El se fue, y dejó todo un embrollo con su partida, yo me hice la sorprendida cuando me lo dijeron, nadie sabía que yo fui la última en despedirlo.
Naruto no me lo perdonaría por no haberlo detenido.
Ahora estoy de camino al hospital a ver a Naruto, me enteré que tuvo una contundente pelea con Sasuke y al parecer Sasuke lo venció.
Eso es solamente por que Naruto no sabe controlar al zorro, pero cuando aprenda, el será imparable.
Llegué hasta su habitación, el estaba terminando de hablar con Jiraiya, el legendario Sannin que le enseñó el rasengan,decidí no entrometerme.
Cuando escuché un silencio, pasé.
— Hola Naruto— lo saludé— ¿Cómo te sientes?
Él dió un suspiro.
Se veía decaído, lastimado, adolorido, pero sobre todo, se veía roto.
— Bien.— solo dijo.
Yo me senté en una silla a su lado.
— Anda, ya sácalo.— dije mirándolo a los ojos.
— ¿De que hablas?
— De lo que sientes, dímelo.
Vi como el cambio su expresión, bajó la mirada y apretó sus puños.
— No puedo quedarme de brazos cruzados, simplemente no puedo dejarlo ir, él es... es como mi hermano, es el lazo más fuerte que he forjado y simplemente no puedo permitir que se sumerja en esa oscuridad y si tengo que irme a entrenar por tres años con el sabio pervertido para hacerme fuerte y darle una paliza para hacerlo entrar en razón, entonces lo haré.
— ¿Por qué te quieres esforzar en eso? Fue su decisión.
— Por que se lo prometí a Sakura-chan y por que es mi amigo.— me dijo él, mirándome a los ojos.
Yo suspiré.
— Espero que no cambies mucho en tu viaje, rubio idiota.— dije regalándole una media sonrisa.
— Espero que estés aquí esperándome, dattebayo.— dijo él, sonriéndome también.
— Humm, no prometo nada.
Entonces el también se va, esto será muy aburrido sin él.
