hola! ¿aun incrédulos? se que dije el sábado, pero tuvo inconvenientes de tipo personal... me llegaron toda la familia a cenar, asi que me la pasé haciendo pizzas caseras...
lamento en el alma haberme tardado tantos años en volver a escribir... tiempos difíciles, pero bueno, acá estoy.
Debo agradecer a Simon, y a todos en su nombre, quienes me hicieron el aguante, para que la continúe. Las perdidas personales, son duras, pero bueno, se está de pie, y se sigue viviendo, por aquellos que ya no están.
dedico este capitulo a mi madre... que te extraño horrores, pero siempre quisiste que hiciera lo que me gustara... y ya ves, lo estoy haciendo.
Espero que les guste. Se deja leer...
Capitulo 17
La noche presentaba un cielo poblado de nubes, y algunos rayos a lo lejos, que anticipaban una tormenta. La noche, era mas oscura que lo normal, ya que la luna estaba oculta, tras el cielo encapotado. La calle Grimmauld Place, estaba tranquila, pocos moradores se aventuraban a salir a esa hora. Sólo algunos jovencitos, con ínfulas de adultos, con esa intranquilidad propia de los adolescentes ingleses, gritaban, se movían ampulosamente y reían, contando improbables hazañas a sus compañeros, mientras fumaban cigarrillos de dudosa procedencia, cerca de una banca de la pequeña plaza que estaba justo al frente donde se suponía que estaba la casa con el número 12. No supieron qué los atacó. Sólo tuvieron tiempo para apagar los cigarrillos, y salir corriendo, chillando como ratitas asustadas, tomándose el trasero. Después se escucharon susurrantes pops, y tres figuras ocuparon su lugar en la banca. Dos de ellas reían sin parar, la figura más pequeña, sólo resopló en desacuerdo. Una cuarta figura, apareció de repente, sacándose la capa de invisibilidad que perteneciera a su familia; recogía uno de los cigarrillos tirado, e indolente, le daba una pitada.
- ¿Era necesario, hacerles un encantamiento de picadura insensibilizante? – murmuró Ginny. Harry se encogió de hombros,
- Bueno, míralo de este modo… se les va a dormir el culo, por un rato - Sirius rio. Harry lanzó una bocanada de humo, haciendo cara de asco - Muggles de mierda, fumando esta bazofia… - escupió – te deja un gusto en la boca, como si te hubieras tragado un insecto… - miró a los demás, frunciendo el ceño en señal de asco - ¿cómo era el nombre? - Ron rió – mierda, no está Hermione, sino me lo hubiera dicho.
- Pues no está – dijo Ginny – y debes hablar de la chinche verde…
- Otra sabelotodo… – dijo resoplando. Los demás rieron, y se levantaron de la banca, para cruzar la calle. Harry miró a su alrededor. Tenía la misma sensación, que tuvo la primera vez, que observó el vecindario. Las mismas fachadas sucias, con la pintura descascarada; y la sensación de estar en un poblado del siglo dieciocho… Es más, la casa del número 11, aún tenía los vidrios rotos. – como que esta mierda de vecindario no cambió nunca… - murmuró, mirando serio. – todo está igual, nadie en el mundo mágico supondría, que en esta cuadra, se encuentra la noble y ancestral casa de los Black… "Tujours Pur" – agregó irónicamente y haciendo una reverencia.
- ¿Ya habías estado aquí? – dijo Sirius, ensayando una sonrisa, que murió rápidamente – claro… olvidaba que usaron mi casa como cuartel de la orden.
- Si, era muy acogedora… - dijo Harry – sobre todo, el elfo, y tu madre…
- ¿Walburga todavía vive? – dijo extrañado – digo en tu época…
- No, cuando conocimos la casa, tu madre había muerto, diez años atrás – dijo Ron – sólo que…
- Suficiente información – dijo Harry, mirando a ambos - ¿cómo vamos a entrar?
- ¿Que tu no eres el jefe? – dijo Sirius socarronamente, mientras se encogía de hombros. Harry lo miró serio, o como para matarlo – creí q tenías un plan.
- Bien – suspiró - el plan que tengo es simple… - tomó aire – volamos a la mierda la casa, matamos a tu madre, y tomamos el guardapelo…
- Eres un imbécil… - dijo Ginny – si hacemos eso, tu madre, correrá a decirle a Bellatrix o a Narcissa, que tu – señaló a Sirius – y el idiota de su amigo James Potter estabas buscando algo… - Ron asintió - seguramente dirá "ese infeliz excremento que salió de mi vientre, o sea mi hijo…"
- Auch… - dijo Sirius mientras Ron y Harry reían – disculpa, bien dicen que la verdad no pica, pero incomoda…
- Lo siento… pero es que tu madre y tu no tienen una buena relación… - dijo Ginny zanjando el tema.
- Buena, eso es ser optimista pelirroja… - rio, pero la sonrisa, no llegó a los ojos – mi madre, si pudiera hacerse con el giratiempos de Lucius II, vuelve al pasado, y cuando se embaraza de mi, aborta…
- Lo siento – dijo Ginny – pero, si entramos de esa manera, seguro que removeremos el avispero de los mortífagos de este tiempo… y no queremos eso.
- Bien pensado, hermanita – dijo Ron – pero eso nos complica, porque…
- Yo estaba pensando… - dijo Ginny interrumpiéndolo. Pero miró a Harry.
- ¿Que? - Dijo este.
- Estaba pensando que Sirius, podría llegar con una nueva novia y presentarla… - dijo bajando la mirada, sabiendo lo que venía después. Sólo cerró los ojos y contó mentalmente "tres, dos, uno…"
- Y quien sería la nue… - ella se sonrojó, y Harry apretó los labios de rabia – no… estás jodidamente equivocada, si crees que…
- Es una brillante idea… - dijo Ron. Sirius, en cambio permanecía callado. – si la vieja, es igual al cuadro, va a comenzar a despotricar… el elfo, se pararía a defenderla, pero como tu eres un Black, te va a obedecer cuando lo mandes a la mierda. Si mal no recuerdo…
- El guardapelo se encuentra en una de las vitrinas que hay a ambos lados de la chimenea… - dijo Ginny.
- En el salón – acotó Harry. Ginny asintió, sonriente, pero Harry, le dio vuelta la cara. – qué se supone que haremos nosotros…
- Bueno – dijo al fin Sirius – no se supone que lleve a mi novia, con una parva de amigotes… - miró a Harry – será mejor que esperen sentados en la banca de la plaza. – tomó a Ginny suavemente del codo – nos vemos en… - Harry le dio un golpe en el antebrazo, que le hizo soltar a la pelirroja. Esta sólo blanqueó los ojos.
- Te doy exactamente quince minutos, para que entres, mandes a la mierda a tu madre, te saques de encima al elfo, y busques en las vitrinas del salón el guardapelo… fíjate bien, hay un montón de porquerías con maleficios, el guardapelo, tiene una S…
- ¿Una S? – dijo arrugando la frente - por qué…
- Porque "tú sabes quién," no iba a dejar un pedazo de su alma, en cualquier baratija… él quería lo mejor – dijo soltándole el antebrazo – el guardapelo pertenecía a Salazar Slytherin… o, mejor dicho, a su madre.
- ¿A la madre de Salazar?
- No, idiota, a la madre de Riddle… Merope Gaunt.
- ¿Voldemort, estaba emparentado con los Gaunt? – dijo Sirius silbando de incredulidad – con razón está mas loco que una cabra, como dice Lili – rio – Si hubiera un campeonato de locos fanáticos de las artes oscuras, y amantes de la sangre pura, los Gaunt ganarían por goleada… seguidos muy de cerca por los Black, y los Lestrange… y en un deshonroso cuarto puesto, puedo poner a los Malfoys, y a los…
- Ya basta de estupideces… - dijo Harry
- Pero los Gaunt, arrastran en su sangre locura y violencia… debido a que se casan entre ellos, para conservar la pureza de la sangre – se sacudió, fingiendo un escalofrío – escalofriante – Ron y Ginny sonrieron.
- Si, todo muy bonito, pero solo te doy quince minutos… - Sirius, se acercó a Ginny, guiándole – no te sobrepases, porque me enteraré y no te gustara…
- Si, ya se… - dijo Sirius chasqueando la lengua – barrerás conmigo el piso, y bla, bla, bla… – puso el brazo rodeando la cintura de Ginny – no se porque no le da una ulcera, de tanta rabia acumulada. – Ginny rio –
- ¡vamos preciosa, te voy a presentar a mi mamita, que es un primor!
- Black, te la estás… - este le mostró el dedo medio, y se perdió detrás de la puerta que apareció.
- Ya déjalo, Harry – dijo Ron, mientras volvía y se sentaba en la banca – parece que no te das cuenta que lo único que quiere, es sacarte de las casillas. – se sacudió los pantalones.
- Y a ti que te pasa… - dijo él sentándose a su lado.
- Nada – dijo mirando hacia la plaza.
- Nada… - repitió Harry – para que te pase nada… diablos, Ron, te prefería cuando te relacionabas con las putas… al menos tenías buen humor. Hermione te ha quitado…
- No la nombres… - dijo Ron – si aun te consideras mi amigo… - lo miró, y luego desvió la mirada hacia el cielo, que ya mostraba los primeros relámpagos - simplemente, no la nombres. – suspiró cansado.
- ¿Qué sucedió?
- Nada… - volvió a responder.
- ¡Nada! – farfulló Harry – ¿crees que soy estúpido? – Ron lo miró – se muy bien de tus escapadas con Hermione a la biblioteca, o a la sala de menesteres para hacer… "Nada" – dijo haciendo comillas al aire con los dedos.
- Harry…
- Te dije que no interpusieras lo personal en esta misión, Ron – Este lo miró ofendido.
- Y me lo dice, el tipo que está tratando de cambiar el pasado, por una cuestión personal…
- No es lo mismo…
- Si lo es… - dijo levantándose y comenzando a caminar de un lugar al otro frente a la banca. – sabes que cuando te fuiste, me sentí como si me sacaran una pierna, cojo, discapacitado… me faltaba un riñón, un pulmón, ponle el órgano que se te antoje. Me sentía disminuido… - Harry resopló – entendía por que te fuiste, pero eso no significaba que no me doliera… eras mi hermano. - suspiró – me sentía como cuando peleamos en el torneo de los tres magos… sólo, los amigos, eran de la boca para afuera… no había confidencias, nada. Mis hermanos no me comprendían. Las putas, era un rato, segundos en el reloj de mi vida. Mi hermana, era un caso perdido…
- Ron…
- Después se fue Hermione, y francamente me dolió como la mierda, pero ella me rompió el corazón al irse con Krum. Me tiró la autoestima al carajo… - rio amargamente. Y luego posó sus ojos azules en los de Harry – pero cuando abriste la puerta del despacho de Kingsley, sentí que mágicamente, mi pierna volvía… pero tu no eras igual. – Sonrió – aun así, eras tu… a una nueva manera, volvimos a ser amigos… diablos, si me hubieras dicho que mataste a Romilda, no te habría dicho nada, hubiera buscado la pala para ayudarte a esconder el cadáver… - lo miró – comprendí que las cosas… la vida, puede ser una mierda, para todos de alguna manera… y si, aunque estoy completamente seguro que lo que estamos haciendo, esto de cambiar el pasado, para tener un futuro diferente, el destino va a cobrárnoslo de alguna manera que nos afectará, voy a estar a tu lado, siempre…
- Gracias, pero Hermione…
- Déjala en paz… Por ahora, déjala en paz.
- No puedo. – dijo Harry poniéndose de pie – Hermione es una parte importante del equipo, y ella no está de acuerdo con esto… la necesitamos de vuelta en el equipo Ron, y si está enfadada conmigo, y contigo tiene una historia, no se…
- Deja que mi hermana se arregle con Hermione… - él lo miró – tiene un titulo de psicología muggle, déjala que ella lo resuelva. Se llevan bien. Enfoquémonos en terminar la misión de Malfoy, para luego seguir con los horrocruxes.
- De acuerdo, pero lo tuyo con…
- Yo trataré de lo que me pase con Hermione, no interfiera en la misión… misiones – se corrigió. – pero tu también debes prometerme una cosa.
- ¿Que?
- Deja de celar a mi hermana como si fuera tuya… - lo miró severamente – no puede ser… acá, en el futuro, o en la China… no puede pasar, mientras Romilda esté en tu vida – Harry asintió – puedes haberte sacado el anillo, pero el vinculo aún está ahí…
- Lo sé. – dijo cabizbajo.
- Solo quería que lo recordaras… por las dudas, la calentura, te lo hace olvidar – miró hacia la casa – ya levanté los pedazos de Ginny una vez… y te perdoné por ello. Una segunda vez, no seré tan complaciente. Tu puedes ser mi amigo, pero ella es mi sangre…
- Entiendo… - entendía, pero no lo aceptaba. Miró hacia la casa, donde Ginny y Sirius habían entrado. La puerta, empezaba a desaparecer. Ron aun no era lo suficientemente perspicaz, para saber que su hermana y él mantenían su romance en esa época. Y él no iba a ser tan idiota como para echarle luz a la situación.
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"La noble y ancestral casa de los Black" pensó Ginny, una vez que traspasara la bendita puerta de entrada. Eran dos escenarios diferentes… el ambiente pesado, afuera, que presagiaba una inminente lluvia de verano; y adentro, un ambiente pesado y lúgubre, presagiando la tormenta que se armaría, una vez que Sirius, cruzara el pasillo, y entrara en el salón de té donde generalmente la madre, pasaba sus días… miró a su acompañante. Estaba blanco, serio… la mirada adusta, y el corazón palpitante. No debía ser fácil para él, volver a la casa donde fue tan infeliz… caminaba, como si el piso estuviera minado de maldiciones, midiendo cada paso para no caer en una trampa mortal. Suspiró. Crecer allí debe haber sido como crecer en el mismísimo infierno. Recordaba los días de su niñez en la madriguera. Todo risas, luz, color, sol. Miró las altas y oscuras paredes, los grandes ventanales, con sus enormes y pesadas cortinas de terciopelo verde oscuro, que no dejaban pasar el sol. Recordó a sus hermanos, riendo, y haciéndole alguna broma, sus gritos, y las risas después de que lograba vengarse de ellos. De las noches, con su madre, cantándole una canción o contándole algún cuento de Beedle el Bardo… La cara de susto de Ron, con la fabula de los tres hermanos… Sirius, nunca compartió amor fraternal, nunca tuvo a una madre que le brindara cobijo y amor, le curara las heridas, escuchara sus historias, que riera con él. Inconscientemente, tomó su manó y la apretó cariñosamente. El la miró, y esbozó una mueca que parecía una sonrisa. Ella le devolvió una sonrisa alentadora.
- Puedo entender por qué lo tienes loco… - susurró, y levantando su mano y llevándosela a los labios – es tan afortunado.
- Nunca…
- No, nunca estuve tan enamorado como para perder la cabeza por una mujer… - rio – Lili una vez me dijo que yo no tenía una chica porque en realidad era gay, y amaba a James… - Ginny sonrió – por supuesto que, si fuera Gay, iría por el lobo… - ambos rieron – Cornamenta, es un desastre para las citas. – suspiró – ¿bueno… estás lista?
- Como una chica exploradora… - dijo sonriente. El arqueó una ceja – disculpa, es una broma que tenemos entre Hermione y yo… tu sabes, las niñas exploradoras… Muggles – él frunció el ceño – olvídalo – miró hacia abajo y observó que ya no estaban solos – bueno… tenemos compañía.
- ¡Kreacher! – dijo Sirius – viejo amigo… sigues tan mugroso y negro como la familia, por lo que veo… - Kreacher, el viejo elfo, no había cambiado en absoluto, según la mirada de Ginny, sucio y ladino como ninguno, los miraba de arriba abajo, con desdén.
- Amo Sirius… - dijo haciendo una reverencia – "el maldito que le rompió el corazón a mi ama ha llegado…" – masculló – que bueno es tenerlo de nuevo por aquí…
- Ya veo – dijo con sarcasmo – y dime Kreacher… donde está mi amorosa madre…
- ¡Kreacher! – gritó alguien desde el salón principal - ¿quién ha llegado a casa? – dijo la voz chillona y para nada maternal – ¿Es Regulus? Contéstame, maldita criatura, o te haré freír los dedos… ¿Regulus ha vuelto de su viaje? – Ginny miró al elfo, que se encogía de dolor al escuchar el nombre del menor de los Black. El elfo sabía, y ella también sabía, que Regulus Arcturus Black, nunca regresaría – ¡Kreacher! Criatura inmunda… dime de una vez… - Escuchó suspirar a Sirius, y lo observó ponerse una mascara de cinismo, para cruzar la puerta y enfrentarse con su madre. Ella no profesaba ninguna religión muggle, pero deseó santiguarse antes de entrar. El cuadro le daba escalofríos, verla en persona… aun así, siguió a Sirius, hacia el salón. Resopló. No había cambiado nada. Estaba igual a como lo había visto la primera vez, con esos ojos de incredulidad y asco, al entrar… las cortinas con moho, y polvo. Las vitrinas con telarañas, la chimenea encendida, pero con una cuantiosa cantidad de cenizas en la base… y ahí, por las barbas de Merlín, sentada en un butacón donde otrora Sirius había dejado una bolsa con ratas muertas… Walburga Black, esposa del fallecido Orión Black… y no era porque hubiera tomado el apellido del marido, como Tina Turner, la cantante muggle… era Black de nacimiento… de hecho era prima de sangre de su marido. Resopló. Era una tía lejana de ella también.
- No, no soy Regulus, para tu desgracia… - la anciana señora Black, se levantó de golpe… Ginny se sorprendió de verla tan frágil, tan arrugada y con los cabellos casi blancos… pero ella sabía que no era tan anciana, porque la edad cronológica, acusaba 56 años.
- TU – restalló estridente, la voz chillona de Walburga – ¡TU, MALDITO DESAGRADECIDO! – buscó entre sus ropas la varita. Ginny impávida, vio a Sirius, que indolente, sacaba la suya.
- No te preocupes, es lo mismo cada vez que llegaba de la escuela… - su madre intentó hacer un maleficio, pero Sirius, blandió la suya con un movimiento, y la varita de su madre, voló para perderse entre una pila de periódicos, abollados en el suelo – buenas tardes, madre… lamento no darte un saludo apropiado, con abrazos y besos filiales, pero bueno… veo que estas mejor que la última vez…
- Te dejé muy claro, la última vez que te vi, que no quería volver a ver tu cara, en lo que me quedaba de vida, pero…
- Pero lamentablemente, vas a tener que vérmela una vez más. – se acercó lentamente, y tomó la varita de la basura – te la daré cuando me vaya…
- Infeliz, escoria… - escupió Walburga.
- Nacida de tu vientre… - dijo sonriendo, y se sentó en un sofá. Miró hacia la puerta, la impávida Ginny aún estaba de pie, con sus enormes ojos castaños, mirando la escena. Sabía que la relación no era buena, pero no tenía idea de cuan mala, era. Observó a la mujer que, contrariada, con una mueca de asco en su boca, miraba hacia donde Sirius veía. Recién ahí, Ginny se dio cuenta que Walburga Black, tenía el mismo color de ojos de su primogénito, grises, como una tempestuosa tarde en los acantilados de Dover, su nuevo hogar.
- ¿Y TU QUIEN CARAJOS ERES? – Dijo la mujer enfocándose en Ginny. Esta dio tres pasos y se quedó de pie, junto a Sirius, que justo en ese momento no ayudaba para nada, y se miraba, las uñas. – DIOS MÍO, ESE PELO, DEL DEMONIO…
- Buenas tardes… dijo ella haciendo una cómica reverencia- la verdad, que me diga pelo del demonio, Ud., que adora a Voldemort, me tiene sin cuidado – Sirius Rio
- ¡Y TU DE QUE TE RÍES! – chilló su madre – SÓLO UNA INSOLENTE, PUEDE SER TU AMIGA.
- No es mi amiga… es mi novia… - dijo guiñándole a su supuesta novia, uno de sus traviesos ojos. Ginny sonrió – y muy pronto será una Black…
- Por favor, tu casado – bufó su madre
- Es la verdad – suspiró – me llegó la flecha de cupido.
- Y qué conexiones…
- Soy muggle… - la mujer se puso, aun mas blanca de lo que estaba al ver a su hijo en la puerta. Sirius y Ginny rieron – tranquila señora, – dijo Ginny mientras se acercaba a la vitrina a observar su contenido – mi sangre es pura… super pura… mas pura y sería Superman del mundo mágico.
- Me gusta Superman… - dijo Sirius
- ¿Si, un tipo que anda con calcitas y calzones rojo? – dijo ella arqueando una ceja – creo que Lili, tiene un punto en su veredicto acerca de ti… - Sirius rio a carcajadas.
- ¡Ah, haríamos una pareja perfecta, pelirroja! – miró a su madre, que estaba lívida – ¿no es un amor?
- Quien… qué conexiones de sangre pura tienes… - dijo resoplando. La mirada de Ginny pasó de la vitrina a la mujer.
- Mi familia se relaciona en algún punto con la suya… - se acercó al árbol genealógico que estaba en la pared. Mi madre, desciende de los Prewet – la madre de Sirius suspiró – mi padre, en cambio… - la miró burlona – de los Weasley – Walburga abrió los ojos.
- Traidores a la sangre… - escupió.
- Y a mucha honra…
- Maldita pecadora…
- Si, esa soy yo… - dijo sonriendo. Walburga no la miró, dirigió sus ojos a su hijo. – viniste a poner la última estaca en mi corazón – Sirius, se puso serio – hace años fuiste, al contrario de la tradición familiar, elegido para estar en la casa de Gryffindor…
- Y estoy orgulloso de serlo… - dijo enderezándose en el sofá.
- Si, tu errado orgullo, desviado… tu padre, enfermó de solo saber que su hijo, su heredero, sería un paria de Gryffindor, amigo de bestias, y traidores de sangre, confraternizando con muggles…
- Eran más gente que todos ustedes de sangre pura… ya no era un niño que veía por un cristal sucio, la importancia de la sangre pura – se levantó – ¿de qué te sirvió? Envenenaste con tu odio a Regulus, era un niño, y dejaste que se uniera a ese hijo de puta, por un ideal – escupió- mira cómo estás ahora, sola, sentada esperando por él, cuando…
- ¡SIRIUS, NO! – dijo Ginny – no creo…
- ¿qué es lo que sabes? – dijo Walburga, mirando con dolor a su hijo – ¿sabes algo de Regulus? – lo tomó de las solapas – le has hecho algo a mi hijo…
- Suéltame – dijo el tratando de serenarse. - No he sabido de Regulus desde que dejé la escuela…
- cuando le diste la espalda a tu familia, por tus ideales de fraternidad con el mundo muggle y tu rechazo a las artes oscuras, terminaste de poner la lápida en la tumba de tu padre – dijo con amargura – ni siquiera fuiste capaz de venir y presentar tus respetos… - agregó.
- ¿Crees que iba a venir a presentar mi respeto hacia un hombre que nunca, nunca en su vida, fue capaz de respetarme a mí? – dijo herido – creíste que iba a vanagloriarme del padre que me enseñó… ¿qué, a odiar, por sobre todas las cosas? ¿me dio una idea de familia? ¡mis amigos y mi tío Alphard, Andrómeda, esos son mi familia!
- Sirius… – dijo ella acercándose, y dándole un confortable abrazo. Sirius, se dejó abrazar, pero sin dejar de mirar a su madre. Ginny, puso sus manos en ambos lados de su cara, para que se enfocara – tenemos… - miró a Walburga – vinimos a buscar…
- ¿Vienes a robarme? – dijo la mujer, sin dejar de mirar a su hijo – vienes como esos sucios y apestosos amigos que tienes, ladrones, y delirantes, a sacar algo de nuestra fortuna?
- Puedes morirte y enterrarte con tu fortuna madre, tengo todo lo que necesito… - rugió. – sólo he venido por una cosa, y ni los magos mas hijos de puta, que puedas invocar, me harán salir de aquí sin ella.
- Escoria, sucia, tu, tu prometida y todo lo que te rodea…
- Al igual que mi nombre – Walburga se acercó y le dio una bofetada. Ginny jadeó – vaya, Señora Black… pelea como muggle
- Maldigo el día en que te di la vida… - rugió – no puedo hacer nada para que te quedes con todo – agregó. – sólo deseo que la muerte te llegue antes que a mí, así no puedas nunca disfrutar de esta casa ni de lo que te corresponde…
- Y lo primero que haré, cuando pueda, será borrar todo rastro de tu presencia de ella… aunque tenga que derrumbarla, para volver a construir algo parecido a un hogar.
- Vamos a ver si te atreves… - dijo dándole un empujón, saliendo de la habitación – y si realmente puedes… - dijo con una sonrisa, tan parecida a la de Sirius, que a Ginny se le erizaron los vellos de los brazos.
- Maldición… - dijo una vez que quedaron solos – tu madre, es realmente…
- Si, mi madre merecería una saga de terror muggle, - dijo suspirando, para luego precipitarse con energía hacia las vitrinas, al costado de la chimenea – pero será mejor que nos apresuremos… porque si no, el idiota de allá afuera comenzará a joderme las pelotas, cuando no volvamos en quince minutos – Ginny rio, mirando el reloj.
- Lamento decirte, que los quince minutos, ya se agotaron hace cinco minutos. – Sirius resopló.
- Veinte minutos con mi madre, son como una eternidad… - abrió una vitrina, y comenzó a revolver entre los objetos que allí había. Ginny miraba el salón con melancolía – Pelirroja… - ella miró – vitrina, aquí – dijo señalando la vitrina.
- Amo Sirius… - dijo Kreacher – necesita algo…
- No, lo único que necesito voy a encontrarlo sin tu ayuda – lo miró – lárgate.
- Pero amo…
- Lárgate a la cocina, y no aparezcas hasta que te llame… -
- Como ordene el amo - dijo haciendo una reverencia – "asquerosa alimaña, viene a robar los tesoros de mi ama… la ama buena, a la que le rompió el corazón…"
- Créeme que, si tuviera uno, lamentaría habérselo roto – dijo Sirius jocoso – ahora déjanos solos… antes que te de una prenda… -El elfo desapareció rápidamente. – no hay como amenazarlo con una prenda, para que desaparezcan.
- No confíes tanto… - dijo ella – recuerdo cuando vinimos a vivir aquí… - miró – nos pasamos el verano limpiando… o mejor dicho tratando de limpiar esta casa, y Kreacher, escondía todo lo que tirábamos… además de espiar e insultarnos en voz baja.
- Jaja… desde que recuerdo esta casa ha sido una mugre… si no era por el polvo, era por los ideales.
- Aquí te conocí – dijo ella sonriendo.
- Dime que te deslumbré en un primer momento…
- Estabas hecho un asco – dijo risueña – recuerda que habías estado trece años…
- En Azkaban…- dijo él – aun cuando recuerdo ese libro.
- Olvídate del libro… dijo ella – enfoquémonos en buscar el Horrocrux, o tendré a Harry respirándome…
- No sé cómo lo soportas… - dijo resoplando – eres una chica que no se merece ser tratada como…
- Harry ha sufrido mucho… lo sabes.
- Pero eso no le da derecho a tratarte así. – dijo sacando una botella con un gran ópalo, y dejándola sobre una mesa. – las mujeres merecen respeto, sean como sean. A veces me imagino que lo zamarreo, y le doy dos o tres golpes, para que se comporte como un hombre ante ti y Lili… - ella resopló – claro que también me imagino, que lo hago cuando está dormido, porque despierto, me da para que tenga, guarde y reparta – Ginny rio.
- Harry te adoraba… - dijo ella – cuando supo de tu existencia, al descubrir que colagusano era el traidor, lo único que quería era probar tu inocencia, para irse a vivir contigo.
- ¿En serio?
- Si, fuiste un gran confort para él con tus cartas cuando estabas fugitivo. Y tu lo amabas mas que a nada en el mundo, y él veneraba el suelo que pisabas.
- La vida adulta es una mierda – dijo – ¿es ahí cuando cambió? – ella asintió –
- Después de la guerra, muchas muertes, mucho dolor… - sus ojos se entristecieron. El le apretó la mano dándole confort. Ella sonrió – ¿sabes? Fue aquí donde tuve mi primera charla de chicos contigo…
- ¿Que? – dijo abriendo los ojos y con un tono de sorpresa – ¿yo, Sirius Orion Black III, dándote una charla a ti?
- Tenía catorce años… - suspiró – y habíamos regresado, antes de las vacaciones de Navidad… - suspiró – una serpiente, había atacado a mi padre en el ministerio.
- Wow… - dijo sorprendido.
- Harry fue el encargado de dar la alarma… lo vio en sueños – dijo resuelta – claro que supimos después que era por la cuestión del Horrocrux, y la conexión entre ellos – Sirius asintió – pero hasta ese momento todos pensaban que Harry estaba loco. Y él se estaba volviendo loco, porque Dumbledore, no le hablaba, y sus amigos le decían cosas… unido a la muerte de Cedric, y que la hija de puta de la novia de Cedric, andaba atrás de Harry… y Harry que babeaba por ella. – dijo tirando una cabeza, especialmente espeluznante, hacia la chimenea. Sirius rio.
- Estabas celosa…
- No, yo estaba de novia con un chico llamado Michael Corner – dijo ella encogiéndose de hombros – yo, no era tan extrovertida como ahora. Y Harry era un idiota para darse cuenta de ciertos asuntos…
- Chicas…
- Exacto – dijo riendo – no le gustaban que lloraran. Y yo no lloraba. Salvo por ese momento en que me encerré aquí y me puse a llorar como una idiota… y tú me encontraste.
- Debo haberme espantado.
- Te adoraba… eras como el tío cool… mis hermanos te idolatraban, a ti y a los merodeadores… noches y noches hablando con ellos de tus aventuras. Creo que impulsaste algunos de sus surtidos saltaclases.
- Era un genio, inventando excusas… - dijo riendo. – entonces…
- Te acercaste y me diste un pañuelo…
"La habitación de pronto parecía haberse transformado, con los colgantes y el árbol de navidad… aún estaba el escritorio donde el boggart había asustado a la señora Weasley, y allí estaba, ella, toda chiquita, con sus cabellos atados con las pinzas con formas de mariposa, y sus brazos rodeando sus piernas, mirando hacia el fuego de la chimenea. El fuego, hacía notar las lagrimas que salían silenciosas. No escuchó a Sirius entrar. Él había estado bebiendo con Mundungus Fletcher, un ladrón de poca monta, estafador, que formaba la orden del fénix, y que a su madre no le agradaba en absoluto. Sólo se dio cuenta que no estaba sola cuando un pañuelo estuvo a la altura de sus ojos.
- No es bueno, que una niña tan bonita, esté llorando… - dijo Sirius. Ginny rápidamente tomó el pañuelo, y se secó las lágrimas.
- No es llanto – Sirius sonrió – es solo que a veces, me quedo mirando algo, mucho tiempo sin pestañear…
- Claro, sin pestañear…- dijo él sonriente, y se sentó en el sofá – a veces me pasaba lo mismo…
- ¿Y qué hacías?
- Buscaba el origen del problema… - Dijo Sirius, mirando hacia la chimenea.
- No tengo problemas…
- Creo que tu problema, tiene pelo negro, ojos, verdes, y usa anteojos…
- No, no, no es Harry – dijo a la defensiva.
- Curioso, yo no di ningún nombre… - dijo pensativo. Ginny se tapó la cara con las manos. Sirius sonrió, y dejó que el silencio hiciera s u trabajo. Tenía que dejar que la pequeña niña, se armara de valor, y quisiera contarle sus miserias. Rio internamente. Merlín… qué tan patético y aburrido se podía ver un hombre de treinta y seis años, que estaba desesperado por solucionar los problemas amorosos de una niña de… ¿cuántos años tenía la hija de Molly y Arthur, doce, trece…?
- Pero quizás puedas ayudarme con una situación… - Sirius, se sentó en el sofá. Ella cerro los ojos, y respiró una o dos veces, para darse valor…
- Bien, soy todo oídos.
- Hipotéticamente hablando… - dijo ella tratando de desviar la conversación – una muy amiga mía…
- Claro, la amiga… - dijo, tratando de simular una carcajada – continua…
- Bueno, esta amiga, está muy enamorada de este chico… - lo miró. Él le hizo un movimiento de manos, dándole a entender que continuara. – y resulta que el chico admira a esa chica, porque su magia es fuerte… pero aparece una idiota, que viene, toda debilucha, haciéndose la tonta, y dice "ay, Ha… carraspeó – Ay, equis chico… no me sale el expelliarmus"
- ¿Equis chico?
- Si, digo así, porque no daré nombres que comprometan a mi amiga – dijo colorada.
- Bueno… continua.
- Y él, que es todo corazón, va, la ayuda, la otra se hace la llorona, la abraza, la reconforta, y la besa, y se ponen de novios… la mendiga lo había rechazado el año pasado por el chico mas lindo de Hogwarts… pero claro – se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro – cuando el chico lindo fue asesinado, esta maldita, niña, no tuvo otra idea de ir por el famoso Ha… - carraspeó – por el otro chico lindo.
- Aha…
- Y el muy idiota, cae… - se sentó – ¿qué tiene esa idiota que no tenga yo… digo mi amiga? – lo miró con tristeza. Sirius suspiró. Esa pelirroja le recordaba tanto a su amigo, cuando andaba de mal de amores, con Lili.
- En cuestiones del corazón, uno no puede decidir por terceros Ginny… - dijo seguro – ¿cómo es tu amiga?
- Es una idiota… debería ser extrovertida, todo el mundo dice que es muy divertida y ocurrente… pero cuando está este chico, se vuelve una tonta, torpe… y no puede decir nada.
- Bueno, creo que tu amiga necesita experiencia.
- ¿Que?
- Experiencia… con los chicos.
- Y cómo se consigue…
- Bueno, siendo cómo es… - ella frunció el ceño, sin comprender – tiene que ser divertida, ocurrente… seguro que tiene hermanos que son bromistas – ella asintió – y tiene amigas… debe ser muy bonita. Me imagino.
- Según los rumores, tiene muchos admiradores…
- ¿Lo ves? – dijo el golpeándose las rodillas – lo bueno de los chicos Ginny, es que cuando tienen alguien que está loca por ellos, nunca se dan cuenta… pero cuando la chica en cuestión es objeto de deseo de otro… empiezan a ver ese árbol especial, dentro del bosque, y cuando menos te das cuenta, lo tienes… perdón, tienen comiendo de su mano…
- Qué tiene que ver el bosque… - dijo ella confundida.
- Ya lo entenderás. – le acarició la cabeza – confía en mí, dile a… – sonrió – tu amiga, que respire, que observe a su alrededor, que salga con otros chicos, que bese, que se de la libertad de mirar más allá de ese chico. Y si el chico es medianamente inteligente, va a darse cuenta… sólo es cuestión de tiempo. Espéralo… digo que tu amiga lo espere, y caerá rendido a sus pies.
- ¿En verdad? – dijo con una mirada cargada de esperanza. Él asintió conmovido por la inocencia del primer amor.
- Si tuviera una pluma te lo firmaría… - sonrió. Ella se paró encima de la butaca donde estaba sentada, abrazó a Sirius, y le dio un beso en la mejilla. – y eso?
- Eso es porque eres el tío más cool del mundo muggle…"
Ginny suspiró volviendo al presente…
- ¿Y resultó? – preguntó Sirius, cerrando la vitrina, y dirigiéndose a la otra.
- Claro, pero Harry era lento, y recién pude cazarlo al año siguiente… - dijo resoplando – lo importante aquí, es que te adoraba… y tú lo adorabas.
- No me malinterpretes… - dijo él sacando la varita, y abriendo la vitrina – yo adoro a ese mocoso, pero al bebé que tiene James y Lili. Ese que está allá afuera…
- Es el mismo – dijo ella comenzando a sacar los objetos, la caja de rapé, - sólo que ha crecido, y tuvo una vida de mierda… que desea cambiar. Dale la oportunidad. – el chasqueó la lengua – y deja de coquetearme, sabes que lo enferma…
- Pero a mí me divierte…
- Sirius… - dijo ella, quedándose sin aliento. El la miró a los ojos, ella estaba estática, mirando dentro de la vitrina – allí… - señaló un estante. Sirius, se agachó, y observó el objeto. El guardapelo estaba allí. La enorme S fileteada en oro, parecía llamarlos. Lo tomó con cuidado, y trató de abrirlo con la mano – no puedes…
- Lo haré con la varita. – dijo resuelto.
- No, es magia oscura… - dijo serena – Sólo Harry, puede abrirlo…
- Bien – cerró la vitrina, y guardó el guardapelo en el bolsillo interno de su chaqueta. Ginny lo miró - ¿Qué? Es hora de irnos…
- Dámelo – dijo ella extendiendo la mano – es importante, no estamos para hacer experimentos ridículos con los merodeadores…
- Yo podría abrirlo -ella insistió y él no tuvo otra opción que dárselo – aguafiestas.
- Mejor así… - lo guardó en su mochila y salieron al pasillo.
- Ya te vas… - dijo desde las escaleras la voz de Walburga Black.
- Si, quisiera que no fuera así, pero… fue un total disgusto volver a verte…
- La próxima vez que vengas a esta casa, puede que ya no esté… - el abrió la puerta de entrada, dejando que Ginny saliera, y se dio la vuelta para mirar a su madre.
- Créeme que rogaré a los cielos, que así sea… - y sin ningún remordimiento, cerró la puerta, dejando su pasado atrás.
Salieron de la casa, rápidamente. Sirius miró por ultima vez, su hogar, y le pareció que su madre observaba desde uno de los sucios ventanales. Ginny observaba a Harry, que molesto, se había levantado de la banca, y la miraba, mientras golpeaba su varita en el muslo, haciendo que esta despidiera chispas rojas. Ron, estaba sentado, bostezando. Se acercó al dúo, y se detuvo justo frente a Harry. Este bajó la mirada, clavándola en sus ojos castaños. Ella asintió. Sirius se unió al grupo, con el rostro serio.
- Creo haber dicho quince minutos… - miró su reloj – y han pasado veintinueve… - le mostró el reloj a Sirius – ¡veintinueve Black!
- Wow, Potter… - dijo este, abriendo sus enormes ojos grises - ¡qué bueno que sabes leer! – Ginny y Ron rieron.
- Ustedes dos, dejen de solaparle sus estupideces… - bajó el brazo – si digo quince minutos, es porque el procedimiento no debería llevar ni un minuto más…
- Si, bueno… - dijo Sirius – creo que necesitas recalcular mejor el tiempo para realizar los procedimientos. – Ginny resopló – no se puede entrar a una casa, de donde saliste hace mas de cinco años, sin que tengas al menos una pequeña charla con los moradores de esta… además tu no tienes una pequeña charla con una mujer como mi madre. Si no, hubieras ido tu.
- De todas maneras… - dijo él, pero no pudo continuar porque Ginny lo interrumpió.
- De todas maneras, tenemos lo que venimos a buscar… - dijo ella – ahórrate los sermones, y los cabreos… - miró hacia el cielo – tenemos que largarnos de aquí, la tormenta está llegando y… - dejó de hablar, su mirada fija en el cielo. Enormes nubarrones negros, se arremolinaban y se movían de una manera no natural. No había viento, para que las nubes se comportaran de esa manera. Una de las nubes, realizó un brusco viraje y fue a descender detrás de una pared de setos de la plaza, y fue cuando Ginny abrió los ojos en alerta. - santa mierda… - agregó, sacando su varita – Harry, Ron… - su hermano se levantó de golpe, y miró hacia donde Ginny señalaba, justo cuando tres nubes más, bajaban en el mismo lugar que la primera.
- Maldita sea… - siseó Harry.
- Harry… crees que… - dijo Ginny
- No son de los nuestros… - respondió al interrogante inconcluso de la pelirroja. Luego miró a Sirius. – ¿el elfo? – este se encogió de hombros, indolente, aunque sus ojos, se mostraban en alerta.
- Kreacher, o mi querida madre… - suspiró – no pensé que me amara tanto al punto de querer verme muerto.
- Harry, escóndete bajo la capa – dijo Ron
- ¿Que? – dijo este – por Merlín, no voy a ser un cobarde y cagón…
- ¡Deja de perder el tiempo con preguntas estúpidas y escóndete! – dijo Ginny – seguramente están buscando al bebé… y creerán que eres James.
- Maldita sea… - solo dijo, pero entendió el punto y sin decir más, hizo un movimiento ondulante, desapareció bajo la capa
- Bien, - dijo Ginny, en posición. – los cuatro se pusieron espaldas con espaldas… dos segundos después, varios cracs, se escucharon y cuatro famosos mortífagos aparecieron a su alrededor…
- ¡Prima! – dijo Sirius con una sonrisa burlona – tanto tiempo sin verte! – miró a dos de sus compañeros – y mira nada más… mi primito Rodhy… y el maricón de Rabastan… dime Rábano, ¿ya saliste del clóset? No creo que, a tu amo, le guste tener "desviados" en sus filas… - este hizo un movimiento, pero Bellatrix, lo detuvo. – ah… Bella, siempre tuviste una buena mano para las bestias.
- Cierra el pico Black… - siseó Bellatrix. Ginny la miró atentamente. La mujer era joven y bonita, pero ya tenía la cara de desquiciada que ella conocía, y que tuvo la desgracia de ver en la batalla de Hogwarts, cuando la muy desgraciada, le había enviado una maldición asesina, y ella se había salvado por los pelos. Miró a Ron, que observaba al cuarto mortífago. Ella desvió su mirada hacia él. Abrió grande los ojos.
- Barty Crouch… - susurró.
- Mantente enfocada en los oponentes, Weasley – dijo Harry casi susurrando – después tendremos tiempo de comentarios cargados de asombro.
- A este pendejo lo conozco… dijo Sirius. – Barty Crouch… junior – sonrió – mírate, apenas dejando los pañales hijo, pero aún no dejas de mandarte cagadas…
- Tan patético como siempre, Black – dijo este, moviendo la lengua, con su tic tan característico – veremos si te eres tan bocazas, cuando el señor tenebroso te saque la verdad, a maldiciones…
- ¿Escuchaste eso, pelirroja? – dijo Sirius e imitó la voz de Barty – "el señor tenebroso…"
- Voldi basura – dijo ella sonriendo. – basura de sangre mestiza, que es lo peor…
- ¡Tú quién eres para insultar a mi amo, perra! - dijo Bellatrix – por un momento pensé que eras la sangre sucia de Evans.
- ¿Quién soy? – dijo Ginny – tu peor pesadilla.
- Voy a matarte, rata maldita… - siseó Bellatrix
- Uy, mira como tiemblo… - dijo Ginny burlona – quizás, me lleve un par de raspones, pero tú, perderás uno o dos de los caniches que te siguen… - miró a Rodolphus – y tú, ¿no te cansas de que esta zorra y tu amo, te hagan el cornudo de la década?
- ¡Cállate! – rugió Rodolphus – maldita puta…
- Como dices tú, Sirius… la verdad no pica, pero incomoda. – aseguró socarrona Ginny
- Dejen de estar haciéndonos perder el tiempo… - dijo Bellatrix y miró a su primo, y le apuntó con la varita – ¡dime dónde diablos está, tu amiguito, Potter!
- Uy, siempre estuviste caliente por mi amiguito… - dijo él tranquilo - Bella, Bella… no tienes un término medio… o te gustan los viejos sin nariz, o te gustan los adolescentes… - miró a Rodolphus – eso significa que tú, no estás cumpliendo con los deberes de esposo… - sonrió – apuesto, a que Voldemort te dejó sin pelotas…
- Imbécil… - dijo Bellatrix dando un paso – dame la ubicación de tu amigo y su mugrosa familia, y contemplando que eres de la familia, no voy a matarte si me lo dices… - sonrió ladinamente – solo voy a dejarte mas idiota de lo que eres.
- Gracias primita, pero no – Sirius de repente, cambió su semblante de jovial a serio, sorprendiendo a Ginny a Ron, y a Harry, que contemplaba todo desde debajo de la capa –¿crees por un segundo que vas a sacarme una palabra? – dio un paso hacia su prima – ¿crees, por un segundo que voy a ser tan cobarde para vender a mi amigo… mi familia? – rio - ¿crees en tu retorcida y desquiciada cabeza, que puedes tocarme un puto pelo, y yo voy a ser tan cobarde para soltar lo que se? Prima eres malvada, no dudo que has aprendido un montón de trucos, al lado de tu imbécil amo, pero no creas que te va a ser fácil matarme… - el primer rayo, salió disparado de la varita de Barty Crouch Jr. Ginny, estaba realizando los encantamientos para proteger el área y ningún muggle sea testigo del enfrentamiento. El rayo, iba hacia ella, cuando Harry, lanzó un escudo protector, salvándola por un pelo
- ¡Maldición, Weasley! – dijo sacándose la capa – ¡te dije que la protegieras!
- ¡Weasley! – dijo Bellatrix, riendo alocadamente –, acaso eres pariente de esa ninfómana, máquina de hacer traidores de sangre de Molly Weasley? - Ron apretó los labios – sí, con ese asqueroso pelo, no puedo equivocarme… ¡de seguro conoces a los gemelitos Prewet! – agregó burlona – espero que haya quedado algo para enterrar… considéralo una cortesía de nuestra parte…
- ¡Infeliz hija de puta! – dijo Ginny, lanzando hechizo tras hechizo hacia la bruja, que sólo podía rechazarlos. La fuerza de uno de ellos hizo que Bellatrix trastabillara, y cayera, Ginny a medida que lanzaba los hechizos acortaba la distancia entre las brujas, y una vez caída, hizo dos pasos hasta llegar a ella, y comenzar a golpearla con los puños – no eres nada, puta de campeonato. Sin la varita, solo eres una pobre tipa, sin oficio ni beneficio – lanzó un hechizo para desarmarla – veamos que es capaz de hacer con las manos una gata muerta como tu… - le lanzó un golpe que la hizo sangrar. Retrocedió dos pasos, para darle al pie el impulso necesario, para patearle las costillas, Bellatrix gritaba como posesa, tratando de que los borceguíes, no le dañaran el rostro – Oh, mírenla a la imbécil, se acercó y le tomó los cabellos levantándole la cabeza – ¿no quieres que te dañen la carita? – le dio una patada, en medio de la boca – creo que es tiempo de que tengas alguna marquita para recordar a los Prewet… sectusempra. – el chillido de Bellatrix resonó en el parque, haciendo que varios pájaros salieran volando desde la copa de los árboles.
Mátala – dijo Harry, para estupor de Sirius y Ron – si la matas ahora… - ella lo miró. Sabía que Harry tenía razón, si la mataba ahora, podía evitar tanto daño a tantas familias. Bajó la mirada a Bellatrix, y levantó la varita para decir las palabras.
- avad… - Rodolphus intentó derribarla con una maldición asesina, pero Ron, le lanzó un rayo morado que le dio en el brazo. Enardecido, buscó la manera de contraatacar, pero Ron estaba seguro, parapetado detrás de un monolito de piedra, al centro de la plaza. Barty Crouch Junior, volvió a la pelea. Sirius, se había hecho cargo de Rabastan, quien yacía inconsciente cerca de la banca.
- no, Sirius, déjamelo a mí. – Dijo Harry. Se acercó lentamente al mortífago. Estaba ansioso por pelear. – Barty Crouch junior, que prometedor futuro tenía el joven Barty… doce éxtasis, y aun así, eres el tipo más ignorante del planeta…
- James Potter, cazador de Gryffindor… maldito bocazas – rio, sacando la lengua – todo estará bien… sólo tienes que entregarme a tu hijo, y nos iremos
- A ver… - dijo Harry, haciendo que buscaba en los bolsillos – uy, sabes, qué, debo haberme olvidado al crío en el otro abrigo… - rio - crees que, por un instante, voy a cedértelo así sin más… - levantó la varita, y le hizo un movimiento con las manos – ven, adelante… haz tu primer intento – en una prosecución de rayos, ambos contendientes, dieron lo mejor uno de otro. Pero fue hasta que Ron gritó, que Harry, lanzó un rayo, de un intenso color amarillo, que dio de lleno en el cuerpo de Barty Crouch, dejándolo, hecho una estatua viviente. Se dio vuelta justo a tiempo para ver como Ginny, luego que dos intensos rayos, uno rojo, y el otro azul, daban en el pecho y espalda simultáneamente, cayera inerte, como una muñeca de trapo, sin huesos en el duro suelo de piedra. No escucho a Sirius gritar, y tampoco vio a Ron, ni a su padrino acometer con todo el arsenal de maldiciones conocidas hacia Rodolphus y Bellatrix, quien se había hecho de su varita, y lanzado uno de los hechizos. Sólo caminó hacia la inconsciente Ginny – no… - la tomó en sus brazos – ¡no, maldición, no! – la apretó contra su pecho – despierta, esto no está pasando…despierta mi amor… - Ron llegó, corriendo, derrapando a su lado, Sirius, fue el siguiente en llegar.
- ¡Protego horribilis! – Dijo el pelirrojo, creando un campo de protección ante los maleficios que lanzaban los mortífagos – Harry… - este no contestaba – ¡MALDICIÓN HARRY REACCIONA! – gritó – ¡necesitamos llevarla a Hogwarts… ya!
Voy a matarlos a todos… ¡MAXIMUM BOMBARDA! – la tremenda explosión, salió disparada de la varita de Harry, dando de lleno donde estaba Rodolphus – Ginny… por favor, despierta… - levantó su varita – Ennervate… ¡maldición Ennervate! - al no obtener respuesta, sólo pudo hacer lo que el instinto le pedía a gritos. Tomó a Sirius y a Ron, con un puño, estos se asieron de su antebrazo, y aun abrazando a Ginny, desaparecieron, justo en el momento en que la loca de Bellatrix lanzaba el fuego del infierno.
nota de la autora:
Estoy un poco oxidada, pero de a poco iré calentando los dedos para escribir.
he tenido que desasnarme un poco, y tomé los libros para sacar datos, sobre los mortifagos, en especial de estos cuatro, que fueron los que torturaron a los Lombottom, para averiguar el paradero de Voldemort... Así que imaginé que andaban para todos lados juntos.
espero haber colmado sus expectativas al menos por el momento.
Ya saben, dejen comentarios. estos capítulos van a ser búsqueda de horrocruxes, aunque no he abandonado a Malfoy y su giratiempos... dentro de poco irá dilucidándose esta misión...
nuevamente gracias por el aguante!
greetings
