Presentimiento
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El fuego consumió rápidamente la planta baja de la zona sur de la casona, el piso bajo las plantas altas comenzó a temblar crujiendo ante el inminente derrumbe. El acto fue tan repentino que Sakura e Ino no alcanzaron a mover sus cuerpos cuando de un momento a otro quedaron sumergidas entre los escombros y ahogadas entre las llamas.
Rápidamente Sakura buscó a su amiga entre las tablas a su alrededor, hallándola cubierta por vigas revestidas de fuego y una cortina de humo que impedía una mejor visualización del perímetro a su alrededor. Acto seguido hizo uso de su fuerza descomunal para apartar los pilares sobre ellas y arrastrar a Ino fuera de los escombros.
- ¿Estás bien? – preguntó la pelirosa recuperando la voz.
- Si, si… ¡menuda mierda! – exclamó Ino mientras rompía sus ropas para cubrir con ellas sus vías respiratorias.
Sakura símil, analizó el perímetro rápidamente adentrándose nuevamente en aquel lugar, debía recuperar a aquellos inconscientes bajo los pilares.
Ino por su parte irrumpió en el ala norte de la casa la cual aún se mantenía en pie, rápidamente observó cómo dos de los cuatro ninjas que acompañaban la delegación, se inmiscuían en las habitaciones intentando salvar inocentes; ambas conscientes de que aquella pensión era sin duda la única disponible en kilometros y que en ella se alojaban regularmente viajeros y sus familias.
Sakura se arrodilló para poder entrar en el pequeño orificio hacia lo que antes era una sala de estar, por el momento no podía utilizar su fuerza, ante el mínimo movimiento brusco todo se derrumbaría a su alrededor. El humo entraba por sus pulmones provocando una tos compulsiva que apretaba sus bronquios impidiendo la respiración mientras su vista se nublaba producto del hollín, sus ojos ardían, podía sentirlos rojos como si dentro de ellos tuviera un cúmulo de arena; Sakura necesitó salir fuera para poder recuperar la respiración, se alejó una distancia prudente hasta donde estaban posicionando a los heridos, allí se encontró con su compañera, la cual examinaba sobre el pasto algunos pequeños con el rostro hundido en cenizas y sus ropas quemadas.
- ¿hay alguien con vida? – preguntó Sakura con la respiración entre cortada.
El sonido a su alrededor estaba marcado por la chispeante llamarada desatada frente a ellas, de la cual se expulsaba una nube de humo sobre el cielo, aún podían oírse gritos dentro de la casa, y de quienes fuera de ella recobraban lentamente el conocimiento y luchaban por volver en busca de sus familiares.
- Los 3 niños que he logrado salvar se encuentran en buenas condiciones, pero no hay rastro de sus madres. – habló Ino intentando recuperar la respiración.
- Hay que volver dentro. – sentenció Sakura.
- Yo iré al ala sur y buscaré entre los escombros, ten cuidado. – indicó la rubia.
- No, a mí me resulta más sencillo poder levantar los restos, ve a la zona norte. – ordenó la pelirosa mientras sin perder tiempo corría hacia el lugar señalado.
Se introdujo en lo que quedaba de la casa sin precaución alguna, los llamados de auxilio eran en lo único en que podía centrarse su mente. Se dirigió hasta lo que parecía un vestigio de la escalera, sucumbida por el fuego Sakura de pronto perdió la orientación, completamente atosigada por las llamas, el fuego quemaba su rostro y traspasaba sus vestimentas, más aún bajo los pilares no podía hallar sobrevivientes. Se dedicó a retirar la mayor cantidad de cuerpos posibles y a utilizar su fuerza para escapar de la casa rompiendo cuidadosamente cuanta pared se cruzara en su camino, todo con el fin de resguardar aquellos fatalizados lo más lejos del foco calórico. En aquel instante el tiempo era fundamental.
De pronto, pese a su insistencia por mantenerse consciente, el mundo a su alrededor comenzó a girar en lo que pareció un destello anaranjado, nuevamente la desorientación opacó su perspectiva, el calor quemaba sus pies, pudo sentirlo vivido, sin embargo en su inconsciente repetía una y otra vez la poca relevancia de este hecho, ella después de todo podría curarse a sí misma y los cuerpos a su alrededor sucumbirían en las cenizas. Sin embargo, mientras pensaba en aquello el calor invadió más allá de sus rodillas forzándola hacia el suelo. Ya no podía respirar ni mover sus extremidades; retiró quejumbrosamente la tela que cubría su boca en un intento desesperado por obtener aire limpio, sin embargo aquello solo empeoró la situación.
En última instancia ante su condición debilitada, liberó el sello en su frente en busca de acelerar su recuperación y poder librarse de allí, sin embargo justo en aquel instante lo restante de la morada incluida la zona norte, se desmoronó cayendo sobre ella tras un estruendo de madera y llamas mezclado con gritos y conversaciones que a Sakura le parecieron cada vez más lejanas.
- Sakura – llamó Ino girándose tras escuchar el escándalo- ¿Dónde está Sakura? – preguntó la rubia a uno de los ninjas escolta que intentaba apagar el fuego a través de una técnica agua.
- No la he visto. – respondió el Shinobi concentrado en su tarea.
- ¡¿Sakura?! – gritó Ino buscándo entre los heridos.
La noche ciertamente no ayudaba en su cometido, solo la luz del fuego alumbraba su camino.
- ¿!Sakura dónde estás?! – exclamó recorriendo el perímetro del fuego.
De pronto las llamas poco a poco fueron sucumbiendo instaurando la oscuridad, solo la luz de la luna iluminaba tenuemente las copas de los arboles a su alrededor.
Los ninjas se acercaron a los escombros intentando apagar los focos nuevos de fuego que surgían entre las cenizas, impidiendo que producto del viento éste recuperara su fuerza.
- ¡demonios! – exclamó la rubia para sí misma, cuando después de 30 minutos aún no hallaba a su amiga. A su alrededor las personas suplicaban su ayuda, la seguían al haberla visto realizar Ninjutsu médico. No podía culparlos, cada uno vela por sus seres queridos- solo denme un minuto, iré inmediatamente.
- ¡Por favor mi hijo no puede respirar!– suplico una mujer.
- Mi esposo no despierta, ¡por favor haga algo! – suplicó otra mujer cubierta de polvo negro.
La rubia se halló desesperada, deseando que el sol atraviese nuevamente el cielo. Miró a su alrededor y no habían rastros de la pelirosa, la casona de 3 pisos había sucumbido en un escombro de al menos un metro de maderas y cenizas. Si Sakura estaba por ahí atrapada ella debía actuar rápidamente.
Se deshizo de las personas a su alrededor y reunió a los ninjas disponibles para que éstos busquen lo más rápido posible bajo los escombros, Sakura era prioridad, su poder medicinal facilitaría en gran medida las cosas considerando que el Hospital de alta complejidad más cercano se encontraba en el País del Rayo a 10 kilómetros de distancia.
Los pájaros comenzaron a cantar entre los árboles y todos observaron el cielo sobre ellos, la oscuridad desaparecía dando inicio a un nuevo día.
Aquella luz facilitó la situación permitiendo observar con mayor claridad los estragos.
- ¡Ino- San la hemos encontrado! – gritó uno de los Ninjas desde la zona central del derrumbe.
Ino se apresuró hacia el lugar señalado, ella también poseía quemaduras en su cuerpo, sin embargo la preocupación sosegaba cada malestar corporal.
La vio allí de espaldas al suelo cubierta de cenizas y sangre.
Su corazón se apretó. Sakura era más fuerte que eso.
- ¡no! – soltó girándose sobre su amiga y retirando con sus manos las astillas sobre ella.
Encontró entonces el origen de aquella sangre, una estaca clavada en su costado derecho impedía la normal cicatrización. El sello instaurado en la frente de la pelirosa le había sin duda salvado la vida.
- Debemos sacarla de aquí. – habló el hombre tras ella- la encontramos cubierta por todas estas tabla – indicó señalando los palos con clavos a su alrededor antes de cargarla cuidadosamente entre sus brazos.
Una vez en el pasto su atención se centró solamente en la chica, por supuesto que aquello en cierta forma corrompía su interés imparcial por el bienestar de todos, sin embargo no podía concentrarse hasta tener la seguridad de que su amiga de la infancia se encontraba en buen estado.
Retiró la estaca de su costado e inmediatamente la herida comenzó a cerrarse liberando chakra automáticamente desde el centro de la llaga, aquello facilitaba las cosas. No obstante trascurridos unos minutos la herida no cerraba completamente, aquello estaba tardando más de lo acostumbrado. La rubia se posicionó de pie observando analíticamente a la chica tumbada inconsciente, pensó que entonces las reservas de chakra en Sakura estaban siendo utilizadas en otra zona corporal. Revisó fugazmente con sus manos escaneando hallar otro daño desapercibido. Entonces lo notó.
Retiró las manos como si de pronto el hielo hubiese invadido su cuerpo golpeando su nuca. Dirigió su mirada hasta la zona baja de la mujer y entonces observó la sangre incesante que se desprendía desde la intimidad de la pelirosa colándose a través de sus pantalones y formando una posa sobre el pasto. Sin duda todo el poder curativo de Sakura estaba centrado en su vientre.
Se maldijo a si misma por no haber notado aquel detalle con anterioridad. Aunque intuía que de cualquier forma ya era demasiado tarde para ser humano creciendo dentro de la mujer.
Suspiro resistiendo las lagrimas, los acontecimientos vividos por su amiga eran un desastre, perder a un hijo la devastaría.
Luego de estabilizar la situación se dirigió a duras penas hacia las personas a su alrededor. Utilizó cada reserva de su chakra intentando apaciguar las heridas y estabilizar a los más graves.
La ayuda vecina llegó pasado el medio día, cuando la rubia ya había caído en el inevitable sueño producto del agotamiento y la preocupación.
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En Konoha ya habían trascurridos 3 días desde que la delegación había abandonado a la aldea. Sasuke se encontraba impotente luego de que Sarada le informara sobre la Misión de su madre, por supuesto en primera instancia acudió hacia la oficina de Naruto.
- ¡Imbécil! ¡la has enviado en una misión! – exclamó enfadado irrumpiendo en la oficina sin la menos contemplación.
Dentro de ésta se encontró a Naruto reunido con importantes feudales de las aldeas vecinas. Su rostro se tensó notoriamente, no obstante aquello lo tenía sin cuidado.
Comenzó a pasearse dentro de la sala cual gato encerrado.
- Po… - aclaró su garganta- podemos hablar esto en otro momento, Sasuke. – habló el rubio.
- En otro momento... –repitió escueto el pelinegro sin dejar de pasearse por la habitación de un lado a otro.- ¿dónde la has enviado? – cuestionó apoyando sonoramente su mano sobre el escritorio.
- Me ha dicho que al regresar solucionarán todo. – susurró rápidamente el Hokage mirando de reojo a sus comensales frente a él.
- Te he preguntado dónde la has enviado. – reafirmó el pelinegro arrebatado.
- Solo serán 3 días, hoy deben estar llegando a su destino, realizarán unos cuantos asuntos y regresarán. – habló el rubio aclarando su voz e intentando con sus manos calmar a su interlocutor - ahora necesito continuar con esta reunión – precisó indicando con su cabeza a los hombres tras ellos.
- Me importa una mierda tu reunión. – espetó Sasuke roncamente- tengo un mal presentimiento sobre esto – habló activando su Sharingan- 3 días Naruto, si no regresa en 3 días volveré menos amistoso – respondió el Uchiha girándose hasta la salida y cerrando estruendosamente la puerta tras él.
El silencio reinó en la oficina. Naruto nervioso carraspeo instaurando nuevamente una amplia sonrisa en su rostro.
- Disculpen por favor. – rogó con ambas manos cruzadas sobre su pecho.
- Aquel… ¿aquel es Uchiha Sasuke? – cuestionó sorprendido uno de los hombres.
- Si… - exhaló el rubio- en realidad solo está teniendo un mal día. – lo defendió rápidamente.
- ¡Hokage – Sama no debería permitir tales atribuciones de su parte! – comentó uno de los feudales.
- Bueno, bueno. No estamos aquí para hablar de mis amistades y sus atribuciones. – habló recobrando la seriedad en su semblante- ¿en que estábamos? – desvió Naruto continuando con su cometido.
Desde aquel día el pelinegro permaneció en casa intentando meditar sobre todo lo ocurrido, por supuesto prefería mil veces estar allí que en cualquier otra parte del mundo, Sarada regresaba por las noches y cenaban juntos, mientras que por las mañanas él se encargaba de preparar el desayuno para ambos. Aquella nueva cotidianidad era lo único que podía agradecer de sus últimas vivencias.
Por las tardes pasaba junto a Boruto entrenando y perfeccionando el Jutsu de fuego desarrollado por su hija. Si no fuera por la desaparición de Sakura aquellos días hubiesen transcurridos en completa armonía.
Al tercer día cuando la noche se había instaurado sobre la aldea, la preocupación carcomió su inconsciente, precisamente se encontraba sentado en la mesa del comedor en la misma posición en que Sakura lo esperó tantas veces en él pasado; el mal presentimiento mantenía taladrando su mente provocándole un insomnio impropio de su persona, al menos los días en que permanecía en casa solía dormir plácidamente.
Cuando ya el reloj marcaba pasada la media noche, sintió que alguien tocaba la puerta.
Se levantó rápidamente dirigiéndose hasta allí, abrió la puerta con algo de ilusión, realmente deseaba volver a verla, sin embargo su sorpresa sobrepasó los limites cuando observó de quién se trataba.
- Sorpresa – habló la mujer con una de sus manos sobre su cadera.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó monótono.
- Tsunade me ha dado el alta durante la tarde, necesitan camas para unos heridos que vienen desde el país del Rayo y al parecer… ya estoy sana – explicó haciendo una mueca con su ojo – no puedo dormir, mi habitación nueva es tan solitaria…– habló con una sonrisa en el rosto.
- Mio, no es un buen momento. – comentó el hombre mirando tras su hombro.
- Oh Sasuke sé que Sakura no se encuentra– habló la mujer atravesando el umbral para irrumpir en el hogar.
- ¿Cómo lo sabes? – cuestionó el pelinegro.
- Soy su paciente, sé que no está en Konoha. – habló entrecerrando los ojos- además… sé algo que tú podrías desconocer, sino no estarías aquí tan tranquilo.
Sasuke se giró hasta ella y cerró la puerta despacio.
- Habla –ordenó el chico.
- Al parecer los heridos que vienen desde el país del Rayo son un grupo de niños y ninjas de Konoha… - cotilleó peinando un mechón de su cabello- y además… -suspiró profundamente- dos importantes médicos.
- ¿Cómo sabes esto? – cuestionó el pelinegro tomando a la mujer desde el brazo.
- Mi habitación en el Hospital estaba en una muy buena ubicación junto al despacho de Tsunade. – hablo zafando el agarre.
- ¿Dónde lo oíste? – preguntó nuevamente.
- Las enfermeras pueden ser muy poco reservadas… - susurró acercándose hasta el hombre- vestido así te ves tan joven… - habló tras un suspiro.
El hombre se miró a si mismo sin notar nada extraño en sus ropas, aunque ciertamente no vestía con su traje ninja habitual, más bien preparado para dormir traía solo una camiseta blanca y pantaloncillos negros.
- No desvíes el tema. ¿por qué me cuentas esto? – preguntó el Uchiha notando la cercanía de la mujer, tan cerca que podía sentir su respiración chocar contra su barbilla. La hizo a un lado desde el brazo y la encaró nuevamente- responde.
- Porque somos amigos, Sasuke, por eso te lo cuento. Ya te lo he dicho, puedes confiar en mí, jamás haría nada para perjudicarte y lamento mucho mi actitud últimamente. – declaró apenada- Y además porque estoy absolutamente segura que esos médicos de alto rango heridos son sin duda Ino y Sakura.
- Naruto me lo hubiese informado. -sentenció el hombre.
- ¿Ta seguro estás de qué te lo hubiese informado? – cuestionó ella- te puedo contar más detalles si me invitas algo que tomar, la verdad tampoco he comido nada– sugirió entrando descuidadamente hasta el salón cercano a la cocina.
Una vez allí su vista se topó frente a frente con una chica de ojos tan oscuros como los vistos por primera vez hace ya tantos años. Retrocedió un paso instintivamente ante la sorpresa; Sarada por su parte acomodó sus lentes y apoyó una de sus manos sobre su cadera.
- ¿de qué está hablando está mujer papá? – cuestiono la pelinegra.
- Nada importante Sarada, no te preocupes. – afirmó él posicionando a un lado junto a su hija.
- Te pareces mucho a tu padre cuando tenía tu edad… -habló la mujer acomodando su cabello tras su oreja.
Sarada asintió restándole importancia a su comentario.
- ¿por qué crees que mi mamá está herida? – preguntó acercándose unos pasos hacia la castaña y dejando a Sasuke tras ella.
- No hay muchos ninjas médicos de alto rango en Konoha – respondió Mio acostumbra a aquel tono monótono antes oído en el Uchiha.
- ¿Quién eres? – cuestionó nuevamente Sarada.
- Una vieja amiga de tu padre. – respondió esta vez entrecerrando los ojos – de hecho en este momento íbamos a tener una importante conversación a solas.
La pelinegra destensó su postura y se inclinó para saludar a la mujer frente a ella.
- Mi nombre es Uchiha Sarada - se presentó educadamente- y en realidad quisiera conversar con mi padre sobre este asunto. – habló estoica- Podrán reunirse nuevamente en otra oportunidad y retomar su importante conversación a solas. – habló irónica la chica en lo que pareció una orden.
La castaña abrió la boca para hablar pero tras observar la apariencia impasible de Sasuke ubicado tras la muchacha optó por callar y asentir con la cabeza.
- Lamento haberlos importunado a estas horas. – se disculpó girándose hacia la salida.
Sasuke la alcanzó rápidamente justo antes de que ella hubiera cruzado el umbral.
- No vuelvas nunca más por acá. – ordenó él amenazante.
- Veo que la muchacha tiene tu carácter. – habló mientras cruzaba hacia la salida- se ve muy grande, siempre la imaginé como a una bebé.
- Han pasado muchos años... – susurró Sasuke.
- Si deseas hablar o... lo que quieras, estoy en un Hostal en el centro de la aldea. Haru vendrá solo los fines de semana, no puede abandonar su trabajo. – ofreció Mio insistente.
- Lo dudo. – soltó el pelinegro tras exhalar agotado por la situación.
- Solo piénsalo, lo que te digo es verdad y todos intentan ocultarlo de ti. - habló nuevamente- te ves tenso, te haría bien relajarte un poco... podría ayudar con ello -susurró acariciando con su dedo el pecho del pelinegro.
- no tienes ni un respeto...- susurró el hombre alejandose un paso y cerrando la puerta.
Acto seguido se giró lentamente, consciente de la presencia femenina tras él durante toda aquella conversación.
- ¿dice la verdad? ¿mamá está herida? – pregunto Sarada ya con un tono de preocupación enfocándose únicamente en lo realmente importante.
- No lo sé, hablaré con Naruto – respondió Sasuke igualmente alterado.
- Ella siempre que va en misión procura no demorar más de 2 días, y sobre todo me envía mensajes cada 3 horas, es realmente insistente. – habló Sarada apoyando una de sus manos sobre su pecho, en lo que a Sasuke le pareció un gesto conocido- esta vez no he sabido absolutamente nada de ella.
La preocupación se instauró esta vez desquiciando su tranquilidad, ¿Qué podía ser tan grave como para no ser tratado por la misma Sakura y su inmenso poder regenerativo?.
- Solucionaré esto, tranquila. – afirmó el hombre caminando hacia su habitación en busca de ropa.
- La última vez que dijiste eso las cosas no salieron muy bien – habló Sarada siguiéndole el paso.
- Esta vez Sarada, aunque las cosas entre Sakura y yo no estén del todo bien, me aseguraré de traerla a casa sana y salva. – aseguró el Uchiha- ve a descansar, no me esperes despierta. – ordenó caminando a zancadas hasta el mueble donde había dejado su vestimenta ninja- Sarada - la llamó- tal vez tenga que salir de Konoha, ¿podrás quedarte sola unos días?
La pelinegra exhaló ofendida.
- Papá ya no soy una niña. -respondió rápidamente a lo que Sasuke asintió conforme, no esperaba menos de su pequeña- llévame contigo - ofreció empuñando sus manos.
- No, debo solucionar esto solo. - negó súbitamente agotando toda posibilidad.
La muchacha tras la negativa permaneció estática en la puerta de la habitación, el mal presentimiento que ella poseía desde hace ya meses al parecer se estaba volviendo realidad. Aquello la inquietaba, sin embargo, si existía una persona que pudiera cuidar de su madre era sin duda el hombre frente a ella.
Por otro lado, ya intuía a qué se podrían deber los problemas entre sus padres.
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Hola!
la rapidez es un regalo por haber superado los 100 comentarios!
valoro nuestra comunicación!
GRACIAS POR LEER!
GRACIAS POR COMENTAR!
Estoy muy contenta con la llegada que ha tenido con ustedes esta historia, le tengo mucho cariño!
Por el momento no comenzaré otros Fic hasta terminar por aquí, solo era ideas! Jiji
Un abrazoooo!!
