Nuestro Destino. "El Hilo Rojo del Destino"

Capítulo. 16 Avanzando y esperando...

"Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor"

{George Eliot}

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10 años han pasado… si… solo unos cuantos nada más…

Acaricio sus cabellos, eran de la misma tonalidad que las de su padre, pero también había adquirido la mirada de su madre, era un ser con una personalidad amable como la de ella y con coraje protector como la de él…era simple… era un pedacito de ambos.

Se levantó de la cama donde se encontraba leyendo una historia, precisamente un cuento… volvió su vista hacia el rostro apacible del dulce ángel que estaba durmiendo en su cama, en su habitación, retiro unos cuantos cabellos rebeldes y beso su frente con dulzura, no podía negarlo, amaba demasiado a su hijo, lo amaba tanto que no podría decir que se arrepentía de todo lo que había pasado. Todo lo que paso hace tan solo unos años atrás, porque, de cualquier forma, el pasado era eso…pasado…y no puedes remediarlo o simplemente rechazarlo aunque lo desearas de todo corazón…era sencillo…no se puede…aun así, aún, en medio de tanta felicidad, ella no terminaba de serlo, ¿Por qué?, porque muy dentro de sí había algo que no se encontraba completo, hacía falta una pieza para terminar de armar ese rompecabezas, más conocido como su Corazón, si es verdad…hacía mucho este había sido reparado, pero no por eso algunas heridas habían sanado por completo…

Algunas veces, justo como en momentos como ese, dolía, dolía… aun cuando ya sabía la razón del porqué de su dolor…

—Buenas noches hijo-

—Buenas noches… mamá…- Ella le miro sorprendida, ¿aún no estaba dormido? —...No…no te comas eso…ese pastel es mío… Ichika…- balbuceo entre sueños el niño de cabellos naranjas.

Una pequeña risa escapo de sus labios al escucharlo, imagino lo mucho que se divirtió el niño ese día —Buenas noches…querido Kazui- volvió a besar su frente y con ello se retiró de la habitación de su adorado primogénito, se dirigió a su alcoba en donde su esposo ya la estaba esperando para ir a dormir, se encontraba leyendo un libro de medicina.

— ¿Ya se durmió Kazui? - Pregunto sin despegar la vista del libro.

—Sí, ya está dormido, tuvo un día muy agotador, creo que fueron demasiadas emociones por hoy, así que debe estar cansado de tanto jugar con Ichika- dijo ella mientras llegaba y se acomodaba en la cama.

—En eso tienes razón, esa niña es tan enérgica como su madre- retiro los lentes que utilizaba de lectura y los dejo junto al libro en la cómoda que se encontraba cerca de la cama. —No imagine que ella se pareciera a esos dos, seguro el pobre Renji debe soportar los caprichos de ambas de vez en cuando- hizo una pequeña carcajada al imaginarlo y recordando cómo eran sus amigos en la época en la que él era un adolescente.

—No te burles Kurosaki-kun, sabes que ellos siempre se han llevado bien-

—Creí que ya no era Kurosaki-kun… señora Kurosaki…- susurro acercándose a su oído mientras la envolvía en un tierno abrazo.

Un ligero rubor se coló en sus mejillas, aun con años de casados, no terminaba por acostumbrarse a lo dulce que podría ser su ahora esposo. —Lo siento…Ichigo…-

—No tienes porque Orihime- beso con dulzura y pasión a su esposa, dejándole claro en ese tierno acto lo mucho que la amaba.

Hacía mucho que no veía a sus amigos y ese día precisamente después de volverse a reunir con todos o la mayoría por lo menos, no pudo evitar pensar en que al fin eran felices y lo mejor, al fin habían logrado la paz, aquella que había sido interrumpida hace muchos años atrás.

Orihime correspondió al beso tímidamente, era como si fuese la primera vez que le besaba, e Ichigo la conocía muy bien, todos esos años juntos le ayudaron a saber y conocer cada una de las facetas de la chica y reconocer de inmediato su estado de ánimo, aunque hacía mucho que no la veía así… así de melancólica…

—¿Y…vas a decirme que te preocupa? - susurro en sus labios.

—¿Qué? -

—Vamos Orihime, te conozco muy bien y sé que te sucede algo- la pego más a su pecho mientras le daba un casto beso en su frente.

—No es nada… no te preocupes…es solo…-dijo mientras sujetaba con un poco de fuerza la camisa del pelinaranja.

—¿Es solo qué? ¿Acaso no confías en tu esposo? - susurro con un ligero tono burlón, haciendo tensar un poco a su esposa, cuando le hablaba de esa forma algo en ella se estremecía y terminaba por ponerla muy nerviosa.

—Deja de decir esas cosas Ichigo…- trato de alejarlo un poco solo para verlo directo a sus ojos… "aun así…siempre termino buscando e imagino que son de otro color… que sean como los tuyos…".

—No es la verdad… entonces si no soy tu esposo, ¿qué hace esta dulce dama en la cama de este caballero? -él la tomo de la barbilla y acerco sus labios a los de ella, sintiendo como podían mezclarse sus alientos, y a tan solo escasos centímetros de rosar sus carnosos labios.

—Yo no dije que no eras mi esposo, deja de jugar así…- hizo un pequeño mohín y giro a un lado su rostro.

—Está bien, no jugare esa clase de bromas contigo- rio un poco y luego volvió a tomar el mentón de su mujer, a pesar de los años, aun podía ver lo hermosa que era y esas expresiones solo comprobaban que era alguien con suerte, al tener a una bella mujer como su amiga, confidente y esposa, aun habían rastros de aquella niña a la cual conoció hace muchos años atrás y dela que poco a poco se fue enamorando sin poder darse cuenta o siquiera evitarlo, para él, Orihime lo era todo, era su más grande y fuerte amor, y ahora se consideraba completo con su hijo, el fruto del amor que ambos se tenían y se profesaron en el altar hace un tiempo atrás.

—Gracias, ahora duerme, mañana tienes que salir de viaje a la convención de médicos y no debes faltar por nada- le regaño con dulzura.

—¿Eh?-

—¿Lo olvidaste? - Le pregunto al verlo.

—No!... claro que no!...como crees…-

—En serio… y entonces dime ¿dónde está tu maleta? -

—Eh… bueno… yo… creo…- acorralado, así se sentía al ver como ella le miraba con ojos acusadores.

Suspiro —No te preocupes, supuse que lo olvidarías con lo de la reunión y decidí prepararla, está detrás del armario, no la vayas a olvidar- le dijo con una dulce sonrisa.

—Gracias, que haría sin ti…- y le dio otro beso en la mejilla.

—No es nada, sabes siempre te ayudare en todo, ahora duerme, y saludas a Ishida-kun de mi parte, tengo tiempo sin verlo-

—Claro, no te preocupes, yo le daré tu saludo, ya que no pudo venir, por lo menos servirá de algo la convención y lo veré después de mucho, incluso creo que podremos ponernos al día, hay tanto de que hablar- dijo mientras acomodaba en su pecho a la pelinaranja, y se disponía a dormir, él también había tenido un día muy agotador, había disfrutado, divertido, reído, e incluso había discutido con su mejor amiga como en los viejos tiempos, y vaya que extrañaba por alguna razón hacerlo, se sentía tan grato pasar una tarde muy alegre y amena con todos.-Buenas noches… Orihime…- y con eso cayó dormido ante el cansancio.

—Si…buenas noches Ichigo- se estiro un poco y le dio un beso en la mejilla volviéndose a recostar en el pecho de su esposo. "¿Porque aún busco tus latidos en los suyos…?"

3:00 am….

Con cuidado se levantó, bajo a la sala, y camino hacia el jardín, movió únicamente una puerta corrediza de cristal que separaba el jardín de la sala de estar.

Poso sus ojos ante el telón oscuro de la noche, se apreciaban pocas estrellas y una Luna cuarto menguante... se abrigo un poco más… llevaba puesto un ligero suéter ante el frio de la madrugada. Trato de dar calor a sus manos, exhalando un poco de aire a ellas, y pudo notar que podía ver su aliento ante la acción.

—Vaya…creo que será un invierno frio…- susurro, miro nuevamente la Luna, y cerro sus ojos, se dejó llevar, sintiendo la brisa mecer sus cabellos, incluso podía sentir como le acariciaba con delicadeza su rostro.

Una solitaria lagrima surco su rostro, y luego otra… y otra más…empezó a temblar… y se abrazó a si misma…. "este dolor aún sigue matándome…. ¿porque no soy completamente feliz?... me dijiste que lo fuera…y yo te prometí serlo… pero aun así… después de tanto… sigue doliendo…"

—Aun te extraño…-susurro inaudible… se permitió llorar una vez más, así como lo hizo hace mucho tiempo ya, mientras contemplaba la Luna, recordando una vez más su pasado y recordando la estela que se alejaban en las dunas de aquel lugar… —Duele… aún sigue doliendo…- continúo llorando en silencio.

—¿Orihime? -

Al escuchar su voz se sobresaltó.

—Ichigo… - no quiso mirarlo, solo dijo su nombre, porque sabía que, si lo veía, no podría más y se quebraría ahí mismo.

—¿Que sucede?- se acercó y le tomo su mano.-estas muy fría, ven entra te resfriaras si sigues aquí.-sutilmente la encamino hasta la sala, la hizo sentarse en el sillón y mientras regresaba a cerrar la puerta del jardín, en todo momento su esposa no lo vio a la cara, tenía la cabeza baja y su fleco cubría su rostro, él regreso a sentarse a su lado —Ahora… ¿me dirás que ocurre….o…volverás a mentir diciendo que no es nada y que no me preocupe?-

—No…no es…na… - trato de hablar, pero su voz la traiciono, y empezó a quebrarse una vez más…

—Orihime… ¿Que sucede? ¿Porque estas así? - tomo entre sus manos el rostro de ella y lo levanto con suavidad, abrió sus ojos ante la imagen que tenía, ella… se veía tan indefensa…tan débil…tan dolida….por inercia la atrajo hacia sí y la abrazo con fuerza.

—Yo…Ichigo….yo….-no podía…quería desahogarse como fuera… ya no tenía a su amiga confidente de años, ya no tenía con quien compartir su dolor, porque la vida debía de seguir y su amiga, su casi hermana ahora vivía en otra ciudad, además no quería preocuparla por cosas innecesarias como esa…..porque al final eso era…algo innecesario….pero aunque lo colocara de esa manera…no dejaba de dolerle….y sentía como le partía el alma poco a poco.

—Hime…por favor dime que tienes…-rogo en un hilo de voz, odiaba verla así… lo odiaba… ella había pasado por tanto y se juró asimismo que siempre haría todo lo que estuviese a su alcance con tal de ver una sonrisa en su rostro.

—No…no puedo... no puedo…- trato de contener el llanto en el pecho del pelinaranja, pero esa casi tarea imposible, no lograba hacerlo y sus lágrimas cada vez eran más.

—Orihime… mírame…- trato de apartarla, pero ella se negó…-por favor mírame...- y poco a poco ella logro ver al de ojos avellana. -dime la verdad…. ¿no eres feliz?... -

Con sorpresa en sus ojos lo vio, y negó sin decir nada, "no es así… he sido muy feliz a tu lado…pero aun así…", volvió a acercarse y esconderse en su pecho…

—Está bien…dímelo… mírame Orihime…- y ella volvió a mirarlo una vez más… —Orihime…te amo…y tú lo sabes… pero también entiendo… que todavía sientes algo por él…¿no es así?.-Ella trato de negarlo una vez más pero una punzada de dolor se instaló en su corazón en el momento que iba a hacerlo.

—Yo… lo siento Ichigo… soy una malagradecida, me amas…me cuidas….me proteges…y tenemos un hermoso hijo….y también te amo….pero…pero….-

—Pero no soy él…-dijo con tono triste.

—Yo… en verdad lo siento…-

—No tienes porque… yo le prometí que te cuidaría y te protegería… siempre….porque en verdad te amo….pero, también se, que ustedes comparten un lazo, una historia….o mejor dicho muchas….aun me cuesta creer en ello, pero así es…-

—Yo en verdad…-

—Ya…shhhh…no digas nada…no lo lamentes, creo que yo estuviera en igual condición que tú, la verdad creo que mi hilo en esta vida la olvide, así como me has contado que sucede…. pero…mientras pases por esta travesía….permíteme hacerte feliz, yo lo he sido…y quiero que tú lo seas….de acuerdo.-

—Creo que si…- le miro e Ichigo le limpio las lágrimas que aun surcaban su rostro.

—Sé que lo extrañas….y también sé que lo amabas….por eso…no puedo obligarte a que me ames por completo, estoy agradecido que te quedaras a mi lado, y que formaras una familia conmigo, en verdad…no sabes cuánto te amo- tomo las manos de ella y las beso —…..pero….por la promesa que le hice a Ulquiorra…..por favor ya no llores…- llevo una mano a su rostro y con su pulgar volvió a limpiar más de sus lágrimas —porque si no, es posible que en la otra vida me busque y me golpee por haber dejado que lloraras mucho, cuando le prometí que no lo harías mas.- trato de esbozar una sonrisa.

Ella ante la escena que Ichigo le planteo, no pudo evitar sonreír…ya imaginaba al pelinegro viéndolo de mala manera por eso….

—Así me gusta…quiero verte sonreír siempre…eres más hermosa cuando ríes que cuando lloras-

Ella le regalo una tierna sonrisa. —Gracias…gracias por estar conmigo Ichigo…-dijo mientras lo abrazaba.

-No…gracias a ti por quedarte conmigo…- correspondió el abrazo —ahora vamos a dormir, porque si no, estoy seguro de que me dormiré y llegare tarde al evento, y ya sabes cómo se pone Ishida cuando llego tarde. -

—Tienes razón…es hora volver a la cama. -

—Sí, ¿vienes conmigo? -

—En un momento, solo iré por un vaso de agua y luego subo-

—Está bien, pero prométeme...que ya no habrá más lágrimas, de acuerdo-

Orihime sonrió —De acuerdo-

Y con ello Ichigo beso la frente de su esposa, subió a la recamara, mientras ella llegaba a la cocina, refresco un poco su rostro, luego tomo un vaso de agua y antes de apagar la luz de la sala, volvió a ver nuevamente la Luna, quien parecía que la observaba, esperando sus palabras…

—Te lo prometo… Ulquiorra… no volveré a llorar… y en nuestra siguiente vida… te buscare y no te soltare jamás…-

Y con ello subió a la alcoba, se acostó al lado de Ichigo, se acomodó de nuevo en su pecho y cayó por fin en los brazos de Morfeo.

"No te desesperes mi niña… volverás a verlo otra vez…"