Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada

4) Advertencia: Contiene muchos OC.

A TRAVÉS DEL TIEMPO

CAPÍTULO 16

Techo de la casa de Malika

Poco después

Sayida regresó a casa tras la pelea contra Tanin, dejándose caer sobre el techo y detransformándose justo cuando sus pies caían sobre la placa de ladrillo. Atrapó a Tikki con sus dos manos.

-Espera, Tikki, tengo algo de comer para ti- dijo Malika sacando de su bolsillo una galleta de avena, la cual la kwami tomó de buena gana mientras que engullía.

Aún mareada por la oleada de acontecimientos de ese día, Malika se dejó caer en el suelo, y tuvo que detener su hiyab con una mano antes de que un súbito viento se lo llevara volando. Pero ni todas las ventiscas que pudieran aparecer en esa ciudad desértica podrían robarle su buen humor en esos momentos.

-Alguien está feliz- comentó la kwami.

-¿Crees que deba ir a buscar a Qat 'aswad de una vez?- dijo la chica mirando hacia el palacio- decirle la verdad sobre…-

-Probablemente no- dijo Tikki en voz baja- quizá sea buena idea que ambos descansaran. Mañana tendrás todo el tiempo del mundo para charlar con él-

Malika sonrió, sintiendo sus mejillas encenderse, y cerrando su mano alrededor de la esmeralda que Ayan había puesto alrededor de su cuello. Parecía que el día siguiente no podía llegar lo suficientemente rápido para ella, pero hizo lo que Tikki le dijo. Tomando a la kwami entre sus manos bajó a su habitación y se dispuso a dormir.

x-x-x

Palacio del Sultán

Más tarde

Ya era casi la medianoche cuando regresó al palacio, pero al sultán no le importó. Estaba sumamente furioso por lo que Malika le había contado sobre el hecho de que Hasan visitara a su padre y la amenaza para encargarse de que se olvide de ella y convencerlo de desposar a Saira. No entendía porqué tanto empeño de su consejero de casarlo con su hija. No era como que algo iba a cambiar con ello; Hasan ya era el hombre más poderoso del país después de él, y le había brindado toda la libertad que quisiera para manejar los asuntos del reino. ¿Qué más quería ganar?

Qat 'aswad entró por su balcón y, tras asegurarse de que estaba solo, se detransformó. Ni siquiera esperó a que Plagg recargara sus energías, sino que abrió la puerta y comenzó a caminar hacia la habitación de su consejero.

Mientras caminaba, Ayan apretaba los puños de furia y daba pisotones en el pasillo vacío. Sabía que seguramente lo despertaría, pero no le importaba. Nadie se metía con la mujer que amaba.

-Ayan, espera a que enfríes la cabeza- dijo Plagg tan pronto como terminó de recargar sus energías, apresurándose a su lado y posándose sobres u hombro- chico, escúchame. Quizá sea buena idea esperar a la mañana-

-Esto no puedo esperar, Plagg- dijo Ayan frunciendo el entrecejo mientras que caminaba hacia la habitación de su consejero sin mirar a su kwami, quien supo que sus sugerencias eran en vano: el chico estaba decidido- ¿no escuchaste? Hasan amenazó la vida de Malika-

-Lo sé, cachorro, solo digo que tengas cuidado- dijo Plagg en tono preocupado- ese hombre me da una muy mala espina. Ya actuó contra ti en una ocasión; no sabes si tiene algo preparado para atacarte de alguna manera-

Ayan frunció el entrecejo, a punto de decir que no era posible porque era su consejero de más confianza, pero al mismo tiempo cayó en cuenta que el hombre ya había actuado contra él en una ocasión, con lo que le hizo a Malika. Plagg tenía razón, tenía que tener cuidado.

-No te preocupes- dijo el chico finalmente- si llego a creer que estoy en peligro, me transformaré en Qat 'aswad y me podré defender. Estaré bien-

Plagg asintió seriamente mientras que se escondía debajo de su turbante, y golpeó la puerta de la habitación de Hasan.

-¡Hasan!¡Abre la puerta!- dijo Ayan alzando la voz mientras que golpeaba repetidamente la puerta- necesito hablar contigo-

Escuchó algunos pasos en su interior, pero la puerta se abrió al mismo tiempo que una voz dijo "pasen". Ayan frunció el entrecejo y empujó la puerta para entrar a la habitación.

-¡Estoy sumamente molesto contigo y con tu actitud, Hasan!- dijo el chico mientras entraba a la habitación con una expresión furiosa- supe que amenazaste al padre de Malika Gadaff después de nuestra conversación de esta mañnaa. Te ordeno que la dejes en paz inmediatamente y que…-

Pero el chico se interrumpió al ver que no había nadie en la cama ni en la habitación, y que había estado hablando solo desde que entró. Miró a su alrededor extrañado. Entonces, ¿quién le había hablado o abierto la puerta?

-¿Hasan?-

-¡Ayan!- alcanzó a escuchar alarmado la voz de Plagg.

Antes de que pudiera decir algo más, sintió un golpe en la parte posterior de la cabeza y todo se fue a negro. Lo último que escuchó antes de perder la conciencia fue una risa que causó que se le helara la sangre.

X-x-x

Poco después

Ayan despertó con una horrenda sensación de mareo. Alguien lo había golpeado en la parte posterior de la cabeza, haciéndolo perder la conciencia. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que fue golpeado, pero despertó en un sitio frío y que olía a humedad. Arrugó la nariz e intentó llevarse la mano a la cabeza para frotarse el sitio dolido, pero notó que sus brazos estaban atrapados por gruesas cadenas.

-¿Pero qué es…?- comenzó a preguntarse al ver las cadenas restringiendo sus movimientos, no solo en sus muñecas, sino también en sus tobillos.

-¿Está cómodo, su majestad?- escuchó una voz.

Cuando Ayan levantó la vista se sintió un poco mareado, seguramente por el golpe, pero pudo ver que estaba en una celda en el calabozo del palacio y que Hasan estaba frente a él con una sonrisa confiada.

-¡Hasan!- exclamó Ayan frunciendo el entrecejo, tirando de sus cadenas- ¿qué es lo que significa esto?¡Te ordeno que me liberes inmediatamente!-

-¿Qué es lo que parece, mi sultán?- dijo el consejero con una expresión astuta- ya estaba harto de tener que soportar a un adolescente impertinente dándome órdenes estúpidas todo el tiempo, así que estoy tomando el poder en mis manos-

-¡Eres un traidor!- siseó Ayan tirando de las cadenas de nuevo- ¡libérame inmediatamente!-

-Lamentablemente tú ya no me das órdenes, mocoso- dijo Hasan cruzando los brazos- a partir de ahora te quedarás aquí en silencio para que yo pueda gobernar en tu nombre. No te preocupes, todo el reino sabrá de tu triste destino, de como una grave enfermedad se apoderó de tu cuerpo y tu mente, y por ello tuviste que ser confinado a tus habitaciones de manera permanente. Todo por tu propia seguridad-

-¡No!- dijo el chico furioso- ¡no te lo permitiré!-

Hasan sonrió.

-Ah, y quizá le haga una visita a esa hermosa vendedora de telas en la ciudad- dijo el hombre sonriendo maliciosamente, causando que Ayan sintiera un feo vuelco- creo que la convertiré en mi esclava. Será una linda vista, la chica a la que querías hacer reina lavándome la suciedad de los pies todos los días…-

-¡NO LO HARÁS!- gritó Ayan palideciendo mortalmente. Tiró de sus cadenas, pero éstas no cedieron ni un poco- ¡NO PERMITIRÉ QUE LA TOQUES! Plagg, transfórmame-

Pero nada sucedió. Ayan siguió siendo él mismo. Confundido, el chico se volvió a mirar su mano derecha, y se dio cuenta con horror que su anillo, su Miraculous, había desaparecido.

-Oh, ¿acaso buscabas esto, Qat 'aswad?- dijo Hasan, sacando de su propio bolsillo el anillo del Gato Negro en su mano. Plagg flotaba a su lado, mirándolo tristemente y sabiendo que no podía hacer nada para ayudarlo- tomé la libertad de tomarlo para que te quedaras quieto y pudieras descansar-

-¡Maldito!- siseó Ayan- ¡devuélvemelo! ¡Plagg…!-

-Lo siento, chico. No puedo hacer nada…- dijo tristemente el kwami antes de volver al interior del anillo y desaparecer de su vista.

-No… Plagg…- dijo el chico, cada vez más asustado.

-Te di una oportunidad, Ayan- dijo Hasan volviendo a guardarse el anillo y volviendo a sonreír- de hecho, dos oportunidades. Te di una oportunidad como sultán y una como Qat 'aswad, pero rechazaste ambas. Primero te negaste a casarte con mi hija y olvidarte de la vendedora. Y luego, decidiste unirte a Sayida y darme la contra-

Ayan palideció mortalmente.

-¿Tú… tú eres el dragón?-

-Correcto- dijo Hasan ampliando su sonrisa descubriendo su cuello y mostrándole el collar- parece que la presencia de Tanin ya no será necesario en esta ciudad. No temas, tu compañera Sayida se librará de mí y no tendrá que volver a pelear. Lástima que no puedo decir lo mismo de la vendedora de telas-

El chico tembló desesperado. Hasan iba a tomar su reino y peor, iba a atacar a Malika. No tenía manera de avisarle a Sayida para que lo ayude o que proteja a la chica que amaba. En esos momentos no podía hacer más que suplicar que no le hiciera daño.

-¡No la toques!- dijo Ayan forcejeando, sus ojos comenzando a llenarse de lágrimas de impotencia- ¡no importa lo que me pase a mí, no le hagas daño a Malika!-

Hasan iba a decir algo, pero escucharon pasos cerca. Ayan levantó los ojos esperanzado, pensando en que quizá alguien podría escucharlo y acudir en su ayuda. Al parecer su enemigo también pensó en ello, pues frunció el entrecejo y sacó un paño de su bolsillo, para amordazar con él a Ayan.

-Mmmff…-

-Quizá tengas razón, no tiene caso amenazarla- dijo Hasan cuando completó su tarea- ahora que tú estás fuera del camino, esa chica no me es de ninguna utilidad. Si te quedas quieto y no me das problemas, Malika pasará el resto de su vida como la esposa del vendedor de especias, y jamás sabrá porqué su amado sultán la abandonó-

Ayan entrecerró los ojos, pero no podía hacer nada al respecto. Había perdido a Plagg, y ahora perdería a Malika.

Hasan salió de la celda cerrando la puerta tras de sí y accionando todos los cerrojos, además de correr la pequeña ventanilla de madera antes de alejarse de ahí riendo.

x-x-x

Tienda de Telas

La tarde siguiente

Ignorando lo que le había ocurrido al sultán durante la noche, Malika se había levantado con optimismo, pero éste fue disminuyendo conforme pasaban las horas del día. Ayan le había prometido que iría a verla ese día y que habría con su padre, pero ya faltaba menos de una hora para que oscureciera y el chico no había aparecido.

-¿Porqué tarda tanto, Tikki?- dijo la chica.

-No lo sé- dijo la kwami, mirando aprensivamente hacia el palacio- no sé porqué, pero tengo un mal presentimiento de todo esto-

-¿Crees que Ayan me mintió?- dijo Malika en un tono derrotado.

-Por supuesto que no- dijo la kwami sacudiendo la cabeza- Ayan está enamorado de ti, de eso no hay ninguna duda. No, Malika, es otra cosa que no sé como explicar. Quizá hubo algo que impidió que viniera-

-No- dijo la chica sacudiendo la cabeza- él estará aquí, estoy segura. Lo prometió-

Tikki asintió tristemente mientras que se volvía a mirar a Malika. No pudo decir algo más, pues llegaron unos clientes a la tienda, y la chica se apresuró a atenderlos. Mientras que su portadora estaba ocupada, Tikki volvió a mirar hacia el palacio y, tras una última mirada hacia Malika, se apresuró hacia el mismo con la firme idea de buscar a Plagg y averiguar porqué tenía la sensación de que algo terrible había sucedido.

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Techo de la casa de Malika

Poco después

Malika estaba preocupada, caminando en círculos por el techo de su casa. Luwaih había ido a verla, pero ella lo había despedido torpemente y le había dicho que quería estar sola. No solo Ayan no había aparecido, ahora Tikki también desapareció mientras que se ocupó atendiendo a unos clientes y no lograba encontrarla por ningún lado.

Sus nervios no se calmaron hasta que escuchó un zumbido, y vio al pequeño punto rojo en la distancia dirigiéndose a ella.

"¡Es Tikki!", pensó con alivio.

La chica acunó sus manos para atraparla tan pronto como se acercó. La kwami se dejó caer fatigada entre sus manos, respirando agitadamente y poniendo su diminuta mano en su propio pecho como si quisiera recuperar el aliento.

-¡Tikki!- exclamó Malika aliviada de ver a la kwami de regreso en casa. ¡Había estado tan preocupada!- ¿qué pasó?¿Porqué desapareciste así?-

-Lo… lo siento, Malika, no quise asustarte- dijo Tikki cuando hubo recuperado el aliento- me fui porque estaba preocupada por Plagg, el kwami de Qat 'aswad. Tenía un mal presentimiento sobre la ausencia de Ayan, así que fui al palacio del sultán a ver qué había sucedido.

El corazón de la chica dio un vuelco. Tikki había ido al palacio del sultán. ¿Había visto a Ayan? ¿La había visto a ella? Estaba segura de que había sido un error no decirle la verdad antes. Pero eso tenía que esperar.

-¿Viste a Ayan?¿Qué pasó?- dijo Malika nerviosamente.

-Me di cuenta que hice bien en haber hecho eso- continuó la kwami- ni Ayan ni Plagg están en ninguna parte del palacio. Busqué por todos lados, en sus habitaciones, en la sala del trono y en la sala del consejo. Y ese hombre que vino a hablar con tu padre, Hasan, es quien está dando las órdenes en vez del sultán-

Malika sintió como si le hubieran vertido encima una cubeta de agua helada. Eso decididamente no estaba bien. Hasan le daba una terrible espina desde que lo había visto por primera vez, y ahora Ayan estaba desaparecido. ¿Algo malo le había pasado?¿Era obra de Hasan?¿O fue Tanin quien lo atacó cuando regresaba a casa la noche anterior?

-Entonces, ¿crees que algo malo le sucedió a Ayan?- dijo la chica en un tono alarmado, respirando y tratando de tranquilizarse para ordenar sus ideas- Tikki, tenemos que hacer algo-

-Estoy de acuerdo- dijo Tikki seriamente- tenemos que encontrarlo, y a Plagg, a como dé lugar. Su Miraculous no debe caer en malas manos-

-Entiendo- dijo Malika asintiendo- ¡Tikki, transfórmame!-

x-x-x

Calabozo del Palacio

Más tarde

Al caer la noche, Ayan sintió la desesperación comenzando a apoderarse de él. No solo porque había perdido a su kwami y, muy seguramente, el trono que era por derecho suyo, sino que había roto su promesa. Malika seguramente creería que la había abandonado. Eso si Hasan cumplía su palabra y la dejaba en paz, porque si no…

Sacudió la cabeza, intentando quitarse esa idea. Prefería mil veces decepcionarla a que Hasan le pusiera sus sucias manos encima.

"Maldita sea…" pensó el chico, sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas. No podía siquiera gritar: su boca estaba cubierta por una mordaza "Malika, por favor confía en mí. Tienes que saber que no te abandoné a propósito"

Estaba sumido en casi completa oscuridad. La única luz era la del día que se colaba por una pequeña ventana frente a su celda, pero al caer la noche la escasa luz desapareció.

"Por Alá, ¿acaso estoy pagando por mis pecados?", pensó Ayan, derramando lágrimas silenciosas "¿por haber usado el Miraculous para divertirme y robar a mis súbditos?"

Un extraño ruido lo alertó y lo hizo levantar la mirada. Una extraña sombra pareció entrar por la pequeña ventana. Ayan abrió los ojos desmesuradamente y comenzó a sentir su corazón latir de esperanza de nuevo.

-Mmmff…- el chico intentó gritar, pero nuevamente su voz fue ahogada por la tela. Aún así, sentía esperanza de escuchar esos pasos cada vez más cerca de él. Agitó las cadenas con todas sus fuerzas para llamar la atención de la persona que estaba pasando.

"Ayuda, por favor"; pensó Ayan "no importa quien sea…"

-Así que aquí está, su majestad- escuchó una voz femenina decir. Por un momento el chico pensó que era Malika, pero pronto se desengañó. No había manera en la que hubiera llegado ahí por sí misma. Se forzó a levantar su cabeza y volverá hacia la puerta, y se dio cuenta de que se trataba de su compañera heroína.

"Sayida", pensó Ayan aliviado.

La heroína abrió la puerta de la celda y se apresuró a su lado. Lo primero que hizo fue retirar la mordaza de la boca del sultán con cuidado de no lastimarlo.

-Oh, por Alá- dijo la chica mirando la parte posterior de la cabeza del chico y su espalda- está herido, majestad-

-Ah…- respiró de alivio el chico una vez que le quitaron la tela de la boca- gracias por eso, Sayida-

-No es nada- dijo la heroína tomando su yoyo. ¿Eran sus nervios, o parecía mirarlo con cariño?Las manos de Sayida se posaron en sus mejillas por unos segundos, y su toque le pareció conocido- será mejor que lo libere lo más pronto posible. LUCKY CHARM-

Un par de aretes rojos con motas negras, idénticos a su Miraculous, aparecieron en sus manos. La chica los miró extrañada sin saber que significaba lo que su poder le había otorgado. ¿Qué se suponía que haría con eso?

-No importa- dijo Sayida guardándose el Lucky Charm, tomando las cadenas del chico y abriéndolas para liberar sus manos- tengo que sacarlo de aquí, su majestad-

-Hay algo que tengo que decirte- dijo Ayan mientras la heroína lo soltaba- tienes que saber que yo soy Qat 'aswad-

-Lo sé- dijo Sayida.

-¿Lo sabes?¿Cómo?- dijo el chico sorprendido. No había manera de que ella supiera. La única persona a la que le había dicho era Malika, y estaba seguro de que ella no lo traicionaría. ¿Acaso su compañera lo había seguido al palacio? ¿Era alguien a quien conocía?

-Es… una larga historia, y de hecho hay algo que tengo que confesarte- dijo Sayida mientras deshacía sus ataduras- te prometo que te explicaré todo cuando estés a salvo, gatito-

-Gracias- dijo él frotándose las muñecas y tobillos, aliviado de estar libre. Sayida le ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.

-Vamos, te sacaré de aquí y…-

-Lamentablemente eso no va a pasar-

Los dos dieron un respingo de sorpresa al ver a Hasan caminando hacia ellos. Junto a él flotaba cabizbajo y entristecido un pequeño kwami de color rojo, con varios cuernos sobre su cabeza, largos bigotes y una cola del mismo color. La heroína se colocó entre el hombre y Ayan, tomando su yoyo para defenderlo.

-Ten cuidado, Sayida- dijo el sultán frunciendo el entrecejo mientras que se frotaba aún las muñecas donde antes habían estado las cadenas- ¡no te confíes, él es Tanin!-

-Gracias por esa introducción, Ayan- siseó maliciosamente Hasan mientras que se descubría el cuello, donde llevaba el Miraculous del dragón- fuiste demasiado estúpida para venir por tu compañero, pero ya me encargaré de ti también. Longg, transfórmame-

Por instinto, Sayida empujó a Ayan hacia atrás con una de sus manos para mantenerlo a salvo, cuando Tanin desenvainó su espada y comenzó a pelear contra ella mientras que la chica trataba de proteger al sultán.

-¡No…!- susurró Ayan, sintiéndose impotente ahora que no tenía su Miraculous para pelear. Miró a su alrededor, buscando una manera de ayudar a su compañera, pero no tenía nada a la mano, y tenía medio de provocar que perdiera por estar protegiéndolo. Además escuchó los aretes de la chica sonar su advertencia: pronto se detransformaría, igual que él después de usar su poder especial.

Sayida siguió peleando contra Tanin, pero el enemigo era difícil de atrapar porque era más grande y rápido que ella, además de que se convertía en agua o aire y se le escapaba entre los dedos. Para colmo, el tiempo pasó y la alarma en los aretes de Sayida comenzó a la última advertencia.

-¡Tienes que recargar tu Miraculous, sayidati!- dijo Ayan alarmado al escuchar la advertencia- porque a este paso, va a descubrir tu verdadera identidad-

-Oh no, no lo harás- dijo Tanin, aprovechando la distracción para bloquear la salida de la chica y atraparla por la espalda- no es necesario, mi sultán. Yo ya conozco la identidad de Sayida-

-¿Cómo?- dijeron ambos.

-La seguí después de nuestra última batalla- dijo el portador del dragón- no sabes cómo quiero presentártela, Ayan. Ya es momento de que tú también sepas quien es…-

-¡Basta!-

Antes de que pudiera escapar, Tanin empujó a Sayida contra la pared, sus manos firmemente cerradas alrededor de sus muñecas para evitar que escapara.

-AAAAH…-

-¡Déjala en paz!- dijo Ayan comenzando a desesperar. Se lanzó contra él para detenerlo, pero Tanin lo empujó con una sola mano y lo hizo caer de espaldas con facilidad, ya que no estaba transformado- aaargg…-

-Claro que no la dejaré- dijo Tanin sonriendo- sultán Ayan, no tienes idea que esta mujerzuela se ha estado burlando de ti todo este tiempo-

-¡No!-

Pero era demasiado tarde. La última advertencia de los aretes sonó, y Sayida se detransformó ante la vista de ambos. En vez de la chica vestida como catarina apareció la hermosa mujer de la que Ayan se había enamorado.

-¿Ma… Malika?¿Eres tú?-

La chica levantó los ojos hacia él, y su expresión de decepción casi le rompió el corazón. Malika trató de acercarse a él para darle una explicación, pero Tanin la empujó para hacerla caer al suelo.

-Ayan, lo siento. Iba a decírtelo…- dijo mientras intentaba incorporarse.

-Ya tendrán tiempo para hablar de sus problemas amorosos y su falta de confianza- dijo el hombre arrancando el hiyab de Malika, revelando su larga trenza, con el objetivo de quitarle su Miraculous- ahora tomaré tus aretes y…-

-¡No!- gritó Malika, apartándose de él y corriendo hacia una esquina de la celda para protegerse y proteger su Miraculous. ¿Cómo la había descubierto? Seguramente cuando regresó a casa después de la batalla… esa ventisca no había sido tal, sino había sido el dragón de aire.

La chica levantó la mirada horrorizada. Tanin no la había seguido para quitarle los aretes por la fuerza. En vez de ello, tomó a Ayan forzándolo a ponerse de pie y colocó la espada peligrosamente cerca de su cuello.

-Dame esos aretes, mocosa, o la cabeza del sultán rodará-

Ayan cerró los ojos, aún entristecido y molesto por descubrir que Malika le ocultó su secreto a pesar de que él le había confesado el suyo. La chica pareció dudar unos segundos, como si estuviera hablando consigo misma algo en voz baja, pero finalmente se puso de pie, caminando hacia ellos y ofreciendo los aretes al villano.

-Esta bien, tómalos, pero no lastimes a Ayan- dijo ella.

Tanin tomó los aretes y, tras guardárselos, empujó a Ayan contra ella, haciéndolos caer al suelo de la celda, cerrándola tras de sí y riendo.

-Detransformación- dijo Hasan mientras que miraba los aretes- ahora que tengo los Miraculous de Sayida y de Qat 'aswad, ya nadie podrá detenerme. Al final ambos tenemos lo que queremos, ¿no lo crees, Ayan? Yo tengo tu trono, y tu tienes a tu lado la serpiente de la que te enamoraste-

-¡No!- dijo el chico con lágrimas en los ojos mientras que ambos trataban de incorporarse. Hacía veinticuatro horas había sido el hombre más feliz de Arabia, y ahora todo se había ido al traste.

-Adiós, su majestad- dijo burlonamente Hasan desde la puerta mientras que cerraba la ventanilla- yo gané-

Y con esas palabras, salió del calabozo.

x-x-x

Calabozos del Palacio

A la mañana siguiente

Hasan estaba de pésimo humor. Había creído que iba a ser muy fácil usurpar el poder de Ayan por medio de su plan, pero ahora se daba cuenta de que no era así. A pesar de que había alegado que el sultán estaba gravemente enfermo, todos los consejeros habían exigido verlo antes de otorgarle el poder para gobernar en su sitio.

Había uno en particular, Nazim, quien era uno de los amigos más cercanos de Ayan, quien dijo que todo era una tontería y exigió hablar inmediatamente con el sultán para confirmar lo que el consejero había dicho.

Todo eso obligaba a Hasan a mantenerlo vivo, con el riesgo de que escape y todo se descubra.

Pero el hombre tenía una ventaja. No solo había aprisionado al sultán, sino a la mujer que amaba. Planeaba utilizar ese as bajo la manga y obligar al joven monarca a apoyar sus planes.

Cuando entró al calabozo alcanzó a escuchar algunos sollozos provenientes de la celda, y se sorprendió al ver a los dos jóvenes separados. Malika era quien estaba sollozando en una esquina de la celda, con su rostro hundido entre sus brazos, mientras que Ayan le daba la espalda con una expresión herida en su rostro.

No sabía que estaba pasando ahí, pero sacaría provecho de ello.

-Salam, mi sultán- dijo Hasan en tono burlón, haciendo que ambos levantaran la mirada- creo que, en vista de los eventos actuales, considerará mi proposición de desposar a mi hija Saira-

Ayan lo miró fijamente por un momento, antes de volvió sus ojos hacia la chica que sollozaba ovillada en una esquina y frunció el entrecejo antes de volverse nuevamente hacia el consejero.

-¿Sabes algo, Hasan? Acepto- dijo el sultán bruscamente.

-¿Qué?- dijo Malika en voz alta, su rostro enrojecido por el llanto- no puedes…-

-Si te hubiera escuchado desde el principio, nada de esto hubiera pasado- dijo Ayan ignorando a Malika, levantándose y caminando hacia la puerta de la celda- esta mujer se burló de mí y me engañó, no quiero volver a saber nada de ella-

-Ayan, yo no…-

-¡No te atrevas a llamarme así, plebeya!- dijo el sultán con una expresión de disgusto mientras que se volvía a Hasan- acepto desposar a tu hija Saira. Lo que sea con tal de deshacerme de esta mujer-

La chica sollozó con más fuerza al escuchar eso.

-No hay problema, mi sultán- sonrió maliciosamente Hasan, satisfecho de que su problema se hubiera solucionado espontáneamente- yo puedo deshacerme de ella por usted-

-Hazlo- dijo Ayan, ignorando los sollozos de Malika.

Hasan asintió y abrió la celda, tomando el brazo de la chica y forzándola a ponerse de pie.

-Aaaah…- gritó ella- ¡Ayan, por favor, no lo dejes hacer eso…!-

-Vámonos, sucia plebeya- siseó Hasan mientras la sacaba de los calabozos, no sin antes dejar encerrado a Ayan. A pesar de sus palabras, Hasan aún no estaba convencido de que hubiera aceptado su propuesta.

-No, déjeme en paz. ¡Ayan, por favor…!- escuchó lloriquear a Malika mientras la arrastraban fuera de los calabozos. Una vez que la puerta se cerró, Ayan se levantó y corrió hacia la puerta de la celda, mirando por última vez a la chica de la que se había enamorado, cambiando su expresión molesta por una de preocupación.

-Realmente espero que tu plan funcione, Malika- dijo el chico para sí mismo en voz baja.

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Templo de los Guardianes

Época actual

Adrien no dijo nada. Según la historia que les contó Tikki, Malika había descubierto la identidad de Qat 'aswad porque él se la quiso revelar, pero Ayan descubrió la de Sayida de la peor manera posible, haciéndole pensar que ella no confiaba en él. Algo parecido de lo que sucedió entre Marinette y él.

-Estás muy callado, cachorro- dijo Plagg interrumpiendo sus pensamientos.

-Lo siento- dijo Adrien parpadeando- solo estaba pensando en… Ayan sintió que Malika lo había traicionado porque no quiso compartirle su secreto, a pesar de que él le había confiado el suyo-

-Pero ella tenía pensado hacerlo- dijo Marinette- es solo que Tanin se les adelantó. Aún así…-

-Es hora de ir a dormir- dijo Tikki de pronto- mañana continuaremos con su…-

-¡No!- dijeron los dos adolescentes al mismo tiempo.

-No nos pueden dejar así- dijo Marinette- ¿qué pasó con los Miraculous?¿Hasan los usó para pedir su deseo?-

-No, claro que no- dijo Plagg- él no sabía nada sobre el deseo que se puede pedir con los Miraculous de la Creación y de la Destrucción. Solo los quería para que los chicos no pudieran escapar o enfrentarlo-

-¿Malika logró escapar?¿Qué tenía planeado?- dijo Adrien tan interesado como Marinette- ¿Ayan se casó con la hija del consejero?-

-No exactamente- dijo Tikki sonriendo de pronto- porque Malika tenía un plan-

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! CULPEN A MISAO DE ESTA ACTUALIZACION TEMPRANA. Antes de que tomen sus antorchas, sepan que Malika tiene un plan y que todo está fríamente calculado. Tengan paciencia para leer lo que sigue. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.