Sufrimiento

Cecile corrió al séptimo por las escaleras en cuanto la puerta de la enfermería se cerró a su espalda, llorando. Ante el retrato de la Señora Gorda se paró para calmarse y limpiarse la cara de lágrimas, no quería que el terceto la viera así si todavía no se habían marchado. La Señora Gorda le preguntaba amablemente qué le pasaba e intentaba consolarla. Se lo dijo.

-Los de casa han hecho daño a un amigo mío.

-Ya lo sabía, Barnabás ha venido hace un rato a contármelo, al menos no han descubierto la Sala.

-Pues sí, menos mal.

-No te preocupes, no nos chivaremos. Vaya curso os ha tocado, chicas. Venga, cálmate y entra a tranquilizar a tu amiga. En cuanto se han ido esos desalmados ha salido a buscarte y no te ha encontrado. Está muy preocupada pero no le he contado nada, mejor que lo hagas tú. Anda, pasa.

La Señora Gorda se abrió sin darle la contraseña. "Los retratos del colegio saben todo.

Bueno, al menos ya se han marchado. Lily está sentada a una mesa, aparentemente concentrada en un libro. Pobre, intentando distraerse para no pensar." Se acercó a ella y Lily la sintió llegar.

-¿Qué ha pasado, Cecile?

-Nada grave, Lily, vamos al dormitorio.

-Vale.

"Ya debe estar oliéndose que sí ha sido grave, si no se lo cuento aquí mismo." Subieron, se metieron ambas en la cama de Lily, Cecile protegió el dosel y convocó el Muffliato.

-Vamos, cuéntame. Le han hecho daño, ¿verdad?

Cecile le tomó ambas manos con fuerza.

-Sí, cariño, le han roto el brazo derecho dejándolo caer bruscamente con un Liberacorpus.

Lily comenzó a llorar amargamente.

-Venga, abrázame…

Lily lloró un rato abrazada a su amiga. Cuando se calmó un poco comenzó a preguntarle.

-¿Le ha dolido mucho?

-Sí, Lily, muchísimo, pero no se ha quejado ni una vez, ni cuando Pomfrey le ha reducido la fractura.

-¿Sin darle poción?

-Debía comprobar que le dolía menos después de hacerlo. Por eso me he quedado con él, para cogerle de la mano.

-Gracias por hacerlo, Cecile.

-No me las des, también es mi amigo. Mientras íbamos a la enfermería estaba más preocupado por los demás que por lo que le acababa de pasar.

("Buaaah… Lauren no se va a enterar de nada hasta mañana.") Pensó Lily.

-Estaba entrando en la Sala, ¿verdad?

-Sí, al aula de música. Lo han pillado por la espalda.

-Malditos cobardes. Cara a cara nunca se atreverían con él.

-Desde luego que no.

-Jo… ¿Y por qué no nos avisa cuando va?

-Es evidente, Lily. Porque no quiere que estemos pendientes de ellos continuamente.

-Ya, pero hoy es luna llena.

-Ni ha pensado en ello. Quería relajarse un rato antes de lo de pasado mañana. Tiene mucho lío para andar pensando en lunas en este momento.

-Jo… ¿Cuándo estará bien?

-Pomfrey ha dicho que el sábado por la mañana.

-Buaaah… La carta.

-No te preocupes por eso. Dumbledore ha venido a verle.

-¿Sí?

-Sí. Pomfrey ha ido a llamarlo en cuanto ha terminado de atenderlo y me ha pedido que me quedara con él para que no se durmiera con la poción contra el dolor. Mientras esperábamos hemos planeado la estrategia.

Ambas rieron.

-No descansa nunca. ¿Y qué habéis hablado con él?

-Me ha pedido que mintiera, que no me había enfrentado al terceto por defenderlo, que dijera sólo que lo había encontrado tirado en el suelo.

-¿Te has enfrentado a ellos, Cecile?

-Claro que sí, estaba indefenso. Se le ha caído la varita del bolsillo cuando lo han colgado del aire.

-Encima sin la varita en la mano.

-Ya, llevaba una libreta muggle.

-La libreta en que apuntó las canciones que le gustaban…

Lily volvió a llorar, Cecile la volvió a abrazar.

-Debí haberlo deshechizado yo, pero hubiera sido destaparme ante Potter y los otros.

-Claro, Cecile, qué difícil… ¿Y Dumbledore? ¿Cómo se lo ha tomado?

-Estaba muy agobiado. Creo que se sentía muy culpable.

-Claro, el año pasado no le hizo caso por lo de la Casa de los Gritos cuando se chivó de ellos y ahora sabe que se equivocó con él. Y encima tres años sabiendo lo de su hermano y sin intervenir. ¿Os ha leído?

-Creo que no, no nos ha mirado a los ojos. A mí me ha preguntado ¿Qué puede contarme? Y eso que yo ya le había dicho a Pomfrey que habían sido ellos.

-Vaya…

-Y luego ha ido explicando él todo por sí mismo sin interrogarme, una mera formalidad.

-No te ha puesto en un aprieto ni intentado sonsacarte.

-Para nada, ha alabado mi comportamiento y me ha despedido cuanto antes para que viniera a tranquilizarte. Quería quedarse a solas con él.

-Entonces ya han entrado en contacto.

-Claro, en un lugar seguro y sin que nadie se entere. Él habrá sabido qué decirle y qué no. Seguro que le ha pedido que Pomfrey le deje salir para el desayuno con la excusa del entrenamiento. No creo que tampoco a él le haya apretado las tuercas ni intentado leerlo.

-Y aunque lo hubiera hecho, él ocluye a la perfección. Bien, entonces ya lo tiene en el bote.

-Sí, Lily, lo del sábado va a salir redondo. Mañana lo veremos y nos contará.

-Claro, con la excusa de ir a ver a Remus.

-Además, Pomfrey lo ha instalado tras el biombo, justo enfrente de donde duerme Remus.

-Podremos hablar los cuatro.

-Sí. Pomfrey ya debe olerse todo también.

-Gracias, Cecile, estoy mucho más tranquila.

-Claro, cariño, y él también. Pomfrey le ha dado una poción de sueño para que se duerma enseguida, le he dejado su libreta para que se la dé por la mañana y esté entretenido. A mediodía le llevamos alguna novela que tengo.

-Claro. Pasará el día mucho más tranquilo que si anduviera todo el tiempo con los serpientes. Hay que avisar a Jack de alguna manera para que sepa que el sábado está todo bajo control.

-Ya, debimos hacer un sistema de mensajes escritos también con ellos.

-Pues sí.

("Quizá Lauren le pueda proyectar.")

-Quedamos por la tarde con él en el claro pequeño, así le podemos contar lo que nos haya dicho Sev.

-Ya, los pobres van a pasar un día tenso.

Remus oyó llegar a sus "amigos" por el pasadizo antes de lo que esperaba. Todavía no era de noche y no se había transformado. Ellos tampoco lo habían hecho.

-¿Por qué venís tan temprano?

-Buaaah… Lunático – decía Colagusano muy emocionado – Le hemos roto un brazo a Quejicus.

Los otros dos estaban serios.

-¿Y eso te hace gracia? – en tono profundamente despectivo.

"Maldita rata…"

-Cuéntame qué ha pasado – dijo a Sirius.

"Será el más imparcial."

-Lo hemos pillado por la espalda frente al retrato de Barnabás.

"Paseando para entrar a la Sala, probablemente a consultar los libros o tocar el piano. Tiene tantas cosas en la cabeza que se le ha olvidado que hoy es luna llena."

-¿Qué le habéis hecho? Un Levicorpus, supongo. Vuestro hechizo favorito desde que se lo copiasteis.

-Sí.

"Y lo han dejado caer de golpe porque no saben hacerlo con cuidado, como nos ha enseñado él."

-¿Algo más?

-Sí. Le hemos bajado los pantalones.

-Sois unos niñatos. Al menos lo habréis ayudado después a vestirse y levantarse para que pudiera ir a la enfermería.

Quedaron callados.

-¿Qué pasa? ¿Ni siquiera eso? ¿Lo habéis dejado ahí tirado?

Black tragó saliva.

-No, ha sido Cecile quien se ha quedado con él. Se ha enfrentado a nosotros.

"Pues claro, imbéciles. Os triplica en coraje a los tres juntos, y probablemente también en Duelo. Y después de esto me toca soportaros toda la maldita noche." Miró a los tres con profundo desprecio.

-A ver si os sirve de lección para la próxima.

"Porque Sev no se va a chivar a treinta y seis horas de la maldita carta. Espero que esté recuperado para entonces y que éstos no hayan contado nada a Lily mientras Cecile estaba con él en la enfermería y haya podido hacerlo ella. No lo creo, por lo amedrentados que están."

Esa noche la correría no fue precisamente divertida, Lunático no se comunicó con ellos en absoluto. "Ya me da igual que sospechen que estoy de su parte. Resistiré lo que haga falta para proteger a Lily y después adiós para siempre."

Lauren, al ver salir a Sev de la Sala Común después de la cena ya comenzó a preocuparse. "Se ha vuelto a escapar a la Sala por tercera vez en una semana, a treinta y seis horas del momento clave." Aun así, esas dos horas de espera hasta que volviera como siempre, justo antes del toque de queda, consiguió concentrarse en los deberes y estudiar.

Pero cuando dieron las diez y todavía no había vuelto, la inquietud comenzó a consumirla. "Lo han pillado los Gryff, lo han pillado los Gryff… El año pasado casi lo matan y llevan todo el curso sin hacerlo. Le tienen muchas, muchas ganas… Buaaah…" Lloró un rato, de espaldas a todos, frente a la cristalera, hasta que se recompuso.

"Bueno, quizá no. Vendrá más tarde, antes siempre se escapaba de noche. Pero qué va, ¿qué estoy diciendo? No se arriesgaría a que lo castigaran justo antes del momento clave. ¿Me escapo a la enfermería a ver si está allí? No puedo delatarme… Merlín… Qué difícil.

Quizá lo estén curando y vuelva más tarde, esperaré toda la noche. Total, no voy a poder dormir. Si no ha vuelto a las cinco tomaré poción reparadora y en paz."

Y así hizo, esperó siete horas atormentándose, pensando que incluso podía haber muerto. Cuando quedó sola en la Sala Común, cerca de las doce, se derrumbó y lloró amargamente durante horas, al igual que había hecho Sev aquel viernes de diciembre mientras se debatía entre ir a Cokeworth o no por Navidad.

"Me siento tan culpable por haberlo embaucado de esta manera en una cruzada para la que tal vez no esté a la altura y haberlo hecho arriesgarse así. No hubiera hecho falta tanta parafernalia para librarlo de los maléficos. Ahora ya no me importa nada de todo eso, ni siquiera vencer a Voldemort, sólo que no le haya pasado nada grave a mi amor eterno.

Y ni siquiera le he escrito la carta que le prometí, pensaba hacerlo esta noche y dejársela mañana en el escondite de los deberes, para que la leyera justo antes de su momento crucial y darle mucha gasolina para resistir, porque va a pasar un tiempo sin tenernos a ninguna de las dos.

Lo voy a hacer ahora y la voy a llevar siempre encima hasta que aparezca. Y si no vuelvo a verlo nunca, me quedará el recuerdo del sentimiento que tengo por él. Pero no debo dejarle ver lo que estoy sufriendo. Sólo amor y esperanza, como hace él conmigo."

Le escribió, sobreponiéndose y poniendo todo su corazón en ello, para que quedara el recuerdo imborrable de lo que sentía por él. A las cinco de la madrugada, deshecha, se fue a la cama y tomó poción para tres horas. "La poción que él inventó, quizá lo único que ha podido legar al mundo. Ojalá Lily tenga la receta."