Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto, con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica. Claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.
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NOW OR NEVER
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The Darkness Princess & Lady Muerte
*Es curioso eso del destino, que nos juntó cuando más nos necesitábamos, en el momento y el lugar menos esperado.
*º*º*º
Carrucel.
Ginny salió de su casa aún cuando el cielo estaba teñido de azul rey, aún tenía sueño y todo por desvelarse haciendo esa investigación qué sólo había sembrado más dudas en ella, pero lo peor era que se sentía ―aunque no debía ni quería― preocupada por Draco.
Se talló los ojos y se colocó bien su bufanda, preparándose mentalmente para el trayecto. Ahora que no tenía bicicleta, llegar a su escuela era más complicado, pues debía tomar el autobus y si no se apresuraba lo pediría de nuevo.
Iba corriendo sintiendo el viento golpear su cara pecosa cuando escuchó el claxon de un coche. Ella no se detuvo, pues sentía desconfianza de hacerlo, hasta que éste le cerró le paso. Ella aflojó su carrera manteniendo cierta distancia con precaución, el vidrio polarizado se deslizó dejando ver el atractivo rostro de Diggory, calmando con esto las preocupaciones innecesarias de Ginny.
―¿Batichica, quieres un paseo?
Ella dibujó una suave sonrisa, con la carita de ángel de él, cualquiera se animaba. ―¿Incluye una bebida caliente?
―Con bombones.
Ginny estaba en la fila de una tienda reconocida para pedir su café. Cedric sin duda estaba causando revuelo con sus guardaespaldas, pero no era de extrañarse.
―¿No podías venir sin niñeras?
―Lo siento ―comentó apenado.
Ella suspiró negando, qué le iba a hacer, había nacido con cuchara de plata entre otras cosas.
―Saldré en las revisas sociales por estar aquí... probablemente inventen un romance.
Ginevra sonrió con travesura, ciertamente no se imaginaba en un artículo amarillista. ―¿Qué dirá Doña Perfecta?
Él arqueó su ceja con diversión. ―¿Cho?
―¿Hay otra? ―replicó con una mirada incriminadora.
―Muchas.
Ginny rodó sus ojos. ―¡Vaya, galán podrido!
Cedric frunció sus rasgos finos en una mueca de desacuerdo. ―Cho y yo estuvimos juntos, pero no más... déjalo ir o te recordaré tu penoso enamoramiento con Harry.
Las mejillas de Ginny se calentaron hasta resplandecer. Harry Potter era el mejor amigo de su hermano Ron y ella lo había conocido cuando era una niña. Había sido su primer amor, algo muy infantil e idílico. Aquello había terminado cuando "Doña Perfecta" había salido con Harry poco después de que Cedric tuviera un accidente muy fuerte que no había sido esclarecido, que lo había hecho estar en coma, muchos lo habían dado por muerto, pero él sólo había estado internado en un Hospital en otro país. De eso habían pasado varios años ya.
Afortunadamente él se había recuperado no sin mucho esfuerzo y rehabilitación.
―¡Auchh golpe bajo!, ¿tenías que sacarlo?
―Hiciste un poema en San Valentín...
―¡Eso sólo fue un chisme de mis hermanos!
Ok. Eso había sido vergonzoso.
Cedric rio divertido.
*º*º*º
Fue un trayecto ligero y placentero. Cuando el auto se detuvo, Ginny hizo el ademán de retirarse el cinturón, pero él fue más rápido. Sus rostros quedaron tan cerca, que ella perdió un latido cuando sus ojos se encontraron.
Cedric también sintió los estragos de esa ligera tensión que se estaba creando alrededor de ellos, se sabía que estaba en una posición de ventaja, cualquiera hubiera aprovechado la oportunidad, si fueran otros claro.
Y tal vez fuera por eso que estaba echándose hacia atrás. Soltó su cinturón, llenando sus pulmones por última vez su aroma a flores.
―G-gracias. ―Eso había sido raro en muchos niveles.
Él descendió de su coche a pesar de la insistencia de ella de que no lo hiciera. No quería llamar la atención, pero ya era demasiado tarde, ¡justo ahora decidían notarla!
Esto era incómodo. ―Entraré... eh gracias ―comentó con un pequeño gesto de despedida, sintiéndose tremendamente torpe.
Cedric aún no había tocado el tema que lo había llevado a buscarla y era mucho porqué sabía cómo reaccionaría, pero aún así deseaba ponerla al tanto, le tomó la mano logrando que se detuviera. ―Le pedí a mi padre que tuviera una plática con el Consejo...
―¡¿Qué?! Te pedí que no lo hicieras...
―¿Querías qué no lo hiciera? Después de que protagonizaste una pelea en el estacionamiento con Draco Malfoy y lo que pasó con él en dónde la policía estuvo involucrada.
Ella abrió varias veces la boca sin encontrar qué decir para justificar aquello.
―No es cualquier cosa.
―Son cosas totalmente diferentes ―murmuró sin mucha fuerza para contradecirlo.
―Lucius también habló con él Consejo, él es después de todo un miembro y pidió tu expulsión.
―¡¿Qué?! ―explotó. ¿Cuándo había pasado todo eso?
Como un rayo la atravesaron los recuerdos de la discusión de Malfoy y su padre. La comprensión le cayó como un balde de agua fría. Ahí estaba su respuesta.
―No te preocupes, todo eso se logró neutralizar. Lucius puede ser un miembro del Consejo, pero no tiene todo el control ya, han pasado muchas cosas que han hecho que esto sea así…
Ella escuchaba a lo lejos la voz de él, pero no podía estar convencida de eso, necesitaba certezas. Su cabeza estaba a punto de romperse.
―Tranquila ―pidió atreviéndose a acunar su rostro entre sus manos―. Sólo ten cuidado, no sigas sus juegos, mantente en grupo, confía en la profesora Minerva y mantenme al tanto.
―Mis hermanos…
―Ya hablaremos de eso después, porque no estoy de acuerdo en lo que les hiciste creer.
Ella apenas y pudo parpadear entre tanta confusión, había puesto su mundo a girar y no en el mejor sentido, bueno sólo hasta que él posó sus labios en su frente y todo su calor fue a dar a esa zona.
Diggory partió y ella se quedó plantada en el mismo lugar, no fue hasta que escuchó el timbre del instituto que se despabilo, aún confundida avanzó hacia la construcción, ni siquiera pasó la puerta cuando sus ojos se toparon con los helados de Malfoy, que parecían estar taladrándola, por no decir querer matarla.
Le daba la impresión de que él llevaba mucho tiempo parado ahí y para colmo mirándola. ¿Había visto toda lo que había ocurrido con Cedric? Eso la invadió de una incomodidad ridícula.
Lo estudió dándose cuenta que nada malo le había ocurrido en ese tiempo y eso la llenó de paz e incluso cierta alegría, que tampoco entendía, iba a acabar loca, en verdad.
*º*º*º
Malfoy giró su rostro con aire despectivo, se echó a andar mezclándose con los otros estudiantes, actuando como si nunca si quiera se hubiera distraído con ella, pero si lo había hecho y era como una espina molesta. No entendía por qué si quiera se sentía tan cabreado por ver esa ridícula escena. A él que más le daba con quién se magreaba.
Avanzó por los pasillos y aunque quería pensar en otra cosa, no dejaba de darle vueltas y vueltas a la imagen de la pelirroja cuando habían corrido juntos en medio de la noche con los hombres de su padre tras ellos, la mirada desesperada que le había brindado…
La piel se le enchinó y se sintió aún más molesto, incomodo con lo que se removía dentro de él.
«Sólo es una estupidez.»
*º*º*º
Continuará...
