Dormía tan plácidamente que no pudo evitar contemplarlo. Estaba acurrucado en su sofá con las piernas encogidas para lograr entrar. Tenía el cabello alborotado y su rostro se veía tan sereno que le provocaba suspirar.

Había pasado su primera noche como invitado temporal y se había quedado dormido. Era domingo así que podía darse ese lujo.

- No lo despiertes. - le pidió su madre colocando una manta más sobre el muchacho. - Debe estar agotado.

- Es un holgazán. Quizás lo que necesita es un baldazo de agua fría para salir de cama.

Su madre puso los ojos en blanco y la miró con reproche.

- ¿Qué? - gruñó.

- Acompáñame a buscar un abrigo para él. - le ordenó tirando de ella.

Al entrar a su habitación le dedicó una mirada rencorosa a su madre que en ese momento ya estaba buscando ropa de su padre y la apilaba en la cama.

- ¿También lo vestirás? - le reprochó mientras veía la ropa que había elegido.

- Basta Bella. - la reprendió su madre. - Esa actitud pone a Edward más incómodo.

- No puedo creer que decidieras traerlo después de todo lo qué pasó.

- Bella, es un adolescente que ha estado durmiendo en el gimnasio de la escuela por días. No puedo dejarlo desamparado y menos si es el padre de mi nieto.

- ¿Cómo sabes que es verdad?

- Es verdad. - suspiró Renne. - Lleva días reusando la misma ropa. Ha enflaquecido bastante y estuvo enfermo por días. Además debe estar desesperado para aceptar venir, no eres especialmente cariñosa con él.

Bella puso los ojos en blanco.

- Mamá. - gruñó.

- Deja de gruñir y lleva esta ropa. Creo que tengo un abrigo en algún lado...

Molesta llevó el par de camisas de franela que su padre solía usar. No pudo evitar suspirar cuando los recuerdos la inundaron.

Con tristeza se sentó en el pequeño sofá que estaba libre y acarició la tela recordando las veces que había escondido su rostro en ella cuando abrazaba a su padre.

Un suavemente sollozo se le escapó y para su sorpresa dos lágrimas cayeron por sus mejillas.

- ¿Estas bien? - la voz somnolienta de Edward la hicieron brincar. - Perdón, no era mi intención asustarte.

Ella asintió y le entregó las camisas.

- Son de franela, te ayudaran con el frío. - le indicó mientras limpiaba sus lágrimas avergonzada.

- Gracias. - el muchacho no le quitaba la mirada de encima. - ¿Est...?

- Ya hemos desayunado. - Lo interrumpió. - Acostumbramos a comer a las ocho de la mañana, no a las doce del día.

Al escucharla revisó su teléfono nervioso.

- Oh demonios. Lo siento. - se disculpó avergonzado.

- Mi mamá insistió en dejarte dormir. - le contó picada.

Se levantó del sofá y empezó a apilar las frazadas rápidamente.

- No debí quedarme dormido. - admitió nervioso. - Tengo que ir a trabajar.

- ¿Hoy? - preguntó extrañada, ni su madre lo sabía lo cual era raro ya que trabajaban juntos.

- Si. - le contestó quitándose la camiseta para cambiarla por una de las camisas de franela, una de cuadros azules. - Consegui un trabajo de fin de semana en la feria de invierno que hay en la calle Hoffman.

Se sorprendió al escucharlo.

- Mierda... no tengo tiempo para tomar una ducha. - se lamentó el muchacho mientras se cambiaba apurado.

- Tómala. Puedo llevarte en mi camioneta. - se ofreció al verlo tan preocupado.

- Yo... - dudoso terminó de abotonar su camisa.

- Apestas. Hazlo rápido.

- No tardo. - apurado se perdió dentro de su baño con tanta naturalidad que Bella se sintió incómoda. Él era un invitado pero siempre se había movido cómodamente en su casa.

Ella también se apuro en colocarse su abrigo y zapatos. Edward salió en tiempo record del baño, usaba la misma ropa ya que no habían pasado por su casa para recoger más.

Apesar de todo seguía estando increíblemente guapo.

- Mañana iremos a comprarte un abrigo. No permitiré que sigas en estas condiciones. - le indicó mientras le entregaba un abrigo que solía ser de su padre. - ¿A dónde van? - preguntó sorprendida su madre.

- Llevaré a Edward a su trabajo.

- ¿Tienes un turno en el restaurante?

- No, no. Conseguí un trabajo extra en la feria de invierno. - le explicó colocándose el abrigo que le ofrecía.

La mujer sonrio comprensiva.

- Vayan.

Ambos salieron apresurados de la pequeña casa. Estar juntos en su camioneta era algo nuevo, Bella recordó alguna vez haber soñado en cómo sería llegar a la escuela juntos en su camioneta o en la motocicleta de él. Era un pequeño sueño que en otros tiempos la dejaba suspirando como una niña enamorada.

- Bella... - su llamado la hizo detener sus pensamientos pero no volteó a verlo, siguió concentrada en el camino.

- Dime.

- Sé que no soy bienvenido aquí, por ti. Yo trataré de encontrar algún lugar donde quedarme. Mis hermanos también se fueron de la casa pero no pude ir con ellos... - suspiró tirando de sus cabellos, ella pudo notarlo por el sonido de su cabello sedoso siendo alborotado. - Dave consiguió trabajo en un crucero como lavaplatos y Will fue a vivir con su novia. Pensé en ir con Dave pero aún soy menor de edad, pero apenas pueda lo haré. Tendríamos dinero yo...

- ¿Los tres se fueron? - preguntó confundida.

- Si. Papá consiguió una nueva familia y no quería que le estorbemos. - le contó con rencor.

Al escucharlo tan emocional no pudo evitar girar. Estaba algo encorvado y su mirada estaba llena de dolor. Algo dentro de ella se removió al verlo y se encontró queriendo darle consuelo.

- Bueno ahora tú también tienes tu propia familia. - empezó a decirle con suavidad. - El bebé lo es.

Edward le dio una pequeña sonrisa al escucharla.

- Además no es tan malo que estés en mi casa. Ya no me despertarás con tus mensajes todas las mañanas. - se quejó en broma. - Sabrás si tuve náuseas o vomite cuando me escuches.

El muchacho parecía recompuesto al escucharla.

- Si. - sonrió él.

Bella suspiró mirándolo, era demasiado guapo cuando sonreía sinceramente. Lástima que fuera un patan la mayor parte del tiempo.

- ¿Por qué suspiras? - preguntó confundido.

- ¿Dónde esta tu motocicleta? - le consultó fingiendo que eso atormentaba su cabeza.

- Me quede sin combustible así que la deje en el garaje de Kev. - uno de sus amigos. - Trataré de recogerla este fin de semana cuando me den mi cheque.

- Tengo un galón en mi camioneta. - admitió. - Mañana puedo llevarte donde Kevin...

- No es necesario. - se apuró en contestar.

- Pero... - iba a replicar pero de pronto lo entendió todo.

Por supuesto que diría que no. Nada más vergonzoso que ser visto con ella. La decepción empezó a correr por su cuerpo combinado con la rabia asi misma por siquiera sugerirlo. Ahora dejaba que ella lo transportara ya que era una emergencia y era poco probable que alguien conocido los viera.

- Entiendo. - concluyó.

Edward iba a hablar pero ella lo interrumpió señalándole el lugar donde estaban.

- Oh. Bueno te veo más tarde. - rascó su nuca incómodo.

- Si. - ella alejó la mirada mientras él salía del auto para empezar su turno.

Observó su silueta hasta que se perdió entre la gente.

Un pequeño tirón en su vientre le recordó que su esfuerzo era bienvenido, el ingreso extra que obtendría ayudaría a los ahorros para la llegada del bebé.

- ¿Bella? - brincó al escuchar la voz de Jacob junto a ella. - Perdón no quería asustarte.

El moreno tenía esa gran sonrisa que lo caracterizaba y esa mirada que llevaba buen tiempo perturbando su paz.

Jacob llevaba pidiéndole disculpas por su reacción bastantes días. Ella lo había aceptado pero se había negado rotundamente a volver a intentar tener una relación con él.

- ¿Acabas de llegar? - preguntó el muchacho.

- En realidad ya me iba.- confesó.

El moreno lució un rostro decepcionado.

- ¿No quieres dar un paseo? - preguntó con esa sonrisa que a otras chicas debía volver locas. - Puedo ganar un oso de peluche para ti.

- No puedo Jake. - se disculpó. - Tengo que volver a casa.

- Oh vamos. - pidió el muchacho acercándose aún más. - No sigas tratándome así... puedo envitarte un chocolate caliente o podemos ir a comer pizza.

- No Jacob. Debo ir a casa. - siguió negándose tratando de alejarse de él pero el moreno no era conocido por rendirse.

- Bella. - se apoyó en la ventana de la camioneta. - Yo realmente lamento lo que pasó, no debí reaccionar de esa manera. Era obvio que era una mentira. - respiró hondo. - Sé que lo jodi todo pero te prometo que ya aprendí la lección y no se volverá a repetir.

- Jake... ya hemos hablado de esto. - le recordó suavemente. - No es buen momento para que intentemos algo. Yo me voy a enfocar en ser madre, no puedo salir con nadie.

El moreno suspiró luciendo decepcionado.

- Me gustas mucho. - admitió sincero. - Lamento saber que perdí mi oportunidad.

Bella sólo le dedicó una sonrisa amable antes de animarse para darle un beso en la mejilla. Lo que no esperó fue que él giraría el rostro para capturar sus labios en un breve beso.

Ella se separó de inmediato. Jacob sonrió y sin darle tiempo de protestar habló.

- Nos vemos mañana. - el muchacho se despidió dejándola sorprendida por su atrevimiento.

Antes de poder protestar escuchó la voz suave de Edward a su derecha. Estaba apoyado en la ventana mirando hacia ella, no podía descifrar lo que decía su mirada pero estaba segura que había visto a Jacob.

- Mi turno termina a media noche. - le contó nervioso acomodando su viejo gorro de lana. - ¿Podrías darme la llave de tu casa? No quiero despertarlas...

En medio de su sorpresa buscó sus llaves en la gaveta luego de no encontrarlas en sus bolsillos.

- Creo que no las traje.

- Oh. - Edward torció el gesto incómodo. - ¿Toco tu ventana cuando llegue?

- Si. - suspiró. - Así no despertarás a mamá.

El cobrizo asintió dedicándole una sonrisa antes de alejarse para perderse entre las personas del pequeño lugar.

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Acá esta la nueva actualización! Espero que les guste y me digan que les pareció! Además me gustaría saber si quisieran un capítulo especial para San Valentin.