Magnus rió. Aunque dañó a los pulmones y la cabeza, no podía evitarlo. Genghis Khan tenía una reputación de un conquistador despiadado, un hombre que cobró a la mitad del mundo, tomando con una fuerza brutal y convicción, por lo que Magnus estaba esperando un poco más.
- ¿Magnus? - preguntó Alec - ¿Qué es?
Magnus resopló, lo que se convirtió en un ataque de tos, y Alec dejó de caminar para dejarlo reposar. Cuando la tos se calmó, Magnus presionó su costado, cuando un dolor agudo atacó a lo que Magnus estaba seguro que era su hígado.
- Oh, nada - dijo sin aliento - Simplemente no pensé que el Genghis Khan sería parecido al Sr. Miyagi (personaje de Karate kid).
El era, Magnus suponía, como algo descrito con precisión por los historiadores. Puesto que ellos no tenían exactamente fotografías en el siglo XIII, por eso, las pinturas y los dibujos no eran exactamente el Evangelio. A menos que el sancionase a los artistas por dibujarlo aún más alto, Magnus no estaba seguro, pero el tipo era bajo. Vestido con ropas blancas y marrones con una perilla grisácea extraña, él extendió los brazos en señal de bienvenida, como si fueran todos amigos de hace mucho tiempo esperados, y gritó palabras que Magnus no podía entender.
- Dice bienvenido - Alec tradujo - Él sabía que La Llavevendría.
Jace se inclinó, pero no quitaba los ojos de Genghis, luego pasó a hablar en un no inglés. Magnus estaba demasiado cansado para mantenerse al día con él. Le dolía el cuerpo, su cerebro, los pulmones y las piernas eran demasiado pesadas para levantarlas. Alec le explicó lo que se hablaba.
- Jace dijo que si él nos recibió tan cálidamente y deseó nuestra compañía, porque envió soldados a matarnos ¿Para perjudicar a La Llave?
Genghis rió y Alec tradujo lo que dijo.
- Quería a La Llave aquí, pero también quería asegurarme de que no podía salir.
Entonces Genghis estalló en algunas palabras complicadas, que Alec tradujo en partes.
- El necesita la sangre de La Llave para resucitar a Itrhuriel, el primer emperador. Él cree que su antepasado poderoso le concederá un gran honor y poder. Y la inmortalidad, por supuesto.
Magnus sabía que la antigua religión china creía en la Tierra, Cielo, antepasados, y él se sintió estúpido por no ver la conexión con el emperador antes.
- ¿Qué pasa con los otros elementos? - dijo Magnus. Las palabras dolían mientras hablaba - ¿No necesitará de todos los cinco?
Alec negó con la cabeza.
- Parece creer que sólo es necesaria, simplemente La Llave. El quinto es el centro de todos ellos. La Llave es todo lo que necesita.
Magnus se puso de pie recto, tanto que le dolía. Él miro a Genghis.
- La Llave no le es de ningún uso si él está muerto.
Genghis claramente no tenía idea de lo que dijo. Él sólo sonrió y extendió el brazo, como invitando a todos en los escalones de la plataforma. Así que al parecer, todas las conversaciones iban a estar en chino o en mongol, Magnus no tenía idea, y no le importaba. Él estaba enfermo. No, no sólo enfermo. Se estaba muriendo. Estaba seguro de eso. Sus músculos estaban empezando a tener calambres, él ahora sudaba como si hubiera corrido una maratón, y una docena de cuchillos de fuego se torcieron en sus pulmones con cada respiración. Saboreó su bilis en la garganta. Quería sentarse. Si se pudiera establecer un minuto...
Aún con sólo un brazo alrededor del hombro de Magnus, Alec le llevó hasta las escaleras y lo mantuvo en pie. Todo era una especie de nebulosa, como el foco en una cámara de zoom entrando y saliendo, pero Magnus estaba seguro de que la plataforma de piedra era un círculo. Había otros vampiros allí, sentados abajo, Magnus se dio cuenta. Estaban sentados en bancos de piedra que formaban un círculo más pequeño, y luego, dentro del cual había un reloj de sol. No, pensó Magnus. No era un reloj de sol, era la placa de piedra que Catarina les dijo anteriormente.
Entonces se dio cuenta de Max.
El pequeño niño vampiro estaba acurrucado, sosteniendo sus rodillas contra su pecho con la espalda contra la lápida. No en el círculo interno, más bien a un lado. Él era el cebo por el cual todos ellos fueron atraídos allí, porque Genghis sabía que iba a venir por él. Los globos oculares de Max estaban completamente azules otra vez, sus colmillos de niño saliendo fuera de su boca, y no había ninguna duda de que las lágrimas corrían por su rostro. El niño estaba llorando.
Un enorme vampiro estaba sobre él, Magnus notó que era un guardaespaldas, sosteniéndolo como rehén. Magnus ignoró la charla en "no español" de Genghis Khan y miró a Max.
- ¿Estás bien? - preguntó.
Max sacudió la cabeza.
- Max quiere ir a casa.
Sí, pensó Magnus. No solo tú, chico. Le tomó un segundo a la mente nebulosa de Magnus pensar el nombre la mujer que se encargaba de Max.
- ¿Dónde está Maryse?
Nuevas lágrimas cayeron de sus ojos.
- Max quiere ir a casa.
- Yo también.
- La Llave está muriendo - Max sollozó - Río de Plata, Río de Plata - Magnus asintió con la cabeza y empezó a toser, parecía que tenia lava en sus pulmones, y todo su cuerpo le dolía - Nuestra mente ve lo que nuestros ojos no pueden. La mente de Max ve. Río de Plata. Sangre y piedra.
¡Oh! genial, pensó Magnus. Él todavía está atrapado en esta mierda de sangre y piedra. Magnus apenas podía recordar su propio nombre, además (todo su cerebro parecía que estaba en fuego) mucho menos intentar descifrar los acertijos crípticos de Max.
- La tierra pertenece al Río de plata. Mira con tu mente como lo hace Max - dijo Max, y el alto vampiro se burló, levantó su mano y golpeó a Max en la cara para silenciarlo.
Cada uno reaccionó de inmediato, agachándose y gruñendo. Alec reforzó su dominio sobre Magnus, pero Jace sacó dos estacas de madera de la funda del muslo y las apuntó al hombre que golpeó a Max.
- Toca al niño otra vez y será la última cosa que vas a hacer.
El hombre se burló de Jace, pero Gengis levantó la mano y puso fin a cualquier discusión de los involucrados.
La tierra pertenece al Río de Plata.
La mente de Magnus corría tan lento como la arena movediza en una docena de formas diferentes. El barro era tan espeso y amargo, que no podía dar sentido a nada de eso. Y todo el mundo estaba hablando en lenguas que no podía entender, el ruido estaba viniendo en flujos y reflujos, trayendo olas de mareas de conciencia. Podía sentir los brazos de Alec alrededor de él, manteniéndole, sosteniéndole. Su voz suave y melódica en su oreja, su acento escocés que no podía comprender, a los ojos de Magnus sonaba perfecto, pero lo mantuvo en la consciencia.
Entonces él fue colocado en uno de los bancos de piedra. Magnus sabía que sus amigos estaban a su alrededor, de pie, protegiéndole. El sabía que Alec aún sostenía su mano, todavía hablaba en tono cadencioso como los ángeles.
Mira con tu mente. Como Max hace.
Entonces las voces discutían, tantas voces. Jace y Raphael, Isabelle, todos ellos discutiendo con Gengis, y el ruido era incontenible. Trató de bloquearlos, tratando de concentrarse en las palabras de Alec, su toque, y cuando giró su cabeza, pudo ver a Max llorando y murmurando para sí mismo ¿O él estaba hablando en voz alta, o simplemente en la cabeza de Magnus? Magnus no estaba seguro.
Entonces, de alguna manera, se acordó del reloj. Hurgando con manos de plomo, Magnus metió la mano en el bolsillo de los vaqueros y sacó el reloj que le había dado a Max, que había sido tomado de él para atraerlos a todos aquí.
Max ensanchó los ojos cuando vio lo que Magnus tenía en la mano, y empezó a sonreír. El rápidamente corrió a través del suelo, a través de los pilares de piernas y agarró de la mano de Magnus el reloj antes de que el alto vampiro tirara de él de vuelta.
Le pareció oír a Alec suspirar, pero todo giraba, estaba tan caliente, muy caliente y Magnus sabía que no iba a aguantar.
Sabía que sus respiraciones eran agudas y cortas. Y contadas. El se estaba quemando de adentro hacia afuera, el veneno se desparramaba en cada parte de él. El tenía que decirle a Alec una última cosa. Tenía que decirle. Se agarró a la mano de Alec e intentó hablar. Pero no pude conseguir suficiente aire en sus pulmones para trabajar.
El dolor y el peso eran demasiado, y cerró los ojos, necesitando cada onza de energía para que pudiera decir estas últimas palabras. Alec se acercó.
- ¿Magnus? ¿Qué es? - sonaba como un sollozo torturado. Su voz estaba sobrecargada con el dolor que Magnus sentía.
- No - Magnus dijo con voz áspera - Ni se te ocurra... No te atrevas a dejarme morir.
Magnus podía descansar después, pensó, sólo por un momento. Un gruñido atormentado rasgó a través del aire, y Magnus no escuchó ningún caos después de eso.
Alec lo vio tan pronto como Max tocó la mano de Magnus. Él supo lo que era de inmediato: la transferencia de la visión. El estaba asegurando la mano de Magnus cuando Max le tocó, usando a Magnus como un conductor entre ellos, permitiendo a Alec ver en la mente de Max. Un breve momento él vio.
Mira con tu mente. Como Max hace.
No era un desastre confuso como habría pensado, no estuvo dividido en diferentes versiones de Max. Era claro como el cristal. Se preguntó si podía usar los poderes del Cloaker y proteger a sus amigos, protegerlos, o podría usar los poderes de persuasión de Genghis contra él. Alec pensó, sólo por un segundo, sobre profundizar la mente de un loco.
Y entonces pensó en una forma mucho más rápida.
Alec sacó la pistola enfundada de Magnus y sin decir nada más, disparó a Genghis Khan en el corazón, luego en al alto vampiro que mantuvo a Max. Los dos hombres se deshicieron en polvo, y Max corrió entre los vampiros de pie, escondiéndose detrás de Alec. Jace, Clary, y Raphael reaccionaron inmediatamente, armándose y en posiciones defensivas.
- ¿Alec? - Jace preguntó, sin apartar los ojos de los 2 vampiros restantes - ¿Qué está pasando?
- Realmente fue mucho más rápido - él respondió - Magnus tenía razón. Nunca fue Genghis Khan. No era más que un ardid – Alec volvió a mirar a los soldados de Terracota – Míralos a ellos. No se movieron. Khan no los controlaba como pensaba que lo hacía. No era más que un títere.
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Clary.
- Max me mostró en su mente. Lo vi.
- ¿Viste qué? - le pidió Isabelle.
- Quién estaba detrás de él todo el tiempo - dijo Alec – Magnus tenía razón en todo - Alec simplemente apuntó el arma hacia otros 2 vampiros, que eran de repente en un número mucho más pequeño - ¿Dónde está?
Una risa salió de la nada, a continuación, un vampiro, envuelto con una capucha oscura, literalmente, salió de la nada. Su cara estaba oscurecida por su cubierta, pero Raphael reaccionó inmediatamente.
Se puso de pie delante de Alec y Magnus, frente a este nuevo enemigo con una estaca en cada mano.
- Él es la persona que mató a Ragnor, el que Magnus persiguió por las calles de Nueva York.
El hombre se rió de nuevo y bajó la capucha. Tenía la piel oscura y pelo negro corto y una sonrisa siniestra.
- Mi nombre es Asmodeus. Soy el único remanente de Pandemonium y estoy aquí para reclamar lo que es mío.
Alec no pudo ocultar su sorpresa. Este hombre era Ilirio. Un antiguo Ilirian, el único superviviente de un clan que fue eliminado, o al menos eso pensaba. Los de Pandemonium fueron conocidos por su crueldad y salvajismo, incluso en contra de su propio pueblo.
- ¿Cómo es posible?
Asmodeus le sonrió, claramente satisfecho de tener una audiencia.
- Tengo ciertas habilidades. Una en particular que no permitirá a Alexander que me mate ¿Verdad?
Alec gruñó a fin de cuentas.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
Asmodeus rió, el sonido haciendo un eco amenazador en la catacumba subterránea.
- Sé todo - miró lastimosamente a Magnus - Escucha su corazón, tan lento. Su respiración es como una hoja caída de la temporada pasada cuando caminas sobre ella. Tan triste para que lo veas morir.
Una sinfonía de silbidos y rugidos entró en erupción a través del aire, pero Asmodeus se limitó a sonreír aún más.
- Mientras miraba a mi gente morir, tú verás a los tuyos. Esta Llave humana no va a servir a nadie más que a mí – se burló de Alec - Ustedes, los celtas deberían haberse quedado en sus cuevas, Alexander, todos estos años pasados. Y créanme, cuando haya terminado, desearás haberlo hecho.
- ¿Dime por qué no debería matarte ahora? - Jace preguntó, su voz era baja y amenazante.
- Como mi nombre indica, Asmodeus, es Ilyrian para el renacimiento y regeneración. Yo soy el único que puede traer de vuelta La Llave a la vida - dijo Asmodeus - Suficiente tiempo para hacerlo mío de todos modos.
Alec lanzó un gruñido y mostró los dientes. Todo su cuerpo se sacudió con ira.
- Él nunca pertenecerá a ti.
- Cuando exista solo polvo, y sólo él y yo permanezcamos, me pertenecerá. Su poder será mío - Asmodeus dijo en voz baja – ¿O debería dejarte vivir mil años de infierno, como yo lo hice, y entonces puede saber cómo se siente? - otros 2 vampiros se trasladaron para permanecer a los lados de Asmodeus.
Alec se concentró en los otros 2 por un segundo y le dijo a los otros:
- La mujer es un albañil, y el hombre un Cloaker.
Asmodeus levantó una ceja, pero su sonrisa nunca vaciló.
- ¿Será que el saltador esconde dones de repente?
- El saltador... - Alec se burló de él - ... está cansado de juegos - sólo entonces, Alec sintió una pequeña mano en la parte posterior de la pierna, la mano de Max. Y su mente brilló con imágenes de una docena de otros vampiros detrás de Asmodeus, todos, vistiendo trajes invisibles, todos de pie tranquilos y silenciosos.
Alec levantó la pistola y disparó al hombre junto a Asmodeus, el Cloaker. Apenas el vampiro cayó hecho polvo en el suelo, enseguida aparecieron otros 12 vampiros, cuando el manto que los ocultó, desapareció con su creador.
Asmodeus miró presuntuoso.
- Ten cuidado con tu objetivo, Alec. Si muero, lo mismo sucede con Ailig.
- No lo llames por su nombre - Alec le siseó.
Asmodeus rió.
- Soy el único que le puede dar la vida.
- ¿Sabías que iba a nacer? - Jace preguntó, aunque no era realmente una pregunta.
- Por supuesto que lo sabía - Asmodeus se burló - Yo soy del pueblo de Pandemonium. Yo fui humano casi mil años antes que tú, joven Jace.
Éramos poderosos hasta que los celtas tomaron lo que era nuestro - él hizo una mueca hacia Alec - Mi creador era más druida que vampiro. Me habló de mi propio poder, como sería insuperable hasta que una Llave Humana naciera, unido a un celta, nada menos. Me dijo cuándo, dónde, todo. Fue una pena el tener que matarlo antes de que él le dijera a alguien más. Me gustó.
Los 12 vampiros se movieron en formación detrás de Asmodeus, silenciosos y autónomos, las mesas y números fueron puestas a favor de él nuevamente. Alec estuvo jugando con una variedad de diferentes dones, todos ellos pertenecientes a diferentes niveles de elementos: agua, fuego, tierra y aire.
- Tú creaste a la Reina Camille - Clary acusó a Asmodeus.
- Y Gengis Khan - Asmodeus añadió - Ambos locos por el poder que nunca sería de ellos.
- ¿Por qué? - le preguntó Isabelle.
- Tenía sentido eliminar a 2 de los mayores clanes antes de anunciar mi vuelta ¿No te parece? De todos modos, los egipcios recibieron lo que merecían - dijo Asmodeus - Ellos mataron a mi clan, así como Genghis. Y lo poco que quedaba de nosotros se volvió obsoleto por sus ancianos después de que la Peste Negra tuvo su diversión.
- ¿Diversión? - Alec escupió.
- ¿Qué sería vivir 2 milenios sin algún deporte?
- ¡La vida de mi Magnus no es un juego! - Alec rugió- ¡Deja de perder el tiempo! ¡Dinos lo que quieres de él, para que pueda vivir!
Asmodeus sonrió, lento y extenso.
- Pensé que nunca lo preguntarías.
Agitó la mano en el mausoleo de piedra detrás de él. Era grande, de unos 40 pies de diámetro, y se parecía a los ladrillos de la Gran Muralla.
- Los antiguos chinos, pensaron que su primer emperador fue el elemento que faltaba, pero ellos estaban equivocados. Tu humano es el elemento que falta, el que completa mi pequeño juego. Bueno, su sangre lo hace.
- Su sangre te matará - Alec contradijo.
- Y, sin embargo, le dará la vida eterna cuando lo salve – dijo Asmodeus, inclinando la cabeza - O, él va a morir. De todos modos, no me importa - sonrió de nuevo - Hay viejas fuerzas en juego aquí, Alexander. Fuerzas tan poderosas que ni nuestros antepasados vampiros podían entenderlas. Los egipcios y los chinos eran tontos en pensar que podrían soportarlo.
Magnus tomó una respiración entrecortada. Sus pulmones sonaban como si estuvieran licuándose, su corazón apenas latiendo, y Alec no pudo soportarlo.
- Tú hablas de nuestros antepasados vampiros, de fuerzas de hace mucho tiempo. Si me concedes un momento, te diré lo que sé de hombres nacidos en estos días, como Magnus - dijo Alec, su voz era extrañamente serena, a pesar de la confusión y dolor que sentía por dentro - A menudo él dice que hablamos con poesía y tenemos una tranquilidad que sólo la paciencia y el tiempo pueden otorgar - Alec sonrió entonces - Él también tiene un dicho de su tiempo, completamente verdadero, y puedes encontrar cimento en la fortaleza.
Asmodeus inclinó de nuevo la cabeza divertido.
- ¿Y qué es eso?
Alec tomó una respiración profunda y se concentró en la mujer albañil frente a él.
Él transfirió su don con sólo su mente, y sonrió.
- Magnus diría "Que se joda esta mierda" - y con esto, Alec echó las manos para fuera y lanzó toda la fuerza que pudo reunir en contra de los vampiros a los que él se enfrentaba.
