10 de junio.

9:00 PM.

Residencia Quill.

Jessica se levantó igual que todas las mañanas con mucha dificultad, debido a que era una chica a la que le gustaba dormir mucho. Ciertamente, ese día tenía tanto un matiz bueno como uno malo, y ella se dio cuenta de esto apenas de despertó.

Por un lado, sintió un mal presentimiento al tener raras sensaciones en su marca de nacimiento en su espalda. Era como un dolor que punzaba sin parar, y que le traía mal augurio.

Una vez que ese dolor se alivió, recordó el lado bueno de aquel día: ella había planeado verse con Saijo luego de ir al instituto, para salir y pasar la tarde juntos. Últimamente, ella había pasado mucho tiempo junto a él, y estaba planeando dar un paso adelante y plantearle a Saijo la posibilidad de formar una pareja, pero no había logrado reunir el valor hasta ese día.

Se levantó de su cama, y se cambió de ropa y se hizo el desayuno. Se sentó en la mesa ella sola, puesto a que su abuela aún seguía internada en el hospital. Con la televisión sonando de fondo, y bebiendo su café, sintió una profunda soledad invadiéndola.

Luego de terminar su desayuno, tomó su celular, conectó los auriculares a él y salió de su casa escuchando música. Esa mañana eligió escuchar el disco Three Imaginary Boys de The Cure .

A mitad de camino fue sorprendida por su amiga, Ashley, quien la tomó por detrás de sus hombros y la agitó para asustarla. Cuando Ashley tocó la espalda de su amiga, Jessica sintió de nuevo esa sensación punzante en su marca de nacimiento, pero le dio poca importancia. Luego de un poco de risas de parte de ambas, Jessica se sacó los auriculares y siguió su camino junto a Ashley.

- Así que, hoy es el "gran día", ¿verdad? – le preguntó Ashley a Jessica, en referencia a su encuentro con Saijo.

- No tengo la más mínima idea de cómo confesarle las cosas, estoy SÚPER nerviosa. – dijo Jessica, haciendo gestos de abanicos con las manos.

- Solamente dile lo que sientes y lo que quieres. Sabes bien que es algo mutuo, no creo que sienta lo contrario. – dijo Ashley.

- Si, no lo sé... – dijo Jessica, con mucha inseguridad y desaliento.

Ashley notó mal a su amiga, pero sabía que ese malestar era por algo más que por temas amorosos.

- ¿Qué te ocurre, Jes? ¿Te pasó algo? – preguntó Ashley.

- Estoy bien, solamente que hoy me desperté con una sensación muy extraña, como un mal presentimiento. – contestó Jessica.

- ¿Una pesadilla?

- No lo sé, no recuerdo haber soñado con nada. Simplemente me desperté sintiendo dolor en la marca de mi espalda, y eso solamente me ocurrió en ocasiones en las que pasaron cosas malas.

- Debe ser un mal presentimiento de que él te va a rechazar. – dijo Ashley bromeando, mientras le daba golpecitos con el codo a su amiga.

Ambas sonrieron, pero Jessica nuevamente se tornó seria.

- Pasó un largo tiempo desde la última vez que luché, pero siento que todavía no vamos a tener paz. Quiero encontrar el problema y arrancarlo de raíz. Quiero que todo vuelva a la normalidad.

Jessica recordó su pelea con su primer usuario de Stand rival, Ais, y por su mente pasaron las imágenes de cómo él atravesaba a Marie de un puñetazo con su Stand, Cheap Thrills .

- Si hubiese sabido pelear con mi poder, mi abuela y otras personas estarían a salvo. – dijo Jessica, culposa.

- No tienes la culpa, Jessica. Nadie quiso contarte la verdad de nada e hiciste lo mejor que pudiste en el momento. Ninguna persona es capaz de manejar un avión apenas la sientan a conducirlo. – dijo Ashley.

Jessica asintió y encontró un poco de consuelo en las palabras de su amiga, y se sintió un poco mejor, pero al mirar a Ashley sintió de nuevo la sensación en su espalda. Por un momento, tuvo una especie de visión en la que todo alrededor era de color rojo: el cielo, el agua, y también el cuerpo completo de su amiga.

Repentinamente, Jessica se lanzó un paso hacia atrás.

- ¿Qué pasó, Jes? – preguntó Ashley, algo asustada por su amiga.

- N-Nada. Solamente tropecé. – dijo Jessica.

Ambas siguieron caminando, y comenzaron a hablar sobre la clase de hoy, entre otras cosas.

Mientras tanto, a la distancia, alguien las estaba vigilando.

Al rato, ambas amigas llegaron a la universidad, y cada una se fue por su lado a sus respectivas clases. Al alejarse Ashley, Jessica se la quedó mirando, sintiendo esa horrible sensación de que algo malo iba a ocurrir.

Jessica se sentó en su asiento, y la clase teórica comenzó. Las luces se apagaron y el proyector comenzó a pasar las imágenes del tema a desarrollar: hoy iban a hablar sobre el agua.

Con cada imagen que pasaba, ella se sentía más extraña y no entendía por qué. Cada vez se iba alejando más de la realidad, y dejaba de escuchar lo que relataba el profesor.

Al levantar la mirada, vio que una de las diapositivas mostraba un gran lago rojo, en el cual se encontraba una persona en la orilla, la cual no se distinguía bien, pero llamó la atención de Jessica.

- A este fenómeno se lo llamó "Lago de Sangre", del cual surgió el mito de que, al beber el agua de él, la persona cambiaba completamente. – relataba el profesor.

Jessica empezó a tomar nota, aunque sabía que no era parte del tema principal que debía estudiar, pero aquel relato le llamó la atención.

- Se dice también que aquel lago permanece escondido, y que muy pocas muestras de su agua se han recuperado. – contaba el profesor.

La joven seguía tomando nota.

- Cuando la sangre de su sangre se una con el agua, todo el mundo se rendirá ante él.

Al oír esto, Jessica levantó la vista y observó que, aunque las diapositivas pasaban, la imagen seguía siendo la misma. Cada vez que una imagen pasaba, parecía hacerse zoom sobre aquella persona parada en la orilla.

- No puede cambiarse el destino.

Las imágenes pasaban cada vez más rápidamente y el zoom aumentaba.

- Amanda los llevará a la ruina.

Esa frase congeló a Jessica. Y al mirar hacia la pantalla, vio como los ojos de aquella persona del lago penetraron en su alma con una mirada horripilante, como si ya supiera quién era, y que sus intentos de escape eran en vano. Se sintió acorralada.

Al mirar alrededor, vio que todos sus compañeros tenían la piel lastimada, con la carne expuesta. La luz de afuera era roja, y había un olor a azufre insoportable.

Jessica volvió a entrar en razón cuando uno de sus compañeros empezó a mover su hombro.

- Ehmm, ¿estás bien? Parecías aterrada. – dijo su compañero.

- S-sí, supongo. Gracias por preguntar. – respondió ella.

Al volver a ver las diapositivas, vio que la clase teórica estaba continuando normalmente, y parecía ser que había imaginado todo aquello del lago rojo y demás, pero lo que oyó y el miedo que sintió había sido muy real.

10:00 AM.

Pasada la clase teórica, Jessica se sentó en el patio de la universidad, y empezó a mandarle mensajes a Saijo.

"¿En dónde quieres que nos reunamos? ¿Pasas a buscarme por la universidad?"

Jes envió el mensaje, pero pasaban los minutos y él no respondía. Normalmente él no tardaba en contestar, y justamente ese día era de suma importancia que responda, por lo que ella se impacientó y luego se frustró.

A los pocos minutos pasó Ashley caminando, y la vio de mal humor, por lo que decidió sentarse junto a ella.

- Creo que no quiere verme. – dijo Jessica, angustiada.

- Tal vez esté conduciendo, o algo así. Quédate tranquila, ¿sí? – decía Ashley para animarla.

Jessica sonrió levemente, pero luego esa sonrisa se borró repentinamente.

- Tengo el presentimiento de que algo malo va a ocurrirnos... a todos nosotros. – dijo Jessica.

- ¿A quiénes? ¿A ti y a Saijo? – preguntó Ashley.

- No. Me refiero a todos los usuarios de Stand que conozco. Mis amigos. Tengo miedo de que el tiempo de "paz" esté llegando a su fin, y creo que está por llegar lo peor.

Ambas quedaron unos momentos en silencio.

- Díselo a los demás, Jes. – dijo Ashley.

- ¿Dices que debería? – preguntó Jessica.

- Si. Ya he visto muchas cosas bizarras, no veo por qué no podría tener sentido tu sueño o visión. – dijo Ashley, convenciendo a Jessica.

La chica dudó unos momentos, y se mordió el labio mientras miraba de reojo su teléfono. Al volver a ver a Ashley, ella le lanzó una sonrisa mientras levantaba ambos pulgares en señal de aprobación, a lo que finalmente Jessica tomó el celular y comenzó a buscar en sus contactos.

Primer contacto: Saijo Josuta.

Presionó el botón de llamada, y esperó durante unos segundos, pero finalmente la casilla de correo de voz fue quien atendió la llamada.

- Saijo, apenas oigas esto, por favor llámame. Tengo que contarte algo. – dijo Jessica, dejando un correo de voz.

Jessica colgó.

Segundo contacto: Joshua Johansson.

Llamó, pero tampoco hubo ningún tipo de respuesta. Jessica intentó llamarlo de nuevo, pero fue en vano. Sonó el contestador.

- Joshua, llámame cuando me oigas, ¿sí? Es algo urgente. – decía Jessica al correo de voz.

La chica colgó, y Ashley empezó a desanimarse junto a su amiga.

Tercer contacto: Amanda Ripp.

Ni siquiera hubo pitidos de llamada, porque apenas marcó su número fue redirigida al buzón de voz. Que haya pasado eso justamente con Amanda la preocupaba. La llamó dos veces más solamente para obtener los mismos resultados.

- Amanda: LLAMAME, por favor. – dijo Jes, con desesperación.

Cuarto contacto: Joffrey Johansson.

No tenía mucha relación con él, pero esperaba que le respondiera, siendo que sentía que era el más responsable de todo el grupo, pero no hubo caso.

- Joffrey, nadie del grupo está respondiendo al teléfono. Si llegas a saber algo, por favor llámame. Espero que estés bien. – dijo Jessica, y colgó el teléfono.

Ninguno de sus amigos respondió. Ella se quedó mirando a la nada con el teléfono en sus manos.

- Debo ir hacia el apartamento de Amanda. – dijo Jessica.

- Te acompaño, Jes. – dijo Ashley.

Ambas se levantaron, y Jessica tuvo de nuevo la sensación de que alguien las estaba vigilando.

- Ashley, si llegas a notar algo sospechoso...

La joven Quill detuvo sus palabras al ver una moneda volando sobre ellas, casi en cámara lenta. Esa moneda, por algún motivo, le resultó familiar. De repente, y lamentablemente muy tarde, se dio cuenta.

- ¡ABAJO ASHLEY! – gritó Jessica, corriendo hacia su amiga.

La amiga de Jessica no entendió el por qué, pero se percató de aquel objeto. Desde la moneda salió un destello, seguido de un largo brazo que atravesó a Ashley de un fuerte golpe en su espalda.

- Z-Zero Spring – dijo Ashley, con la poca voz que le salió.

Desde el suelo, y antes de caer desplomada, comenzó a crecer un frondoso rejunte de plantas que acolchonaron la caída de la chica, y comenzaron a enredarla. Algunas de estas plantas rápidamente recubrieron la zona donde Ashley había sido atravesada, y comenzaron a curarla muy lentamente.

- Puedo curarme con la energía vital que estas plantas me dan. ¡Preocúpate por ver al enemigo, Jessica! – dijo Ashley desde el suelo.

Jessica recubrió su cuerpo entero con blindaje, y empezó a observar hacia todos lados. Se dio cuenta de que a su alrededor no había nadie. El patio parecía un pueblo fantasma en el que ella y su amiga se encontraban desoladas.

Comenzaron a oírse pasos.

Ashley ya estaba casi completamente sana.

- ¿Viste algo? – preguntó.

- No, pero creo que sé quién nos ataca. – dijo Jessica.

- ¿A qué te refieres?

- Solamente conozco una persona que ha realizado ataques de Stand desde un objeto de valor como una moneda.

Los pasos retumbaban en los pasillos del lugar, pero no se veía a nadie.

- No va a lograr escaparse de nuevo. No esta vez. – dijo Jessica.

Ashley logró ponerse de nuevo en pie, e invocó a su Stand, Zero Spring, a su lado. Las chicas estaban espalda con espalda buscando al enemigo. Jessica vio de nuevo aquella moneda en el suelo, y con un salvaje grito la aplastó de una patada, rompiéndola junto a una porción del suelo. Su amiga la vio con algo de miedo, puesto que nunca había visto a Jessica tan nublada por la ira.

El sonido de las pisadas cesó. Las jóvenes se pusieron en guardia.

Comenzó a oírse una especie de cascabeleo a la distancia, que cada vez se acercaba más y más, pero seguían sin ver nada. Cuando ambas levantaron la vista, vieron cómo se aproximaba una gran lluvia de monedas desde los balcones.

- ¡CORRE! ¡ATACA DESDE LOS OBJETOS DE VALOR! – gritó Jessica tomando a su amiga del brazo y llevándosela con ella.

- ¡Zero Spring! – gritó Ashley mientras escapaba.

El Stand de Ashley hizo crecer rápidamente una gran cantidad de enredaderas que, desde el suelo, salían disparadas hacia las monedas para atraparlas. Luego, el trayecto de todas las enredaderas convergía en un mismo punto en el que las plantas, a modo de depósito, juntaron casi todas las monedas.

- Mientras no estén dispersas, sabremos desde dónde atacará. – dijo Jessica.

Ocultas bajo un techo, esperaron unos momentos, pero no oyeron más nada. Repentinamente, Jessica comenzó a palpar toda su ropa, y se detuvo en su pantalón. Tomó su teléfono celular, y lo estropeó contra el suelo. Hizo lo mismo con sus auriculares.

- Debemos destruir todo lo que tenga un valor monetario o sentimental significante. – dijo ella.

- ¿Cómo funciona el Stand enemigo?

- Se oculta en objetos valiosos y ataca desde allí. Mientras más valioso sea el objeto, más fuerte será el próximo ataque. – explicó Jessica.

- ¿Estás diciendo que debo hacer eso con toda mi ropa? Amo esta remera y me salió muy cara. – preguntó Ashley, algo confundida.

- ¿¡Eh!? No lo sé. En mi única pelea contra él no demostró ser capaz de usar la ropa como fuente de ataque, así que por favor mantente vestida. – dijo Jessica, avergonzada.

Ashley comenzó a realizar el mismo proceso que Jessica hizo, y destruyó los objetos que había encontrado sobre ella.

- Ashley, aléjanos del suelo. – dijo Jessica.

La amiga de la joven creó un árbol que las elevó unos 3 metros desde el suelo. Según los cálculos de Jessica, y lo que recordaba, estaban lejos del rango de ataque del Stand. Ambas, desde esa altura, también podían vigilar los balcones que fue por donde las monedas fueron arrojadas.

Desde el bolsillo de Ashley comenzó a emitirse un débil brillo, el cual llamó la atención de Jessica. Fue allí entonces cuando recordó que, luego de atacar desde la primera moneda, el Stand enemigo nunca fue visto al moverse hacia otro lado, por lo que sin haberse dado cuenta se habían llevado al rival junto con ellas.

- ¡JESSICA KILL!

El Stand de Jessica rápidamente abandonó su cuerpo para blindar el de Ashley, justo en el mismo momento que desde el bolsillo de ella salió un billete arrugado, desde el cual emergió el Stand enemigo lanzándole un puñetazo a Ashley.

El golpe del enemigo impactó contra el blindaje de Ashley, y no tuvo efecto alguno. Además, el rival quedó lastimado por haberla golpeado.

- ¡Ahora, Cheap Thrills! ¡Jessica Quill no posee blindaje. – gritó una voz cercana.

Cheap Thrills, el Stand enemigo, rápidamente arrojó una patada a Jessica y la lanzó desde el árbol, haciendo que caiga una distancia de 3 metros. Rápidamente, Jessica Kill abandonó el cuerpo de Ashley e intentó alcanzar a Jessica mientras caía.

Ashley usó a Zero Spring para lanzar enredaderas que atraparon a Jessica justo a tiempo, la cual logró recibir el blindaje de su Stand y salvarse de un golpe fatal en su cabeza. De lo que Ashley no se había percatado, era que ahora ella había quedado completamente a merced del enemigo, el cual estaba flotando detrás de ella.

Cheap Thrills tomó del cuello a Ashley, y Jessica observaba desde el suelo. Su amiga estaba siendo atacada en la copa del árbol, y estaba muy lejos de su rango.

Desde el balcón que estaba detrás del árbol, comenzó a asomarse alguien.

- Pensé que nunca habría un reencuentro, pero veo que una vez más nuestros caminos se cruzan, Jes. – dijo el hombre.

Al apoyarse sobre el barandal, la silueta mostró que el extraño era Ais, el primer usuario de Stand enemigo que Jessica había tenido que enfrentar. El Stand de Ais seguía teniendo capturada a Ashley.

- Debo admitir que aquella vez te subestimé, y eso casi me cuesta la vida. – dijo Ais.

- Yo tampoco voy a cometer el error de dejarte con vida. – dijo Jessica – Suéltala ahora, Ais, no la quieres a ella.

El hombre arrojó una pequeña sonrisa.

- La última vez que nos vimos tenía objetivos diferentes a los que tengo ahora, por lo que te recomiendo que trates de oírme, Jessica. – dijo Ais.

- ¿Oírte al igual que cuando casi asesinas a mi abuela? – dijo Jessica, apretando los puños.

- No vine en nombre de Brando, vengo en su contra. – dijo Ais.

Jessica quedó confundida, pero tampoco se dejó llevar por lo que había oído por temor a que sea una trampa.

- Lo que no ha cambiado, es que sigo en la búsqueda de aquel usuario de Stand que conocen como Amanda, pero mi objetivo es otro. Si estás dispuesta a oírme, nadie saldrá herido y desactivaré mi Stand. De lo contrario, no tengo ninguna duda en ejecutarla y seguir contigo. – dijo Ais.

La joven no notó titubeo alguno en las palabras del enemigo.

- ¿Qué es lo que quieres con Amanda? Ya tuvimos suficiente de tu estúpida organización tratando de capturarla. – dijo Jessica.

- No busco capturarla, busco asesinarla. – dijo Ais – Tal vez suene como un completo desquiciado, pero debo explicarte por qué me niego a entregarla a Brando, y por qué es menester eliminarla.

- Estoy a cinco segundos de bajar este árbol a golpes y destruir tu Stand. – dijo Jessica.

Ais suspiró con frustración. Ordenó a su Stand que comience a asfixiar lentamente a Ashley.

- Si no quieres oírme, voy a darte motivos de verdad para que no quieras hacerlo. – dijo Ais.

- ¡DETENTE! Te escucho, maldición. – dijo Jessica.

Cheap Thrills dejó de asfixiar a Ashley, y sin soltarla la mantuvo captiva. Ais se sentó sobre el barandal, justo por detrás de su Stand.

- Lamentablemente, tampoco me simpatizas mucho, Jessica, pero tú eres la única en este momento que puede detener completamente a Brando, quien estuvo mintiéndome durante años. – dijo Ais.

Ais sacó una moneda de su bolsillo, y empezó a jugar con ella en su mano.

- Originalmente, el plan de Brando era erradicar a toda la población humana que no posee un Stand, y todos estábamos de acuerdo con eso. Era el siguiente paso hacia la evolución, y ese fue nuestro fin en común. – contaba Ais.

El hombre comenzó a recordar.

Ais apenas había logrado escapar con vida de la pelea con Jessica, y rápidamente fue rescatado por la organización. Sus heridas fueron tratadas, y apenas pudo volver a ponerse de pie, fue llevado directamente frente a Brando para contar sobre los hechos vividos.

Al lado de Brando se encontraba Dun, su asistente. Según lo que se sabía, el Stand de Dun era capaz de predecir el futuro a corto y largo plazo, pero su desarrollo en combates era pésimo, por lo que Brando lo mantuvo como su mano derecha para siempre estar un paso delante de los enemigos gracias a las predicciones.

- ¿Qué fue lo que ocurrió? – preguntó Brando.

- Me enviaste a luchar contra una niña con un Stand durísimo. La subestimé. – contó Ais.

- ¿Tenía Stand? ¿Era el Stand que estoy buscando? – preguntó Brando algo emocionado.

- No lo creo. El poder de esta niña era blindarse y tener una fuerza descomunal. Nada relacionado al control de la materia. – dijo Ais.

Brando y Dun se miraron entre ellos.

- Es imposible. La familia Quill era quien resguardaba al usuario de Stand que busco. – dijo Brando.

- En efecto, esa tal Marie Quill sabe demasiado, pero no pude conseguir información alguna. La mujer está en estado crítico. Me aseguré de que ella pudiese sobrevivir al golpe, pero atacar en un hospital es mucho más fácil. – dijo Ais.

Brando se levantó de la silla, y comenzó a mirar el techo del cuarto en el que estaban.

- Cometiste no sólo el error de atacar al blanco equivocado, sino de que ahora muchos opositores protegerán a Marie Quill, la cual simplemente pudiste habérmela traído hasta aquí. Ahora saben acerca de nuestras acciones, y de nuestro objetivo. – dijo Brando.

- Tenemos muchas chances, señor. Tarde o temprano, su encuentro con Marie Quill ocurrirá y podrá extraerle la información que necesita. – dijo Dun – Pude prever muchas posibilidades con mi Bandito, y el encuentro suyo con ella siempre termina ocurriendo.

- Si esa mujer llega a perder la vida, yo perderé el único rastro que tengo para llegar a conseguir el poder para cambiar el mundo en un santiamén. Necesito llegar a ella lo antes posible. – dijo Brando.

- Tenemos muchos agentes disponibles para hacer ese trabajo, señor. – dijo Dun.

- Es más fácil deshacerte de ellos cuando trabajan para ti. – dijo Brando, riendo.

Ais se asqueó al escuchar esto.

- En ese momento supe que Brando no solamente contrataba a los usuarios de Stand más poderosos para reforzar su ejército, sino que, además, los enviaba a luchar para descartarlos. – dijo Ais a Jessica, fuera del flashback.

De repente, Dun tuvo una rápida predicción en su mente, y al terminar de verla dirigió su mirada a Ais.

- Traidor. – dijo Dun, señalando a Ais.

- ¿Disculpa? – preguntó Ais.

- Él intentará difamarlo frente a los demás agentes, señor. – le dijo Dun a Brando.

Brando frunció el ceño, y miró a Dun.

- ¿Ais? ¿Seguro que no te equivocas, Dun?

- Parece ser que no se tomó para bien su comentario, señor. Puedo predecir un futuro en el que él comienza a poner a la organización en su contra. – dijo Dun.

Brando sonrió, y miró a Ais. Comenzó a caminar por la habitación muy lentamente, mirando el techo.

- ¿Sabes qué pasaría si alguien intenta oponerse a mí? El plan que elaboré durante años sería tirado abajo. Cumplir el objetivo que busco requiere que quien tome las decisiones no sea por ambición propia, pero es fácil confundir la toma del poder con el egoísmo. – dijo Brando.

Ais entonces comenzó a sentir que sus manos no podían levantarse de la mesa en la que las había apoyado. Volvió a ver a Brando, y notó cómo éste tenía un aura malvada que comenzaba a rodearlo.

- Dediqué mi vida a construir esta organización, y en todo este tiempo he aprendido a que conviene tener a tus enemigos bajo control; debes tener a todos como "amigos", o socios. – seguía diciendo Brando.

Ais comenzaba a desesperarse por no poder moverse, y al mirar arriba en el techo, se encontró con unos ojos vacíos y horripilantes: eran los ojos del Stand de Brando, Happiness Machine.

- Nunca me dejé descubrir del todo, ni me di a conocer al completo con nadie, a excepción de mis metas, pero hurgué e investigué cada detalle de cada uno de los integrantes de esta organización. Los conozco a todos como si fuesen mis propios hijos. – dijo Brando.

Dun tomó asiento y sonrió.

- El día que intenten traicionarme, yo sabré cada punto fuerte, cada punto débil, cada detalle sobre ellos, cómo destruirlos por dentro y por fuera, pero ellos... ellos no tienen ni una mínima idea acerca de mí. No permitiré que nadie se alce en contra de lo que he construido solamente por querer usurparme el poder de algo material. – dijo Brando, muy inspirado – Y tú, Ais, eres uno de aquellos que quieren ir en contra de lo que hago solamente por cuestiones morales, y por eso no puedo dejar que salgas de aquí.

Desde el techo, comenzó a descender Happiness Machine, con una sonrisa retorcida y escalofriante.

- Como te habrán dicho, nadie sabe con exactitud lo que hace mi Stand, y ese anonimato es más fuerte que cualquier otra habilidad. Ahora mismo estás bajo uno de mis muchos efectos: magneticé tu cuerpo a la mesa, como si fueras de metal y la mesa un imán. Te voy a dar un retiro digno. – dijo Brando.

El Stand del jefe levantó el puño, listo para reventar a Ais.

- ¡CHEAP THRILLS! – gritó Ais.

Rápidamente, con su Stand, ingresó su cabeza al reloj que llevaba puesto, logrando esquivar el golpe de Happiness Machine. De un momento a otro, desde el reloj emergió su Stand y destruyó la mesa de un golpe, haciendo volar adornos por el aire.

Ais aprovechó rápidamente para ir moviéndose con su poder, de objeto en objeto, hasta alcanzar una ventana, por la cual escapó rápidamente dejando a Brando atrás.

- Me di cuenta que si Brando lograba conseguir el poder que tanto anhelaba, no solamente erradicaría la población no-usuaria de Stand, sino que tendría control absoluto del mundo y del resto de los demás usuarios.

Durante el tiempo siguiente, Ais intentó localizar a Marie Quill, para poder terminar de ejecutarla y así evitar que Brando extraiga la información de ella, pero al llegar al lugar ya se la habían llevado. Esa misma noche fue cuando Brando enfrentó directamente al grupo de Jessica, y consiguió la información acerca de Amanda.

El flashback terminó. Jessica sentía la sensación en su marca cada vez que oía a Brando nombrarse.

- ¿Por qué quieres evitar una dictadura que apoyabas tan vigorosamente hace tan solo unos meses? – preguntó Jessica, sin convencerse de nada de lo oído.

- Su decisión llevará al mundo a su completa destrucción, solo piénsalo: un mundo lleno de seres con poderes extraordinarios. No existiría orden, solamente caos. Todos pelearían por ver quién es más poderoso, y en algún momento ellos se alzarán contra Brando para evitar vivir bajo su gobierno. Esa guerra acabaría con todo lo que conocemos. – dijo Ais.

Jessica nuevamente recordó aquellas visiones que había tenido, acerca de un mundo completamente rojo y destruido: no podía ser una coincidencia que aquellas visiones le fueran reveladas justo antes de que Ais contextualizara todos estos posibles acontecimientos futuros.

- Sé que estás condicionada por tu moralidad, pero lo que debes hacer para salvar la realidad es eliminar a Amanda. – dijo Ais.

- No puedo hacerlo, y no voy a permitir que otro lo haga. Si ella usa sus poderes, Brando no será problema. – dijo Jessica, oponiéndose rotundamente.

- ¿Acaso oíste lo que conté? No hay otra manera. Es un destino escrito. La única forma de evitar que Brando obtenga sus poderes es matándola. ¿Acaso no te importa la vida de tu amiga, o la salvación del mundo entero? – preguntó Ais.

Jessica miró a su amiga Ashley, la cual le hacía un gesto de negación con la cabeza, como diciéndole "ni lo pienses, es una trampa".

- Mi abuela también me importaba mucho, y tú no dudaste en empalarla con tu Stand. – dijo Jessica, acercándose al árbol con un aura comenzando a emerger de ella.

- Tu abuela fue igual de necia que tú. Tuvo la oportunidad de evitar todo esto, y se dejó guiar por su estúpida moralidad. – dijo Ais.

- ¿A qué te refieres con que "tuvo la oportunidad"? Deja de decir estupideces. – dijo Jessica.

- No está en mis asuntos revelarte cosas que no te incumben, Jessica Quill. Te lo voy a preguntar una vez más: ¿eliges ayudarme y sacrificar una vida? ¿o prefieres dejar que el mundo entero perezca ante un ser invencible? – preguntó Ais.

Ashley comenzó a hacer crecer unas pequeñas enredaderas entre sus dedos, y Jessica ya la había visto.

- Acércate y te daré la respuesta. – dijo Jessica.

A Ais no le cayó para nada bien esa respuesta arrogante, y ordenó a su Stand que ejecute a Ashley, pero en ese momento Ashley lanzó las enredaderas de su mano hacia Jessica, la cual las tomó y comenzó a escalar rápidamente el árbol.

Subiendo en carrera, Jessica dejó salir su Stand y envió un golpe directo a Cheap Thrills, el cual salió despedido hacia atrás junto a su usuario, dejando libre a Ashley. Ambas chicas, finalmente reunidas, bajaron del árbol y comenzaron a correr.

En medio de su escape, Jessica se frenó, y Ashley la miró extrañada.

- ¿Qué haces, Jes? Debemos apresurarnos a escapar. Es mucho más rápido y fuerte que nosotras. – dijo Ashley.

- Tengo algo pendiente con él. Tú encárgate de buscar a los demás. – dijo Jessica, sin siquiera mirar a su amiga.

La joven comenzó a caminar, volviendo al patio en el que estaba Ais. El hombre bajó del balcón con ayuda de su Stand, y se sorprendió al ver a Jessica volviendo hacia él, pero también veía una gran decisión en los ojos de la chica.

- Si lo que estás buscando es hacerme enfurecer, lo estás logrando. – dijo Ais, limpiándose la sangre de su boca.

- No te voy a dejar escapar de nuevo. – dijo Jessica.

- Tus decisiones están condenando a millones. – dijo Ais.

Jessica dejó ver su Stand, y Ais el suyo. Ambos se miraron fijamente. Finalmente, Jessica comenzó a correr hacia él mientras gritaba.

Antes de poder golpearlo, Cheap Thrills se desvaneció frente a ella, por lo que Jessica empezó a buscar por todos lados objetos en los que el enemigo pudo haberse escondido. Al ver sus pies, vio como una moneda iba rodando por debajo de ella, y desde allí emergió Cheap Thrills, dándole un puñetazo en la espalda a Jessica.

Rápidamente ella devolvió el golpe con un codazo, y aprovechando el mareo de su enemigo, le asestó una serie de rodillazos, que cada vez iban elevando más y más al enemigo. Le dio un último golpe con la rodilla, elevándolo por los aires, preparándolo para darle una ráfaga de golpes mientras caía.

Antes de caer y entrar al rango de Jessica, Ais tomó un frasco desde su bolsillo, y lo arrojó lejos.

- ¡Se acabó, Jessica Quill! – dijo Ais, mientras caía.

Jessica vio que aquel frasco tenía un contenido líquido, de color rojo, y recordó sus visiones acerca de cosas tales como agua roja. Ella supo que aquel frasco contenía algo muy importante, y suponer eso fue su primer error.

Ais se concentró en el frasco, y logró introducirse en él junto con su Stand, salvándose de la golpiza que Jessica iba a darle. Ella vio todo el trayecto de aquel frasco, y cómo su oponente entraba en él.

El envase cayó al suelo, y el líquido se desparramó en un gran charco que cubría un gran radio alrededor de donde había impactado.

Jessica comenzó a observar alrededor suyo, rodeada por el líquido desparramado. Al observar dentro del líquido, comenzó a oír a Ais.

- Este líquido no es más que otra de las tantas cosas que desconoces, Jessica. Debiste hacerme caso cuando te propuse la única solución. – dijo Ais, con una voz espectral.

Desde un costado, apareció Ashley, que estaba corriendo de vuelta hacia Jessica.

- ¡No voy a dejarte sola en esto! – gritó Ashley.

Jessica se distrajo un momento al verla, y rápidamente desde el charco emergió Cheap Thrills con un golpe que le arrancó uno de sus brazos. La joven cayó al suelo completamente atónita, mientras que Ais terminó de salir del charco.

Ashley se quedó horrorizada, y Ais rápidamente envió a Cheap Thrills con un ataque que partió las piernas de la amiga de Jessica. El hombre había logrado incapacitarlas a ambas.

- Realmente me la jugué al utilizar el frasco. Supuse que habías comenzado a tener las visiones sobre el agua roja a causa del Stand de Dun, pero no estaba del todo seguro, y no tenía otro recurso. – dijo Ais a Jessica, levantando su cabeza tomándola de los pelos.

Ais soltó la cabeza de la joven, dejándola caer sobre el charco rojo.

- Si hubiese sido agua roja real, estaríamos en problemas. Por suerte logré engañarte con agua con colorante rojo, y en el momento en el que le diste valor e importancia, fue cuando me permitiste entrar al frasco. Gracias de verdad, Jessica. – dijo Ais, sonriendo.

El hombre comenzó a caminar hacia Ashley. La miró mientras ella se retorcía, completamente indefensa y sin movilidad por las fracturas en sus piernas.

- Veo que eres otra hija de agentes de la organización de Brando. Tu Stand es muy versátil, pero elegiste el bando equivocado para pelear con él. – le dijo Ais.

Ais hizo aparecer a Cheap Thrills, y le envió un golpe a Ashley en la cabeza. Justo antes de impactar, y sin motivo aparente, Cheap Thrills se detuvo.

- ¿Qué haces, Cheap Thrills? – preguntó Ais.

Intentó ordenarle de nuevo que reintente el ataque, pero su Stand estaba completamente rígido. Él, al intentar moverse, notó que tampoco podía moverse de la posición en la que actualmente estaba.

- S-siento como si mi cuerpo fuese una estatua. ¿¡Qué está pasando!? – pensaba Ais.

Por detrás de él, comenzó a sentir una respiración temblorosa, llena de odio.

¿Recuerdas cuando atravesaste a Marie Quill de un golpe? – preguntó Jessica, por detrás de Ais.

- N-no puede ser. Tampoco puedo hablar. – pensó Ais.

Jessica se había vuelto a levantar, aun con su brazo cercenado, como si hubiese conseguido todas sus fuerzas de nuevo. Ashley observaba desde el suelo.

- Ella quedó en coma desde aquel día, postrada en una cama y completamente inmóvil. – dijo Jessica.

- Mis párpados tampoco se mueven, y siento una presión en todo mi cuerpo. ¿Será que...? - pensaba Ais.

- Incluso en ese estado, tú y tu organización no la dejaron descansar en paz, y la secuestraron para dejarla peor de lo que estaba. – contaba Jessica.

La joven se puso frente a Ais, mirándolo a los ojos. Él, por su parte, no podía mover ni siquiera los ojos, teniendo la mirada congelada hacia adelante, coincidiendo con la mirada de Jessica.

- La última vez que peleamos, no te tuve miedo, y hoy no hubo diferencia alguna. Me viniste a buscar sin saber que en todo este tiempo desarrollé mi Stand, esperando algún día volver a encontrarte para usarlo contigo. – dijo Jessica.

La chica tomó la cabeza del sujeto, la cual estaba rígida, y se acercó.

- No solo puedo enviar a mi Stand para que proteja a otras personas con su blindaje: también puedo hacer que mi Stand inmovilice completamente al objetivo al meterse en su cuerpo. Ahora mismo, mi Stand no es nada más que un sarcófago de acero que lentamente te está matando. A este poder lo llamo Iron Maiden. – dijo Jessica.

El hombre ya ni siquiera podía pensar en nada, y no mostró signo alguno de intento de movimiento. Ashley, por su parte, seguía observando en silencio.

- Iron Maiden te transforma lentamente en una estatua, aplastándote por dentro, y llegado su punto máximo de presión, crea espinas que salen hacia el interior de tu cuerpo, igual que un ataúd de clavos. Vas a sentir lo que es estar postrado e indefenso, y que alguien venga a arrebatarte la vida. – dijo Jessica, apretando con odio la cara de su enemigo.

Luego de unos segundos, finalmente se oyó el "¡crack!" de los huesos de Ais, seguidos de la repentina aparición de espinas saliendo por todas partes del cuerpo de Ais. En ese momento, Jessica ordenó a su Stand regresar, y Ais cayó desplomado al suelo.

- N-no... hay... o-otra opción, Je-Jessica... - dijo Ais, agonizante.

Luego de sus ultimas palabras, Ais falleció en el suelo, defendiendo hasta el último momento su proposición de asesinar a Amanda.

Una vez que el enemigo murió, Ashley curó sus piernas rotas y el brazo de Jessica. Ambas amigas se miraron, y Jessica comenzó a llorar desconsoladamente.

- Lo hice. – pensó Jessica – Maté a ese infeliz. Cerré el ciclo. Pero, ¿por qué sigo sintiendo dudas?

Ashley apoyó su mano en el hombro de Jessica.

- Jes, no tenemos más teléfonos. Debemos ir directamente hacia el apartamento de Amanda o de Saijo. – dijo Ashley, preocupada.

- Si. Debemos apurarnos, tengo miedo de que hayan enviado otros enemigos a que peleen contra nuestros amigos. – dijo Jessica.

Ambas apuraron su paso y salieron de la universidad, pero entonces ambas se quedaron perplejas.

- ¿Eso se supone que es normal? – preguntó Ashley.

- Para nada. Debe ser uno de los enemigos. Vamos para allá, no estamos a más de 10 minutos de allí. – dijo Jessica.

Las chicas salieron corriendo en dirección hacia el fenómeno que habían visto: una gran nube de extraños colores, como si hubiese una poderosa tormenta, la cual solamente flotaba sobre un lugar en específico. Lo que ellas no sabían era que, en ese preciso momento, la pelea de Amanda contra Indie estaba en su punto máximo.

Por otro lado, Joshua terminaba de despedir entre lágrimas al cuerpo de su hermano para luego encontrarse junto al resto, mientras que Saijo estaba manejando directamente hacia aquel lugar en el que Amanda había convocado a todos con su pedido de ayuda.

El tiempo se había acabado.