Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.

Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.


~EE~

Capítulo 15: Sueños y pesadillas (parte 1)

Estallaron las risitas por enésima vez en una recámara decorada lujosamente en la planta alta de la casa de Esme y Carlisle Cullen. La habitación lucía a todos los efectos como el perfecto vestidor de la época de la regencia de la clase alta. Elegantes muebles de madera y terciopelo rojo, detalles en plata y pesadas cortinas de brocado rojo de seda daban la impresión de decoro apropiado y clase, muy adecuado para un hogar como ese. Sin embargo, había una sencillez y elegancia que hacía que un visitante se sintiera cómodo en este lujoso entorno.

Todo en la habitación exudaba clase y sofisticación. Eso, hasta que veías la laptop de 17 pulgadas sobre el tocador, la cual rodeaban cuatro mujeres riendo, señalando y mirando boquiabiertas la presentación PowerPoint hecha para informar así como para avergonzar a Liriope Missouri Hermitage. Como si las imágenes no fueran suficientes, Alice, Esme y Rosalie habían incorporado una selección de música apropiada dependiendo del ambiente en las diapositivas. L era más el tipo de mujer que le gustaba la música de los sesentas y setentas. De 1860 y 1870. Alice y Rosalie deliberadamente habían elegido música con ritmo mucho más oscuro y poderoso y con letra que a menudo hacía que L se atragantara con su lengua cuando la escuchaba, para el deleite de las chicas más jóvenes.

Cuanto más avanzaban las diapositivas de PowerPoint, más rojo se ponía el rostro de L y entre más rojo su rostro, más ruidoso se ponía el grupo hasta que Carlisle apareció en la puerta con su dedo pegado a sus labios en un intento de callar a las damas, todo mientras fallaba en ocultar su sonrisa. Lo consiguió por aproximadamente 3 segundos y medio porque tan pronto la puerta se cerró, las carcajadas empezaron otra vez.

"Resistencia," aulló Rosalie cuando L terminó la sección titulada Juego de roles y la Recámara. "Eso es algo de lo que nunca tendrás que preocuparte con un vampiro. Eso y que nunca necesitan dormir. Will solo seguirá sin parar y se correrá una y otra vez."

"Te estás vengando por haberte enviado ese cubierta para papel de rollo en tu última boda, ¿no es así?" Se quejó L.

"Esa fue la mierda más vulgar que he visto," dijo Rosalie con una risita. "Creo que todavía la tenemos en mi casa en Rochester. Emmett no me deja que me deshaga de ella."

"Oh, ¿la que tiene la forma de un nido de gallina?" Se rio Esme.

"¿Dónde el papel sale de su trasero?" Dijo Alice con una risita.

"Fue una broma," L suspiró. "Quiero decir, en serio, ¿qué le regalas a alguien que se casa por enésima vez?"

"¡Ciertamente no eso!" Rosalie se carcajeó, golpeando su pierna con su mano antes de quitar la pausa de la presentación de diapositivas. "Continúa, L. ¡Solo llevas la tercera parte!"

"Oh, querido señor, ayúdame," murmuró L después de la diapositiva 405—subtitulada, Lencería y Ropa interior. Trató de cubrir sus ojos pero se encontró incapaz de evitar el asalto visual. No es que L fuera una mojigata. Por el contrario, apreciaba el lado más indecente de la vida, pero por lo general era por falta de práctica y experiencia propia y algunas de estas lecciones eran cosas que simplemente preferiría aprender por su cuenta. O al menos ver las diapositivas en la privacidad de su propio hogar y no con audiencia. O el constante consejo no solicitado arrojado a una velocidad alucinante.

"Oh, por favor," Alice soltó una risita, presentando una gran bolsa bordada frente a L. "Cada chica necesita unas cuantas bragas poderosas."

"Y otras cosas," Rose continuó, colocando otra bolsa a su lado.

L, vestida con una elegante bata y su cabello con rizadores de trapo, echó un vistazo dentro de las bolsas y se tornó a un rojo más brillante.

"¿No vas a ayudarme, Esme?" L susurró, sacando un corsé de encaje negro.

"¿Quién crees que compró esos, querida?" Esme sonrió desde su asiento en el diván en la esquina.

"Esto realmente es demasiado," insistió L.

"Tonterías. Solo te casas unas cuantas docenas de veces," dijo Rosalie, sacando un par de zapatos de tacón de otra bolsa que L solo podía describir como zapatos de tacón de prostituta. "¿Siquiera tenían cosas como estás en el 1700?"

Alice sacudió su cabeza en respuesta a la pregunta de Rosalie.

"No para mí," murmuró L. "Solo voy a hacer esto una vez."

"¿Qué?" Alice demandó de pronto, dándose la vuelta y colocando sus manos en sus caderas. "Por supuesto que harás esto otra vez. Ya he empezado a planear la fiesta y…" "Solo voy a casarme una vez," la interrumpió L. "Will y yo lo hablamos, y decidimos que simplemente no somos de los que se casan una y otra vez. Es por eso que estoy algo molesta de que Bella no pueda estar aquí."

"Por supuesto que puedes hacer esto otra vez," murmuró Alice, haciendo un gesto con su mano hacia ella sin darle importancia mientras sostenía un modelo de encaje en negro con adornos en color azul zafiro. "¡Oooh! Estas no tienen entrepierna."

L le arrebató apresuradamente a Alice la ropa interior y la metió en la bolsa a sus pies.

"No, Alice. No voy a hacerlo. No quiero…" La voz de L se apagó, dándose cuenta de pronto de lo que ocurría. "Por eso dijiste que ella no podía estar aquí, ¿cierto? Creíste que nos casaríamos de nuevo y…"

"Bueno, tiene sentido," murmuró Alice.

"Alice…" L gruñó, regañando a su amiga.

"No me veas así."

"¡No puedo creer que me manipularas de esa forma!" L se puso de pie de un salto. "Creí que su vida estaba en peligro o alguna otra razón igual de grave."

"Nop," Alice sonrió. "Solo pensé que deberías reservar su presencia para la gran fiesta. Quiero decir, en serio, L, esto es pequeñísimo. Solo nosotros. No puedes en realidad tener la intención de que este sea tu único día de bodas."

"¡Joder, Alice!" L gritó, dando un pisotón.

"Tu lenguaje, L," murmuró Esme más por costumbre que para realmente tratar de reprender a su amiga, sin siquiera molestarse en levantar la vista de la pequeña caja de juguetes que L había abierto antes.

"Lo siento, Esme," murmuró L. "Sí, Alice. Al menos, a estas alturas de mi vida, no puedo imaginarme necesitando hacer esto de nuevo. Quiero un momento especial que recordar y no una serie de eventos irrelevantes."

"Mmm…" Murmuró Alice, con una mirada perdida en su rostro.

"¿Ese es un ella puede venir 'mmm' o un lo siento, pero aún no es una buena idea 'mmm'?" L demandó.

"Tengo que reorganizar las posiciones…"

"Oh, por todos los cielos," murmuró L, saliendo furiosa de la habitación. "¡Emmett!" L buscó en cada habitación, tratando de encontrar a su 'hijo', gritando su nombre cada pocos pasos.

Unos segundos después, L encontró a Emmett, Jasper y Edward en el salón de abajo. Emmett y Jasper estaban jugando cartas en una mesa mientras Edward miraba por la ventana con una expresión algo pensativa en su rostro.

"¿Rugías?" Emmett sonrió.

"¿Dónde está Will?" L demandó, dándose cuenta de pronto que estaba en rulos y bata, y no estaba segura de estar lista para el que pronto sería su esposo la viera todavía. Aunque, décadas con los Cullen habían hecho desaparecer hace mucho ese sentimiento.

"Él y Carlisle salieron por un rato. ¿Por qué?" Emmett respondió, arqueándole una ceja a L.

"Hubo un malentendido. Necesito a Bella aquí," murmuró L, todavía enojada con su amiga.

"¿Un malentendido?" Jasper inquirió, sus ojos saliendo disparados hacia la puerta donde Alice se había unido a L.

"Estaba segura que querrían una segunda o tercera ceremonia y que Bella estaría allí para esas, así que eso sería suficiente," Alice suspiró, actuando como si fuera la explicación más perfectamente lógica en el mundo.

"Una vez, Alice. Una vez es todo lo que necesito," respondió L, su voz aumentando en volumen en su agitación. "No todos disfrutamos de ser el centro de atención."

Alice lanzó sus manos al aire en derrota.

"Entonces, ¿irías por ella?" Le suplicó L.

"Yo lo haré," se ofreció Jasper, arrojando sus cartas sobre la mesa.

"Eso no es precisamente apropiado," ofreció Esme, uniéndose al grupo. "Emmett al menos es su primo aquí en Evermore. Puede ir a la casa de L y no levantar sospechas."

Emmett cogió las cartas de Jasper y se echó a reír cuando vio que él ganó la mano de póker, antes de coger su chaqueta y ponérsela.

"¿Qué le digo?" Emmett preguntó.

"Dile la verdad," L se encogió de hombros.

"¿Que una híbrida y un vampiro son almas gemelas y se van a casar justo en una hora?"

"De acuerdo, no la verdad exacta," suspiró L, lanzándole una mirada furiosa que decía 'tú lo sabes'. "Dile que Will y yo vamos a casarnos y la queremos allí. Puede estar junto a Edward. Si estás de acuerdo." L miró en dirección a Edward que asintió levemente, pero permaneció en silencio.

L inclinó su cabeza y lo miró inquisitivamente. Él sacudió su cabeza imperceptiblemente.

"Um… tengo un regalo para Will arriba. Edward, ¿podrías subir por él y entregárselo por mí?"

"Por supuesto," murmuró Edward, todavía inusualmente callado.

"Denos un momento," solicitó L, mirando a Esme, Alice y Rosalie que asintieron en silencio. "Envíen a Bella allí una vez que llegue," dijo en voz alta al mismo tiempo que tiraba del brazo de Edward, guiándolo hacia las escaleras.

L y Edward volvieron a subir al vestidor donde L encontró su reticule (1) y empezó a rebuscar en él. Sacó una pequeña moneda de oro y se la tendió a Edward. Él le echó un vistazo rápido y vio las iniciales de ella grabadas en la cara. Tocó delicadamente la corta cadena de oro soldada a la moneda que le permitiría prenderla a un reloj de bolsillo o presilla.

"En mi juventud, se volvió popular dar una prenda de amor," explicó L. "El amor duraría tanto como durara la moneda. No sé si lo hicieron durante la época de Will, pero es una tradición que siempre he querido continuar."

"Se la daré," murmuró Edward, todavía extrañamente tranquilo y silencioso. Se dio la vuelta para irse, pero no antes que L lo atrapara por el brazo.

"¿Qué te está molestando, cielo?" Susurró L.

"No me agrada el cortejo doble. No me gusta cómo trata a Bella como una cosa en vez de una persona."

"Lamentablemente, eso es algo muy normal para 1827, querido," L sonrió débilmente, ganándose un suspiro exasperado de Edward. "Lo siento."

"No quiero que se preocupe por sus sentimientos entre uno y otro cuando somos la misma persona."

"¿Estás seguro que es eso?"

Edward se quedó por un momento en un silencio impasible.

"¿Estás seguro que no es porque no quieres compartir?" Murmuró L.

"¿Compartir?"

"Edward."

"¿Qué?" Ladró petulante.

"No te pongas emo conmigo, jovencito. No te agrada el hecho de que sus atenciones estén divididas entre lord Masen y tú. La quieres completamente para ti. Quieres que te conozca en todo sentido de la palabra. Emocional, espiritual y bíblicamente. Lo sé."

"¿Y cómo sabes eso?" Demandó.

"Solo digamos que he sacado la cabeza de mi trasero."

L recibió más silencio.

"Me preguntaba cuándo iba a ocurrir esto." L palmeó gentilmente a Edward en la mejilla, sonriendo con melancolía. "Somos criaturas egoístas, Edward. Es parte de ser un vampiro. O incluso una híbrida. Podemos vestirnos elegantemente, actuar civilizados, estar en buena compañía pero debajo de todo, seguimos siendo criaturas egoístas motivadas por poderosos, poderosos impulsos. Entre más intentemos ocultar esos impulsos, luchan más agresivamente por liberarse."

"Tú fuiste la que dijo que la cortejara como ambos y dejara que ella decidiera."

"Sí. Y mi historial en romance es magnífico. Salí en una cita por primera vez a los 170 años. No soy exactamente la mejor persona a quien preguntarle, ¿o sí? Demasiadas noches desiertas, leyendo novelas de romance, soñando con algún extraño alto y moreno con marcados abdominales y largo cabello suelto que me llevara a su castillo en los Alpes. Mi idea de romance no es exactamente basado en la realidad. Sí, Will es guapo pero solo es un poco más alto que yo y su cabello no cae en cascada por su espalda…" L se interrumpió, al darse cuenta que empezaba a divagar.

Edward se dejó caer petulante en el sofá de terciopelo rojo de dos plazas y se quedó mirando a la moneda en su mano. L se sentó delicadamente junto a él, entrelazando su brazo con el suyo y dándole un ligero apretón.

"¿Qué te sugirió Carlisle que hicieras?" Preguntó L. "No me mires así. Sé que te ha dado consejo. Mi hermano no puede evitarlo, ¿verdad?"

"Que sea honesto con Bella." Edward recordó brevemente el mini sermón que le dio Carlisle. El que es hijo de un predicador, siempre lo será.

"¿Y el consejo de Will?"

"Que saque la cabeza del trasero y la corteje tan humanamente como sea posible."

"Creo que puede que ellos sepan un poco más que yo sobre esas cosas."

"Mmmm…" murmuró Edward, indiferente.

"Creo que la vida tiene un poco de romance de novela en ella, pero también hay realidad, Edward. ¿Qué dice Alice?"

"Dice que Bella es mi cantante. Que todo su ser me llama y que no hay forma de escapar de ello."

"¿Quieres escapar?"

"No." Edward sacudió su cabeza. "Pero tampoco quiero causar su muerte."

"Muy noble de tu parte," L bromeó, ganándose un resoplido en respuesta. "Odiaría perder a mi sobrina cuando acabo de conocerla."

"Sabes que es técnicamente tu prima, ¿cierto?"

L se quedó pensando por un momento, antes de encogerse de hombros.

"Supongo que lo es, ya que mi madre biológica y Mary Frances eran hermanas. Supongo que consideraba a Mary Frances mi… bueno, ya sabes."

Todavía era incómodo para L referirse a Mary Frances como su madre, aun cuando habían pasado décadas desde su fallecimiento y su incomodidad era evidente. Edward apretó la mano de L para apoyarla.

"Entonces, ¿qué vas a hacer?" L preguntó de pronto.

"¿Qué puedo hacer?"

"Solo tú puedes tomar esa decisión. No yo, ni Alice, ni nadie más. Escribí el guion para la experiencia, pero estamos tan apartados del guion que en realidad ya no creo que sea el mío. Alice está teniendo sus propios problemas viendo lo que va a ocurrir. No sé si esta persona, James, ha encontrado una forma de bloquearla o confundirla, o si ella está un poco descontrolada."

Un fuerte ruido de mofa desde la planta baja interrumpió su diatriba, haciendo sonreír a L.

"Nunca me acostumbraré a los oídos vampíricos," murmuró. "De cualquier modo, ella no es infalible, Edward. Tienes que hacer lo que sientas en tu corazón que es correcto."

"Lo correcto. Mi corazón," Edward se burló.

"Tienes un corazón, Edward. Lo sé. Solo tienes que seguirlo como he seguido el mío. Incluso si algunas veces es malditamente aterrador."

"Entonces, si repentinamente lord Masen…"

"¿Se vuelve un cretino santurrón?"

"Siempre cambiando la frase, L."

"Will me está contagiando."

Edward se rio suavemente, su rostro cambiando su semblante sombrío.

"Ahí está la sonrisa torcida que conozco y amo," sonrió L, descansando su cabeza ligeramente en su hombro. "Pero si él se volviera grosero— es una mejor palabra, ¿verdad?"

Edward asintió de acuerdo.

"Tal vez, ¿tomar algunas decisiones por ella cuando ella es capaz de hacerlo por su cuenta? Luego," continuó L, "el camino estará libre para que tú cortejes a Bella. Pero tendrás que ser cuidadoso porque si lo haces mal, una vez que se entere que eras tú, estará furiosa."

"Maldito si lo hago, y maldito si no," suspiró Edward.

"Y tendrás que asegurarte que los vea a ambos juntos, para que ella sepa que al menos algunas de las cretinerías no fueron de Edward."

"¿Cretinerías?" Edward sonrió. "¿En qué página del Diccionario de la Real Academia aparece eso?"

"Es una edición especial, querido. Creo que tú y yo hemos tenido el monopolio de ese tipo de actitud. Al menos hasta ahora," sonrió L.

"¿Tú crees?"

Ambos escucharon una puerta cerrarse con fuerza en la planta baja, indicando la llegada potencial de Isabella Marie Swan.

"Eso parece. ¡Ooh! ¡Tengo una idea!" En el rostro de L apareció una gran sonrisa al pensar en su idea, ganándose un gesto de cabeza agradecido de Edward.

"¿Tiíta?" La voz de Bella la llamó desde el pasillo.

"Aquí, querida," respondió L, ciñéndose la bata y por ende, soltando su agarre del brazo de Edward.

Bella entró en la habitación, parándose en seco cuando vio a L en su bata y a Edward sentados lado a lado en un diván. Sus ojos se ampliaron por la sorpresa y la incredulidad.

"El señor Cullen vino a hacer una entrega para mí," declaró L, haciéndole un gesto a Edward para que saliera de la habitación. "¡Gracias, querido muchacho!" Una vez que la puerta se cerró detrás de él, L tomó asiento en el tocador.

Afortunadamente, mientras Bella veía a Edward dejar la habitación y no vio a L cerrar velozmente la laptop y arrojar un chal que estaba cerca sobre ella mientras su sobrina estaba distraída.

"¿Todo está bien, tiíta? Emmett solo se presentó en la casa y me dijo que viniera en seguida y aquí estoy," Bella soltó a toda prisa.

"Oh, sí. Solo te quería aquí para mi boda," L sonrió brillantemente.

"¿Boda? ¿Tuya y de Will?" El rostro de Bella se iluminó con una enorme sonrisa, el alivio llenando todo su cuerpo.

L asintió alegremente, y le hizo un gesto para que Bella se sentara de modo que pudiera explicarle todo.

~EE~

Justo después de la una de la mañana, Edward ascendió silenciosamente las escaleras del 321 de Meyer Lane y se detuvo afuera la recámara de Bella. Estaba agradecido que L le hubiese dado la llave de la casa. No que él no pudiera forzar la cerradura o simplemente trepar el enrejado que subía por la parte de atrás de la casa, pero no se sentía como si espiara a Bella si tenía permitido entrar por la puerta principal. Después de todo, él era un caballero y su madre lo había criado con un poco de simple cortesía. Al menos, por lo que podía recordar de su vida humana. Después que Esme se unió a la familia, todas esas lecciones maternales volvieron a su memoria.

Edward pausó por un momento para reflexionar en la última vez que había atravesado la puerta. Una parte de él se preguntaba qué se había apoderado de él para besar a Bella. No que se arrepintiera de haberlo hecho en lo más mínimo. Por el contrario, probablemente había sido el mejor momento de su vida de vampiro. Pero la bestia en su interior apenas había permanecido bajo su control, deseando más. Ansiando más. Demandando más. Se preguntó qué tanto más podría poner a prueba su suerte antes de ceder a la bestia.

Por lo menos, tomaría su virtud. La bestia rugió de acuerdo. Sí, ese sería un buen comienzo. Tomarla. Devorarla. Hacerla suya en todo sentido de la palabra. Sentir ese cuerpo tibio responder a sus caricias. Experimentar la cumbre de la intimidad mientras ve su pulso acelerarse con cada estocada. Tal vez podría resistir el impulso de morder su yugular justo cuando llegaran al clímax.

Sí, sí, la bestia estuvo de acuerdo, dándole a Edward una ovación de pie ante la idea, insistiendo e incitándolo a hacer justo eso. Muérdela. Bebe de ella. Acaba con ella.

Edward casi podía saborear la sangre caliente y oscura goteando de su barbilla y sentir el cuerpo destrozado de Bella enfriándose rápidamente debajo de él mientras continuaba penetrándola.

La mandíbula de Edward se flexionó y tembló cuando apretó sus dientes y tragó el amargo veneno que llenó su boca. A lo sumo, terminaría con su vida para siempre. Y sabía que terminaría con su propia vida inmediatamente después.

La solución más lógica sería que Edward permaneciera tan lejos como fuera posible de Bella. Ese de verdad habría sido el curso de acción más racional. Pero algo en ella lo llamaba, le suplicaba que permaneciera cerca. Podría permanecer separado de ella no más de lo que podría dividirse en dos.

L le había dicho que tenía plena confianza en que él podía controlarse cerca de Bella. Edward sonrió para sus adentros, recordando cómo incluso en medio de su propio torbellino nupcial, L había sentido la necesidad de ocuparse de alguien más. Era eso o solo quería controlar el desenlace del personaje de Edward en Evermore. Uno era tan probable como el otro, para ser honestos. Pero los pensamientos que le enviaba durante la plegaria bastante extensa al inicio del servicio, no fue más que su esperanza que pronto algún día él tendría "el felices para siempre" que ella estaba experimentando.

La boda había sido algo sencillo. L con un vestido blanco elegante típico de su juventud durante la Guerra Civil mientras que Will se las había arreglado para conseguir una copia bastante precisa de su uniforme cuando era miembro del octavo regimiento de Virginia. Alice había combinado los dos de manera que fuera una unión perfecta en vez de parecer una representación o una fiesta de disfraces. Afortunadamente para todos los involucrados, Bella ignoraba por completo la moda de ese tiempo y no reconoció los casi 100 años de moda desplegados frente a ella mientras estaba a un lado de Edward, sonrojándose furiosamente mientras su tía tomaba los votos, sobre todo cuando encontró a Edward mirándola.

Carlisle casó a Wil en una modesta ceremonia pero ambos parecían sumamente felices con el evento, que en realidad fue lo único importante. Y después de varias rondas de fotografías, un brindis con champán y felicitaciones de todos, los dos se marcharon a la apartada casita que Alice, Rosalie y Esme habían renovado en terrenos de la Mansión Masen para los recién casados. L hizo una pausa por solo un momento antes de irse para agradecerle discretamente a Jasper por descubrir cómo ocultar una cámara de última generación dentro de una caja de madera, haciéndola parecer como una pieza primitiva de principios del siglo XIX. Estaba eternamente agradecida de que tendría unas cuantas fotos alegres para colocar junto con el ferrotipo que Bella había encontrado en su salón.

Para Edward, los diez minutos habían parecido una eternidad. Por más feliz que estuviera que esta mujer que consideraba su tía finalmente hubiese encontrado su alma gemela, no podía evitar sentirse un poco celoso ante el hecho de que ahora él era el único miembro sin pareja de la familia. La boda solo le había recordado su soledad y la tristeza lo oprimió como una pesada carga.

Igualmente frustrante que ver a su tía soltera casarse con su verdadero amor, fueron los pensamientos que constantemente bombardeaban a Edward mientras se llevaba a cabo el servicio. No era la primera vez que Edward deseaba poder desactivar su habilidad de leer mentes, y sabía que no sería la última pero el constante aluvión se volvió abrumador a medida que los segundos pasaban. Se había sorprendido esforzándose por captar el más leve pensamiento de Bella durante la ceremonia, en vano. Ella permaneció siempre silenciosa para él, forzando a Edward a escuchar a su familia y sus bastantes ruidosos monólogos internos.

Edward podía comprender los nervios y la inseguridad dando vueltas en la mente de L al tratar de imaginar qué traería la luna de miel. También ignoró las dudas y miedos de Will ya que seguían las mismas líneas. Pero ser sometido a los lujuriosos pensamientos de sus padres y hermanos y hermanas mientras ellos revivían sus propias lunas de miel—y en este caso la de Rosalie y Emmett en múltiples ocasiones, realmente fue más de lo que podía soportar. Empeorando el problema estaba el hecho de que sus hermanos habían hecho apuestas sobre la condición de la casita al amanecer, con especulaciones sobre lo que pasaría. Algunas imágenes simplemente no deberían pensarse. Edward no podía dejar la recepción lo bastante rápido, dando apresuradamente sus felicitaciones y disculpándose, para desilusión de Bella.

Ahora se encontraba afuera de la puerta de la recámara de Bella, escuchando la suave respiración acompasada que venía desde su cama. La paz y tranquilidad de ser incapaz de leer la mente de Bella aunque normalmente era exasperante, ahora era una panacea y le proporcionaba a Edward un respiro de todo ruido interno de la noche. Abrió con cuidado la puerta y entró.

Edward recorrió rápidamente con la vista la recámara, admirando y memorizando cada detalle. Para el espectador promedio, la habitación estaba ordenada y acogedora. Para un vampiro ligeramente TOC, era un total y completo desastre. El tocador de Bella estaba cubierto de diarios y extraños pedazos de papel y un tintero que dejó abierto. Sobre el respaldo de la silla estaba el vestido que Bella había usado temprano en la noche, colocado ordenadamente pero aun así, no en un gancho.

Los zapatos que llevaba durante la ceremonia estaban en lados opuestos de la habitación. Edward casi podía imaginarla recostada en la cama sobre su estómago, moviendo sus pies hacia adelante y hacia atrás antes de que volaran en cada dirección, lo que de hecho, es exactamente lo que había ocurrido.

Los sonidos de Bella acurrucándose aún más en su cama, devolvió la atención de Edward al presente. Se dio la vuelta a tiempo para verla rodarse sobre su costado, agarrando su almohada y acurrucándose en ella.

"Edward," murmuró bajito antes de volver a un patrón de respiración suave y regular, con una pequeña sonrisa en sus labios curveados.

Edward deseó de pronto poder leer su mente y saber qué estaba soñando. Se quedó mirando momentáneamente a la belleza tendida frente a él, su cabello largo extendido sobre la cama, su piel clara envuelta en sábanas blancas y un camisón blanco, sus labios rosados ligeramente separados al respirar suavemente, sus largas pestañas oscuras revoloteando al ritmo del sueño REM, su pulso latiendo serenamente por sus venas, llamándolo. Antes de darse cuenta, Edward había dado un paso hacia la cama, con el veneno inundando su boca.

El silencioso zumbido de su móvil lo sacó de su ensueño. Edward sacó el ofensivo dispositivo electrónico y leyó de prisa el mensaje de texto.

No lo hagas

Con un suspiro innecesario, Edward guardó el teléfono en su bolsillo y volvió a ver a Bella dormir. Sus ojos se posaron en un pedazo de papel junto a ella. Lo cogió con cuidado y empezó a leer detenidamente lo que había escrito.

Las cejas de Edward se elevaron, al darse cuenta que era la lista de Bella de los pros y los contras comparando y contrastando a lord Masen con él. Una parte de él sentía que se estaba entrometiendo en sus pensamientos privados. Otra gran parte de él quería saber qué estaba pasando por la mente de Bella ya que no estaba al tanto de sus pensamientos.

Su móvil volvió a zumbar. Con otro suspiro completamente innecesario, Edward leyó rápidamente la pantalla.

Léelo

Justo antes de cerrar su teléfono, llegó otro mensaje.

Confía en mí

Edward cerró el teléfono con un clic y lo volvió a colocar en el bolsillo de su chaqueta antes de volver su atención al papel en su mano. Otro beneficio de la vista vampírica fue que no necesitó moverse de un lado de Bella a fin de leer la lista.

Ahora, para la persona promedio una lista de pros y contras son simples puntos clave. Nada elaborado, solo ideas apenas concretas. No así para Isabella Marie Swan. Ella había escrito frenéticamente idea tras idea y luego escribió comentarios junto a sus propios pensamientos, dándole a Edward un atisbo muy personal a lo que estaba pensando.

En el primer lado, Edward encontró en la pequeña letra de Bella…

Pros y contras de lord Masen.

Pros:

*acaudalado—casa, terreno, Twilight (precioso)

Edward hizo una breve pausa y se preguntó qué significado podía tener que el primer pro en su lista fuera su supuesto estatus financiero. Podría comprender que una mujer de esta época quiera considerar la seguridad monetaria al formar una relación pero su parte más moderna no quería pensar que cualquier asociación entre ellos estaría basada solo en cuán grande fuera su cuenta de banco.

*Instruido—poesía, cartas; apela a mi lado intelectual, no es un holgazán; ¡romántico!

Ah, entonces Alice y L tenían razón. Apreciaba sus cartas y el toque de romance que brindaban. Era bueno saberlo. Edward repasó rápidamente los poetas de la época de la regencia y tomó en cuenta varios poemas que podría utilizar en futuras cartas. Quizás un soneto Shakespeariano o dos y tal vez incluso…

Edward salió de sus cavilaciones cuando un rápido movimiento afuera captó su atención. Se acercó a la ventana, todo su cuerpo tenso en anticipación de lo que pudiera estar afuera. Edward se relajó un poco cuando vio que solo era Alice saltando por las calles de camino a la casa Cullen en Evermore. Alice se volvió hacia el 321 de Meyer Lane y saludó con la mano con una enorme sonrisa. Edward levantó su mano sin pensarlo antes de volver su atención a la lista.

Romántico pero severo. Muy formal. Casi moralista.

Edward pensó brevemente en esta revelación. Así que le gustaba el romance pero quería algo más natural, más sencillo que citar poesía. Se preguntó si la melodía que últimamente había circulado su mente sería algo que ella encontraría más atrayente. Después de todo, ella había sido la inspiración de esa pieza y el tiempo que pasaron en el salón de música había sido más que agradable.

*amable—educado, considerado, cortés, ¡muy diferente a los Newton!

Edward se rio levemente entre dientes al leer esa comparación. Por sus experiencias, sería difícil encontrar a alguien parecido a los de la casa Newton/Stanley y agradeció a su suerte que ella no lo considerara en la misma compañía.

*considerado—finalmente le dijo a la gente que el compromiso era una mentira (él lo hizo, ¿cierto?) Invitaciones a la fiesta, al picnic, etc.

Edward sonrió al ver el evidente conflicto en este punto y se preguntó si las cejas de Bella se habían fruncido al considerarlo. Odiaba ser la causa de tal confusión de su parte, pero la forma en que su rostro reflejaba cada emoción era una parte muy esencial de su ser y ya que no podía escuchar sus pensamientos, a menudo, su rostro era el único medio que tenía para entender lo que estaba pensando.

*dispuesto a disculparse cuando está equivocado—¡y lo estaba!

Una vez más, Edward se rio por lo intensamente que debatió el punto aún si solo había sido al escribirlo, evidentemente para sus propios ojos.

*romántico—el picnic (desfallezco), las cartas, citas de poesía.

Edward tomó nota que Bella era romántica de corazón, ya que había incluido el punto dos veces. Tal vez había pesado en algunos puntos adicionales y quería escribirlos, tal vez simplemente no se dio cuenta que lo había hecho. En cualquier caso, era obvio para él que ella lo anhelaba. Puede que no fuera la más femenina de las chicas y deseara cosas y ropa elegante, pero sí creía en el poder de la pasión.

*máscara—romance (héroe atípico)

Una interesante novedad. La máscara le recordaba a un héroe en vez de a un villano. La percepción más interesante, de hecho. Y una complicación. Si Bella encontraba la máscara como un pro, entonces encontrar un medio para alejarla podría resultar muy difícil.

*electricidad – cuando lo toco, siento como si un circuito se haya completado

Edward asintió inconscientemente. Él sentía lo mismo. Esa sensación indescriptible que fluía de él a ella y luego de regreso.

Contras:

*acaudalado—casa, terrenos, etc. ¿Qué podría ver en mí? Pobre, andrajosa, sin dote. Sin embargo, es lo que soy y deseo a alguien que me quiera, no por mi valor intrínseco.

Edward se preguntó si ella se veía claramente. Sí, durante la primera parte del siglo XIX, la necesidad de una dote era una preocupación genuina, pero andrajosa nunca sería una palabra que él usaría para describir a Bella o su entorno. Su sentimiento de orgullo por su posición, a él le decía mucho.

*máscara—algo que da escalofríos… ¡puaj!

Y ahí estaba. La máscara le asqueaba un poco así como le intrigaba. Edward podía utilizar esto a su favor y en seguida planeó algunas formas de hacer justo eso.

*pagó las deudas de L—controlador, molestó considerablemente a L

Edward recordó esa noche donde a L se le había informado que sus deudas habían sido pagadas. Aunque lógicamente era una suerte inesperada, L se había resistido a la idea y hasta este día no entendía la lógica detrás de la acción. Edward consideró por un momento si la información que había reunido ese día cuando lord Masen conoció a Bella en la casa de los Newton había sido una bendición o una maldición. Después de darse cuenta que implicaba una amenaza para Bella, decidió que era una bendición.

*desconsiderado—no le importaron mis sentimientos, compromiso

Edward asintió de acuerdo. No había actuado pensando en el bienestar de Bella al ignorar la presencia de Becca cuando hablaban en teoría sobre compromisos y Edward lamentaba eso. Trató de pensar en una forma de compensárselo o disculparse, pero además de la carta que lord Masen le había enviado previamente, simplemente no había forma.

*solo lo conozco por 2 semanas— ¿muy poco tiempo? Romeo y Julieta solo tenían una semana de conocerse. Tal vez no. ¿Cuál es su nombre de pila?

Edward estuvo de acuerdo con ese punto. Lógicamente, dos semanas era muy poco tiempo pero en el mundo vampírico, una vez que encuentras a tu cantante o alma gemela, eso es todo. Ya sean dos minutos, dos décadas, dos milenios, no importaba. Encontró divertido que pensara en su nombre de pila y pudo imaginar su desconcierto al escribir la pregunta.

*educado—hasta decir basta. Sin pasión, sin energía. Quiero eso. Deseo eso. ¡Anhelo eso!

Antes que tuviera la oportunidad de reflexionar en Bella y su deseo por pasión, una brisa fría sopló a través de la ventana abierta, provocando que Bella se estremeciera. Edward se dio cuenta que estaba a punto de despertar y se ocultó de prisa en las sombras.

Bella sujetó la delgada sábana a su alrededor, temblando por el viento ártico que silbó en la habitación. Sus ojos se abrieron de golpe y se incorporó con un sobresalto. Bella atrajo las mantas a su alrededor y se tambaleó hacia la ventana, parpadeando para alejar el sueño de sus ojos.

"¿Qué por todos los cielos?" Bella murmuró, su mandíbula abriéndose por lo que vio.

Sobre el pueblo de Evermore, un banco de nubes siempre presentes bloqueaban todo menos la luna llena y de esas nubes, caía una nieve ligera, cubriendo todo con una capa plateada.

"Nieve en junio," murmuró, estirando su mano para atrapar un copo de nieve.

Bella estudió la nieve mientras se derretía en su palma, sin darse cuenta que estaba siendo observada ni que la brillante luna llena iluminaba perfectamente sus pálidos rasgos. Cerró en silencio la ventana, poniéndole un seguro.

"Debo estar soñando," Bella refunfuñó, tambaleándose hacia su armario y sacando una manta. Arrojó rápidamente su sábana y la manta sobre la cama antes de volver a meterse, acurrucándose bajo las mantas y volviéndose a quedar dormida en seguida.

Edward salió de las sombras, sujetando el papel con la lista de los pros y los contras, sacando su teléfono de su bolsillo.

Es solo Will luciéndose para L. Ella ama la nieve.

Sacudió su cabeza al leer el mensaje y comenzó a leer de nuevo la lista, esta vez dándole vuelta para leer el adverso.

Pros y contras de Edward Cullen

Pros:

*atractivo—física y creo que interiormente

Edward creyó que era interesante que ella lo encontrara atractivo por dentro y por fuera considerando que su primer encuentro no fue uno en el que se comportara apropiadamente, pero entonces, él seguía molesto con Alice por arrastrarlo a Evermore. Al parecer, Bella no era de las que guardaban rencor.

*el beso— ¡Gah! Dos veces. ¡GAH!

Se rio bajito, deteniéndose antes de despertar a Bella. Había disfrutado del abrazo tanto como él, al parecer, y eso le alegraba más que nada de lo que había experimentado jamás. Edward miró velozmente hacia la cama y la vio todavía durmiendo pacíficamente, acurrucada bajo las mantas. Por el más breve de los momentos, se preguntó cómo sería acurrucarse junto a ella y sostenerla mientras dormía. Sería una experiencia tan maravillosa para ella como imaginaba que lo sería para él o su temperatura corporal la mantendría despierta, temblando.

*electricidad—de algún modo está ahí también. Cada vez que nos tocamos. Me confunde que solo pasa con lord Masen y Edward.

Edward tomó nota de preguntarle a Alice si Bella empezaba a darse cuenta que los dos eran en realidad uno. Eso complicaría las cosas como nunca, sobre todo porque L le presentó una idea de cómo terminar cualquier atracción hacia lord Masen, lo que incluía la presencia de otra mujer. Tendría que tener cuidado si ese terminaba siendo el camino que seguiría.

*piano—en cualquier momento, en cualquier momento

Entonces, tal vez la melodía dando vueltas por su cabeza sería un gran gesto que él pudiera hacer, después de todo.

*no salió corriendo cuando me desmayé

Como si fuera a hacer tal cosa. Edward comprendió que quería cuidar de Bella y si eso significaba atraparla cuando se desmayara por el olor de la sangre, entonces, ¡que así sea!

*Se lleva bien con L—algo así

Edward se rio en su interior y se preguntó cómo reaccionaría Bella si supiera que Edward había sido amigo de L por más de noventa años.

Notó que la lista de contras solo incluía tres cosas, a las que rápidamente les echó un vistazo sin comentarios.

Contras:

*primera impresión—grosero, insensible, grosero; ¿tal vez era un día malo para él?

*frío—físicamente, no emocionalmente—bueno, tal vez un poco—distante

*Solo 2 semanas

"No te vayas," murmuró Bella, rodándose sobre su costado, tendiendo una mano.

Edward vio como estiró su brazo como si tratara de suplicarle a alguien que regresara. Se acercó silenciosamente a la cama, poniéndose de cuclillas para quedar al nivel de sus ojos.

"¿Quién?" Susurró.

"Edward," lloriqueó, alcanzándolo y agarrándolo por la muñeca.

Edward pensó en alejarse pero el agarre de Bella se soltó rápidamente hasta que solo las puntas de sus dedos apenas lo tocaban.

Quiero un picnic con Edward

Imágenes de un prado lleno de flores silvestres, una manta, y dos personas disfrutando de un picnic pasaron velozmente por la cabeza de Edward. No era un recuerdo suyo y lo confundió como nunca.

Edward retiró su mano de prisa como si le quemara al mismo tiempo que escuchaba una voz dentro de su cabeza que nunca antes había escuchado. Miró alrededor en un inútil intento por encontrar a alguien más cerca. Con vacilación, estiró su mano y tocó levemente el dorso de la mano de ella con la punta de su dedo solo para ser recompensado con silencio.

"Joder," murmuró airadamente, sentándose de cuclillas. Se quedó mirando a la figura dormida de Bella por varios minutos, deseando escucharla de nuevo pero ella permaneció tan silenciosa como antes.

Dos horas pasaron con Bella durmiendo pacíficamente, el único movimiento que provenía de su cama era su respiración suave y regular. Edward se quedó tan quieto como una estatua de mármol, sin parpadear al contemplarla, deseando, esperando, y rogando escucharla una vez más.

De repente, Bella empezó a patear con sus pies en un intento por desenredarlos de la sábana que la envolvía. Edward notó que incrementó en frecuencia su respiración y el latido de su corazón y al instante, se puso en alerta.

"Quiero," murmuró bajito. Su mano libre bajó lentamente por su costado y empezó a moverse sobre su cadera, acercándose cada vez más a la orilla de su camisón que se había subido mientras dormía.

Él tomó una respiración completamente innecesaria y de inmediato se dio cuenta de su error, cuando el aroma de su excitación mezclado con el aroma de su sangre casi lo vuelve loco de lujuria por su cuerpo así como por su sangre. La bestia interior que se había hecho un ovillo malhumorada en un rincón de su mente, levantó su cabeza con interés. Edward gruñó bajito al tratar de recuperar el control de sus emociones.

Vete, Edward. Estoy aquí, Edward escuchó desde la planta baja.

"No, Alice," murmuró Edward, inclinándose hacia Bella.

Edward, la voz en su cabeza advirtió justo cuando el pomo de la recámara empezó a girarse.

"Puedo hacerlo," agregó él en seguida con la voz demasiado baja para que un humano promedio lo escuchara.

Ella está a punto de…

"Lo sé."

La puerta se abrió para revelar a la diminuta vampiresa sola con una sonrisa comprensiva en su rostro. Edward pudo leer lo que ocurriría si se quedaba por esa simple expresión en su rostro y dejó caer su cabeza en derrota.

"Me aseguraré que ella esté bien. Discretamente," agregó bajito. "Ve a correr. A cazar. Algo. La verás mañana por la tarde."

"Gracias." Y con una última mirada hacia la cama, Edward bajó corriendo las escaleras.

~EE~


(1) Con el término (reticule) RETÍCULO se identificó a un bolso o cartera que podía llevarse en la mano o colgando del cinto de los vestidos femeninos de finales del siglo XVIII y principios del XIX.


Por poco y se devoran a Bella, ¿sería tan malo? *menea las cejas* No queda muy claro qué clase de hambre es la que Edward quiso saciar en ese instante en particular, ¿no creen? Jejeje, pero como siempre, Alice llega al rescate, ¿o le echó a perder el mejor momento de su vida? Creo que nos quedaremos con la duda :P Pero al menos, parece que Edward está resuelto a sacar a lord Masen de la ecuación, la pregunta es si tendrá éxito. Si se decide por la sugerencia de L de meter a una mujer, podría salirle el tiro por la culata. Supongo que eso lo veremos en la dichosa fiesta de lord Masen. Por lo pronto, ya tenemos a una L felizmente casada. ¿Cómo se desarrollará ahora el guion de Evermore? Será interesante de ver. Espero que hayan disfrutado del capítulo y les recuerdo, el que puedan leer pronto el siguiente capítulo y que termine esta traducción, DEPENDE completamente de USTEDES. Saben que el único pago que recibimos por hacer esto son sus reviews, y la verdad es que literalmente no les cuesta nada a ustedes, más que unos minutos de su tiempo, escribir un gracias o un pequeño resumen de lo que les gustó y enviar. Hay que ser agradecidos, no lo olviden :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: aliceforever85, Shikara65, BrendaCullenn, jupy, kaja0507, liduvina, Smedina, MariePrewettMellark, Leah De Call, paupau1, freedom2604, PRISOL, Vrigny, Ali-Lu Kuran Hale, Rosii, JessMel, NarMaVeg, Manligrez, Tecupi, Sully YM, Adriu, lagie, Lizdayanna, bbluelilas, Marie Sellory, tulgarita, rjnavajas, Pili, injoa, Gabriela Cullen, patymdn, Lady Grigori, Yoliki, alejandra1987, Liz Vidal, Pam Malfoy Black, Car Cullen Stewart Pattinson, AriGoonz, Ilucena928, saraipineda44, Tata XOXO, glow0718, Lectora de Fics, Kriss21, Mafer, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de ustedes.