel de bodas solo porque los tigres son "geniales"? —el azabache enfatizó las comillas haciendo un gesto con sus dedos.

No, si es de bodas lo querré cuando nos casemos. Es obvio ¿No? —el rubio hablaba tranquilo, como si lo que decía fuera lo más normal del mundo.

Yuuri no supo que responder, repentinamente se sintió nervioso. Miró hacia el lado intentando buscar apoyo moral de sus amigos, pero lo único que vio fue a Phichit gravando el momento y a Richard mirándolos con emoción. Nada de eso le ayudaba en ese instante, ¿Por que tenía que tener amigos tan raros?

Lo que más les costó contratar fue el servicio que haría las grabaciones de ese día y que tomaría las fotos para la posteridad, al moreno fanático de las selfies no le convencía ningún lugar. Al ver el trabajo que le presentaban, Phichit solo decía que hasta él podía hacerlo mejor y se iba, el problema era que en esta ocasión, Phichit sería el centro de atención así que no podía hacerlo.

¿Cómo que no? —Phichit se sentía ofendido— ¿Dudas de mis habilidades, Yuuri?

Por supuesto que no, pero será tu día especial y debes concentrarte en eso —el japonés intentaba calmar a su amigo al que el estrés del matrimonio lo estaba colapsando.

Solo grabaré todo con el selfie stick, hasta cuando diga "si acepto".

Su amigo sí que tenía ideas raras, pero lo dejaría por ahora después de todo ese era su día.

Las semanas pasaron rápidamente para los Yuris, entre pequeñas citas que consistían en paseos por el parque, ayudar a Phichit, tener sesiones de besos y caricias antes de dormir y pequeñas discusiones porque el rubio a veces era impulsivo e intentaba propasarse en vez de ir lento. Llegó el día en el que Yuuri debía planear la despedida de soltero de Phichit, se le ocurrió que podrían ir todos a comer a algún lugar y luego a bailar, pero el rubio le dijo que era la idea más tonta e infantil del mundo. Yuri había visto en muchas películas que las despedidas de soltero se hacían con strippers, después de todo era para que el condenado se fuera feliz y sin arrepentimientos a la guillotina.

Yuuri le dio la razón y llamó a Chris para que los ayudara a organizar el asunto ¿Quién mejor que el rubio pervertido para esto? Él debía conocer algún club o algo que pudiese servirles.

Yo puedo hacerlo —les dijo mientras Yuuri y él consumían bebidas calientes en un café y el rubio gruñón lo fulminaba con la mirada. Yuri estaba bien entrenado ya que el japonés solo debía decirle "quieto" y este obedecía aunque no le gustara la idea.

¿Es en serio? ¿Trabajas en eso? —Yuuri estaba sorprendido.

Al parecer es cierto que no recuerdas nada de esa noche —dijo Chris con un tono de burla— esa noche ambos bailamos pole dance y terminamos casi sin ropa.

El japonés no sabía dónde esconderse ¿Él? ¿Bailar pole dance? Lo había hecho una vez, había ido a unas pequeñas clases solo por Víctor, pero nunca lo había repetido. Ni con él, ni con nadie o al menos eso creía hasta ahora.

Al parecer esa nueva información captó el interés de Yuri, pues dejó de mirar a Giacometti y se concentró en su novio— ¿Sabes hacer eso? —preguntó con notable interés.

U- un poco —dijo avergonzándose de sí mismo.

Vamos, no seas vergonzoso, lo haces genial. Además eres muy bueno en eso —dijo Chris mientras ponía una de sus manos sobre el muslo de Yuuri, apretándolo levemente.

Esta de más saber que alguien casi termina con los dedos rotos, ambos rubios tan infantiles. Uno incitando la pelea y el otro cayendo fácilmente en el juego de los celos. Quedaron de acuerdo entonces en el día, el lugar y que él junto otro chico y dos chicas bailarían, después de todo debía ser para todos.

El día de la despedida llegó, Otabek, jean y Richard estaban invitados. El lugar fue un pequeño club perteneciente a Chris quien solo bailaba por diversión.

Llegaron todos al lugar que era pequeño, pero agradable. Daba ese ambiente intimo, las luces eran bajas, pero aún así podían verse, la música era suave y la voz que cantaba era bastante sensual, incitaba a bailar de una manera para nada inocente.

Antes de comenzar con el show, procedieron a beber un poco y comer algunos snacks, todo para aligerar el ambiente del lugar. Las conversaciones surgieron espontáneamente entre todos los que se encontraban ahí. Yuri mantenía al japonés sentado sobre sus piernas, abrazándolo por la cintura y apoyando su mentón en el hombro del otro, era la única manera de tenerlo junto a él y que nadie se acercara a robarlo de sus brazos, Phichit reía y bromeaba sobre lo posesivo que se había vuelto el rubio desde que se activó su personalidad.

El show comenzó, pero Yuuri no pudo ver nada. Lo tenían arrinconado en el borde de un sofá, estaba con su espalda contra la pared mientras el rubio lo besaba apasionadamente, Yuuri solo se dejaba hacer porque había bebido bastante como para desinhibirse, pero no lo suficiente como para alocarse por completo y no recordar nada al día siguiente.

Los besos eran cada vez más demandantes, la lengua de Yuri invadía sin pudor la boca del otro, mientras que las manos del rubio se paseaban por debajo de la camisa del japonés, desde las caderas hasta la espalda y de vuelta. Pequeños sonidos de satisfacción comenzaron a salir involuntariamente de la boca del azabache, pero estos eran ahogados por más besos o por el sonido de la música del show que no podía, ni quería presenciar.

No supieron en qué momento terminaron recostados en el sofá, Yuuri tomando el mando de la situación y poniéndose sobre el rubio, besándolo fieramente como si quisiera devorarlo. Mordió los labios de Yuri para luego bajar a su cuello y morder también, coló sus manos por debajo de la camiseta del otro acariciando su torso bien marcado, esto lo volvía loco.

Yuuri entre beso y beso, quiso intentar bajar sus manos hasta la entrepierna del rubio, pero este lo detuvo— suficiente, bebiste de mas y mañana te arrepentirás de esto cerdo —le dijo mientras con la mano derecha sostenía la que el japonés intentaba meter insistentemente en su pantalón, y con la mano izquierda lo había agarrado del mentón con firmeza para que lo mirara con esos ojos dilatados por el deseo.

No me echaré para atrás —dijo determinado.

Por alguna razón desconocida, el sentirse aprisionado de esa forma no disminuía ni un poco el deseo de Yuuri, más bien lo aumentaba considerablemente. El pensar en el rubio siendo dominante y un poco sádico lo excitaba de sobre manera. Quería más, pero el otro se lo estaba impidiendo. Un poco molesto hizo un movimiento de caderas para que sus erecciones se rozaran, aunque aun tuviesen la ropa puesta. Entonces Yuri lo volteo dejándolo bajo él, aprisionando las manos del japonés por sobre su cabeza, dejando al descubierto parte de su abdomen.

El rubio pasó su mano libre por las caderas del otro, acariciándolas tan suavemente que era como una tortura. Juntaron sus labios nuevamente aunque Yuri no soltó el agarre en las muñecas del otro y esto solo hacia mas difícil al japonés resistirse, el rubio se dio cuenta y lo soltó.

Yuuri sabía que si querían ir despacio deberían abstenerse por ahora, que el rubio solo estaba accediendo obedientemente a lo que el mismo impuso. Dio un pequeño beso en los labios del rubio y le avisó que mejor iría al baño, el otro solo asintió con la cabeza. No tardó mucho, solo mojo un poco su cabeza intentando despejarse y disipar el calor que sentía. Al salir del baño pudo presenciar como Otabek sostenía a un dormido jean, ambos sentados en otro sofá del lugar, Beka acariciaba el cabello del otro que parecía relajarse a su tacto, al parecer había bebido demasiado y cayó dormido.

Phichit solo tomaba fotografías de todo y era feliz, seguramente también tenía fotos de lo que él y el rubio estaban haciendo hace poco, ya no importaba, era su noche después de todo— Yuuri —llamó el moreno alegremente— mira, mira —dijo sonriendo emocionado y mostrándole las fotografías tomadas. Al principio creyó que serían las suyas con Yuri, pero estaba equivocado.

En las imágenes se podía ver como Chris hacía su acto de pole dance y Richard dejaba billetes en su tanga, había otras imágenes de ellos demasiado cerca y para finalizar, unas varias de ellos besándose. Fue ahí que Yuuri se dio cuenta que no estaban en ningún lado.

Se fueron hace poco, Chris se ofreció a llevar a Richard a su casa en taxi ya que no puede conducir en ese estado —informó Phichit.

Yuuri estaba seguro que el rubio pervertido no solo dejaría al taxista en casa y se iría, aunque no importaba mucho ya que al parecer a Richard también le gustaba.

Gracias por todo esto amigo —dijo el moreno recargándose sobre su hombro, al estar lado a lado se le hacía fácil— estoy muy nervioso.

Lo sé, te conozco mejor que nadie —Yuuri apoyó su cabeza sobre la de su amigo. Él debía ser su pilar ahora que daría un paso importante en su vida.

Continuará…