Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.
Capítulo 17 – Una dosis de realidad.
"Esa familia ya no existe"
Las palabras de Andromeda se repetían una y otra vez en la cabeza de Bellatrix. Una frase simple pero que a la vez guardaba una realidad de la que no había sido consciente hasta ese momento.
¿Qué eran los Black para ella?
Hasta ahora eran un símbolo de orgullo y pureza, pero eso ya ni si quiera le importaba. Justo en ese instante, que se encontraba a kilómetros de ellos y que estaba caminando por una calle repleta de muggles, se dio cuenta de que esos ideales nunca habían sido parte de ella sino que eran de esa familia que había dejado de existir. Quizás esta nunca había existido. Aquello no era una familia era una fachada de cara a la sociedad que cuando se encerraba en casa, se derrumbaba y florecía la verdad. Una familia desestructura en la que cada uno tenía su lugar pero a la vez nadie sabía cual; Una tía que ocultaba sus miedos e inseguridades apoyándose en lo único que tenía claro que poseía, la sangre limpia. Un tío que no sabía si estaba más decepcionado de su hijo o de sí mismo por haber sido participe de esa situación. Una madre que pretendía engañarse sobre su pureza de sangre intentando ser la mejor representante de una familia que no la quería y un padre que prefería desconectarse de esa familia antes de mostrar que hubiera preferido fugarse con cualquiera de sus hijas.
Puede que siempre hubiera sido, la familia Black nunca había existido, solo era una visión borrosa de lo que pudo haber sido y nunca logró ser.
"Ahora tienes otra, la tuya"
Pero que la familia no existiese no significa que no pudiera surgir otra. Sin darse cuenta Sirius y ella habían iniciado una familia paralela, donde a pesar de que a muchos sangres limpias no les pudiera gustar, en ellos dos estaba la sangre más limpia y pura de todo el mundo mágico. Era unos traidores si, y serian criticados por ambos lados también, pero eran libres.
–¡Mirar! ¡Hagámonos una foto aquí! –Lily exclamó entusiasmada.
Bellatrix volvió a la realidad tras el gritó de la pelirroja. Estaban en el centro del Londres muggle junto a varios monumentos que debían ser muy importante para estos ya que la mayoría de las personas que se encontraban allí no dejaban de hacer fotos. Aquello había sido una idea de Lily a la que James había asentido si necesidad de pensarlo y a la que Sirius saltó de alegría al escucharla, ella en cambio, no quiso mostrar tanta aceptación, pero sí que era cierto que tenía curiosidad por ver la realidad de los muggles.
Lily le preguntó amablemente a un transeúnte que le hiciera la foto, a lo que el muggle aceptó sin dudar. Los cuatro se colocaron delante de aquel antiguo edificio, las dos chicas en el medio y los dos chicos al lado de sus respectivas parejas, el muggle no tardo mucho en hacerles la foto y le devolvió la cámara a Lily.
–No es una foto mágica, así que tardará varios días hasta que la veamos. –Les explicó cuando los tres estaban a la espera de verla.
Pero esa foto que ninguno había visto aún, sería la misma que muchos años más tarde se encontraría en una casa derruida en un momento donde la esperanza se había perdido y solo quedaba la muerte.
Las excursiones con Lily y James por el mundo muggle siguieron sucediéndose. Sirius y Bellatrix nunca habían vivido las experiencias que sus dos amigos les estaban mostrando, desde utilizar el transporte público hasta degustar comida basura sentados en los jardines de Hyde Park. Pero aquel verano estaba llegando a su fin, el primer indició fue la llegada de sus cartas de Hogwarts.
La lista de libros era más larga que los años anteriores. Menos mal que Bellatrix había interferido en la compra de la moto. Sirius releía la lista una y otra vez intentando calcular si les llegaría con el dinero que su tío les había enviado. Bellatrix le había contado su idea de aplicar para uno de los puestos del ministerio y como iba a necesitar tomar más clases para poder tener más posibilidades en la futura selección, lo que implicaría que necesita más material para estudiar.
Cuando acudieron a Hogsmeade a mediados del mes de agosto, la realidad de lo que suponía ser económicamente independiente golpeó en la cara de Sirius. Ese golpe había sido más doloroso que el ocasionado por el propio Lestrange el curso anterior.
Mientras que Bellatrix y Lily habían ido a comprarse sus túnicas, los cuatro merodeadores habían quedado para terminar las últimas compras.
–¡Veinte galeones! –Sirius miraba sorprendido el precio del libro de Aritmancia. –¿Acaso viene con las preguntas y respuestas del examen? –Ironizó.
–No, son para que estudiemos con ellos. Nunca las traen. –Peter no se había enterado del tono de la pregunta.
Sirius posó asqueado los libros que ya llevaba entre sus manos y comenzó a observar los precios de cada uno.
–Colagusano por supuesto que lo sé. –Rodó los ojos. Ahora no tenía tiempo para lidiar con las tonterías de Peter. –Creo que si dejo estos dos… tengo suficiente para el de Aritmancia. –Devolvió los dos libros a la estantería.
James fue enseguida a mirar que libros había dejado. Sorprendido, se dio cuenta de que eran los que necesitaba para dos de sus éxtasis para ser auror.
–Pero son los tuyos… –James los tomó de la estantería.
–Sí, pero Bella realmente necesita ese libro y yo… sino hubiera sido por la moto tendría para los tres. –Se lamentó.
Sirius volvió a dejar los dos libros en la estantería y se encaminó a pagar el resto. Remus y James se miraron apenados intentando buscar una solución.
–Espera… –James volvió a tomar por segunda vez los libros de la estantería. –Nosotros pagaremos por el de Bellatrix.
–¡¿Qué?! No, es mucho dinero. –Negó insistentemente.
Remus sacó su cartera y le tendió a su amigo los galeones.
–No Remus, tú los necesitas también. –Intentó rechazar el dinero pero Remus insistió y acabó poniéndoselo en la mano.
–Considéralo mi regalo por tu reciente independencia.
Sirius miró el dinero entre sus manos y no pudo evitar emocionarse. Nunca creyó poder encontrar unos amigos como esos.
–¡Gracias Lunático! Te prometo que mi primogénito tendrá tu nombre. –Dijo dándole un abrazo.
–¡Pensé que se llamaría como yo! –James fingió indignarse y le dio los galeones.
Sirius seguía sorprendido por las muestras de cariño de sus amigos.
–Llevará el nombre de los dos.
Peter que era el que se había quedado más rezagado, toqueteo las monedas dentro su bolsillo. No le quedaba otra que contribuir con el restante para la compra del libro.
–Espero que al segundo le pongas el mío. –Muy a su pesar le entregó las últimas monedas de la paga mensual que su madre le daba.
–¡Ay, Peter! El segundo será niña. –Bromeó.
Sirius finalmente pudo comprar todos los libros que necesitaba para ese curso. De vez en cuando palpaba el montón de libros envueltos en papel oscuro convencido de que ahí se encontraba su estabilidad futura.
El primero de septiembre el andén nueve y tres cuartos de King's Cross volvía a encontrarse repleto de jóvenes magos y brujas que esperaban, algunos más ansiosos que otros, la partida del tren que les llevaría a Hogwarts. Muchas familias mágicas despedían a sus hijos en los últimos momentos antes de que estos partieran hacia el colegio. Los Longbottom, los Bones, los Mckinnon, los Black...
–Tranquilos. –La señora Potter fue la primera en avistarles. –No osaran acercase a vosotros. Demasiados espectadores.
Bellatrix se había imaginado como seria esa situación en los últimos días. Como sería las miradas desafiantes de su tía o la impasibilidad de su padre. Pero ahora, que se encontraba en esa situación, se sorprendió al no sentir nada. Las palabras de Andromeda habían calado muy hondo. "Esa familia ya no existe"
El tren hizo un llamamiento para avisar a todos los presentes que estaban a punto de partir. Los Potter se despidieron de ellos cariñosamente deseándoles buen viaje y un excelente curso.
En la entrada del tren se encontraron con Lily y Remus.
–Hemos hecho que Peter guarde uno de los compartimentos para nosotros.
Los cinco continuaron por el estrecho pasillo del tren hacia donde su amigo se encontraba.
–Quizás Bellatrix prefiera realizar el viaje con sus compañeros de casa… –James se colocó delante de la puerta del compartimento impidiendo que entrasen.
Sirius apartó a James hacia un lado.
–¡Ni loco! –Sirius agarró la mano de Bellatrix y se sentaron al lado de Remus.
James a regañadientes se fue junto a Lily y Peter. Creía que iban a seguir manteniendo las apariencias en Hogwarts y que Bellatrix seguiría junto a sus "amigos", pero Sirius no estaba por la labor de que se fuera con ellos.
–¿No tienes miedo por tener que estar con ellos? –Preguntó Lily preocupada por la que ahora era su amiga. –Podríamos encontrar una manera para que te quedaras en nuestros dormitorios…
–¡Lily! ¿Cómo nos vamos a saltar las normas y dejar que una slytherin entre en nuestra torre? Godric Gryffindor se levantaría de su tumba. –James aún seguía algo molesto, aunque hubiera acogido a Bellatrix en su casa y hubiera comprobado que lo suyo con Sirius iba en serio, no podía parar de fijarse en la insignia que lucía en su túnica.
Nunca había que fiarse de un slytherin.
–Pues debe hacer tiempo que se ha levantado, porque Bella lleva entrando en nuestra torre desde que estamos juntos. Lo más extraño es que nunca os la hubierais encontrado allí… –Sirius se quedó pensativo.
Bellatrix sonrió con satisfacción al ver a cara de sorpresa de James. Si hasta en una de esas veces había pasado la noche allí y tuvo que aguantar a James soltándole un discurso a Sirius sobre lo mucho que amaba a Lily mientras que ella se escondía debajo de las sabanas, menos mal que estaba todo a oscuras.
–Gracias Lily por interesarte, pero no les tengo nada de miedo, suelen hablar más que actuar, así que es obvio que tendré que aguantar sus comentarios pero seguro que acabaran ignorándome.
–Al primer comentario que escuche se las verán conmigo. –Sirius no le había contado nada a Bellatrix, pero había estado la mitad del verano pensando en cómo sería el recibimiento de los slytherins a la compañera que los había abandonado. Además, estaba extremadamente preocupado por Rodolphus Lestrange, su fuga no solo había sido una humillación para la familia Black sino también para los Lestrange.
–Se las verán con todos nosotros. –Remus era un ser pacifista. Creía en la palabra antes que en la guerra, pero las pretensiones de las serpientes eran conocidas por todos y aunque, en un principio tuvo dudas sobre la relación entre Sirius y Bellatrix, esta demostró que las apariencias engañaban. Por lo que estaba decidido a proteger a la que ya era su amiga.
El resto asintió a sus palabras, incluso el mismo James, que no le quedaba otra que resignarse y seguir al grupo.
Cuando Sirius vislumbró Hogwarts no pudo evitar sentirse como en casa, bueno, la realidad era que ese frio castillo había sido mas casa que la suya. Sabía que el curso que estaba a punto de comenzar iba a ser difícil, se había mentalizado que tendría que estudiar más que nunca y que tendría que tener siempre un ojo encima de Bellatrix. Aunque ella dijera que los slytherins no le iban hacer nada, dudaba de que eso fuera a ser así.
Cuando entró en el gran comedor y ocupó su lugar en la mesa de Gryffindor sintió las miradas de sus compañeros puestas en él. ¡Lo que le faltaba! Tener que preocuparse también por sus compañeros de casa... Si al final no era tan diferentes a los slytherins.
Algunas bebidas habían aparecido delante de él, pero no tenía ganas de tomar nada. Su máximo interés era encontrar a Bellatrix en la mesa de slytherin. Normalmente se sentaba junto a Narcisa, pero estaba se encontraba rodeada de Malfoy por un lado y de Snape por el otro. Los Lestrange también estaban rodeados por otros de la misma calaña, Rosier y Dolohov. Continuó pasando su vista por cada slytherin hasta que finalmente dio con ella, se encontraba sentada cerca del espacio que dejaban para los de primero, y la indiferencia del resto era obvia, habían dejado varios sitios vacios alrededor de ella.
Suspiró tranquilo. Prefería que el trato hacia ella fuera así, era una técnica de acoso psicológica pero sabía que Bellatrix era fuerte y que eso no la iba afectar en nada. Cuando notó que ella se le había quedado mirando, le musito un te quiero, al que ella no pudo evitar sonreír y sonrojarse.
–Solo una persona podría desafiar a su familia de esa manera, y es Sirius Black.
Apartó su vista de Bellatrix para fijarla en el compañero de casa que se había dirigido a él. Era un sexto año que jugada como guardián en el equipo de quidditch, Benjy Fenwick.
–Soy experto en llevar la contraria. –No había hablado más que lo justo con ese chico, no tenía claro si era el portavoz de los contrarios a su relación con Bellatrix o realmente tenía un interés sano.
–Es evidente. –Fenwick se acercó a él. –Mira… En el viaje hasta aquí, mis amigos y yo no encontramos compartimento y tuvimos que ir sentados detrás de unos slytherins y según lo que hablaban, están planeando hacerle algo a tu chica. Contar conmigo y con mis amigos, tendremos un ojo puesto sobre ella. –Extendió su mano como signo de compromiso.
Sirius estrechó su mano con firmeza.
–Gracias, realmente aprecio el gesto.
Benjy se volvió a su asiento despidiéndose con un simple movimiento de cabeza. Ese encuentro le hizo ponerse más tenso, sabía que lo slytherins no iban a pasar por alto la traición de Bellatrix. Volvió a fijar su atención en ella esperando que este le devolviese la mirada, pero tenía su vista puesta en el atril delante de la mesa de los profesores.
–¡Regulus Black!
La ceremonia de selección de casa había comenzado hacia unos minutos y la profesora McGonagall acababa de llamar a su hermano. Observó como subía los escalones hacia el sombrero. Regulus era un chico menudo con un semblante enfermizo. Recordaba como su madre lo había ignorado siempre al pensar que el pobre chico no sobrevivirá más allá de la pubertad, pero cuando fue seleccionado para Gryffindor, el que desapareció para su madre fue él y Regulus ocupó el puesto que había dejado libre.
El sombrero se estaba tomando su tiempo para dar el veredicto, eso le dio esperanza, quizás su hermano no acabara en Slytherin. Eso destruiría a su madre por completo…
–¡Slytherin!
Pero las cosas no podían ser tan fáciles. Notó como su hermano suspiró aliviado cuando se bajaba del taburete y con pasó acelerado se dirigió a su mesa. Su camino le llevaba hacia donde Bellatrix estaba sentada y por una milésima de segundo creyó que se sentaría junto a ella, hasta incluso la misma Bellatrix pensó lo mismo, pero pasó por su lado y fue directo a sentarse en el hueco que Narcisa había hecho entre ella y Snape.
Sirius chasqueó la lengua resignado, dudaba que fuera a suceder pero en el fondo de su corazón creía que Regulus se sentaría junto a Bellatrix, ese pequeño gesto supondría un enorme posicionamiento. Pero Regulus seguía los ideales de los Black y estaba demasiado metido por su madre como para llevarle la contraria.
Volvió a fijar la vista en Bellatrix y esta también le estaba mirando. Se encogió los hombros como signo de resignación ante la aptitud del pequeño de los Black.
Como Andromeda había dicho, esa familia ya no existía, y ahora debía preocuparse por la suya. Y según el plan de los slytherins que acababan de contarle, debía poner toda su atención en el otro miembro de su pequeña familia, Bellatrix Black.
A/N: Gracias a todas las personas que siguen mi historia ¡las visualizaciones me emocionan y los comentarios me motivan!
Referente al capítulo; Me divierte manejar a un James que se molesta, a pesar de que les haya ayudado a fugarse acogiendoles en su casa y que pueda parecer contradictorio su comportamiento en el tren, aún se resiste a la idea de que Bellatrix se ha convertido en un miembro más del grupo y ya lo que le lleva de cabeza es que el resto de sus amigos la hayan acetado de tan buenas maneras.
