¿Frío?, sí, claro que hace frío, como si no lo supieras… mas no sé cuál es tu afán de presentarte en mi memoria como si pudieras simplemente dar una vuelta por ella, como si se tratara del patio trasero de tu Colegio, me encantaría hacerte ver que no soy de tu propiedad, pero piensas que a usanza de varita, es vencer y poseer… no, a mí no me posees, por mucho que visites mis pensamientos de vez en cuando o mucho que intentes convencerme de lo contrario.

No recuerdo bien a bien las que pasamos juntos, pero las Navidades para mí no tienen la menor importancia, entre los muros de una celda, entre la oscuridad de una cárcel a perpetuidad, la realidad es que poca necesidad hay de festividades coloridas o llenas de obsequios, ¿obsequios de quién?

Recuerdo con diversión la última en que me enviaste un regalo, ¿fue aquella de los calcetines de lana, cierto?, una manía idiota si me permites decirlo, en el frío que hace aquí adentro, el frío de saber que estoy esperando nada más, unos calcetines valen más bien lo mismo que no tener nada puesto. Ojalá vinieras, eso sí sería un obsequio, Albus, tenerte delante, detrás de esa reja, mirar esos ojos que seguramente a estas alturas no son lo que eran… mirarte; a veces me divierte pensar que has cambiado mucho, probablemente hasta ser una sombra difusa e incoherente de tu padre, con ciertos mansos ademanes de tu madre, para variar, gente a la que no le agradé nunca.

¿Piensas en Ariana todo el tiempo, no?

A mí a veces me da por recordarla, no sé, cuando me divierto pensando en que tarde o temprano no soportarás la incertidumbre y vendrás; recuerdo bien, como si lo oyera de nuevo, el aspaviento enorme que hiciste cuando todo pasó… ¡Es un crimen, es un crimen!, gritabas como si valiera la pena que escuchara alguien… ¿quién, Albus?, ¿Aberforth?, él no escuchaba ni la mitad de lo que pasaba a su alrededor…

Es cierto, aquí hace frío.

Los uso, si te interesa saberlo, la verdad es que sí los uso… no porque sean necesarios entre estas cuatro paredes, Nurmengard es todo menos acogedora, tal cual la pensé desde sus inicios… qué ironía es estar aquí hablando contigo que no estás… creo que definitivamente es verdad lo que dicen a veces: hay de crímenes a crímenes.