Capitulo 15: Encuentros y fiesta
Ranma y Akane volvían al Dojo desde la escuela, ese día junto a los anteriores habían sido extrañamente normales para ambos, nadie los había atacado.
- Ranma ya es jueves y aún no sabemos nada de Shampoo… deberíamos ir a hablar con ella y ver si se rindió o trama algo – dijo Akane mirando preocupada a su prometido.
- Es cierto… pero hemos estado tan bien sin saber nada de ella! Han sido unos días tan tranquilos, si no fuera por los rumores de la escuela quisiera vivir así siempre – respondió soltando un suspiro.
- ¿Y si por dejarlo así va a arruinar la fiesta el sábado? Tu mamá ha trabajado tanto en la organización, me sentiría fatal de decepcionarla…
- Tienes razón… vayamos después de comer ¿sí? – preguntó el chico de la trenza a su prometida, habían estado pasando casi todo el tiempo juntos y le gustaba mucho, antes también pasaban muchas horas el uno con el otro pero ahora que tenían una relación formal la disfrutaba aún más.
- Yo creo que deberías ir solo… tal vez si Shampoo me ve ahí se ponga a la defensiva y no sé… pase algo malo – dijo la peliazul en tono triste
- Si no vas es peor, sabes que me persiguen los malos entendidos… no me sorprendería que si no vas, ella se me lance y luego te envíen una foto para que discutamos – resolvió Ranma
- Bien… iré contigo, pero supongo que si intenta tocarte harás uso de tus reflejos… eres un artista marcial – dijo Akane mirándolo acusadoramente, antes odiaba que las otras chicas lo tocaran pero estaba segura de que si lo hicieran ahora, enloquecería.
- Claro! ¿invitaremos a Mousse a la fiesta? – preguntó el chico, habían hablado sobre el tema ya varias veces y aún no llegaban a un acuerdo.
- Veamos como sale todo con Shampoo y ahí decidimos, aunque en realidad si me gustaría que fuera… él y Ryoga son tus amigos, cada vez que sucedía algo acudían a ayudarnos… como cuando me secuestró Pantimedias Taro – recordó la muchacha.
- Sí… - respondió el muchacho, la alusión a Ryoga le recordó que no le habían visto en días así que decidió aprovechar el tema para preguntar – Akane y en estos días, o sea, desde que llegamos de vacaciones… ¿Has visto a P-chan?
- No, no lo veo desde hace tiempo… ¿crees que esté bien? Me gustaría que saliera en las fotografías de la fiesta, creo que debemos buscarlo… - dijo ella, con todo lo que había sucedido en su vida esos últimos días no había recordado a su mascota, se preocupó pero intentó calmarse al recordar que a veces pasaba semanas o meses sin ver al cerdito negro, pero que siempre volvía a ella.
- Siempre vuelve, estará bien… pero recuerda que me prometiste no dejarlo dormir a solas contigo nunca más – le recordó el chico.
- Por supuesto que lo recuerdo! ¿Cómo voy a dormir con él si ahora tú duermes conmigo?
- ¿Estás diciendo que soy el reemplazo del cerdo?!
- Claro que no! No te atrevas a malentender mis palabras! Solo digo que ahora que nosotros dormimos juntos… no sería apropiado que estuviese P-chan en medio…
- Estoy de acuerdo, no es correcto – dijo el chico de la trenza con una sonrisa autosuficiente, sabía que Akane no era de esas personas que rompían promesas, así que ahora sí podía estar tranquilo al saber que Ryoga no volvería a la cama de su prometida por más que se escurriera de él.
Llegaron a la casa y como siempre fueron recibidos por la amable Kasumi, con ella las cosas se habían calmado y Ranma estaba tranquilo de saber que la chica no lo odiaba por "mancillar" el honor de su hermana pequeña. Los prometidos se sentaron a comer y Kasumi los acompañó con una taza de té verde, Akane recordó la plática con Ranma y habló.
- Kasumi, de casualidad… cuando estuve fuera la semana anterior ¿Vino P-chan a la casa?
- Oh sí! Olvidé decírtelo, lo siento… el pobrecito cuando vio que no estabas se echó a chillar, como tú siempre hablas con él le comenté que te habías ido con Ranma de vacaciones y que iban a casarse… pero al parecer no lo tranquilizó porque chilló más fuerte
- Oh no! Mi pequeño P-chan! Quizás pensó que me marché para siempre y no vuelva! – dijo Akane entrando en pánico. Ranma sonrió al escuchar que Kasumi le contó de las vacaciones y el matrimonio a Ryoga.
- Yo pensé que si lo dejaba en tu cuarto se calmaría, ya sabes, porque ahí está tu olor… pero siguió llorando toda la noche en tu cama ¿Puedes creerlo? Nunca vi un animal tan sensible… - dijo Kasumi muy apenada, odiaba ver el sufrimiento de cualquier ser vivo.
- Ay no puede ser! Debo buscarlo! – dijo la peliazul desesperada, dejó de comer y se levantó.
- Cálmate Akane, si huyó ya debe estar lejos… pero no creo que sea el caso, de seguro volverá pronto – dijo el muchacho intentando consolar a su prometida, lo que menos quería ahora era buscar a Ryoga.
- No lo sé, Ranma… no quisiera perder a P-chan, es mi mascota y lo quiero mucho – respondió sentándose nuevamente.
- No se perderá, de seguro vuelve pronto… si no llega antes de la boda lo buscamos – dijo el chico de la trenza, sabía que de seguro Ryoga volvería antes para intentar hablar con Akane así que solo era cuestión de echarle un poco de agua fría para que su prometida lo viera y estuviese tranquila.
- Está bien… aunque de verdad quisiera que apareciera en las fotos, tengo un álbum de P-chan y sería genial tener una de él en la fiesta! – dijo ya más contenta la muchacha
- ¿Un álbum del cerdo? Y de mi ni una foto, creo que lo quieres más a él – respondió Ranma, nuevamente sus celos hicieron acto de presencia.
- Basta de esos estúpidos celos – dijo Akane mirándolo acusadoramente y bajando la voz continuó – recuerda que aún tenemos las fotos de las termas – ante ese comentario Ranma se sonrojó, estaban junto a Kasumi y ese era un tema un poco sensible para él en ese momento, sobre todo porque desde que llegaron al Dojo de sus vacaciones no habían tenido ese tipo de acercamientos por miedo a ser sorprendidos.
- Yo… no dije nada – dijo el ojiazul un poco titubeante, Akane retuvo una pequeña risita y continuó comiendo, Kasumi los miró enternecida.
Continuaron su almuerzo conversando de temas triviales, Kasumi comentaba cosas sobre la fiesta para la que solo faltaban dos días y los prometidos le contaban de su día en la escuela, al fin empezaban a disfrutar de una vida relativamente normal pues en la casa ya casi nadie los espiaba ni intentaban sorprenderlos en algún acto cariñoso.
Después de descansar un poco se dieron ánimos para ir hasta el Neko-hanten a buscar a Shampoo, no era algo que quisieran hacer pero era algo que debían hacer, la fiesta de compromiso organizada por Nodoka sería en dos días y no querían un escándalo en el lugar. Entraron al restaurant y se toparon inmediatamente con una cara conocida.
- Ex yerno, ¿Qué te trae por acá? ¿Acaso te arrepientes y quieres una nueva batalla y restablecer el compromiso? – comentó Cologne, su nieta había pasado los últimos días muy decaída por su derrota y esperaba conseguir mejores noticias para ella.
- Nada de eso, pero sí necesitamos hablar con Shampoo ¿Podría llamarla? – respondió Ranma ya ofuscado, no quería tener que lidiar con nada de eso pero ya no tenía opción. Por su parte, Akane estaba en silencio pues había decidido ir solo de acompañante.
- Si está, la llamaré… Pero antes quiero decirte que fue muy bajo de tu parte contactarte con las matriarcas antes que con nosotras y esa historia de que Mousse te venció no te la creo – respondió la anciana mirándolo desafiante, el muchacho se sorprendió pues no esperaba ser interpelado por la mujer.
- Si usted me cree o no, poco importa. Sus leyes no son importantes para mí, espero que les quede claro que no quiero tener que ver nada con ustedes y ya dejen de intentar tenerme a la fuerza – respondió enojado, Akane le dio un apretón en un brazo para que se calmara, si perdía los estribos podía resultar una tragedia.
- Insolente! Te entrené y te enseñé dos de tus mejores técnicas y así me lo pagas, no tienes honor Ranma Saotome!
- Y se lo agradezco! Pero eso no tiene nada que ver con casarme con Shampoo, siempre dije que no lo haría y ya lo ve. No entiendo su afán de quererme en su aldea, se supone que su tribu es de mujeres guerreras ¿Por qué rayos insisten tanto en llevar hombres fuertes?
- No lo entenderías – respondió la anciana, en realidad el muchacho llevaba razón pero su orgullo amazona no le permitiría dársela. Salió del lugar en busca de Shampoo y regresó rápidamente con ella y con Mousse, que había aparecido para saludar a los visitantes.
- ¿Qué hacer airen aquí? ¿Arrepentirse ya de casarse con chica gorila? – preguntó la joven amazona, que desde su posición no había visto a Akane debido a que esta se ubicaba atrás de Ranma. Al escuchar esas palabras, la peliazul se posicionó al lado de su prometido y le dió la mano.
- No Shampoo, he venido a conversar contigo. La última vez que nos vimos dijiste que esto no había acabado así que quiero resolver todo esto de una vez – dijo Ranma, al comienzo sintió un poco de escalofríos porque sintió la ira de Akane a su lado, pero esta vez la ira no iba a ser desquitada con él seguramente por lo que se relajó un poco.
- ¿Acaso querer nueva batalla?! – preguntó la muchacha de cabellos purpura evidenciando emoción.
- No, ya te dije que no volvería a luchar contigo ni con Mousse. Quiero asegurarme de que entiendes que no hay nada entre nosotros… y que nunca lo habrá – respondió el chico de la trenza con galante seguridad, a su lado, Akane no paraba de sonreír, ver a su novio defender su compromiso así de decidido le hacía querer saltar a sus brazos.
- Eso ya tenerlo claro, Airen. Shampoo jamás desobedecer órdenes de matriarcas!
- Ya no le digas Airen! – dijo Akane un poco molesta.
- CHICA VIOLENTA CALLARSE! – gritó Shampoo
- ¿O qué? – respondió la peliazul desafiante, a su lado, Ranma estaba cada vez más asustado. Se supone que su prometida iría para evitar cualquier problema y no a ocasionarlos.
- O Shampoo matar! – dijo la amazona en tono escalofriante, todos quedaron sorprendidos por la seriedad con la que pronunció aquellas palabras.
- SILENCIO! Ya basta de tonterías niñas, todo está claro desde que llegó la carta de las matriarcas así que mi nieta y yo nos iremos a penas consigamos vender el restaurant, si es lo que les preocupa – dijo Cologne al ver que las cosas se estaban tornando más serias de lo que debían.
- Shampoo, esto es solo a modo de advertencia… si haces algo en contra de Akane o intentas romper mi relación con ella, no tendré en consideración con que seas mujer – dijo Ranma en tono amenazador, el fuego que salía desde su mirada demostraba que hablaba con total honestidad y Cologne sintió miedo por su nieta, sabía que la muchacha seguía dolida y que probablemente intentaría algo más antes de marcharse a China, esperaba poder evitar que esto sucediera pues sino, estaba segura de que Ranma sería implacable. Shampoo lo miró con ira y Akane se arrepintió de haber abierto la boca, no le gustaba como se estaba poniendo la conversación.
- Muy bien, RANMA – dijo la amazona acentuando el nombre del muchacho y continuó – Shampoo y Ranma ya no tener nada que ver, ustedes irse! SHAMPOO NO QUERER VOLVER A VERLOS! – tras decir eso se marchó nuevamente.
- Abuela, yo no quería ocasionar nada de esto… discúlpeme, si hemos venido solo ha sido por una razón y es que celebraremos nuestra fiesta de compromiso en unos días y no queremos ningún escándalo… nuestros padres la han preparado mucho y no queremos decepcionarlos ¿Usted entiende verdad? – dijo Akane a la anciana, ella y Mousse seguían ahí, su prometido la miró sorprendido por sus palabras.
- Si te preocupa que Shampoo vaya a destruir todo como en ese intento de boda, te preocupas en vano, no me desobedecerá a mí ni a las matriarcas de nuestra aldea – respondió la anciana, sentía mucha ira porque Ranma haya ido tan lejos para deshacerse de su compromiso con Shampoo, ella sabía de antemano lo que el joven Saotome sentía por Akane pero siempre guardó la esperanza de que fuera más racional y se casara con quien ella veía como "la mejor opción".
- Muchas gracias! Mousse tú estás invitado, has sido muy buen amigo para Ranma y para mí, ambos estaríamos felices de que te presentaras – dijo una sonriente Akane sacando de su bolso una pequeña tarjeta que extendió hacia el chico de lentes.
- Gracias, Tendo. Espero poder ir y acompañarlos ese día, es probable que para su boda yo ya esté en China así que no podré asistir – respondió Mousse, siendo observado de cerca por Cologne.
- Lo sabemos, Mousse. Espero no haya más problemas entre nosotros, anciana… Akane y yo nos marchamos, adiós – dijo Ranma apresurándose a salir del lugar junto a su prometida.
- Yo me encargaré de que no hayan más problemas – susurró la anciana más para sí misma, mientras observaba a la pareja salir de su restaurant.
…
Shampoo se encontraba en su habitación observando por la ventana como Ranma y Akane salían del Neko-hanten, sintió su sangre arder en rabia al verlos irse muy pegados el uno con el otro. Si ella no lo veía no habría sido capaz de creer que Ranma podía ser un hombre tierno y cariñoso con una mujer. Ya habían pasado días del encuentro en la casa de los Tendo, en donde él reconoció que amaba a Akane y que quería casarse con ella, y de paso, que todo lo que habían visto en los videos, fotos y sobre todo, la carta que le había enviado era real. Tras ese suceso, ella había prometido volver y no darse por vencida pero tras unas largas charlas con su abuela se dió cuenta que no podía burlar las leyes de su aldea y debía dejar de intentar que Ranma se casara con ella, en realidad se percató que no amaba a Ranma sino más bien amaba la idea de tenerlo. - Todos queremos lo que no podemos tener – pensaba, pero ese descubrimiento fue seguido por otro, no lo amaba pero sí sentía mucha ira por lo que él había hecho. – Pelear con Mousse a mis espaldas, de seguro se dejó vencer… me botó como si fuese basura, a mí… a la más hermosa de las amazonas, la más fuerte… por esa – seguía siendo un misterio para ella como pudo perder la batalla contra Akane, porque sí, el amor de Ranma era el premio de la batalla que ella junto a Ukyo, Akane y anteriormente Kodachi, libraban diariamente.
La idea de casarse con Mousse no le disgustaba, sabía que sería mucho más feliz con él que con Ranma puesto que ella al ser criada en un matriarcado no soportaría comportarse como "la perfecta esposa" que aparentaba ser para buscar su afecto, también sabía que Ranma no sería tan complaciente como lo sería Mousse con ella. Por un lado estaba feliz de poder eliminar esa fachada de mujer perfecta y sumisa que creyó que Ranma querría pero, por otro lado, la ira por la derrota la seguía afectando, sobre todo cuando recordaba que el chico de la trenza amenazó hasta con cometer seppuku si por alguna circunstancia debía desposarla.
Había pensado todo ya muchas veces y la rabia no cesaba, miró nuevamente el sendero vacío por donde minutos atrás habían caminado Ranma y Akane, y suspiró. Tenía claro lo que haría. – Me iré a China, me casaré con Mousse… daré a luz fuertes y hermosas hijas, seré muy feliz… pero primero, mataré a Akane Tendo – y tras esos pensamientos, una radiante sonrisa se apoderó de su rostro.
…
Ranma y Akane volvían al Dojo felices, a pesar de que la conversación con Shampoo había sido un poco más agresiva de lo que esperaban, saber que la anciana Cologne no permitiría que la joven amazona irrumpiera los tranquilizaba. Cuando Nodoka dijo que quería hacer una fiesta de compromiso ninguno de los dos se sintió realmente interesado pero ahora, al ver que podría ser que esta vez sí resultara todo bien, se llenaron de ilusiones, sobre todo a Ranma que llevaba días machacándose el cerebro para encontrar las palabras adecuadas con las que le daría el anillo de compromiso a Akane, su madre había dicho que debía dárselo en la fiesta, en frente de todos. Apenas se lo dijo Ranma solo sintió algo: pánico. Reconocía que ya no era un cobarde, ya se había declarado y podía llevar una relación normal de pareja con Akane y tener mínimas muestras de afecto con ella frente a los demás, pero de ahí a desnudar su corazón frente a todos era muy diferente, y es que en su mente aún le costaba asimilar que todo fuera verdad, por lo que, cada vez que pensaba en darle el anillo en la fiesta pensaba que tal vez Akane podría rechazarlo, cosa que por supuesto, solo era una demostración de la inseguridad que sentía. Tantos años en los que ambos rehuyeron de sus sentimientos hicieron mella en sus seguridades y los hacía repensar cada día, sobre todo cuando despertaban en los brazos del otro, si todo lo que vivían era real o solo un sueño.
Cuando llegaron a casa, siguieron su día con la nueva normalidad. Entrenaron, cenaron y esperaron a que todos estuviesen en sus habitaciones para así, dormir juntos una noche más.
…
El último día de la semana de clases había llegado por fin, había sido una semana un poco extraña para los prometidos pues había sido la revelación de su relación consentida a toda la escuela y los cuchicheos sobre ellos recién empezaban a claudicar, pero fuera de eso todo había ido bien, de hecho, no habían sido atacados por nadie, ni chantajeados, aunque sí sus compañeros de escuela estaban muy atentos a sus movimientos cada vez que se dejaban ver juntos. Continuaban respetando la promesa que le hicieron a Ukyo y dentro del Furinkan no habían muchas demostraciones de afecto, a los ojos de ellos, aunque para los demás el cambio era muy evidente puesto que se miraban con devoción, llegaban tomados de las manos, a veces compartían el almuerzo pero sobre todo ya no habían ni insultos ni golpes ni mucho menos ocultaban sus sentimientos.
El día había amanecido con buen clima así que Ranma mientras caminaba junto a Akane hacia la escuela empezó a idear un plan para poder pasar un tiempo a solas con su prometida, ya habían pasado varios días en casa y merecía un relajo antes de la fiesta de compromiso. Pensaba en que después de llegar de la escuela y comieran en casa, podrían decir a la familia que irían al cine pero él la llevaría de sorpresa a un lugar más "cómodo" para ambos aunque sea por un rato.
En la escuela, las amigas de Akane estaban bastante emocionadas por la fiesta, durante todo el día comentaban como irían vestidas, como se maquillarían, que harían si Hiroshi y Daisuke se pasaban de listos, para esto, Akane les dio unos tips para quitárselos de encima en caso de una emergencia y es que con esos dos, no sabían que esperar.
Finalmente Ukyo había sido invitada a la fiesta de compromiso, Ranma y Akane decidieron que a pesar de tener sospechas sobre la muchacha esta aún no hacía nada, por lo que sería una descortesía no invitarla junto a Konatsu. La chica de las espátulas tuvo que fingir una sonrisa cuando su amigo le extendió una pequeña tarjeta mientras le explicaba de la fiesta, sentía que su honor cada día era pisoteado por esos dos, para peor ya no tenía razones para reclamar puesto que había cobrado el cheque que Ranma le dio en compensación por el carro de su padre, debido a que si no cancelaba sus deudas Nabiki le subiría a los intereses y el restaurant no generaba tanto como para pagarle y mantenerse correctamente. Pero que no pudiese reclamar como antes no significaba que dejaría de luchar, seguía a la espera para poner en acción un plan para quedarse con Ranma, no por amor sino más por orgullo.
El día pasó rápidamente y los prometidos se encontraban comiendo en casa, las clases ya habían terminado así que se disponían a descansar, al menos eso hacía Akane. La casa estaba hecha un caos con los preparativos de la fiesta, Nodoka y Kasumi ya habían empezado a preparar el banquete y habían decoraciones tiradas por todos lados. Ranma estaba a punto de echar a andar su plan de raptar unas horas a su prometida, cuando sintieron que llamaban a la puerta, para sorpresa de todos eran las amigas de Akane.
- Hola chicas! ¿Qué hacen aquí? Pasen por favor – dijo Akane con su acostumbrada amabilidad, por su parte, Ranma miraba a las chicas con el ceño fruncido, su instinto le decía que estaban ahí por algo nada bueno.
- Akane! No te preocupes, no tardaremos demasiado… anda guardando tu ropa de dormir y tus cosas, hoy haremos una pijamada en tu honor en mi casa! – dijo Sayuri con evidente emoción.
- ¿Qué? ¿Y me avisan así, tan de repente? – cuestionó la peliazul, le gustaba pasar tiempo con sus amigas pero sentía inapropiado ir a divertirse mientras en su casa estarían todos trabajando para la fiesta. Ranma se puso rojo de rabia, esas chicas habían aparecido para arruinar todos sus planes, encima si Akane aceptaba, no dormiría con él esa noche.
- Sí! Pues verás… con las chicas caminábamos a casa y conversábamos sobre mañana… y pensamos que teníamos que hacerte una celebración porque esto oficializa tu compromiso! Será como una pre-despedida de soltera – dijo una sonriente Yuka
- ¿Pre-despedida de soltera? – preguntó Ranma, que había sido ignorado por las chicas. El muchacho sí que se encontraba ofuscado, por lo que sus amigos le comentaron en las despedidas de solteras las mujeres iban a ver hombres semidesnudos bailando, así que la idea de que Akane tuviera una no le agradaba demasiado.
- Ya Saotome no te agites! No será con hombres ni nada de lo que te imaginas, solo seremos nosotras pasando la noche juntas – dijo Yuka al ver los celos en los ojos de Ranma
- Sí! Veremos películas, nos pintaremos las uñas, nos pondremos mascarillas y muchas cosas divertidas, como las que hacemos siempre que hacemos pijamadas… no te alteres jeje – dijo Sayuri
- Ya chicas, debieron decírmelo antes… aún faltan cosas que hacer para la fiesta y debo ayudar, no puedo ir con ustedes – dijo Akane a sus amigas, que de inmediato pusieron gesto de horror.
- Pero Akane! Es una celebración para ti! No puedes faltar – dijo Sayuri con rostro suplicante. Ranma ya se encontraba mejor, no quería pasar la noche solo y al parecer Akane no quería ir a la dichosa pijamada.
- Hija ¿qué dices? Tú no debes preocuparte por nada de la fiesta, ya está todo casi listo, sal con tus amigas y diviértete! – dijo Nodoka al salir de la cocina, lugar desde donde había escuchado la conversación.
- Sí, hijita. Diviértete con tus amigas, cuando seas una mujer casada no podrás ir de pijamada – dijo un sonriente Soun Tendo. Akane lo fulminó con la mirada y Ranma sintió que el peligro acechaba.
- Casada o no casada, podre asistir a las pijamadas que yo quiera … no creo que mi esposo se atreva a prohibírmelo ¿no? – dijo la peliazul con una sonrisa que declaraba que si el muchacho se atrevía a contrariarla, las pagaría caras.
- Claro que no… Akane tiene derecho a ver a sus amigas … - respondió el muchacho de la trenza bastante lento, buscando las palabras adecuadas para no echarlo todo a perder.
- ¿Ves papá? – dijo la muchacha con tranquilidad, Soun Tendo soló asintió asustado.
- Mmmm ¿bueno y vienes o no? – preguntó Yuka, la cosa se había terminado yendo por la tangente. Akane miró a Ranma que había fruncido el ceño nuevamente, la joven adivinaba la razón, la última vez que habían dormido separados el muchacho no descansó correctamente pero no tenía excusas para decir que no, además sus amigas tenían las mejores intenciones.
- Sí iré, pero ¿debe ser de inmediato? Me gustaría tomar un baño primero… - dijo Akane a las chicas, Nodoka solo sonrió y entró de nuevo a la cocina, Ranma arrugó más el ceño y se cruzó de brazos, había pensado que la chica desistiría.
- Suponíamos que eso dirías, nos reuniremos después de cenar! Lleva tu pijama! – dijo Sayuri, lista para marcharse.
- Está bien, adiós chicas! Nos vemos en unas horas – dijo la menor de las Tendo a sus amigas mientras estas se retiraban de su casa – Voy a subir a preparar mi bolso – continuó, y rápidamente subió hasta su cuarto, contaba con que el chico de la trenza iría tras ella.
- Akane ¿Por qué vas? Yo había pensado en que fuéramos al cine hoy… - dijo el muchacho sentándose en la cama.
- Las chicas fueron muy amables en hacer esa celebración para mí, aparte no me dijiste que querías salir conmigo… si me lo hubieses dicho antes habría tenido excusa – respondió y luego le sacó la lengua
- Era sorpresa… - dijo Ranma aún con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Akane sonrió, parecía un niño pequeño al que le quitaban un dulce. Se apresuró a cerrar la puerta y se sentó al lado del chico, posando su cabeza en el cuello de él.
- Yo no tenía como saberlo… podemos ir otro día, fingiré sorpresa
- Y dormirás en otro lugar ¿y yo? ¿Cuándo nos casemos también me abandonarás? – dijo poniendo la cara de perrito lastimado más triste que pudo.
- Jajaja nunca pensé que fueras tan dependiente de mí… me gusta! Pero no siempre estaremos juntos, ya debemos acostumbrarnos… y solo será una noche! Prometo compensarlo – dijo la chica bastante enternecida, el Ranma mimoso que estaba conociendo le sorprendía cada vez más.
- Pero dijiste que cuando nos casáramos también saldrías de pijamada con tus amigas ¿es cierto? – dijo Ranma empezando a ceder en su enojo, ya había soltado sus brazos y ocupaba uno para abrazar a su prometida.
- Claro que es cierto, no porque nos casemos dejaremos de tener vida social… tú también podrás salir con tus amigos, o de entrenamiento con tu padre – respondió con seguridad la peliazul, acomodándose en el chico.
- Mmm… tienes razón, pero eso no significa que esta idea me haga muy feliz… te cobraré la palabra por la compensación… - dijo el muchacho ya más animado.
- Bien! – dijo la muchacha, se levantó y le dio un corto beso a su prometido para luego comenzar a ordenar su bolso. Ranma estuvo todo el tiempo acompañándola, pensó que como ya no estaría con ella en la noche, ni podría hacer lo que él había planeado, al menos pasaría todo el tiempo que pudiera con ella.
Luego de eso Akane se fue a bañar y Ranma maldijo a todos los habitantes del Dojo por estar ahí, si hubiesen estado solos él podría haberla acompañado. Había pensado en lo que Akane le había dicho sobre la dependencia y estaba seguro de que llevaba la razón, no había caído en cuenta en lo indispensable que era estar con ella diariamente, si por algún motivo ahora tuviesen que separarse por varios días estaba seguro de que la pasaría fatal. Aunque también la esperanza de volver a verla pronto era algo que siempre le había ayudado a librar batallas crudas, como cuando tuvo que marcharse para buscar el caldero de la dinastía Musk, cuando Herb lo atacó dejándolo como mujer permanentemente. Sonrió al recordar esos momentos, tanto tiempo con sentimientos hacia Akane sin ser capaz de expresarlos, se alegraba de dejar a ese Ranma en el pasado. Se dijo a sí mismo que aprovecharía la ausencia de su prometida durante la noche para pensar bien que le diría al darle el anillo de compromiso.
Cuando Akane salió del baño, ya completamente lista se fue a su habitación donde estaba Ranma esperándola, todos los habitantes de la casa estaban ensimismados con sus propios asuntos así que no prestaron atención a saber dónde se encontraban los jóvenes, ni siquiera Nabiki, ya no tenía como sacarles más dinero a los jóvenes, aparte de las fotos de la chica pelirroja.
Así pasaron el resto de la tarde hasta la hora de la cena, juntos haciendo nada, Ranma leía uno de sus mangas y Akane uno de sus libros, ambos acostados y dándose caricias de vez en cuando, esas acciones tan ordinarias eran de las que más disfrutaban, sentirse normales, comunes y corrientes, era fantástico para ellos y sus caóticas vidas.
Cenaron en tranquilidad junto a la familia, luego Akane vio la hora y decidió que era momento de partir y Ranma, decidió que la acompañaría hasta la casa de Sayuri. Los patriarcas estaban felices, ya no necesitaban expresar a cada momento su alegría puesto que esta no había cesado desde el regreso de los chicos, en el pasado habrían tenido que obligar a Ranma a acompañar a la muchacha, pero ahora ni siquiera tuvieron que mencionárselo sino que automáticamente cuando Akane fue por su bolso y abrigo, él fue por su chaqueta y la acompañó.
La casa de Sayuri no estaba muy lejos, pero Akane pensó que no sería correcto llegar con las manos vacías por lo que se desviaron para ir por unos bocadillos. La muchacha terminó comprando un paquete de papas fritas y galletas, también compró un chocolate que fue comiendo en el camino junto con Ranma.
Llegaron a la esquina de la casa de Sayuri y desde ahí ya podían escuchar las risotadas de las muchachas, al parecer estaban muy animadas. Ranma suspiró, al menos podía estar seguro de que realmente solo serían mujeres en el lugar. Era momento de despedirse por lo que Akane se posicionó frente a él.
- Bueno ya debo entrar, gracias por acompañarme
- Espera un momento, no te vayas tan pronto – dijo el chico de la trenza tomando ambas manos de la chica.
- Ya voy tarde… llegaré temprano a casa mañana, solo serán unas horas – dijo acercándose más a él.
- Está bien, si quieres puedo venir por ti – dijo Ranma ahora abrazándola, quería respirar el olor a ella una última vez antes de la separación.
- No te preocupes, aprovecha de dormir hasta tarde… ya me voy, Adiós! – dijo Akane poniéndose de puntillas para alcanzar el rostro del chico y besarlo. Ranma sonrió ante eso, realmente se había quedado pequeña frente a él pero prefirió no decir nada.
- Tienes sabor a chocolate – dijo el muchacho abrazándola con más fuerza.
- Tú también – respondió ella, se dieron una larga serie de besos muy cortos y tiernos.
- Vamos Akane, te estamos esperando hace rato! – gritó Sayuri desde su ventana, atrás de ella figuraban varias muchachas más del salón de clases.
- Creo que tus amigas ya no me caen tan bien – dijo Ranma en el oído de su prometida, a lo que ella respondió con una risa.
- Nos vemos mañana – dijo la muchacha dándole un último beso para luego marcharse corriendo hacia la casa de su amiga. Iba bastante ruborizada, sus amigas nuevamente la habían visto besándose con Ranma pero también sabía que no debería avergonzarse por eso. El muchacho la observó hasta que ella ingresó al lugar, y se fue en dirección al dojo, presintiendo que tendría una larga noche.
La pijamada en casa de Sayuri duró hasta alrededor de las tres de la madrugada pues como durante el día habían tenido clases, no tenían resistencia para más. Tal y como habían mencionado en casa de los Tendo, habían visto algunas películas de amor, se habían arreglado las uñas y puesto más mascarillas de las que podrían necesitar, Akane se encontraba dichosa por el momento que estaba viviendo, su vida social, familiar, amorosa, estudiantil, y de artista marcial iban mejor que nunca, tal y como siempre soñó.
Ranma apenas pisó la residencia Tendo, después de dejar a Akane en casa de Sayuri, se marchó a entrenar arduamente, su plan era agotarse y así no tener problemas para conciliar el sueño. Ese tema lo tenía un poco preocupado porque al otro día era la fiesta de compromiso, la que de seguro terminaría muy tarde en la noche y él planeaba disfrutarla junto a su prometida al máximo pues la celebración era por y para ellos. Tras una larga sesión de entrenamiento fue a darse un baño relajante, estaba dormitando cuando decidió que ya era momento de ir a acostarse, le sorprendió que esta vez el sueño si venía y no se estaba desvelando como la última vez que durmió sin Akane, después de pensar un poco en la razón de porque sucedía todo eso llegó a la conclusión de que lo que no le dejaba dormir era tener a la muchacha cerca y no poder dormir con ella. A pesar de poder conciliar el sueño con facilidad, no se sentía tan cómodo como cuando estaba junto a ella, su presencia, calor y fragancia le reconfortaban de sobre manera y le hacían falta.
…
Ese día sábado las actividades empezaron desde temprano en el Dojo Tendo, se podía ver como Nodoka, Kasumi y una molesta Nabiki decoraban el lugar y preparaban todo con anticipación.
- ¿Tenían que despertarme temprano? La fiesta es en la tarde, no era necesario hacerlo ahora – bufó Nabiki con tono molesto.
- Siempre hay que hacer las cosas con tiempo, por si hay imprevistos… ¿No es así, querida? – respondió Nodoka Saotome con su acostumbrada sonrisa.
- Es cierto, tía. Además, aún debemos terminar el pastel y algunos bocadillos! – dijo Kasumi con notable emoción, le gustaban las celebraciones en donde podía atender a muchas personas y sabía que este evento no sería una excepción.
Estaban terminando de arreglar las decoraciones cuando llegó Akane desde la casa de Sayuri, como le había dicho a Ranma, llegaba bastante temprano.
- Hermana, llegas temprano… creí que estarías aquí a medio día – dijo Kasumi acercándose a su hermana menor.
- Sí, no quisiera que ustedes se llevaran todo el trabajo… así que estoy lista para ayudar! – dijo Akane alzando los brazos.
- Pero ya no queda nada que hacer, acabamos de terminar la decoración y solo nos faltan algunos bocadillos que haremos tía Nodoka y yo
- Sí querida, ve a descansar un poco más… imagino que te dormiste tarde anoche y despertaste temprano, te necesitamos con energías para la fiesta! – dijo Nodoka acercándose a las muchachas.
- Bueno, la verdad sí tengo aún un poco de sueño… iré a dormir un poco más pero si me necesitan me despiertan! – dijo la menor de las Tendo subiendo la escaleras, su hermana mayor y su futura suegra solo se sonrieron entre sí al ver a la joven marchar.
Al llegar a su habitación la muchacha dejó su bolso sobre la silla de su escritorio y de él sacó su pijama, se lo puso y se metió a su cama para descansar, aunque había sido solo una noche fuera había extrañado la comodidad de su propia cama, pero también extrañaba al chico que últimamente la acompañaba durante las noches. Por la hora que era asumía que Ranma aún estaba durmiendo, los fines de semana acostumbraba despertar bastante tarde y decidió sería mejor no molestarlo así que no pasó antes por su habitación para saludarlo.
Alrededor de una hora después de que Akane llegara a casa y fuese a dormir, Ranma despertó porque su estómago le avisó que ya era hora de comer. Había dormido relativamente normal, pero sintiendo de todas formas la falta de la chica de cabellos azules. Bajó y se encontró con que nuevamente todos estaban inmiscuidos en sus propias cosas, su madre y Kasumi en la cocina, su padre y tío jugando en el patio aprovechando el buen clima y Nabiki viendo televisión, casi nadie le prestó atención. No quería verse impaciente por lo que no preguntó por Akane, estaba comiendo en una pequeña mesa de la cocina donde su madre le había servido pero su mente se debatía sobre ir a buscar a su prometida o no a la casa de Sayuri.
- Akane ya llegó, si es lo que te tiene tan concentrado cuñado – dijo Kasumi al ver como Ranma comía casi por inercia, adivinando sus pensamientos. El muchacho se sonrojó al ver que era tan obvio.
- ¿Ah sí? ¿Dónde está?
- En su habitación, llegó muy temprano así que le dijimos que era mejor que descansara para que estuviese bien para la fiesta – contestó la muchacha, a su lado, Nodoka solo reía al ver la preocupación de su hijo.
- Ah ya veo… - dijo el muchacho, el saber que su prometida se encontraba en casa le provocó un poco de ansiedad así que terminó su comida lo más rápido que pudo para ir a verla. Salió de la cocina con la velocidad de un rayo dejando atrás a su madre y cuñada carcajeándose.
Rápidamente abrió la puerta de la habitación de Akane, agradecía que todos estuviesen concentrados en sus propios asuntos porque no tenía ganas de entrar por la ventana. Entró y la vio dormir como cada mañana, solo que ahora desde otro punto, no aguantó la tentación y se acostó a su lado aunque sobre las sábanas. Después de mirarla un rato se aburrió y decidió que era momento de despertarla, así que empezó a acariciarle el rostro y tras una pequeña queja la muchacha abrió los ojos.
- Ranma ¿Qué haces? Quiero seguir durmiendo un poquito más – dijo mientras se refregaba los ojos.
- ¿Así es como me saludas después de no habernos visto desde ayer? – preguntó en tono ofendido el chico de la trenza.
- Mmmm no tenías por qué despertarme, aún es muy temprano… buenos días! – dijo la muchacha y acercándose a él le dio un corto beso en la frente, Ranma al ver que ella se acercaba había estirado sus labios por lo que se sorprendió al recibir el beso en otro lugar.
- Ah no! – fue lo único que dijo Ranma antes de subirse sobre su prometida, se sintió un poco ofendido por el desaire que le hizo – ¿Ahora sí me saludarás bien? – continuó diciendo.
- Mmm no lo sé – respondió Akane intentando aguantarse la risa. Acercó de nuevo su rostro hacia el del muchacho y cuando vio que este ya estaba listo para recibir su caricia, lo besó en la comisura de los labios - ¿Ya estás feliz así?
- No, ¿es esto una venganza por haberte despertado? Si es por eso soy yo quien debería hacerlo cada día – rezongó, aunque por dentro se encontraba divertido, le gustaban esos jugueteos de tira y afloja.
- Yo no te despierto en fin de semana…
- Así que es por eso… mmm dijiste que ibas a compensarme por el abandono de anoche y ahora me tratas así… creí que eras una mujer de palabra – dijo en el tono más dramático que pudo, se movió de encima de ella y se posó a su lado y fingió estar ofendido.
- Y lo soy… solo era una pequeña broma – respondió ella y nuevamente se intentó acercar a él, solo que está vez si lo besó en los labios. Ranma aprovechó la situación y se aferró a ella abrazándola por la cintura.
- Así me gusta, ¿Qué hicieron con tus amigas? ¿A qué hora te dormiste? ¿Por qué volviste tan temprano? – preguntó el chico de la trenza aun abrazando a la chica, ella se rio y poso sus brazos por los hombros de él para abrazarlo también.
- Creo que son muchas preguntas jajaja… hicimos lo de siempre en las pijamadas, comer, ponernos mascarillas, ver películas y todo eso… nos dormimos rápido, teníamos sueño porque habíamos despertado temprano y… ah sí, volví pronto para ayudar con la fiesta pero tu madre dijo que ya estaba todo listo, así que subí a descansar… ¿Algo más? – dijo la peliazul alzando una de sus cejas mientras miraba de frente al muchacho.
- Sí ¿me extrañaste?
- Claro que sí, compartir futón con Miho no es tan genial como dormir contigo jajaja – respondió risueña
- Así que con Miho… definitivamente de tus amigas es la que menos me agrada – dijo Ranma con fingidos celos.
- Ya basta, la pobrecita está bastante preocupada porque la miras muy feo… no seas grosero con ella
- Solo lo haré si me compensas como lo prometiste – dijo el muchacho y con un dedo le picó la mejilla, como hacía desde que la conoció para molestarla.
- ¿Y qué quieres? Si estás pensando en eso, sabes que no mientras haya gente en casa… - respondió con mirada acusadora.
- Si sé, yo no iba a pedir nada de eso… vaya mente que tienes! – fingió inocencia, le gustaba molestar a la chica y al verla ruborizada supo que lo había conseguido.
- Es lo que saco por pasar tanto tiempo contigo! – respondió sacándole la lengua
- Así que estar conmigo te hace pensar esas cosas, sabía que conseguía ese efecto… no era necesario que lo dijeras – dijo con el tono más egocéntrico que pudo. Akane alzó sus cejas y lo golpeó, aunque mucho más despacio que como lo hacía antaño. – Auch! Era broma, no es para que me golpees!… creí que habíamos dejado eso atrás
- Te lo merecías, vas a decirme que vas a querer ¿o no? – dijo la peliazul mostrando que su paciencia empezaba a agotarse.
- Mmm aún no lo sé… te lo diré en un par de días! Ahora descansemos, acabo de comer y tengo sueño nuevamente – dijo Ranma y sin esperar se metió bajo las sabanas.
- Que odioso eres! ¿Me despiertas y ahora quieres dormir? – dijo la muchacha haciendo puchero.
- Sí, buenas noches! – dijo robándole un beso en los labios.
- Es de mañana…
- Pero voy a dormir, así que buenas noches! – contestó y se acomodó abrazándola. Akane se rio para sus adentros, su prometido podía ser muy infantil en algunas ocasiones. Lamentablemente se le había ido el sueño así que tomó el libro que estaba en su escritorio y continuó donde había dejado la lectura el día anterior.
Tras un rato de lectura, Akane fue aletargándose hasta quedarse dormida con el libro en el rostro, por lo que no sintieron el correr de las horas. Despertaron cuando escucharon a Kasumi afuera de la habitación.
- Akane ya está el almuerzo! Avísale a Ranma por favor – dijo la mayor de las Tendo tras tocar la puerta, no era necesario abrirla para saber que estaban juntos por lo que se limitó a tocar desde fuera.
- Ya vamos, hermana! – gritó Akane sentándose en la cama, aun era rodeada por los brazos de Ranma que recién empezaba a darse cuenta de la situación.
- ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? – preguntó el chico de la trenza
- Al parecer ya es hora de comer! Y creo que Kasumi sabe que estás aquí, más vale que bajemos pronto – dijo la muchacha soltándose de su prometido para dirigirse al closet.
- Que tarde, creo que estar contigo hace que disfrute más de dormir… ¿Crees que Kasumi se enoje? – dijo sentándose en la orilla de la cama
- No lo creo, si estuviese molesta ya lo hubiese notado… ya se acostumbró – respondió la muchacha desprendiéndose de su pijama para ponerse un cómodo vestido. La ropa para la fiesta se la pondría más tarde.
- Cuando haces cosas como esta ya me siento casado, creo que la boda ya es solo una formalidad – dijo el muchacho mirándola fijamente
- ¿Cuándo hago cosas como qué?
- Cosas como cambiarte frente a mí, antes no me dejabas ni tocarte el cabello… - recordó divertido
- Bueno, ahora es diferente… aunque tienes razón, ya es como si estuviésemos casados… después de la boda aparte del cambio de mi apellido y de que te mudes a mi cuarto definitivamente, no creo que hayan muchas diferencias – dijo Akane acercándose a él – Ahora arregla tu trenza y baja, estás todo despeinado!
- Tienes razón… ¿No quieres ayudarme con mi trenza? – dijo Ranma sonriendo dulcemente, Akane lo miró y asintió, su prometido se estaba poniendo enserio cada vez más meloso.
Tras que Akane arreglara la trenza de Ranma bajaron a almorzar con la familia, ya estaba todo listo para la fiesta, solo faltaba decorar el pastel pero esa era tarea de Kasumi y Nodoka. Todos estaban distraídos por la lo que venia a la tarde así pasó desapercibido que los jóvenes bajaban juntos desde la habitación, aunque no para Kasumi, ella solo les sonrió pues ya había aceptado que Akane y Ranma debían vivir su relación como ellos quisieran.
Después del almuerzo, no había nada que pudiesen hacer. La fiesta sería en un par de horas y ya estaba todo listo, y no podían entrenar porque el Dojo estaba llleno de decoraciones y mesas por todos lados. Los jóvenes no sabían que hacer para matar el tiempo así que cuando Nodoka les pidió ir de compras aceptaron sin problema, al menos así saldrían un momento a distraerse. En el mercado aprovecharon de ver todos los productos que podían, pues no estaban apurados para llegar a casa, les habían encargado algunas bebidas para la fiesta así que no había problema en demorar. Se estaban divirtiendo revisando unos dulces con formas un tanto extrañas cuando vieron a Shampoo pasar, la joven los miró con odio y siguió su camino. Los prometidos se miraron y agradecieron no ser parte de algún espectáculo como en el pasado, eso les dio un poco de tranquilidad.
Volvieron a casa cuando faltaban dos horas para que llegaran los invitados, llevaban las bebidas y algunas chucherías que habían comprado para ellos mismos. Dejaron las cosas en la cocina y cada uno empezó a prepararse. Akane fue la primera en darse un baño, ya que demoraría más en arreglarse. Cuando terminó en su habitación estaba todo lo que debía utilizar, como habían decidido tener una boda tradicional en la fiesta de compromiso utilizarían yukatas, al menos los miembros de la familia. Akane rezongó un poco para sí misma, ella había pensado usar el vestido rojo chino que le había regalado Ranma para Navidad pero al menos la consolaba que podría ver a su prometido vistiendo yukata, cosa que casi nunca pasaba pues él se rehusaba a dejar de lado sus típicas vestimentas, pero esta vez no podría negarse. Después de echarse crema en todo el cuerpo procedió a ponerse la ropa interior, quería dilatar todo el tiempo posible el uso del yukata porque era bastante incómodo para caminar. Mientras se peinaba entró Kasumi, quien ya se encontraba lista, para ayudarla a prepararse correctamente. Su hermana mayor la peinó con una pequeña trenza hacia un lado y la maquilló de forma suave, pero haciendo lucir al máximo su belleza, se puso unos aretes y finalmente tuvo que vestirse. Su yukata era color rojo con algunas flores blancas, haciendo resaltar el color de su piel, cuando terminaron ya solo faltaba media hora para el inicio de la fiesta y ya empezaban a llegar algunos invitados, por lo que Kasumi fue rápidamente para empezar a atenderlos.
Ranma ya se encontraba listo en su habitación, su madre estaba junto a él revisando meticulosamente su apariencia, al parecer le agradó lo que vio por que sonrió. El muchacho vestía un yukata color azul marino, que recalcaba su intensa mirada.
- Hijo, ya eres todo un hombre! Espero que todo salga bien esta noche ¿Pensaste que le dirías a Akane cuando le pases el anillo?
- Por más que pensé no se me ocurrió nada, Mamá. ¿Qué hago? ¿Qué le digo?
- Si no pudiste preparar nada no te preocupes, de seguro en el momento las palabras saldrán solas… te ves guapísimo, hijo! Akane es una mujer muy afortunada – dijo la mujer observándolo nuevamente.
- Quisiera no tener que ponerme esto, es muy incómodo! – refunfuñó el chico de la trenza.
- No hagas escándalos, te queda muy bien! Solo serán unas horas – dijo Nodoka Saotome saliendo de la habitación, ella ya estaba vestida con su yukata más fino que era color negro con decoraciones doradas. Ranma ya estaba aburrido, aún no le tenían permitido ir al Dojo así que decidió ir a ver si su prometida estaba lista.
Fue a la habitación de Akane y la encontró viendo por la ventana, el color del atardecer hacía que se viera resplandeciente, cuando ella se giró hicieron contacto visual y ambos sonrieron.
- Te ves muy bonita, el rojo te queda bien – dijo acercándose a ella.
- Gracias, tú también te ves muy guapo… esperé todo el día para verte con yukata – dijo Akane sonriéndole. Ranma se acercó más a ella y le acarició levemente el rostro, iba a besarla pero ella le dio vuelta la cara.
- ¿Qué hice ahora? No te desperté ni nada por el estilo… - dijo el muchacho un poco molesto.
- No hiciste nada, pero se me saldrá el maquillaje…
- Te lo pones de nuevo y ya – y tras decir esas palabras le dio un corto beso, llevándose un poco de labial.
- Te queda muy bien el rojo en los labios – dijo la muchacha mientras se carcajeaba.
- Yo creo que tengo que devolvértelo – dijo Ranma con tono seductor y acercándose, nuevamente la besó, solo que esta vez sí recibió una respuesta. Se separaron y Akane le abrazó, estaban así cuando a la habitación entró Nabiki.
- Si van a estar acariciándose cierren la puerta… no puedo creer que anden de cariñosos cuando yo ya no puedo sacar provecho de esto! – dijo la mediana de las Tendo, que ya estaba preparada con su Yukata color morado, y acercándose continuó – Ya hay bastantes invitados así que pueden bajar – no esperó respuestas y salió.
- Bueno, llegó la hora! Que nervios… solo espero que todo salga como lo planeó tu mamá – dijo Akane ignorando todo lo que había dicho su hermana.
- Sí, bajemos… yo creo que todo irá bien – dijo estirándole la mano a su prometida.
- Espera un poco – dijo la peliazul, se retocó el labial que ya era casi inexistente en sus labios y le tomó de la mano.
Salieron juntos y llegaron al Dojo donde esperaba la familia y algunos invitados. Nodoka y Kasumi servían a los invitados algunos bocadillos mientras que Ranma y Akane hablaban con los recién llegados, eran algunos vecinos y compañeros cercanos de escuela. Después de un rato llegaron las amigas de Akane seguidas por Hiroshi y Daisuke, todos venían con sus mejores yukatas.
- Akane te ves preciosa! – dijo Miho
- Muchas gracias, ustedes también se ven muy lindas chicas
- No puedo creer que al fin llegó el día de la fiesta, que emoción amiga! – dijo Sayuri
- Sayuri te ves más emocionada que Akane y Ranma! – regañó Yuka
- Tú no lo entiendes! Yo de verdad creí en su amor, esperaba tanto este momento! – decía cada vez con más emoción la muchacha. El resto de las chicas solo se rieron, incluyendo a Ranma y Akane.
- Hola Ranma! Hola Akane! Felicidades por su compromiso, espero sean muy felices – dijo Hiroshi intentando unirse a la conversación.
- Hola chicos, muchas gracias y recuerden que prometieron comportarse – dijo Ranma
- ¿Pero es que acaso dudas de nosotros? Seremos unos caballeros! – dijo Daisuke con la sonrisa más grande que le habían visto nunca.
- Eso espero chicos, cualquier cosa extraña que vea vendré a "conversar" con ustedes – dijo Akane mostrando su puño cuando mencionó la palabra conversar. Los chicos rieron nerviosos y las chicas se carcajearon a todo dar, les gustaba que su amiga las cuidara así de los pervertidos, aunque en realidad a dos de ellas esos muchachos no les eran totalmente indiferentes.
La fiesta avanzaba y seguían llegando invitados, la maestra Hinako, el Doctor Tofú, Mousse y un poco tarde, Ukyo junto a Konatsu.
- Señorita Akane! Señorito Ranma! Felicidades por su compromiso, les deseo lo mejor del mundo y que sean muy felices! – dijo muy emocionado Konatsu.
- Muchas gracias, Konatsu! – dijeron los prometidos al unísono.
- Felicidades chicos! – dijo Ukyo con la sonrisa más grande que pudo fingir, aunque rápidamente Akane notó que no era real.
- Gracias Ukyo, espero disfrutes de la fiesta – dijo Akane intentando romper lo tenso del ambiente, Ranma no decía nada y Konatsu estaba ensimismado viendo las decoraciones.
- Que lindo está todo! Y esa foto es preciosa, será un gran recuerdo para ver junto a sus nietecitos – dijo tiernamente Konatsu, a Ukyo se le descompuso la cara y el ánimo con las palabras de su acompañante aunque empeoró al dirigir la vista hacia el lugar que este señalaba. En grande se encontraba la foto de Ranma y Akane en el torneo, en donde el chico tenía su trofeo de un lado y a una radiante Akane en el otro, arriba del cuadro se encontraban escritos sus nombres rodeados de bellas flores.
- Muchas gracias Konatsu, fue idea del tío Soun… - contestó Ranma, sonrió al imaginarse muchos niños parecidos a él y a Akane observando la foto.
- Sí, es probable que la foto se quede ahí para siempre, papá estaba muy emocionado con ella – respondió Akane sonriendo de una manera tan genuina que resplandecía.
- No es mala idea, se ven muy bonitos! – dijo Konatsu, le agradaban mucho Ranma y Akane así que estaba realmente feliz por su futura unión. Además, todo eso le daba chance de conseguir estar con Ukyo, él sabía que no le era totalmente indiferente a la muchacha y que apenas se deshiciera del apego que tenía hacia Ranma, lo empezaría a ver con otros ojos.
- Gracias Konatsu! Por favor disfruten de la fiesta – dijo Akane y junto con Ranma se retiraron para seguir viendo a sus invitados, la señora Saotome les dijo que al ser una fiesta que los celebrara a ellos, debían compartir tiempo con todos los invitados.
- Ya estoy harto Akane, me quiero sentar. Esta ropa es muy incómoda como para andar de un lado a otro haciéndome el simpático con todos – dijo con voz cansada el chico de la trenza.
- Solo un rato más, creo que ya están todos aquí así que de seguro pronto sirven la comida! Eres un artista marcial, debes afrontar todas las adversidades – dijo la menor de las Tendo a su prometido, ella también se sentía cansada pero no era momento para relajarse.
Continuaron un rato más conversando con los invitados, también posaron para varias fotografías con ellos y sobre todo con la familia, Nabiki estaba encargada de la cámara y Nodoka le pidió que retratara todo lo que pudiera de la fiesta.
Llegó la hora de comer y Ranma jaló a su prometida lo más rápido que pudo hacia los asientos, llevaba esperando ese momento desde que empezó la fiesta. Todos comieron las delicias que habían preparado Kasumi y Nodoka, Ranma no paraba de engullir un platillo tras otro ante la mirada de Akane, que no entendía dónde podía meter tanta comida. En su mesa se encontraba Genma, Nodoka, Soun, Nabiki, Kasumi y el Doctor Tofú, que al ser considerado ya un casi miembro de la familia por la cantidad de años que llevaba curando las enfermedades de los Tendo, fue invitado a formar parte de la mesa principal.
El resto de los invitados habían tenido la posibilidad de distribuirse como ellos sintieran apropiado, así que las amigas de Akane quedaron con Hiroshi y Daisuke, más que nada porque ellos las siguieron, Ukyo quedó con Konatsu, Mousse y algunos vecinos, y los otros invitados se sentaron con quienes más conocían.
Tras haber terminado de comer el postre, Nodoka esperaba impaciente que todos reposaran la comida, cuando ya hubo pasado un tiempo codeó a Ranma y por debajo de la mesa le pasó la cajita que llevaba el anillo. La mujer se levantó y se dirigió a los invitados.
- Hola a todos! Muchas gracias por venir a celebrar con nosotros la fiesta de compromiso de nuestros queridos hijos, al igual que nosotros, sabemos que muchos de ustedes han estado esperando este momento… Ranma, Akane, hijos vengan aquí – dijo la matriarca Saotome, los jóvenes se levantaron y Ranma sentía como su corazón estaba a punto de salir de su pecho, estaba al borde de una crisis nerviosa, en cambio, Akane estaba curiosa pues no entendía porque su tía los había llamado.
La señora Saotome los dejó en el centro y se fue a sentar, rápidamente le dijo a Nabiki que grabara a lo que ella rápidamente accedió. Todos estaban expectantes porque los jóvenes prometidos se habían quedado en el centro del lugar el uno frente al otro y sobre todo, porque Ranma estaba visiblemente nervioso, había empezado a sudar y su respiración era irregular, su cara ya se estaba poniendo roja.
- Ranma ¿te sientes bien? ¿quieres que nos sentemos? – preguntó Akane a su prometido, podía escuchar el latir del corazón del muchacho y eso le preocupó.
- NO! – gritó el muchacho rápidamente, vio a todos lados y se sintió en la peor de sus pesadillas, todos estaban mirándolos fijamente. Respiró profundo y se dijo a sí mismo que era un hombre y no un cobarde, con ese pensamiento se agacho en la típica pose ante la mirada de una curiosa y preocupada Akane – Akane… yo… yo… cuando te pedí que te casaras conmigo… no lo hice de la manera correcta porque solo pensaba en… bueno… que te amaba y que tenía que pedírtelo ahí mismo antes de llegar acá y que alguien lo impidiera… pero no es momento para hablar de eso… yo ahora… ahora quiero hacerlo bien y por eso… quiero decirte que te amo y que si… ¿enserio aceptas casarte conmigo? – dijo finalmente, la última parte fue más como una pregunta incrédula y junto con esa le extendió la caja con el anillo. Todos estaban aplaudiendo y exclamaban cosas como "que tierno" "que lindo" "por fin lo hicieron" "esto es tan irreal" pero no escuchaba nada de la única persona que le importaba. Akane estaba muy sorprendida, no esperaba una nueva pedida de matrimonio y sabía que eso era lo más romántico que Ranma podría decirle en público, salió de su estado de shock cuando vio como a su prometido se le formaba un rostro de pánico e intuyó que era porque ella aún no decía nada.
- Claro que sí! Por supuesto que sí me quiero casar contigo, Ranma! – respondió por fin, Ranma cuando escuchó esas palabras sintió el alma volver a su cuerpo. Ambos se habían quedado congelados, los aplausos continuaban y el ruido de estos ayudó al chico de la trenza a despertar y levantarse, tomó la mano de Akane y con la mano aun temblando le puso el anillo. Era bastante simple pero también muy delicado, era de plata y tenía un muy pequeño diamante. Después de eso no sabían que hacer, así que Akane optó por darle un abrazo y aprovechó para decirle al oído que lo amaba, pero para la gente que observaba esto no era suficiente y empezó a gritar para que se dieran un beso, la muchacha se dio vuelta para ver como sus amigas y los amigos de Ranma eran quienes gritaban más alto, en su mente dijo que se vengaría de ellas en algún momento. La presión era bastante y el muchacho se encontraba ruborizado hasta las orejas, no sabía que hacer, así que cuando Akane se acercó a él y le dio un beso en la mejilla se relajó un poco.
- Que aburrido! Debía ser en la boca después de tremenda declaración, hermana! – dijo Nabiki en alto, aunque ya no pudiera lucrar con la relación de su hermana, aun podía molestarla un poco.
- Tendrán que esperar a la boda! – dijo Akane y tomando a Ranma del brazo fueron a sentarse otra vez.
Ukyo estaba que prendía fuego, todo ese acto le repugnó hasta lo más profundo de su ser, todos estaban tan felices por la unión de Ranma y Akane, se preguntaba sí fuese ella en vez de la menor de las Tendo estarían todos igual. Lo que más le molestaba es que Konatsu estaba al borde de las lágrimas por la emoción de la declaración. La chica de las espátulas había ideado un plan, que posteriormente había desechado, para arruinar la fiesta y de paso el compromiso de los jóvenes, pero ahora que tenía la cabeza caliente por la envidia y la rabia, decidió retomarlo si es que se daba la oportunidad.
Como ya había pasado todo lo importante de la fiesta, Nodoka y Kasumi empezaron a servir el pastel mientras Soun y Genma repartían licores a todos, estaban más felices que nunca y querían que todos se sintieran igual, además, pensaban aprovechar la ausencia del maestro al máximo.
Nabiki puso música y todos los invitados se dispusieron a bailar, aunque Ranma al comienzo no quería terminó cediendo para complacer a Akane, en realidad con el yukata no podían moverse muy bien así que solo se mecían al compás de la música y aprovechaban de abrazarse, como estaban "bailando" nadie estaba pendiente a ellos, a excepción de Ukyo que bailaba con Konatsu.
- ¿Te gustó el anillo? – preguntó Ranma mientras bailaba con Akane.
- Claro que sí, está muy lindo, muchas gracias!
- ¿No estás molesta? Porque ya sabes, debí dártelo cuando te pedí que te casaras conmigo y lo hice casi dos semanas tarde – preguntó nervioso, tenía miedo de la respuesta.
- Mmm la verdad es que no había pensado sobre el anillo, saber que realmente me quieres es suficiente para mí – respondió Akane muy sinceramente, Ranma se sorprendió por la respuesta de la chica, cada vez estaba más seguro de que su corazón había escogido a la mujer correcta.
- Eso no lo dudes!
- Mira hacia allá Ranma, parece que a tus amigos realmente les fue bien esta noche – dijo Akane riéndose, apuntó hacia uno de los lados del Dojo donde se encontraban sus amigas Yuka y Sayuri, bailando muy contentas junto a Hiroshi y Daisuke.
- Al fin les resulta algo a ese par, solo espero que no hagan nada estúpido, no sé si soporten uno de tus viajes aéreos – dijo Ranma con preocupación.
- Mmm en realidad, les enseñé a las chicas como deshacerse de ellos… ahora solo queda ver que resulta de todo esto – decía emocionada, le gustaba ser celestina y que dos parejas se unieran en su propia fiesta de compromiso le gustaba.
- Que bien, pero veo que no son las únicas que disfrutan la fiesta – dijo el muchacho apuntando con su cabeza hacia el otro lado, donde se encontraba Kasumi bailando muy cerca del Doctor Tofú.
- Vaya, eso sí que es bueno! Espero ya formalicen pronto, no tienen para qué perder más tiempo
- Sí, pero no sé si a tu papá le guste la idea, mira como los ve – dijo el chico de la trenza viendo como Soun Tendo miraba a su hija mayor bailar con el Doctor de la familia con el ceño fruncido.
- Bueno, papá es bastante celoso generalmente… no lo fue contigo porque no le convenía, pero antes de que tú llegaras no le gustaba que estuviésemos tan cerca de los muchachos – dijo Akane al ver a su padre.
- No me lo habría imaginado… creo que hay parejas nuevas en todas partes! Mira hacia allá – dijo Ranma apuntando hacia donde estaba Ukyo con Konatsu, la chica de las espátulas estaba de espaldas así que no podían ver su rostro colérico, pero sí podían ver la gran sonrisa que traía el kunoichi.
- Eso no me sorprende… solo es cosa de tiempo, ya verás… o eso espero, no quiero estar desconfiando de Ukyo por siempre – dijo la menor de las Tendo armando un puchero.
- Tal vez deberíamos dejar de hacerlo… ya no ha insistido más
- No lo sé, prefiero ser precavida hasta la boda… denante cuando nos saludó fue bastante fría, percibí que en realidad no sentía lo que nos decía…
- Bueno, tienes razón… más vale prevenir… solo por un tiempo más – dijo el joven Saotome.
- Wow mira! Eso sí que no lo veía venir! – dijo Akane con notoria sorpresa, apuntó con la mirada hacia una de las esquinas donde se encontraba Nabiki bailando con Mousse muy juntos.
- Se ve extraño pero a la vez bien… espero Shampoo no se entere o tendremos pato a la naranja para el almuerzo mañana – dijo Ranma, ahora Mousse era el prometido de la amazona y él mejor que nadie conocía lo posesiva que esta podía llegar a ser.
- Es cierto, curiosamente se ven muy bien… esta fiesta está siendo más interesante de lo que esperaba – dijo la muchacha ya sin poder contener su risa.
Seguían disfrutando de la fiesta cuando Soun y Genma se posaron al lado de ellos, se veía que el licor ya había afectado algunos de sus sentidos.
- Hijos, es su fiesta así que deben beber un poco – dijo Genma extendiéndoles dos vasos con alcohol.
- No gracias, nosotros no bebemos – respondió Ranma alzando una ceja.
- Pero es su fiesta! Deben hacerlo! – insistió Soun, los chicos se miraron y observaron de reojo los vasos, sus padres eran muy insistentes cuando estaban bebidos y estaban seguros de que no los dejarían hasta que cedieran.
- Muy bien, pero solo uno! – dijo Akane y tomando uno de los vasos, se bebió rápidamente el contenido que le quemaba la garganta. Cuando terminó hizo una mueca de asco y sacudió varias veces la cabeza.
- Bien… - dijo Ranma repitiendo la acción de Akane, no entendía como sus padres podían disfrutar de beber tanto si el alcohol tenía un sabor tan horrible.
- Alegría muchachos! Ya son unos adultos! – dijo Soun empezando a emocionarse junto a su amigo.
- Crecen tan rápido, Tendo – dijo Genma palmeando la espalda de su amigo, sus hijos los miraron un poco avergonzados hasta que se retiraron.
- Que horrible sabor tenía esa cosa, encima el vaso estaba lleno! Espero no me duela la cabeza mañana… - dijo la menor de las Tendo, se había mareado un poco al beber tan rápido.
- Sí, al menos dejaron de molestar, espero no vuelvan
- Ya sé, espérame un poco, iré a buscar un poco de jugo – dijo la muchacha y se fue rápidamente dejando a su prometido solo en medio de las demás parejas que bailaban. Ukyo estaba mirando desde lejos y al ver como Akane se marchaba, se decidió a poner en práctica su plan.
- Muy bien, repasemos. Le doy a Ran-chan este sake que preparé previamente, que es muy fuerte, de seguro le dará sueño pronto y cuando se marche a dormir lo seguiré, cuando esté muy dormido me acostaré junto a él y de ahí solo queda esperar que alguien nos encuentre y se arme el escándalo. No tiene como fallar. – pensó la chica de las espátulas mientras caminaba hacia su amigo de la infancia.
- Hola Ran-chan! Te traje este sake como regalo, por favor, bébelo! – dijo Ukyo y sin esperar respuestas empezó a servirlo. – Con un solo vaso bastará, es muy fuerte – pensó.
- Lo siento Ukyo… sabes que yo no bebo, arruina mi entrenamiento – contestó el chico de la trenza un poco incómodo.
- Pero te vi beber recién y lo preparé yo misma, especialmente para ti – dijo la cocinera, Ranma tuvo un flash-back de todas las veces que la chica le dijo lo mismo para que comiera sus okonomiyakis con forma de corazón.
- Es que nos obligaron… lo siento, no puedo – reiteró.
- Solo un vaso! Es un regalo y a los regalos no se les puede decir que no… - imploró Ukyo, Ranma no podía seguir diciendo que no, así que Akane llegara en ese momento fue como una solución caída del cielo.
- Bien, solo un vaso y Akane tomará la mitad – dijo Ranma tomando el vaso que su amiga le extendía. La cocinera no se había percatado que Akane se acercaba hasta que se posó al lado del chico, la maldijo para sus adentros, la menor de las Tendo siempre interrumpía sus planes.
- ¿Un vaso de qué? Traje jugo, si quieres – dijo Akane sin entender que estaba pasando ni porqué estaba Ukyo con ellos.
- Ukyo nos trajo un sake especial, dice que ella lo preparó… así que nos beberemos este vaso la mitad tú y la mitad yo – le dijo con rostro suplicante, ella entendió rápidamente.
- Bien, empieza Ranma – dijo la peliazul. Ukyo suspiró, no estaba saliendo todo tal como ella había planeado pero al menos el muchacho si iba a beber. Ranma se bebió la mitad del contenido del vaso e hizo un gesto que avisaba que estaba fuerte, rápidamente le extendió el vaso a su prometida – Está bueno, toma Akane – continuó, en realidad no le había gustado pero no quería ser descortés.
- Ya… - dijo la chica, se tomó el sake lo más rápido que pudo para evitar el sabor pero de todas formas este se quedó en su boca por lo que se apresuró a tomar un poco de jugo para eliminarlo. Ukyo la miró con el ceño fruncido, su sake, como todo lo que preparaba, era perfecto y Akane quitaba su sabor con jugo, se sintió más ofendida aún. – Vaya, sí que está fuerte! – continuó la chica de cabellos cortos.
- ¿En serio? No me fijé, espero les haya gustado! – dijo la cocinera de pizzas japonesas y se retiró.
Ranma y Akane después de un rato empezaron a sentirse bastante mareados, el beber tan rápido les provocó que les afectara de gran manera el alcohol, sumado al cansancio que sentían y que ya era bien entrada la noche no podían esperar para poder irse a dormir. Lamentablemente para ellos la fiesta estaba más encendida que nunca, sus amigos, familiares y vecinos no paraban de beber y bailar. Ukyo le seguía los pasos de cerca a Ranma, esperando que el muchacho fuese a dormir para terminar con su plan.
- Akane ya vamos a dormir… tengo mucho sueño y estoy mareado – dijo Ranma en tono lastimero.
- Yo también tengo sueño y estoy mareada… pero es nuestra fiesta, no es correcto que nos vayamos primero
- No importa, que los invitados se queden con nuestros padres, ellos al parecer aún tienen mucha cuerda – dijo el chico de la trenza observando a su padre y futuro suegro bailar al ritmo de la música con botellas de licor en las manos.
- Preguntémosle a tu mamá, si ella lo permite nos vamos a dormir! Pero tendrás que dormir en tu cuarto hasta que lleguen tus padres – dijo la muchacha, Ranma inmediatamente frunció el ceño pero no replicó nada. Buscaron a la señora Saotome y la encontraron sentada junto a una vecina, los jóvenes por los mareos caminaban un poco tambaleado y lento, pero se apoyaban entre los dos.
- MAMÁ! Con Akane tenemos sueño ¿Podemos irnos ya a dormir? – preguntó directamente el chico
- Pero hijo, aún hay muchos invitados… ¿por qué caminan así? ¿acaso ustedes bebieron? – preguntó la señora Saotome frunciendo el ceño.
- Papá y tío Genma insistieron en que tomáramos porque la fiesta es de nosotros… dijimos que no pero cedimos para que se fueran… - dijo Akane mientras tomaba a su prometido del brazo.
- Uff… creo que mañana tendré que conversar con esos dos, está bien, vayan a dormir! – dijo Nodoka y los jóvenes se sintieron muy aliviados, el ruido de la música los estaba empezando a desesperar.
Se despidieron de algunos de sus amigos que encontraban mientras se dirigían a la salida del Dojo, incluyendo a Ukyo y Konatsu. A la cocinera no le causó mucha gracia que Akane acompañara a Ranma.
- Akane se mete en todo, no lo deja ni un segundo!. Tendré que esperar un poco más para seguirlo, menos mal que es tan marimacho que de seguro ni siquiera deja que Ranma entre aún a su cuarto, con todas las veces que lo llamó pervertido hasta por llevarla en brazos… ese es un error que por supuesto, yo no cometeré – pensó Ukyo.
Los jóvenes prometidos entraron a la casa y subieron al segundo piso, quedaron en la puerta de la habitación de la muchacha. Ella iba a despedirse de él cuando este la jaló hacia el interior del cuarto.
- ¿Qué pasa? Tienes que estar en tu habitación, al menos hasta que tus padres se duerman… - dijo la muchacha mientras se sentaba en la cama junto a su prometido.
- Sí sé pero… estamos solos en la casa, están todos en la fiesta… ¿No crees que es buen momento para mi compensación? – dijo Ranma acercándose para besarla.
- Aunque no estén en la casa están en el Dojo... pueden entrar en cualquier momento - respondió dejándose acariciar.
- Los escucharemos, vamos Akane! Es nuestra oportunidad, te extraño – continuaba el chico de la trenza mientras intentaba soltar la yukata de la chica sin éxito.
- Mmm bien… pero apenas escuchemos algún ruido debemos detenernos! – dijo Akane, como su prometido no pudo soltar su yukata lo hizo ella misma.
- Sisisi – dijo Ranma lanzándose directamente a besar a su prometida.
Llevaba días esperando para un momento así, por lo que se sintió lleno de ansiedad, Akane se encontraba igual pues dormir con su prometido todas las noches y no poder hacer más que abrazarlo había sido una gran prueba para su resistencia. Rápidamente los dos se encontraban en ropa interior, las yukatas se encontraban en el piso, les habían provocado problemas porque gracias al alcohol sus movimientos eran un poco más bruscos y torpes pero la emoción los motivaba a continuar. Se acomodaron en la cama y Ranma se posicionó sobre la chica, besándola con intensidad pero cuidando de no dejarle esta vez ninguna marca, Akane se dejaba hacer mientras con sus manos intentaba desarmar la revoltosa trenza de él, cuando logró su cometido una mueca de felicidad se formó en su rostro. El chico subió hasta su boca nuevamente mientras con la mano disponible le daba fuertes caricias, Akane por su parte aprovechaba de tocar el torso y espalda de su prometido, poco a poco se movió hasta poder besar el cuello de él, ambos se encontraban muy excitados, tenían el calor y la ansiedad por unirse al máximo.
Ya había pasado un rato de que Ranma y Akane se habían ido a dormir, así que Ukyo pensó que era el momento de ir a terminar con su plan. Cuando nadie se fijaba salió del Dojo con rumbo a la casa, conocía el lugar a la perfección porque los Tendo siempre eran muy hospitalarios, recordaba la vez que la dejaron alojarse ahí tras el incidente de la salsa. Subió las escaleras y se detuvo en el cuarto de Akane, que era el que estaba primero. Desde ahí divisó su objetivo: la habitación de Ranma, iba a dar un paso cuando escuchó un extraño jadeo desde la habitación de la menor de las Tendo por lo que se acercó a la puerta, se podía escuchar claramente unos pequeños jadeos, con gemidos y respiraciones entrecortadas. – Es imposible que sea… Akane es demasiado tradicional para algo así… - pensó la muchacha pero siguió escuchando tras la puerta.
- Akane… ¿ya estás lista? – preguntó Ranma con voz ronca y jadeando, ya no podía esperar más para ser uno solo con su prometida. Ukyo identificó la voz desde su posición y abrió los ojos lo más que pudo por la sorpresa, aunque inmediatamente pensó que tal vez lo estaba malinterpretando todo.
- Sisisi… ya estoy lista – dijo Akane entre suspiros, ambos estaban con los ojos cerrados muy concentrados en lo que hacían, solo los alumbraba la luz de la luna que se colaba por la ventana.
Ukyo se quedó de piedra y se debatía entre que hacer. Después de unos segundos decidió que lo mejor era abrir muy poco la puerta, haciendo uso de sus habilidades de artista marcial, y ver ella misma que es lo que sucedía, rogaba no ser descubierta espiando. Abrió la puerta imperceptiblemente para quienes estaban dentro y se encontró una imagen que la perseguiría por mucho tiempo, Ranma y Akane estaban sobre la cama besándose desesperadamente y lo peor, veía como el chico le quitaba la braga a muchacha quedando así los dos al desnudo. Ukyo se quedó paralizada – ¿Cómo pasó todo esto? ¿Acaso fue por el sake que les dí? ¿Se desinhibieron?- se preguntaba a sí misma, incapaz de moverse del lugar. Hasta que vio como Ranma penetraba a Akane y esta en vez de hacer algún gesto de molestia, como ella esperaba para una primera vez, lo recibía con signos de satisfacción.
- Akane… Akane… extrañaba mucho… estar así… contigo – dijo el chico de la trenza a su prometida, intercalando sus movimientos pélvicos con los besos que le daba.
- Yo también… te amo – dijo la peliazul, podía sentir todo el calor recorrer su cuerpo, nuevamente se sentía completa al estar junto a su amado.
- ¿Extrañaba estar así contigo? Qué demonios! Así que así fue como Akane consiguió quedarse con Ranma… esto lo hubiese esperado de Shampoo pero jamás de ella… – se decía a sí misma Ukyo. Finalmente fue capaz de reaccionar y se marchó, sin cerrar la puerta tras ella. No podía quitarse las imágenes de Ranma y Akane haciendo el amor, las palabras que se decían y sobre todo, los sonidos que salían de ellos que era la prueba fehaciente de que realmente lo disfrutaban.
Salió de la casa y se encontró a Konatsu, este identificó rápidamente el humor de su jefa así que no preguntó nada y se marcharon al restaurant. Ukyo estaba furiosa, para ella, Akane había jugado sucio. – Conseguir el amor de un hombre metiéndosele a la cama, Ran-chan como fuiste tan débil de caer ante ella, siempre decías que su cuerpo no te atraía y ahora… - seguía pensando la muchacha. Decidió intentar no pensar más en eso sino más bien en otra forma de recuperar al chico, ahora que conocía la "debilidad" de él estaba segura que encontraría la forma para seducirlo.
Ranma y Akane se encontraban acostados, ya no se sentían mareados pero sí muy cansados. No se percataron que la puerta estaba un poco abierta.
- Te amo, Akane… quiero estar contigo siempre – dijo el muchacho y la besó en el cabello. Ella estaba acomodada en su pecho, como acostumbraba últimamente.
- También te amo, me siento muy feliz – respondió y empezó a acariciarlo, la caricia era tan relajante que Ranma rápidamente se durmió, el cansancio y el relajo provocado por el momento íntimo con su prometida le acabaron todas las energías.
Akane se dio cuenta y decidió que por esta vez lo dejaría dormir con ella sin ocultarlo, probablemente sus padres estuviesen tan ebrios que no se dieran ni cuenta, pero de todas formas esperaba despertar temprano o al menos, antes que ellos. Con una gran sonrisa se dispuso a dormir como hace días no lo hacía, con el pecho hinchado de amor y felicidad, y completamente satisfecha.
…
La fiesta había terminado, los invitados se fueron a su casa y los miembros de la familia se habían ido a acostar. Para Nodoka no pasó desapercibido que su hijo no estuviese en la habitación, pero adivinaba donde estaba así que no se preocupó, aunque le llamó la atención que no se escabullera cuando los creía dormidos como acostumbraba, por su parte, Genma habia llegado a duras penas a la habitación de lo ebrio que estaba.
Kasumi, como siempre, era la última en subir a descansar. Había disfrutado mucho de la fiesta atendiendo a sus amigos y sobre todo, pasando tiempo con Tofú. Que su familia lo quisiera como uno más le hacía sentir más seguridad y esperaba poder formalizar definitivamente su relación dentro de un par de días pues no quería robar el protagonismo de la relación de su hermana, este era el momento de Akane y Ranma. Como ella no había bebido nada de alcohol estaba con sus sentidos al 100%, por lo que cuando pasó por el cuarto de su hermana se dio cuenta que la puerta estaba levemente abierta. No pudo frenar su curiosidad y por el pequeño espacio miró hacia dentro, pudiendo observar dos cabezas muy juntas en la almohada.
- Así que están juntos… gracias al cielo que están tapados! Pero con la puerta abierta, estos niños son muy despreocupados – pensó la joven. Corrió hacia su propia habitación trayendo en sus manos la pequeña llave que era del cuarto de Akane y la cerró con ella, esperaba que nadie los hubiese visto ya. – Nunca creí que estuviese haciendo algo como esto… definitivamente los tiempos cambian – meditó la joven antes de partir a su habitación para por fin descansar.
Continuará…
hola a todos! perdón por la demora, tuve muchos inconvenientes :( {el más extraño fue me picó un insecto y estuve con muchas medicaciones jajaaj} pero ya estamos aquí, me costó mucho hacer este capítulo! Estuve trabajando en él varios días así que espero que lo disfruten. Primero iba a ir hasta la parte donde se duermen tras la noche de pijamada pero después pensé "ya me he tardado mucho, mínimo hacer un capítulo largo" y aquí está!
Aclaro que aunque busqué como eran las fiestas de compromiso en Japón, encontré casi nada de información por lo que todo es solo invención mía.
Gracias por sus reviews y a quienes me han escrito por PM!
ranma x akane: disculpa por no responder en el capitulo anterior! se me pasó el review, me gustan mucho las ideas que te haces! vas por buen camino jajaj
pceleste377: que linda muchas gracias por tus comentarios! espero te haya gustado el capitulo anterior y este también! :)
Katyx28: uf lo siento mucho por hacerte esperar, prometo este mes que estoy de vacaciones ser más constante! definitivamente la historia tendrá final, odio los fics inconclusos jeje
Ranma84: bueno aquí entregó el anillo de compromiso, fue una de las escenas que más me costó hacer! espero te agrade.
kittytaisho.15 : Muchas gracias, me alegro que te guste mi historia! bueno, efectivamente no aguantaron mucho tiempo xD aunque no fue Ryoga quien los encontró, aunque para el futuro quien sabe jajaja
Hola: Bueno en realidad la historia durará lo que deba, tampoco pienso apresurarla para calzar con 20 capítulos... pero sí o sí la terminaré si es lo que te preocupa :) y personalmente me gusta mucho el RyogaxUkyo pero no encuentro forma de hacerlo ya para este fic, quedaría un poco extraño... aunque para uno próximo {que tengo varios pensados} no lo desestimo.
luz96: Muchas gracias! me alegro que te gusten mis escenas, realmente no sé si conservo sus personalidades... cuando pienso en ellos como pareja vienen esas acciones y después dirijo el fic hacia como imaginé el momento jajaja así que me siento contenta de que pienses asi! leí tus historias y también son muy buenas, no te subestimes! :)
Bueno eso ha sido todo, muuuuchas gracias a todos quienes les gusta mi fic ^^ nos leemos pronto!
