NOTA DE AUTOR:
Aquí iniciamos con el segundo arco de la historia.
En este comienza a entenderse mejor quiénes son los enemigos, qué quieren, qué necesitan enfrentar, y qué papel van a jugar todas las Órdenes en esto. También debo decirles que, a partir de aquí, ya no tengo nada escrito por adelantado, como pasó con el primer arco. Todo el texto a partir de este momento es completamente nuevo, lo cual tiene sus ventajas y sus desventajas.
Por un lado, conforme termine los capítulos voy a pasárselos a mi correctora de estilo y posteriormente a publicarlos, cosa que espero que estabilice un poco más el ritmo de las publicaciones. Y por el otro, mi trabajo tiene temporadas muy demandantes y ciclos a veces poco prevenibles, por lo que en algún momento, sin duda, voy a terminar retrasándome, porque sólo puedo escribir en tiempos muertos, al salir del trabajo y en mis días libres (trabajo incluso los sábados medio tiempo), así que desde ahora les pido una disculpa por dichos retrasos y les aseguro que haré lo posible por que no se extiendan demasiado.
Doy gracias a todos los lectores por sus comentarios, mensajes, kudos y apoyo, me alegra que les guste el fic y espero mantenerlos al filo de la silla con lo que se viene.
Ya basta de Melancolía
¡Que empiecen los golpes!
SEGUNDO ARCO:
De Locuras, Fobias y Amores.
14
Sheol era un valle extenso y lúgubre que se hundía profundamente, haciendo que la luz se perdiera mientras más se bajaba en él. Las montañas eran escarpadas, grotescas y muy numerosas y, al descender, todavía había algunas colinas muy parecidas, dando la impresión de una garganta monstruosa repleta de colmillos. A pesar de ser exuberante en vegetación, era un sitio cruento y aterrador, los bosques creaban marañas conforme se avanzaba, dignos de ser nidos de monstruos y nigromantes. Los templetes y locaciones eran de mármol negruzco moteado, repartidos de modo descendente, en aquella boca de monstruo.
Lucían bellos pero aterradores, su tristeza y su furia eran profundas, una soledad sin rostro ni fin, como un cementerio de almas atormentadas y sepulcros olvidados, en donde se sentía el miedo eterno de ser perseguido o atacado en cualquier instante. En lo más profundo y central del valle había una gruta donde una fortaleza con forma de cruz, enorme, se erguía apenas tocada por la luz, tan sólida y oscura que parecía haber sido esculpida de un solo monolito titánico.
Y en este valle maldito, donde la vida exuberante lucía como una madriguera amenazante, el ejército del terror se entrenaba bajo la mirada de su dirigente, que se encontraba de pie en el centro del techo de la fortaleza, mirando alrededor del valle el movimiento de las tropas, con los brazos cruzados.
Un hombre subió corriendo por unas escaleras y se acercó hasta apenas unos metros del guerrero férreamente de pie. Su espalda gruesa y poderosa no se movió un ápice.
—Te escucho —murmuró quedamente, pero con seguridad.
El hombre rubio, joven, y vestido con antiguas túnicas negras y grises, bajó la mirada, conteniendo el miedo que le producía estar tan cerca del otro.
—Aún no, pero estamos cerca
—¿Qué tanto?
—Contando el tiempo para conseguir nuevamente lo necesario, más los días correspondientes para el ritual mismo: 30 días.
— ¿Seguros que va a funcionar esta vez?
—Completamente.
El joven hombre de pie apenas movió la cabeza, su cabello parecía hecho de acerina negra, y relumbró como tal bajo la luz del sol pálido. Un sol neblinoso que no daba consuelo alguno con su insípido calor, pero que hizo parecer lo mechones como filosas navajas de punta torcida que le caían, capa tras capa, por sobre la espalda.
—Bien —dijo mientras giraba un poco para que le mirara el cuerpo, cubierto aún de vendas desde el rostro, cuello, brazo y el pecho. —Manda a los grupos designados a iniciar con la siguiente fase.
—Como ordenes.
—Adviérteles que sean precavidos, conseguir tantos cebos al mismo tiempo puede levantar sospecha, que inicien con aquellos que no van a ser notados, pero que cuiden que sigan siendo cebos "irresistibles".
—Como ordenes, Jarod.
El mencionado dejó irse al subordinado mientras saboreaba su miedo en el aroma del aire y sonreía complacido.
—Sí, eso es bueno —se decía con satisfacción.
Le convenía mucho que le temieran, que su sola presencia los atemorizara. El miedo garantizaba la brutalidad y la obediencia de las tropas, sabía que muchos no estaban de acuerdo con el futuro por venir, pero luego de lo que hizo, ninguno osaría revelársele. No sabía cuánto iba a durar el efecto de su crimen en las mentes y corazones de las tropas, pero tenía suficiente tiempo para averiguar qué hacer después para mantener las correas del ejercito bien sujetas.
Igualmente confiaba que, mientras más avanzaran sus planes, las tropas le fueran leales ya no por miedo, sino por lo mucho que todos tenía por ganar.
Reivindicación
Guía
Libertad
La victoria estaba en su mente pero no como un anhelo final, si no como un vehículo para alcanzar todas estas realidades negadas a ellos y al mundo. Sus ojos dorados —lo único que resaltaba de su rostro cubierto de vendas— fueron a posarse a la parte superior de la fortaleza. El cuerpo que colgaba de cabeza varios metros arriba, sostenido con cadenas negras ancladas desde las angostas paredes de roca del fondo del valle, proyectaba una sombra curiosa y tétrica a pocos pasos suyos.
—Te sienta bien verte así, como el insecto que fuiste —y sonrió complacido. — Púdrete y apesta al sol, que mientras peor luzcas, más poderoso me haces.
Contempló el sol una vez más antes de dar media vuelta y regresar al interior de la fortaleza por la misma escalera por la que había salido huyendo su soldado.
—Comencemos.
