Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
Si mi espíritu fuera libre, si aquello que me aquejara no viniera a asecharme cada noche, la luna me observaría con orgullo por lo fuerte que me he vuelto. Una guerrera que no cedió ante las promesas baratas de un profeta insulso. Supongo que esas cosas me gustarían decir hoy en día. Caí rendida ante un encanto falso de luz estelar, aunque de no haber vivido aquellas memorias trágicas no hubiera encontrado a esa persona que si valía la pena: Toudo Eren.
- "Todo aquello que te hizo feliz, también puede hacerte llorar" -pensé en un suspiro mientras reposaba en la cama de mi habitación.
- ¿Qué haces linda? -inquirió Tsubasa cuando se encontró al lado mío en mi habitación- no me digas que, pensando en mi mejor amigo, porque si quieres lo traigo a el -dijo con una burla picara.
-En todo caso, el debería de estar aquí, no tu-le di un suave golpe en el hombro y solté una risita- ¿Cómo es que entraste a mi casa?
-Le saque copia a la copia que le diste a Eren -se encogió de los hombros como si fuera cosa de nada- anda, no me cambies de tema, ¿Qué pensabas tan detenidamente?
-Contigo no se puede -suspiré un poco y me recosté en la cama- me siento agradecida con todo lo que ha pasado este año.
- ¿Así?
-Si -dije confiada- la verdad, han pasado cosas maravillosas. Tsubasa, tú eres una de ellas junto con Eren -al verlo, le sonreí y el tímidamente sonrió- que raro verte así.
-No todos los días una chica linda te dice esas cosas -se acostó al lado mío y suspiro- en parte también me siento agradecido -alce la ceja con cierta duda sobre sus palabras- no solo convivir con mi artista favorita ha sido la cosa más maravillosa del mundo, si no que eres la felicidad de mi mejor amigo. Y eso me hace cada vez más feliz a mí. ¡Es una felicidad multiplicada!
-Si que eres un chico muy tierno, Tsubasa -tome su mano y la aprete suavemente- sé que un día encontraras esa felicidad de pareja que tanto buscas.
-Es relativo -soltó una risita- eso no me importa ahora, solo quiero vivir el presente.
-No me gustaría insistirte porque sé que nunca porque sé que no te hare cambiar de parecer -tome su mano y la mecí suavemente- eres un regalo, sé que lograras todo lo que te propongas.
Otra risita salió de sus labios- ¿a qué debo tanta amabilidad? -arqueo la ceja y esbocé una media sonrisa- ¿Dije algo malo?
-No dijiste nada en especial, a decir verdad -manteniendo esa sonrisa solté un pesado suspiro- es solo que en estos días donde la luna es nuestra amiga, los recuerdos de aquellas vidas pasadas te asechan, lo único que puedes hacer es decir que todo estará bien y aunque sea verdad, aun así, quieres decirlo.
-A ver, a ver -él se incorporó en la cama y me miro con bastante duda- anda, suelta la sopa. Que estés así en fase compositora es normal -continuo mientras alzaba la ceja derecha- pero que tengas esa mirada de medio sufrimiento o algo parecido es lo que no me cuadra.
Observe por un momento sus esmeraldas ojos, esos que declamaban que sabrían la verdad a la buena o mala manera. No pude más que de nuevo volver a suspirar suavemente.
-Con Eren sería más fácil. No es tan hábil leyendo a las personas, aun siendo yo la acusada -imité su acción de incorporarme en la cama y poco a poco mi sonrisa fue perdiendo brillo- recordé unas cosas de cuando aún era una chiquilla tonta.
-Linda -creo que me vi un poco desanimada puesto que el ojiverde tomo mi mano entre las suyas y me brindo una suave mirada- se a ciencia cierta qué hablar de lo que te aqueja te puede ayudar mucho a superar esas oscuras sombras que te atormentan.
- ¿Y yo soy la que anda en modo poeta? -no pude evitar encoger mis hombros en un intento de aligerar el ambiente- ¿crees que puedas mantener esta platica en secreto? No quiero que Eren se entere de este tipo de cosas.
- ¿Y eso por qué? Ustedes se cuentan todo, ¿Por qué ocultarle cosas que te está poniendo triste? -pregunto con gran duda y en parte no puedo culparlo.
Ciertamente Eren y yo nos contamos todo. No hay nada que él no sepa de mi al y viceversa… Pero hay cosas que son mejor dejarlas en el anonimato.
-Quiero que esto se mantenga alejado de el -musite entre suspiros- quiero contártelo a ti porque sé que puedo contar contigo, pero si Eren lo sabe…
-Podría hacer un escándalo -termino mi oración y al igual que yo el suspiro pesadamente- en ese sentido puedo entenderlo, pero Eren es tu pareja, deberías confiar más en él.
-Porque lo hago y lo conozco, sé que es mejor que el no conozca ese lado de mí que yo estoy a punto de contarte… baje la mira y fruncí el ceño.
Si… Contar aquello no era nada fácil, a decir verdad, lo había estado guardando por tanto tiempo que aun pensarlo me causaba escalofríos. Si se lo contaba a Tsubasa sabia a ciencia cierta de que el solo me escucharía y apoyaría, contárselo a Eren solo provocaría que buscara a los idiotas que me hicieron daño y temo por su seguridad.
-Bien, respetare tu decisión -comento y alzo mi cara al colocar su dedo índice debajo de mi mentón- no le contare nada a Eren si ese es tu deseo, ¿sí?
-Gracias, Tsubasa- asentí levemente con la cabeza, agradecida con lo compresivo que es el ojiverde- ¿te parece si empezamos?
-Cuando tú quieras linda -su sonrisa confiable hizo que mis hombros dejaran de pesar un poco.
-Fu… bien, empecemos.
-Años atrás-
En mis memorias e incluso en mis pesillas aún se encontraba latente los días que sufrí después de la muerte mis padres. El dolor, el llanto tan pronunciado y desesperado habían quedado marcados para siempre en mis recuerdos. Días antes de aquellos acontecimientos ellos insistieron en que fuéramos con ellos. Tristemente, por razones escolares y laborales por parte de mi hermano mayor, ninguno de los dos pudo viajar con nuestros progenitores. Los despedimos en el puerto y días después anunciaron su muerte.
De haber ido con ellos, todos estaríamos descansando en las profundidades del mar, aunque lo hubiéramos hecho juntos como familia que éramos.
Honora, mi dulce hermano hacia lo que podía con los bienes que mis padres le habían dejado. Luchaba contra cielo mar y tierra por aquello por lo que nuestros padres habían peleado alguna vez. ¿Qué hacía yo? Me sumí en la depresión mientras el peleaba solo… Él llegaba a casa cansado y agotado de esas juntas tan largas con el consejo, y cuando me veía sonreía como si nada hubiera pasado y acariciaba mi cabeza para decirme que todo estaría bien.
Honoka se había vuelto mi ancla a la realidad, sin él, sin su ejemplo hubiera seguido sumida en la tristeza. Fue cuando me levante de la cama y decidí que al menos le ayudaría con los quehaceres de la casa, aun pese que en el interior seguía esa espina dolorosa que se clavaba con más fuerza al ver las fotos de nuestros sonrientes padres.
- ¿Qué hacemos aquí? -alce la ceja cuando note que me habían traído a una fiesta- Eli, sabes que no puedo llegar tarde a la casa, debo hacerle la cena a Honora -argumente con el ceño fruncido, pero la mayor rio.
-Le pedí permiso a Honoka, no te preocupes -se encogió de los hombros con simpleza y al tomarme de la mano camino directo hacia la fiesta- debes despegarte de la casa, parece que te casaste con ella.
- ¿Y que tendría de malo si así fuera? No puedo ayudarle a mi hermano con las cosas de la empresa, al menos puedo darle un ambiente cálido en la casa -mantuve mi ceño fruncido y bufé un par de veces.
-Nada te cuesta divertirte un poco -al entrar, observamos a nuestro alrededor, había un montón de gente bailando por todos lados- creeme, Honoka casi me rogo que te sacara -argumento con una sonrisa.
¿Era atípico su comportamiento? No tienen ni que decirlo. Usualmente ella es muy seria y estricta en los horarios o cualquier cosa que necesite de su atención. Rara vez he visto que salga de su casa y que ahora sea ella la que propicie una convivencia de ese tipo me pareció curioso.
- ¿A quién veras aquí? -pregunte al acercarme a su oído.
Ante mi pregunta ella de inmediato rio nerviosamente.
Conocí a la señorita Ayase por una coincidencia, a decir verdad. Su familia y la nuestra hacían negocios, tras la muerte de nuestros padres y que Honoka se hiciera cargo del negocio, ellos dos comenzaron a convivir mucho a tal punto de que en veces mi hermano la traía a casa para afinar unas cosas del trabajo. ¿Qué si llegue a pensar que ella podría ser mi futura cuñada? ¡por supuesto que sí! La jovencita es hermosa, me encantaría tener en la familia a una persona, así como ella, que ponga en su lugar a mi hermano cuando se saliera del camino; pero el pelinaranjo eligió a una chica que conoció, una pelirroja bastante peculiar. No hablaremos de eso ahora.
Pasando un poco el tiempo, Eli se volvió buena amiga mía y ya la consideraba como una hermana mayor para mí.
-Con suerte vendrá alguien -miro a su alrededor y note como soltó una risita- ¿Qué tal si bailamos un poco? -se apartó un poco y al agarrar mi mano inclino suavemente su cabeza.
Solté una pequeña risita, simplemente era Eli siento Eli. Cuando las cosas se ponían complicadas o incomodas para ella, hacia ese tipo de actos entretenidos.
Únicamente asentí y la seguí hacia la pista de baile.
Nos divertimos e incluso reímos de nuestros pasos de baile. Ni la rubia ni yo bailábamos mal, solo que en ese momento no nos importaba hacer una coreografiá elaborada, por lo que bailamos tan tontamente que las personas a nuestro alrededor también se rieron.
La noche transcurrió y llego el punto que en la barra del bar ya no pude ver a mi querida amiga rubia. Lo más probable es que haya encontrado a esa persona importante para ella y se haya ido volando tras él o ella.
-Pese a todo, aun así, quiero volver a casa -solté un suspiro cuando al ver la hora de mi celular esta decía que ya eran pasadas de las diez de la noche- Honoka debe de estar preocupado por mí.
-Tu novio debe de ser afortunado -una voz suave llamo mi atención con aquel comentario- espero que se sienta el chico más suertudo del mundo por tener a una chica que se preocupe por el de esa manera -su sonrisa era leve, pero delataba cierto carisma.
El joven era uno de cabellos rojo carmesí o eso delataban las luces del lugar, sus ojos amarillos eran una trampa mortal para cualquiera que los viera. Facciones finas al compás de esa tez tenuemente tostada: su sonrisa era una de las mejores armas que tenía.
-Este… -me vi obligada a carraspear un par de veces para salir del hipnotismo que me tenían esos ojos ambarinos- el… -sacudí mi cabeza un par de veces para entrar en razón- e-es mi hermano… -atiné a contestar con una liviana voz.
-Temo que no te escucho bien -aunque su voz no fuera muy ronca, era suficientemente audible aun con la música de la fiesta- deja que me acerque -acorto la distancia entre nosotros al sentarse en el asiento al lado mío- ahora sí, ¿Qué ibas a decirme?
Esa cercanía logro que se erizaran los pelos del brazo e incluso mi columna vertebral fue víctima de su presencia.
-P-Pues… -trague saliva antes de dirigirle alguna palabra- q-que él no es mi pareja, es mi hermano.
- ¿Así? -ladeo la cabeza y esa sonrisa galante se amplió- es bueno saber eso.
- ¿Por qué? -pregunte ciertamente confundida.
-Porque así puedo invitarte algo de… -tomo mi vaso y al olerlo rio levemente- ¿tomas limonadas en una fiesta?
-N-No me gusta beber…
-Si ese es el caso -alzo sus dedos y llamo al cantinero- tráiganos dos limonadas grandes por favor -el joven asintió y fue a prepararlas.
- ¿P-Por qué…?
-Es descortés tomar alcohol con una persona que no lo hace -argumento al encogerse de los hombros- sin contar que no es necesario para conversar con una chica.
No pude más que enrollar un poco de mi cabello en mi dedo índice. Apenada y sonriendo un poco, mi corazón iba a mil por hora. Después de mucho tiempo, alguien se había fijado en mí y parecía ser buena persona.
-Anju, no le sacas conversación a un chico en las fiestas, menos si parece papanatas -comento el ojiverde entre cerrando los ojos- pudo haber sido un violador o algo peor, ¿Qué pasa por esa cabecita tuya?
-Era joven y aun no sabía lo que quería -me encogí de los hombros y fruncí el ceño- no tenía mucha experiencia en el departamento del romance, para mí él era un buen chico.
- ¿Nunca habías tenido novio? -alzo la ceja en muestra de que no me creía. Asentí en contestación y su boca se abrió a mas no poder- no puede ser… Tú, una chica como tú, ¿no teniendo novio?
-Bueno… -reí un poco nerviosa- mi madre siempre dijo que eso de tener pareja era una responsabilidad muy grande y no tenía mucho interés en ese departamento.
-Ay diosito… Eso no es necesariamente bueno -soltó un pesado suspiro y negó con la cabeza- linda, aun así, eso no es excusa para que cayeras en sus redes, ¿Qué tu mamá nunca te hablo de los chicos así?
-No mucho a decir verdad… -bufe un poco antes de continuar- él era un perfecto caballero a mi manera de vero e incluso influencio mucho en mi carrera musical.
- ¿Qué?
-Supongo que son cosas que no se cuentan a menudo -otro suspiro salió de mis labios al mismo tiempo que cruzaba de brazos- Takeshi, el nombre de ese joven, me escucho cantar una vez y dijo que tenía talento. El conocía a un productor de una disquera y le enseño un demo mío.
-Y yo pensaba que Nozomi-san había sido tu productor y manager toda su vida… -musito suavemente e incluso frunció el ceño- si me dices esas cosas de él, algo me dice que esto no termino bien.
-Para nada bien a decir verdad…
-Años atrás-
-Fue una excelente grabación, Anju-san -pronuncio el productor con una sonrisa de júbilo- a este paso, tu disco saldrá antes de lo previsto y llegaremos a millones de personas.
-Nada me alegraría más, Haru-san -incline suavemente mi cabeza en agradecimiento a sus palabras- sé que lograremos ese ansiado objetivo -colgué los audífonos en su posición y salí de la cabina de grabación donde el productor me esperaba con esa sonrisa feliz.
- ¿No quieres venir a cenar con los chicos? Iremos a un bar cercano, no es nada malo y van hasta algunas familias -ante su pregunta sacudí suavemente la cabeza- oh, entiendo, ¿tienes una cita con Takeshi? -asentí con cierta timidez- es increíble que llevan tanto tiempo juntos, aunque debo admitir que me parece curioso que ultimadamente no lo he visto por aquí -el observo a su alrededor y se encogió de los hombros.
-De hecho, vamos a cumplir un año, hoy para ser exacta -comente con cierto nerviosismo, aunque antes de continuar hablando carraspeé para que esa sensación se fuera- me ha comentado que ha tenido mucho trabajo y que incluso se lleva trabajo a su departamento. Se supone que hoy nos veríamos pasado de las ocho de la noche, pero como terminamos temprano hoy, puedo ir a verlo antes y festejar.
-Eso explica porque tanta euforia al cantar -el señor cerro los ojos y soltó una pequeña risita mientras acariciaba su mentón con su pulgar e índice- si lo ves de esa manera, será mejor que te retires para que sorprendas a ese muchachón, ¿sí?
-Muchas gracias -incline suavemente mi cabeza con una sonrisa- Nos vemos mañana.
Con una canción alegre y romántica en mi corazón, camine directamente al departamento de Takeshi. Ese día iba a ser especial, había planeado todo por adelantado, aun incluso el salir tempano del trabajo para ir al cine y cenar algo para culminar nuestra salida en el mirador de la ciudad donde se visualizaban las escenas más hermosas y románticas de la ciudad.
Camine, no, salte suavemente por el edificio departamental hasta subir al piso donde vivía Takeshi. Al llegar a al lugar, abrí con cuidado la puerta y caminé con cautela por el departamento. Mi misión era sorprenderlo en cuanto entrara a su habitación y decirle que lo robaría para que descansara.
A fin de cuentas, la sorprendida fui yo.
Poco a poco fui abriendo la puerta de su habitación -Takeshi~ -al abrirla en su totalidad, me dispuse a soltar un grito alegre- ¿Estas listo para salir? -mi pregunta terminada y futuramente acompañada por palabras dulces, fueron cortadas por la imagen bizarra y asquerosa que vislumbraban mis ojos- ¿¡Pero que carajo!?
-Presente-
- ¿Enserio gritaste eso? -ante su pregunta, el castaño rápidamente sacudió la cabeza- no, no, eso no es lo que quiero preguntar. Si dijiste eso, quiere decir que ellos dos… -unió su dedo índice y pulgar izquierdos para formar un círculo, y alzo el dedo índice derecho, procedió a casi juntarlos.
-Si y no seas tan vulgar -bajé sus manos con un gesto rápido de las mías- se encontraba arriba de otra jovencita -sacudí los labios- fue asqueroso verlo y peor aún, que en cuanto me fui vino de inmediato a buscarme solo en toalla -un gruñido cruel nacido de mi acompañante- ¿Qué sucede, Tsubasa?
-Creo que… -gruño de nueva cuenta, con cierto recelo y algo de odio- ese bastardo debería de morir… ¿Cómo dijiste que se llamaba? -mostrándose aún más molesto, su parpado derecho comenzó a abrirse y cerrarse rápidamente.
-No tiene importancia ahora -con la mayor simpleza del mundo encogí los hombros- fue hace años ese acontecimiento. No he vuelto a ver a Takeshi en años y si lo volviera a ver, simplemente seria ignorado.
-Aun así… -soltó aire un tanto frustrado- un imbécil como el no merece si quiera decir tu nombre. Eres una chica tierna -alzo su dedo índice- amable, cariñosa, cordial, talentosa, dedicada -observo que los cuadro dedos restantes de su mano ya estaban alzado y paso a la siguiente mano- inteligente, genial, educada, la imagen perfecta de una princesa, sumamente atractiva -elevo todos los dedos de su mano sobrante- ¿ves? ¡no me quedan dedos para enumerar tus cualidades!
Rei un poco y el me miro alzando la ceja- agradezco tus palabras Tsubasa, aunque si sigues diciendo eso Eren se terminara enterando.
-No me cambies de tema…
-Solo quería agregar algo de humor a la velada -ni mis chistes ni mi risa le hicieron gracias- si te cuento esto, es porque necesito con quien desahogarme. ¿podrías escuchar solamente? Entiendo que te enoje, pero son cosas que ya pasaron y no pasaran de nuevo.
Con un suspiro profundo, el Kira negó con la cabeza y al mirarme sonrió de lado.
-Lamento que me exalte -tomo mis hombros con sus manos y los apretó un poco- solo que pensar que alguien te lastimo de esa manera, hace que me vuelva loco…
-En ese caso no puedo culparte, pero quiero contarte todo sin tener que tranquilizarte a cada rato, ¿se puede hacer eso? -el asintió tenuemente- bien, ¿continuamos?
-Por favor.
-Años atrás-
Aunque fuera mi primera relación, sabía que no podía seguir con un tipo como él. Lo termine justo en ese momento que me siguió. Para mi desgracia, aparte de romperme el corazón y la confianza que tenía en mí misma, Takeshi se encargó de romper el contrario que tenía con la disquera. Le argumento al productor que, si no me corrían, el retiraría los fondos y dejaría de ser su inversionista. No tuve más que despedirme de mi sueño por un momento.
Honoka al enterarse de lo que había pasado, molió a golpes a Takeshi en la primera oportunidad que tuvo. Y, a decir verdad, eso me hizo sentir un poco bien.
Camine sin rumbo por la calle de la vida, no me sentía preparada para conocer o salir con alguien más pese a que Eli mencionaba que no era mala idea y de que eso me ayudaría.
-Anda hermanita, ¿vamos a comer? -pregunto mi pelinaranjo hermano con una sonrisa.
Ese día nos encontrábamos en su oficina. Él había terminado unos papeles o eso argumentaba, yo había ido a visitarlo y ver como se encontraba. Que el entendiera que era su momento para irse es otra cosa.
-Que no, debes terminar de trabajar -con una media sonrisa pique su nariz- yo regresare a la casa después de ir a comprar unas cosas en el mercado.
-Podría ir contigo…
-No -dije firme, aunque al ver su cara de perrito regañaron no pude evitar soltar una pequeña risita- si trabajas duro te hare tu cena favorita, ¿sí? -sus ojos, como los de un niño pequeño se expandieron y brillaron como estrellas- eres muy sincero en tu manera de expresarte, ¿te has dado cuenta?
-Es porque uno de los dos debe de hacerlo, Anju-chan -alce la ceja ante su pregunta y el esbozo una liviana sonrisa que era diminuta a comparación con la pasada- no creas que no me he dado cuenta de que te escondes en el baño a llorar cuando no me doy cuenta -su afirmación logro que de inmediato desviara la mirada con el ceño fruncido- no hagas eso, no te lastimes de esa manera -tomo mi hombro y le dio un suave apretón para que lo mirara, cosa que no funciono- Anju-chan, por favor, ¿Qué tengo que hacer para que vuelvas a sonreír de verdad?
Con un suspiro profundo me atreví a girar la mirada, blandiendo la expresión que nacía de mi ser: una mirada apática y resignada a los fracasos que le brindaba la vida.
-Solo necesito tiempo -comente en un tono apagado de voz- no es tan fácil que te rompan el corazón e intentar hacer tu vida de nuevo.
-Eso lo puedo entender, pero aun así… -me atreví a alzar mi mano para interrumpirlo.
-Te quiero, es más, te amo porque eres mi querido hermano mayor -quite la mano que reposaba sobre mi hombro y la aprete con un poco de fuerza- se que quieres mi bien y por eso te pido que dejemos el tema por la paz. Lo que menos quiero es pensar en él y mucho menos en como salir adelante.
A decir verdad, lo único que quería era algo de paz, que una persona me abrazara y me diera esa paz que tanto deseaba. Para mi desgracia, ni en los brazos de mi pelinaranjo hermano lograba sentirme tranquila, es más, sentía culpa por el echo de haber caído como una quinceañera enamorada…
El ojiazul al observar la seriedad de mis palabras, frunció el ceño en disgusto y asintió- te daré lo que me pides. Pero si necesitas algo, sabes que estaré para ti.
Se que no le gusta verme así, es solo que… No es fácil para una primeriza en el amor salir adelante cuando sientes que el mundo te juega mal y te quiere aniquilar.
-Gracias, Honoka -con cuidado me pare de puntitas y bese su mejilla- será mejor que me vaya -al volvió a asentir con cierta resignación- esta bien, no tienes porque sentirte mal, he tomado mi decisión y no es para que te eches la culpa, ¿entendido?
-Eso no significa que me guste…
-Las decisiones duras requieren de un corazón de acero -comente y me encogí de los hombros- no te quitare mas el tiempo, nos vemos -me di la media vuelta cuando note que quería rebatir mis argumentos.
Al irme de esa oficina, no pude evitar soltar un gran suspiro que intentaba llevarse todo aquello que aquejaba mi corazón. Camine lentamente por los pasillos, mirando a mi alrededor e intentando que ese sentimiento de vacío se fuera al igual que esas innegables ganas de querer llorar cuando ese recuerdo desagradable inundo de nueva cuenta mi cabeza.
- ¿Qué es lo que me falta para la cena? -cerré los ojos por unos instantes para hacer una lista mental. Era mi intento infantil de desviar la atención de mi mente- creo que debería de comprar carne y algunas verduras… Si, algo de pepino no estaría mal en -irrumpiendo en mis pensamientos, un cuerpo de mayor masa se estrelló contra mí- eso dolió -musite cuando mi parte trasera cayo rotundamente contra el piso.
-Oh lo siento, ¿se encuentra bien? -una voz desconocida llamo en mi auxilio- señorita, ¿le duele algo? -insistió cuando vio que no alce la mirada.
Sacudí un poco la cabeza antes de alzarla e indudablemente mis mejillas vibraron en un rojizo carmesí explosivo ante esos ojos azul cerúleo.
-El presente-
-Ese día fue cuando conocí a Hideki- no logre evitar bufar al mencionar aquel blasfemo nombre.
-Adivino, ¿te enamoraste a primera vista? -alzando la ceja el Kira cuestiono a mi antiguo yo.
-Es algo que no se podía evitar. Estaba desprotegida sentimentalmente y a decir verdad el joven no era nada feo -aprete el arco de mi nariz ante su recuerdo- era amable y un caballero. A decir verdad, me encantaron sus ojos y ese cabello negro azabache.
-Me preocupa como fue que comenzaron a salir si habías dicho que no tendrías mas citas -se cruzo de brazos y suspiro.
-No fue al instante, el me cortejo de la manera "antigua", como solo nuestros abuelos lo hacían y no pude más que enamorarme estúpidamente de esa fachada -un gruñido involuntario salió de mis labios- También resulto que el era un posible inversionista en la empresa, por lo cual Honoka estaba de mas de interesado en nuestra relación.
-No me gusta por donde va esto…
-Y no te va a gustar lo que sigue -acaricie mi cabeza y alce la mirada al cielo – las cosas no siempre aparentaban terminar. El no discutía conmigo sobre nuestra relación y era bastante accesible, en compensación yo solía hablarle bien de el a Honoka para que aceptara el trato.
-Enserio no me está gustando esto… ¿Qué fue lo que te hizo para que terminaran su relación? -indago el castaño con cierta desconfianza.
Al bajar la mirada me encontré con sus inquisitivos ojos verdes- ¿Quieres saberlo de verdad? -el asintió y yo fruncí el ceño- el por poco… - jalé aire en un intento de tener valor para hablar- por poco abusa de mi…
Ante mi declaración solo hubo unos segundos de silencio y de pronto un brutal grito provino de direcciones diferentes.
- ¿¡QUE!? -vocifero Tsubasa que de inmediato se levanto de la cama- ¡DIME DONDE VIVE EL MAL NACIDO PARA ASESINARLO! -exigió agresivamente, sus ojos se encontraban inundados de pura ira.
-No es necesario -con calma tome su mano y tire de ella para que se sentara en la cama, pero no funciono, él no quería hacerlo- Tsubasa -me levante de la cama y tome sus manos que se encontraban formadas en puños llenos de rabia- él está en la cárcel tanto por ese cargo como por otros.
- ¡No me importa! -golpeo el piso fuertemente con su pie- ¡ese imbécil tiene que pagar!
-No -me atreví a tomar sus mejillas entre mis manos y darles un leve apretón- no quiero que tú, mi amigable amigo sea victima de un sufrimiento que ya fue olvidado años atrás.
-Aun así…
-Aun así, nada -con cuidado y un poco temerosa de que ese pequeño cuerpo fuera a explotar, rodee su cintura con mis brazos y en un cálido abrazo implore para que su corazón dejara de latir por esos sentimientos malvados- si te lo conté es porque necesito ser escuchada no que un ser dulce como tu se enfade por cosas del pasado.
-Yo… -poco a poco ese temblor iba disminuyéndose y delicadamente sus brazos- no puedo soportar la idea de que te lastimaran…
-Puedo imaginarlo -le di un pequeño apretón- si te pasara algo similar, simplemente me sentiría la persona mas enojada del mundo -aprovechando de que nuestra diferencia de estatura no era tan grande, recargue mi cabeza sobre su hombro- aun no puedo ver a tus ex -novias con buena cara después de todo lo que me contaste…
-Es diferente -tras soltar un suspiro recargo su barbilla en mi cabeza- ellas no se intentaron aprovecharse de mi…
- ¿No? ¿Y Nico-san? -al mencionar ese nombre el joven soltó una pequeña risita- ¿ves? Ahora estas riendo, ¿no te ves mejor así?
Guardo silencio por unos segundos y con cuidado se separo un poco de mi- eres una mujer muy fuerte -su sonrisa delataba que decía por completo la verdad- poder hablar de eso puede ser difícil y tu lo comentas como si no fuera.
-Lo es Tsubasa -confesé en un suspiro- no es algo que se pueda platicar de la noche a la mañana. Una persona sabia me ayudo a salir de ese dolor particular…
- ¿Quién…?
-Fue Nozomi -dije con esa pequeña sonrisa- antes de que ese imbécil pudiera hacer algo, el fue el que me salvo. Lo agarro del cuello y lo golpeo tan fuerte que lo dejo inconsciente por un buen tiempo.
- ¿Enserio hizo eso? -alzo la ceja sin creérselo mucho- wow, no esperaba eso…
-Menos tu y menos yo en ese tiempo -reí un poco- era la primera vez que lo veía y me asusté, pensé que era peligroso. Pero cuando se acerco a mi de forma cautelosa y con esa sonrisa inocente, supe que no era alguien de quien temes.
- ¿Tanta confianza expulsa? -su pregunta la volví a contestar asintiendo con la cabeza- ¿Cómo fue que entablaron una relación?
-El me llevo a hacer la denuncia y fue cuando llego Eli y mi hermano. Me entere de que Nozomi es el eterno enamorado de la rubia -solté otra pequeña risita- aunque estuviera asustada y temblando del miedo, el nunca soltó mi mano. Y cuando lo veía, él sonreía para calmarme y eso funcionaba.
-Debo darle puntos, el chico es bueno… ¿Eli-san no se enojó?
-Creo que entendió la situación y por eso no dijo nada -me encogí de los hombros sin darle mucha importancia- aunque Honoka estuviera cuidándome día y noche, yo solo podía abrirme con ese pelimorado de buen corazón que fungió como patrocinador de mi carrera universitaria y de cantante -sonreí levemente- aun incluso cuando quise recaer en la depresión, me dio unas palabras en herencia, unas que cada vez que las pronunciara, sabría que saldría adelante.
- ¿Cuáles palabras?
-No creo poder contestarte ahora -solté una risita y el me miro confundido- tenemos visitas y parece impaciente.
- ¿A qué te…? -sin dejarlo terminar, la puerta se abrió y de inmediato el castaño dejo de abrazarme. No pude mas que soltar una risita- ¡Eren! ¿Q-que te trae por aquí?
-Nada en especial -contesto el recién llegado con una voz neutra- necesito que salgas, tengo que hablar con ella -al mirarlo, su rostro mostraba una seriedad gélida que haría escapar hasta el más valiente.
- ¡S-Si capitán! -sin pensarlo o debatir, el Kira me miro y asentí ante su inminente despedida- ¡Adiós! -con aquel grito salió casi volando de la habitación.
-A veces pienso que eres algo agresivo con Tsubasa -me di la media vuelta y caminé hacia mi cama que esperaba ansiosa que me sentara sobre ella.
- ¿Desde cuándo sabes que estoy aquí? -su pregunta helada acompaño sus pasos hacia mi posición.
-Al principio no lo sospeche, pero escuche un pequeño grito cuando mencione lo Takeshi -me cruce de piernas cuando logre sentarme en mi cama- lo confirme cuando gritaste al igual que Tsubasa.
-No es para menos -se coloco al lado mío, mirándome fijamente- ¿sabes porque estoy molesto?
-Imagino que si -suspiré sin mucho ánimo- estas molesto porque le conté todo a Tsubasa y a ti no, ¿verdad?
-Si -cerro los ojos y tomo mi mano- me molesta saber que no puedo ser ese soporte que necesitas -apretó su agarre y yo le sonreí un poco.
-No es por eso que se lo conté- confesé y me miro con cierta duda- solo quería ensayar un poco para contártelo a ti…
-Pero…
-Eren, eres mi todo y lo mas preciado que tengo en el mundo -tome su otra mano y la junte con la que ya tenia agarrada- contarle estas cosas a Tsubasa es fácil porque se que no importa lo que haga, el siempre intentara sonreírme…
- ¿Por qué a él y no a mí? -su voz antes frio como el glaciar ahora se encontraba quebradizo- yo también puedo intentar sonreírte, tomar de tu mano si lo necesitas, yo…
-Tú no eres así -mis palabras hicieron que abriera los ojos y que de inmediato desviara la mirada como un niño regañado- ¿Tu sostendrías mi mano? Si, definitivamente si -ni mis palabras hicieron que me volviera a mirar- pero no eres de los que sonreiría si no lo sintiera, te hundirías en el dolor que tuviera e intentarías salir adelante conmigo. Paso a paso e incluso te adelantarías para vigilar que todo esté bien -libere mi mano de ese agarre y tome su barbilla para que con cuidado me mirara- tu eres mi eterno amante al que siempre estaré destinada por mas cosas que pasen -poco a poco, su cabeza cedió y me tope con unos afligidos ojos turquesas- contarle estas cosas a quien amas es difícil porque piensas que te va a despreciar y que nunca te va a querer ver…
-Yo… -tomo aire y me miro con firmeza- nunca haría eso, jamás te dejaría por esas cosas. Estaré a tu lado y enfrentaremos el dolor los dos unidos.
- ¿Entiendes lo que quiero decir? -esas lagrimas que había intentado retener se impusieron ante mi voluntad y salieron de mis ojos salvajemente- eres el tipo de persona que se hunde con quien ama para buscar la manera de salir adelante. Yo…
En un movimiento rápido, me vi envuelta en sus brazos. Ese calor familiar me reconforto y las lagrimas de mis ojos no dejaban de caer pausadamente.
-No importa lo que digan los demás, lo que tu llegues a pensar de mi… -su voz se volvió ronca, profunda- si se tu pasado eso no cambiara nuestro presente. Porque tu eres la persona con la que quiero despertar cada mañana- Por que yo… -tomo aire y al soltarlo continúo hablando- porque te amo.
-Eren… -al sentirme conmovida, lo abrace con mas fuerza, dejando mi cara recargada en su pecho.
No logre evitar llorar, pero no eran unas de tristeza o de desolación. Simplemente eran de alivio y paz, esa que hace años no tenía. Porque solo el, una persona que estaba destinada a conocer ha logrado sacarme de ese agujero negro que por años había intentado salir. Solo el con su peculiar manera de ser junto los retazos de mi corazón y lo arreglo con fina elegancia. Al final una sonrisa se asomo por mis labios cuando sus brazos me estrecharon con fuerza sobre él.
"No valoro a una persona por la lastima que tengo, si no por como sale delante de aquello que lo aqueja. Sabrás que es la fuerza cuando puedas levantarte y confíes de nuevo en los demás": fueron aquellas las palabras que en antaño Nozomi me otorgo y con las que he seguido adelante; pero descubrí solo su significado después de conocer a Eren. No importa que tanto puedas quejarte, si no haces algo, si no confías en los demás, estarás condenado a repetir esa misma trágica historia.
Mi historia que comenzó con un encuentro "casual" del destino, bailo y canto toda una sonata, tal vez fue irregular, pero fue una aventura que nunca olvidare.
El camino a la felicidad puede ser largo y posiblemente tengamos muchos problemas en el futuro, pero se que saldremos adelante juntos. Porque por fin tengo el valor de verlo a los ojos y a través de ellos ver mi futuro.
Díganme, ¿ustedes también se animan a caminar por ese sendero lleno de piedras para llegar a aquello que mas aman?
Ah… y así termina el ultimo capitulo de esta historia… Fue una gran travesía rehacer algunos capítulos, de verdad me avergüenzo un poco xD. No se quien vaya a leer esto o menos si lo leerán, pero a ti, a esa persona que dedicas tu tiempo a leerlo: gracias. Gracias por tomarte el tiempo, gracias por reír conmigo, gracias por todo.
Esta historia… de verdad era corta, quise alargarla un poco mas y espero no haberlos decepcionado… Fu, enserio fue largo, tarde mas de lo que esperaba. Pero estoy orgullosa del resultado, ¿Qué piensan ustedes?
Recuerdo que escuchaba esa canción en particular cuando estaba en el carro de mi papá, no se porque lo relacione con Anju y Erena que pues en este caso es Eren. Solamente nació de una idea y termino siendo divertida porque fue la primera historia que escribí. Me alegra poder mirar atrás y reír de mis tonterias y a la vez sentirme bien porque no me decepcione a mi misma (no tanto)
Gracias de todo corazón, nos vemos en próximas historias.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
