DISCLAIMER: todos los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi, solo los tomo prestados.
La historia es enteramente mía, queda prohibido publicarla en cualquier plataforma sin mi consentimiento.

–Kunzite.
–Es un placer encontrarlos Serena-contesto él, burlonamente.
–Puedes irte y decirle de una vez a Darién que no iré a ningún lado-replico al tiempo en que se deslizaba suavemente hasta donde estaba Endimion.
–Querida el trato que les voy a brindar sería mucho más amable, si viniera de parte de Chiba pero me temo que no es así.
Al escuchar aquello sus sospechas se confirmaron, tomando a Endimion de la mano para ponerlo detrás suyo.
–Al ver la cara de pánico que tienes ahora, imagino que sabes perfectamente a qué se debe nuestra inoportuna visita.
–No se en que está implicado Darién, pero ni yo ni mi hijo tenemos nada que ver -replico asustada retrocediendo.
–Es ahí en donde te equivocas, en el momento en que te hiciste su mujer y tomaste lo que me pertenecia te convertiste en mi problema junto con tu bastardo.
–Kunzite deja de entretenerte con la perra Tsukino y su engendro ¡no tenemos tiempo! -presiono Rubeus ofuscado.
–¿pregunté tu opinión? si tanto te apetece ve por ellos.
Al escuchar esas palabras Serena corrió escalones arriba junto con Endimion, pero al sentir como la tomaban por el cabello aventó a su hijo pocos escalones más arriba.
–Eres tan estúpida como para no darte cuenta que no tienen salida- pregunto el hombre, enfadado, tomándole por los cabellos.
–Ojo de tigre sube por el engendro ya tengo suficiente con lidiar con su madre como para traer también al chiquillo.
El hombre se quedó impávido observando la escena, no era veterano en aquello y era algo evidente.
–¡Acaso no me escuchas, estúpido muchacho!-reprendió Rubeus bajando a Serena con pesadez.
–Si, si señor- tartamudeo subiendo rápidamente.
–¡Está perra me mordió!-grito, abofeteandola al momento en que hombres tomaban la casa.
–Kunzite-saludo un castaño, apuntando febrilmente a su frente.
–Malachite -contesto él, ejecutando la misma acción.
–Pero mira a quien tenemos aquí al dueño del rebaño en persona.-dijo de pronto al ver que Darien entraba.
–No puedes hacer esto.
–Claro que puedo hacerlo es que acaso ¿no miras lo que está ocurriendo?-contesto alzando una ceja.
–No saldrás vivo de aquí a menos que la sueltes, estás rodeado tres francotiradores apuntan directo a tu cráneo haya fuera.
–No me digas-contesto despreocupado- ojo de tigre sería bueno que sentaras al pequeño siervo en el barandal de la escalera.
Darién inmediatamente guío la mirada hacia donde se encontraba Endimion sentado, seguido de una histérica Serena que forcejeaba por soltarse.
–Como podrás notar el estúpido que lo sostiene es un primerizo nervioso que ante cualquier susto puede distraerse y provocar que la cabeza de tu hijo explote como un tomate.
–¿Que quieres?- pregunto el moreno claudicando.
–Sencillo nos llevamos a tu perra y dejaremos a tu bonito niño muy vivo, no es lo que planeaba pero al menos le llevaré un siervo a Diamante.
–No dejare que te la lleves- contesto tajantemente.
–¿Entonces podrás vivir con la imagen de tu hijo cayendo de la altura de más o menos un segundo piso? aunque espera esta casa es enorme tal vez la equivalencia es de tres-agrego.
Finalmente Darién observo como Serena negaba con la cabeza frenéticamente.
–Dime de una vez que quiere Diamante.
–Tu más que nadie lo sabe, ahora dime ¿que siervo dejaras ir como garantía? -cuestiono con desdén.
–La quiero viva en un pieza y no quiero que nadie la use como su fulana de lo contrario no tendrán mi excomulgacion ¿Lo haz entendido pedazo de traidor?
–Mas claro no podría ser.-afirmo haciendo un seña, para que salieran con Serena y bajarán a Endimion del barandal, depositándolo suavemente en el suelo.
–Dejalos ir Malachite, y dile a los demás que no muevan ni un dedo.-ordeno autoritariamente, observando cómo Endimion corria hasta él.
–Estarás muerto si lo haces,no debiste dejar que se fueran con ella.
–¿Querías que dejara que presenciará como mataban a su hijo? no tengo suficiente sangre fría, aunque ella no muriera físicamente una parte de si misma lo haría y eso es aún peor.
–Por un momento pensé que está vez lograrias retenerla a tu lado.
–¿No recuerdas como resultó hace años? Esmeralda hablo con Serena, hablo con ella y piso el jardín de nuestra casa eso fue una completa burla, y sabio se convirtió en la cereza del pastel.-comento recordando la conversación que habían tenido años atrás.

–Es tu obligación ayudarme, tienes que volverte mi predecesor y cuando lo hagas tu juramento habrá muerto con ese favor así como yo lo abre hecho, Esmeralda me ha estado envenenando lentamente durante los últimos años, ella y mi hijo son amantes… no quiero que Diamante se haga cargo de todo el territorio y mucho menos que herede toda mi fortuna.
—Aun tienes a zafiro, yo no puedo ayudarte Sabio tengo una familia, una mujer y…
—Zafiro es totalmente manipulable su hermano lo maneja como la palma de su mano, tienes que ayudarme, y si no lo haces por mi hazlo por ella, justo ahora está saliendo de la universidad en ese bonito coche, sería una lástima que cinco de mis más sanguinarios hombres jugaran con la dulce Serena, sería un milagro que cuando terminen con ella aun lleve en el vientre a tu hijo.
Hombres como tú y como yo no se deben enamorar, ¿sabes por qué? Por que inmediatamente tienen un punto débil que explotar.
–Estas diciéndome que ...
–Tienes dos opciones Darien, puedes tenerla junto a ti y someterte a su desprecio al saber lo que hiciste así como las marcas que quedaran en su cuerpo y su alma, sin olvidar que su vida estará prendiendo de un hilo todo el tiempo ya que ella será el nuevo flanco para cualquier venganza contra ti, pero aun Puedes tomar la otra opción.
–¿De qué opción me estás hablando?
–Puedes dejarla ir… hacer que se vaya de tu lado sabiendo que tendrá la oportunidad de tener una vida que pueda disfrutar sin reservas. Pero al final tu eres el único que puede decidir ya que tanto el desprecio y el estar lejos de ella te dolerá como no tienes idea pero al menos ella seguirá con vida.
El perderla significo, perder una parte de sí mismo, porque ninguna otra mujer lograría llenar el vacío que dejo su Serena, no quería los besos de otra, no quería sentir los brazos de otra mujer alrededor suyo, y mucho menos despertar viendo unos ojos que no fueran los de ella.
Fue entonces cuando vio su realidad, Amaba a esa pequeña incluso negándolo. Aunque no le pidiese que se quedara, aunque ella nunca volviera a sus brazos, la amaría hasta su último aliento.
–Entonces irás y firmaras el acuerdo para que te disparen un tiro en la cien ¡que gran idea! - grito, caminando de un lado a otro.
–Pero ellos estarán bien.-contesto, tomando a su hijo entre sus brazos, dándole una sonrisa reconfortadora.
El formol que pusieron en su nariz justo cuando la lanzaron en la camioneta había hecho su efecto perfectamente, cuando se despertó lo primero que sintió fueron los amarres en sus extremidades
Se sentía aturdida y con un dolor punzante que le atolondraba por completo, de no ser por el insistente roce de de un pañuelo húmedo sobre su frente no habría abierto los ojos para encontrarse con la mirada inquisitiva de una mujer.
―Vete de aquí Petzite. ―ordeno, una voz masculina proveniente de la habitación.
―Como usted ordene. ― contesto la mujer cohibida, brindándole una última mirada a Serena, marchandose en total silenció.
–Arruinaste lo planeado-dijo de pronto la voz desconocida prendiendo la chimenea.
–¿Disculpa? -pregunto temorosa, con los dientes castañeantes por el frío.
–Tu salvador me daría el territorio a mi, pero para eso se necesitaba que tú y su hijo estuvieran a salvó, el tenerte frente a mi solo complica todo. -comento rompiendo las sogas que la sostenían, cargándola hasta el suelo cercano a la chimenea.
–Gracias.
–No me agradezcas nisiquiera sé si logré sacarte con vida de aquí.
–¿Quien eres?
–Alguien que codicia lo mismo que su hermano y que casi presenció tu muerte hace años.
–Tu...
–Soy el único aliado que tienes en esta casa, se que no te gusta acatar reglas pero si no lo haces las consecuencias serán grandes, ya pusiste en riesgo la vida de tu propio hijo por tu terquedad, no hagas que nos maten a todos.
–¿Mi hijo está bien?
–Darien lo resguardo no hay mano humana que lo toque por ahora.
Después de escuchar aquello permitió que el aire que había retenido en sus pulmones circulará libremente.
–Tengo que sedarte es con la orden que se me mandó aqui, el efecto dura alrededor de doce horas, si prometes no moverte durante ese tiempo yo...
–Hazlo-interrumpió- no me place estar despierta aquí.
–Como lo prefieras.
Dicho aquello se hundió en un profundo sueño libre de todas las preocupaciones y dolores que la envolvían, pero el día siguiente no transcurrió de mejor forma.
–¡Despierta pequeña zorra!-decía una voz conocida, palmeando su cara.
–¿Por qué?-fue lo primero que cuestionó al observar al hombre frente a sus ojos.
–¿En verdad todavía lo preguntas? te dije que me arruinaste justamente ayer y aún no lo entiendes ¿eres retrasada mujer?
–Como te voy arruinar si solamente eras mi jefe, ¡nunca antes te Vi en mi vida!-exclamó sintiendo la garganta seca, y como sus labios estaba agrietados por la falta de agua.
–Antes de que te aparecieras en la vida de Chiba yo era el único beneficiario de todas las acciones en la compañía debido a que era su prestanombres, si el moría todo pasaría a ser limpiamente mío, pero dime qué sucedió después de que aparecieras en la empresa, Darien estaba a un paso de dejarte todo a ti públicamente, borrandome de la jugada por completo.
–Traicionaste al hombre que te brindo empleo y riquezas por tu maldita avaricia. -finalizo asqueada.
–No tienes idea de lo horrendo que es tenerlo todo pero a la vez nada.
–Y tú prefieres hacer esto para tener el todo que codiciabas.
–Nunca dejaras de ser insolente-siseo levantando la mano para abofetearla
–Alto ahí pequeño sapo, nadie me quitará el gusto de ser yo el que la golpe.
Kunzite inmediatamente retrocedió, disculpándose por el atrevimiento, saliendo de la habitación.
―Serena Tsukino, sabes nunca hubiera creído que aquella chiquilla que el bastardo de Chiba recogió se convertiría en la belleza que eres ahora. De hecho si alguien me lo hubiera dicho tal vez hubiera recapacitado sobre mi idea de matarte junto con la escoria que era tu padre.
― ¡Mi padre no era ninguna escoria, imbécil! ― Contra ataco Serena con arrojo.
―Sería mejor que mantuvieras tu pequeña boca cerrada o encontrare otra manera para mantenerla ocupada y créeme que será mucho más placentera para mí. ― declaro el hombre con una sonrisa ladeada. Que dejaba bien en claro a qué se refería.
―Sospecho que Chiba no tubo las suficientes pelotas como para decirte lo que yo te diré, cuando se trata de ti se vuelve un manso cordero, pero nunca deberías de comprarle el cuento ese hombre se ha cargado a más gente de la que te puedas imaginar. ―Serena se retorció en la silla, moviéndose acaloradamente.
― Si te interesa conocer la maldita historia de tu vida será mejor que vuelvas a poner tu redondo trasero en esa silla.
―Tu padre era una sucia alimaña que había surgido de los peores barrios de Arizona, pero aunque fuera una basura de persona lograba triplicar el dinero de sus clientes y así fue como fue escalando entre los peldaños. Mi padre lo contrato para administrar todo su dinero y Kengi hizo un excelente trabajo, así fue durante muchos años, solo que el muy estúpido se caso y tuvo una hija. Él tenía meses pidiéndole a sabio que lo sacara del negocio por que había formado una familia, no quería perderla al estar enredado entre todos nuestros asuntos. Kengi ya tenía el dinero suficiente como para largarse al otro lado de la península y justo ese era su plan.
Como podrás imaginártelo tus padres murieron y Tu pequeña perra fuiste la única que falto, con gusto te hubiera matado después que a ellos pero tu dulce príncipe apareció en tu rescate impidiéndomelo. ¿Te das cuenta? fuiste la perdición de dos hombres que intentaron cambiar por ti, que quisieron ser "mejores personas" para tu bienestar, no hay duda que el estúpido de Darien se retorcerá de dolor cuando te mate, aunque no se que será mejor si acabar contigo de una buena vez o llenarte de mi simiente hasta que una criatura crezca en tu interior, claro que en cuanto dieras a luz te mataría pero al menos así tendría algo con que chantajear a Chiba.
Serena pudo captar el brillo perverso que se acentuó en los ojos de Black cuando decía aquellas palabras, le asqueaba el pensar en la mente retorcida de ese hombre al plantearse aquella idea tan descabellada, tomo una profunda bocanada de aire antes de decir sus siguientes palabras.
―Si lo que me dice es verdad hay algo que no cuadra en tu historia, si Darien me quiere tanto como usted supone ¿Por qué me engaño con otra mujer? ― Pregunto ella fríamente y tensa por el miedo que afloraba en su ser.
―El tiempo en el que tu "Darien te engaño con otra mujer" es el tiempo en el que mi padre decidió darle su cargo además de posesiones.
―¿Eso que tiene que ver? ― replico Serena levantando la cabeza altivamente a pesar de su demacrado aspecto.
―Tiene que ver en que el muy estúpido quería alejarte de él para salvarte de mí, veras en ese tiempo yo estaba tras los pasos de la criatura que había capturado al mercenario sanguinario, y eso fue a lo que me quede a unos cuantos pasos, podría jurar que su engaño no fue más que una patraña, en todos estos años nunca más lo he visto con otra mujer ni siquiera para sus revolcones, es como si se hubiera vuelto un santo. pero tú eres un arma de doble filo si tuviste el poder de engatusarlo a él siendo apenas una chiquilla, no puedo imaginarme el poder que has desarrollado ahora que eres una mujer.
Serena se quedo desconcertada e impávida en su asiento, intentando asimilar todo lo que ese hombre le había dicho. Incluso sin darse cuenta sus músculos comenzaron a temblar visiblemente, para regocijo de su adversario.
―¿Qué te sucede Serena? o tal vez debería llamarte Serenity, tiemblas como una hoja al viento. Deberías de alegrarte que considere la idea de tenerte como mi mujer y futura madre de mis hijos… esa es la idea más amable que tengo en mente para ti.
―Nunca sería la madre de tus hijos, nunca consideraría la idea de estar con un psicópata como tú, sería mejor que pensarás en como matarme porque prefiero estar muerta antes que estar con alguien como tu ― contesto ella fríamente y tensa por el miedo que afloraba en su ser.
―No te tocare hasta que todos los preparativos estén listos.
―De todas formas aún no puedes matarme por tus intereses, maldita escoria ―grito.
― ¡Pequeña perra desgraciada! bramó y tras exclamar aquello, lo único que se escucho en la habitación fue un estruendo, que dio paso a un total silencio.

YukyYan:paso algo de tiempo antes de que apareciera veremos si aun sigues por estos lugares.

Guest:lo se, pero al menos no desaparezco publicare el próximo la siguiente semana!

Clara :¿ya habias dejado un comentario antes? Me pareces algo conocida pero con esta memoria de dory no se puede, ya el siguiente capitulo es el final! Si de hecho varias de mis lectoras no siguieron aquí por el mismo motivo y no las culpo, por ello subiré la próxima historia hasta que tenga minimamente la mitad!