Y no podemos pasar por alto el descargo de responsabilidad requerido. Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la trama de la historia a la grandiosa autora pattyrose, yo solo traduzco.

Y como siempre, gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con mis horrores :P


After Christmas – Capítulo 15

"Ugh, hasta aquí llegó la electricidad y el internet." Cerré la laptop y la lancé junto a mí en la cama.

"Sip, ya era hora de un corte de energía," Edward dijo desde el baño.

Para entonces, había estado en Katmandú por casi tres perfectos días completos. Estaba fascinada con la tierra, sí, pero estos cortes de energía periódicos eran ciertamente frustrantes, sobre todo cuando trataba de terminar algo de trabajo aquí y allá para no encontrarme demasiado atrasada cuando regresara, y sucedía esto.

"¿Cómo es que puedes trabajar así?" Dije con un resoplido, cruzando mis brazos.

En mi primer día aquí, pasamos un par de horas con Edward mostrándome el sitio de trabajo, donde él y su grupo pronto empezarían la segunda fase de su proyecto de cuatro años. Me presentó a más personas, tanto locales como los que no lo eran, compañeros de trabajo así como aquellos que se beneficiaban de su pasión, y todos ellos realmente lo amaban. Luego, volvimos a su casa, donde dormí por un rato aún recuperándome del largo viaje. Hicimos el amor, comimos y dormí un poco más.

Al siguiente día desperté descansada, y tomamos a pie las calles atestadas y frenéticas de Thamel. Exploramos bulliciosas tiendas vendiendo ropa de vivos colores, joyería, pinturas, y madera tallada donde compré montones de recuerdos para toda mi familia, Alice, y Jasper. Edward trató de enseñarme cómo regatear por un buen precio, asegurándome que los vendedores esperaban que hicieran una contraoferta. Pero, al final del día, solo estaba pagando el precio que ellos me daban. Edward se rio de mí. Cuando lo atrapé pagando el precio inicial a una mujer nepalés vendiendo guirnaldas de flores que ella hizo sentada en un tapete en medio de un bazar, me reí de él. Pero, mi diversión se transformó en gratitud y en un nudo en mi garganta cuando puso la bonita guirnalda en rosa y blanco alrededor de mi cuello.

Entramos a un pequeño café local por un almuerzo que consistía en lentejas y arroz, o como los locales lo llamaban, dal bhat. Luego, nos desviamos al sur lejos de las calles de Thamel para visitar el Templo de los Monos de Swayambhunath, donde subimos casi 400 escalones para conocer a los monos santos. Edward me distrajo de la subida al darme un poco de historia del complejo del templo, su carácter sagrado para los budistas tibetanos, y la leyenda de cómo se convirtió en hogar de cientos de monos. Los maravillosos cuentos, la vista del valle de Katmandú desde la cima de la colina, la vista de cientos de monos meciéndose de un árbol a otro, y las coloridas banderas de plegarias (1) colgando como tendederos a través de los templos igual de coloridos hicieron que mi cansancio valiera la pena.

A continuación, visitamos la mundialmente famosa Plaza Durbar con sus monumentos históricos y el que era el sitio del antiguo Palacio Real. Me maravillé al ver los templos hindúes y budistas que datan del siglo XII. Sin embargo, aquí nuevamente, como mucho de lo que habíamos visitado en Katmandú, el daño del terremoto de unos años antes todavía era visible. Muchos de los templos habían resistido daño considerable, algunos estaban completamente destruidos, pero la belleza histórica y antigua de todo el lugar no había disminuido ni una pizca.

Después de explorar, nos dirigimos de vuelta a casa, donde como las dos noches anteriores, nos perdimos en el cuerpo del otro. No nos importaron los cortes de energía o cenas perdidas. Ansiábamos las caricias mutuas y la exploración física más de lo que ansiábamos la comida o la exploración turística. Nuestro tiempo juntos era hermoso… y limitado.

Así que, aunque me estaba divirtiendo, traté de permanecer pragmática. Mi tiempo aquí terminaría, y tenía que seguir con mi vida en casa.

Suspiré mirando a la laptop cerrada y ahora inútil junto a mí, y luego desvié la mirada a la ventana donde el majestuoso Himalaya instintivamente trajo una sonrisa a mi rostro.

Sentí el aliento caliente de Edward en mi cuello.

"Lo hago," dijo entre su aliento en mi oído, respondiendo mi pregunta de hace un minuto. Luego, me empujó contra el colchón y se cernió sobre mí con una sonrisa pícara.

Era tan guapo, su cabello recién lavado, todavía húmedo, con unos cuantos mechones rozando su frente. Sus ojos verdes danzaron al mirarme, con una media sonrisa pícara y torcida en sus labios. Solo traía una toalla asegurada alrededor de sus caderas, y yo yacía debajo de él en bragas y sujetador, todavía medio vestida después de mi propia ducha de la tarde.

"¿Lograste terminar algo de trabajo?" Preguntó.

"Un poco. Está bien." Me encogí de hombros. "Trataré de iniciar sesión de nuevo por la mañana antes de irnos a Pokhara."

"No olvides que mañana por la mañana temprano aquí, será tarde esta noche en casa."

"Mierda," murmuró. "Es cierto. Lo olvidé."

Edward se rio entre dientes. "Bueno, si puede esperar hasta mañana por la mañana de la hora de casa, entonces espera hasta que estemos en Pokhara mañana por la tarde. Como es la capital turística de Nepal, los hoteles se aseguran que por lo general su energía y Wi-Fi estén funcionando."

"Muy bien, entonces. Definitivamente, puede esperar." Rodeé su cuello con mis brazos y lo puse sobre mí. "Sobre todo, porque hay algo más que quiero que no puede esperar."

"¿Oh, sí?" Preguntó con voz ronca, su boca acercándose a la mía. "¿Qué es eso?"

"A ti," dije entre mi aliento contra sus labios. Nuestras lenguas se enredaron rápidamente, y cuando agarré su toalla en un puño, levantó sus caderas para que pudiera arrancársela. En dos veloces movimientos, él bajó mis bragas y entró en mí.

Un sonido entre una respiración pesada y un lloriqueo de alivio se me escapó cuando me arqueé y él gimió en mi oído. Nuestros cuerpos se mecieron juntos como dos mitades de un completo, que sabían instantáneamente lo que la otra mitad necesitaba. Marcó cada estocada con un suave gruñido, y lo recibí con suaves gritos para incitarlo. Cuando mis gritos se hicieron más fuertes, también lo hicieron los suyos, y cuando el deseo, el instinto y el impulso elevaron más mis piernas y las apreté más a su firme torso, ambos gritamos juntos.

OOOOOOOOOOO

Más tarde esa noche, Edward y yo nos reunimos con unos cuantos de sus amigos en un pequeño bar poco iluminado a solo una cuadra de su casa. El bar servía a una mezcla de turistas así como a locales, con fuerte música alternándose entre india y occidental desde unos viejos altavoces, y también todo tipo de comida y bebida mezclada.

Nos sentamos en una mesa grande, donde el camarero nos trajo tazones de barro llenos de arroz—que descubrí era un alimento básico—y lentejas, curry de vegetales, empanadillas llenas de vegetales hechas al vapor llamadas momos, un pan plano parecido a un panqueque llamado roti que Shanti me enseñó cómo remojar en curry, y un delicioso chutney para untar en pan de naan.

"¿Tal vez también deberíamos ordenar unos momos de puerco?" Liam se preguntó mientras él, como el resto de nosotros, eligió y agarró entre las selecciones.

"No," Edward sonrió, "no está noche."

Shanti sonrió a sabiendas. "Apropiadamente, Edward quiere mantener a Bella alejada de la carne aquí en Thamel."

"¿Por qué?" Pregunté con una risita desconcertada.

"Normalmente, uno no debería comer carne en pequeños restaurantes locales," me informó Jess. "Hay diversas opiniones en lo que se considera higiénico, y muchos de mis compañeros nepaleses aún confían en los espíritus para que limpien la carne."

"En vez de refrigerarla," Ben señaló con una sonrisa.

"Está bien en los hoteles y restaurantes más grandes en Nepal, cuyos generadores mantienen la comida refrigerada incluso con los cortes de energía," Edward dijo, sonriéndome. "No querrás arriesgarte en Thamel."

"Ahh," dije asintiendo. "Entendido."

Comimos, conversamos y reímos mientras disfrutaba mi dal bhat, que rápidamente se convirtió en uno de mis platos favoritos.

"Voy a tener que aprender cómo hacer esto en casa," le dije.

"¿Qué hay de los momos, Bella?" Preguntó Jess.

"Esos también están deliciosos," sonreí. "Voy a tener que aprender cómo hacer todo esto en casa."

Luego, salieron las bebidas, y la mesa se llenó con refrescos, tés y cervezas locales.

"Bella," dijo Tyler al servir un líquido trasparente de una jarra de barro en un tarro de vidrio, "prueba esto. Es raksi. Está preparado con mijo aquí en Katmandú, y es la bebida tradicional de Nepal. Se consume tanto en rituales religiosos como socialmente. Toma." Me dio el tarro.

Cuando lo agarré, Edward estiró su mano y la envolvió en mi muñeca, bajando mi mano y el tarro a la mesa.

Sacudió su cabeza. "No, chica Jersey. No bebas eso."

"¿Por qué no?" Dije con un resoplido.

"Es fuerte, Bella."

"¿Y?"

Se acercó a mi oído con una sonrisa. "Eres peso ligero."

Jess soltó una risita, observando nuestro intercambio. "Él tiene razón, Bella. El raksi es muy fuerte, como el sake japonés. Quema al bajar por tu garganta, pero es un ardor suave y placentero."

"Eso suena genial." Iba a levantar el tarro, pero Edward sujetó nuevamente mi mano.

"Vamos," gruñí, haciéndolo reír y al resto de la mesa.

"Solo estoy intentando salvarte de un malestar de estómago y/o una resaca."

"Me arriesgaré," le dije. "Además, donde fueres…"

"¡Haz lo que vieres!" Gritó Jess.

Cuando Edward vio que no iba a echarme para atrás, suspiró y retiró su mano.

"Gracias," sonreí, levantando mi tarro. Todos brindamos por la amistad y chocamos nuestros vasos, y luego llevé el tarro a mis labios. "¡Ooh!"

"Te lo dije," Edward sonrió con suficiencia.

"Definitivamente quema al bajar," dije, todavía sintiendo que el calor bajaba por mi esófago, "pero como dijo Jess, es suave y placentero." Exhalé entre mis labios entrecerrados. "De hecho, realmente es delicioso."

"Solo no te excedas," dijo Edward con un tono de advertencia, sonriendo con pesar.

"Solo tomaré unos cuantos sorbos."

La conversación fluyó placenteramente. Me hizo sentir bien ver que Edward estaba aquí con un grupo de gente maravillosa. Y a pesar de ser una recién llegada al grupo, nos reímos y conversamos como si nos conociéramos por años. Cuando Edward vio que no estaba abusando del raksi, se relajó y dejó de ver mi vaso.

En algún momento, una máquina de karaoke llegó al pequeño escenario al frente. Tanto turistas como locales tomaron turnos cantando a todo pulmón canción tras canción. Les aplaudimos y vitoreamos a todos ya sea que sonara maravilloso o como una mierda. Otra ronda de raksi llegó a nuestra mesa, y luego otra bebida llamada tongba, que creo debe haber sido otra bebida basada en mijo. A esas alturas, no podía enfocarme muy bien en todo lo que me enseñaban y explicaban.

De algún modo, me encontré con Jess en el escenario frente a la máquina de karaoke, ambas cantando juntas a todo pulmón un clásico del karaoke:

"At first I was afraid; I was pretrified! Kept thinking I could never live without you by my side!"

Nos reímos durante la mitad de la letra y apenas pudimos cantar el resto a pesar de que estaba en la pantalla justo frente a nosotros. Edward y el resto del grupo se carcajearon, mientras el resto del bar amablemente nos alentaba.

Entonces, me encontré nuevamente en la mesa con Edward, mientras Liam y Shanti conducían al bar a una interpretación apasionante pero desafinada de otra buena del karaoke:

"Sweet Caroline! Oh, oh, oh! Good times never seemed so good!"

"So good! So good!" Grité desde mi asiento.

Edward se echó a reír. "Bebé tu té, Neil Diamond."

Bebí mi té. "Mmm. ¡Esto está so good, so good!" Grité otra vez. "¿De qué clase es este?"

"Es Darjeeling, cariño." Besó mi sien. "Termínate eso, y nos iremos a casa. Tenemos que levantarnos temprano en la mañana para el viaje a Pokhara."

"Está bien."

Esperamos afuera del bar a que todos tomaran un taxi de vuelta a sus casas, y luego Edward y yo tomamos la corta caminata de vuelta a la suya. Tan pronto como atravesamos la puerta, Edward me empujó contra ella, su boca y sus manos en mí, ambos frenéticos.

"Estás muy ebria," dijo, levantando mi blusa por encima de mi cabeza, desabrochando mi sujetador.

"Solo un poco," conseguí decir entre mi aliento de forma entrecortada y expectante, gritando cuando su boca caliente envolvió mi pecho.

"Estás más que un poco," dijo entre lamidas y mordiscos, mientras yo sujetaba su cabeza firmemente contra mí. "Solo espero que no tengas resaca…"

Más hambrienta por él de lo que podría haber imaginado, nos di la vuelta de manera que su espalda golpeara la puerta. Me eché a reír al ver la expresión en su rostro, pero su expresión sorprendida dio paso a una sensual sonrisa cuando me dejé caer de rodillas.

"Bella…" Jadeó vacilante, pasando una mano por su cabello mientras yo bajaba su cierre, "¿estás segura que quieres hacer eso ahora?"

"¿Por qué no?" Le sonreí, sus pantalones sueltos y listos, y mis manos en sus caderas. "¿Tienes miedo que te muerda?"

"No," se rio con voz ronca. "Para nada. Lo estoy deseando. Solo me estoy asegurando que quieras hacerlo mientras estás ebria."

Los dos nos echamos a reír, pero cuando bajé sus pantalones, dejó de reír. Por unos segundos, solo nos miramos el uno al otro hasta que la flagrante expresión de lujuria en su rostro me incitó. Entonces, lamí mis labios y comencé, sonriendo para mis adentros, guardando en mi memoria cada uno de los bellos sonidos que hizo.

OOOOOOOOOOO

Desperté a mitad de la noche.

Por unos segundos, me pregunté dónde demonios estaba hasta que sentí el cuerpo desnudo junto al mío, y todo volvió: el dónde y con quién. Era este cambio de horario; después de veinticuatro años, el reloj interno de mi cuerpo todavía estaba fijo a la hora Este de los Estados Unidos. Además, mi boca estaba seca como el desierto.

"¿Qué necesitas, Bella?"

Era como si percibiera cada una de mis necesidades.

"Solo un poco de agua," le dije, incorporándome. "Vuelve a dormir. Tomaré un poco del lavabo del baño."

"Jamás bebas agua del lavabo aquí, Bella. Hay una botella de agua para ti en tu mesita de noche."

"Está bien." Sonreí en la oscuridad. "Gracias."

Después de beberme la mitad de la botella, me acosté, posicionándome una vez más en sus brazos expectantes, con mi cabeza en su pecho. Levanté la vista hacia él y lo encontré observándome. "El cambio de horario, y un poco de resaca," le expliqué con pesar. "Lamento haberte despertado."

"Ya estaba medio despierto. No dormiré completamente mientras estés aquí, y está bien para mí."

Durante un largo rato, solo nos miramos el uno al otro sin decir palabra. Cuando su boca encontró la mía, nos besamos lánguidamente. Cuando sus labios bajaron por mi cuerpo, agarré y jugueteé con su suave cabello, mi corazón acelerado. Dejó un rastro de besos húmedos de camino hacia abajo y al pasar por mi estómago. Sentí su aliento caliente, y cerré mis ojos, mi espalda se arqueó y mi boca se abrió en silencio cuando encontró el lugar dónde lo ansiaba.

Después, yacía sobre su pecho desnudo, jugueteando con los vellos cortos y sedosos allí y escuchando el rítmico latido de su corazón. Cuando lo miré, la apacible expresión en su guapo rostro me hizo suspirar: su frente relajada y tersa, las pestañas oscuras que recorrían el borde de sus ojos cerrados, con sus labios un tanto fruncidos en saciada satisfacción con las comisuras de su boca ligeramente curveadas hacia arriba en una persistente sonrisa. Fue una pena sacarlo de ahí, pero sentí que le había dado el tiempo suficiente.

"¿Edward?"

"¿Sí?" Respondió soñoliento, con sus pesados párpados solo medio abiertos.

"¿De qué hablaron tú y Aro el otro día en la oficina?"

No respondió en seguida. Entonces, lentamente volvió a abrir sus ojos, y vi que su manzana de Adán subía y bajaba antes de hablar.

"Quiere que me quede como jefe permanente en Hábitat Nepal después que terminemos la segunda fase del proyecto de reurbanización de Kavre y Newakot."

"Sí, imaginé que era algo como eso."

Asintió de forma lenta y pensativa. "La colaboración de Hábitat con ANR de Nepal y otros grupos gubernamentales, en realidad, ha funcionado mejor de lo que esperábamos," se explicó más. "Me refiero a que, hemos tenido algunos obstáculos, por supuesto."

"Siempre hay obstáculos," sonreí.

Una vez más, asintió. "Siempre hay un obstáculo u otro que tenemos que superar, pero hemos logrado más en el último par de años de lo que creíamos."

"Ya he visto de primera mano una fracción de lo mucho que has hecho," concordé asintiendo, "no solo con la reconstrucción, sino también con las capacitaciones y las clases y apoyo para las víctimas de los deslaves y mucho más."

"Es la gente, ¿sabes?" Dijo, sin sentirse nunca muy cómodo con los elogios a su persona. "Están tan ansiosos por aprender y aplicarlo y ayudarnos para poder ayudarlos. Y tenemos mucho más planeado para los siguiente dos años." En el silencio de la noche, incluso en un apresurado susurro, la emoción en su voz era evidente. Mientras tanto, mi corazón tamborileaba con fuerza en mi pecho, y estaba casi segura que podía escucharlo. "Todavía hay mucho que necesita hacerse."

"Entonces, ¿cuál fue tu respuesta, Edward?"

"Escuchaste mi respuesta, Bella," murmuró, dándome una sonrisa cómplice antes de acercarme para rozar sus cálidos labios en mi frente, "de otro modo, no estarías preguntando de qué hablamos. Ahora, vuelve a dormir, chica Jersey. Tenemos que levantarnos temprano." Con un profundo suspiro, acunó mi cabeza contra su firme pecho, y… la conversación debía haber terminado. Sin embargo, a pesar del poco tiempo que realmente habíamos pasado físicamente juntos en los últimos dos años, lo conocía. Y él me conocía.

Me eché hacia atrás y lo miré otra vez. "Tal vez mi pregunta debería ser, ¿por qué, Edward?"

Exhaló. "¿Por qué, qué, Bella?"

"¿Por qué lo estás rechazando?"

Por un largo momento, Edward me sostuvo la mirada en silencio y sin parpadear. "Porque mi compromiso aquí terminará en dos años, y una vez que termine, me voy a ir a casa."

"Edward, tú y yo… hemos hablado mucho en los últimos dos años. Y sí, me hablaste de todos los proyectos en los que has estado involucrado, pero hasta que vi todo esto en persona… Dios, Edward, no creo poder sentirme más orgullosa o más impresionada de ti."

"Bella, ¿tienes idea de lo orgulloso que estoy yo de ti?" Preguntó, nuevamente desviando los elogios de su persona. "Alardeo tanto de ti y todos tus logros que estoy seguro que todos en la oficina están hartos de escucharme." Se rio entre dientes. "Mira lo lejos que has llegado a tan solo un año y medio de terminar tu maestría. Ya te han promovido dos veces, y ni siquiera has cumplido los veinticinco todavía. A este paso, tu plan de diez años va—"

"Edward," lo interrumpí, sacudiendo mi cabeza, "comparado con lo que tú has hecho, con lo que haces todos los días, las vidas que tocas, y las comunidades que ayudas…" Solté un resoplido, "he desperdiciado mi tiempo."

"Jamás digas eso." Su tono era acerado. "Eso no es cierto para nada, Bella."

"No te preocupes; no lo digo a modo de crítica, Edward," le aseguré. "Soy demasiado egoísta para eso. Simplemente es un hecho."

"Bella, basta. Tú eres—"

"En el gran orden de las cosas, tú eres el que está involucrado en un trabajo que cambia vidas, y no solo la tuya sino también la de otros." Tragué grueso antes de continuar, tratando de hablar despacio, para controlar mi tono. Sin embargo, las siguientes palabras salieron medio estranguladas. "Y no desearía que sacrificaras todo eso, la satisfacción que sé que sientes y que sé que das a muchos más cuyas vidas tocas y mejoras, simplemente para—"

"¿Simplemente para qué, Bella?" Siseó ahora. "¿Simplemente para estar contigo? ¿Simplemente para volver a casa contigo?"

Con la garganta repentinamente tan cerrada que apenas podía tragar, respondí solo asintiendo despacio.

"¿Qué es lo que quieres que diga, Bella? ¿Cuál es la respuesta correcta?" Escupió. "No voy a negar que cuando mi compromiso aquí haya terminado, tengo toda la intención de ir a casa para crear un nuevo compromiso contigo."

Cerré mis ojos con fuerza, conteniendo las lágrimas que picaban en mis ojos porque no influiría en Edward o lo debilitaría con mi propia debilidad.

"Bella, mírame." Sus dedos agarraron mi barbilla. "Mírame." Cuando volví a abrir los ojos, su ardiente mirada me quemó.

"Bella, tú sabes lo que deseo. No lo hemos discutido con detalle porque no es algo de lo que quiera hablar con mensajes de texto o en Facetime con una conexión de mierda, pero sabes lo que deseo. Sabías lo que deseaba prácticamente desde el momento en que nuestras bocas se encontraron bajo esa farola en medio de una tormenta de nieve en la Ciudad de Nueva York. Casi te dije que te amaba justo allí y justo esa noche. ¿Lo recuerdas? Pero no quise ahuyentarte cuando acabábamos de conocernos y yo me iba al siguiente día. Quiero que seas mi esposa. Quiero—"

Cuando se me escapó un sonido involuntario entre un jadeo y un lloriqueo, Edward se interrumpió. Se sentó abruptamente, estrellando su puño en su muslo y apretando su mandíbula. Sus anchos hombros desnudos estaban tensos, la luz de la luna que entraba a través de las ventanas destacaba la forma en que subían y bajaba mientras pasaba una frenética mano por su cabello.

También me senté, sosteniendo las sábanas a mi alrededor y de pronto cohibida de una forma en la que nunca me había sentido con él. Por un puñado de segundos, cerró sus ojos, luego exhaló por sus aletas ensanchadas antes de volverlos a abrir.

"Así no es como imaginaba esto. Así que, ¿sabes qué? No vamos a llamar a esto una propuesta. Estoy demasiado cabreado contigo para llamar a esto una propuesta.

"Muy bien," dije con un resoplido. "No quiero que me escupan una propuesta."

"Bien. Pero, quiero que seas mi esposa," reiteró con obstinado fervor. "Quiero ir a casa a Nueva York, estar ahí a tu lado mientras pasas de un triunfo a otro y alcanzas cada uno de los objetivos en tu plan de diez años. Quiero casarme contigo y tener hijos contigo. Lo quiero todo, maldita sea."

"Edward—"

"De acuerdo, el matrimonio y los hijos pueden esperar si tú realmente los deseas, pero que me condenen si mi regreso a casa debe posponerse. Bella, quiero saber que puedo verte cuando quiera," dijo, deslizando una mano alrededor de mi cuello y agarrando mi nuca. "Quiero saber que puedo tocarte—"

"Podemos tener todo eso, Edward," le dije. "Solo lo pondremos en espera por poco tiempo."

"¿En espera?" Dijo furioso con incredulidad, retirando su mano como si de repente mi piel lo quemara. "¿En espera por cuánto tiempo, Bella? ¿Olvidas que todavía tengo dos años más aquí bajo mi acuerdo original?"

"No lo he olvidado, Edward."

"Entonces… ¿qué? ¿Cuál sería exactamente el plan? Después de los cuatro años que nuestra relación habrá estado en semi limbo para entonces, la pondrás en espera por más tiempo. ¿Por cuánto tiempo Bella?"

"No lo sé. No he—"

"¿Realmente te das cuenta de lo que estamos hablando aquí? No estamos hablando de otros dos o cuatro años de extensión a mi acuerdo original. Es una posición permanente la que Aro me está ofreciendo. Nepal será mi hogar."

"Entiendo eso."

"¿Ah, sí? Porque si es así, entonces estoy aún más perdido sobre lo que estamos discutiendo aquí exactamente," dijo, arrojando sus manos hacia arriba. "Así que, dime. Por favor. ¿Cuál es el plan?"

"No lo sé, Edward." Agarré mi cabello en un puño. "No lo sé. Todo lo que sé es que tú quieres esto. Tu furia en este momento es prueba de ello. ¿A quién exactamente tratas de convencer que rechazar esta oportunidad a fin de volver a casa conmigo es la decisión correcta, a ti o a mí?"

"Bella—"

"No, Edward. No lo niegues; no conmigo."

A pesar de su ira y la mía y nuestro mutuo desconcierto por cómo esta discusión se había hecho más grande y convertido en lo que era ahora, me obligué a sostenerle la mirada. Apreté mis labios para evitar que temblaran. Entonces, forcé a mis manos a tomar con calma su maravilloso rostro con algo de barba.

"Te conozco, Edward. Te conozco de una forma que nadie nunca lo ha hecho y nadie lo hará."

Mi voz se quebró, y toda su indignación pareció salir de él precipitadamente dejándolo sin aliento.

"Quieres esto," repetí, mucho más ecuánime, "y no quiero que renuncies a esta oportunidad única en la vida porque lo sé, veo más allá de la oportunidad a lo mucho que amas esto, lo mucho que significa para ti, lo mucho que todos aquí significan para ti, y no quiero que despiertes un día y te arrepientas—"

Me empujó al colchón, haciéndome jadear cuando sujetó mis manos sobre la almohada mientras sus manos se cerraban delicadamente pero con firmeza alrededor de mis muñecas.

"Escúchame y escúchame con cuidado, Isabella Swan, por favor. Sí. Sí, lo amo. Bien, no voy a negarlo. Amo esta tierra y amo lo que estoy haciendo aquí. No negaré que despierto cada mañana anticipando el día ante mí o que me voy a la cama por las noches física y mentalmente agotado pero satisfecho y planeando ya el siguiente día. Es un regalo excepcional cuando haces un trabajo que no solo te llena de orgullo sino que también a otros les devuelve el suyo. Lo amo," lo recalcó con voz temblorosa, "y pasaré los próximos dos años haciendo tanto como pueda. Pero, cuando terminen mis cuatro años, cederé las riendas aquí, y guardaré todos los recuerdos de esta tierra y su gente en mi mente y en mi corazón, y volveré a casa con la única persona en el mundo que amo más que todo esto, y de quién no puedo estar separado por más tiempo."

Mis lágrimas comenzaron a caer a mitad de su discurso, fluyendo sin parar por mis mejillas para cuando terminó. Me rodeó, envolviendo su cuerpo en el mío, sus brazos sosteniéndome con firmeza y nuestras piernas entrelazadas. Sus labios limpiaron mis lágrimas con sus besos.

"Edward… tal vez una mejor persona sería capaz de sacrificarte por un bien mayor, pero no soy una mejor persona. Te dije desde el principio que no soy desinteresada. Es solo que no quiero que un día despiertes y desees haber hecho esto."

Se rio suavemente, sus labios rozando todo mi rostro.

"¿Por qué no podemos ser egoístas, Bella? ¿Por qué no podemos pensar en nosotros? Sí, me dijiste que no eres desinteresada. Adivina qué, yo tampoco." Se apartó y sostuvo mi mirada. "Me hubiese encantado," confesó con una pequeña sonrisa, "pero está demasiado lejos de ti, y eso es todo." Se encogió de hombros. "Así que, terminaré aquí, y encontraré otro proyecto con Hábitat donde pueda ayudar y que me enamore… pero que esté más cerca de mi hogar." Colocó su mano en mi corazón. "Esto, Bella… esto es mi hogar."

Le di una suave sonrisa y asentí, ansiosa y lista por aceptar su decisión porque sí, me encantó lo que hizo en Katmandú, y comprendía por qué se había enamorado de la tierra y su gente… pero lo quería en casa. Lo quería conmigo.


(1) Una bandera de plegaria es un trozo de tela rectangular de colores, a menudo enarbolado en pasos montañosos y picos en los Himalayas. Aunque en otras ramas del budismo no se las utiliza, se cree que las banderas de plegaria se remontan al credo Bön, que prevaleció en el Tibet antes del budismo. Tradicionalmente son impresas utilizando tipos de madera que poseen textos e imágenes.


Awww este Edward me mató en este capítulo, ¡qué declaración! Me derritió *suspiros* Si eso no convence a Bella, no sé qué más podría hacerlo. En fin, otra prueba superada. Supongo que es normal que esas dudas plagaran a Bella después de ver todo el bien que Edward está haciendo en Katmandú y cuánto disfruta de su trabajo, tenía miedo que en algún momento se arrepintiera de dejar todo eso por ella, pero en realidad lo está haciendo por él, porque no puede vivir lejos de ella *de nuevo suspiros* Les digo que este Edward me mató ahora. Pero aún le queda a Bella otros días en Katmandú, ¿qué más podría pasar? Ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capi y por supuesto, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y creen que pase ahora. Recuerden que sus reviews son los que mantienen con vida el fandom, los que animan a autoras y traductoras a seguir aquí. No les cuesta nada decir gracias ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Bertlin, Antonia, Car Cullen Stewart Pattinson, bealnum, Vrigny, Tecupi, Smedina, bbluelilas, Vanenaguilar, kaja0507, Marie Sellory, Brenda Cullenn, Ali-Lu Kuran Hale, lagie, NaNYs SANZ, Esal, alejandra1987, Manligrez, Aislinn Massi, Valevalverde57, rjnavajas, somas, Kimm, rosycanul10, AnnieOR, Adriu, Jupy, Vanina Iliana, EriCastelo, Rosii, Lectora de Fics, miop, tulgarita, PRISOL, patymdn, Lady Grigori, keyra100, Gabriela Cullen, Liz Vidal, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Lizdayanna, NarMaVeg, Pili, saraipineda44, Mafer, Yoliki, Say's, Kriss21, Tata XOXO, Chayley Costa, LicetSalvatore, ariyasy, Yendry Villachica, injoa, Isabelfromnowon, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.