Dan dio inicio a su combate abalanzándose contra Sagitario quien mantenía su arco estatico. El Caballero Pegaso dio casi un millón de tajos en el aire sin herir a su rival y haciéndolo ver como una tortuga.

-¿Qué?- se decepcionó Sagitario Oscuro.- ¿Ese es todo tu poder? Ahora me toca...¡Verás el poder verdadero!

Sagitario lanzó su flecha negra en dirección a Dan el cual por poco y no la libra, rozando su mejilla y dejando una pequeña cortada. Sin tener tiempo para mirar, Sagitario lo golpeó en el estomago a una velocidad inimaginable, destuyendo la columna que mantenía a Dan en pie. La armadura del pecho fue destrozada y la ropa fue arañada.

El pequeño Caballero comenzó a sangrar bastante por la boca y a penas y pudo ponerse de pie.

-¡Ahora verás, METEORO PEGASO!- musitó Dan y sus meteoros fueron a atacar a Sagitario, sin hacer un efecto tan siquiera a la armadura.

-Tus Meteoros solo van a la velocidad del sonido...- dijo Sagitario pero se sorprendió al ver que Pegaso ya no estaba detrás de los Meteoros de Pegaso.

-¡Aquí vamos...KAIOKEN!- gritó el Caballero y un aura rojiza se avecinó alrededor de su cuerpo, aumentando considerablemente su velocidad y poder al igual que su masa muscular.

Dan atacó por detrás a Sagitario Oscuro dándole una patada que lo mandó a volar para ser recibido por un fuerte golpe que lo envio en dirección al suelo.

-¡ARDE AL MAXIMO, COSMO!- ordenó Dan y su cosmo aumentó considerablemente y golpeó la espalda de su enemigo, hundiéndolo más en el suelo.- ¡Kame Hame HAAAA!

Una bola azul hundió la zona de batalla, dejando algo ciega a Athena quien se encontraba encerrada aun. Parecía que Dan ya tenia la victoria en sus manos, pero se sorprendió al ver que Sagitario se levantó como si nada.

-Kaioken, ¿eh?- se burló el Caballero Oscuro.- Eso aumenta tu velocidad, pero no logra llevarte a la de la luz, solo a Mach 2, la velocidad de un Caballero de Plata, equivalente a la del sonido.

-Imposible...- dijo Dan cerrando sus puños.- ¡COMETA DE PEGASO!

-¡TRUENO INFERNAL!- contrastó Sagitario y su técnica detuvo a Dan antes de que se convirtiera en una enorme estrella que lo despedazaría. El chico fue a parar hacia una columna la cual rompió, llegando a otra y haciendo lo mismo.

-¡Kaioken... Aumentado Dos veces... HAAA!- esta vez, Dan fue más rápido que nunca, pero ni aun asi llegó a darle un golpe a Sagitario.

-¡Deja el Kaioken y usa el cosmo!- gruñó Sagitario tomando el puño del chico y retorciéndolo.

-¡Toma esto...!- advirtió Dan y desapareció para salir detrás de su enemigo tomandolo de la cintura.- ¡ESTRELLA RODANTE DE PEGASO!

Dan se elevó tanto que destruyó el techo del templo y ascendió como un cohete a toda velocidad. Entonces fue rodeado por un aura azul en forma de torbellino y descendió con furia.

-¿Eh? Su cosmo se esta elevando...- se preocupó Sagitario pero no había manera de escapar, sus alas estaban atascadas por el cuerpo y los brazos de Dan. Entonces ambos Caballeros cayeron al suelo, creando un enorme cráter.

-¡Toma!- dijo inmediatamente Dan reincorporándose.- ¡VUELO CENTELLA DE PEGASO!

De la espalda de Dan, las alas de la armadura de Pegaso salieron y elevaron al portador de la mismo hasta las estrellas donde cayó de ahí junto a un centenar de estrellas que lo siguieron y en el trayecto se convirtieron en enormes cometas.

-¡FLECHAS ESTELARES DE LA OSCUIRIDAD!- musitó Sagitario y de su arco negro con detalles de gemas bañadas con sangre salieron un millar de flechas que destruyeron las estrellas de Dan al igual que sus alas y por completo su armadura.

-¡Ahhhhh!- gritó de dolor el Caballero mientras caia con los restos de su armadura. Fue tan fuerte el golpe que al caer sobre su pierna, esta se dislocó.

-No eres nada...- habló Sagitario Oscuro acercándose para pisar la pierna herida de Dan.- Si de verdad eres un Caballero, porque no salvas a Athena como se les encomendó después de la guerra de las Doce Casas, ¡responde!

-Mi... padre...- dudó Dan mientras resistía el dolor de su pierna y su cosmo comenzó a elevarse y sus heridas se curaron mientras se reincorporaba.- ¡No moriré, tengo que salvar a Ally y derrotar a Zalgo, se los prometí a mis padres!

Sagitario dejo de herir al Caballero al ver algo muy familiar en él. Esa manera de no rendirse jamás, como si nadie le hubiera enseñado antes que es eso. Esa manera de luchar por sus seres queridos. Esa manera de ir en contra de un dios. Sobre todo esa manera de mirar al oponente con esos azules ojos llenos de bondad. Había algo raro en ese par de ojos para el Caballero Oscuro que le parecía tan familiar. Pensó que solo se trataba de una persona por el valor de Dan pero al mirar los ojos del Caballero veía a alguien más, alguien a quien prometió algo.

-Aioros, dame el poder...- suplicó Dan, o al menos eso escuchó Sagitario con una voz diferente a la del chico.- ¡Meteoros de Pegaso!

-Athena...- balbuceó Sagitario y fue abatido por la técnica del Caballero Pegaso, pero solo destruyo su ala izquierda.

-¿Ah?- se sorprendió Dan al oir lo que su oponente dijo.

-¡Ni lo pienses, bastardo!- dijo una voz demoniaca desde un arco que conducía a unas escaleras.

Esa voz dejo tanto a Dan como Sagitario muy adoloridos. Ambos comenzaron a sentir un dolor semejante, pero el del Caballero de Bronce parecía aun peor. Sagitario luchaba por otra cosa, como si quisiera escapar de algo o incluso de alguien. En cambio, Dan sentía como la oscuridad se avecinaba en él, alejándolo de la luz y mostrándole su horroroso pasado. En eso, hubo un recuerdo que trajo calma a las mentes de ambos guerreros. Estaban en una habitación algo pequeña y en el centro se encontraba una pequeña cama que tenia a un bebé encima. De pronto una sombra emerge con un cuchillo dorado en manos, a punto de usarlo contra el bebé, pero es detenido por una silueta luminosa. Entonces ambos Caballeros regresan a la realidad algo asustados por lo que acaban de ver. ¿Quién era ese bebé?

Por otro lado, Kevin y Zulle se encontraban en un combate contra Mario quien atacó a ambos fácil y despiadadamente. Tenia ansias de asesinarlos, mas bien de asesinar a todo mundo.

-¡Ave Fenix!- musitó Mario y logró destruir parte las armaduras nuevas de Zulle y Kevin, dejando a ambos en muy mal estado sin energía alguna.- Bien, ahora acabaré con el sufrimiento de ambos...

Antes de que el Caballero Fenix diera su golpe final, una voz entró por su cabeza.

-Ve por el muchacho...- dijo aquella voz, refiriéndose a Dan.

Mario, entonces, dio media vuelta y se dirigió hacia donde se encontraban Dan y Sagitario luchando. Kevin trató de detenerlo pero cayó a penas y se puso de rodillas para levantarse. Zulle solo pudo mover su mano intentando detener al Caballero de Bronce Inmortal, pero fue en vano. Mario subió las escaleras con mucha ira y siendo muy cauteloso en caso de que el Caballero Pegaso estuviera cerca.

-¡Meteoros de Pegaso!- musitó Dan una vez más y su técnica logró golpear a Sagitario, dañándolo aun más, pero este recobró la postura y lanzó su flecha al brazo del Caballero, esquivándola por muy poco.

-¡Trueno Infernal!- contraatacó Sagitario, haciendo sangrar bastante a Dan con cada golpe de esa mortal técnica.

-¡Dan!- chilló Ally muy preocupada.- No te mueras...- fue tanta la preocupación que comenzó a llorar y rezar por el bienestar de su Caballero y amigo.

-Este... maldito... tiene mucho poder...- jadeó Dan limpiándose la sangre mientras se reincorporaba.- Si no despierto... mi Septimo Sentido... Athena... Ally... morirá... ¡Cosmo de Pegaso, ayudame a hacer un milagro como mi padre lo hizo! ¡DESPIERTA SEPTIMO SENTIDO!

-¿Su padre?- pensó Sagitario.- Ahora lo recuerdo... hace unos treinta años... un Caballero de Pegaso fue mi sucesor y prometió hacer un milagro para siempre salvar a Athena...¡Tal y como lo hace este niño! ¿Entonces... es el hijo de ese Caballero?

-¡Trueno... ATOMICO!- musitó Dan y el ataque del Caballero de Sagitario, Seiya, fue realizado por el Caballero Pegaso. Sin embargo fue tanto el poder que, al igual que Sagitario Oscuro, salió muy dañado y el puño de su armadura fue hecho trizas, dejando desnuda su mano.- No... debi haberlo hecho... ja, ja, ja

-Lograste despertar por poco el Septimo Sentido...- se enorgulleció Sagitario Oscuro.- No me sorprende el hijo de mi antiguo sucesor.

-¿Conociste a mi padre?- se extrañó Dan.

-No, pero supe que él era un digno Sagitario.- admitió Sagitario mirando fijamente a Dan y viendo en él al padre de Pegaso.- Eres idéntico a él... La pregunta es: ¿Lograrás ser igual de fuerte?

-¡Te lo demostraré!- aseguró Dan y ambos guerreros comenzaron a arder sus cosmos hasta el infinito.

Mientras tanto, el licántropo del Bosque Prohibido siguió avanzando hasta donde se encontraba Dan y en el camino vio un objeto tirado. Era brillante, algo pequeño y estaba unido a una cuerda.

-Su collar...- dijo el antropomorfo.- Oh no... ¡Dan!

Al ver que el Caballero Pegaso no traia puesto su collar, el corazón del encapuchado latio a mil por el pánico. ¿Por qué Dan debía de tener su collar? ¿Por qué volvió a brillar cuando el salvador de Dan lo colocó en su cuello para que estuviera mas seguro? ¿Por qué lo hizo si solo ha brillado con Dan?

-¡Morirás junto con Athena!- gruñó Sagitario y lanzó a Dan con el Trueno Infernal hacia la cúpula donde estaba Ally quien estaba a punto de ahogarse, estando el liquido verdoso a la altura de su cuello.

-¡Soy un Caballero de la Esperanza!- dijo Dan, o al menos eso escuchó Sagitario.

-¿Eh?- se extrañó el Caballero Oscuro y volvió a la visión que tuvo de un bebé y comenzó a lamentarse por algo terrible que estaba haciendo.

-¡Dan!- gritó Ally cuando la esfera se había llenado por completo y la pequeña Athena intentó golpear la cúpula, pero le fue en vano ya que al momento en el que movio su pierna esta quedo inconsciente.

-¡Ally, no!- se asustó Dan al ver como el cuerpo de su amiga estaba flotando en el agua, como un pez muerto.- No...¡No, no, no! ¡Zalgo, a ella no!

Dan comenzó a ver de nuevo a una mujer en un vestido blanco siendo atacada por un ser oscuro con una espada igual a la suya y miró fijamente a Dan. Era el Dios de la Oscuridad: Zalgo.

-Pegaso, has fracasado como Caballero... me has decepcionado.- admitió Sagitario y levantó su arco en dirección al corazón de Dan y disparó su flecha a la velocidad luz.- Ahora te irás al Infierno con esa tonta chiquilla.

La flecha negra iba a una velocidad increíble que Dan a penas se percató cuando vio la sangre salpicar. Sin embargo, la flecha no lo perforó solo le dio una pequeña y profunda cortada. Inexplicablemente, se había detenido por una fuerza cósmica que desprendía Dan en su aura la cual lo envolvió en una esfera celestial que se volvió dorada.

-No digas eso...- dijo Dan mientras el aura dorada iba descubriendo al Caballero Pegaso. Primero su hombro que estaba cubierto por una armadura dorada con forma diferente a la de Pegaso (en lugar de una forma circular a una triangular)

-Pegaso...- se asustó Sagitario y retrocedió un poco.

-No perdonaré a Zalgo y sus fuerzas por lo que le acaban de hacer a Athena, malditos...- la armadura de la pierna de Dan fue descubierta, esta vez cubria del pie hasta la rodilla y no solo el tobillo y la rodilla.

-Has despertado...- dijo con voz leve el Caballero Oscuro.

-Los mataré a todos ustedes...- gruñó Dan y el aura despareció para dar lugar a la armadura renacida de Pegaso con brillo dorado con su portador quien logró despertar el legendario Septimo Sentido. El chico se veía mas furioso que nunca y de sus ojos resbalaban lagrimas por la muerte de Ally.

-Dan...- dijo Sagitario quedándose inmóvil.

-¡Cometa... de Pegaso!- del puño dorado de Dan una enorme bola azul que desprendía meteoros dorados fue disparada hacia Sagitario Oscuro e impactó en su pecho, destrozando su armadura y perforando el cuerpo del Caballero Oscuro.

-¡Agggg!- gritó el enemigo y comenzó a escupir sangre en grandes cantidades, aunque no tanta como la sangre que salía de su pecho.

Finalmente, Sagitario Oscuro fue vencido por Dan, acabando asi con el ultimo de los Doce Caballeros del Zodiaco Oscuro. Ahora solo el Caballero de Pegaso debía de detener a Saga y Zalgo, pero no se pudo ir sin antes liberar a Athena de la esfera. Dio media vuelta y destruyó de un golpe la esfera donde estaba Ally cautiva. La tomó en brazos y se sentó en suelo.

-Ally...- habló Dan checando su pulso, esperando que hubiera un indicio de que seguía con vida.- Ya derrote a Sagitario... Despierta... es hora de ir contra Zalgo... ¿Ally?... ¡No te vayas, no te vayas, no te vayas!¡Que no te vayas!... ¡Ally!

Dan no soportó que Athena, Ally, hubiera muerto y comenzó a llorar sobre su cuerpo.

-A...Ath...Athena... no esta...- balbuceó Sagitario.- Athena no esta... muerta...

En eso, Ally comenzó a toser en frente de Dan y este se alivio y ayudó a Ally a que tomará aire. Fue tanto el alivio que la abrazó con todas sus fuerzas y la cargó de la cintura para dar vueltas de la alegría.

-Dan...- dijo Ally mirando hacia Sagitario y Dan se percató de ello.- Sagitario... nos esta llamando.

El Caballero Oscuro levantó su mano algo débil y trató de atraer a Dan en especial, pero también logró llamar a Ally. Estaba cubierto de sangre por todo su negro y espectral cuerpo.

-Pega... Pegaso...- habló con dificultad.

-¿Si?- preguntó Dan tomando a Ally y colocándola detrás de él.

-Ma... mata a... Za... ¡Zalgo!- gruñó Sagitario quien ya veía borroso.

-Sagitario... ¿Por qué quieres que...?- antes de que Dan terminara, Sagitario lo tomó del hombro y este se acercó a él.

-Perdonanos...- suplicó el Caballero Oscuro y sin esperarlo su cuerpo cambio por completo, desapareciendo la piel oscura y dando lugar a una piel humana que era de un hombre de cabello castaño y rizado.- Nosotros... no pudimos...

-¿Qué?- gruñó Dan.- ¿Perdonarlos porque ustedes asesinaron a mis amigos? ¿por casi matar a Athena? ¡NUNCA!

-Nosotros... nunca... traicionaríamos a Athena...- dijo Sagitario con firmeza.

-¿Traicionar a Athena?- dudó Dan.- Pero si ustedes son guerreros de Zalgo.

-Nosotros... jamás serviríamos a aquel que... asesinó a Athena hace... hace... hace once años... ¡Ag!- dijo Sagitario muy lamentado.

-Hace once años...- repitió Dan.- Ah... Hace once años, yo...

-Mucho menos... yo... yo quien... dio su vida por ella cuando... solo era una bebé...- agregó Sagitario.

-¿Aioros?- se sorprendió Dan.-¿Tu eres Aioros? ¿El Caballero Dorado que salvó a Saori?

-S...Si...- asintió Sagitario.

-Entonces... tu salvaste a...- dijo Dan algo triste y culpable.- Tu salvaste a mi mamá...

-¿Tu...?- se sorprendió aun más Aioros.- Ah... ¿tu eres... el hijo de Saori?

-Aioros...- dijo Dan llorando otra vez y sus lagirmas cayeron sobre el cuerpo de Aioros y este miró los ojos de Dan.- Yo... perdóname... yo no quería...

-Descuida...- dijo Aioros mostrando una sonrisa.- Eres igual que tu madre... jamás... te atreverías a matar a alguien en realidad... solo lo haces cuando... no hay otra manera de salir de un asunto...

-¿Por qué... se unieron a Zalgo?- preguntó Ally algo asustada.

-Nosotros... bueno... nuestras almas...- habló Aioros.- Al ver que Saori... murió... fueron perturbadas y llenas de venganza y odio... ese fue nuestro error... Zalgo tomó control de ellas a la fuerza... Luchamos y luchamos, pero... fue en vano... mientras todos luchábamos contra ustedes... siempre nos contuvimos... y cada vez que los heríamos de gravedad... nuestras almas iban siendo destrozadas... y con cada muerte... demostramos más odio, pero a Zalgo...¡Agggg!

-¡Aioros!- se preocupó Dan y tomó al Caballero de la mano.- Resiste... por favor...

-Lo siento... pero no puedo...- dijo Aioros mirando por ultima vez los ojos de Saori en Dan.- Eres igual a tu padre... fuerte, valiente, persistente y sobre todo un verdadero Caballero...

-No te mueras, Aioros...- suplicó Dan muy triste.- Te prometo que te pondrás bien...

-Dan...- hablaron muchas voces detrás del Caballero y una inmensa luz dorada salió de la nada, dando lugar a once Caballeros Dorados.

-Son... los anteriores Caballeros Dorados...- se asombró Ally.

-Dan,- habló Aioria de Leo, el hermano menor de Aioros.- haz demostrado ser un Caballero al igual que tus demás amigos, te felicitó...

-Sin duda un verdadero hijo del que me cortó un cuerno... JA, JA, JA- dijo Aldebaran de Tauro

-Dan, de verdad agradecemos a todos ustedes que nos hayan hecho descansar por fin en paz, gracias, Pegaso- dijo Kanon.

-Pegaso, tu eres ahora el Caballero Pegaso y como tu padre, derrota al mal, tu puedes.- dijo Mascara de la Muerte de Cancer muy risueño.

-Vamos, ahora eres una cria del legendario Caballo Alado, pero pronto serás el gran Pegaso que fue tu padre, ¡jamás te rindas!- ordenó Shaka de Virgo.

-Lucha por Athena, Dan, siempre hasta el final.- habló Milo de Escorpio

-Puede que yo haya sido el Caballero mas leal a Athena, pero tu me has superado, Dan.- aseguró Shura de Capricornio.

-Dan... Gracias...- habló Aioros y se unió a los doce Caballeros Dorados del pasado para tranformarse en una clase de armadura Dorada de Sagitario que lanzó una flecha a un muro y ahí apareció un texto.

-Es el testamento de Aioros...-dijo Dan y se acercó al texto para leerlo.- "A los Caballeros que han llegado hasta aquí, encomendaré a Athena a su cuidado"

-Dan...- dijo Ally y se recargo en el pecho de su amigo mientras lloraba por la triste historia de los Caballeros Dorados.

-Aioros, prometo que protegeré a Athena, como mi padre...- dijo Dan y junto a Ally salió corriendo hacia la Piedra Filosofal para derrocar el temible plan de Zalgo, vengar la muerte de sus amigos y a las almas de Aioros y los demás Caballeros que murieron en el Muro de los Lamentos.

Dan ahora no solo cargaba con la venganza de la muerte de sus padres y sus amigos, sino de todos los héroes que se sacrificaron para derrotar al mal de una vez por todas. Zalgo no sabia lo que le esperaba, pronto conocería la ira de Pegaso.

Finalmente, Ally y Dan lograron llegar hasta una arena de combate iluminada por un extraño viento verde que a su vez pudieron jurar ver caras en esas brisas incluso lamentos.

-¿Crees que este aquí?- dijo Ally lista para combatir.

-No siento ningún...- antes de que Dan terminara, un encapuchado salió del techo y se acercó al Caballero Pegaso.

-Es él, Dan.- gruñó Ally.

-No es él... es el que me salvó en el Bosque Prohibido.- aclaró Dan envainando de nuevo su espada y tomando a Ally de la mano para calmarla y ambos avanzaron hacia el licántropo.

-Veo que te falta algo en tu cuello, Pegaso.- dijo el antropomorfo quitándose la capucha y mostrando el collar de Dan.

-¿Cómo lo...?- dudó Dan checando su cuello, creyendo que se lo había quitado.

-Lo dejaste tirado, niño, tomalo y jamás vuelvas a quitártelo.- regañó el antropomorfo de piel castaña.- Ahora debo de irme...

-Espera, ¿no nos ayudarás?- se extrañó Dan y a la vez mostró algo de decepcion.

-Lo lamento, pero esta batalla ya no me pertenece.- dijo el licántropo caminando hacia la salida.- Ahora te pertenece a ti, muchacho.

-Pero tu...- Dan quizo protestar pero lo que dijo su salvador tenia razón ya que esta búsqueda por la Piedra Filosofal involucro tanto a Dan como a Zalgo y ahora debían de terminar esta guerra.

-Te has vuelto fuerte, te felicito.- admitió el encapuchado y salió huyendo a la luz de la luna.- Por cierto, no necesitas ayuda, ya vendrán los que te acompañaron en esta batalla, suerte y cuidate.

-¿A que se refiere con los que nos acompañaron?- preguntó Ally mientras caminaban hacia unas escaleras al fondo de la zona de combate.

-¡Pegaso!- gruñó una voz muy familiar para Dan y este sonrio.

-¿Mario?- se alegró Dan y miró a su amigo, o bueno el puño de su amigo que lo mando hacia un muro de mármol.

-¡Dan!- se preocupó Ally y quiso ir con su amigo, pero Mario la tomó del brazo con fuerza y levantó el puño en contra de ella.

-¡Haaaa!- gritó el Caballero Pegaso y golpeo con mas fuerza a Mario.- Ally, vete, él no es Mario.

-¡Ave Fenix!- musitó Mario y atacó a Dan con brutalidad.

-¡Meteoros de Pegaso!- contrastó Dan y sus Meteoros fueron hacia Mario para atacarlo.

Ahora, Dan debía de librar la batalla mas difícil que ha tenido en el trayecto de su aventura: enfrentar a Mario, su mejor amigo, rival y hermano desde la infancia. El Pegaso Celestial y el Fenix Indomable volverían a batir sus alas para ajustar cuentas.