Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación
Capítulo 17: revelaciones
Emmett POV
Estábamos afuera en el porche con Edward fumando cuando vimos a Rose y a sus amigas saliendo de la casa y sentándose en el porche con unas latas de cerveza y algunas bolsas de frituras.
-parece que tenemos compañía- dijo Edward dándole otra pitada a su cigarro y suspirando mientras observaba a las chicas como a cincuenta metros de donde estábamos nosotros.
-¿te molesta? sino podemos entrar- ofrecí
-oh, no…- él sonrió-desde luego que no- y el modo en que lo dijo me dio a entender otra cosa.- ¿sabes cuanto llevo sin ver a Rosalie y a sus dos amigas?
-¿te gusta una de ellas?
-si…- él negó con la cabeza- lo sé, estoy comprometido, comprando una casa y todo. Pero lo juro, cada vez que veo Bella, incluso de lejos, me replanteó a mi mismo si estoy haciendo bien las cosas.
Eso sí fue una sorpresa.
Un par de semanas atrás él y yo habiamos ido a beber por que estaba deprimido luego de discutir con su prometida y ahora me enteraba que tenía
un amor platónico con una de las amigas de Rosalie.
-¿Bella es…?
-la de sweater negro y jeans- dijo el observándola fijamente desde lejos y sin importarle una mierda que ellas se dieran cuenta de ello
-¿así que ella te pone, eh?- yo me reí- parece que estás en tantos problemas como yo.
-oh, no- él se rió y entonces se volvió a verme- yo no estoy intentando tirarme a la hija del jefe
-ey…- yo le di un empujón y él solo se rió más fuerte- yo no…- suspiré. En realidad ya estaba haciéndolo, pero él no lo sabía.
-está bien- él me consoló- incluso a mí me pareció linda cuando comencé a trabajar aquí. Desde luego ni siquiera considere que algo fuera a pasar entre nosotros siendo que entonces Rosalie tenía 16 y yo 25. Además las rubias nunca han sido mi tipo.
Yo me rei.
-bueno, quizás no te guste Rosalie, pero quieres tirarte a una de sus amigas-
-lo que me deja en segundo lugar de los peores de la casa- yo le puse los ojos en blanco.- oh, vamos, ¿crees que acaso al senador va a importarle si a mi me gusta una de ellas? Mientras no toqué a Rosalie, mi trasero estará a salvo.
Esta vez, fui yo quien suspiró mientras mis ojos se posaban en la chica de falda a cuadros y sweater azul frente a mi, quien me devolvía la mirada sin descaro.
Una falda que se había puesto solo para ir por sus amigas, y una que por algún motivo o bien me daban ganas de arrancarsela o quitarle toda la ropa y dejarla solo con eso puesto. Quizás otro día ella podría ponérsela para mí y dejarme jugar con ella.
-¿ y se lo dijiste?- él negó con la cabeza
-no voy a negarte que me encantaría salir con ella o incluso tirarmela, pero dudo mucho que ella quiera hacerlo considerando mi actual situación.
-¿te refieres a Victoria o que aun eres una esclavo de tu trabajo?
-ambas- dijo él- además una chica como ella, probablemente solo disfrute jugando conmigo de lejos sin buscar nada más que solo eso.
-deberías tenerte un poco más de estima- le dije- ¿por que no saldría contigo? eres bien parecido
-¿además de todas las otras razones? bueno, por que no tengo una enorme cuenta en el banco y sus padres no aprobarían nunca el asunto. Además de que soy casi 7 años mayor que ella.
-sabes que eso no lo es todo.
-no, lo sé- dijo él- pero aún así, no debemos olvidar que ellas y nosotros venimos de lugares distintos.
Yo no contesté, puesto que era algo que ya sabía, y que yo mismo había considerado muchas veces antes de empezar lo mio con Rosalie.
-creo que tu estás tan calado como yo- dijo, siendo él esta vez quien me dio a mi el codazo en las costillas.- Rosalie no te ha quitado los ojos de encima desde que salieron afuera.
-si…- yo me reí para mi mismo aun sin decir nada. No se trataba de que no confiara en Edward, sino que en realidad lo que ella y yo teníamos era muy reciente como para andar contandoselo a los cuatro vientos. Apenas lo habíamos hecho un par de veces y si bien habíamos hecho algunas cosas antes, realmente no había pasado tanto tiempo desde que yo había comenzado a trabajar en la casa como para hacer algo así. Quizás él o los demás pensarían que era alguna especie de oportunista o escalador social, solo intentando hacerme con algo de dinero o beneficios al emparejarme con alguien como Rosalie, pero eso no podía estar más lejos de la realidad.
Aún no estaba muy claro lo que había entre nosotros, salvo el innegable e increíble sexo, pero después de eso, creo que ni siquiera ella estaba segura de que era lo que quería conmigo.
-deberías darte una oportunidad e intentarlo- le dije a Edward y muy hábilmente regresando el tema de conversación de nuevo hacia él- las cosas no llegan a funcionar con tu chica, deberías intentarlo. Quien sabe, quizás ella te sorprenda.
-sí, quizás…- él le dirigió a Bella otra larga mirada y esta vez ella le sonrió al verlo hacerlo.
Sí. Ahí definitivamente había algo más, me dije.
Ahora solo restaba que Edward actuara y descubriera que era.
La siguiente semana transcurrió bastante tranquila y sin incidentes.
El martes nos habíamos escapado a mi departamento para follar por un par de horas y yo había cocinado pollo y ella había hecho una ensalada muy buena.
Oh, y ella habían pagado por todo. No por que no pudiera, pensé, pero lo había hecho siendo que la última vez yo había pagado por todas las cosas y a ella no le había gustado la idea de no haber podido colaborar con ello. Está vez habia llevado dinero en efectivo, para que así su padre no rastreará su tarjeta de crédito y más que satisfecha consigo misma se había encargado de toda la cuenta.
Y el sexo había estado más que bien. Siendo que apenas un par de semanas atrás ella no tenía mucha experiencia, Rosalie era juguetona y muy abierta a probar cosa nuevas; como gollar al estilo perito en el sofá de la sala aún medio vestida para luego terminar en mi cama, desnuda y conmigo follando de lado después de haberse corrido ha tres veces.
Ah… y lo increíble que se sentía que ella se viniera no tenía precio. No solo ver su lindo rostro contorsionandose, mientras ella gemía y cerraba sus ojos y su boca no se decidía entre morder sus labios o abrirse bien grande y no medir el volumen de su voz; no, también era sentir su cuerpo temblando y te dándose bajo el mío, sus dedos clavándose sobre mi piel y su coño apretándose con fuerza contra mi polla.
Pero como todo, tenía que terminar. No podíamos quedarnos allí para siempre. Así que luego de tener sexo y comer tuvimos que regresar a la ciudad para que ella llegara a su clase de baile a tiempo.
Lo cual según ella era "una pena que estuviéramos tan lejos del centro" o podríamos disfrutar de todo eso por un par de horas más en lugar de desperdiciar ese tiempo conduciendo de un lado a otro.
Yo creía lo mismo, pero la verdad es que si no terminabamos en mi apartamento, la única otra opción para nosotros era ir a un hotel, uno en el que gastaríamos mucho más dinero y con el que se terminarían nuestras clases de cocina.
Es decir, podíamos hacerlo alguna que otra vez, yo podía pagarlo si ella así lo quería, pero no sería lo mismo. Quizás… en otro momento se lo propondría y ella decidiría si quería hacerlo o no.
Y además del trabajo y el placer, también me hice algo de tiempo para ver a mi viejo amigo Charlie, quien se veía mucho mejor que la última vez que me había pasado por el hospital.
Había ido por la mañana, mientras Rose estaba en la universidad, y habíamos almorzado juntos dos veces en el comedor, dónde me había presentado a algunos de los amigos que él se había hecho durante su estancia en el pabellón de oncología.
Eran en su mayoría señores de mediana edad, que ahora estaban pagando las consecuencias de haber llevado una vida dura, de poco cuidado y algunos excesos. Pero no por ello se veían como moribundos; no, ellos eran señores con títulos y estudios de grado, tipos que habían trabajado toda su vida y ahora se sentía casi inútiles al estar metidos en un sitio donde sólo debían dedicarse a ellos mismos y a recuperar su salud.
Y por supuesto, sin importar lo mal que él se sintiera, nada iba a superar su preocupación por Rosalie.
-todo va bien- le dije no sintiéndome capaz de decirle lo que realmente había sucedido entre nosotros.
-siempre dices que todo va bien- él se quejó- ¿Sabes que hablo con Rose también, no?
Yo permanecí en silencio. Eso no lo sabía, aunque si me detenía a pensarlo, no debía de extrañarme. Por supuesto, ella debía tener su teléfono y hablar con él desde que lo había recuperado. Entonces ¿Qué le habría dicho exactamente sobre nosotros dos? ¿Habría dicho algo? ¿O solo se lo había quedado para sí misma?
Ambos éramos conscientes de que no era apropiado lo que estábamos haciendo, pero aún así no habíamos hablado sobre ello, si te los riesgos y… sobre decirle a otras personas lo que estaba sucediendo. Ella claramente se lo había dicho a sus amigas, mientras que yo, solo me había mantenido en silencio.
-si hablas con ella ¿Para que me preguntas a mi?- le solté
-para ver si te has convertido o no en un mentiroso- yo le puse mis ojos en blanco y Charlie solo se rió- ¿Por qué no me lo dices y quitas ese peso de tu espalda?
-no sé si tengo más miedo de lo que tú me vayas a hacer o lo que me haría su padre si se entera - bromeé
- siempre creí que tú y ella harían una buena pareja- me dijo- llevaba un par de años pensándolo, pero no había manera en que hubiera podido hacer que se conocieran, hasta ahora, claro
Yo suspiré y me dejé caer sobre el sofá junto a su cama mientras él se sentaba en ella.
-así que… ¿Que tal? ¿Ya han hecho algo especial juntos o aún siguen "conociéndose"?- dijo en tono burlón- por qué si en estos dos meses no se han conocido lo suficiente…
- cocine para ella- le dije solo esperando que así se callara y dejara de presionar con el tema- hice pizza y también algo de pollo con ensalada.
Sin decir nada esta vez, Charlie solo me observó con cautela y asintió con la cabeza para luego recostarse en su cama.
-deberías hacer algo mejor- me dijo quizás evitando ir más lejos con sus preguntas- he probado tu comida y eres bastante bueno en ello si te lo propones. - agregó- pronto será su cumpleaños y deberías hacer algo especial para ella. Ya sabes, a las chicas les gustan las sorpresas.
Sin embargo, antes de que pudiera llegar su cumpleaños, ese fin de semana habría otra fiesta en casa de los Hale.
Todo el mundo había estado preparando cosas dos o tres días antes, mientras que yo solo continuaba manejando el auto cómo siempre, sin hacer nada más.
Vendría mucha gente, había dicho Marco esa mañana durante el desayuno, si te todo políticos y empresarios, por lo que debíamos ayudar con todo lo que pudiéramos para asegurarnos que todos estuvieran tranquilos y la cena transcurriera con normalidad.
Rosalie tenía práctica en su estudio ese dia, y no podía faltar, por lo que en cuanto eso terminó yo maneje a toda prisa hasta su casa para que ella pudiera llegar a tiempo.
Sin embargo, no pude evitar distraerme con el espectáculo que ella me dió al cambiarse en el coche mientras se metía en ese vestido de color borgoña con los hombros descubiertos y que se ajustaba a su cuerpo de un modo increíble.
Claro que al atravesar el portón de la casa, me tope con un montón de autos estacionados aparcados en el jardín delantero.
-lleva el auto hasta allá- dijo Rosalie indicando el sitio donde nosotros solíamos aparcar los coches por la noche cuando nadie los usaba- necesito terminar de arreglarme
Así que haciendo lo que ella me pidió, me detuve entre los otros dos coches bajo el techo de metal y la vi maquillarse mientras se observaba en un pequeño espejo que sacó de su bolso.
Era la primera vez que la veía hacerlo, y aunque me gustó, ella parecía algo preocupada y nerviosa mientras lo hacía, casi como si necesitara verse bien para algo más que solo una reunión.
-¿Puedes ayudarme con mi vestido?- pidió luchando con el cierre de este en su espalda repentinamente
-seguro- contesté
-bien, ven aquí atrás y ayúdame
Suspirando, me quité el cinturón de seguridad y con cuidado me moví hasta el asiento trasero, sentándome junto a ella.
Volteandose para quedar de espaldas a mi, yo subí el cierre de su vestido y entonces, con un rápido movimiento ella se giró para besarme.
Sin embargo no se trató solo de un beso de agradecimiento y ya. No, Rosalie tenía intenciones de seguir con eso, por lo que tomándome por la nuca, ella jugo con sus labios entre los míos y pegó su cuerpo contra mi pecho, demostrandome que eso no era suficiente.
Dejándola hacerlo y disfrutando lo también, recibí con gusto sus besos y moví mi lengua dentro de su boca cuando sentí su mano comenzando a subir por mi muslo lentamente hacia mi entrepierna.
Ah… ella no podía solo dejarlo ahí y ya ¿No?
Ya sobre mi polla, ella apretó sus dedos en torno a esta, moviendo su mano arriba y abajo aún sobre mis pantalones.
-creo que fue suficiente-dije apartándome de sus labios con más fuerza de la que debería haberme tomado. Ella me miró confundida
-¿qué?
-no vamos a follar ahora
-¿por qué no?
Ah... ¿así que de verdad quería hacerlo?
-por qué…. mierda… estamos a metros de la casa, cualquiera puede ver el auto moviéndose y… tu ya estás llegando tarde
-¿y…?- ella dijo con su voz sexy dejando un beso sobre mis labios
-solo… podemos hacerlo el lunes o cualquier otro día. podemos ir a mi departamento y...
-¿entonces no quieres hacerlo ahora?- ella paso su mano sobre el bulto de mis pantalones una vez más y gimió suavemente- mmmm…. por que realmente parece que si quieres.
Yo exhale con dificultad.
Esta chica iba a acabar matandome.
-podemos hacerlo rapido- pidio aun sentada a horcadas sobre mi, mientras jugueteaba con los botones de mi camisa.
Oh, Mierda, no me hagas esto más difícil pensé.
-solo haz que me corra una vez…- susurro sobre mis labios y aún sin detener su juego mental conmigo. Uno en el que yo ya había caido- solo una vez… no sabes cuánto quiero correrme.
Siendo yo esta vez quien desabrochó mis pantalones, ella hizo la falda de su vestido hacia arriba y bajó sus bragas solo necesario para sentarse sobre mi.
Luego de ponerme uno de los condones que llevaba en el bolsillo de mi traje, por qué a esta altura debía llevarlos conmigo a todos lados más o menos, ella me llevó a su entrada y me deslizó en su interior con un lento movimiento.
Sosteniéndose de mis hombros, ella me montó, primero lento, moviendo su cadera adelante y atrás mientras yo besaba su cuello e iba bajando poco a poco hasta su escote, deteniendome sobre el borde de su vestido.
Poco a poco ella comenzó a ir más rápido mientras yo hacía lo mismo, empujando mi cadera hacia arriba y follandola mientras ella marcaba el ritmo de como lo quería, gimiendo sobre mi oído y enterrando sus dedos en mi cabello.
No debía de faltarle mucho pensé, mientras la sentía cada vez más estrecha y sus gemidos ya se volvían inteligibles.
-oh no…- sin embargo, su voz de pronto cambió y del tono caliente y exitado, pasó a uno algo preocupado.
-¿Que?¿ Que sucede?- yo deje de moverme y ella se mantuvo en silencio por un segundo, haciendo que me preocupara
-es… mi padre, él…- ella jadeó y se movió apenas sobre mi, negándose a detenerse por completo- salió afuera… está en… el porche.
Supe entonces que yo estaba condenado.
-bien, solo… acomoda tu ropa y sal del auto- dije
-no… no…- ella pidió y entonces moviéndose sobre mi mientras me veía a los ojos con súplica.- no quiero hacerlo. Quiero terminar… estaba tan cerca…
-Rose…- yo negué con la cabeza y la sostuve por la cintura deteniendola por un segundo - no es… deberías irte.
-pero no quiero irme- y con su voz de niña buena ella solo hizo que toda mi voluntad se venciera.- solo un poco más… vamos…- dándose impulso del asiento del auto, ella se montó sobre mi y yo me quedé quieto dejándola hacerlo.
Sus gemidos regresaron, aunque en un tono más bajo mientras su desesperación se hacía cada vez más grande a la par de sus movimientos.
Oh, si su padre nos veía, él iba a colgarme, de eso estaba seguro.
Sabía que los vidrios no permitían ver desde afuera hacia adentro que es lo que estaba sucediendo, y no al revés, pero si podría sospechar dónde estaba su hija y si veía el auto aparcado, y moviéndose…
-oh si, si, si….- ella se retorció sobre mi y yo contuve la respiración sintiéndola cada vez más apretada a mi alrededor- Emmett…
-hazlo, vamos,Rose… solo hazlo- la alenté. Gimiendo como respuesta, ella me montó rápidamente hasta que unos segundos después y clavando sus uñas sobre mis hombros, ella se vino con fuerza, mientras su cuerpo se ondulaba sobre el mío y su respiración intentaba recuperarse.
Relajándome finalmente, yo me deje ir y me vine aún algo inquieto y frustrado. Si bien no había conseguido que se me bajara el hecho de que su padre estuviera buscándonos, algo se había comprimido y no había podido disfrutarlo tanto como hubiera querido.
Bajandose de mi regazo, ella acomodó sus bragas y también su vestido mientras buscaba un espejo para revisar su cabello, incluso cuando apenas yo la hubiera tocado.
Solo entonces, y segura de que ha todo estaba en su sitio se volvió a verme, mostrandose relajada, pero con algo de culpa.
-quédate en el auto, no bajes- me dijo
Yo asentí con la cabeza y acomode uno de los mechones de su cabello que se había salido de su lugar
-solo… espera aquí diez minutos y luego vete.- agregó- me aseguraré que mi padre no vuelva a salir al patio
Si, solo ahora y después de haber conseguido lo que ella tanto quería, tenía miedo de afrontar las consecuencias de lo que habíamos hecho si su padre se enteraba de ello o siquiera sospechaba al respecto.
Yo, por mi parte, no tenía miedo, pero si era conciente que en cuento siguieramos con eso solo iríamos cuesta abajo, cada vez un paso más cerca de estrellarnos contra el fondo.
-no te preocupes- yo le di un beso en la frente y le sonreí intentando animarla- todo estará bien
Suspirando nerviosamente, ella se bajó del auto y la vi alejarse rápidamente en dirección a la casa, dónde su padre la recibió con una mirada seria y calculadora, mirando largo y tendido en mi dirección mientras ella habla la con él e intentaba meterlo a la casa con ella.
Unos minutos despues, ella lo consiguió. Así que viendo mi reloj, me dispuse a esperar al menos otros 8 o 10 minutos antes de salir y así evitar ser visto.
Con lo que no contaba, claro, es con que Edward estuviera buscandome.
Apenas estaba saliendo del auto, por el asiento del conductor, cuando lo ví acercándose al auto con un paso despreocupado.
-asi que ahi estabas…- el sonrió y entonces sus ojos se dirigieron a mis pantalones antes de volver a verme- tienes tu cremallera abajo…
Mierda.
Subiendo el cierre rapidamente, suspiré y mire a Edward sin saber que esperarme, ¿debia inventarle alguna excusa?¿se lo tragaría?
-wow, y Jacob decia que no tendrías las agallas para hacerlo.
-¿de que hablas?
-tu y Rose…- él sonrió- vamos, puedo verlo en tu cara. No es como si tampoco tu lo quisieras...
-Edward, escucha yo…
-tranquilo, no voy a decirselo a nadie- el palmeó mi espalda para cuando llego a mi lado, casi como si eso fuera a relajarme de alguna manera- no es como si su madre no lo hubiera intentado conmigo varias veces.
Eso sí fue una sorpresa.
-¿Qué?
-si… - el se rió y negó con la cabeza- digamos que a su madre le gustan los chicos jóvenes, sobre todo cuando está un poco pasada de copas, lo que es… casi todos los fines de semana.
-¿Entonces tu y ella…?
-no- él/ se rio-no digo que ella no esté buena, pero no es mi tipo. Además aún sigo comprometido.
-¿ Así que soy el único que lo ha llevado más lejos, eh?
-bueno su madre me ha metido mano varias veces- dijo. Casi divertido con la idea- cuando se queja de como su esposo la hace infeliz y le gustaría que alguien más la complazca.
-suena a qué la tienes servida- dije
- si… aunque lamentablemente me gustan las chicas de veintitantos y no las de más de cincuenta.
Yo simplemente me lo quedé viendo, sin saber que decir.
-ah… asi que de eso iban las miradas del otro día cuando estaba con sus amigas. - él se rió por su cuenta como si finalmente ahora se diera cuenta de ello- ¿por que no me lo dijiste?
-no lo sé- dije y era la verdad- no es que no crea que seas un tipo confiable, es solo que…
-tienes miedo de que se lo diga a Marco- él dedujo
-no, no...
-esta bien- él me sonrió y apoyó una de sus manos en mi hombro- lo entiendo, de verdad. No estas en una posición facil y la verdad es que no nos conocemos tanto como para que confíes tanto en mi. Aun eres el nuevo para todos en la casa y que hubiera rumores al respecto solo… te traería problemas que no necesitas.
-lo siento, yo...
-no te disculpes- él sonó sincero- de verdad. Si yo te conté lo mío con mi prometida es por que me pareció que eras la clase de tipo que es bueno escuchando. Pero eso no significa que debas hacer lo mismo conmigo.
Yo sonreí a medias.
-de cualquier forma… puedes quedarte tranquilo, por qué no le diré una palabra a nadie de esto.
Y yo le creí.
-wow, de verdad… eres un bastardo con suerte. Uno con mucha suerte- dijo riendo y sacando un cigarro de su bolsillo antes de encenderlo - y uno que no teme quemarse con fuego.
-bueno aún no se que voy a hacer con esto, digo ella…
-¿te refieres a que no sabes si solo están pasando el momento o si que van en serio?
-no lo sé. La verdad es que lo sé que es lo que ella quiere. Además de que sea su chófer ¿Sabes?- admiti por primera vez- a veces me mira como si…
-¿Estuviera enamorada de ti?- yo asenti
- y en otras solo quiere follar como sino hubiera un mañana. Realmente…- yo suspiré.- no hemos hablado sobre eso.
- bueno, ¿Crees que deberías? Ya sabes, para no hacerte falsas esperanzas y…
-¿Terminar lastimado?
-no lastimado, sino…
-¿sino qué...?- la voz de Marco nos interrumpió, haciendo que por un segundo mi estómago se retorciera. Si él había escuchado algo…- ¿ de qué estás hablando Cullen?
-Emmett tiene miedo de volver a apostar en las cartas conmigo- él sin embargo fue rápido al contestar y al mentir de un modo convincente- solo estaba preguntandole si tenía miedo de salir lastimado como la última vez que jugamos o si esta vez cree que de verdad podrá tener una chance contra mi y Jacob.
-oh, dime que no perdiste contra Black- Marcó me observó sorprendido, obviamente tragándose todo lo que Edward acababa de decirle.
-no, yo… solo tuve una noche sin suerte y malas manos de cartas.
-ah, ustedes los jóvenes, si hubieran jugado conmigo cuando tenía su edad…- Marco soltó una risa engreída - les habría quitado todo su dinero sin dudar en menos de dos horas.
-si, es una lastima que ya no quieras jugar más.- Edward lo provocó
-no me tientes- Marcó advirtió- ahora coman algo rápido de lo que hay en el comedor y vayan al patio a vigilar el lugar.
Apresurandonos, ambos entramos a la casa y Marco se dirigió a la casa del senador, dejándonos solos una vez más.
Mierda. Eso de verdad había estado cerca. Tanto que si el nos hubiera escuchado apenas unos segundos antes se habría enterado de lo las he estaba sucediendo es entre Rosalie y yo.
Afortunadamente eso no pasó.
Y la fiesta transcurrió sin ningún tipo de incidentes que lamentar. No volví a ver a Rosalie en el resto de la noche y tampoco a su padre en el patio, dónde varios de los invitados salieron por algo de aire fresco.
Apenas comi algo de lo que había en la casa y luego de que todo terminara e incluso hiciéramos de choferes para sacar los autos estacionados de los invitados más importantes, finalmente pude darme una ducha e irme a la cama.
Un par de días despues de eso, sin embargo y en los que Rose no dijo absolutamente nada sobre lo que había pasado en el auto esa tarde, ella decidió que era momento para hacerlo de nuevo.
Apareciendo una vez más en el asiento delantero del auto y casi como una señal de lo que quería, mientras yo manejaba hacia el centro, me pidió que fuéramos de nuevo a mi departamento.
-¿Estás segura? Ya faltaste a bastantes de tus clases…
-Alice o Bella pueden tomar notas por mi
-Rose…- yo me detuve frente a un semáforo y la mire aún sintiéndome inseguro.
No es que no quisera pasar tiempo con ella, pero tampoco quería que por eso ella sacrificara sus estudios o empeoraran sus calificaciones.
-todo estará bien, en serio- ella sonrió y acarició mi hombro - solo será un día más. No va a suceder nada por qué no vaya hoy a clases. Mis exámenes terminaron y no tengo ningún trabajo que entregar hoy, así que estoy más que libre para divertirme contigo
-bien, pero prométeme que no vas a empeorar tus notas por esto a la larga
-no lo haré- ella dejo un beso sobre mi mejilla y al cambiar el color del semáforo yo volví a arrancar el auto- ahora. Vayamos a Brooklyn, y tengamos sexo.
Si. Ella siempre terminaba consiguiendo lo que quería, pensé.
Rosalie era tímida o reservada para algunas cosas, pero también se había vuelto osada a la hora de pedir lo que quería. Y esa combinación de ambas, era algo a lo que no podía resistirme.
Claro que lo que sucedió después de que tuviéramos sexo, fue lo que me tomó desprevenido.
Todo había ido bien, más que bien.
Lo habíamos hecho en cuanto habíamos entrado al apartamento, pasando por la sala y terminando en mi cama y luego de mirar un poco de TV en mi alcoba, habíamos repetido.
Para entonces mi estómago estaba sonando con fuerza en mi vientre. Apenas había desayunado, siendo que me había quedado dormido esa mañana y tenia que tener el auto frente a la casa a la misma hora de siempre sin falta, incluso si ella se trataba más en llegar, yo debía estar ahí. Así que luego de meterme dos panqueques con jarabe rápidamente y darle dos sorbos a mi café había salido a buscarla, creyéndome que luego podría comer algo más en la universidad.
Sin embargo, aquí estábamos.
Eran las 2:40 pm y ella estaba tendida a mi lado medio cubierta con las sábanas, pero con sus pechos descubiertos y sus ojos cerrados.
Y a diferencia de otras veces, ella no había pedido nada de comer, ni había dicho que estaba hambrienta, lo cual era bastante raro.
Levantándome de la cama y poniéndome un par de pantalones, fui por mi teléfono a la sala, dónde había terminado mi saco.
Pensé que podría ordenar algo para comer para variar y asi no tendríamos que salir a comprar nada, aunque en mi alacena aún quedaban un par de cosas con las que podría apañarmelas para hacer algo si quería.
Quizás Rosalie apreciara el cambio. Quizás se habia cansado de que cocinara para ella. Quizás extrañaba la comida que comia en su casa y le daba pena decírmelo.
Dando con mi teléfono, sobre la alfombra de la sala, regrese a la alcoba para preguntarle a ella que le apetecía.
-mmm. No…- ella se retorció sobre la cama y envolviéndose con las sábanas me miró a los ojos con su carita de perrito- no tengo hambre, solo vuelve a la cama- pidió
-tienes que comer algo-dije
-no tengo hambre, solo quiero quedarme en la cama, vamos… vuelve
- ordenare algo y ya, sino quieres que cocine- dije mientras buscaba algunos menúes entre lo que decidir de la aplicación de comidas para llevar que me había descargado tempo atras- Solo come algo, llevamos varias horas sin hacer más que solo follar o mirar la tv.
-pero desayuné bien- ella se quejó
-Rose…- yo la miré preocupado y entonces su expresión cambio.
Sentándose en la cama, ella se cubrió con las sábanas antes de buscar mi camisa y ponérsela para venir hasta donde yo estaba.
-¿Quien te lo dijo?
-¿De que hablas?
-solo dímelo. - pidió- dime quién te lo dijo.
Suspirando, yo guardé mi teléfono en el bolsillo de mis pantalones y la miré a los ojos. ¿Así que eso era?
-fue Marco
-ese maldito…
-Rose…
-¡Ya no estoy enferma!- dijo enfadada- ¿Lo sabes, no?
-lo sé
-¿De verdad?- ella se mostró incrédula
-se como se ve alguien enfermo- dije- créeme
-¿Entonces porque…?
-solo… estamos metidos aquí dentro desde la mañana y ninguno de los dos ha comido nada. Mi estómago está rugiendo e imagine que también el tuyo- expliqué- solo no quería que te sintieras mal luego de estar tanto rato dando vueltas en la cama y sudando. En un par de horas tendrás tu clase y debes comer algo, es todo.
Entonces y al escucharme decir eso, ella pareció relajarse un poco
-nunca quise que te sintieras mal.- agregué- solo quería algo de comer es todo.
-¿Desde hace cuánto lo sabes?
-un par de semanas
-¿Porque no dijiste nada?
-porque no pensé que fuera necesario- admiti- el dijo que habían pasado un par de años y que ya estabas bien. Y para mi no parecía como si tuvieras algún problema ahora
Rosalie bufo.
-ya imagino lo que te dijo- ella estaba enojada, aunque no parecía ser conmigo- seguro te contó toda la historia ¿Verdad?
-no, el no dijo prácticamente nada- la corregí
-por supuesto que no- sus ojos se comprimieron un poco como si estuviera contenerse de comenzar a llorar y entonces continuó hablando- él ni nisiquiera estuvo ahí. Él solo cree que soy una chica con problemas y me tiene lastima por eso.
- Rose…
-tenia 15 cuando comenzó- me dijo- y fue un completo desastre entonces. Me odiaba a mi misma, y no era solo porque quería matarme de hambre por el ballet. Claro que eso tampoco ayudo.- yo la escuché con atención mientras ella parecía necesitar descargarse con alguien- mis padres nunca estaba en casa y yo solo me la pasaba encerrada. No tenía amigas y claro no podía salir con nadie. Supongo que ue todo eso más mi falta de autoestima y mi cuerpo poco desarrollado entonces me trastornaron tanto que decidí que la comida era mi enemiga.
-lo siento…
Ella me sonrió
-con el tiempo eso solo empeoró y cada vez controlaba más y más mis comidas, y me las salteaba tanto como podía. estaba muy delgada y debil. Apenas tenía fuerzas para algo. No fue sino hasta que me desmayé en la escuela durante mi clase de gymnasia varios meses despues que mis padres lo notarón. Me llevaron a un psicólogo, psiquiata, un doctor, un nutricionista… como si los únicos que pudiera arreglarme fueran personas con un título medico.- Ella negó con la cabeza, frustrada- fue difícil. casi tanto como luchar contra algo invisible que altera tu cabeza para que creas algo que en realidad no es así. MIs notas cayeron y los desmayos continuaron, tanto que mis padres acabaron por cambiarme de escuela para terminar mi anteultimo año y entonces, ese veranos me internaron en una institucion.
Una lágrima cayo de sus ojos y ella la limpió rapidamente.
-ellos se fueron de vacaciones a Barbados y yo solo me quedé internada por tres meses, haciendo terapia todos los dias, aprendiendo a comer de nuevo y tomando pastillas y pastillas que se suponía me harían sentirme mejor. -ella suspiró y me miró apenada- Entonces Charlie fue el único que fue a verme tanto como podía. Él me alentó y me ayudó a salir adelante, a pensar que mi vida no era solo miserable y en que podía soñar con cosas mucho mejores. En que aun tenia toda mi vida por delante y que era muy joven como para lastimarme de ese modo.- ella hizo una pausa y me miró a los ojos- fue por entonces que había sucedido lo de su hijo Jared.- me explicó- él estaba destrozado, pero asun estuvo ahí para mi. y entonces pude ver, como él temía perderme también. Había una desesperación en sus ojos que no había visto en ninguno de mis padres….- ella suspiró- mi madre solo lloraba y decía que estaba decepcionada de mi, que no entendía cómo su hija podía haberle hecho algo como eso, dañando su imagen de madre perfecta… y mi padre solo estaba enojado conmigo, fue por eso que la mejor solución para él antes que tener que lidiar el mismo conmigo, fue la de enviarme lejos y que alguien más se ocupara de ello.
-Rose yo … sabía, nadie me dijo
-no, desde luego que no- acordó- ya nadie habla sobre eso. Tampoco yo quise hacerlo, temiendome que si lo sabías solo me mirarias con lastima o no querrías estar más conmigo.
-nunca haría eso- dije- todos tenemos problemas….
-si…- ella sonrió y entonces acarició mi mejilla- pero salvo Charlie, nunca nadie antes habia pasado por nada como eso en mi entorno. Mis padres me criaron hacineodme creer que siempre debía verme, y comportarme perfecta, incluso aunque no me sintiera así. Pero fue el descubrir que otras personas sentían dolor o tenian problemas como yo, fue lo que me hizo ver que no estaba sola.
-no lo estás- dije estrechando su mano.
-ya estoy bien, de verdad- dijo ella en un tono tranquilizador- la terapia intensiva y las vistas de Charlie dieron sus frutos y eventualmente pude regresar a casa e intentar volver a mi antigua vida. MI padre quiso apartarme del ballet, pero eso fue una mala idea, puesto que yo solo tuve otra recaída. Pese a la imagen que yo tenía de lo que debía ser una bailarina, amaba bailar y aun lo hago. y si el me quitaba eso, sentía que no tenía nada más en lo que era buena o podía destacarme.
Yo escuché con atención y ella solo continuó con su relato.
-desde entonces Alec ha estado detras de mi con sus ojos de halcon, precoupado por mis cambios de humor o de comportamiento. Dsicutió muchas veces con mis padres y yo tuve que faltar por varios periodos debido a que aun estaba debil como para soportar clases tan exigentes. Mis compañeras allí, lamentablemente aun continun sienod las mismas; esperando que vuelva a derrumbarme para saltar como hienas hambrientas sobre lo que yo he conseguido en estos ultimos años.
Hienas hambrientas. ceo que esa era la primemra vez que la escuchaba a ella decir algo como eso y me resultó muy cómico.
-de cualquier forma… ai tienes el porque que no quería comer aun. El lunes pasado tuvimos el pesaje en le estudio y he subido kilo y medio. La verdade es que no me habia fijado en ello y la verdad es que no me molesta, pero para entrar en mi traje, debo mantenerme en el peso que estaba antes. Pensé entonces que si seguias dandome toda esa inceible comida que preparas seguiría subiendo en lugar de bajar antes de mi proxima prueba de vestuario.
-ya veo
Así que eso habia sido. Ella estaba precupada por su traje y loq eu su profesor y sus compañeras creyeran de ella.
-no es uqe no me guste tu comida, por que de verdad es muy buena- ella sonrió- pero ahora mismo necesito volver a donde estaba antes y comer salusable por un tiempo. Tanto por el estdio, como por mi audicion, para la cual tampoco querrán una chica con dos kilos de más.
-bueno, yo puedo ayudarte con eso- dije- si prometo cocinar comida saludable, aun podremos comer juntos aqui, o podemos ordenar algo que quieras.
Acercandose a mi, ella me beso con dulzura en los labios y luego sonrió
-de verdad, eres demasiado bueno
-yo...la verdad es que me siento culpable de haberte causado problemas en su estudio. No pensé que un par de comidas fueran a…
-no ha sido todo tu culpa- ella sonrió- hiciste que dejara de preocuparme todo el tiempo por lo que comía y descuidara mi dieta. no solo cuando estaba contigo, sino también en casa y en la universidad. Comía por qué se sentía bien o estaba feliz, olvidandome por completo de las calorías y los carbohidratos, volviendo a comer por placer, algo que no había hecho en mucho tiempo. Así que pese a todo, gracias por devolverme eso.
Fue entonces cuando me di cuenta de lo que yo había hecho en su vida.
Ya no era solo un empleado de su padre o una simple aventura, no, yo había terminado convirtiéndome en eso que antes había anhelado. Era alguien que estaba cambiando su vida, poco a poco, dándole cosa que no yo mismo sabía que necesitaba.
Y por una vez en mucho tiempo se sentí… querido, de verdad
Hay alguien leyendome todavia?
a veces odio fanfiction porque no tr permite ver cuabtas lecturas o no tienen tus historias y solo puwdes basarte en la gente que la tiene agregada a favoritos o en aquellas que amablemente me dejan sus comentarios con la subida de cada nuevo capítulo.
a veces me desespera la idea de que solo una odos personas solo lean esto. por supuesto que eso es mejr que nada, pero siendo que ya llevo varios años escribiendo como hobby y es algo que realmente disfruto, tambieb me gusta saber si ustedes disfrutan o no leyéndolo.
en fin, ese fue mi descargo por esta noche. no se sientan obligadas a comentar algo si no lo sienten, pero sepan que sus comentarios siempte son muy bien recibidos y esperados de mi parte!
saludos a todas. espero esten ien y terminen bien la semana
besos
Bella Mccartney Darcy
