-Chapitre seize-

Estaba en su nueva habitación, sentada, vislumbrando todo a su alrededor. Era demasiado bonito aquel lugar, y se sentía bastante cómoda.

De repente escucha unos toques a su puerta, a lo cual responde con un "¿Quién llama?", recibiendo como respuesta a su amiga hada. La deja entrar y ésta solo la ve pensativa.

—¿Sucede algo? — Pregunta Diane al ver la expresión impasible de Elaine.

— Es sólo que… Tenemos que movernos rápido. Mi hermano… Él está cayendo de a poco, y la verdad es que me preocupa bastante su estado.

— Oh, ya veo. Pero ¿No querrá que me valla? Digo, parece que no me quiere cerca.

— De eso no te preocupes. Tú te vas a quedar aquí hasta que cumplamos con nuestro cometido. Además me he dado cuenta de unas cositas por ahí.

—¿Ah,si? ¿Cómo cuáles? — Pregunta Diane, la cual estaba intrigada sobre lo que, posiblemente, tenía en mente Elaine. Ella ya quería ayudar a aquel rey. Odiaba saber que había gente sufriendo a su alrededor y no le importaba si eran de diferentes razas, ella haría lo imposible por ayudar.

— De la fuerte atracción que está sintiendo por ti.

Termina por decir Elaine, dejando pasmada a Diane en su lugar ¿Acaso era verdad lo que decía? ¿Harlequin, sintiendo algo… Por una humana como ella? No, no podía creerlo, aunque si fuera así…Tan solo de pensarlo su cara se puso de un vivo color rojo, haciendo que Elaine esbozara una sonrisa al saber lo que eso significaba.

—¿De…De verdad?

— Sí, pero como es un muy terco, no lo va a aceptar así como así. Y es por eso mismo que tenemos que hacer algo para que lo haga. No lo vamos a forzar, pero quiero que tú intentes algo con él. Demuéstrale que eres diferente y no solo una cara bonita, Diane. Confío en ti. Además también sé, que a ti te comienza a gustar mi hermano, ¿o, no?

Diane simplemente tapó su boca con una de sus coletas ante lo dicho por su amiga. Y es que tenía razón, Harlequin le estaba comenzando a provocar un ligero cosquilleo en su estómago y tampoco podía negar que era endemoniadamente guapo.

Elaine solo ríe divertida ante la acción de su amiga. Al parecer dio en el blanco, a ella no se le escapaba nada.

— Entonces es verdad…

— E-espera… P-por supuesto que no me gusta. Sería muy pronto como para decir eso. Apenas lo conozco y…

Pero fue interrumpida por Elaine que solo volvió a reír por cómo estaba de roja la princesa.

— Ya, está bien que te guste. Sentir atracción hacia alguien que apenas viste, no creo que sea malo.

Diane simplemente ya no podía decir nada más. Ese silencio lo interpretó Elaine como un sí, que ella tenía razón que cuanto a que le gusta Harlequin. Pesaba que estaba bien, poco a poco se iba logrando su cometido. Sólo faltaba más interacción entre ambos. Y es que, Elaine sentía que ambos combinaban muy bien, podrían hacer una pareja súper adorable. Solo era cuestión de que los dos platicaran y se trataran de conocer más. Podría ser un poco difícil en cuanto a su hermano. Pero con Diane no lo creía así, ya que ésta estaba decidida a ayudarle.

Y los pequeños brotes estaban comenzando a salir.

A Diane ya le pareció atractivo King. Lo sabía y así lo sentía desde que vio la primera interacción entre ellos. A la castaña le cautivo por completo la mirada de Harlequin. Se le notaba como hipnotizada con su presencia y además había leído sus pensamientos. Sabía que eso era como inmiscuirse en su privacidad, pero es que no aguanto su curiosidad. Y desde ahí supo que algo estaba empezando a brotar en Diane.

Y luego, tenemos a Harlequin. Aquel rey hada que juró ante Helbram y Elaine, que jamás volvería a abrir su corazón ante alguien que quisiera entrar en él. Que nunca volvería a sentir eso llamado amor. Y que nunca de los nunca jamases se enamoraría de nuevo, ya que sufrió mucho en el pasado, el cual lo atormentaba. Simplemente sentía miedo. Sentía miedo ante la idea de volver a abrirse ante alguna chica, para después, ver como su corazón quede destrozado por una fémina. Pero… No fue hasta que vio a Diane, que ese pensamiento se esfumó de su cabeza y no pudo evitar sentirse enormemente atraído hacia ella. Elaine lo presintió al ver los ojos y leer un poco el corazón de Harlequin.

"Linda"

"Hermosos ojos violetas"

"Bella sonrisa"

Esos pensamientos dispararon desde el corazón del castaño. A lo cual Elaine no pudo más que sentirse feliz al poder saber que su hermano aún podía sentir una especie de atracción hacia alguien, una vez más. Le hacía feliz el verlo enajenado ante una humana. Porque si, ella había visto en los pensamientos de Harlequin, antes de ir a hablar con él, de que él comenzaba a sentir algo por ella y parecía ser que no sería algo pasajero.

Tal vez, y de una vez por todas, King pueda darse una oportunidad como es debida. Presentía que lo él sentía comenzaba a sentir era algo profundo. Quizá algo más fuerte que antes. Y eso le parecía a Elaine más que perfecto.

Diane era simplemente buena para él, y algo le decía que no lo defraudaría.