¡LIBERTAD!
GRIMMAULD PLACE
"Tú no eres Hermione, eres su gemela", esa frase retumbaba en la cabeza de Nicte —Pero ¿Quién se cree esta estúpida? Y ¿Cómo diablos se enteró? —se preguntaba una y otra vez, mientras la tensión en su cuerpo aumentaba y la magia empezaba a desbordarse, preparándola para atacar.
—¿Lovegood? —se escuchó una voz a las espaldas de la rubia y Nicte pudo observar como esta se tensaba al acto— ¿Qué hacen en el pasillo a esta hora? —volvió a preguntar Nott.
—No es nada, Hermione… —y pronunció con especial esmero el nombre de su amiga— solo quería ver cómo se encontraba Ron.
—Exacto y ahora que ya vi que está mejor, me voy a dormir —Nicte aprovechó el momento y se escapó a su habitación, dejando a Luna y Theo solos—. Buenas noches a ambos.
De pronto el ambiente, se puso más tenso y Luna solo podía escuchar las respiraciones de ambos y los latidos desbocados de su propio corazón. Theo que se encontraba en la misma situación, sentía como sus labios empezaban a hormiguear, como rememorando ese beso en su habitación que lo había mantenido en ascuas hasta ahora.
—Lovegood yo… —intentó empezar una conversación, pero fue interrumpido por la rubia.
—Ya me voy a dormir —se apresuró en decir y huir como una vil cobarde de las sensaciones que le provocaba ese chico. Pero su huida fue interrumpida por una pregunta que la impactó.
—¿Tanto asco te doy? —preguntó Theo con la voz rota. ¿En qué momento se había posicionado a su espalda? Se preguntaba la rubia— Respóndeme Luna ¿Tan desagradable soy? —la rubia se estremeció al sentir el aliento de él chocar con su nuca.
—Tú no eres desagradable Theo —respondió con apenas un susurro.
—Entonces ¿Por qué huyes de mí? —A la mierda el orgullo y su dignidad Slytherin, se dijo Nott
—No es eso —le dijo con la voz entrecortada. Luna no comprendía porque no podía dominar esos temblores que se apoderaban de ella cuando el chico estaba cerca, se sentía una traidora completa y se odiaba por eso.
—Entonces dime ¿Qué es? —no la tocaba, pero la rubia podía sentir el calor que su cuerpo desprendía y la rodeaba en su totalidad. Luna respiró profundo para recuperar su compostura.
—¿Te parece poco haberme convertido en una traidora? Haber puesto en peligro a mis amigos, a los únicos que tengo —dijo esto mientras se volteaba, dándole la cara al castaño, quien sintió como si un mazo hubiera impactado en su estómago; al ver esas lágrimas contenidas en los cristalinos ojos de la rubia.
—¿Qué me has hecho? —preguntó impresionado Theo, al ver cómo le acojonaba ver sufrir a esa chica.
—Yo no te hice nada Theodore Nott —le respondió ofendida Luna.
—Sí, me tienes hechizado —se acercó más a ella, si era esto posible—, tienes razón Luna no soy bueno y mis intenciones tampoco lo eran —admitió el slytherin—; pero contigo cerca todo eso carece de importancia. No comprendo esta opresión en el pecho cada vez que te tengo cerca —decía, mientras con una mano se atrevió a acariciar el rostro de la chica; quien lo veía con los ojos más abiertos que nunca, dándole un aire tierno que derritió el frio corazón de Nott—. He cometido tantos errores en mi vida, pero te juro que nunca fue mi intención poner en peligro a tu amiga.
—Pero a Ron si —respondió con la poca voz que le quedaba— Ron no te importaba y lo dejaste como cebo para que los tuyos lo atraparan —"Los tuyos" esa frase se escuchaba tan lejana ahora para Theo, que había descubierto que en realidad nunca se había sentido que pertenecía a algo, hasta que ella llegó.
—Por impresionante que suene, a él tampoco quise poner en peligro —trató de hacerle ver—, no sé qué habrá pasado en esa casa franca; yo no estuve ahí —desesperado tomó el rostro de la rubia entre sus dos manos y pegó su frente a la de ella con los ojos cerrados—. Tienes que creerme cuando te digo que yo no sabía lo que iba a pasar.
—No puedo mentir a mis amigos —le dijo Luna—, me siento una traidora y no me gusta esa sensación Theo —dijo esto último abriendo los ojos y mirándolo sin pestañear—. Por favor, no me obligues hacerlo —esto hizo que el corazón del castaño se estrujara, por la tristeza plasmada en la mirada de la chica.
—No te obligaré a nada Luna, pero te ruego que no me alejes de tu lado —aspiró su dulce aroma, para luego continuar—, no sabría qué hacer; estaría perdido —La Ravenclaw solo asintió con la cabeza, incapaz de emitir palabra alguna por las sensaciones que empezaba a sentir.
Al verla asentir, Theo no pudo contenerse por más tiempo y justó los labios a los de la rubia; esta vez no era un beso desesperado y brusco, como el primero. Este beso era tierno y dulce como ella, lleno de sentimientos que el slytherin jamás soñó con albergar en su corazón. Luna se había convertido en un bálsamo para su maltrecha alma, la luz entre su oscuridad.
MALFOY MANOR
Hermione había pasado toda la noche sin dormir, se sentía débil y aterrorizada con lo que tendría que hacer. Primero debía ir en busca de los Horrocrux que a Harry le faltaban y si fuera poco, debía quitarle a su amigo los que ya contaba en su posición —Eso ni de broma lo haré, primero muerta antes de traicionar a mis amigos —se dijo asimisma, reiterando la decisión que había tomado por al menos en esa parte de tareas encomendadas. Ella aprovecharía esa misión, para sabotearla y ayudar a su amigo a conseguir todos los Horrocrux y destruirlos—. Y aunque haya resultado ser hija de ese monstruo, nada me alegrará más que saberlo muerto y liberando al mundo mágico de su putrefacta esencia.
Ya no aguantó más y se levantó de un salto de su cama, no soportaba tanto tiempo muerto —lo que haría por un buen libro —suspiró Hermione anhelando sus antiguos compañeros.
—Es el colmo que te hayas olvidado de lo que te dejé —escuchó la voz de su hermana, para luego verla materializarla frente a ella—. Sigo sin acostumbrarme a verte como yo —dijo con los labios torcidos.
—¡Nicte! Por merlín, deja de hacer eso —le llamó la atención, mientras se tomaba el pecho—; pero ¿Qué haces aquí? —la pregunta no fue del agrado de su hermana, que frunció el ceño.
—Acaso ¿una no puede visitar a su hermana gemela? —preguntó un poco huraña la ex pelinegra.
—Bueno sí, pero… pero ¿Cómo es posible que estés aquí? ¿Estoy soñando?
—No querida, estás completamente despierta
—No entiendo
—Fácil —dijo mientras tomaba asiento en la silla del tocador—, cada vez más tu poderes van aumentando; así como nuestra conexión —luego de frunció el ceño—. Pensé que ya lo sabrías, luego de leer el libro que te dejé.
—Bueno lo sabría si no hubieras mentido sobre su ubicación —le contestó malhumorada Hermione, recordando las horas perdidas buscando el dichoso libro.
—¿Mentir? Pero si te dije en el velador
—¡Será que no estaba ahí cuando llegue! —Nicte solo rodó los ojos y se acercó al velador donde sacó el segundo cajón, le dio vuelta y al posicionar su mano en el fondo de este, se materializó un grueso tomo antiguo—, realmente hermana me sorprendes, pensé que eras llamada la bruja más brillante de su generación —se burló, ocasionando que la otra se ruborizada al instante, por la vergüenza.
—Bueno está bien, será que no lo busqué con tanto ahínco —mentira Hermione se había matado buscando el dichoso libro y el escurridizo ejemplar estaba en sus narices.
—¿Qué esperas? Abre el libro y veamos que hechizo te puede ser útil en la misión.
—¿Cómo sabes de eso? —preguntó la Gryfindor.
—Sé todo lo que te pasa —Nicte solo se alzó de hombros, restándole importancia.
—¿También sabes que empezaré a tener clases privadas con Bellatrix? —esto si no lo vio venir su hermana.
—¿De qué diablos hablas?
—Voldemort… —y un pequeño escalofrío recorrió su espina dorsal, rememorando el terror sufrido en su presencia— Lo vi hoy y me dijo eso.
—¿Así que estuviste frente a nuestro padre? ¿No sospechó nada? —preguntó con un aire de preocupación la ex pelinegra.
—A parte de casi orinarme los calzones, creo que no —a lo que Nicte se puso seria.
—Dime que no mostraste miedo ante él
—Bueno…
—¡Mierda Hermione! ¡Nos pudo descubrir!
—¡¿Y qué demonios querías que haga?! —gritó también— Tú me obligaste a cambiar de vida y no me diste ninguna pista de cómo carajo comportarme —Nicte solo respiró hondo calmando su temperamento; la verdad es que su hermana tenía razón.
—Muy bien, si eso es lo que quieres; no solo tendrás clases con nuestra madre, sino que conmigo también.
—Grandioso más clases —se quejó Hermione al puro estilo Ron Weasley.
—¿Pero qué escucho? ¿Hermione quejándose de tener más clases? —se burló su hermana.
—Ya cállate —y ambas chicas estallaron en risas.
GRIMMAULD PLACE
Sentía el cuerpo agarrotado y le dolían hasta partes que jamás pensó que dolieran. Trató de estirar los músculos pero el dolor se lo impidió —Que mierda —se quejó el pelirrojo.
—Bonito vocabulario mañanero —escuchó su voz y abrió los ojos inmediatamente—. Por fin despiertas bello durmiente.
—¿Hermione? ¿Dónde estoy? —se intentó levantar rápido, pero un fuerte mareo lo ancló nuevamente a la cama.
—No te apresures, estas aún muy débil —le llamó la atención Nicte, mientras lo ayudaba a echarse nuevamente—, por otro lado estamos en Grimmauld Place.
—Grimmauld Place —repitió, todavía desorientado; luego abrió los ojos de una forma que Luna Lovegood hubiera estado orgullosa—. ¡Los Mortífagos! ¡Voldemort! —se exaltó el menor de los Weasley— ¿Qué pasó? ¿Cómo…
—No soporté escuchar tus gritos siendo torturado —le dijo Nicte, mientras escondía el rostro en su ahora maraña de rizos castaños— tenía que hacer algo y gracias a Merlín pude escapar contigo inconsciente.
—Entonces ¿Tú estabas ahí? —la chica solo asintió— ¡Lo sabía! ¡Sabía que no fuiste solo un sueño —la chica se ruborizó al escuchar tus palabras.
—Yo… perdóname por no poder escapar antes y dejar que pases por esa tortura —se disculpó sinceramente por primera vez la chica; iba a seguir hablando pero unas manos tomaron las suyas y ella solo quedó viendo ese contacto que le hacía sentir tantas cosas nuevas en ella.
—No Hermione, no tienes que disculparte de nada —besó sendas manos de la chica—, soy yo quien debo dar las gracias por salvarme —Ron aprovechó que la castaña no se alejó y se empezó a acercar a esos labios con los que soñaba tanto; pero justo cuando sus alientos empezaron a mezclarse y era casi inminente el choque de sus bocas, la puerta se abrió abruptamente.
—¡Oh! ¿Interrumpo? —se escuchó la suave voz de Luna, mientras hacía malabares con una bandeja llena de alimento para el pelirrojo. Este al ver lo que traía en manos, no pudo evitar los sonidos de su estómago que reclamaba comida y se puso del color de su cabello.
—No para nada Luna —respondió Ron, mientras se alejaba de una furiosa Nicte—, ¿Todo eso es para mí? —preguntó casi babeando la sabana del abre que tenía.
—Sí, pensé que necesitarías alimentarte bien —se alzó de hombros, mientras se acercaba; pero fue interceptada por la ahora castaña, quien tomo la bandeja del otro lado.
—Perfecto que linda Luna, ahora yo me encargaré de ayudarlo —lo dijo en un tono dulce y peligroso a la vez, que solo la rubia comprendió pero sin mostrar cambio alguno en su risueño rostro.
—Huy pero Harry justo te estaba buscando —respondió la Ravenclaw.
—Luego iré, no importa —trató de zafarse la otra chica.
—No Hermy, anda nomás que Luna me ayude —le increpó el chico, lo que hizo que el cuerpo de Nicte se tense de la rabia— Si Harry te busca, debe de ser importante.
—Está bien —dijo la ex pelinegra entre dientes, para luego retirarse no si antes tirar un portazo que se escuchó en toda la casa; dejando a un Ron sorprendido y una Luna sonriente.
—Pero que se a creído esa estúpida rubia insulsa —iba furiosa a buscar a ese ñoño de Potter— venir a darme órdenes, mujercita insignificante —no soportaba la rabia dentro, por esa tipa se quedó con todas las ganas de besarlo —¡Aaah! —dio un grito de frustración.
—¿Herms? ¿Te encuentras bien? —preguntó un sorprendido Harry, ante tal muestra de desesperación impropia de su amiga.
—Si si, estoy bien —le quitó importancia con un movimiento de mano—; ahora dime ¿Para qué me buscabas? —Y arruinaste mi momento con ese pelirrojo que me está volviendo loca, agregó en su mente.
—Si claro, vamos a la biblioteca que necesitamos hablar —Nicte lo siguió y al llegar cerró la puerta tras ella, al tiempo que Harry ponía un hechizo silenciador al recinto.
—¿Y bien? —se cruzó de brazos esperando le diga cual es el asunto tan delicado para interrumpir su mañana.
—Bueno quería mostrarte esto —dijo, mientras del bolsillo del pantalón sacaba un pequeño guardapelo y ella lo supo al instante; podía sentir la energía maligna que irradiaba— y antes que preguntes, es el original.
—Pero ¿Cómo? —sólo preguntó, para luego acercarse al objeto como si una fuerza magnética la llamara— ¿Puedo? —preguntó pidiendo permiso para tomarlo.
—Claro tómalo, pero debo de advertirte que vas a sentir la maldad que irradia muy fuerte, así que solo un momento; ella solo asintió y lo tomó. "Oh por Merlín" pensó Nicte al poder sentir todo el poder oscuro que esa cosa guardaba.
—Ahora lo siento, tenías razón —levantó la mirada para mirar a los ojos de Potter—, pero no solo me llamaste para mostrármelo ¿No? —El pelinegro asintió.
—Sí, es que necesito tu ayuda para destruirlo —se alzó de hombros—, he intentado de todo y nada pasa —le contó con la frustración palpable en sus palabras—. Hasta usé la maldición asesina y simplemente ¡Nada!
—Es obvio que un hechizo conocido jamás logrará destruir un Horrocrux Harry —le indicó muy al estilo de su hermana—, se trata de una magia muy poderosa y oscura, desconocida para la mayoría. Dudo que el Señor Oscuro…
—¿Señor Oscuro? —preguntó extrañado Harry al escuchar la forma de referirse de su amigo a ese monstruo.
—Diré Voldemort —se corrigió al instante, queriendo darse un golpe por lo idiota y descuidada que fue—. En fin, dudo que él no haya tomado precauciones y solo haya pocas formas de destruir uno de estos o tal vez ni exista.
—Si la hay
—Y eso ¿Cómo lo sabes?
—Hay ni modo Herms, ¿No recuerdas que el Diario y el Anillo ya fueron destruidos? —Mierda eso no lo sabía, se dijo Nicte. No podía seguir cometiendo esos errores sino iba a ser descubierta.
—Sí lo sé, pero me imagino que fue muy difícil conseguirlo.
—Eso sí, el Diario fue con el diente del Basilisco —Nicte abrió los ojos de la sorpresa. ¿Estos inútiles se enfrentaron con un Basilisco?— y el Anillo no tengo ni idea, fue Dumbledore quien lo hizo.
—Ya veo, entonces me imagino que debemos empezar a investigar hechizos o métodos que logren destruirlo —el pelinegro asintió enérgicamente—. Bien empezaré buscando libros de Magia Negra en esta biblioteca.
—¡Perfecto! —exclamó Harry— Herms, ¿Te molesta si voy a ver cómo está Ron y luego vuelvo?
—Por supuesto que no Harry, ve —le dijo y se dio la vuelta dispuesta a enterrarse en dicha biblioteca. Si algo compartía con su hermana era el amor a los libros.
—Herms —volvió a escuchar la voz de pelinegro.
—¿Ahora qué Harry?
—¿Puedes devolverme el guardapelo?
—¡Oh! Si claro disculpa —y le devolvió el objeto.
—Bien me retiro, luego nos vemos.
Ella ya no respondió, estaba ocupada entre los libros y sus pensamientos —Si logro destruir todos los Horrocruxes mi padre será vulnerable y así me podré liberar de su yugo —pensaba Nicte.
—¡Libertad! Casi hasta te saboreo.
…..
Hola a todos, acá vengo con un nuevo capítulo y cada vez más, todo se va encaminando. ¿Qué será del futuro de nuestros personajes? Ya lo veremos en los próximos capítulos.
Agradezco a todos a quienes me acompañan capítulo a capítulo y decirles que los quiero!
Karende14: Gracias hermosa, no pude responderte en el anterior capítulo, pero solo decirte que me alegra que te guste y sigas la historia. Muchos cariños a ti.
pelusa778: Cómo me encanta cuando llego a causar esas reacciones en la gente que me lee; no sabes lo feliz que me hacen tus palabras; en serio muchas gracias y mil cariños para ti.
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
