Fandom: Final Fantasy VI (Square-Enix)
Personajes: Kefka Palazzo y Terra Branford
Prompt: During their morning ritual(s)
+ Poner una sonrisa en tu rostro +
Afortunadamente para Terra, ella no era capaz de recordar la etapa en la que los científicos que tanto interés sentían hacia ella se veía obligados a rasurar su cabeza, siendo imposible introducir los finos tubos en sus pequeñas y agitadas extremidades, aún con correas de cuero conteniendo su menudo cuerpo, cortando algo de su tierna carne para facilitar un agujero, por pequeño que fuese mientras era sostenida. Mechones rubios de su abundante cabello cayendo sobre la mesa de observaciones, algunos enrojecidos por la sangre deslizada.
Cuanto era capaz de recordar era la simpleza con la que sus rizos eran retirados de su rostro después de haber sido lavada cada parte componiendo su cuerpo, todavía pequeño. Arrodillada detrás de ella, una de las encallecidas manos de la sirvienta agarraba la mayor cantidad de pelo posible y con la otra ataba una cinta, por debajo. Y ni siquiera la escena tenía mayor lucidez que las imágenes que se sucedían en sus sueños por lo tanto la repetición del sencillo acto nunca resultaba igual cuando llegó el momento de hacerlo ella, dejado para momentos de necesidad como el transcurso de sus entrenamiento, donde su melena era una molestia con el viento yendo y viniendo.
Más allá de eso, Terra no confería mucha importancia a su aspecto. Llevaba lo que le dejaban y a menudo, si no, siempre era el mismo atuendo verdoso junto a unas botas gastadas.
Sólo el Oficial Palazzo le había hecho sentir que podía ser una chica como las que veía fugazmente en las calles de Vector durante sus trayectos a las Instalaciones de Investigación Magitek. Él y sus obsequios, pequeños pero valiosos, a juzgar el resplandor de los colores. Vibrante rubí concentrado en una piedra y cegadoras hebras doradas. La curvatura de sus labios incontrolable.
Hasta caer en la cuenta que no se trataba de ella, que sus ojos nunca llegarían a verla a ella sino a una idealización de su persona cual artista en cada vistazo a su modelo o cual juguetero habiendo unido piezas desnudas de su creación. A raíz de esa revelación, toda sensación de magia y maravilla se disipó, la ilusión que radiaba su rostro a la vez que sus ojos se abrían chispeantes, rebosantes de fascinación a cada paso que llevaba la transformación a través de pinturas y polvos se tornó silenciosa observación, en tenues muestras de complacencia. Uno de esos momentos íntimos y excepcionales adquiriendo con el paso del tiempo la aburrida naturaleza de un proceso repetitivo. Con su traslado a sus suntuosos aposentos, fijándose al inicio del día, agregándose a su primarios deberes de aseo y cambio de camisón por la indumentaria del día a día.
Pero al igual que había sucedido con sus regalos, disfrazar su pálida piel con tonos rojizos y rosados había comenzado sutilmente. Empolvando expuestos pómulos, obteniendo lo que se asemejaba a un exagerado rubor para que luego su cara acabé por convertirse en una especie de superficie en la que jugar a colorear, formando pequeñas figuras por encima de capas y capas blancas. Confiriéndole una imagen terrorífica, digna de su titulo como "bruja", cada vez que el fulgor de las llamas brotando de sus manos avivaba el pigmento de ya fuerte rojez aplicado en parpados y labios.
Así, mañana tras mañana, combinándose con los destacados tonos en sus ropas y complementos, oro en los brocados remarcando su posición de poder y rojo como signo de ardiente pasión, especialmente con el aumento de su requerimiento en operaciones militares…
De igual modo, el revoltoso cabello de Terra entre sus manos, poseedoras de esos largos y elegantes dedos conseguía una forma nunca antes imaginable envuelto en miles de perlas o incluso en meras ataduras por voluminosos lazos con pequeñas bolitas que tintineaban en sus extremos. Su creatividad no tenía limites a la hora de embellecer a su muñeca.
Ese era Kefka Palazzo, su sueño y su pesadilla, demostrándole que ella también poseía una belleza por explotar, desafortunadamente en vez de explorar.
