XIV
El grito de Harry hizo que ambos pegaran un pequeño salto bajo el escritorio. Se escuchó la carcajada de Ron rompiendo el momento tenso que se había formado y que los dos gryffindor ignoraban completamente.
"Solo es el fantasma del profesor Binns" Se rió Ron golpeando la mesa, que era el techo de su escondite. "Este es su aula".
El aire se hizo frío alrededor de ellos y Hermione vió que el fantasma se paseaba frente a la pizarra sin llegar a verlos. "Alumnos fuera de clases" Murmuró con el mismo tono aburrido que usaba para dictar clases, y se perdió traspasando la pizarra.
Ron seguía riendo cuando Harry insistió en seguir hablando de ella. Hermione frunció el ceño.
"Realmente me preocupa que esté tan cerca de Malfoy" Decía el moreno.
Ella pudo ver una pequeña sonrisa en los labios del rubio cuando escuchó eso.
"McGonagall la puso allí porque es la mejor estudiante, es premio anual, el mejor promedio y blablabla, todas esas cosas aburridas". Se quejó Ron.
El rubio volvió a presionar su muslo bajo la tela de su falda y ella lo miró fijamente. Se concentró de nuevo en el movimiento lento de su mano y también en sus propios dedos aún enredados en el pelo de él. Se desconectó de la conversación de los demás en el aula. Miró a Malfoy a los ojos y a los labios alternadamente. ¿Cómo podía lograr ser tan atractivo al punto de mirarlo y querer saltarle encima?
Se removió sobre él y el chico siseó como si ella hubiera hecho algo especialmente placentero. Hermione se percató de la posición comprometida en la que estaban, ella sentada sobre el regazo de él, completamente pegada a su cuerpo. Sintió el calor inundarle las mejillas pero no se apartó, que tampoco hubiera sido posible por más que quisiera debido al reducido espacio en el que se encontraban. Le estiró el pelo y se acercó incluso más, volviendo a moverse deliberadamente sobre él.
El chico buscó su mano con la mano libre que tenía en su cintura y entrelazó sus dedos en un gesto que estaba volviéndose habitual. Cuando sus dedos se tocaron las sensaciones explotaron dentro de ella como fuegos artificiales. Podía sentir sus ansias y excitación multiplicados al doble porque también sentía las de él. Sintió un tirón en el vientre y un calor extendiéndose hacia abajo.
Por Merlín.
Él le rozó los labios y ella fue más osada, lo necesitaba, quería sentirlo más cerca, quería sentirlo en su piel y en todas las partes donde fuera posible. Le mordió el labio y él realizó un pequeño sonido entre el placer y la sorpresa. La afinidad que compartían hizo que las sensaciones fueran mayores para ambos y ella también gimió en respuesta.
"¿Oíste eso?" Preguntó Ron sentado sobre el escritorio.
Inesperadamente, la puerta del aula se abrió con un fuerte chirrido y el jadeo de los gryffindor se oyó fuerte y claro. Hermione y Draco se separaron a la fuerza y se miraron, quedándose muy quietos.
"¿Qué están haciendo aquí?" Se escuchó la voz de la directora. "El profesor Binns me informó que estaban perdiendo el tiempo en su aula. ¿Por qué no están en clase?".
"Estábamos buscando a Hermione" Contestó Ron rápidamente. La chica notó el tono en el que habló, no buscaba poner una excusa para McGonagall, parecía más bien que lo que quería era que Harry no hablara. Era lo que sucedía últimamente, el moreno era dinamita con cualquier pequeña chispa que saltaba. Tan solo días atrás ella estaría tan preocupada como Ron o incluso más por la posibilidad de un arrebato de Harry, pero ahora no sentía nada más que rencor hacia ambos, y pensándolo bien, si Harry le montaba un numerito a McGonagall a ella le parecía mejor.
"En este momento la señorita Granger está en compañía del señor Malfoy por órdenes del Ministerio" Contestó la anciana. "Es perfectamente capaz de cuidarse sola. Veinte puntos menos para Gryffindor por estar vagando por aquí en vez de estar en clases".
Los muchachos bufaron y se quejaron en voz baja mientras salían del aula. La puerta se volvió a cerrar pero ellos se quedaron aún como estatuas y en silencio por un tiempo más hasta que confirmaron que no había nadie más en el lugar. Hermione miró al chico y le apretó los dedos. Aún ansiaba besarlo pero el ambiente intenso se había cortado completamente y ahora la palabra «familia» sonaba más fuerte entre ellos.
"Deberíamos ir a clases antes de que McGonagall note que Bellatrix se fue". Susurró Draco muy cerca de su boca, como si aún hubiera alguien en el aula que pudiera escucharlos.
Ella asintió pero no se movió de su regazo. "¿Podrías prestarme el libro de los Black?".
Él también asintió en respuesta, pero sí la empujó suavemente para que fuera ella quien saliera primero de abajo del escritorio. La chica quiso quejarse pero Malfoy tenía razón, «familia».
Se levantó y se sacudió la falda del uniforme. Se arregló la corbata y se percató de que tenía los botones mal abrochados. Quiso golpearse la cabeza contra la pared.
"¿Por qué no me avisaste que estaba impresentable?" Preguntó desprendiéndose los botones para poder ponerlos bien. Ante el silencio del rubio quien ya estaba parado frente a ella, levantó la vista para verlo. Él estaba observando fijamente el movimiento de sus dedos sobre sus botones con los ojos entrecerrados. Ella sintió las mejillas aún más rojas de lo que ya las tenía y la urgencia de voltearse para que él no la viera. Pero él, gracias a Merlín, desvió la vista.
"No sabía que tenía que hacerlo, siempre anduviste impresentable por allí sin ningún problema".
El tono jocoso podía notarse fácilmente en sus palabras y ella lo golpeó amistosamente en el brazo.
"Podrías haberlo dicho si iba a conocer a mi... A tu tía".
Malfoy frunció el ceño. "No sabía que era ella hasta que empezó a comportarse..." Hizo un gesto con las manos para indicar locura.
"¿Crees que yo... Le caiga bien?" Preguntó con un nudo en la garganta.
¿Quería caerle bien a Bellatrix Lestrange? ¿Quería caerle bien a una asesina que posiblemente fuera su... madre? Aún se negaba a aceptar que estuvieran emparentadas, tal vez Bellatrix sí había entregado a una hija, pero nada le aseguraba que hubiera sido ella. Aunque el collar de los Black en su cuello decía todo lo contrario. ¿Lo habría notado la mortífaga? ¿Y cómo conocía su nombre de pila si hasta ayer no sabía de quién se trataba?
"Sí" Contestó Malfoy. "¿Por qué no habrías de caerle bien?".
Ella lo miró con una ceja levantada. ¿En serio acababa de hacer esa pregunta?
"Bueno, tal vez el hecho de haber sido criada por muggles, con valores muggles, con creencias de otro mundo, o quizás le incomode que sea amiga -haya sido, aclaración- de Harry Potter el archienemigo del Señor Tenebroso con el cual tengo varios problemas, no sigo su causa, no creo en sus ideales, no comparto su forma de pensar y jamás apoyaré ni por medio segundo a los mortífagos y sus actos crueles de terrorismo".
"O quizás entienda que al entregarte a Dumbledore era una gran posibilidad de que terminaras siendo la reencarnación de Rowena Gryffindor luchadora por los derechos élficos".
Hermione bufó. "No se llama Rowena Gryff..." La sonrisa ladeada marca Malfoy que él tenía en el rostro le indicaba que lo había dicho a propósito. "¡Aaargh! Eres insoportable".
El chico rió suavemente. Caminó hasta ella quien estaba cerca de la puerta. Se acercó hasta invadir su espacio personal, la tomó de la barbilla y Hermione dejó de respirar. Estaban tan cerca de nuevo. Los ojos de él estaban más oscuros que de costumbre, con las pupilas dilatadas, y sus facciones eran aún más perfectas cuando ella tenía un primer plano. Cerró los ojos esperando el beso, ansiando que él juntara nuevamente sus labios con los suyos.
Él delineó sus labios con el dedo pulgar y ella olvidó cómo inhalar aire. Tan inesperadamente como se acercó volvió a apartarse.
"Nos vemos en el laboratorio de pociones luego de cenar" Le dijo él y salió por la puerta dejándola sola en el aula. Hermione soltó el aire que había estado reteniendo e intentó ignorar el vacío y la decepción que sentía porque él no la había besado. ¿Cuándo se había vuelto tan tonta?
Se arregló las ropas una vez más y esperó un par de minutos para salir del aula. Su salida coincidió con el fin de la hora cátedra entre clases, por lo que todos estaban dirigiéndose a un aula distinta. Vió a Ginny salir de la clase de Transformaciones y la saludó con una mano. La pelirroja frunció el ceño al verla y se acercó.
"¿Qué haces por aquí, Mione?" Preguntó tomándola del brazo. "¿No tienes clase doble de Herbología?".
Asintió, casi olvidaba que Ginny tenía perfectamente memorizado el horario de Harry, por lo tanto también el suyo. "Es solo que McGonagall me mandó a acompañar a Malfoy a su supervisión del Ministerio y me perdí la primera clase".
"Oh" Contestó la bruja. "¿Cómo le fue?".
"Bien" Respondió Hermione simplemente.
La pelirroja levantó una ceja. "¿Solo bien? ¿Ningún objeto extraño en su poder? ¿Algún libro de magia oscura?".
Ella negó. "No tiene nada, está limpio".
"Vaya" Dijo Ginny con las cejas levantadas. Hermione frunció el ceño ante el tono de incredulidad de su amiga. "Esperaba que estuviera metido en algo grande, por eso no quiero que estés cerca de él. Harry y Ron creen que él está..."
"Ya imagino lo que Harry y Ron creen" La cortó ella. "Que Malfoy me engañará y utilizará para llegar hasta Harry. ¿No es así? ¿Tú también crees eso?". La chica se quedó en silencio y Hermione frunció aún más el ceño. "Ya veo, tú también crees que soy lo suficientemente idiota como para dejarme engañar así".
"No creo que seas idiota" Se apresuró a aclarar. "Es solo que... ¿No te parece extraño ese regalo? Además estás tan cambiada, te cambiaste el color del pelo y no sé qué le hiciste a tus ojos ni a tu piel pero...".
Hermione la observó como si le hubieran salido dos cabezas. "¿De qué regalo hablas Ginevra?".
La totalidad del alumnado ya había despejado los pasillos y ellas estaban llegando tarde a sus clases.
"El collar que traes en el cuello. Vamos Mione, no intentes engañarme. Esta mañana no dijiste nada del tema cuando te lo preguntamos, además esa cosa brilla bastante y créeme, sé distinguir algo caro de algo convencional. ¿Cómo es que aceptaste llevar una joya de Slytherin? ¿Estás segura que él no está tratando de llegar a..."
"No todo lo que es verde pertenece a Slytherin" La cortó Hermione y se desprendió de su toque. "Si así fuera todo el jardín de Hogwarts debería ser propiedad de Slytherin ¿No crees? Ni cada esmeralda tiene grabado el apellido de Malfoy en él. No fue él quien me dió el collar. Y tampoco debería dar explicaciones de cada respiración que tomo, de mi aspecto ni mis decisiones".
"¡Hermione!" Exclamó la pelirroja mirándola de hito en hito.
Pero la chica no quería saber más de Ginny, se alejó hacia la entrada del castillo con pasos apresurados. ¿Por qué les importaba quién le había dado el collar? Más allá de que realmente haya sido Malfoy, él no se lo había dado, en teoría. Además, la menor de los Weasley tampoco confiaba en ella. Hermione podía comprender que ninguno confiara en el slytherin, ella misma hacía menos de una hora había estado dudando seriamente de que todo el asunto de Bellatrix fuera un plan hecho por ambos para hacerle daño. Pero había cosas que no necesitaban ser comprobadas porque la magia era demasiado fuerte como para ser manipulada. Como el hecho del collar de los Black o el bendito libro de los Black, él ni siquiera sabía que ella pondría sus manos en el cuaderno la noche que lo encontró, así que no podía haberlo engañado. También, por más que le pesara, había algo extraño que le hacía querer creer en las palabras y actos de la mortífaga que se había arriesgado a venir al colegio solo para verla y no le había hecho daño alguno cuando podía perfectamente haberla atacado o incluso asesinado.
La bruja podía entender que no confiaran en Malfoy, ¿Pero no confiar en ella misma? Aquello era demasiado. Sin contar con que Harry y Ron ya no eran dignos de su confianza y solo estaba esperando el momento correcto y el plan correcto para vengarse de ellos.
Llegó al invernadero y sin pensar, con la mente puesta en la mejor manera de vengarse de sus ex amigos, abrió la puerta del aula sin percatarse en que la clase estaba a la mitad. Todos los alumnos de Gryffindor y Slytherin giraron a mirarla y ella quedó muda y congelada con el pomo entre sus manos.
"Que bueno que nos honre con su presencia, señorita Granger" Dijo la profesora Sprout con una ceja levantada y una maceta con un snargaluff en las manos. "Haga pareja con el señor Malfoy, que también ha llegado tarde el día de hoy".
Hermione asintió sin mirar a nadie y oyó los murmullos burlones a medida que ingresaba al invernadero. Malfoy estaba con unas tijeras de podar mirando fijamente a la planta sobre su mesa y con una sonrisa lobuna que ella sabía que estaba dirigida a ella aún si él no la estuviera mirando.
La chica negó con la cabeza y rió suavemente al colocarse a su lado. ¿Le tenía que tocar trabajar justamente con él entre todas las posibilidades?
Trabajaron en silencio durante el resto de la clase, a diferencia de su experiencia en sexto año con los snargaluff, esta vez no debían extraer las vainas sino que cortar los lazos para usar las espinas para pociones revitalizantes. Lo que hizo que Hermione recordara que aún debía darle las púas de puercoespín a Malfoy para el filtro de paz.
Sería imposible ir a Hogsmeade antes del sábado, y ella le había prometido las púas para estos días. ¿Por qué rayos había hecho eso? Se lo había cuestionado al segundo de haber abierto la boca y también ahora. ¡Qué tonta! Pero ahora tenía un compromiso y no podía dejar de cumplirlo.
Se aclaró la garganta sin hacer mucho ruido, solo el suficiente para llamar su atención. Él la miró mientras cortaba un tallo de snargaluff. Ella se quedó sin palabras cuando sus ojos grises se cruzaron con los suyos. Pestañeó un par de veces para aclarar sus ideas.
"¿Quieres ir al Bosque Prohibido conmigo mañana?". Susurró.
Él levantó las cejas. "¿Es una proposición, Granger? ¿Como no conseguiste llevarme a tu cuarto ahora me pides ir al bosque prohibido? Mira nada más, quién diría que la princesa de Gryffindor sería tan atrevida".
Ella gruñó por lo bajo. "Olvídalo". Quería asesinarlo. ¡Él era tan petulante!
Él rió suavemente. "Sí quiero ir" Contestó él en respuesta.
"Ni siquiera sabes para qué" Replicó la chica.
El rubio levantó los hombros. "Aún así quiero ir".
Ella sonrió un poco. "Muy bien".
La clase terminó más rápido de lo que hubiera querido. Malfoy la miró una vez antes de irse, no se despidió ni le sonrió. Hermione quiso darse de cabezazos. ¡Por supuesto que no tenía por qué hacer nada de eso! Ellos eran solo compañeros de proyecto en pociones, ella lo supervisaba por orden de McGonagall, y sobre todo, solo eran primos. Ni siquiera eran amigos. Suspiró. No le gustaba nada aquello.
Cuando salió del invernadero, Harry y Ron corrieron a alcanzarla.
"¡Herms!" Le gritó Ron. Ella frunció el ceño y aceleró el paso, haciendo como si no lo hubiera oído.
"¡Mione!" Exclamó Harry alcanzandola y tomándola del brazo. "¿Qué pasa contigo?".
Ella los miró como si quisiera asesinarlos. "No los oí' Mintió.
Harry se cruzó de brazos. "¿Qué tanto cuchicheabas con Malfoy?".
La chica frunció aún más el ceño. "Sobre el proyecto de pociones".
"Siempre están hablando de pociones, ¿No?" Retrucó el moreno. "Neville dijo que el otro día estaban muy juntos «hablando de pociones» frente al Gran Comedor".
Hermione también se cruzó de brazos. "¿Qué quieres decir con eso?".
"No me gusta que estés cerca de Malfoy" Le dijo el niño que vivió. "Es un tipo peligroso, puede hacerte daño o usarte para hacerme daño a mí".
"¿Qué rayos dices Harry?". Preguntó ella. "¿Desde cuándo eres mi padre?".
"Hermione" Murmuró por lo bajo Ron, posiblemente desesperado porque ella no hiciera que el niño de oro tuviera una crisis emocional.
"¡Aceptaste una joya suya! ¡Podría estar maldita! ¡Podría ser un objeto espía!".
"¿Un objeto espía?" Exclamó ella. "¿Acaso te escuchas cuando hablas? No tengo por qué darte explicaciones de lo que hago, ni tengo por qué aclarártelo, pero para tu tranquilidad, esta joya no tiene nada que ver con Malfoy. No te preocupes, tu estúpido trasero de salvador del mundo mágico está a salvo".
"¡Hermione!" La regañó Ron. Pero ella ya se había dado vuelta y se dirigió al castillo con grandes zancadas. No se quedó a ver el rostro carmesí de Harry ni la rabieta que le darían de seguro. ¿Cómo se atrevía a decirle que no le gustaba con quién se juntaba? ¡Como si ella hubiera elegido estar con Malfoy por propia voluntad!
En el almuerzo Harry no le habló, cosa que agradeció. Ron parecía estar dividido entre ambos como si fueran sus padres divorciados, pero ella le ahorró el suplicio y tampoco le dirigió la palabra. Ginny le dirigía miradas furtivas que ella ignoraba, tampoco le habló así que no sería ella quien comenzara ninguna conversación. Sentada ahí en la mesa de Gryffindor se dió cuenta que esta sería su vida de ahora en más, alejada de Harry y Ron con justa razón, con Ginny siempre del lado de ellos. No le quedaba nadie, si no contaba al slytherin que no se había presentado a almorzar como era habitual. ¿Contaba con Bellatrix? Bufó. ¿Qué esperaba realmente de ella? Debía ser lógica, ella era una asesina devota a Voldemort y Hermione siempre sería parte de la Orden del Fénix sin importar cuán mal se había portado Harry, la Orden era el lado del bien, no había nada más que pensar.
Al salir del Gran Comedor, McGonagall la esperaba en el pasillo. "Señorita Granger, ¿Cómo estuvo la visita de la señora Hamilton? Se tuvo que marchar tan aprisa que no me dió tiempo de conversar con ella".
"Estuvo bien, directora" Le aseguró. "Malfoy está comportándose correctamente".
La anciana asintió y comenzó a caminar, Hermione le mantuvo el paso por educación. "¿Fue el señor Malfoy quien le dió esa joya, señorita Granger?".
"¿Por qué todos insisten con eso?" Murmuró la chica. "No fue él, fue un regalo de alguien más". Había mentido varias veces esa semana, demasiadas para tener listo su camino al infierno.
McGonagall la miró una sola vez y siguió caminando. "Espero que este joven no sea una distracción para sus Éxtasis ni para el señor Malfoy".
¿Eh? ¿Qué? Hermione abrió la boca para replicar pero la cerró al momento de entender. Que el supuesto chico que le había dado el collar no opacara sus responsabilidades de guardiana con Malfoy. ¿Por qué tenía que ser un chico? Quiso bufar pero se abstuvo.
"Harry y Ron con sus múltiples problemas no fueron distracciones por años, supongo que podré lidiar con esto" Sonrió amablemente la bruja. McGonagall asintió sin ningún amago de sonrisa y caminó más apresuradamente. Hermione comprendió que era su momento de huir así que dobló el siguiente pasillo para dirigirse a su clase de Runas Antiguas.
La tarde pasó lenta y tediosa, generalmente le apasionaba asistir a clases pero ahora solamente quería que el reloj acelerara las horas para poder llegar a verlo. ¿A verlo? Meditó sobre sus pensamientos durante la última hora de clases. Finalmente decidió que sí, quería ver a Malfoy. Le gustaba estar con él, le gustaba verlo sonreírle e incluso le gustaban sus tonterías como «es una proposición, Granger?». Le gustaba Malfoy, no es como si no lo hubiera descubierto ya.
Se saltó la cena para no ver a sus ex amigos. Soportaba mejor la falta de alimentos de noche que de mañana, además siempre podía ir a las cocinas a pedirle algo a Dobby, el único elfo con el que aún podía hablar sin que saliera corriendo aterrado ante la posibilidad de que ella le diera prendas. Llegó al laboratorio de pociones más temprano de lo que habían acordado, pensó que Malfoy aún no habría llegado pero el chico estaba revolviendo suavemente el caldero de Amortentia a medio cocinar.
"Llegaste muy temprano" Dijo ella congelada bajo el umbral de la puerta admirándolo.
Él levantó los ojos hasta ella y volvió a concentrarse en su caldero. "Te traje el libro" La saludó, señalando con la cabeza al final de la mesa donde el cuaderno de los Black descansaba.
"Gracias" Susurró Hermione. Tomó el cuaderno y lo guardó en su bolso. Se acercó al caldero y vió como el chico revolvía suavemente como indicaban las instrucciones. Se paró en silencio a su lado, de vez en cuándo daba algunas miradas a su bolso que había dejado sobre la silla.
Malfoy bufó. "Escríbele".
"¿Qué?" Preguntó ella mirándolo fijamente.
Él puso los ojos en blanco. "Escríbele a Bellatrix, estás vibrando de ganas de tocar el maldito libro, puedo sentirlo hasta aquí".
"Pero la poción..."
"No hay nada que puedas hacer por la poción ahora, Granger" Murmuró él. "Yo voy a terminar de revolver e iré a acostarme".
Ella se mordió el labio. "¿Seguro?".
"Sí. No me hagas hechizarte". Le contestó él.
Ella sonrió. Quería abrazarlo pero se abstuvo, él no era como sus ex amigos. Simplemente asintió con una pequeña sonrisa y tomó su bolso. No quería dejarlo solo en el laboratorio porque sería bastante irresponsable de su parte, así que simplemente sacó el cuaderno y lo analizó con calma como un había podido hacer la primera vez.
El libro era verde oscuro, notó que la tapa parecía hecha de piel de serpiente, brillaba levemente en distintos colores a medida que lo movía. La serpiente plateada que descansaba en los bordes comenzó a moverse lentamente girando alrededor del libro y pasando entre sus dedos, casi acariciandose contra ella. Hermione sonrió.
Abrió el libro y tal como había sucedido la última vez las palabras aparecieron en tinta negra escrita en la primera página. «Bienvenida a la bitácora familiar, Hermione». La chica pasó el dedo por las letras lentamente. Recordó lo que Bellatrix le había dicho, así que tomó su varita y se hizo un pequeño corte en el dedo índice, dejó que las gotas cayeran sobre el papel.
La sangre fue inmediatamente absorbida, no quedó ninguna mancha, las páginas se encendieron en color dorado y la insignia de los Black se formó en el papel. Abajo, en letra caligrafica, se leyó «Hermione Gaia Black, nacida el 19 de septiembre de 1979, hija de Bellatrix Black-Lestrange».
"Hermione Gaia Black" Susurró ella, sorprendida por conocer su segundo nombre.
"La protegida del dragón" Murmuró Malfoy.
"¿Qué?" Preguntó ella mirándolo desde su silla.
"Gaia es la protegida de Draco" Le explicó él. "La tradición de los Black es usar constelaciones para nombrar a sus hijos. Narcissa y Bellatrix son estrellas de la galaxia de Andre..."
"Andrómeda" Lo corrigió ella.
"Andrómeda" Dijo él. "Sirius es la estrella más brillante vista desde la tierra y la constelación de Regulus. Gaia es la estrella protegida de Draco. Según la leyenda, Hera guardó el árbol de la diosa de la tierra Gaia entre las estrellas y colocó a un dragón para que la protegiera".
"¿Me pusieron Gaia para que tú me protejas?" Dijo ella con gesto incrédulo.
"O tal vez me pusieron Draco para protegerte" Él levantó los hombros. "Supongo que es cosa de primos y familia".
Ella levantó las cejas, eso podría tener sentido. ¿Quién entendía a los sangrepura después de todo? Dió vuelta la página y se encontró con una serie de indicaciones. Si quería comunicarse con alguna mujer Black en especial -que aún siguiera con vida- debía escribir «Para» antes del nombre, luego escribir el mensaje y finalmente firmar con el nombre propio. La otra persona sería notificada con el libro brillando en color dorado para saber que tenía un mensaje. Si quería guardar sus memorias, luego de escribirlas debía colocar la fecha y firmar con su nombre poniendo al lado «público» si quería que otras mujeres Black lo leyeran en algún momento, o «privado» si quería mantenerlo oculto. Si su intención era leer alguna memoria podía escribir «índice» y todo lo escrito públicamente por las mujeres Black de la historia le sería develado, si quería encontrar algún texto en específico podía escribir la palabra con el nombre de la bruja y solo sus textos serían develados.
Era un sistema de correos privado y una biblioteca interactiva bastante completa. Nuevamente se maravilló ante la complejidad de los hechizos que veía. Tomó una pluma que tenía en su bolso y delicadamente la mojó en tinta.
En la parte superior de la segunda hoja escribió:
Para Bellatrix.
Draco me ha dado el libro y he hecho como has dicho, me he convencido de que realmente soy tu hija y me enteré de que mi segundo nombre es Gaia, lo que me lleva a pensar y a darme cuenta que mi verdadero nombre sí es Hermione. ¿Me lo has puesto tú? ¿Puedes contarme qué pasó? ¿Quién es mi padre? No hemos tenido tiempo de hablar y realmente quiero saber más de tí.
Hermione.
Esperó una larga hora en la que Malfoy le explicó un poco más sobre las constelaciones y los nombres de los Black, hojeó un par de veces el libro sin encontrar ninguna respuesta y el rubio rió algunas veces por sus múltiples suspiros. Cuando finalmente él terminó de revolver la poción, le ofreció acompañarla a su sala común y ella aceptó.
"Señorita Granger, señor Malfoy" Escucharon a medio camino. Giraron para encontrar a la directora caminando apresurada hacia ellos. "¿Qué hacen fuera de sus salas comunes a esta hora?".
"Acabamos de ver el proyecto de pociones, directora" Le dijo Hermione. "Tuvimos que revisar la poción y..."
"¿Ya ha visto la varita del señor Malfoy?" La cortó McGonagall. Hermione asintió, mintiendo una vez más. "Entonces apresúrense a llegar a su sala común, el castillo siempre hace cambios en noches de luna llena y no quiero que estén fuera de sus camas por cualquier inconveniente".
La anciana los acompañó hasta la torre de Gryffindor y le indicó a Malfoy que esperara, que ella misma lo llevaría hasta las mazmorras de Slytherin.
"¿Contraseña?" Pidió la Dama Gorda una vez que estuvieron frente al retrato. Hermione la murmuró en voz baja y la mujer del retrato abrió mucho los ojos. "¡Oh! Disculpa cielo, no te había visto, no puedes pasar, esta no es tu sala común".
La directora tras ella frunció el ceño. "Elizabeth, querida, es solo la señorita Granger quien ingresará a su sala común, no así el señor Malfoy".
La mujer del retrato sonrió amablemente. "La señorita Granger es quien no pertenece a Gryffindor".
Hermione y el rubio intercambiaron una mirada rápida antes de mirar con sorpresa a McGonagall quien parecía haberse tragado una estaca de madera de tan erguida que se había puesto.
"¡Debe haber un error!" Murmuró la anciana.
"No hay ningún error, señora directora" Le aclaró el retrato. "La señorita Granger ha experimentado una serie de cambios debido a su ori..."
"¡Está bien!" Exclamó McGonagall. "Definitivamente es un error". Se dirigió a Hermione. "Señorita Granger, ocupará la torre de Premios Anuales a partir de hoy".
La chica asintió. "No quisiera contradecirla profesora, pero podría explicarme por qué..."
"¡Oh!" Se metió la Dama Gorda. "¡La torre de premios anuales no puede ser ocupada por un solo premio anual! ¡Deben usarla ambos!".
Hermione miró a Malfoy quien tenía una ceja levantada.
"Merlín me libre" Murmuró la anciana. "Me parece que serán compañeros de torre de ahora en más. Vamos a su nueva sala común, sus cosas ya estarán allí".
Tanto la morena como el rubio se sonrieron un poco cuando la mujer les dió la espalda, y Hermione podía apostar haber oído que McGonagall murmuraba por lo bajo "¿En qué maldito líos me metes, estúpido Albus?".
¡Muchas gracias por sus reviews! Me alegra muchísimo que les esté gustando la historia, no la voy a abandonar siempre que me muestren su apoyo así se que no estoy escribiendo para que me lean los grillos. Ojalá este capítulo les guste también y lo disfruten.
Anna.
