Capítulo 17: El primer sueño de Turquía
Recomendación salvaje: Les recomiendo escuchar la música de maroon 5 -lips on you cuando lleguen a la parte donde bailan juntos ;3
La mente humana puede crear sueños dulces, o hasta muy húmedos, pero lo más fascinante de todo, es la forma de conectar esas fantásticas ideas entre sí con cada neurona y mantenerse cuerdo, eso sí que era todo un reto.
Y allí, en medio de ese desafío mental, es donde surgió la magia, la cual era parte de la belleza interior humana, que, en su plena facultad, era capaz de hacer que los sueños sean una realidad, y no solo un deseo más.
Viktor deseaba volver a esquiar una vez más en su vida, o al menos un par de veces más. Deseaba competir una última vez para mostrarle su otra parte del amor a Yuuri.
Y Yuuri pues, deseaba conocer ese lado oscuro del que Chris le habló. ¿Será cierto? Yuuri quería conocer ese lado más allá del amor y el placer, quería adentrarse en los deseos de Viktor y tocarlos.
Y así, mientras el ruso meditaba —ya despierto— se dio cuenta que las horas pasaron corriendo, y casi que llegaban a su destino. De hecho, estaban a veinte minutos de aterrizar en el aeropuerto.
Por el momento todo parecía muy tranquilo dentro del avión, incluso hasta algo aburrido, bueno, no tan aburrido para Yuuri y su amado platinado.
—Vi-Viktoru~ —el ruso mordió los labios de Yuuri con suavidad y se separó un poco—, Nnn~ aquí no, ahh~ —Viktor lo miró al oír el tierno susurro de súplica proveniente de los labios de su novio.
—Oh ~ Yuuri, sí, aquí sí —el japonés gimió bajito, tragando fuerte al sentir la mano de Viktor invadir su entrepierna sin vergüenza alguna—, ¿Acaso mi Yuuri se está poniendo muy duro aquí abajo también? —Sí, Yuuri estaba caliente y sus mejillas parecían un fuego ardiente, estallando por culpa de Viktor.
Tan ardiente estaba la cabeza de Yuuri, que los pensamientos del japonés volaban en un éxtasis lento y torturador, en donde su cuerpo se retorcía de un placer culposo, causado por las ágiles manos de Viktor, las cuales desabrocharon el botón seguido del zipper del jean azul de Yuuri, bajando el mismo lento y con maestría.
Y así se abrió la caja de Pandora de los sueños hechos realidad, en medio de un silencio arrebatador, en donde quizá el único ruido era la del zipper que Viktor iba bajando hasta que lo logró, dándole paso a las caricias insanas de esos dedos largos, atrevidos e impacientes.
—Uh~ mmm~ —Viktor atrapó los gemidos de Yuuri en un beso ahogado de placer, un beso que no podía contener—. Te necesito, Vitya ~ quiero más, tócame más profundo.
—Repite mi nombre de ese modo una vez más —Yuuri sostuvo con fuerza la camisa del ruso tras cada beso hambriento—, hazlo, o te castigaré cuando aterrice el avión.
—No ~ yo... ahh~ esto no está bien —Viktor, al no oír lo que deseaba oír, apretó duro el miembro de Yuuri, jalando con más fuerza el mismo— ¡Ahhh! ¡Vitya!
—¿Yuuri? —El japonés soltó un suspiro ahogado, mirando de manera perdida sus azules orbes, que iban de la mano con esa bella sonrisa—, estaba sudando —la voz de Viktor se escuchaba más lejana.
—Vitya~
—Yuuri ya casi llegamos —el japonés se removió inquieto, abriendo los ojos de forma lenta, estaba algo decepcionado—, ¿estás bien? Estás sudando un poco, te veías muy agitado, ¿de nuevo tuviste pesadillas?
Yuuri casi se rió cuando Viktor dijo eso.
Viktor se vio preocupado por su extraña reacción, ¿qué era gracioso? ¿Acaso estaba soñando otra cosa? Sí, debía ser eso.
Solo esperaba que Yuuri estuviese bien y más descansado.
Yuuri despertó del todo estirando su cuerpo, luego miró a su alrededor algo confuso, y lo único que pudo divisar, fue al hombre más hermoso de la creación según el ángulo que proyectaban sus ojos.
Parece que Viktor tenía el don de enamorar a Yuuri con esa mirada azulada puesta sobre el azabache, de manera dulce, insistente y juguetona.
—Yuuri: Ya estamos por aterrizar —dijo Viktor sonriendo—. ¿Todo bien?
—Todo perfecto, diría —el ruso le sonríe y Yuuri corresponde con otra sonrisa—. No fue una pesadilla, más bien fue un sueño agitado y loco.
Viktor frunció el entrecejo, ahora era él quien estaba revuelto, ¿qué clase de sueño agitado tuvo? Sin duda que Viktor sintió curiosidad. Así que estudió el semblante de Yuuri con sumo cuidado.
—¿Puedo saber qué soñaste? Claro, si deseas hablar sobre ese sueño agitado —dijo el ruso ante la todavía cansada mirada de Yuuri.
El japonés no deseaba hablar de eso, sino de poder hacerlo realidad sin que parezca libidinoso por su parte.
—Ehm... —suspiró el japonés, pensando en cómo decirle que no iba a decirle lo que soñó, o quizá algo le daría a entender—, creo que sería malo si te digo la verdad.
—Nunca es malo decir la verdad, solo quiero ayudarte, ¿acaso no confías en mí? —Insistió Viktor con un atisbo de tristeza en su rostro.
—Viktor: No, no es eso, sí confío en ti —aquello confundió más al ruso—, pero, ¿puedo hacerte una pregunta antes de que sigas? Por favor no me mal entiendas, porque en realidad fue un buen sueño.
—Por supuesto, soy todo oído, Yuuri —el ruso tomó sus manos y las besó, haciendo que Yuuri se estremeciera al sentirlas.
—Viktor, ¿has tenido fantasías sexuales que quieras cumplir?, no sé, no quiero sonar mal —la bomba estalló al instante, desfigurando los pensamientos del ruso en segundos—, digo, a veces uno tiene sueños involuntarios...
Yuuri estaba seguro que se moría de miedo al no tener respuesta por parte del ruso. Había pasado un minuto, y es como si los labios de Viktor se quedaran congelados, besando las suaves y temblorosas manos de Yuuri.
—Sí —afirmó quedito, alzando su mirada algo oscurecida hacia Yuuri—, desde que te conozco, siento que hay cosas que deseo hacer contigo, pero por miedo de ser rechazado me contengo, lo que menos deseo es forzarte algo incómodo.
Y eso fue suficiente para Yuuri se calmase, bueno no tanto. Es que ahora tenía más curiosidad sobre esa mirada que le dedicó Viktor.
—Puedo... —Yuuri agitado sostuvo las manos de Viktor con más fuerza—, ¿puedo saber qué tipo de fantasías tienes conmigo? Solo una.
—Te diré lo que quieras, si me cuentas lo que soñaste, y si no me ocultas lo que piensas cada vez que piensas en esas cosas —y así fue como el ruso puso a Yuuri en jaque mate de inmediato—, de menos haré silencio.
—Tengo miedo al igual que tú —aquello tomó por sorpresa a Viktor—, es que tuve un sueño muy vivido contigo, y me gustó, pero a la vez me causó terror.
—Wow, si te causó terror había algo mal en ese sueño —asombrado, Viktor hizo que Yuuri se estremeciera, y más cuando el ruso agarró con fuerza las manos de Yuuri—, pero, ¿qué te causó terror?
—Tu forma de ser —para Viktor no era buena señal oír eso—, tienes mucha más fuerza que yo y eso me gusta, pero a la vez me aterra, y con tus manos fuertes puedes hacer tantas cosas buenas, digo...
Viktor sonrió sin quitarle la mirada de encima.
—Ya veo, así que tu sueño tuvo que ver con mis manos —Yuuri lo miró con asombro por la forma en que dedujo todo, era muy rápido—. ¿Y qué hacía en tu sueño?
—¡Atención a todos los pasajeros! —Por desgracia su plática fue interrumpida por un azafato inglés a cargo, teniendo que separarse de los escasos centímetros el uno del otro—. Manténgase en sus puestos de seguridad ¡Estamos a punto de aterrizar en Estambul! ¡Sean bienvenidos a tierras turcas!
—Creo que vamos a hablar largo y tendido de lo que te sucede cuando estemos en el hotel, Yuuri —dejó caer el ruso, haciendo que Yuuri se tensara—. Tranquilo, todo va a estar bien, esto solo andará si tú así lo deseas. ¿De acuerdo?
—Está bien, Viktor, cuando estemos solos te diré lo que soñé —Viktor dibujó una tierna sonrisa para no asustarlo—, y de paso hablamos acerca de mi forma de querer demostrar mi amor y gratitud por toda la felicidad que me haces sentir.
De todas las sorpresas que recibió Viktor ese día, en menos de una hora de hablar con Yuuri, seguro que sería la más bonita y grata, cortesía del japonés.
—Está bien, Yuuri. Ya no les des más vueltas, habrá mucho tiempo para todo esto.
Aunque el platinado en realidad se moría por saber lo que Yuuri quería mostrarle, quería saber si aquello que soñó Yuuri era demasiado oscuro, o si Yuuri traería sorpresas consigo.
Yuuri soltó un suspiro nervioso de enamorado. En serio, el poder tener la oportunidad de llegar a ese tema con Viktor, era realmente urgente.
Así que, entre miradas y sonrisas, ambos llegaron a su destino. Una vez en tierra —luego de pasar dos horas en el aeropuerto— estaban finalmente instalándose en el hotel de lujo más cercano, y todo por cortesía de Alan.
Aparte de todo, ambos estaban hablando de sus hobbies o de las cosas que les gustaba, y lo que no, sobre todo cuando se trata de dormir en una habitación juntos, lo que podía resultar divertido porque los dos dormirían en camas diferentes.
El hotel era grande y ambos estaban en la zona del pent-house, en donde la vista era impresionante, por la gran altura que tenía, y lo bueno es que ninguno de los dos sufría de vértigo para poder disfrutar de una buena velada juntos, durante toda una semana de vacaciones.
—Esto es fantástico —murmuró Yuuri con los ojos bien abiertos, apenas había llegado y ya podía apreciar todos los detalles y acabados casi barrocos del sitio, le gustaba que los dueños del hotel pensaran en la decoración con flores—. El primo de Chris no pierde el tiempo en elegir buenos lugares de inversión.
—No creas que tanto Chris como Alan son muy perfeccionistas —dictó el ruso con un semblante relajado—, pero sí, Alan no es tan morboso como Chris y tiene mejor gusto que él, aparte de que Alan es mucho más sentimental y adora las plantas, por eso creo que tu amigo tiene mucha suerte.
Yuuri rió ante esa descripción, así Alan era del tipo ambientalista.
—Ya veo, bueno, al menos no tengo que preocuparme por mi mejor amigo —aliviado Yuuri volvió a su habitación para acomodar lo que restaba de su equipaje—. Por cierto, Viktor, ya tengo hambre, ¿cenamos algo?
—Claro Yuuri, deja que llame al servicio de comida del hotel para que nos traiga la reserva de la semana, después de todo esto parece una casa, ¿quieres hacer tu propia comida supongo? —Y eso fue lo primero que hizo el ruso mientras arreglaba su ropa.
—De acuerdo, pero solo por hoy pediremos algo hecho —ya mañana Yuuri vería cómo se las apañaba con las provisiones que fuesen a traer—. Claro que es como una casa, solo mira ese bar restaurante del balcón.
Cuando terminaron de poner sus maletas en orden, decidieron esperar a que la cena y las provisiones llegaran, así que lo primero que hicieron fue esperar en la pequeña plaza que tenían en el pent-house, que era sin lugar a dudas muy lujoso.
Ambos se habían sentado en la mesa, respetando las distancias, aunque era incómoda por el hecho de estar alejados el uno del otro. Viktor tenía una sonrisa boba mientras que Yuuri estaba jugando con el salero en medio de la mesa.
—Estás algo inquieto, Yuuri —y el japonés reaccionó a su voz—, ¿y bien? Esto está como un poco aburrido, ¿no crees?
Yuuri se estremeció y una risa nerviosa se dibujó en su rostro cuando dijo que el ambiente estaba aburrido, pero claro, es porque faltaba música. Así que Yuuri se fue a una esquina donde tenían buen estéreo y puso a maroon 5.
Keep me connected, to you
Like I was your shadow
—¿Así está mejor? —Preguntó el japonés.
—Mucho mejor, bebé —Viktor le guiñó el ojo con una sonrisa, la verdad es que estaba sorprendido de que Yuuri eligiera una canción así—. Es una canción muy sensual por lo visto.
You're givin' me answers
To all of my questions
Here on my pillow,
—Lo es —Yuuri se mantuvo parado mirando a Viktor—, podría intentar dramatizar una escena de baile junto a ti mientras llega la comida.
oh Can't nothing get in between us, baby
We've been waiting on this moment for so long
—Wow —el ruso se sorprendió más por ese lado sensual y romántico de Yuuri, no sabía que cuando Yuuri estaba nervioso, siempre buscaba alguna forma de hacer algo—, ¿y tú estarías dispuesto a hacerlo?
El corazón de Viktor también palpitaba lleno de clamor, algo dentro de sí mismo se iba encendiendo, es como si Yuuri quisiera decirle sus secretos mediante su cuerpo, y eso era algo que al ruso lo volvía loco.
—Tengo algo de vergüenza, pero si quisiera —se explicó algo ansioso jugando con sus dedos—, no sé si mi cuerpo le guste a Viktor.
Viktor emitió un silbido y lo miró de manera entre romántica y apetecible.
You wanna be reckless, restless
Right until tomorrow
Wait
—¿Te avergüenzas de esas llantitas que tienes? No tienes casi nada, solo necesitas un poquito de ejercicio, las quemas todas en una semana, pero Yuuri, así estás muy bien —Viktor intentó animarlo, porque realmente no importaba como se viera Yuuri, Viktor siempre lo iba a querer como era.
—Lo sé —Yuuri lo miró, y sintió la forma en que su corazón se acelera de solo ver sus ojos azules penetrar su alma—, ¿me ayudarías?
Viktor se levantó de la silla y se acercó a Yuuri, tomándolo de la cintura, rodeando con sus manos esa zona peligrosa, acercando su rostro al de Yuuri y dándole un beso en la frente, luego otro en la nariz, hasta que sus labios se rozaron.
—Por supuesto que sí —aseguró Viktor en un sensual susurro.
Y fue suficiente para que un agitado Yuuri besara esos deliciosos labios de forma ardiente, sacando toda su locura interna sin contenerse, profundizando el beso, ahogando a Viktor a medida que sus cuerpos bailaban al ritmo lento de la canción.
When I put my lips on you
You feel the shivers go up and down
Your spine for me
Viktor mordía los labios de Yuuri con algo más que un cariño profundo, era algo más que un deseo, más que la devoción por esos labios hambrientos del japonés que lo elevaban al cielo, aquellos labios que el ruso no podía dejar de saborear sin mirarlos. Agitado, el ruso pudo sentir esa explosión trabada entre sus lenguas, producto de ese fuego puro que tanto intentaba contener, y que hacía que sus corazones latieran al mismo ritmo, con el deseo a flor de piel, sintiéndose el uno al otro, eran como un engranaje perfecto, uno al que Viktor bien podía quedarse sin respiración y morir de amor, porque tendría a Yuuri entre sus brazos, sosteniéndolo.
Make you cry for me
When I put my lips on you
I hear your voice echoing all through the night for me
La voz interna de Viktor estaba gritando a través de sus besos, aquellos que llamaban a la ansiosa alma de Yuuri, ordenando a su cuerpo que se descontrole al tacto de sus dedos bajo su remera. Yuuri no escatimó el tiempo en que sus dientes mordían los labios de Viktor con suavidad. La manera en que su boca chupaba con intensidad los labios de Viktor no era normal, conociendo algo más que oscuros deseos, conociendo al Viktor que tanto había deseado sentir.
Baby cry for me
When I put my lips on you (when I, when I, when I)
When I put my lips on you (when I, when I, when I)
Sin embargo, el aire faltaba, haciendo que sus cuerpos se separaran al instante de haberse tocado y besado de forma desesperada, pero las manos de Viktor se rehusaban a apartarse de la cintura de Yuuri, y estaban aferradas marcando esa zona con mucho deseo.
Yuuri con media sonrisa se estremeció, agitado, aún cuando sus miradas volvieron a encontrarse en medio de un fuego necesario.
—Cada vez que pones tus labios sobre los míos —Yuuri fue sometido contra la pared sin miramiento alguno—, no puedo controlar mis bajos instintos, tanto deseo que me confieses realmente lo que quiere Yuuri de mí.
—Primero, quiero mostrarte todo de mí, bailar sobre las sombras de nuestro lecho para tenerte entre mis brazos, y deseo que Viktor me enseñe que los sueños más oscuros también se hacen realidad.
Viktor esbozó una sonrisa y besó el cuello del japonés, dejándole una pequeña mordida.
—Yuuri, ¿me puedes decir que sueño tuviste en el avión? —El japonés jadeó al sentir el susurro de esa voz ronca aterrizar como un suave canto a su oído—, es para una investigación.
Yuuri se rió en silencio, porque sabía que las investigaciones de Viktor no era otra cosa más que ver más allá de los deseos y sus ganas de hacerlo suyo.
—El sueño que tuve contigo fue —Viktor presionó a Yuuri contra la pared con su pierna metida entre las de Yuuri—, que tus manos traviesas atravesaron mi pantalón, haciéndome tocar el cielo, ahora por eso me pregunto a veces si Viktor quiere atravesar algo más que sus manos dentro de mi pantalón.
El ruso perdió el control en ese instante agarrando a Yuuri del brazo, mostrando un lado suyo que no quería mostrar, pero es que Yuuri lo había provocado, y como no hizo más que excitar al ruso, debía responder ante eso.
Viktor aventó a Yuuri sobre el sillón, colocando su cuerpo sobre el japonés, aprisionado sus manos por encima de su cabeza.
—Yuuri, también soy un ser humano con necesidades, y creo que estamos pasando el límite —el japonés abrazó las caderas del ruso con sus piernas, aferrándose a esa parte baja de su cuerpo que tanto le gustaba—. ¿Estás seguro que deseas conocer ese lado mío?
—Viktor, yo también soy un humano con necesidades, y tampoco soy un santo cuando digo que tengo deseos que no puedo controlar —ahora fue Viktor quien soltó un gemido intentando contener su libido quieto—, yo amo a Viktor como sea que sea, por eso pienso que mi amor por ti debo demostrarlo de una manera más erótica, dulce y única, no quiero ser siempre el que tenga que ser sorprendido.
Viktor sonrió ante esas últimas palabras, que le provocaron una inmensa ternura, era bueno ver que Yuuri finalmente dejó salir una parte de lo que era.
Suavizando el peso de su cuerpo sobre el de Yuuri, el ruso soltó al japonés de su agarre, sentándose a un lado del sillón, y de paso ayudando a que Yuuri se sentara también.
—Está bien, pero antes de seguir, te voy a contar lo que hacía tiempo antes de conocerte —Viktor iba a cerrar con broche de oro algo tan importante que Yuuri debía saber—, pero antes que nada, todo sucedió por un lapso de tiempo como de 3 años, antes de que dejara el deporte del esquí por un año luego de mi lesión.
Yuuri se sentó y se acomodó el sweater preguntándose a sí mismo si era cierto lo que dijo Chris acerca de que Viktor tenía un lado erótico.
—Y antes de que existan malos entendidos —Viktor lo jaló hacia su pecho y lo abrazó—, no, no era puto, no creas a todo lo que dice Chris. Lo cierto es que, si estuve buscando el amor luego de sentirme solo, luego de que nada funcionara en mis dos relaciones cuando era más joven. Sin embargo, después de mucho tiempo solo tuve unas cuantas citas, no hubo sexo, no hubo placer, ni caricias, nada, y mucho menos química. Nadie llenó mi corazón ni se amoldaba a mí.
Yuuri no sintió miedo, ni tristeza, ni tampoco nada de celos, porque las palabras de Viktor eran honestas después de todo. No tenía miedo de enfrentar el pasado de aquel hombre que le robó el corazón.
—¡La comida y las provisiones están listas! —gritó un sirviente del hotel tras la gran habitación.
Ambos detuvieron la conversación por unos instantes y se acomodaron bien sus ropas, sus mejillas estaban de un color carmesí intenso, y apenas podían respirar el oxígeno de la habitación.
—Yo abro.
Yuuri fue el que abrió la puerta y los empleados entraron. Cuando terminaron de colocar todo lo que usaría Yuuri en la semana para cocinar, el japonés les agradeció.
Luego de que se fueron y dejaron la cena servida, tanto Yuuri como Viktor se sentaron y dieron las gracias por la comida, ya estaban un poco más calmados, parece que sus semblantes y sus cuerpos estaban más relajados, no tenían esa tensión desde que se conocieron.
—Y bien, te escucho, Viktor.
El ruso de forma amable también lo ayudó a servirse la comida, el té y todo lo que pidieron, incluso hasta los postres que cada uno comería.
