Dos minutos habían pasado sin que él juntara el valor para tocar. Escuchaba las risas del interior de la casa, el " feliz cumpleaños" terriblemente mal cantado por todos, lo escuchaba a él y el sentimiento era tan ambiguo que no se atrevía. Había parecido tan seguro al pedirle a su hermano que le acompañara a comprar los regalos, con el gusto algo amargo al verlo tan entusiasmado por poder de alguna manera darle algo a Muichirou, aunque no supiera que iba de su parte. Inhaló, exhaló y al final tocó la puerta. Escuchó los pasos de alguien y respiró un poco más tranquilo al ver a Tanjirou.

-Lamento venir tan apurado, yo...- pensó dejar los regalos e inventarse otro compromiso, intentando salir corriendo, pero la mano del chico lo sujetó con fuerza, jalándolo al interior de la casa.

-Llegaste a tiempo para el pastel- intentó zafarse, pero ya estaban el comedor, ya estaba siendo mirado. No quería levantar la cabeza, le pesaban los brazos, se sentía ridículo con esos dos regalos envueltos en papel blanco, quería salir corriendo.

-¡Genya!- Dos pares de brazos rodearon los suyos, los gemelos se le habían colgado, jalándolo al centro del comedor, el resto de sus amigos también lo saludaron, sonrientes- ¡Pensamos que no ibas a venir!-

La forma en que sonreían casi, por un segundo, le hizo dudar de quién era quien. Pero le contagió, sintiéndose más liviano. Acomodó los regalos con el resto, sentándose también en la mesa, agradeciendo el trozo de pastel, integrándose a la plática de sus amigos. No hubo nada de la aspereza que estaba esperando, en ningún momento hubo un incómodo enfrentamiento de miradas y por el contrario, cuando Yuichirou se acercó a besar su mejilla, preguntando si quería otra porción de pastel, sintió que nunca había pasado nada, realmente. Podían hablarlo con calma después, por ahora, Genya le devolvió el beso, aceptando el pastel.

-Está delicioso ¿Verdad? Fue un regalo de Tanjirou y su familia- Muichirou se acercó , sonriéndole mientras le servía una taza de té, se acercó a su oreja, susurrándole-Lamento lo que pasó pero gracias por venir- le besó la mejilla también, haciéndole sonrojar.

-Te estás tomando muy en serio eso de compartir novios- Yuichirou abrazó a Genya, sacándole la lengua a su hermano.

-¿Compartir qué?- la voz temblorosa y el rostro enrojecido de Tanjirou les hizo reír, Muichirou se acercó a él, besándolo entre risas todavía.

-¿Y si abren sus regalos de una vez? Quiero ver si en verdad este bruto hombre de las cavernas les regaló las bellotas que encontramos en el camino- Zenitsu señaló a Inosuke y este enseguida empezó a perseguirlo por lo largo de la cocina.

-¡Dejen de correr, van a romper algo!- Yuichirou gruñó, enfadado. Mui ya había comenzado a separar los regalos que llevaban su nombre- Y tú no seas tan impaciente, debemos abrirlos juntos-

Cuando terminaron de abrir los regalos con sus respectivos agradecimientos y viendo que todavía era temprano, optaron por encender la consola de videojuegos. ya que sólo tenían cuatro controles y ellos eran seis(Nezuko no había podido ir al cumpleaños porque se había enfermado), Tanjirou y Muichirou prefieron verlos jugar sentados en el sillón.

-Te ves feliz- Tanjirou le acarició el cabello, la mejilla- me alegra mucho, estas semanas te veías tan triste y no sabía qué hacer para animarte-

-Tú siempre me animas- se deslizó a su regazo, sentándose en sus piernas, rodeando su cuello, frotando su nariz con la suya- pero sí, me siento feliz-

-Me gusta mucho tu sonrisa, Mui- le besó la mejilla, la otra, rodeando su cintura, escuchándolo reír, besando también su frente-pareces un conejito de nieve, eres tan bonito- lo siguió besando, abrazándolo más- te quiero tanto-

-Yo también te quiero mucho- sonrió, pegando su frente a la suya, buscando sus labios, cerrando los ojos. Era suave, siempre, comerse una rosa, la dulzura del pastel, su aliento le acariciaba el labio superior y sus manos en su cintura, sus rodillas chocaban con el respaldo del sillón y no quería moverse nunca. El calor de Tanjirou era volver a casa después de la lluvia. Suspiró, intentando apenas un milímetro de abertura en sus labios, notando que Tanjirou enseguida lo aceptaba. Un escalofrío le recorrió hasta los dedos de los pies, sintiendo sus labios abrirse sobre los suyos, atrapándolos, mordiéndolos . Su lengua, jadeó, con su mano enredada en sus cabellos, sintiendo una mano de Tanjirou apretarse a su cintura y la otra aferrarse a su nuca, tan cerca que sentía su corazón latir contra su pecho, quemando. Giró la cabeza un poco, dejando que entrara más a su boca, que su saliva...

-Guarden algo para la noche de bodas, chicos- la voz de Zenitsu les hizo separarse y notar que todos los estaban mirando. Genya e Inosuke parecían más sorprendidos que Yuichirou, quien más bien parecía estar conteniendo la risa.

-Lo siento mucho- Tanjirou se cubrió el rostro, ocultándose en el pecho de su novio.

-Ocúpense de sus asuntos- Muichirou les enseñó la lengua.

Era un buen día, sin duda. Un día de tregua.

Los días después volvieron a su curso natural, ya estaban en vacaciones así que sin la excusa de la escuela y a pesar de esa pequeña comunión el día de su cumpleaños, Genya sabía que necesitaba aclarar las cosas con Yui. Debió analizar y repasar sus argumentos, aceptar que todas las posibilidades estaban en la mesa todavía mientras iba caminando a la casa del chico. Estaba haciéndose a la idea que lo más probable era que terminaran su relación y por eso se sentía tan ridículo con ese paquete de sus dulces favoritos y una pequeña azucena. Hubiera querido comprarle el ramo, pero sentía vergüenza. Tocó la puerta, con el alma en un hilo mientras no escuchaba nada. Pensó que estaba a tiempo de volverse, pero Muichirou por fin le abrió la puerta, deteniendo su saludo al ver la flor y los dulces en su mano.

-Está en nuestra habitación- miró al interior, pensando- espera en la sala mientras voy a avisarle- le dejó pasar, corriendo de vuelta a su habitación, encontrando a su hermano en la cama, leyendo- Yui, es Genya ¿Quieres que pase?-

-No realmente, pero no podemos seguirlo posponiendo- resopló, doblando su libro- voy a la sala-

-Nuestros padres vienen temprano hoy, los van a interrumpir- meditó, chasqueando los dedos- no importa, hablen aquí, yo voy a dar una vuelta- tomó su celular y su mochila, abrazando a su hermano- te quiero, espero todo se solucione-

-No vuelvas muy noche- intentó disimular su nerviosismo cuando lo vio salir, al escuchar las pisadas y los suaves toques en la puerta- adelante-

-Lamento no haber avisado antes de venir- le extendió los dulces - también te traje una flor pero Mui insistió en que la dejara en un jarrón de la mesa, lo siento-

-Está bien, no importa- palmeó la cama y Genya asintió, sentándose- ¿Vienes para que hablemos?-

-Es incómodo para los dos, creo. Pero es necesario- suspiró, tronándose los dedos, mordiéndose los labios- No estoy enojado contigo, Yui. Entiendo por qué reaccionaste de la forma en que lo hiciste y no he venido a abrir el tema otra vez, pero sí quiero saber ¿Qué va a pasar entre nosotros de ahora en adelante?-

-Lo que hizo tu hermano estuvo mal, Genya- resopló, encogiendo sus rodillas contra su pecho, apoyando su mentón en una de ellas para mirarlo- pero estoy seguro que tú no eres tu hermano. Te debo una disculpa por haberte tratado mal-

-Preferirías que te disculparas por hacerme quitar pintura de mi casa a las cinco de la mañana, Yui- se rió, buscando su mano, entrelazando sus dedos- eres una persona tan correcta todo el tiempo, me sorprende lo agresivo que puedes llegar a ser si te lo propones-

-¿Quién fue el que le arrojó una lata de gaseosa a esa niña en cuarto grado porque no le dejaba pasar?-

-Le pedí perdón como mil veces, no todos maduramos desde los cinco años- le besó la mano, sonriendo- ¿Entonces estamos bien?-

-Pensé que estábamos bien desde mi cumpleaños, pero gracias por venir a hablarlo, eres tan cortés- se deslizó a la orilla de la cama, chocando con su hombro-¿Qué te parece un beso de reconciliación?- Genya asintió, acomodando un mechón de su largo cabello de noche en el mar, acariciando su mejilla. Cerró los ojos, inclinó su cabeza. Había esperado tanto por eso.

Había esperado demasiado por eso.

-Oh, vaya- Yuichirou intentó ocultar su risa nerviosa, mirando el bulto en el pantalón de Genya.El chico ni siquiera lo había notado hasta ese momento, sintiendo la sangre agolparse en su cabeza tan rápido que todo se volvió ruido blanco.

-Lo siento, no... Perdóname- se cubrió con la almohada, queriendo levantarse. Yuichirou lo sujetó del brazo, sonriendo más comprensivo.

-Está bien, es normal- se quedó pensando unos minutos, enredando su dedo en su cabello, mirando al suelo, apretando la cobija entre sus dedos-¿Quieres ir al baño a ocuparte de eso? O ¿Quieres que te ayude?-

Respiró, olvidando su bochorno para cambiarlo por sorpresa. Boqueó, sin encontrar ninguna palabra.

-Sé que nuestra relación nunca ha ido más lejos de los besos y que me pongo muy nervioso cuando me abrazas mucho tiempo, pero no significa que no tenga deseos, Genya. Sólo que antes de cualquier cosa quería informarme, leí mucho, incluso le pregunté un par de cosas al profesor Uzui. Ahora no te puedo decir que de la noche a la mañana vamos a tener relaciones, no estoy listo. Pero creo que podemos ir abriendo un poco ese camino-

-La primera vez que quise darte un beso un poco más largo y me abofeteaste, pensé que me dirías que en realidad eras asexual, estaba listo para escucharlo, lo acepté. No tengo absolutamente nada en contra de ello, lo respeto completamente. Yo más bien estoy sorprendido por esto- tragó saliva, se masajeó la nuca.

-Si quieres podemos dejarlo para luego, no te sientas presionado- le palmeó la mano, sin dejar de sonreír. Pero Genya negó, mirándolo en una duda, sin soltar su mano, inclinándose para volver a besarlo.

Había tanta necesidad contenida ahí, un " te extraño" que le dejaba amargo como el caramelo al pasar, en sus labios una timidez que disolvía con sus dientes, sus manos temblaban al sujetar su nuca, Genya no podía quitar sus manos de la almohada en sus piernas, temiendo que su poco equilibrio se esfumara. El corazón le latía en la garganta, pero ahí en donde Yuichirou le tocaba era dulce, era primavera. Se olvidó de su pudor, dejando que la almohada se le deslizara para girarse, para tomar la mejilla del chico, sintiendo tan suave contrastar con el desespero que le latía en las venas, ese instinto primario venir de cada parte de su cuerpo, pero latiendo mucho más en su entrepierna. Debió separarse un momento, con la oleada de lo repentino mareándole, apoyó su frente en la de Yuichirou, se lamió los labios. Lo vio sonreír, no de esa forma inocente y ausente de su hermano, sino en esa madurez tan extraña de querer tomar el control para no abrumarlo. Lo vio quitarse la camisa y el aire se congeló sólo para quebrarse después. Él mismo dejó su camisa junta a la otra, viendo los dedos de Yuichirou recorrer su abdomen, su pecho, lo vio ladear la cabeza, morderse el labio en ese gesto que hacía cuando estaba por confesar un secreto.

-Siempre me ha gustado muchísimo tu cuerpo. A veces- se rió travieso, sin apaetar sus ojos de su piel expuesta- cuando te pido que me alcances algo de las gavetas no es porque no las alcance, es que me gusta verte el trasero- Genya lo miró sorprendido, negando divertido después.

-Nunca pensé que tuvieras un lado oculto, yo me sentía un pervertido por mirarte tanto-

-¿Me miras?- Yuichirou se apartó para acomodarse en la cama, recargando su espalda en la pared, dejando que Genya lo alcanzara, agazapado hacia su cuerpo sin romper una distancia que consideraba prudente.

-Todo el tiempo ¿No te has dado cuenta?- tomó su mano, besando sus dedos uno a uno, subiendo por su brazo- me siento tan afortunado, eres la persona más hermosa que he visto- siguió hasta su hombro, apartándole el cabello para besar su cuello, lamiendo- me quitas el aliento, todas las noches sueño contigo-

-Tu también me estás mostrando un lado que no te conocía- jadeó al sentir su lengua- no me dejes marcas-

-Lo lamento- volvió a besar su hombro, bajando sus manos por su delgado vientre, arañando la línea que hacía su pantalón -¿Está bien si te lo quito?- Yuichirou asintió, abrazándolo para buscar calma mientras Genya se deshacía de su pantalón de mezclilla. Él también se quitó el suyo, mirando el bulto que hacía el pene de Yuichirou en su ropa interior y esa gota de líquido preseminal. Deslizó sus piernas dobladas bajo las de Yui, haciendo que se sentara en ellas-¿Está bien si nos masturbamos?-Yuichirou asintió, apoyando una mano en la cama y la otra en su nuca, apartando la mirada al sentirlo bajar su ropa interior. Pegó sus caderas a las de Yuichirou, sujetando su cintura con una mano y con la otra bajando su propio bóxer, suspirando mientras envolvía ambos miembros con su mano. Yuichirou cerró con fuerza los ojos, echando la cabeza hacia atrás. jadeando- si quieres que pare, puedes decirme-

-Estoy bien- asintió y Genya sonrió, primero diseminando el líquido preseminal de ambos para lubricarse antes de comenzar a subir y bajar su mano. Con menos fuerza de la que acostumbraba, sintiendo el cuerpo extrañamente de Yuichirou sobre él, su respiración agitada, sus jadeos, los propios. Se inclinó para besarlo sin dejar de masturbarlos, sintiendo la voz de Yuichirou morir en su garganta, sus dientes clavarse en sus labios mientras comenzaba a ir más rápido. Sus dedos estaban enredados en su cabello, apretando la sábana, sus piernas se estiraban, se encogían alrededor de sus caderas, el aire había vuelto a sublimarse, caliente al ser gas de nuevo. La sensación de la piel contra la piel, aunque el ritmo era el que él ya conocía , aunque era su mano, era algo tan diferente, el peso de Yuichirou, su desnudez. Se sentía tan tonto al haber pensado que sería capaz de renunciar a eso. Yuichirou volvió a echar la cabeza atrás, contra la pared, tan rojo que era difícil distinguir sus facciones, gemía, se mordía los labios.

Lo sintió terminar en su mano, haciendo que la sensación de su semen correr por su pene, entre sus dedos, le adelantara el orgasmo.Les tomó un par de minutos recuperar el aliento, pero Genya enseguida se levantó para quitarse la ropa interior al no encontrar papel y limpiarlos con su bóxer.

-Está bien, no es la primera vez que uso pantalón sin ropa interior- le sonrió, besando su frente, sintiendo su sudor- ¿Estás bien?- Yuichirou asintió, estirando los brazos para que le abrazara. Genya se acomodó en su pecho, escuchando su corazón todavía alterado- ¿Necesitas algo? ¿Te sentiste bien?-

-¿Por qué tienes qué ser tan atento siempre?- lo abrazó, besando su mejilla. Se mordió los labios, pensando- ¿Podemos volver a hacerlo?- Genya le besó los dedos, riendo.

Aquello se sentía tan adecuado.

Ahhhh!!! me entusiasmé tanto con esta historia que no podía parar xD necesitaba el fin y ahh, espero que les haya gustado o al menos hayan pasado un rato interesante leyendo X) más al rato espero subir un pequeño extra, pero la historia lineal termina aquí, gracias por leer 3