Landline

Una adaptación a Crepúsculo por Redana Crisp

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rainbow Rowell. Yo sólo los mezclo y juego con ellos.

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Capítulo 16

El celular de Bella sonó. Lo contestó.

Tierra a Bella.

Levantó la mirada del mensaje de texto a Jasper, quien estaba sentado frente a ella en la mesa de escritores.

Él encontró sus ojos, luego bajó la mirada a su celular y escribió algo.

Miró su teléfono.

Nos estamos quedando sin tiempo.

Bella pensó por un segundo, luego escribió en respuesta:

Lo sé, lo siento.

Cuando Jasper volvió a mirarla, sus cejas estaban fruncidas sobre sus ojos marrones.

Ella se sintió que se desgarraba.

Levantó su cabeza, luego arrugó su nariz. Jasper odiaba cuando Bella lloraba. Fue a su teléfono otra vez, escribiendo rápidamente.

Háblame.

No puedo. No sabría por dónde empezar.

No me importa por dónde empieces.

Limpió sus ojos.

Jasper suspiró.

—Bella, lo que sea… lo superaremos juntos.

Ella miró fijamente su teléfono. Después de unos segundos, UN CONTACTO DE EMERGENCIA alumbró la pantalla, y comenzó a sonar. Era un tono común y corriente, Marimba; Bella nunca tuvo el tiempo para descubrir tonos especiales.

Agarró su ordenador y se puso de pie, atendiendo la llamada y caminando hacia la puerta, con cuidado de no cerrar la computadora o desbloquear el celular.

— ¿Hola?

— ¡Miau!

Bella sintió una fría oleada de decepción. Luego se sintió culpable por eso. Se supone que no te tienes que sentir una fría oleada de decepción ante el sonido de la voz de tu hija de cuatro años.

—Miau —dijo Bella, inclinándose contra el muro afuera de la habitación de escritores.

—La abuela dijo que podía llamarte —dijo Bree.

—Siempre puedes llamarme. ¿Cómo estás, cielo? ¿Me hiciste algunas galletas?

—No.

—Oh. Está bien.

—Tal vez la abuela hizo. Yo hice algunas para Santa y algunas para mí.

—Eso fue inteligente. Apuesto a que están deliciosas.

—Miau —dijo Bree—. Soy un gatito verde.

—Lo sé. —Bella intentó concentrarse—. Eres el mejor gatito verde del mundo. Te amo mucho, Bree.

—Eres la mejor mami del mundo, y te amo más que a la leche y las galletas y… ¿qué más le gusta a los gatitos?

—Las bolas de estambre —dijo Bella.

—Las bolas de estambre —rió Bree—. Es loco.

Bella respiró calmadamente.

—Bree, ¿papi está ahí?

—Ajá.

— ¿Puedo hablar con él?

—No.

Bella dejó caer su cabeza contra el muro.

— ¿Por qué no?

—Está durmiendo. Dijo que ni siquiera podemos subir las escaleras para hacer pipí.

Bella debería decirle a Bree que lo haga, de todas formas. Edward era su esposo. Y no había hablado con él por tres días. (O trece horas) (O quince años)

Bella suspiró.

—De acuerdo. ¿Puedo hablar con Alice?

—Alice está jugando Monopolio con la abuela.

—De acuerdo.

—Tengo que irme. Mi chocolate caliente está frío ahora.

—Miau —dijo Bella—. Miau-miau, te amo, gatita verde.

—Miau-miau, mami. Te amo más que las bolas de estambre.

Bree colgó.

Hay un teléfono mágico en la habitación de mi niñez. Puedo usarlo para llamar a mi esposo en el pasado. (Mi esposo quien no es mi esposo todavía. Mi esposo que tal vez no será mi esposo en lo absoluto.)

Hay un teléfono mágico en la habitación de mi niñez. Lo desenchufé esta mañana y lo escondí en el armario.

Tal vez todos los teléfonos en la casa son mágicos.

O tal vez yo soy mágica. Temporalmente mágica. (¡Ja! ¡Juego de palabras en el viaje del tiempo!)

¿Cuenta cómo viaje en el tiempo? ¿Si es sólo mi voz viajando?

Hay un teléfono mágico escondido en mi armario. Y creo que está conectado con el pasado. Y creo que se supone que tengo que reparar algo. Creo que se supone que tengo que hacer algo bien.

Cuando Bella volvió a la habitación de escritores, Jasper parecía como si estuviera al borde de la locura. Había desabrochado otro botón de su camisa, y su cabello se encontraba pegado alrededor de sus orejas, y en su nuca.

Ella se quedó de pie en la pizarra y se hizo cargo de la situación.

No era tan difícil, habían estado hablando de esos personajes por años. Sólo necesitaban llevar sus ideas al escrito. Colocarlos en unos cuantos guiones que funcionen. Bella podía hacer eso dormida. A veces sí lo hacía dormida. Despertaría en medio de la noche, y colgaba del lado de su cama, buscando un pedazo de papel. (Nunca recordaba dejar un cuaderno junto a la cama cuando estaba despierta.)

Edward se movería en su sueño, alcanzando sus caderas, jalándola de vuelta a la cama.

— ¿Qué estás buscando?

—Papel —diría ella, saliendo de la cama otra vez—. Tengo una idea que no quiero olvidar.

Ella sentiría su boca en la base de su columna.

—Dímelo a mí. Lo recordaré.

—Tú también estás dormido.

Él la mordería.

—Dime.

—Es un baile —respondería—. Hay un baile. Y Chloe, el personaje principal, terminará con uno de los vestidos antiguos de un baile de su mamá. Y ella intentará repararlos para mejorarlos, como en La chica de Rosa, pero no será bonito; será horrible. Y algo vergonzoso pasará en el baile, estilo "Prueba un Poco de Ternura".

—Lo tengo. —Entonces Edward la jalaría de vuelta a la cama, con él, sosteniéndola en su lugar—. Baile. Vestido. "Prueba un Poco de Ternura". Ahora vuelve a dormir.

Y entonces él levantaría la camisa de pijama de Bella, mordiendo su espalda hasta que ninguno de ellos pudiera dormir de nuevo.

Y luego, eventualmente, se dormiría con la mano en su cadera, y la frente de él presionada en su hombro.

A la mañana siguiente, saldría de la ducha, y estaría escrito en el vapor del vidrio: Baile. Vestido. Prueba un poco de ternura.

Bella sacudió su cabeza y levantó la mirada a la pizarra, e intentó recordar dónde había quedado.

La noche que Edward le dijo de su novia (por supuesto que tendría una jodida novia), Jasper llevó a Bella a casa, luego volvió a la fiesta de Halloween. Bella se quedó escuchando los álbumes de Carole King(31) de su madre, y escribió un monologo realmente angustiante para uno de sus clases de teatro.

Eso fue cuando aún pensaba en actuar algún día. Antes que decidiera que tenía un mejor rostro y cerebro para la habitación de escritores.

—De todas formas, ¿por qué querrías actuar? —Fue la forma de Jasper llegar al punto—. Pararse ahí y decir las palabras de otra gente, dejar que todos te digan qué hacer… los actores son sólo hermosos títeres.

—Si eso es cierto —había dicho Bella—, seguramente sales con un montón de títeres.

Realmente, Bella no quería actuar, quería hacer monólogos. Pero odiaba los bares, ese era un problema. Además, quería casarse y tener una familia.

Jasper dijo que no había nada mejor que escribir para la televisión.

—Es comedia sana —dijo—. Y te da grandes casas y autos. Y luz del sol.

La mañana después de la fiesta de Halloween, compró comida en su camino a la casa de fraternidad de Jasper. Pasó a la chica de anoche, la cariñosa Breanna nuevamente, en el pasillo. Breanna parecía sorprendida de verla; Bella solo asintió, como si fueran compañeras.

Cuando llegó a la habitación de Jasper, su cabello se encontraba húmedo, y él estaba cambiando sus sábanas.

—Asqueroso —dijo.

— ¿Qué es asqueroso?

—Esto.

— ¿Preferirías que no cambiara mis sábanas?

—Preferiría que te encargaras de todo esto, chica, sabanas, ducha, antes que llegara, así no tendría que pensar en ti teniendo sexo.

Jasper se detuvo, sosteniendo la sábana en el aire con ambas manos, y sonrió.

— ¿Eso es en lo que estás pensando?

Bella se sentó en su escritorio, ignorándolo. Él era de último año, por lo que no tenía un compañero de cuarto. Encendió su computadora, y lo observó hacer su cama.

Era verdaderamente apuesto. Intencionalmente.

La mayoría de los chicos simplemente iban por ahí con nada más que materia prima. Ojos bonitos, cabello loco, ropa que no les queda bien. La mayoría de los chicos ni siquiera sabían qué tenían para ofrecer. Pero Jasper era como una chica —era una mejor chica que Bella—, sabía cuáles eran sus fortalezas. Dejaba que su cobrizo cabello rubio creciera lo suficiente para brillar y que se colores oscuros que hacían que su piel luciera más blanca. Él se presentaba. Con todo el mundo. Aquí estoy. Mírame.

Bella miraba. Observaba. Y nada se movía en su estómago. No tenía ninguna emoción estar aquí, ser la que Jasper quería ver cuando había terminado con alguna amante.

Edward la había curado de Jasper.

¿Ahora qué la curaría de Edward?

¿Y por qué estaba tan atraída hacia chicos que dormían con alguien más? Si Bella fuera un animal salvaje, sería el fin de sus genes.

Jasper se tiró a la cama y prendió la televisión. Animaniacs (32). Bella le tiró su comida.

—Así que… —dijo, desenvolviéndolo—, ¿te sientes mejor esta mañana?

Levantó y puso sus pies en el escritorio, y vio los dibujos animados.

—Estoy bien.

Cuando el episodio terminó, Bella se volteó al computador y abrió un archivo. Aparte de su columna, el horóscopo de Bella, y sus funciones en la gestión de editores, también escribían una regular reseña de parodias para The Spoon, "Las Reseñas de tu Mamá…" que se presentaba con una foto de la mamá de Jasper. Esta semana, hacían Trainspotting (33).

Jasper aún observaba las caricaturas.

—Tiene novia —dijo Bella.

El rostro de Jasper se volteó al de ella, sus cejas frunciéndose.

— ¿Todo este tiempo?

—Aparentemente.

Apagó la televisión y se levantó de su cama, llevando otra silla junto a Bella y sentándose.

—Que se joda —dijo, golpeándola con el hombro—. Te lo digo, no se encontraban destinados a estar juntos.

— ¿Desde cuándo crees en "destinados a estar juntos"?

—Desde siempre, Bella, presta atención. Soy un romántico.

—Sólo pregúntale a las chicas del desfile los sábados por la mañana.

—Los desfiles son románticos. ¿Quién no ama un desfile?

Trabajaron en la reseña de la película hasta que fue tiempo de que Jasper se fuera a trabajar (a su otro trabajo, en la tienda de ropa). Intentó hacer reír a Bella; y cuando él se apoyó en su hombro mientras escribía, casi lo dejó hacerlo.

Para el momento que salió de la casa de fraternidad, se sentía mucho mejor respecto a Edward y su inevitable novia…

No, no era verdad.

Aún se sentía terrible por eso, pero se sentía mejor respecto a la vida. Al menos Bella sería, posiblemente, una de esas geniales mujeres solteras, una con un interesante trabajo y un elegante mejor amigo y un buen cabello. Probablemente, podría tener decentes hombres de una noche si bajaba sus estándares.

Se sintió completamente mal otra vez tan pronto cuando vio a Edward de pie en la parada del bus cruzando la calle. Un bus se detuvo. Cuando se alejó, Edward estaba sentado ahí, mirándola fijamente.

Levantó su mano y le señaló que se acercara.

Bella se cruzó de brazos, y frunció el ceño.

Edward se puso de pie.

Debería simplemente ignorarlo. Caminar directo a su auto. Dejarlo ahí. De todas formas, ¿qué hacía él aquí?

Él le hizo un gesto otra vez.

Bella frunció el ceño, miró a ambos lados, luego medio corrió a través de la calle.

Se detuvo cuando estuvo cerca de él.

—Que impresionante verte aquí —dijo ella estúpidamente.

—No en realidad —dijo—. He estado esperándote.

— ¿En serio?

—Sí.

Bella entrecerró sus ojos. Edward parecía cansado. Y decidido. Y sorprendentemente rosado en la luz del día.

—Intento descubrir si eso es raro —dijo ella.

—No me interesa si lo es. —Se acercó a ella—. Sabía que estarías aquí, y necesitaba decirte algo.

—Pudiste haber llamado.

—Claro. —Edward sacó la primera página de su cuaderno y se lo tendió. Era un bosquejo de un árbol ciprés en frente de la fraternidad de Jasper. También un zorrillo conduciendo un auto. Y luego, el nombre de Edward —Edward C. — y un número de teléfono.

Bella tomó el pedazo de papel con ambas manos.

—Necesitaba decirte que —tragó y sacó el flequillo de su rostro, a pesar de que era muy corto para estorbar—, ya no tengo novia.

Bella tragó, también.

— ¿Ah, no?

Él sacudió su cabeza.

—Eso fue rápido —dijo ella. Edward suspiró, y apenas sacudió su cabeza otra vez.

—No era serio, serio.

—De acuerdo… —dijo Bella.

—Así que —Edward lucía determinado—, quería que supieras eso. Y, también, creí que tal vez… podíamos probar de nuevo. O simplemente intentar. Ya sabes, salir o algo. Algún día. Ahora que no… tengo novia.

Una sonrisa se escabulló de la boca de Bella. Intentó reprimirla.

Edward no tenía novia.

Esto incluso sería un resultado directo de Bella. Y a pesar que no se consideraba una rompe hogares, aunque no quería salir con un chico en particular que besaba otras chicas, y luego volvía a casa para romper con su novia, Bella quería salir con Edward. O tal vez sólo quería frotar rostros otra vez.

—Me gustaría —dijo.

Edward inclinó la cabeza hacia adelante. Mordió su labio inferior y exhaló.

—Bueno.

—Bueno —repitió Bella.

Dio un paso más. Delante de él, en realidad. Su auto se hallaba allí, media cuadra arriba.

—De acuerdo —dijo, agitando su número torpemente hacia él.

Él saludó también, entonces empujó sus manos en sus bolsillos.

Bella tomó unos cuantos pasos más, entonces se giró.

—Sí, está bien... ¿ahora?

— ¿Qué?

— ¿Tratamos de nuevo, ahora?

—Ahora.

Empezó a caminar de regreso hacia él.

—Sí, quiero decir... puedo pretender que necesito pensar esto y luego no quiero meterme en una relación. Pero realmente no soy buena en eso. Soy mucho mejor metiéndome de lleno en las cosas. Y no es como si acabaras de dejar a tu esposa.

—Estábamos comprometidos —dijo Edward. Como si estuviera obligado a decirlo.

Bella se detuvo.

— ¿Oh Dios, lo estaban?

—No realmente —dijo dolido—. Nos comprometimos. Pero entonces decidimos pasar un tiempo separados.

— ¿Y anoche?

—Continuábamos separados.

—Entonces, anoche, en realidad no tenías novia.

Edward se estremeció.

—Parece un tecnicismo de tiempo.

— ¿Cuándo terminaron?

—Esta mañana.

— ¿Despertaste esta mañana e inmediatamente rompiste con tu novia?

—La llamé.

—No... —Bella se cubrió un ojo—. No me digas que lo hiciste por teléfono. —Realmente no quería salir con un tipo que podría romper por teléfono con ella algún día.

Edward empujó su cabello lejos de su cara.

—Tuve que hacerlo. Ella está en Washington

— ¿Washington?

Asintió, mordiendo su labio otra vez.

— ¿Cuánto tiempo llevan juntos?

—Llevábamos juntos—dijo Edward—. Desde la secundaria.

—Jesús —dijo Bella—. ¿Rompiste con tu amor de secundaria, tu prometida por mí?

—No es mi prometida —dijo—. Ya no. Y no fue por ti.

Bella frunció el ceño. Ahora que ella no era la razón, como que quería serlo.

—Íbamos a terminar igual —dijo.

Ella frunció el ceño un poco más.

—Es decir —dijo Edward—. Habíamos estado hablando de intentarlo de nuevo. Pero entonces te conocí. Y pensé que si yo sentía lo que siento por ti, tal vez eso era una sólida evidencia de que ella y yo deberíamos terminar.

—Creo que jamás te oí decir tantas palabras juntas —dijo Bella.

—Estaba un poco fuera de juego.

Ella sonrió. Un poco.

— ¿Te eché a perder el juego?

—Cristo —murmuró—. Si. Pasaré la noche despierto, después de romper con mi amor de secundaria por ti.

Se acercó a él.

—No sólo por mí —Bella realmente era terrible coqueteando. O incluso queriendo hacerlo. Ella tenía cero en ese juego.

—Eres el cien por ciento la razón por lo que lo hice esta mañana —dijo Edward.

Eso no debería hacer feliz a Bella. ¿Sería terrible para esa pobre chica en Nebraska saber que su novio rompió con ella para poder salir corriendo para estar con alguien más?

Bella imaginaba a una chica rubia con mejillas llorosas, parada en medio de una pradera solitaria.

— ¿Estás triste? —le preguntó, sinceramente—. ¿Necesitas ir a casa y escuchar todos tus casetes y pensar en este capítulo de cierre en tu vida?

—Tal vez —dijo—. Creo que sólo necesito dormir un poco.

—De acuerdo. Solo...

— ¿Cómo debía evitar besar a Edward cuando su boca estaba justo a la altura de su boca todo el tiempo? No tenía ni siquiera que ponerse de puntillas. Bella se apoderó de la parte delantera de su camiseta y se inclinó.

Ella lo besó en la mejilla.

—Gracias —dijo antes de girarse otra vez—. Por la información.

—Llámame —susurró Edward.

—Lo haré.

—Llámame antes de que creas que deberías hacerlo.

—Te llamaré esta noche.

Bella sonrió caminando hacia su auto.

Edward no tenía novia.

Por, las próximas tres horas, por lo menos.

Ella lo llamó esa noche. Después lo llevó a Versalles en Venice Boulevard para comer pollo con ajo y plátanos fritos. Edward no conocía nada de Los Ángeles, pasaba todo su tiempo en su piso o en el campus, o en el agua, aunque la odiaba.

Odiaba, la práctica.

Edward amaba el concepto del océano. Lucía casi animado cuando hablaba de corales y vida marina.

Nadie nunca describiría a Edward como animado. O expresivo. Sus pensamientos no eran expresados por su rostro. Lo que significaba que Bella analizaba cada gesto, cada movimiento de sus ojos y trató de averiguar qué significan. Le pareció una excelente manera de pasar el resto de su vida.

Edward no se encontraba seguro de cómo pasar el resto de su vida.

Bromeó acerca de que trágicamente tomó malas decisiones. Había decidido estudiar Oceanografía porque nada llamaba su atención, entonces terminó atrapado en California durante cuatro años. Cuando él y su novia de la secundaria —quien se llamaba Tanya (Tanya Denali) se distanciaron por un año, la solución de Edward fue proponerle matrimonio.

—No soy bueno para saber lo que quiero —dijo durante un amanecer. Se encontraban sentados en la playa, y Edward sostenía la mano de Bella— .Usualmente no soy bueno en querer las cosas.

La arena se encontraba húmeda, y corría una brisa fresca. Bella la usaba como excusa para sentarse cerca de él. Llevaba su falda a cuadros azul y verde con sus botas Doc Martens rojo, y empujaba su rodilla contra el muslo de Edward, porque en realidad Edward —Edward sin novia, y diciendo que ella le gustaba— era demasiado para dejarlo pasar.

—Entonces estamos bien —dijo—. Porque soy súper buena en querer cosas. Quiero cosas hasta que siente enfermizo. Quiero cosas como por dos personas normales, al menos.

—Realmente —dijo Edward. Es lo que decía cuándo no tenía nada que decir pero quería seguir hablando. Siempre lo decía con una sonrisita burlona, que habría parecido falsa si sus ojos no brillaran tanto.

—Realmente—dijo.

— ¿Qué quieres? —preguntó.

Hubiera sido demasiado fácil y demasiado cursi de decir "a ti", incluso si si se encontraba en el tope de sus deseos en ese momento.

—Quiero escribir —dijo Bella—. Quiero hacer reír a la gente. Quiero crear un espectáculo. Y luego otro. Y entonces otro. Quiero ser James L. Brooks (34).

—No tengo idea de quién es.

—Filisteo.

— ¿Es un filisteo?

—Y quiero escribir un libro de ensayos. Y quiero formar parte de la Los Niños en el pasillo.

—Tendrías que fingir ser un hombre —dijo Edward.

—Y canadiense. —Estuvo de acuerdo.

—Y habrá un montón de escenas dónde estás vestida como un hombre, que se viste como una mujer… va a ser muy confuso.

—Estoy preparada.

Edward se rió. (Casi. Sonrió y movió sus hombros y pecho).

—Y quiero un carrito de Crayolas —dijo Bella.

— ¿Qué es un carrito de Crayolas?

—Es algo que existía cuando era niña, una especie de vitrina giratoria con crayones, marcadores y pinturas.

—Creo que tuve uno de esos.

Bella sacó en su mano.

— ¿Tenías un carrito de Crayolas?

—Creo que sí. Era amarillo, ¿no? ¿Y tenía pinturas y carteles? Creo que todavía está en nuestro sótano.

—He querido un Carrito de Crayolas desde 1981 —dijo Bella—. Es todo lo que le pedí Papá Noel, tres años seguidos.

— ¿Por qué tus padres no lo compraron?

Ella rodó los ojos.

—Mi mamá pensaba que era estúpido. Me compró crayones y pintura en su lugar.

—Bien —Bajó sus cejas cuidadosamente—. Probablemente podrías tener el mío.

Bella golpeó el pecho con sus manos juntas.

—Calla —Ella sabía que era estúpido, pero estaba realmente emocionada por eso—. Edward Cullen acaba de hacer realidad mi mayor sueño.

Edward sostuvo su mano sobre su corazón. Su cara era neutral, pero sus ojos oscilaban. Susurró—: ¿Qué más quieres, Bella?

—Dos niños —dijo—. Un niño y una niña. Pero no hasta que mi imperio en TV esté en marcha.

Sus ojos se agrandaron.

—Cristo

—También una casa con un porche grande. Y un marido al que le guste conducir en vacaciones. Y un auto, obviamente, con asientos espaciosos.

—Realmente eres espectacular en esto.

—Quiero un pase anual a Disneyland. Una oportunidad para trabajar con Bernadette Peters (35). Quiero ser feliz. Quiero serlo al menos el setenta u ochenta por ciento del tiempo. Quiero ser activa y seriamente feliz.

Edward frotó las manos en su camiseta azul. Esta decía NORTH HIGH WRESTLING. ¡ACABEN CON ELLOS! Su mandíbula se encontraba tensa, y sus ojos azules casi negros.

—Y quiero volar sobre el océano —ella dijo.

Él tragó y tocó su cara con la mano libre. Estaba fría y desparramó restos de arena sobre el cuello de Bella.

—Creo que te quiero —dijo.

Bella apretó la mano que sostenía sobre su pecho y lo utilizó como un ancla para tirarse más cerca.

—Crees...

Edward lamió sus labios inferiores y asintió.

—Creo que... creo que simplemente te quiero —dijo.

—Está bien —acordó Bella.

Edward parecía sorprendido… casi se echó a reír.

— ¿De acuerdo?

Ella asintió, suficientemente cerca a chocar su nariz contra la suya.

—De acuerdo. Me puedes tener.

Empujó su frente contra la de ella, tirando de su barbilla.

—Me gusta eso.

—Sí.

—Realmente —dijo

—Realmente —prometió.

Tocó su boca y torció la cabeza hacia arriba, alejándose y mirándola. Respiraba con dificultad a través de su nariz. Todavía sostenía su mejilla.

Bella intentó permanecer con una expresión tan neutral como le era posible:

Realmente. Me puedes tener. Porque soy buena en querer cosas y en conseguir lo que quiero y no puedo pensaren nada más que quererte. Realmente, realmente, realmente.

Edward asintió. Como si le hubieran dado una orden. Luego soltó la mano de Bella y la apoyó suavemente en la arena.

Se inclinó sobre ella, sus manos a ambos lados de los hombros y sacudió la cabeza.

—Bella —dijo. Entonces la besó.

Eso fue todo, realmente.

Fue entonces cuando Edward fue agregado a la lista de las cosas que quería, necesitaba y estaba destinada a tener algún día. Fue entonces cuando decidió que Edward era la persona que iba a conducir en los viajes de carretera durante la noche. Y era Edward quien iba a sentarse a su lado en los Emmys (36).

La besó como si dibujara una línea perfectamente recta.

La besó como si trabajara con tinta de la India.

Entonces fue cuando Bella decidió, con gran seguridad, que Edward era lo que necesitaba para ser feliz.

Estaban muy cansados.

Jasper había desarmado con los dedos todos los rizos de su cabello. Lucía menos con JFK Jr. (37), y más como Joe Piscopo (38).

—No vamos a añadir un personaje gay de la india —dijo. Eso era definitivo.

Alec se inclinó sobre la mesa.

—Pero Bella dijo que quería añadir alguna diversidad.

—Ella no dijo que quería agregarte a ti.

—Rahul no soy yo. Es alto, y él no usa gafas.

—Es peor que tú —dijo Jasper—. Es una representación de ti.

—Bueno, todos estos blancos son sólo representaciones tuyas.

Jasper despeinó su cabello un poco más.

—Representación... yo nunca apareceré en este espectáculo. Ya hay una representación mía en Gossip Girl.

—Bella —dijeron ambos a la vez.

—Rahul puede quedarse —dijo Bella—. Pero esta es una comedia de inadaptados; tiene que ser bajito y usar gafas.

— ¿Por qué le harías eso a Rahul? —Alec dobló sus brazos—. Ahora nunca encontrará una pareja.

Jasper rodó sus ojos.

—Jesús, Alec, encontrarás una pareja.

—Uno, estoy hablando de Rahul. Y dos, no creo que quieras decir eso.

Bella puso una mano en el hombro de Alec.

—Él encontrará una pareja, Alec. Voy a inventarle un novio maravilloso.

— ¿Harías eso por mí, Bella?

—Lo haré por Rahul.

—Ese episodio será muy divertido —dijo Jasper.

Alec se levantó y guardó su laptop en su mochila.

—Rahul se queda — dijo a Jasper—. Hice a un chico indio una estrella.

Alec salió, con la cabeza alta.

Jasper todavía fruncía el ceño.

— ¿Eso significa que tenemos que retroceder para introducir a Rahul en el piloto?

—Puede salir en el tercer episodio —dijo Bella—. Un par de personajes gays es justo lo que necesitamos. Dijiste que mostraríamos nuestro 1995.

—Lo sé.

Bella cerró su laptop.

—Sé que dijimos que revisaríamos los guiones en casa, pero no sé cuánto haré esta noche...

—Quédate —dijo Jasper—. Comeremos y trabajaremos juntos.

—No puedo. Tengo que llamar a Edward. —Ya eran las ocho en Forks. Bella quería llamarlo a las diez.

Jasper la estudió durante un minuto. Como si pensara que ella realmente no le contaba lo que sucedía.

¿Qué pasaría si llamaba a Jasper esta noche desde el teléfono amarillo? ¿Se comunicaría con el Jasper de 1998 en la casa Sig Ep? ¿Una de las chicas con las que dormía contestaría?

Jasper nunca hablaba de las chicas de una noche ahora, pero Bella asumía que el desfile continuaba.

—Gracias —dijo—.Por seguir adelante hoy. Sé que algo está seriamente mal contigo.

Bella desconectó su teléfono.

—Y me está matando que no me hables de esto —dijo.

—Lo siento.

—No quiero que lo sientas, Bella, quiero que seas graciosa.

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31- Carole King es una cantante y compositora estadounidense. Compusó canciones geniales durante los 60s y se concentró más en la parte de ser cantante en la década de los 70s.

32- Animaniacs fue una caricatura de unos gatos llamados Wakko, Yakko y Dot que tienen aventuras.

33- Trainspotting es una película británica sobre unos chicos de Edimburgo adictos a la heroína.

34- James L. Brooks es un director de cine y TV y guionista. Guionista de Los Simpson.

35- Bernadette Peters es una actriz y cantante estadounidense.

36- Los Emmys son unos premios que reconocen la excelencia en la industria de la TV americana. Se nominan talk shows, series, realities, etc.

37- JFK Jr. es acrónimo para John Fitzgerald Kennedy Junior, hijo del ex presidente de los EUA, John F. Kennedy.

38- Joe Piscopo es un comediante de la televisión americana.

Y esas son todas las referencias. Mmm, son muchas. Ya llevamos 38 y es casi la mitad de la historia. Ya me siento con la capacidad de ser parte del jurado de los Emmys, espero que ustedes también ;)

Y otro secreto más de ese Edward. ¿Les gustan los hombres como él? ¿De esos tímidos que parece que tienen cero interés en ustedes o les gusta que ellos den el primer paso? Yo lo único que puedo decir es que soy un poco como Bella porque no me gusta quedarme con las ganas de nada xd.

Muchas gracias por sus comentarios, ya arrebasamos los 100 :)

Nos leemos el lunes y que tengan un excelente fin de semana. Las quiero.