Love live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
A veces, en este mundo no se tiene lo que uno quiere, a veces te tienes que conformar con las migajas que te dejan las demás personas o en este caso las migajas que me deja la novia de Umi-chan.
¿Cómo explicarlo en términos bonitos para no decir un montón de groserías? Creo que solamente diré que llegue a la resignación con respecto a esto, bueno, al menos eso quiero creer.
-¿Dónde quedo todo ese cariño? -solté un pesado suspiro al momento de negar con la cabeza- y pensar que de verdad creí que todo seguiría como antes cuando volverías -tome delicadamente esa carta que en antaño la peliazul me había dejado y comencé a releerla- "Significa el amor no correspondido" -cite esas palabras que yacían escritas en la carta- y pensar que según tú, era yo la que no te correspondía -reí en burla a mi miseria- ¿yo soy la acacia? Creo que en ese sentido si lo soy -me acosté por completo sobre mi cama- todo lo que hago para darte a conocer mis sentimientos parecen no funcionar, simplemente te perdí -coloque la carta sobre mi pecho- y ni siquiera me diste el beneficio de poder luchar -al cerrar los ojos, unas cuantas lagrimas huyendo- ¿Qué se supone que hare ahora con todos estos sentimientos? -lance esa pregunta al aire.
No sé qué hacer, simplemente no puedo soportar la agonía de tenerla, pero no poder hacer nada al respecto para que se fije en mi como antes.
Tan solo en pocos días logro romper mis defensas sin mucho esfuerzo.
Si puedo enumerar las veces que no he podido controlar mi estúpido enamoramiento por Umi-chan, entonces lo hare, porque de otra manera, nunca acabaría en narrar todos y cada uno de los acontecimientos que me han hecho más difícil la labor de ser "solo una amiga".
-Días anteriores-
1.- No puedo verla a los ojos.
Había escuchado que los ojos son las ventanas del alma, que en ellos puedes descubrir ese pasado oscuro o lo que en realidad que intenta cubrir tu acompañante si eres lo suficientemente perspicaz para notarlo; pero lo que no te dicen es que dichos ojos, y más cuando vienen de la persona que amas, son una causa fatal de un paro cardiaco en casos extremos o de la incapacidad de articular palabra alguna.
Ahí estaba yo, escuchando hablar a la señorita Sonoda sobre su nuevo artículo. Nos habíamos reunido en mi oficina para terminar unos datos que le faltaban para comenzar a elaborarlo (ahora resulta que soy la secretaria de Tsubasa-chan, ella debería de hacer estas cosas, no yo). En realidad, tenía la idea de que sería una plática amena entre compañeras de trabajo y esas cosas, ¡pero por todo lo bueno y santo del mundo! ¿Quién puede poner atención cuando esos hipnóticos ojos marrones se centran en ti? Esas enormes pestañas parecen querer abrazarte y cobijarte en su calor. Y no olvidemos esa sonrisa encantadora: no le pide nada a los caballeros de los cuentos de hadas.
Es de verdad difícil sostenerle la mirada cuando se centra únicamente en ti, y no ayuda para nada que no haya nadie más en la habitación para distraerla o enfocar su atención en alguien más. Por todo ese rato he estado evitando su mirada con excusas tontas; tomar la taza del café, mirar a la pared y decir que había una polilla por ahí, la otra excusa fue que necesitaba ver algo en mi celular, y la más rara fue cuando hice "ejercicios" para fortalecer mi cuello y por eso tenía que mirar de un lado a otro.
- ¿De nuevo con eso? -pregunto la peliazul, alzando la ceja y sonriendo divertida- más que hacer ejercicios, te vas a lastimar.
- ¿A-así? -fui parando poco a poco- yo pensaba que si -solté una tímida risita y ella parecía divertirse aún más con mis gestos- ¿d-dije algo gracioso?
-Si -confeso con sinceridad- ¿Qué te tiene tan nerviosa? -lanzo su pregunta sin temor alguno- todo este tiempo me has estado evitando la mirada, ¿tengo algo en la cara y por eso me evitas? -fuera de sonar agresiva, intentaba sonar agradable.
-P-Para nada -de nuevo desvié la mirada cuando sus profundos ojos marrones se posaron en mi- ¿Qué te hace pensar eso? -inquirí cuando vi fijamente la puerta de mi oficina- ¿Qué clase de madera será esa? -quise cambiar de tema, por lo que hablé de algo sumamente tonto.
-Bien, tú lo pediste -sus palabras, calmadas y profundas fueron acompañadas por su mano que en un intrépido movimiento me tomo de la barbilla y dirigió mi cara hacia la suya para verla- ahora que tengo tu atención -agrego tras ver mi profundo sonrojo por la cercanía que teníamos en ese momento- ¿Qué te preocupa? Sabes que no puedes mentirme, ¿Por qué siquiera lo intentas? Dime la verdad- demando en esa serena voz, pero sus ojos declamaban de que hablaba enserio.
-E-eh pues… -aunque intentara apartar siquiera los ojos, siempre volvía a ver los suyos, era simplemente un efecto hipnótico: ella era el atrapamoscas y yo era la incauta mosquita que cayó en su trampa- c-creo que el lanzamiento del próximo número me tiene algo nerviosa, me tiene algo paniqueada.
- ¿Sí? -inquirió sin dejar ni por un segundo se observarme. Yo tímidamente asentí con la esperanza de que me creyera- a decir verdad, no sabes mentir -frunció el ceño y negó con la cabeza- nunca has sido buena para esas cosas -soltó mi barbilla y se incorporó en su lado del sofá.
-P-Pues… -carraspeo un par de veces, en un intento en vano de volver a la "normalidad", tanto de mi tono de piel como de mi actitud- ¿enserio tengo que decirlo?
Se cruzo de brazos y ladeo la cabeza -No espero nada más que la verdad -hablo paciente, pero a su vez con seriedad.
-E-entonces… -tome aire y lo saque lentamente en un intento de tener algo de valentía, pero más bien que se estaba llevando los vestigios de mi valor- e-eres tú… -confesé con pena.
- ¿Yo?
-…Si -musite de forma tímida- ¿Sabes que puedes tener una mirada un tanto penetrante? -junte mi dedo índice y el pulgar para hacer la acotación a mis palabras.
- ¿Penetrante? -alzo la ceja y asentí suavemente- oh, bueno, viéndolo así, tiene algo de sentido -sacudió de un lado a otro su boca y suspiro.
- ¿E-enserio?
En ese sentido, ¿sabe entonces que tiene una encantadora mirada que derrite los corazones de quien la vea?
-Si, ya me lo habían comentado muchas veces y que tú lo digas es una clara confirmación -otro suspiro salió de sus labios mientas negaba con la cabeza- en ese sentido, es mi culpa que suceda esto. Lo siento.
- ¿P-Por qué te disculpas?
-Porque tengo una mirada seria que aterroriza, no me había percatado del todo. Por eso lo siento -comento con sinceridad, parecía una pequeña niña confesando sus pecados a sus padres- no fue mi intención asustarte o ponerte nerviosa por esa situación -con cuidado coloco su mano derecha sobre su pecho y tomo aire antes de continuar- Kotori, ¿me perdonas? -inclino un poco su cabeza, mostrando así su arrepentimiento.
Y así jóvenes, es como explotar el cerebro de una mujer enamorada. No hay nada más explosivo que ver al amor de tu vida siendo tan inocente que piensa o más bien que malpiensa tus palabras y se disculpa porque cree que es su culpa.
¿Y qué puedo hacer en esas situaciones? En otros tiempos, la hubiera abrazado con fuerza, aunque creo que eso no es correcto considerando nuestra "relación".
-Te… Te perdono -musite con cierta culpabilidad por estarle mintiendo así- no tienes de que preocuparte Umi-chan -fingí una sonrisa reconfortante para tranquilizarla.
- ¿Enserio me perdonas? -levanto un poco la mirada y sonrió animada cuando asentí ante su pregunta- vaya, gracias. Prometo no volver a hacer esa mirada atemorizante -juro solemne.
-Creo en eso -agregue con fingida alegría.
Lo digo y lo sostengo, esa mujer no sabe el poder que tiene… No sé qué hacer con ella en esos momentos. Es tan tierna que da pena decirle que está confundiendo las cosas; por lo que creo que es mejor dejarla que crea lo que vea conveniente. Teóricamente no afecta a nadie más.
Mientras ella siga siendo así de inocente, yo tendré que soportarlo y aprender a lidiar con el hecho de no poder mirarla directamente a la cara.
2.- Me pongo nerviosa.
Pese a que en el punto anterior detono mi lado nervioso hacia su mirada, hay un momento en específico que debe de ser mencionado: El incidente de la cafetería.
Como toda empresa, Diamond cuenta con una cafetería para empleados. Ya sea que lleves tu almuerzo y comas ahí mismo o que compres algo, el lugar siempre está disponible para empleados interesados en un momento de descanso.
Recuerdo bien ese día, iban a servir emparedados de albóndigas. Dicho alimento era muy peleado puesto que solo preparaban unos veinte y si se vendían bien, si no pues no importaba mucho (eso según los rumores). Pero bien, a lo que vamos, esa tarde eran alrededor de las cinco y media, mi hora favorita para comer puesto que no había gran cantidad de gente y existía un pequeño secreto entre la cocinera y yo.
-Aquí tiene -con cuidado, la cocinera coloco uno de esos codiciados emparedados sobre mi bandeja. Sonreí victoriosa cuando vi la mirada de asombro de algunos compañeros- Minami-san, disfruté su comida.
-Gracias~ -dije con una voz cantarina -le traje su pañuelo -le entregué dicho objeto y la mujer sonrió satisfecha.
-Muy amable de su parte -ella asintió y le correspondí el gesto.
-Nos vemos después~ -tome mi bandeja y comencé a caminar hacia un espacio libre que ya había visualizado en el momento que entre.
Bueno si, le pago a la cocinera para que me guarde uno de los emparedados que hacen, ¿Qué tiene de malo? Solo pienso de manera inteligente ante las situaciones que se me presentan.
A parte, había estado trabajando mucho ultimadamente, ya casi no estaba en mi departamento y no comía o dormía mucho, a decir verdad. Merecía esa comida tan añorada.
- "Hoy voy a comer un rico emparedado, tararara~" -cante mentalmente en mi andar hacia esa mesa escondida en el fondo- "Y no está Honoka-chan. La quiero, pero ella siempre se come mi emparedado" -reí un poco ante el recuerdo de un pequeño demonio de Tasmania que no deja comer.
En mi andar feliz y ya saboreando mentalmente ese delicioso emparedado, uso cabellos azulados hicieron aparición en la cafetería. Viendo imponente y perfecta, Sonoda Umi entro a la cafetería con una bella sonrisa. Al verme, sacudió su mano en forma de saludo y yo estúpidamente comencé a titubear.
- ¡Kotori! -grito mi nombre y avanzo hacia mí.
- "Ay Papantla…" -aquellas palabras vinieron a mi cabeza cuando poco a poco el suelo comenzaba a moverse para mí- ¿eh?
No sabía desde cuando mis piernas se volvieron tan débiles que poco a poco se iba haciendo más difícil mantener el equilibrio. Debió ser solo la ilusión o mi caída a venir, puesto que veía como Umi-chan caminaba un poco más rápido y con más prisa.
- ¿Qué…? ¿Qué pasa…?
Mis palabras fueron cortadas cuando sentí mi cuerpo desvanecerse con el aire, ni se dónde quedo mi bandeja de alimentos, a lo mucho que puedo recordar fue la mirada preocupada de Umi-chan.
o-o-o-o
-Uh… -poco a poco comencé a mover mi cabeza, había algo muy suave deteniéndola y asiendo que me sintiera cómoda.
Al abrir ojos los visualice un techo blanco, en la habitación se inundaba de un aroma cítrico.
- ¿Qué hago aquí? -pregunte divagando. Pasaba mi mirada sobre el techo y poco a poco fui bajando hasta encontrarme con unos ojos marrones preocupados- ¿Umi-chan?
La joven Sonoda dio un pequeño saltito desde su asiento-Kotori -sonrió aliviada- ¿Cómo te sientes?
- ¿Bien? -conteste sin estar muy segura del porque o como es que había llegado a ese lugar- ¿Cómo es que…?
-Te desmayaste en la cafetería, te traje aquí lo más rápido que pude -comento aun sonriendo. Parecía que de verdad se había asustado.
- ¿Me desmaye? -alce la ceja y ella asintió lentamente con la cabeza- vaya… ¿me cargaste hasta aquí? -volvió a asentir.
-No podía dejarte en la cafetería y menos esperar a que alguien me ayudara. Así que te traje aquí lo más rápido que pude-frunció el ceño y soltó un suspiro- dijo la enfermera que solo fue un desmayo por sobreesfuerzo. Debes de tener más cuidado con tu salud, sé que el trabajo es importante, pero no es para que te sobre esfuerces de esa manera -guarde silencio, inclusive casi puedo asegurar que mi mirada se ensombreció- Kotori, ¿Qué pasa? -pregunto dudosa sobre mi estado actual.
-Tu… -hable con una voz baja que no estoy segura si fue escuchada por mi acompañante- tu… -eleve un poco mi tono de voz y cuando la mire directamente a la cara, dio un pequeño saltito- ¿¡me cargaste!? -solté semejante grito capaz de asustar hasta a Honoka-chan.
- ¿S-sí? -contesto con temor- ¿K-Kotori?
- ¡Rayos! ¡Me cargaste! -continúe gritando y maldiciendo- ¡esto no es posible! -alce mis puños hacia el cielo, renegando por mi mala suerte- Sabia que debía de haber almorzado ligero el día de hoy… -musite con gran rabia hacia mi- ¡tonta Honoka-chan y su deliciosa comida!
-Kotori…
- ¡De seguro piensas que soy una asquerosa gorda!
-Kotori…
-Lo lamento, ¡prometo que bajare de peso! No… ¿¡Como de que no!? ¡En definitiva lo hare!
-Kotori…
- ¡Te lo juro por…! -mis palabras histéricas y frustradas fueron cortadas un suave golpe en mi cabeza que me hizo mirar a mi "atacante" y observarla con cierta confusión.
-Basta de eso -comenzó a hablar con serenidad tras darme otro pequeño golpe- primero: no estas gorda ¿entendido? -fue más una afirmación que una pregunta y yo asentí con cierta timidez- segundo: no seas tan grosera con Honoka, ella esta preocupada de que no estés comiendo y ahora yo lo estoy -negó con la cabeza- ya deberías de saber que no puedes hacerte esto a ti misma, te estas lastimando.
-Pero…
-Nada de peros -paro mis palabras con su severa voz- a partir de hoy vas a comer a tus horas y dormir como corresponde, ¿entendiste? -alzo la ceja y pico mi frente con su dedo índice- ¿me entendiste? -recalco sus palabras.
-S-Si… -musite entre miedo y timidez- "Ahora me siento como una niña regañada…" -pensé en el momento que su mirada seguía siendo severa como la de una madre- - "No puedo sostenerle la mirada" -baje la cara a consecuencia de sus insistentes ojos marrones.
-Kotori -me llamo y no respondí- que mala costumbre tienes -con agilidad posiciono su cabeza sobre mi regazo para así ver mi cara- ¿Por qué siempre tengo que buscarte de esta manera?
- ¿E-Eh? -sus acciones causaron o más bien explotaron un sonrojo horrible en mis mejillas- n-no es necesario que estés ahí…
-Parece que si lo es. Siempre que quiero hablar contigo bajas la mirada o te avergüenzas -contesto con sinceridad y con una liviana sonrisa- así parece ser la única manera en la cual llamo tu atención -guarde silencio, sus palabras me dejaron muda- ¿puedo decirte algo? Pero necesito que levantes la mirada, ¿podrás?
-P-Pues si…
-Si ese es el caso -se quitó de mi regazo y levanté la mirada como prometí- sé que no tengo mucha autoridad para pedirte que te cuides o que tengas más cuidado con tu salud, pero aun así quiero hacerlo, ¿puedo? -asentí torpemente y ella soltó una risita- en verdad no entiendo porque te pones tan nerviosa cuando hablo contigo, aunque admito que me agrada verte así de "vulnerable".
-E-es que… -tome aire en un intento de razonar lo que iba a decir.
¿Debía decirle que la amo? No, eso no es lo correcto, ¿verdad?
-No importa -antes de que lograra contestar, sus brazos me rodearon, inundándome de un reconfortante calor- no importa que te suceda, siempre puedes contar conmigo Kotori -me dio un breve apretón en ese apacible abrazo- ¿puedes entenderlo? -musito contra mi oído- no me importa tener que ir a tu casa a alimentarte u obligarte a dormir. Solamente quiero que estés bien…
-Umi-chan… -mis manos se encontraban quietas, no correspondían a ese abrazo- l-lo entiendo, pero…
-No, no lo entiendes -sin soltarme continúo hablando con cierta preocupación- eres una persona que se enfrasca en su trabajo día y noche, no descansas cuando debes. ¿no recuerdas que una vez te paso lo mismo en la preparatoria? -comento de verdad preocupada- Yo, no quiero que nada malo te pase…
Cerré los ojos cuando escuche sus palabras y tome aire- En…Entiendo -con cuidado, mis manos tocaron la espalda de la peliazul- me cuidare, te lo prometo -murmure con delicadeza.
Mi corazón como en antaño continuaba latiendo por ella, pero el verla si de vulnerable como cuando éramos niñas, me hacía conmoverme y quería proteger esa sonrisa a como dé lugar.
-Lo hare -acaricie su espalda, en mi intento de calmarla porque incluso había comenzado a temblar un poco.
Por poco juraba que ella iba a comenzar a llorar, tal vez era por la impresión del momento, pero algo me decía que le faltaba poco para soltar el llanto.
Aquella habitación se había vuelto nuestra burbuja. No había ruido, ni siquiera el tic tac del reloj lograba sacarme de mi zona de confort que eran sus brazos.
Era un momento mágico, encantador como el de los cuentos de hadas que me leía mi madre: Umi-chan era ese caballero que procuraba a su amada que en mi ignorancia era yo. Pero como todo momento mágico, este no podía durar para siembre, algo tenía que pasar para romper el hechizo: mi estomago rugió por el hambre que ya presentaba.
Ambas nos separamos rápidamente, nos miramos fijamente a los ojos y varias reacciones se hicieron notar; Umi-chan comenzó a reírse frenéticamente y yo quede más roja que un letrero de "ALTO".
- ¿Qué fue eso? -pregunto la peliazul entre carcajadas- vaya Kotori, ¿quieres que vaya por algo a la cafetería? -su pregunta, aunque fue amable, aun así, sonaba como una burla hacia mi persona.
-Y-Ya basta…
Y así es como se arruina un momento mágico y romántico… Tu cuerpo tiene que traicionarte justo en los momentos más importantes.
3.- Mi cuidado personal aumento
Alguna vez escuche que, con el amor, los hombres se vuelven tímidos y las mujeres se vuelven más atrevidas. Aunque creo que eso varía dependiendo de la persona. En mi caso y como lo han visto, es muy esporádico cuando llego a comportarme "atrevida" con Umi-chan, pero lo que si ha cambiado es mi atuendo personal. Para trabajar uso por una ropa formal y que no llama nada la atención, o sea si uso cosas que van de acuerdo a mi perfil laboral, pero nada sumamente "atractivo". Con la llegada de la joven Sonoda, digamos que mi atuendo personal a cambiado considerablemente; colores más animados, las faldas se hacían aún más comunes, y de vez en cuando existía un poco de escotes en mis vestidos o blusas.
E inclusive me tardaba aún más en el baño para alistarme pese a que mis compañeras también tenían que irse a sus vidas laborales también.
- ¡Ya sal del maldito baño! -bramo la pelinegra cuando vio que no salía pese a sus golpes constantes a la puerta- ¡tengo que llegar temprano! ¿Qué no lo entiendes?
-Nico-chan, ¡dejala! -grito mi querida mejor amiga que también estaba afuera del baño- es una chica, debe arreglarse a su gusto.
- ¡Me vale tres grandes kilos de…! – la enana cayo de inmediato o más bien la callaron por lo que imagino.
-Ya, ya, como gritan -poco a poco abrí la puerta del baño para ya salir de el- eres muy dramática, Nico-chan.
En el momento en el que salí, hubo reacciones diferentes: Nico-chan solamente bufo y se limitó a negar con la cabeza, pero Honoka-chan se sonrojo casi de inmediato.
-Que linda… -balbuceo la pelinaranja.
-Gracias, Honoka-chan -le agradecí con una tierna sonrisa y la joven Kousaka inclusive salto un poco como reacción- ¿tan bien me veo que te hace sentir nerviosa? -alce la ceja juguetona. Amo jugar con ella cuando se pone en ese estado.
Mi atuendo no era nada del otro mundo según yo, solo era un vestido blanco con algunas flores rosadas, unas botas altas de color marrón y una bufanda beige.
-M-Muy linda -asintió torpemente la ojiazul- m-mucho… demasiado…
- ¡Oh ya! -vocifero la pelinegra que de inmediato le dio un golpe en el hombro a la Kousaka- deja de hacer eso, después vas a comenzar a babear como un perro viendo un hueso.
- ¿Hueso? -alzo la ceja y frunció el ceño de inmediato- ¿¡a quien le dices perro!? ¡Minion!
- ¿A quién le dices Minion? -la encaro con dureza- ¡tú eres la que actúa raro, idiota!
- ¡Tu abuela!
- ¡Con mi abuela no te metas!
- ¡Mira como lo hago!
Solté un pesado suspiro y negué con la cabeza, de nuevo tendría que detener a esas dos.
Me puse en medio de ellas y aleje la una de la otra-Dejen las peleas, que no son niñas -las observe y mientras Honoka-chan se mostraba un poco apenada, Nico-chan solo negó con la cabeza.
-Solo te pido que te controles, no eres nada discreta, Honoka -comento la Yazawa con ciertos tonos decepcionados – si continuas así, llegaras a la perdición de tu esperanza…
Con ese incomprensible comentario, Nico-chan se metió al baño sin dar más explicaciones al respecto.
- ¿Qué pasa con ella el día de hoy? -pregunte y la pelinaranja solamente negó un par de veces con la cabeza, parecía nerviosa- ¿tú que tienes?
-Nada… nada~ -se balanceo de un lado a otro y comenzó a silbar- ¿Tienes junta con Tsubasa-chan hoy?
-Eh, si… -dije sin creerle mucho esa actitud tan cambiante- ¿no quieres hablar de eso? -ella negó como una niña pequeñita. En mi experiencia, siempre es mejor dejarla cuando no quiere hablar de un tema, en algún momento me lo dirá- solo te lo dejare pasar por hoy, ¿sí? -ella asintió rápidamente- y contestando a tu pregunta, si tengo una junta, pero no es con Tsubasa-chan.
- ¿Entonces? -pregunto mientras se daba la media vuelta y comenzaba a caminar hacia la sala.
-Es con Umi-chan -comente en un tono empalagoso de voz- vamos a hablar sobre su artículo con Tsubasa-chan~
- ¿Qué no se supone que deberías de estar diseñando la revista? -lanzo la pregunta sin parar de caminar, ni siquiera se giró a verme- no deberías desperdiciar tu tiempo en esas cosas…
-No me cuesta nada ayudarla- comente sin intentar ocultar la felicidad que me hacia el verla- mi trabajo va a seguir ahí, sin contar que ya casi termino.
-Sigo pensando que es una mala idea -agrego tras superar- una pésima idea de tu parte -tomo asiento en el sofá mientras negaba la cabeza.
- ¿Qué es una mala idea?
-Que te hagas este tipo de daño -fruncí el ceño ante sus palabras y ella volvió a negar. Se mostraba un tanto seria, por lo cual respondí al sentarme a su lado y observarla cuidadosamente- tu misma lo dijiste: ella solo te ve como una amiga. ¿Por qué te sigues ilusionando?
Quería refutarla, negarle que lo que decía era mentira. Aun en ese silencio incomodo quería defender mi postura... Pero de nada servía mentirles a esos azulados ojos. Sabe bien cuando miento, no por algo es mi mejor amiga.
Tome aire y lo solté lentamente- porque eso me ayuda a levantarme en las mañanas -realice una mueca pequeña con mis labios, una de resignación- antes me hacía levantarme el hecho de volver a verla, ahora me levanta la idea de verla todos los días en la oficina y poder platicar con ella…
- ¿Así que no había otra razón por la cual te levantabas en la mañana? -pregunto alzando la ceja y yo asentí- haces ver que mis esfuerzos fueron en vano…
-Honoka-chan, no quise decir eso -tome su mano a sabiendas de que en pocos instantes se levantaría para retirarse de la sala- tu siempre serás mi mayor soporte, mi mejor amiga, claro que también logre levantarme por tu incondicional ayuda- ella bufo y desvió la mirada indignada- vamos, ¿no me crees? -su silencio fue mi respuesta.
Se que esta celosa, a leguas se le ve. He estado pasando mucho tiempo con Umi-chan y es normal que actúe de esa manera, lo entiendo. Por más de seis años, mi atención siempre fue solo para ella; pero, aun así, no podía simplemente ignorar a Umi-chan, y mucho menos cuando una pelea que tuvimos fue exactamente por ese tema.
- ¿Y yo soy la complicada? -solté una divertida risita- si así quieres que sean las cosas -deje su mano y me levante de la sala. Ella seguía sin mirarme, por lo que, como estrategia de contingencia, camine por detrás del sofá y con cuidado posicione mis brazos alrededor de su cuello- no podría estar más agradecida con los dioses por que estés en mi vida, ¿lo entiendes? -lance aquellas palabras sobre su oído y ella se inmediato dio un pequeño saltito- tu siempre has estado para cuidar y proteger mi corazón.
-Y… -gracias a la posición en la que estaba, logre notar el cómo se iba sonrojando poco a poco e incluso trago saliva con cierta dificultad- ¿y eso ha sido suficiente?
-Mas de lo que puedo y debí pedir -bese su mejilla con afecto- has estado para mi aun cuando intente alejarte, siempre mi fiel confidente, mi amada amiga.
-Si, amiga… -musito en un tono bajo, casi como si reprimiera algo- aun así, ¿Por qué se siente que mi trabajo sigue sin estar completo?
-Eso tienes que responderlo tú, Honoka-chan -comente con la voz más calmada y suave que pude darle en ese momento- si tu trabajo era hacer que me pusiera de pie y continuara luchando, entonces lo has hecho muy bien. Sin ti, no sé qué hubiera sido de mí.
-A veces me gustaría saber si realmente tuve la oportunidad de descubrirlo…
- ¿Eh? ¿a qué te refieres? -alce la ceja sin entender sus palabras- ¿Cómo qué oportunidad…?
-Olvidalo -suspiro y me miro de reojo, con una diminuta sonrisa- ven acá mejor.
No sé cómo lo hizo y no estoy segura de querer saber cómo es que adquirió ese conocimiento, pero logro que con un movimiento quedara sobre sus piernas y ella parecía encantada de la vida de que estuviera ahí.
-Parece que he atrapado a una linda pajarita~ -dijo con una voz cantarina- me pregunto si sabe cantar~.
- ¡Honoka-chan! -solté un gritillo tardío- me voy a arrugar o despeinar…
-No te preocupes- algo me decía que esa sonrisa traviesa no era en vano- Te vas a arrugar y a despeinar -y sus palabras risueñas fueron acompañadas por su mano juguetona que revolvió mi cabello a mas no poder.
-Y-Ya -intente quitármela, pero para mí mala fortuna, no soy rival contra ella en ningún aspecto de fuerza- tengo que irme en poco tiempo, ¡suéltame! -grite y aun así no se detuvo- H-Honoka-chan…
-Dramática -comento con esa impecable sonrisa entretenida- solo quedaste como Simba~
- ¿¡Que!? -salte de inmediato para correr a la televisión que sería mi espejo- ¡me veo fatal! -grite a todo pulmón. Todo mi cabello, antes perfectamente peinado se encontraba desordenado como el de un vagabundo- ¡tengo que ir a peinarme, rápido! -no la mire y ni tampoco me importo pedirle una opinión pues sabía que solo serían chistes relacionados a mi desastre de cabello. Solo salí corriendo sin mirar atrás- ¡se me arrugo la falda del vestido! -seguí gritando- ¡Nico-chan, sal de ese maldito baño si no quieres que te saque yo! -amenace a la pelinegra con toda la ira que puede tener una mujer a la que le arruina la mañana.
Aun después de cierto tiempo, no entendí la reacción de Honoka-chan. Simplemente le gustaba hacerme ver mi suerte cuando le complaciera, ¿verdad? Aunque dudo que su objetivo principal sea arruinar mis juntas con Umi-chan… No, ella no es capaz de hacer algo así.
4.- Alguien siempre nos interrumpe.
Esta parte se cuenta sola, a decir verdad. Era un martes y me encontraba caminando por el centro comercial. Veía por todos lados y en busca de algo que llamara mi atención.
Ustedes se podrían imaginar, ¿Qué hacía yo en ese lugar? Pues se había convertido en mi bello santuario donde observaba las nuevas tendencias y también observaba a las personas caminar. Era mi extraño estudio de mercado. Ver a las personas interactuar y convivir me daba varias ideas para futuros diseños, aun mas que estar sentada detrás de un escritorio y observar las tendencias desde mi ordenador.
- ¿Esa es Hanayo-chan? -observé con duda a una jovencita de cabellera corta y de color castaño casi rubio- Si, si es -con cuidado me fui acercando a su posición.
Mi intención de primera instancia era seguirla y saludarla, bien, también quería asustarla un poco, ¿tiene eso algo de malo? Me gusta verla gritar "¡que alguien me ayude!". Es cómico.
Había planeado mi pequeña travesura, sin embargo, no calcule en mi ecuación de que ella estaría acompañada.
- "¿Un chico?" -me detuve en seco cuando vi a ese jovencito de cabellera corta y de color anaranjada. Solo veía su espalda, pero estaba segura de que era un hombre- "Aunque algo enano cabe destacar".
El jovencito que visualizaban mis ojos solo era un poco más pequeño que Hanayo-chan, aunque ella se veía alta con los tacones que traía en ese momento.
Mi sorpresa fue en aumento cuando se tomaron de las manos, y Hanayo-chan beso las mejillas del pelinaranja, haciendo así que se estremeciera.
- "Vamos, voltea" -cual espiá del gobierno, me escondí detrás de un arbusto donde lograba ver a la feliz pareja- "no puedo imaginar a Hanayo-chan con pareja…"
No me malinterpreten, ella es una chica linda y muy tierna, sin embargo, su personalidad introvertida no la ha permitido salir con alguien en específico. Si bien pensaba que ella salió con Tsubasa-chan, resulta que no fue así, solo son amigas desde jóvenes… Bueno, lo admito, tampoco pensé que Hanayo-chan fuera heterosexual. No sé porque llegue a pensar que le gustaban las mujeres, simplemente tiene esa aura de "no quiero nada romántico con un hombre".
- ¿Qué tanto observas? -resonó detrás de mí una aterciopelada voz. Tanta fue mi sorpresa que di un saltito desde mi lugar y me iré a ver esos marrones ojos- ¿espiando a tus amigas, Kotori?
-N-No es eso -negué rápidamente con la cabeza, declinando de cualquier actividad ilícita que ella imaginaba- es solo que me dio curiosidad, eso es todo…
- ¿Así? -alzo la ceja divertida y con un movimiento se asomó por donde yo estaba- Es Rin, la otra chica ¿es amiga tuya? -cuando me miro, asentí lentamente- vaya, hace mucho que no se de esa persona y aparece, así como si nada.
- ¿Lo conoces? -me atreví a preguntar con mucha curiosidad.
Ese tipo de información siempre es buena, y más cuando la guardiana de la chica Koizumi, Kira Tsubasa no se encontraba presente para defender su honor.
- ¿Qué si lo conozco? -ladeo la cabeza con cierta confusión- ¿Por qué hablas como si fuera un chico?
-Por qué lo es -hable segura de mis palabras.
- ¿Enserio piensas eso? -asentí fervientemente ante su pregunta- sí que te faltan lentes, bueno, no en realidad -soltó una tenue carcajada- debo admitir de que Rin se ve como hombre, sin embargo, no lo es.
-… ¿Qué? -por poco y se me cae la mandíbula con esa confesión- ¿Cómo que no es un chico?
La peliazul negó divertida con la cabeza- no lo es -hablo encogiéndose de los hombros- ella puede parecerlo, pero es una chica. A lo mejor porque solo viste su cabello, por eso piensas que es un chico.
-Ay Dios… -de cierta manera estaba aliviada, más estaba apenada por haber cometido un error así- sí que soy idiota…
-No lo diría de esa manera -la antes arquera miro de nuevo a la pareja que se iba alejando- Rin siempre se ha vestido así, y su cabello corto no ayuda a disimular que parece un hombre. Pero no le molesta, ella es Rin siendo Rin -hablo con simpleza y me miro- vamos Kotori, ¿enserio te asustaste porque tu amiga salía con alguien más? ¿o es por no descubrir la verdad de inmediato?
-Ambas...-susurre y al mismo tiempo negué con la cabeza- Honoka-chan se reiría mucho de mi si me viera en estos momentos.
-Conociéndola, lo más probable es que lo haría después de ir tras Rin para cuestionarla o algo así -una diminuta risa divertida salió de sus labios- y después vendría a consolarte.
-Eso no ayuda mucho -solté un pesado suspiro y mire a mi acompañante- ¿enserio es un chico? -ella asintió- ¿y la conoces? -volvió a asentir- ¿desde cuándo?
-Excelente pregunta -con cuidado coloco su dedo índice sobre su barbilla- creo que no puedo calcular el tiempo, sin embargo, si te puedo decir que nos conocimos en Alemania. Ella pertenecía a otra facultad e incluso de otra escuela, la encontré en la cafetería que Nozomi atendía y nos volvimos un poco cercanas. Me sorprende que haya venido hasta acá y no me avisara -se encogió de los hombros y palmeo mi espalda con cuidado- no tienes de que preocuparte, ella es una buena chica, no le haría daño a tu amiga. Si está saliendo con ella, es porque de verdad la quiere.
-Es que eso no me preocupa…
- ¿Entonces?
-Es que si Tsubasa-chan se entera de que Hanayo está saliendo con alguien, se volverá loca -con el simple recuerdo de la pelijengibre enojada, me estremecí del miedo- y no tendremos un final feliz.
-Oh, ¿son amigas? -asentí lentamente- ¿la ve como una hermanita? -volví a asentir- tiene sentido entonces porque se molestaría. Yo tampoco dejaría que alguien saliera con mi hermanita, si es que tuviera, claro.
-Esto no va a terminar bien… Lo sé.
¿Qué si estaba asustada? ¡Estaba espantada! No saben lo que es amar a Dios en tierra de indios hasta que la directora Kira se enfada de verdad. No esas tonterías de mandarme a hacer trabajo que no me corresponde, no, el verdadero terror se asoma y domina la habitación cuando a ella se le oscurecen los ojos.
-Estará bien -de nuevo, la peliazul palmeo mi espalda- ella sabrá salir de esta. Y sin contar que Kira-san va a tener que aceptarlo. Si tienen algo serio, Rin no se va a dejar intimidar tan fácilmente.
-Lo dices tan fácil…
-Lo digo porque es verdad -alce la mirada y observe su confiada sonrisa- si de verdad quieres algo, debes de saber pelear por esa persona. No importa el reto o quien sea el que se interponga, tu obligación es defender las cosas que amas.
-Si alguien te importa, ¿debes de pelear por esa persona? -pregunte con timidez y ella asintió como si fuera lo más fácil del mundo decir lo que sientes.
O si lo es y los que nos complicamos la vida somos los enamorados que siempre vemos que nuestras ilusiones se van por un enorme abismo negro.
-Sin dudas lo creo -se cruzó de brazos con esa esplendida sonrisa.
Tomé aire y lo solté lentamente. Bien, no tenía el suficiente valor para pelear… Pero aun así quería al menos verla con una sonrisa los días que se me permitieran estar con ella.
Aunque sea por una vez, quería ser de nuevo yo la que tomara ventaja de la situación, no al revés.
-Umi-chan -mantuve una sonrisa tímida y ella la respondió con la suya- ¿Quieres ir a…?
- ¡Ahí estas! -ese sonoro y fuerte grito me hizo cesar en mis acciones- ¿Dónde rayos te metes? -la persona pelirroja llego hacia nuestra posición y tomo posesivamente el brazo de la peliazul- sabes que no me gusta esperar.
-Si Maki, lo sé -la mayor soltó una pequeña risita- sé que no te gusta, pero no pude evitarlo. Vi a Kotori y quise venir a ver que hacía.
- ¿Y eso a mí qué? -pregunto con sin darle importancia a que estaba yo ahí.
-Maki-chan, siempre es un placer verte -hable con fingida naturalidad. En el fondo estaba un poco asustada por esos ojos felinos que parecían querer asesinarme.
-Lo mismo digo, Kotori -asintió suavemente con la cabeza y se dirigió a ver a la peliazul- ¿nos vamos? Tenemos que buscar las cuerdas que te dije.
En verdad no puedo entender a esa chica. Un día se muestra super agradable, otros está más que enojada y bipolar.
-Si, podemos -la mayor soltó un resignado suspiro- Kotori -al llamarme, nuestras miradas se conectaron- ¿Nos vemos después? Si no llevo a esta princesa escarlata a donde quiere, hará un escándalo infantil por todo el centro comercial.
- ¿A quién le dices princesa? -reclamo la pelirroja- tu eres la que se pierde y no me avisa donde esta.
- ¿Ahora me entiendes? -soltó una divertida sonrisa- ¿nos vemos después?
-Cla… claro -dije con un tono bajo de voz- nos vemos en la oficina.
-O donde quieras, tu pon hora y fecha y ahí estaré -sus palabras iban siendo interrumpidas por el insistente jaloneo de la pelirroja- oh vamos Maki, estoy hablando, ¿te cuesta tanto esperar?
La pelirroja ni contesto, únicamente se la fue llevando pese a que ella intentaba despedirse de mi sacudiendo su mano.
Si… Esas dos en definitiva se llevan muy bien.
- "Mucho mejor de lo que pensé" -sí, ahora también le tenía un poco de celos a Maki-chan.
¿Y cómo no hacerlo cuando se apropió de ella y no dijo nada?
Cuando por fin la quería invitar a salir, sale la princesita a impedirnos hablar como corresponde. Si no es la novia, es la casi novia. ¿ahora qué hago?
Hacerle bromas a la Nishikino no es una opción… Donde se entere mi madre que "maltrato" a mi futura hermana, me hará morder el polvo y no lo digo de manera metafórica, lo digo de manera literal. Por ahora, tendré que vivir con sus constantes arrebatos…
Y eso que ese último punto había pasado solo el día de hoy… por los Dioses, de verdad parece una batalla perdida.
-Morir en el olvido no suena mal -musite esas palabras en el momento que negué con la cabeza por lo absurdas que sonaban- debería llegar a la sana resignación.
-Kotori-chan…
- ¿Honoka-chan?
Me levante un poco de mi cama para observar la figura de mi mejor amiga en el marco de la pared, esperando el paso para entrar. Asentí con la cabeza algo extrañada de su actitud tan pasiva.
- ¿Puedo dormir aquí? -pregunto cuando estuvo al lado de mi cama- no puedo conciliar el sueño…
-Claro que puedes -conteste casi de inmediato- ven -le hice un espacio en mi cama y ella entro con cierta timidez- ¿Qué sucede? No es normal que me pidas permiso cuando usualmente te avientas sin mucha consideración.
-Es solo que… -suspiro un par de veces antes de continuar- no me siento bien.
- ¿No? ¿estas enferma? -toque su frente cuando ella se acostó a mi lado- no pareces tener fiebre, ¿te duele algo?
-Si… -toco su pecho y apretó sus manos en el- me duele aquí. Desde hace unos días no ha dejado de latir de manera angustiante. Es como si llorara.
-Honoka-chan, ¿Por qué…? -su sorpresivo abrazo me cayó al instante- ¿fuiste al médico?
-Si, me dijo que no es nada. Que puede ser algo mental -su cabeza descanso sobre mi cuello- no entiendo porque ni abrazarte hace que me sienta mejor. Es más, se siente más intenso, como un sofoco.
- ¿Qué puedo hacer? -pregunte un tanto asustada- yo no sé nada de estas cosas y…
-No tienes que hacer nada -apretó su agarre hacia mí, hablando también en una voz baja- solo quiero quedarme aquí contigo, sé que se ira este dolor si estoy aquí. Estoy segura de eso.
-No estoy muy segura de esto -con cuidado coloque mis manos sobre su espalda y la acaricie con cuidado- pero si es lo que necesitas, entonces accederé.
-Gracias- negó un poco con la cabeza y al separes un poco de mí y verme a los ojos, volvió a abrazarme con fuerza, escondiendo su mirada de mi -Lo lamento…es difícil sostenerte la mirada -murmuro con debilidad- siento que si no te abrazo esta noche no podre estar tranquila…
- ¿Honoka-chan? -me pareció curioso y bastante extraño verla de esa forma cuando lo común es que me abrazara con mucho entusiasmo- ¿Qué sucede?
-Solo quiero estar contigo hoy, solas tu y yo… -con esa voz baja recargo su cabeza sobre mi pecho- como antes, ¿es eso mucho pedir?
No le conteste de inmediato, la observe en su lugar. Era como si viera a un perrito perdido que comienza a sentirse mal cuando su amo lo abandono. Me rompió el corazón verla así, no era la Honoka-chan que tanto quería, esta chica que se abrazaba con fuerza a mí, parecía estar rota.
-No, no es mucho pedir -conteste antes de pegarla con más fuerza a mí en un intento de transmitirle tranquilidad.
Su abrazo no era el mismo de antes, este detonaba cierta desesperación. Una ira o frustración contenida que no permitiría que escapara tan fácilmente.
¿Qué haría yo? Por esa noche, seria yo la que la abraza con fuerza e intentaría calmarla. Si, me dolía en el alma que Umi-chan no me viera de manera romántica, pero teniendo a Honoka-chan en mis brazos, sé que también debo cuidar su corazón como ella lo hizo conmigo.
En esta batalla no solo se juega el corazón de una acacia, sino también el de la inocente jardinera que se ha picado con las espinas de un toxico rosal.
Ah~ hoy ando en racha de actualización. De hecho, tengo pensado subir los capítulos que faltan toda la semana, ¿Qué opinan?
Siento que disculparme no es suficiente… tuve unos cuantos incidentes, pero ahora estoy lista para terminar el año de la manera mas épica posible.
Bien, debo retirarme porque me duele vivir xD.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
